miércoles, 7 de febrero de 2018

Existence

Capítulo 9


Las clases habían empezado, la mayoría de ellos estaban con una cruda que se les notaba a kilómetros.
El pequeño estaba en su lugar, no estaba crudo pero tampoco se había librado del dolor de cabeza, había bebido poco pero para su sistema ese poco era como mucho porque no estaba acostumbrado a beber. Soltó un suspiro, la noche anterior había tomado valor y era como si hubiese sido otro, no se despegó de Sakura ni por un momento, toda la noche estuvieron juntos, ya sea sentados, ya sea parados, ya sea en la cocina, en la sala o donde fuera.
Admitía que había sido divertido hacer el trabajo de Kazuki.
―La cabeza me está matando. ― Escucho como se quejaba uno.
―Quien te manda a tomar.
―Quien te manda a hacer una fiesta a mitad de semana.
Sakura se rio. ― No te obligue a ir.
―Eres un maldito.
Sus amigos lucían terribles y lo sorprendente era que estuviesen en clases y no dormidos o ahogados en su vomito. Eran resistentes.
―Pero estuvo buenísima la fiesta.
―Ya se extrañaban tus fiestas Sakura, no las dejes más.
―Y no dejes de invitar a Takarai. ― Al escuchar su nombre volteo a verlos. ― Es interesante verlo bebiendo e interactuando con nosotros.
Hyde se les quedó viendo sin decir nada, estaba ahí por Sakura, no por ellos. Su amigo se le quedo viendo y sonrió, dio un suspiro y se levantó de su lugar.
―Él es de mis invitados de lujo. ― Hyde se sorprendió.
―Puedo imaginar porqué. ― Un amigo del pelinegro insinuó. ― Interesante el juego de anoche.
―Para la otra yo me pongo a lado de Takarai.
―Y yo a su otro lado.
Sakura negó. ― Les dije que no lo molesten.
―¿Tu si puedes?
―Soy su amigo, claramente sí.
―¿Podemos ser tus amigos? ― Le dijeron a hyde.
―Ni loco. ― Respondió el pequeño.
―¿¡Que?! ¿Y por qué de Sakura si?
―Me cae bien.
―¿Y nosotros no?
―Ni tantito.
Sakura se rio por lo alto y hyde no dijo más, los amigos del pelinegro se le quedaron viendo con ojos asesinos y bufaron.
―Deja de reírte, ¿Qué hiciste para caerle bien?
Se encogió de hombros. ― Quien sabe.
―Ese chaval no se deja tocar por nadie, ¿Pero se deja besar por ti? ¡Vaya cosa!
―Fue por el juego, si no hubiese caído la carta no hubiera pasado nunca.
―Ajá, ¿Crees que no vimos?
―¿Qué cosa?
―Dejó caer la carta a propósito.
Se le quedaron viendo a hyde y Sakura lo vio con sorpresa, el pequeño no sabía dónde meterse, ni que hacer o decir. La mirada de Sakura lo ponía nervioso, muy nervioso.
Lo cierto era que la noche pasada, con ese juego… Al momento de que Sakura le pasó la carta, su primera intensión había sido tomarla y lo hizo, pero recordó lo que había pasado en su primera fiesta y le volvió a la mente aquellos labios que tanto le habían hecho soñar, al siguiente segundo de recordar eso dejó caer la carta, dejó de sostenerla a propósito. Lo hizo con toda la intensión de sentir aquellos labios por unos segundos, quería sentirlos junto a los de él.
Y había valido la pena… Aunque lo que había valido más había sido los besos después, esos besos profundos… Esos besos que le habían hecho volar.
Estaba enamorándose de Sakura, más de lo que ya estaba.
―Vieron mal. ― Dijo Sakura después de unos segundos.

Y es que pensar que hyde había hecho eso era casi imposible. ¿Cómo para qué hacerlo? Si su pequeño amigo apenas y aceptaba tenerlo a una distancia considerable. Aunque… Aceptaba que en la fiesta se la habían pasado juntos, con mucha cercanía, más de la que imagino tener con él ya que aquellos besos… Esos labios junto a los suyos, esos abrazos, ese deseo que crecía más y más…
¿Entonces si había pasado así?
Ya no sabía que pensar, lo único que sabía era que la noche pasada había disfrutado mucho la compañía del que le gustaba, se sintió querido por unas horas, se sintió importante para alguien, sintió interés de parte de alguien. Sintió que le gustaba a hyde.
Y eso había sido demasiado agradable. Había olvidado lo que se sentía vivir eso. Y le sorprendía haber aguantado la noche de besos y no de algo más, admitía que había tenido que hacer algo en su habitación después de tantos besos.
―No creo que…
―Jóvenes, continuemos con el tema de ayer.

El profesor llegó y hyde sintió un enorme alivio, no sabía que decir si aquellos seguían con el tema, no sabía qué hacer si Sakura continuaba viéndolo de esa manera. Su pretexto de besarlo había sido para cuidarlo, pero eso no era necesario, solo debía correr a las zorras pero el hizo más… Y aun así no se arrepentía.
Maldita sea, amaba esa mirada.

El día continúo y las clases terminaron. Hyde y Sakura iban rumbo al bar, el diseñador tendría los muebles nuevos ese día y tenía que estar presente. Sakura le ayudaría a acomodar.
Iban en silencio, estaban por llegar al bar, no era un silencio incómodo pero si un silenció que les decía que algo había por hablar.
―¿Son muchos muebles?
―Umm, las mesas, las sillas y unos sillones.
―¿Sillones?
―Sí, para quienes quieran estar sentados.
―¿Va a caber todo?
―Por supuesto, lo acomodaremos, ustedes desperdiciaban mucho espacio.
―Oh, discúlpenos diseñador.
―Disculpados. ― Dijo hyde divertido. ― También haré cambios en el escenario, lo haré más genial, un poco más grande y más vistoso.
―Pareces profesional.
―Pues gracias, es algo que me gusta mucho.
Llegaron al bar y Sakura fue a la barra a servirse algo de tomar, le invitó algo a su amigo y se quedaron sentados en una mesa, viendo todo el desorden que había, las paredes estaban resanadas, pintarían de un nuevo color, las luces las cambiarían por unas más nuevas. En ese momento hyde agradeció que Kazuki tuviera dinero para poder hacer todo lo que él tenía en mente.
―¿Pedimos algo de comer? Tengo hambre.
―Claro.
Sakura saco su móvil y llamó a algún lugar para pedir comida. Hyde observaba todo el lugar, ese mismo día acomodarían la mayoría de las cosas, el piso ya estaba listo, solo faltaban las paredes y el escenario.
―Listo, será comida china.
―Genial.
Se quedaron en silencio, Sakura no se atrevía a hablar sobre lo que sus amigos habían dicho y hyde ni loco tocaría el tema.
―Sabía que estarían aquí.
La voz de Kazuki los hizo voltear y ambos sintieron un repentino alivio. El pelirrojo fue hacia ellos y se sentó, vio todo lo que estaban haciendo de arreglos y silbó.
―Esto parece que va a quedar de maravilla.
―Te lo aseguro. ― Respondió hyde.
―Te dejará pobre con esta remodelación. ― Comento Sakura divertido.
―El dinero que deja este bar alcanza como para cuatro remodelaciones más. ― Se rio. ― Esto no es nada.
―Me alegra saberlo. ― Dijo hyde sonriente.
―¿Y cómo les fue anoche? ¿Corriste a muchas zorras?
Hyde asintió. ― Es un duro trabajo el que haces.
―¿Verdad? Este cabrón no ayuda mucho.
―¿Me dijiste cabrón? ― Sakura fingió estar ofendido.
―Claro, cabrón.
―Lo apoyo. ― Comento hyde.
―Dos contra uno es injusto, ¿Saben?
―Al menos ya tengo a alguien que me apoye en el sucio trabajo que me diste. ― Kazuki rodeo a hyde por la espalda y apoyo su cabeza en el hombro del pequeño. ― Hacemos buen equipo.
Hyde sonrió apenado, Kazuki era de esos chicos que demostraba todo con afecto, su contacto corporal no lo incomodaba pero si lo apenaba un poco, no estaba acostumbrado a eso. Sentía como los brazos de Kazuki lo rodeaban y quedaban en su estómago. Veía a Sakura y podía notar en sus ojos algo raro, quizá molestia, quizá algo así.
―Que abrazable eres. ― Comento Kazuki.
―Yo pensé que no lo era.
―Lo eres. ― Se rio y lo abrazo más.
―Lo vas a romper. ― Comento Sakura en un tono que hyde no descifro.
―Él aguanta.
Kazuki continuó abrazándolo y Sakura sacó un cigarro, comenzó a fumar y solo se limitaba a ver a aquellos dos en su melosidad.
Le molestaba un poco. Maldito Kazuki, ¿Por qué no lo soltaba ya? Era molesto ver esa escena, ¿Y hyde por qué no se alejaba? Los quería ahorcar a los dos.
Después de besarlo, después de sentir su cuerpo junto al suyo le carcomía verlo tan cerca de otro.
Sentía molestia y envidia.
Vaya mierda.
―¿Se puede?
Una voz nueva los hizo voltear a la entrada, estaba el chico de una de las bandas a las que Sakura había entrevistado, era el chico que le había dicho al pelinegro que le parecía atractivo.
―¿Qué te trae por aquí?
Sakura se levantó y fue hacia él, se dieron la mano y sonrieron, el recién llegado seguía mostrando su interés por el batero.
―Nada, en realidad pase por el rumbo y vine a saludar. ― Contesto.
―Pasa, ¿Quieres algo?
―Gracias.
Kazuki y hyde se habían detenido con los abrazos y ahora solo veían a los otros hablar y llevarse de maravilla. Hyde bufo, ¿Qué hacia ese tipo ahí? El bar estaba cerrado. Saludar… Claro, maldito entrometido.
―¿Ese quién es? ― Kazuki le pregunto en voz baja a hyde.
―El vocalista de una banda que tocará la otra semana.
―Pues que igualado, ¿No?
―Desde que conoció a Sakura no ha dejado de insinuársele.
―Qué tipo… Vamos.
―¿A dónde?
―A entrometernos.
Kazuki tomo de la mano a hyde y fueron a la barra que era donde estaba Sakura con el otro. El pelirrojo llegó sonriente, se puso a lado de Sakura e hizo que hyde se pusiera en su otro extremo quedando Sakura en medio de ellos dos.
―¿Quién eres? ― Pregunto el pelirrojo.
―Soy Loui, cantante de una banda que tocará aquí.
―¿Hiciste presentación?
―Sí, con Sakura.
―¿Qué te pareció hyde?
Hyde se sorprendió al escuchar. ― Pues, bien. ― Respondió tranquilo.
―¿Bien?
―Ajá.
―Entonces no son tan buenos, ¿O sí?
―¿Qué te pasa Kazuki? ―Sakura interrumpió.
El pelirrojo se encogió de hombros. ― Solo veo que los mejores estén en el bar.
―¿Y tú eres…? ― El cantante lo vio con enojo y comenzaba a despreciarlo por el tono de voz.
―¿Vienes a este bar y no sabes quién soy? Vaya, esto es nuevo.
―Para empezar no sé porque dices todo eso y menos sé por qué le pides opinión al diseñador del bar, como si supiera algo, por dios.
―¿Disculpa? ― Hyde se ofendió. ― Te aseguro que se más que tú.
―¿El diseñador? Tu solo harás tu trabajo y desaparecerás del bar, lo dudo.
―Estudio música, soy compositor, toco la guitarra y canto, sé de música, de buena música y que no tenga una banda o este en una no significa que no sepa.
Hyde se puso las manos en la cadera y su mirada era para asesinar a ese tipo, Kazuki estaba divirtiéndose y apoyando en todo a su afeminado amigo, Sakura estaba sorprendido por ver a hyde enojado y… ¿Cantaba? Eso no lo sabía.
―No sé ni porque estoy discutiendo con ustedes, Sakura me aceptó.
―Para tu información. ― Hablo Kazuki. ― Soy el dueño de este bar. ― El otro se sorprendió. ― Hyde es mi amigo y está al mando de este bar al igual que Sakura.
―Yo no…
―Todos me conocen, todos los que vienen saben quien soy. ― Sentencio Kazuki.
―Lo siento. ― El vocalista de la banda no sabía que más decir.
―Aún no está decidida su presentación, quizá te llamemos.
―¿Qué? Pero Sakur…
―Ahora si nos disculpas, el bar está cerrado.
El cantante se le quedo viendo a Sakura, Sakura no dijo nada y con eso entendió que las últimas palabras las tenía el dueño del bar, quiso decir algo pero el pelirrojo se fue antes de que abriera la boca y sin más salió del bar.
Sakura camino hacia Kazuki y lo vio con severidad, saco un cigarro y comenzó a fumar.
―¿Y bien?
―¿Qué?
―¿Qué fue toda esa mierda?
―Ese tipo es un creído, para empezar entro sin saludar, abrió la puerta sin que se le permitiera antes y remata diciendo que hyde no sabe nada y ¿Que es cualquiera aquí? No, ese tipo me cayó mal.
―Es bueno con su banda.
―No tanto. ― Hablo hyde. ― Es muy desafinado, los demás si son buenos, tocan bien.
―¿Ahora eres un maestro de la música? ― Pregunto Sakura.
Él negó. ― Solo digo lo poco que tengo de conocimiento.
―¿Es verdad que cantas? ¿O solo lo dijiste para joder?
―Canto, no soy de los mejores pero me defiendo.
―Cántanos algo.
―No lo haré solo para mostrarte lo que dije. ― El pequeño se cruzó de brazos.
―Bien, ahora tendré que buscar a otra banda, gracias por darme más trabajo.
Kazuki sonrió y hyde suspiró. El pequeño fue por una bebida y en ese momento las cosas que faltaban comenzaron a llegar, las recibió todas y lo reviso con cuidado para asegurarse de que no hubiera nada mal. Firmo de recibido y sonrió.
―Es hora de trabajar.
―Tienen suerte de que haya venido hoy. ― Dijo Kazuki.
―Aun así no harás mucho, flojo. ― Sakura le dio un pequeño golpe en el hombro.
―Empecemos quitando el plástico.
Le hicieron caso y comenzaron a quitar las envolturas, veían lo que estaba comprado y a los tres les gustaba el diseño, eran de color negro y rojo los sillones, las mesas eran pequeñas y las sillas tenían detalles en los respaldos, parecía todo de época.
Hyde les daba instrucciones de donde acomodar todo, los dos amigos movían las cosas y daban su opinión, si les gustaba quedaba y si no buscaban otras opciones. Los tres trabajaban duro, acomodando todo, dejando las cosas en buenos sitios. El último lugar por arreglar era el escenario, hyde tenía todo y solo era cuestión de mover y hacer.
En algún punto del trabajo pusieron música, a los tres les gustaba el rock así que tenían gustos compartidos, las canciones los acompañaban en el trabajo. Todo iba bien, sin novedades nuevas a las de las cosas acomodadas, eso hasta que de repente tanto Kazuki como Sakura comenzaron a escuchar la voz de hyde.
Los dos amigos dejaron de trabajar y se vieron sorprendidos. Hyde estaba en el escenario, cantaba la canción que se escuchaba pero su voz sobresalía, no cantaba en voz baja, cantaba alto y claro mientras hacia su trabajo.
Era una voz de admirar, fuerte, melodiosa, hacía altos y bajos impresionantes, ¿Cómo era que ese cuerpo tenía aquella imponente voz?
Sakura se dejó hundir en esa voz, dejo que su sistema absorbiera lo que escuchaba. Verlo moverse en el escenario, verlo cantar con esa tranquilidad y ese encanto, verlo tan seguro ahí arriba… Lo hacía estremecer.
Era impresionante. Hyde era impresionante.
Al acabar la canción el pequeño dejo de cantar y siguió con lo suyo, no se percató de que sus amigos lo habían escuchado, quizá ni se había percatado de que había cantado en voz alta.
―¿Cómo van? ― Pregunto de repente.
Cuando alzo la mirada vio a sus dos amigos parados en medio, sin hacer nada y viéndolo con ojos llenos de sorpresa, ¿De qué se había perdido?
―¿Pasa algo?
―Hyde, acabas de cantar. ― Dijo Sakura.
―¿He? ― Se sorprendió. ― Lo siento…
―¿Por qué te disculpas? ¡Cantas de maravilla! ― Kazuki dijo emocionado.
―¿Si? Gracias. ― Sonrió. ― Me gusta cantar.
―Lo haces como los grandes. ― Comento Sakura sincero.
Hyde se sonrojo y después de agradecer de nuevo retomaron su trabajo. La noche llego y tuvieron que dejar lo que les faltaba para el siguiente día, Kazuki los llevo a la casa de Sakura y él se fue.
―Es casi media noche. ― Dijo el pequeño.
―No puedes irte sin comer, no hemos comido en varias horas.
―Pero es tarde.
―Quédate a dormir.
Hyde no dijo nada, solo asintió. No quiso darle atención al dolor que sentía en el estómago, ese dolor lo sentía cada que se quedaba solo con Sakura o cada que se acercaban de más.
A comparación de otras veces, los pensamientos de hyde eran diferentes, eran locos y le daban miedo.
Quiero besar a Sakura, quiero que me bese Sakura, toda la noche, nuevamente.
Ese era uno de sus tantos pensamientos y sacudió la cabeza como para alejar aquello, eso no pasaría otra vez, ¿Cierto?
A menos que Sakura también lo deseara.
Era raro, pero esa noche le ponía más nervioso que nunca estar en la casa de su amigo, era como si su corazón le dijera que algo pasaría.



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