Capítulo 9
Las clases
habían empezado, la mayoría de ellos estaban con una cruda que se les notaba a
kilómetros.
El pequeño
estaba en su lugar, no estaba crudo pero tampoco se había librado del dolor de
cabeza, había bebido poco pero para su sistema ese poco era como mucho porque
no estaba acostumbrado a beber. Soltó un suspiro, la noche anterior había
tomado valor y era como si hubiese sido otro, no se despegó de Sakura ni por un
momento, toda la noche estuvieron juntos, ya sea sentados, ya sea parados, ya
sea en la cocina, en la sala o donde fuera.
Admitía que
había sido divertido hacer el trabajo de Kazuki.
―Quien te manda
a tomar.
―Quien te manda
a hacer una fiesta a mitad de semana.
Sakura se rio. ―
No te obligue a ir.
―Eres un
maldito.
Sus amigos
lucían terribles y lo sorprendente era que estuviesen en clases y no dormidos o
ahogados en su vomito. Eran resistentes.
―Pero estuvo
buenísima la fiesta.
―Ya se
extrañaban tus fiestas Sakura, no las dejes más.
―Y no dejes de
invitar a Takarai. ― Al escuchar su nombre volteo a verlos. ― Es interesante
verlo bebiendo e interactuando con nosotros.
Hyde se les
quedó viendo sin decir nada, estaba ahí por Sakura, no por ellos. Su amigo se
le quedo viendo y sonrió, dio un suspiro y se levantó de su lugar.
―Él es de mis
invitados de lujo. ― Hyde se sorprendió.
―Puedo imaginar
porqué. ― Un amigo del pelinegro insinuó. ― Interesante el juego de anoche.
―Para la otra yo
me pongo a lado de Takarai.
―Y yo a su otro
lado.
Sakura negó. ―
Les dije que no lo molesten.
―¿Tu si puedes?
―Soy su amigo,
claramente sí.
―¿Podemos ser
tus amigos? ― Le dijeron a hyde.
―Ni loco. ―
Respondió el pequeño.
―¿¡Que?! ¿Y por
qué de Sakura si?
―Me cae bien.
―¿Y nosotros no?
―Ni tantito.
Sakura se rio
por lo alto y hyde no dijo más, los amigos del pelinegro se le quedaron viendo
con ojos asesinos y bufaron.
―Deja de reírte,
¿Qué hiciste para caerle bien?
Se encogió de
hombros. ― Quien sabe.
―Ese chaval no
se deja tocar por nadie, ¿Pero se deja besar por ti? ¡Vaya cosa!
―Fue por el
juego, si no hubiese caído la carta no hubiera pasado nunca.
―Ajá, ¿Crees que
no vimos?
―¿Qué cosa?
―Dejó caer la
carta a propósito.
Se le quedaron
viendo a hyde y Sakura lo vio con sorpresa, el pequeño no sabía dónde meterse,
ni que hacer o decir. La mirada de Sakura lo ponía nervioso, muy nervioso.
Lo cierto era
que la noche pasada, con ese juego… Al momento de que Sakura le pasó la carta,
su primera intensión había sido tomarla y lo hizo, pero recordó lo que había
pasado en su primera fiesta y le volvió a la mente aquellos labios que tanto le
habían hecho soñar, al siguiente segundo de recordar eso dejó caer la carta,
dejó de sostenerla a propósito. Lo hizo con toda la intensión de sentir
aquellos labios por unos segundos, quería sentirlos junto a los de él.
Y había valido
la pena… Aunque lo que había valido más había sido los besos después, esos
besos profundos… Esos besos que le habían hecho volar.
Estaba
enamorándose de Sakura, más de lo que ya estaba.
―Vieron mal. ―
Dijo Sakura después de unos segundos.
Y es que pensar
que hyde había hecho eso era casi imposible. ¿Cómo para qué hacerlo? Si su
pequeño amigo apenas y aceptaba tenerlo a una distancia considerable. Aunque…
Aceptaba que en la fiesta se la habían pasado juntos, con mucha cercanía, más
de la que imagino tener con él ya que aquellos besos… Esos labios junto a los
suyos, esos abrazos, ese deseo que crecía más y más…
¿Entonces si
había pasado así?
Ya no sabía que
pensar, lo único que sabía era que la noche pasada había disfrutado mucho la
compañía del que le gustaba, se sintió querido por unas horas, se sintió
importante para alguien, sintió interés de parte de alguien. Sintió que le
gustaba a hyde.
Y eso había sido
demasiado agradable. Había olvidado lo que se sentía vivir eso. Y le sorprendía
haber aguantado la noche de besos y no de algo más, admitía que había tenido
que hacer algo en su habitación después de tantos besos.
―No creo que…
―Jóvenes,
continuemos con el tema de ayer.
El profesor llegó
y hyde sintió un enorme alivio, no sabía que decir si aquellos seguían con el
tema, no sabía qué hacer si Sakura continuaba viéndolo de esa manera. Su
pretexto de besarlo había sido para cuidarlo, pero eso no era necesario, solo
debía correr a las zorras pero el hizo más… Y aun así no se arrepentía.
Maldita sea,
amaba esa mirada.
El día continúo
y las clases terminaron. Hyde y Sakura iban rumbo al bar, el diseñador tendría
los muebles nuevos ese día y tenía que estar presente. Sakura le ayudaría a
acomodar.
Iban en
silencio, estaban por llegar al bar, no era un silencio incómodo pero si un
silenció que les decía que algo había por hablar.
―¿Son muchos
muebles?
―Umm, las mesas,
las sillas y unos sillones.
―¿Sillones?
―Sí, para
quienes quieran estar sentados.
―¿Va a caber
todo?
―Por supuesto,
lo acomodaremos, ustedes desperdiciaban mucho espacio.
―Oh, discúlpenos
diseñador.
―Disculpados. ―
Dijo hyde divertido. ― También haré cambios en el escenario, lo haré más
genial, un poco más grande y más vistoso.
―Pareces
profesional.
―Pues gracias,
es algo que me gusta mucho.
Llegaron al bar
y Sakura fue a la barra a servirse algo de tomar, le invitó algo a su amigo y
se quedaron sentados en una mesa, viendo todo el desorden que había, las
paredes estaban resanadas, pintarían de un nuevo color, las luces las
cambiarían por unas más nuevas. En ese momento hyde agradeció que Kazuki
tuviera dinero para poder hacer todo lo que él tenía en mente.
―¿Pedimos algo
de comer? Tengo hambre.
―Claro.
Sakura saco su
móvil y llamó a algún lugar para pedir comida. Hyde observaba todo el lugar,
ese mismo día acomodarían la mayoría de las cosas, el piso ya estaba listo,
solo faltaban las paredes y el escenario.
―Listo, será
comida china.
―Genial.
Se quedaron en
silencio, Sakura no se atrevía a hablar sobre lo que sus amigos habían dicho y
hyde ni loco tocaría el tema.
―Sabía que
estarían aquí.
La voz de Kazuki
los hizo voltear y ambos sintieron un repentino alivio. El pelirrojo fue hacia
ellos y se sentó, vio todo lo que estaban haciendo de arreglos y silbó.
―Esto parece que
va a quedar de maravilla.
―Te lo aseguro. ―
Respondió hyde.
―Te dejará pobre
con esta remodelación. ― Comento Sakura divertido.
―El dinero que
deja este bar alcanza como para cuatro remodelaciones más. ― Se rio. ― Esto no
es nada.
―Me alegra
saberlo. ― Dijo hyde sonriente.
―¿Y cómo les fue
anoche? ¿Corriste a muchas zorras?
Hyde asintió. ―
Es un duro trabajo el que haces.
―¿Verdad? Este
cabrón no ayuda mucho.
―¿Me dijiste
cabrón? ― Sakura fingió estar ofendido.
―Claro, cabrón.
―Lo apoyo. ―
Comento hyde.
―Dos contra uno
es injusto, ¿Saben?
―Al menos ya
tengo a alguien que me apoye en el sucio trabajo que me diste. ― Kazuki rodeo a
hyde por la espalda y apoyo su cabeza en el hombro del pequeño. ― Hacemos buen
equipo.
Hyde sonrió
apenado, Kazuki era de esos chicos que demostraba todo con afecto, su contacto
corporal no lo incomodaba pero si lo apenaba un poco, no estaba acostumbrado a
eso. Sentía como los brazos de Kazuki lo rodeaban y quedaban en su estómago.
Veía a Sakura y podía notar en sus ojos algo raro, quizá molestia, quizá algo
así.
―Que abrazable
eres. ― Comento Kazuki.
―Yo pensé que no
lo era.
―Lo eres. ― Se
rio y lo abrazo más.
―Lo vas a
romper. ― Comento Sakura en un tono que hyde no descifro.
―Él aguanta.
Kazuki continuó
abrazándolo y Sakura sacó un cigarro, comenzó a fumar y solo se limitaba a ver
a aquellos dos en su melosidad.
Le molestaba un
poco. Maldito Kazuki, ¿Por qué no lo soltaba ya? Era molesto ver esa escena, ¿Y
hyde por qué no se alejaba? Los quería ahorcar a los dos.
Después de
besarlo, después de sentir su cuerpo junto al suyo le carcomía verlo tan cerca
de otro.
Sentía molestia
y envidia.
Vaya mierda.
―¿Se puede?
Una voz nueva
los hizo voltear a la entrada, estaba el chico de una de las bandas a las que
Sakura había entrevistado, era el chico que le había dicho al pelinegro que le
parecía atractivo.
―¿Qué te trae
por aquí?
Sakura se
levantó y fue hacia él, se dieron la mano y sonrieron, el recién llegado seguía
mostrando su interés por el batero.
―Nada, en
realidad pase por el rumbo y vine a saludar. ― Contesto.
―Pasa, ¿Quieres
algo?
―Gracias.
Kazuki y hyde se
habían detenido con los abrazos y ahora solo veían a los otros hablar y
llevarse de maravilla. Hyde bufo, ¿Qué hacia ese tipo ahí? El bar estaba
cerrado. Saludar… Claro, maldito entrometido.
―¿Ese quién es?
― Kazuki le pregunto en voz baja a hyde.
―El vocalista de
una banda que tocará la otra semana.
―Pues que
igualado, ¿No?
―Desde que
conoció a Sakura no ha dejado de insinuársele.
―Qué tipo…
Vamos.
―¿A dónde?
―A
entrometernos.
Kazuki tomo de
la mano a hyde y fueron a la barra que era donde estaba Sakura con el otro. El
pelirrojo llegó sonriente, se puso a lado de Sakura e hizo que hyde se pusiera
en su otro extremo quedando Sakura en medio de ellos dos.
―¿Quién eres? ―
Pregunto el pelirrojo.
―Soy Loui,
cantante de una banda que tocará aquí.
―¿Hiciste
presentación?
―Sí, con Sakura.
―¿Qué te pareció
hyde?
Hyde se
sorprendió al escuchar. ― Pues, bien. ― Respondió tranquilo.
―¿Bien?
―Ajá.
―Entonces no son
tan buenos, ¿O sí?
―¿Qué te pasa
Kazuki? ―Sakura interrumpió.
El pelirrojo se
encogió de hombros. ― Solo veo que los mejores estén en el bar.
―¿Y tú eres…? ―
El cantante lo vio con enojo y comenzaba a despreciarlo por el tono de voz.
―¿Vienes a este
bar y no sabes quién soy? Vaya, esto es nuevo.
―Para empezar no
sé porque dices todo eso y menos sé por qué le pides opinión al diseñador del
bar, como si supiera algo, por dios.
―¿Disculpa? ―
Hyde se ofendió. ― Te aseguro que se más que tú.
―¿El diseñador?
Tu solo harás tu trabajo y desaparecerás del bar, lo dudo.
―Estudio música,
soy compositor, toco la guitarra y canto, sé de música, de buena música y que
no tenga una banda o este en una no significa que no sepa.
Hyde se puso las
manos en la cadera y su mirada era para asesinar a ese tipo, Kazuki estaba
divirtiéndose y apoyando en todo a su afeminado amigo, Sakura estaba
sorprendido por ver a hyde enojado y… ¿Cantaba? Eso no lo sabía.
―No sé ni porque
estoy discutiendo con ustedes, Sakura me aceptó.
―Para tu
información. ― Hablo Kazuki. ― Soy el dueño de este bar. ― El otro se
sorprendió. ― Hyde es mi amigo y está al mando de este bar al igual que Sakura.
―Yo no…
―Todos me
conocen, todos los que vienen saben quien soy. ― Sentencio Kazuki.
―Lo siento. ― El
vocalista de la banda no sabía que más decir.
―Aún no está
decidida su presentación, quizá te llamemos.
―¿Qué? Pero
Sakur…
―Ahora si nos
disculpas, el bar está cerrado.
El cantante se
le quedo viendo a Sakura, Sakura no dijo nada y con eso entendió que las
últimas palabras las tenía el dueño del bar, quiso decir algo pero el pelirrojo
se fue antes de que abriera la boca y sin más salió del bar.
Sakura camino
hacia Kazuki y lo vio con severidad, saco un cigarro y comenzó a fumar.
―¿Y bien?
―¿Qué?
―¿Qué fue toda
esa mierda?
―Ese tipo es un
creído, para empezar entro sin saludar, abrió la puerta sin que se le
permitiera antes y remata diciendo que hyde no sabe nada y ¿Que es cualquiera
aquí? No, ese tipo me cayó mal.
―Es bueno con su
banda.
―No tanto. ―
Hablo hyde. ― Es muy desafinado, los demás si son buenos, tocan bien.
―¿Ahora eres un
maestro de la música? ― Pregunto Sakura.
Él negó. ― Solo
digo lo poco que tengo de conocimiento.
―¿Es verdad que
cantas? ¿O solo lo dijiste para joder?
―Canto, no soy
de los mejores pero me defiendo.
―Cántanos algo.
―No lo haré solo
para mostrarte lo que dije. ― El pequeño se cruzó de brazos.
―Bien, ahora
tendré que buscar a otra banda, gracias por darme más trabajo.
Kazuki sonrió y
hyde suspiró. El pequeño fue por una bebida y en ese momento las cosas que
faltaban comenzaron a llegar, las recibió todas y lo reviso con cuidado para
asegurarse de que no hubiera nada mal. Firmo de recibido y sonrió.
―Es hora de
trabajar.
―Tienen suerte
de que haya venido hoy. ― Dijo Kazuki.
―Aun así no
harás mucho, flojo. ― Sakura le dio un pequeño golpe en el hombro.
―Empecemos
quitando el plástico.
Le hicieron caso
y comenzaron a quitar las envolturas, veían lo que estaba comprado y a los tres
les gustaba el diseño, eran de color negro y rojo los sillones, las mesas eran
pequeñas y las sillas tenían detalles en los respaldos, parecía todo de época.
Hyde les daba
instrucciones de donde acomodar todo, los dos amigos movían las cosas y daban
su opinión, si les gustaba quedaba y si no buscaban otras opciones. Los tres
trabajaban duro, acomodando todo, dejando las cosas en buenos sitios. El último
lugar por arreglar era el escenario, hyde tenía todo y solo era cuestión de
mover y hacer.
En algún punto
del trabajo pusieron música, a los tres les gustaba el rock así que tenían
gustos compartidos, las canciones los acompañaban en el trabajo. Todo iba bien,
sin novedades nuevas a las de las cosas acomodadas, eso hasta que de repente
tanto Kazuki como Sakura comenzaron a escuchar la voz de hyde.
Los dos amigos
dejaron de trabajar y se vieron sorprendidos. Hyde estaba en el escenario,
cantaba la canción que se escuchaba pero su voz sobresalía, no cantaba en voz
baja, cantaba alto y claro mientras hacia su trabajo.
Era una voz de
admirar, fuerte, melodiosa, hacía altos y bajos impresionantes, ¿Cómo era que
ese cuerpo tenía aquella imponente voz?
Sakura se dejó
hundir en esa voz, dejo que su sistema absorbiera lo que escuchaba. Verlo
moverse en el escenario, verlo cantar con esa tranquilidad y ese encanto, verlo
tan seguro ahí arriba… Lo hacía estremecer.
Era
impresionante. Hyde era impresionante.
Al acabar la
canción el pequeño dejo de cantar y siguió con lo suyo, no se percató de que
sus amigos lo habían escuchado, quizá ni se había percatado de que había
cantado en voz alta.
―¿Cómo van? ―
Pregunto de repente.
Cuando alzo la
mirada vio a sus dos amigos parados en medio, sin hacer nada y viéndolo con
ojos llenos de sorpresa, ¿De qué se había perdido?
―¿Pasa algo?
―Hyde, acabas de
cantar. ― Dijo Sakura.
―¿He? ― Se
sorprendió. ― Lo siento…
―¿Por qué te
disculpas? ¡Cantas de maravilla! ― Kazuki dijo emocionado.
―¿Si? Gracias. ―
Sonrió. ― Me gusta cantar.
―Lo haces como los
grandes. ― Comento Sakura sincero.
Hyde se sonrojo
y después de agradecer de nuevo retomaron su trabajo. La noche llego y tuvieron
que dejar lo que les faltaba para el siguiente día, Kazuki los llevo a la casa
de Sakura y él se fue.
―Es casi media noche.
― Dijo el pequeño.
―No puedes irte
sin comer, no hemos comido en varias horas.
―Pero es tarde.
―Quédate a
dormir.
Hyde no dijo
nada, solo asintió. No quiso darle atención al dolor que sentía en el estómago,
ese dolor lo sentía cada que se quedaba solo con Sakura o cada que se acercaban
de más.
A comparación de
otras veces, los pensamientos de hyde eran diferentes, eran locos y le daban
miedo.
Quiero besar a Sakura, quiero que me bese
Sakura, toda la noche, nuevamente.
Ese era uno de
sus tantos pensamientos y sacudió la cabeza como para alejar aquello, eso no
pasaría otra vez, ¿Cierto?
A menos que
Sakura también lo deseara.
Era raro, pero
esa noche le ponía más nervioso que nunca estar en la casa de su amigo, era
como si su corazón le dijera que algo pasaría.

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