miércoles, 31 de enero de 2018

Existence


Capítulo 8


Había pasado una semana donde su amistad iba hacia arriba. Se llevaban demasiado bien, se hacian bromas, se reían, jugaban, se reclamaban.
Había pasado una semana en donde los sentimientos habían crecido y estaban en sus poros, a punto de salir y envolverlos.
Era la primera vez que hyde tenía y disfrutaba de una buena amistad, una amistad donde podía sentirse en confianza siempre, sentía seguridad, sentía cariño. Sakura era mucho mejor amigo de lo que había imaginado, se sentía feliz.
Él había empezado a trabajar en el bar de Kazuki, era el encargado del diseño y le gustaba. El pelirrojo le había dado carta blanca para renovar el bar, podía comprar cosas nuevas para que el bar luciera perfecto. Le encantaba, amaba diseñar, era muy bueno. También se encargaría de mantener el bar de acuerdo a cada festividad, Halloween, navidad, etc.
Le emocionaba.
Eso prácticamente no era un trabajo, el diseño era lo suyo y además le pagaban. ¿Qué más podía pedir? Se había encontrado a dos personas grandiosas, Sakura y Kazuki.
―¿Necesitas algo?
―Umm estoy bien, ¿Ya te vas?
―Sí, tengo un compromiso. ― Respondió Kazuki. ― Es tu bar, haz y deshaz cuanto quieras.
Hyde sonrió. ― ¿Por qué eres tan amable conmigo?
―Desde que nos conocimos me caíste bien, nos parecemos, y le haces bien a mi mejor amigo.
―¿A Sakura?
―Sí.
―¿Le hago bien?
―Es él mismo estando contigo, se mantiene como es, amable y no bruto. ― Los dos se rieron. ― Puedo irme tranquilo sabiendo que está contigo.
El pequeño se sonrojo. ― Hablas como si fuera su novio.
―Harían buena pareja… Y de hecho lo parecen, casi no se despegan, casi vives en su casa. ― Se rio el pelirrojo. ― Te quedas a dormir casi diario.
―Duermo mejor en su casa, me siento más cómodo ahí que en la mía…― Se sonrojó. ― Pero… A él le gusta alguien más.
―¿Te lo dijo?
―Me conto que hay alguien que le gusta.
―Se está enamorando. ― Comento tranquilo. ― Así que si de repente se pone raro y retoma sus fiestas ya sabes por qué es.
―¿Tanto así?
―No quiere amar de nuevo, le da temor.
―Lo sé. ― Suspiró. ― ¿Te puedo confesar algo?
―Con confianza.
―Sakura me gusta. ― Dijo apenado.
―Lo sé. ― Contesto sonriente.
―¡¿Cómo?!
―Se te nota. ― Hizo una pequeña risa. ― Soy muy observador y te he visto mirarlo mucho, hasta te pones celoso.
―Pero… Oh no, ¿Él lo sabe?
Negó. ― Es tonto para eso, algunos lo pueden ver como normal, pero para mí no.
―No se lo digas…
―¿No quieres que sepa?
―No quiere enamorarse y además tiene a alguien más, prefiero que no.
Él suspiro. ― No diré nada, pero se observativo tú también.
―¿Cómo?
―Si observas a detalle te darás cuenta de algunas cosas.
―¿Cómo cuáles?
―Se me hace tarde, nos vemos.
―¡Kazuki!
El pelirrojo le dijo adiós desde lejos y salió del bar. Camino hacia su auto, era interesante todo lo que estaba pasando. Sus dos amigos se gustaban pero ninguno tenía idea de que eran correspondidos. Sakura le había confesado que se estaba enamorando de hyde pero que no se permitiría más, Kazuki lo conocía y estaba seguro de que haría una fiesta para sentirse seguro. Por otro lado, hyde podía quedarse siempre callado y observarlo de lejos, ninguno tenía idea de lo que pasaba. Le daban ganas de encerrarlos en una habitación hasta que hablaran sobre lo que les pasaba.

Hyde estaba viendo el bar, camina de un lado a otro y anotaba las cosas que necesitaría para la remodelación. Compraría nuevas mesas, sillas, tapizaría con algo mucho mejor, haría varios cambios pero estaba seguro de que quedaría grandioso.
―Que concentrado estás.
―Estoy en horas de trabajo.
―Que seriedad. ― Dijo Sakura divertido. ― Están por venir algunas personas.
―¿Pueden estar en esa esquina? Necesito este espacio. ― Lo señalo.
―Como diga jefe.
―Por favor. ― Se encogió de hombros.
Sakura asintió y en ese momento entraron algunas personas, era un grupo de jóvenes, iban vestidos un poco extravagantes y sin preguntarlo sabía que era una banda que venía a pedir una noche en el bar.
Algunas bandas llegaban al bar a pedir que se les permitiera tocar una noche ahí, e bar era muy conocido en esa zona y era una zona para nada rechazada. Sakura se encargaba de hablar con las bandas que iban a pedir una audición, los escuchaba y decidía si les permitía tocar. Con otras bandas él era quien llamaba para que fueran a tocar.
Hyde se quedó dónde estaba, anoto algunas cosas en el cuaderno que tenía y no pudo evitar observar a su amigo mientras hablaba con la banda. Lucía seguro, como jefe hablando con sus súbditos aunque no tenía esa actitud, quizá era su forma de pararse, o ver, o hablar… O todo junto. Soltó un suspiro y se obligó a dejar de verlos pero no pudo gracias a las risas que de repente escucho. Vio a la banda y a Sakura riendo, eso le dio una punzada de celos. La sonrisa de Sakura era preciosa como para que alguien desconocido la viera.
Maldición. Iba de mal en peor, celos, celos…
―Pasen al escenario.
Sakura les señalo y ellos fueron de inmediato. El pelinegro camino con ellos y se quedó parado unos centímetros lejos del escenario. La banda comenzó a tocar y Sakura los veía, no hacía alguna seña de agrado o disgusto. Decidió acercarse a él y se paró a su lado.
―¿Qué te parecen?
―Son buenos. ― Respondió Sakura.
―¿De qué se reían hace rato?
―Ummm… De que me veían gruñón pero se dieron cuenta de que no lo era.
―Ya… ¿Te cayeron bien?
―Son agradables.
―El cantante no deja de verte.
Y era cierto, el cantante estando arriba del escenario casi no le quitaba la vista de encima a su amigo, para su gusto lo veía más de lo necesario.
―Hace un rato me dijo que le parezco atractivo.
Hyde tenso la mandíbula. ― ¿Y qué le dijiste?
―Gracias, no sé qué más podía decir.
La canción termino y la banda se bajó del escenario, Sakura se acercó a ellos y hyde fue con él, sus pies caminaron por si solos, él debió quedarse donde estaba y seguir con su trabajo.
―¿Qué tal? ― Hablo el cantante.
―Estuvo bien. ― Contesto su amigo. ― El bar estará en remodelación tres días de la siguiente semana, su presentación sería después de eso.
―Gracias. ¿Entonces nos llamas?
―Sí, ya tengo tu número.
―Excelente. ― El cantante sonrió de oreja a oreja. ― Esperaré tu llamada.
La banda salió y hyde bufo. Que tipo, ni siquiera ocultaba su gusto por Sakura. Se alejó de su amigo y volvió s a su trabajo, cosa que no pudo del todo porque el pelinegro le hablo.
―Esta noche tendré fiesta en mi casa, ¿Vienes?
―¿Fiesta? Pero si hace días que no haces una.
―Por eso mismo, debo hacerla.
Su amigo se alejó sin decir más y él se quedó maldiciendo en silencio.

Llevaba días con la cabeza hecha un remolino. No podía sacarse de la mente a su amigo, llevaban todos esos días juntos, casi todo el día, se veían en la escuela, en el trabajo y terminando pasaban a su casa a cenar y a veces a dormir, era mucho tiempo de convivencia, tiempo que le hacía darse cuenta que le gustaba, hyde le gustaba mucho.
Pero sabía que hyde no sentía lo mismo ya que cuando se acercaba más de lo normal a él su amigo se alejaba enseguida incómodo. Una vez había tratado de abrazarlo y su amigo lo alejo de un empujón.
No tendría nada con hyde, era obvio.
Y por lo mismo tenía que dejar de pensar en él, dejar de enamorarse, dejarlo de ver más allá, solo podía ser su amigo. La fiesta le ayudaría, lo tendría distraído y le recordaría que podía estar con quien quisiera.
Las horas habían pasado y su casa estaba lista para la fiesta, había alcohol, frituras, refresco, música. Las personas empezaban a llegar y el anfitrión estaba en su habitación, preparándose.

Había decidido ir a la fiesta, más porque Kazuki le había dicho que fuera, se estaba cambiando, no era como si tuviese muchas ganas de ir, pero tampoco era como si no quisiera ir.
Al estar listo salió de su habitación y trato de salir enseguida pero una voz lo detuvo.
―¿A dónde crees que vas?
―A una fiesta.
―Aquí no es hotel como para que llegues a la hora que te dé la gana.
Hyde suspiro. ― Volveré a medio día.
―¡Y ahora el señor no dormirá en casa de nuevo! ― Grito su hermano.
―Adiós.
―Dile a tu novio que te lleve a vivir con él. ― Lo provoco.
―No pelearé contigo, estoy cansado de decirte que no…― Se quedó callado, ¿Qué no era gay? Por dios, le gustaba un chico. ―… tengo novio. ― Agrego.
Kou se rio fuerte. ― ¿Ya aceptaste tu homosexualidad?
―No tengo porqué escucharte más.
Salió de su casa y camino hacia la fiesta, esperaba que hubiera muchos cacahuates.

La fiesta había empezado, la música ya estaba, la gente estaba ya entonada, el alcohol rondaba la casa. Sus oídos se habían desacostumbrado un poco a tanto ruido y le molestaba un poco la música tan ruidosa. Fue por algo de beber y en la cocina se encontró con el pelirrojo.
―Pensé que ya habías desistido de hacer fiestas.
―Las necesito.
Negó. ― Lo que necesitas es a hy…
―Cállate. ― Lo detuvo.
―Bien. ― Suspiro.
Se vieron a los ojos, desafiándose. Ninguno hubiera cedido si no hubiese sido por la llegada de hyde, al verlos de esa manera se había arrepentido de saludarlos en ese instante.
―Qué bueno que llegaste. ― Hablo primero el pelirrojo.
―La casa está llena. ― Comento.
―Es porque hace días no había fiesta. ― Dijo Sakura.
―Hola Sakura. ― Una mujer llego a él y lo saludó de beso en la mejilla.
―¿Cómo estás preciosa?
―Bien, y t…
―Sakura, bebé, vamos a sentarnos.
Kazuki lo tomo de la mano y lo jaló, Sakura se negó por unos segundos pero termino cediendo. La chica se le quedo viendo a hyde y él solo la vio divertido, tomo el bowl de cacahuates, un refresco y se fue con ellos.
Se sentó a lado de Sakura por lo que el pelinegro quedó en medio de los dos amigos. El pelinegro lucía un poco irritado.
―¿Ya ni un saludo puedo dar? ― Se quejó.
―A esa zorra no, es una pesada. ― Contesto el pelirrojo. ― Te quedas aquí con nosotros bebé.
Hyde se rio. ― Ahora soy parte de esto parece.
―Claro. ― Dijo Kazuki. ― Que piensen que hacemos trio.
―¿Qué? Pero…― Hyde se puso nervioso.
―Es divertido.
Kazuki tomo la mano de hyde y las manos tomadas quedaron encima de las piernas de Sakura, Kazuki se divertía, hyde no sabía dónde meterse, tenía pena y estaba nervioso. No estaba acostumbrado a estar tan cerca de alguien, no de un chico, menos siendo la persona que le gustaba, aunque ya eran varias veces en las que se quedaban tan juntos.
―Kazuki…― Sakura susurro en tono peligroso.
―¿Si, bebé?
―Detén tu juego.
―Tú eres el que juega en las fiestas, te callas.
Hyde lo vio y noto la tensión en su cuerpo, quizá no le gustaba tenerlo tan cerca, y es que no había ningún centímetro que separara sus brazos y sus hombros, si inclinaba un poco su cabeza quedaba en el hueco del cuello de Sakura. Quizá él quería irse a besar a otros a estar ahí sentado, pero, ¿No que eso no le gustaba? No estaba entendiéndolo.
Se quiso alejar un poco pero Kazuki no lo dejo. Admitía que le gustaba estar así de cerca, pero le ponía muy nervioso.
El celular de Kazuki sonó y soltó a hyde, el pequeño se alejó delicadamente de su amigo y se distrajo bebiendo su refresco.
Segundos después vio como Kazuki se levantaba rápido.
―Debo irme, mi mamá me necesita.
―¿Todo bien?
―Sí, solo se siente un poco mal, iré a cuidarla.
―Me llamas para saber cómo sigue.
―Claro. ― Le respondió a Sakura. ― Esta noche te toca cuidarlo, te doy todos los derechos, puedes amarrarlo si quieres. ― Le dijo a hyde.
―¿He?
―Que esta noche ocuparas mi lugar de novio celoso. Nos vemos.
Kazuki se fue y hyde se quedó sin poder decir nada, vio a su amigo y lo vio tranquilo, al parecer era el único que estaba en shock.
―No tienes que hacerlo, esta noche me divertiré un poco.
Dijo Sakura tranquilo y se levantó del sillón, se alejó de él y ahora había quedado peor de sorprendido. Su amigo al que odiaba besarse con cualquiera iba a hacer precisamente eso, estaba raro, eso era obvio. Recordó lo que le había dicho Kazuki por la tarde y decidió hacerle caso. Sería el novio celoso.
Camino a la cocina y se sirvió alcohol, lo necesitaba para tener fuerza. Tomo un gran trago y después otro. Sintió como su garganta quemaba y suspiro, se sirvió un poco más y se llevó el vaso, camino en busca del pelinegro hasta que lo vio, en una esquina de la sala.
Se acercó a él y al grupito que estaba con Sakura, casi llegando vio como unos jugaban a pasarse cartas con la boca, en donde si la carta se caía se besaban directamente. Su amigo estaba formado esperando su turno.
El alcohol estaba actuando en su cuerpo y sintió un poco de calor.
―¿Puedo jugar? ― Dijo en voz alta.

Sakura se sorprendió de verlo ahí y en lo que reaccionaba, sus amigos ya habían formado al pequeño para que jugara y no le gustaba, ¿Y si se caía la maldita carta? Se besaría con otro… Tremenda mierda.
Se puso a pensar… ¿Y si el chico que supuestamente le gustaba a hyde estaba entre ellos? ¿Y por eso quería jugar? Negó. Ahí no podía haber alguien que le gustara, todos eran unos brutos, como le gustaba decirles.
―¡Empecemos!
Sakura volvió a la realidad y en segundos se formó a lado de su amigo. No dijo nada, solo vio la sorpresa en los ojos de su pequeño amigo.
La carta había pasado a él y la tomo, se volteó y vio a su amigo, sin prisa se acercó y la carta quedo entre sus labios y los de hyde.
Ambos sintieron una corriente en su cuerpo, un calor que se desenvolvía en toda su anatomía, sentían como los nervios estaban en sus poros. La carta seguía ahí, hyde tenía que tomarla y lo hizo.
Por un segundo lo hizo.
Y después de ese segundo dejó caer la carta, el par de labios se tocaron. Los labios de Sakura tocaban los labios de hyde. Los dos se quedaron viendo a los ojos, quizá sorprendidos, quizá no.
Ninguno se alejaba, se veían a los ojos y sus labios seguían tocándose, apenas fueron unos pocos segundos pero ellos sintieron que habían sido minutos.
Habían deseado tanto besarse que ese rose apenas y satisfacía sus deseos, sus anhelos. Aunque querían profundizar, no lo hicieron.
Se tuvieron que separar.
Ninguno dijo nada, solo veían como los demás hacían su relajo por lo que habían visto. La carta empezó de nuevo a moverse entre los labios y Sakura salió del juego. Hyde lo siguió y llegaron a la cocina, el pelinegro tomo un poco y hyde estaba valiente por el alcohol.
―¿Por qué dejaste el juego?
―¿Por qué te integraste?
―¿No podía?
―Ellos te caen mal.
―Tú estabas ahí.
Se quedaron viendo fijamente.
Los labios de hyde eran suaves, delicados y juraba que tenían un dulce sabor. Sakura se había estremecido, había deseado abrazarlo y adueñarse de él.
Los labios de Sakura eran suaves, eran unos labios que si te besaban te hacían sentir la fuerza de su dueño, te hacían sentir la pasión de un hombre. Deseaba besarlo bien, deseaba besarlo más, por mucho rato… Pero le daba miedo, jamás había estado con un hombre y se ponía muy nervioso con la cercanía, se alejaba inconscientemente.
―Te he estado buscando. ― Una voz llego a ellos y vieron a una mujer rubia.
―¿Acabas de llegar?
―Hace unos minutos, ¿Vamos a otro sitio?
Sakura no dijo nada por unos segundos pero termino asintiendo.
―Él está conmigo. ― Hablo hyde.
La rubia se sorprendió. Sakura se sorprendió. Hasta hyde se había sorprendido pero no lo demostró, al contrario, se sentía seguro y con la fuerza de alejar a cualquier zorra.
―¿Disculpa?
―Sakura está conmigo, así que vete.
―¿Este quién es? ― Pregunto la chica a Sakura.
―¿Tu quien crees?
Dijo hyde acercándose a Sakura y rodeándolo por la cintura. Sakura se sorprendió más y se le quedo viendo a hyde, hyde no le prestó atención y solo sonreía.
―Largo. ― Dijo serio a la chica.
Sin esperar alguna palabra de ella tomo el rostro de Sakura e hizo que lo viera a los ojos, vio los labios ajenos y suspiro un poco. Estaban muy cerca.
Sin pensarlo tomo los labios de Sakura nuevamente. Esta vez no fue solo un rose, esta vez fue un beso profundo. Sus labios se movían, sus besos sonaban, los brazos de Sakura envolvieron el cuerpo de su pequeño amigo y lo junto a él.
―¿Qué haces? ―Susurro Sakura separándose para recuperar el aliento.
―Celándote, marcando territorio. ― Respondió su amigo. ―Esta noche no me alejaré de ti.

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