Capítulo 8
Había pasado una
semana donde su amistad iba hacia arriba. Se llevaban demasiado bien, se hacian
bromas, se reían, jugaban, se reclamaban.
Había pasado una
semana en donde los sentimientos habían crecido y estaban en sus poros, a punto
de salir y envolverlos.
Era la primera
vez que hyde tenía y disfrutaba de una buena amistad, una amistad donde podía
sentirse en confianza siempre, sentía seguridad, sentía cariño. Sakura era
mucho mejor amigo de lo que había imaginado, se sentía feliz.
Él había
empezado a trabajar en el bar de Kazuki, era el encargado del diseño y le
gustaba. El pelirrojo le había dado carta blanca para renovar el bar, podía
comprar cosas nuevas para que el bar luciera perfecto. Le encantaba, amaba
diseñar, era muy bueno. También se encargaría de mantener el bar de acuerdo a
cada festividad, Halloween, navidad, etc.
Le emocionaba.
Eso
prácticamente no era un trabajo, el diseño era lo suyo y además le pagaban.
¿Qué más podía pedir? Se había encontrado a dos personas grandiosas, Sakura y
Kazuki.
―¿Necesitas
algo?
―Umm estoy bien,
¿Ya te vas?
―Sí, tengo un
compromiso. ― Respondió Kazuki. ― Es tu bar, haz y deshaz cuanto quieras.
Hyde sonrió. ―
¿Por qué eres tan amable conmigo?
―Desde que nos
conocimos me caíste bien, nos parecemos, y le haces bien a mi mejor amigo.
―¿A Sakura?
―Sí.
―¿Le hago bien?
―Es él mismo
estando contigo, se mantiene como es, amable y no bruto. ― Los dos se rieron. ―
Puedo irme tranquilo sabiendo que está contigo.
El pequeño se
sonrojo. ― Hablas como si fuera su novio.
―Harían buena
pareja… Y de hecho lo parecen, casi no se despegan, casi vives en su casa. ― Se
rio el pelirrojo. ― Te quedas a dormir casi diario.
―Duermo mejor en
su casa, me siento más cómodo ahí que en la mía…― Se sonrojó. ― Pero… A él le
gusta alguien más.
―¿Te lo dijo?
―Me conto que
hay alguien que le gusta.
―Se está
enamorando. ― Comento tranquilo. ― Así que si de repente se pone raro y retoma
sus fiestas ya sabes por qué es.
―¿Tanto así?
―No quiere amar
de nuevo, le da temor.
―Lo sé. ―
Suspiró. ― ¿Te puedo confesar algo?
―Con confianza.
―Sakura me
gusta. ― Dijo apenado.
―Lo sé. ―
Contesto sonriente.
―¡¿Cómo?!
―Se te nota. ―
Hizo una pequeña risa. ― Soy muy observador y te he visto mirarlo mucho, hasta
te pones celoso.
―Pero… Oh no, ¿Él
lo sabe?
Negó. ― Es tonto
para eso, algunos lo pueden ver como normal, pero para mí no.
―No se lo digas…
―¿No quieres que
sepa?
―No quiere
enamorarse y además tiene a alguien más, prefiero que no.
Él suspiro. ― No
diré nada, pero se observativo tú también.
―¿Cómo?
―Si observas a
detalle te darás cuenta de algunas cosas.
―¿Cómo cuáles?
―Se me hace
tarde, nos vemos.
―¡Kazuki!
El pelirrojo le
dijo adiós desde lejos y salió del bar. Camino hacia su auto, era interesante
todo lo que estaba pasando. Sus dos amigos se gustaban pero ninguno tenía idea
de que eran correspondidos. Sakura le había confesado que se estaba enamorando
de hyde pero que no se permitiría más, Kazuki lo conocía y estaba seguro de que
haría una fiesta para sentirse seguro. Por otro lado, hyde podía quedarse
siempre callado y observarlo de lejos, ninguno tenía idea de lo que pasaba. Le
daban ganas de encerrarlos en una habitación hasta que hablaran sobre lo que
les pasaba.
Hyde estaba
viendo el bar, camina de un lado a otro y anotaba las cosas que necesitaría
para la remodelación. Compraría nuevas mesas, sillas, tapizaría con algo mucho
mejor, haría varios cambios pero estaba seguro de que quedaría grandioso.
―Que concentrado
estás.
―Estoy en horas
de trabajo.
―Que seriedad. ―
Dijo Sakura divertido. ― Están por venir algunas personas.
―¿Pueden estar
en esa esquina? Necesito este espacio. ― Lo señalo.
―Como diga jefe.
―Por favor. ― Se
encogió de hombros.
Sakura asintió y
en ese momento entraron algunas personas, era un grupo de jóvenes, iban
vestidos un poco extravagantes y sin preguntarlo sabía que era una banda que
venía a pedir una noche en el bar.
Algunas bandas
llegaban al bar a pedir que se les permitiera tocar una noche ahí, e bar era
muy conocido en esa zona y era una zona para nada rechazada. Sakura se
encargaba de hablar con las bandas que iban a pedir una audición, los escuchaba
y decidía si les permitía tocar. Con otras bandas él era quien llamaba para que
fueran a tocar.
Hyde se quedó
dónde estaba, anoto algunas cosas en el cuaderno que tenía y no pudo evitar observar
a su amigo mientras hablaba con la banda. Lucía seguro, como jefe hablando con
sus súbditos aunque no tenía esa actitud, quizá era su forma de pararse, o ver,
o hablar… O todo junto. Soltó un suspiro y se obligó a dejar de verlos pero no
pudo gracias a las risas que de repente escucho. Vio a la banda y a Sakura
riendo, eso le dio una punzada de celos. La sonrisa de Sakura era preciosa como
para que alguien desconocido la viera.
Maldición. Iba
de mal en peor, celos, celos…
―Pasen al
escenario.
Sakura les
señalo y ellos fueron de inmediato. El pelinegro camino con ellos y se quedó
parado unos centímetros lejos del escenario. La banda comenzó a tocar y Sakura
los veía, no hacía alguna seña de agrado o disgusto. Decidió acercarse a él y
se paró a su lado.
―¿Qué te
parecen?
―Son buenos. ―
Respondió Sakura.
―¿De qué se
reían hace rato?
―Ummm… De que me
veían gruñón pero se dieron cuenta de que no lo era.
―Ya… ¿Te cayeron
bien?
―Son agradables.
―El cantante no
deja de verte.
Y era cierto, el
cantante estando arriba del escenario casi no le quitaba la vista de encima a
su amigo, para su gusto lo veía más de lo necesario.
―Hace un rato me
dijo que le parezco atractivo.
Hyde tenso la
mandíbula. ― ¿Y qué le dijiste?
―Gracias, no sé
qué más podía decir.
La canción
termino y la banda se bajó del escenario, Sakura se acercó a ellos y hyde fue
con él, sus pies caminaron por si solos, él debió quedarse donde estaba y seguir
con su trabajo.
―¿Qué tal? ―
Hablo el cantante.
―Estuvo bien. ―
Contesto su amigo. ― El bar estará en remodelación tres días de la siguiente
semana, su presentación sería después de eso.
―Gracias.
¿Entonces nos llamas?
―Sí, ya tengo tu
número.
―Excelente. ― El
cantante sonrió de oreja a oreja. ― Esperaré tu llamada.
La banda salió y
hyde bufo. Que tipo, ni siquiera ocultaba su gusto por Sakura. Se alejó de su
amigo y volvió s a su trabajo, cosa que no pudo del todo porque el pelinegro le
hablo.
―Esta noche
tendré fiesta en mi casa, ¿Vienes?
―¿Fiesta? Pero
si hace días que no haces una.
―Por eso mismo,
debo hacerla.
Su amigo se
alejó sin decir más y él se quedó maldiciendo en silencio.
Llevaba días con
la cabeza hecha un remolino. No podía sacarse de la mente a su amigo, llevaban
todos esos días juntos, casi todo el día, se veían en la escuela, en el trabajo
y terminando pasaban a su casa a cenar y a veces a dormir, era mucho tiempo de
convivencia, tiempo que le hacía darse cuenta que le gustaba, hyde le gustaba
mucho.
Pero sabía que
hyde no sentía lo mismo ya que cuando se acercaba más de lo normal a él su
amigo se alejaba enseguida incómodo. Una vez había tratado de abrazarlo y su
amigo lo alejo de un empujón.
No tendría nada
con hyde, era obvio.
Y por lo mismo
tenía que dejar de pensar en él, dejar de enamorarse, dejarlo de ver más allá,
solo podía ser su amigo. La fiesta le ayudaría, lo tendría distraído y le
recordaría que podía estar con quien quisiera.
Las horas habían
pasado y su casa estaba lista para la fiesta, había alcohol, frituras,
refresco, música. Las personas empezaban a llegar y el anfitrión estaba en su
habitación, preparándose.
Había decidido
ir a la fiesta, más porque Kazuki le había dicho que fuera, se estaba
cambiando, no era como si tuviese muchas ganas de ir, pero tampoco era como si
no quisiera ir.
Al estar listo
salió de su habitación y trato de salir enseguida pero una voz lo detuvo.
―¿A dónde crees
que vas?
―A una fiesta.
―Aquí no es
hotel como para que llegues a la hora que te dé la gana.
Hyde suspiro. ―
Volveré a medio día.
―¡Y ahora el
señor no dormirá en casa de nuevo! ― Grito su hermano.
―Adiós.
―Dile a tu novio
que te lleve a vivir con él. ― Lo provoco.
―No pelearé
contigo, estoy cansado de decirte que no…― Se quedó callado, ¿Qué no era gay?
Por dios, le gustaba un chico. ―… tengo novio. ― Agrego.
Kou se rio
fuerte. ― ¿Ya aceptaste tu homosexualidad?
―No tengo porqué
escucharte más.
Salió de su casa
y camino hacia la fiesta, esperaba que hubiera muchos cacahuates.
La fiesta había
empezado, la música ya estaba, la gente estaba ya entonada, el alcohol rondaba
la casa. Sus oídos se habían desacostumbrado un poco a tanto ruido y le
molestaba un poco la música tan ruidosa. Fue por algo de beber y en la cocina
se encontró con el pelirrojo.
―Pensé que ya
habías desistido de hacer fiestas.
―Las necesito.
Negó. ― Lo que
necesitas es a hy…
―Cállate. ― Lo
detuvo.
―Bien. ―
Suspiro.
Se vieron a los
ojos, desafiándose. Ninguno hubiera cedido si no hubiese sido por la llegada de
hyde, al verlos de esa manera se había arrepentido de saludarlos en ese
instante.
―Qué bueno que
llegaste. ― Hablo primero el pelirrojo.
―La casa está
llena. ― Comento.
―Es porque hace
días no había fiesta. ― Dijo Sakura.
―Hola Sakura. ―
Una mujer llego a él y lo saludó de beso en la mejilla.
―¿Cómo estás
preciosa?
―Bien, y t…
―Sakura, bebé,
vamos a sentarnos.
Kazuki lo tomo
de la mano y lo jaló, Sakura se negó por unos segundos pero termino cediendo.
La chica se le quedo viendo a hyde y él solo la vio divertido, tomo el bowl de
cacahuates, un refresco y se fue con ellos.
Se sentó a lado
de Sakura por lo que el pelinegro quedó en medio de los dos amigos. El
pelinegro lucía un poco irritado.
―¿Ya ni un
saludo puedo dar? ― Se quejó.
―A esa zorra no,
es una pesada. ― Contesto el pelirrojo. ― Te quedas aquí con nosotros bebé.
Hyde se rio. ―
Ahora soy parte de esto parece.
―Claro. ― Dijo
Kazuki. ― Que piensen que hacemos trio.
―¿Qué? Pero…―
Hyde se puso nervioso.
―Es divertido.
Kazuki tomo la
mano de hyde y las manos tomadas quedaron encima de las piernas de Sakura,
Kazuki se divertía, hyde no sabía dónde meterse, tenía pena y estaba nervioso.
No estaba acostumbrado a estar tan cerca de alguien, no de un chico, menos siendo
la persona que le gustaba, aunque ya eran varias veces en las que se quedaban
tan juntos.
―Kazuki…― Sakura
susurro en tono peligroso.
―¿Si, bebé?
―Detén tu juego.
―Tú eres el que
juega en las fiestas, te callas.
Hyde lo vio y
noto la tensión en su cuerpo, quizá no le gustaba tenerlo tan cerca, y es que
no había ningún centímetro que separara sus brazos y sus hombros, si inclinaba
un poco su cabeza quedaba en el hueco del cuello de Sakura. Quizá él quería
irse a besar a otros a estar ahí sentado, pero, ¿No que eso no le gustaba? No
estaba entendiéndolo.
Se quiso alejar
un poco pero Kazuki no lo dejo. Admitía que le gustaba estar así de cerca, pero
le ponía muy nervioso.
El celular de
Kazuki sonó y soltó a hyde, el pequeño se alejó delicadamente de su amigo y se
distrajo bebiendo su refresco.
Segundos después
vio como Kazuki se levantaba rápido.
―Debo irme, mi
mamá me necesita.
―¿Todo bien?
―Sí, solo se
siente un poco mal, iré a cuidarla.
―Me llamas para
saber cómo sigue.
―Claro. ― Le
respondió a Sakura. ― Esta noche te toca cuidarlo, te doy todos los derechos,
puedes amarrarlo si quieres. ― Le dijo a hyde.
―¿He?
―Que esta noche
ocuparas mi lugar de novio celoso. Nos vemos.
Kazuki se fue y
hyde se quedó sin poder decir nada, vio a su amigo y lo vio tranquilo, al
parecer era el único que estaba en shock.
―No tienes que
hacerlo, esta noche me divertiré un poco.
Dijo Sakura
tranquilo y se levantó del sillón, se alejó de él y ahora había quedado peor de
sorprendido. Su amigo al que odiaba besarse con cualquiera iba a hacer
precisamente eso, estaba raro, eso era obvio. Recordó lo que le había dicho
Kazuki por la tarde y decidió hacerle caso. Sería el novio celoso.
Camino a la
cocina y se sirvió alcohol, lo necesitaba para tener fuerza. Tomo un gran trago
y después otro. Sintió como su garganta quemaba y suspiro, se sirvió un poco
más y se llevó el vaso, camino en busca del pelinegro hasta que lo vio, en una
esquina de la sala.
Se acercó a él y
al grupito que estaba con Sakura, casi llegando vio como unos jugaban a pasarse
cartas con la boca, en donde si la carta se caía se besaban directamente. Su
amigo estaba formado esperando su turno.
El alcohol
estaba actuando en su cuerpo y sintió un poco de calor.
―¿Puedo jugar? ―
Dijo en voz alta.
Sakura se
sorprendió de verlo ahí y en lo que reaccionaba, sus amigos ya habían formado
al pequeño para que jugara y no le gustaba, ¿Y si se caía la maldita carta? Se
besaría con otro… Tremenda mierda.
Se puso a
pensar… ¿Y si el chico que supuestamente le gustaba a hyde estaba entre ellos?
¿Y por eso quería jugar? Negó. Ahí no podía haber alguien que le gustara, todos
eran unos brutos, como le gustaba decirles.
―¡Empecemos!
Sakura volvió a
la realidad y en segundos se formó a lado de su amigo. No dijo nada, solo vio
la sorpresa en los ojos de su pequeño amigo.
La carta había
pasado a él y la tomo, se volteó y vio a su amigo, sin prisa se acercó y la
carta quedo entre sus labios y los de hyde.
Ambos sintieron
una corriente en su cuerpo, un calor que se desenvolvía en toda su anatomía,
sentían como los nervios estaban en sus poros. La carta seguía ahí, hyde tenía
que tomarla y lo hizo.
Por un segundo
lo hizo.
Y después de ese
segundo dejó caer la carta, el par de labios se tocaron. Los labios de Sakura
tocaban los labios de hyde. Los dos se quedaron viendo a los ojos, quizá
sorprendidos, quizá no.
Ninguno se
alejaba, se veían a los ojos y sus labios seguían tocándose, apenas fueron unos
pocos segundos pero ellos sintieron que habían sido minutos.
Habían deseado
tanto besarse que ese rose apenas y satisfacía sus deseos, sus anhelos. Aunque
querían profundizar, no lo hicieron.
Se tuvieron que
separar.
Ninguno dijo
nada, solo veían como los demás hacían su relajo por lo que habían visto. La
carta empezó de nuevo a moverse entre los labios y Sakura salió del juego. Hyde
lo siguió y llegaron a la cocina, el pelinegro tomo un poco y hyde estaba
valiente por el alcohol.
―¿Por qué
dejaste el juego?
―¿Por qué te
integraste?
―¿No podía?
―Ellos te caen
mal.
―Tú estabas ahí.
Se quedaron
viendo fijamente.
Los labios de
hyde eran suaves, delicados y juraba que tenían un dulce sabor. Sakura se había
estremecido, había deseado abrazarlo y adueñarse de él.
Los labios de
Sakura eran suaves, eran unos labios que si te besaban te hacían sentir la
fuerza de su dueño, te hacían sentir la pasión de un hombre. Deseaba besarlo
bien, deseaba besarlo más, por mucho rato… Pero le daba miedo, jamás había
estado con un hombre y se ponía muy nervioso con la cercanía, se alejaba
inconscientemente.
―Te he estado
buscando. ― Una voz llego a ellos y vieron a una mujer rubia.
―¿Acabas de
llegar?
―Hace unos
minutos, ¿Vamos a otro sitio?
Sakura no dijo
nada por unos segundos pero termino asintiendo.
―Él está
conmigo. ― Hablo hyde.
La rubia se
sorprendió. Sakura se sorprendió. Hasta hyde se había sorprendido pero no lo
demostró, al contrario, se sentía seguro y con la fuerza de alejar a cualquier
zorra.
―¿Disculpa?
―Sakura está
conmigo, así que vete.
―¿Este quién es?
― Pregunto la chica a Sakura.
―¿Tu quien
crees?
Dijo hyde
acercándose a Sakura y rodeándolo por la cintura. Sakura se sorprendió más y se
le quedo viendo a hyde, hyde no le prestó atención y solo sonreía.
―Largo. ― Dijo
serio a la chica.
Sin esperar
alguna palabra de ella tomo el rostro de Sakura e hizo que lo viera a los ojos,
vio los labios ajenos y suspiro un poco. Estaban muy cerca.
Sin pensarlo
tomo los labios de Sakura nuevamente. Esta vez no fue solo un rose, esta vez
fue un beso profundo. Sus labios se movían, sus besos sonaban, los brazos de
Sakura envolvieron el cuerpo de su pequeño amigo y lo junto a él.
―¿Qué haces?
―Susurro Sakura separándose para recuperar el aliento.
―Celándote,
marcando territorio. ― Respondió su amigo. ―Esta noche no me alejaré de ti.

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