miércoles, 24 de enero de 2018

Existence


Capítulo 7



Era de día, el dueño de la casa estaba en la cocina preparando algo para desayunar, prácticamente no había dormido, no había podido dormir por todos los pensamientos que tenía en la cabeza. Había hecho un poco de pasta, algo rápido y sencillo. Desde hacía años cocinaba y lo hacía bien.
―Buenos días. ― Apareció hyde.
―¿Cómo amaneciste?
―Bien. ¿Y tú?
―También. ― Mintió. ― ¿Desayunamos?
―Claro.
Sakura sirvió y hyde sonrió al ver el desayuno, se veía y olía delicioso, él era de buen comer, comía mucho quizá pero es que amaba la comida, tenía paladar exigente.
―Wow. ― Dijo probando la comida. ― Está delicioso.
―Lo sé. ― Presumió orgulloso. ― Gracias.
―¿Te gusta cocinar?
―Digamos que aprendí porque me canse del ramen. ― Se rio. ― Y soy bueno en la cocina, no me quejo.
―Yo soy bueno comiendo. ― Dijo hyde apenado. ― Cocinando… Ugh.
―Cuando quieras puedes venir a comer, siempre hago comida casera.
―No me tientes. ― Se rio.
Los dos comieron en confianza. El pequeño se había bañado pues tenía el cabello un poco húmedo, Sakura estaba igual que él.
―Oh, tome una de tus playeras.
―Está bien. ― Contesto sonriendo.
―Aunque me queda un poco grande, ¿Me veo bien? ― Pregunto sin pensar.
―¿Vanidoso? Lo imagine. ― Se rio por lo bajo. ― Te queda bien, no se ve mal, esta holgada decente.
―Tienes buenos gustos.
―Gracias, amaneciste muy halagador.
―De nada.
Continuaron desayunando y al terminar lavaron los platos, limpiaron la cocina y se dispusieron a ir a la universidad.
―Oh. ― Sakura vio una bolsa en un mueble de la sala. ― Estoy seguro que eso no es mío.
―Hyde vio a que se refería. ― Ah, es mío… Ayer que me encontré con Kazuki yo tenía la bolsa con la cena, me invito al concierto y metió esto aquí.
―Bien, tengo cena para hoy. ― Bromeo Sakura.
―Umm, ni creas… Es ramen.
―¡Pero que te pasa! ― Fingió indignación.
Él se encogió de hombros. ― Te dije que no soy bueno cocinando.
―Definitivamente debes venir a comer comida decente.
―No rechazaré tal oferta.
―¿Y tu mochila? ― Pregunto Sakura al ver a su compañero sin nada en las manos.
―En mi casa.
―¿Y eso?
―Cuando me encontré contigo ya había pasado a mi casa a dejar mi mochila y volví a salir por la cena.
―Ah… ¿Pasamos a tu casa por la mochila?
Hyde negó. ― Ya es tarde… Y no quiero que mi día se arruine tan temprano, mi hermano está ahí.
―Entonces vámonos.
Salieron de la casa y se encontraron con algunos estudiantes que iban a la escuela, el barrio donde vivían quedaba de paso para la universidad así su calle era paso de estudiantes. Saludaron a algunos conocidos y ellos caminaban y platicaban, con solo sincerarse una noche ya se sentían en confianza y relajados entre ellos.
―Que tal Sakura. ― Uno de sus amigos lo saludo.
―Bien, ¿Y tú?
―Jodido, anoche la fiesta estuvo más que buena. ¡De lo que te perdiste!
―Para la próxima.
―¿En tu casa?
―Ya veremos. ― Respondió sin comprometerse.
―Hey Sakura, ¿Vamos? ― Lo saludo otro amigo.
―Los alcanzo en unos minutos.
Sus amigos retomaron el camino y Sakura se quedó con su pequeño amigo. Se quedaron en silencio unos segundos hasta que hyde hablo.
―¿Cómo te puedes llevar con ellos?
El pelinegro sonrió. ― No son tan malos.
―Son unos idiotas.
―Lo son. ― Acepto. ― Pero saben ser amigos.
―Aun así… Nada que ver contigo.
―Ellos no lo saben.
Suspiró. ― Tranquilo, no diré nada, no sabrán que eres una buena persona.
―Gracias. ― Dijo divertido.
―Eso sí, yo no me juntaré con esos brutos, solo soy amigo tuyo.
―Entendido.
―Solo me juntaré contigo cuando estés solo o con Kazuki.
―Hyde, ¿Me sigues teniendo miedo?
El pequeño se sorprendió. ― ¿Miedo?
―Sí, por lo que viste la otra vez.
―Nunca te tuve miedo. ― Contesto. ― Solo me sorprendió, te tenía en una imagen de macho completamente, es decir solo con chicas.
Se rio. ― Que bueno que no me tienes miedo, porque te aviso que siendo yo… Soy muy pesado.
―Puedo imaginarlo. ― Tomo aire. ― Con que tus amigos no me jodan está bien.
―Tranquilo, no dejaría que te molestaran, primero les corto las bolas.
―Vale, mucha información. ― Dijo hyde riendo.
Llegaron al salón y hyde se fue a su asiento, Sakura fue con sus amigos y dejo su mochila en su lugar, se reunió con su grupito y los saludo a todos.
―¿Es cierto? ―Le preguntaron al pelinegro.
―¿Qué?
―Que pasaste la noche con Takarai.
―¿Quién lo dice?
―Nosotros. ― Respondió uno. ― El chico trae una playera tuya. ― Se rieron. ― Y sin mochila, además los vi salir juntos de tu casa.
―¿Acaso me espías?
―No tengo la culpa de que sea mi rumbo tu calle.
―Somos compañeros de proyecto, nos quedamos a trabajar.
―¿Y se tenía que quedar a dormir?
―Se nos hizo tarde.
―¿Y no intentaste nada?
―¿Intentar qué?
―Besarlo o algo idiota.
Él negó. ― Teníamos trabajo.
―Es totalmente tu tipo. ― Sakura suspiro.
―Antes de intentar algo él me golpearía.
―Entonces déjamelo a mí. ― Dijo uno.
―Es intocable. ― Respondió enseguida. ― No se metan con él.
Sus amigos se le quedaron viendo con sorpresa, era la primera vez que lo veían hablar tan serio, con un destello peligroso y defendiendo a alguien que no fuera uno de ellos.
―¿Nos perdimos de algo?
―Solo no lo molesten, si lo hacen me odiará y no será bueno para el proyecto.
―¿De verdad no te gusta?
Sakura dirigió su mirada a su nuevo amigo. ¿Qué si no le gustaba? Se había pasado varias horas pensando en eso, ¿Qué si era su tipo? Totalmente lo era, le había mentido a su amigo diciéndole que no lo era. Ese chico estaba metiéndose en su mente y estaba trabajando para que no pasara a más que un simple pensamiento de un día.
―Me agrada, es buen compañero. ― Contesto.

Hyde estaba nervioso, sentía las miradas del grupo de amigos de Sakura, sentía la mirada de Sakura en él. ¿De que tanto hablaban? Estaba sintiéndose incomodo por esas voces bajas y miradas. Más valía que Sakura se comportara.
El profesor llegó y hyde inconscientemente busco su mochila, resoplo al recordar que no la llevaba y no tenía nada en que anotar. Se levanto de su lugar y fue con su amigo.
―Dame un cuaderno. ― Dijo poniéndose delante de él.
―¿Para?
―No traigo útiles, y una pluma también.
―Eso no es pedir favor, es ordenar. ― Comento Sakura divertido.
―Pues no estaba pidiendo o hubiera dicho por favor.
―¿Entonces si me estás ordenando?
―Totalmente, yo también soy pesado. ― Se encogió de hombros.
Sakura sonrió. ― Muy bien, me gusta. ― Saco un cuaderno y una pluma. ― Toma.
―Gracias.
Los tomo y volvió a su asiento, los amigos de Sakura estaban sorprendidos por lo visto, el pequeño jamás había mostrado tanta confianza en alguien. Les sorprendía también ver que Sakura no se había enojado o algo, lo había tomado bien y con diversión, sin mencionar la sonrisa que tenía en el rostro.
La clase comenzó y cuando hyde se disponía a poner atención su mirada de desvió hacia su amigo. Observo su perfil, tenía un perfil bonito y su cabello… Ese cabello era demasiado para un chico, le gustaba, el corte, el color… ¿Qué se sentiría pasar sus dedos entre ese cabello? Suspiro un poco. Volvió la mirada al cuaderno, comenzó a hacer rayones y a pensar en lo que estaba pasando.
De pronto comenzaba a ponerle mucha atención a su amigo, seguramente era porque Sakura era su primer amigo, era la primera persona que sabía sobre su vida familiar. Por los insultos de su hermano no tenía tanta confianza, ni para hacer amigos ni para confiar, pero Sakura había pasado las barreras.
Soltó un suspiro.
Le gustaba ser amigo de Sakura, llevaban solo algunas horas pero sentía que eran días. Si algo sabía era que le gustaba ver a su amigo sonreír, le gustaba ver esa sonrisa que casi no mostraba y si esa sonrisa era mientras estaba arriba de un escenario… Era mejor, porque ahí era totalmente él.

El receso llego, hyde fue a la cafetería y tomo algo de comida, se fue a una mesa y se sentó a comer, moría de hambre. Dio las gracias por la comida y comenzó a probar.
―Provecho. ― El pelinegro llego con su comida.
―¿Comerás aquí?
―¿No quieres?
―Siempre comes afuera.
―Ahora tengo un amigo más a cuál atender.
―¿Atender? ¡Ni que fuera una de tus zorras!
―¿Qué? ― Se rio. ― Cuales.
―Las que andan tras de ti.
―Ah, a ellas no las atiendo.
―¿Me estás diciendo zorra?
Él negó. ― Estoy diciendo que eres mi amigo y me gusta pasar tiempo contigo.
Hyde sonrió. ― Eso está mejor.
―¿Tranquilo?
―Aja… Oh, hace rato, ¿De que hablabas con tus amigos? Se me quedaban viendo mucho.
―Umm, saben que pasaste la noche en mi casa.
―¿Les dijis…
―Ellos te vieron salir de mi casa, además tienes puesta mi playera favorita, la conocen bien.
―Oh… ¿Tu favorita?
Asintió. ― Si te hubiera quedado mal te la quitaba, pero te luce bien.
―Aun así… Debiste decirme.
―No tengo problema, no es como si no me la fueras a devolver.
―¿Entonces por eso me veían mucho?
―Si, les dije que fuiste por el proyecto y que se nos hizo tarde.
―¿Saben que soy tu amigo?
―No, no sabía si querías que se supiera.
―¿Por qué no saberlo?
―Porque todos saben que odias a los brutos como yo. ― Se rio.
―No me importa que sepan.
―Entonces está bien, les diré.
―¿Y si me quieren integrar a su grupito?
―No creo. ― Tomo un poco de agua. ― Sería problemático para ti.
―¿Por?
―Porque no te caen bien… Y porque quieren llevarte a la cama.
―¡¿Qué?! ― Se alarmo.
―Les atraes.
―¡Están idiotas! Yo no…
―Tranquilo, les dije que no te molesten. ― Respondió tranquilo. ― ¿Seguro que no eres homofóbico?
―Si lo fuera no sería tu amigo.
Asintió. ― Pero tampoco lo apruebas.
―No es eso… La verdad me molesta que digan que soy gay por mi apariencia, ya mucho tengo con mi hermano diciéndome eso como para que aquí también lo escuche.
―Entiendo. ― Suspiro Sakura. ― No te harán nada, no te preocupes.
―Que bien, porque no me dejaría tocar por esos idiotas.
―¿Por idiotas o porque son hombres?
Hyde lo asesino con la mirada. ― ¿Y si te dijera que creo que me gusta un chico?
―Sería difícil de creer.
―Pues creo que me gusta un chico.
―¿Por qué lo crees?
―Porque no ha dejado de dar vueltas en mi cabeza… Y una vez, pensé en que sería estar entre sus brazos, o sus labios… O acariciar su cabello. ― Disminuyo la voz.
―Suena como a que si te gusta.
―¿Si? Oh dios, ¿Y si me enamoro?
―¿Qué tiene de malo?
―Los libros dicen que cuando se ama es todo un caos, es bonito pero duele y te vuelve loco.
Sakura rio. ― Quizá no te gusta, no te atormentes.
―¿Y cómo se si si me gusta?
―Seguirás pensando en él, lo observarás cada vez más e imaginarás muchas más cosas con él, lo desearás.
―¿Cómo lo sabes?
―Me paso con mi ex novia… Y lo dicen los libros. ― Termino riéndose.
―Lo consultaré con mi almohada.
―Te deseo suerte.
―Gracias…― Respondió hyde con un suspiro.
Durante las clases había llegado a la conclusión de que quizá su amigo le gustaba, pero ese quizá estaba prácticamente en un quizá sí. Porque si se ponía a pensar, desde antes le daba curiosidad Sakura, desde antes del proyecto lo observaba, desde antes de hablar con él… Y cuando se saludaban o se veían sentía como algo raro recorría su cuerpo, no era rechazo, era algo más… Algo que lo ponía nervioso.
En esos días no podía aceptar que un idiota le gustara. Pero ahora con las cosas diferentes si podía.
Sakura le gustaba.
No tenía duda de eso. Le gustaba su amigo y suspiro profundo. Era algo obvio, ¿No? Querer besarlo cada que estaban cerca, querer estar a solas con él, querer saber de él… Sí, le gustaba y mucho.
Las clases terminaron y los nuevos amigos caminaron hacía sus casas, caminaban y platicaban, se reían, se hacían bromas y se daban pequeños golpes en los hombros. Llegaron directamente a la casa de Sakura, llegaron con comida y el pelinegro se puso a cocinar enseguida, Hyde se dispuso a lavar los instrumentos que ensuciaba Sakura y puso la mesa. Después de un par de horas terminaron y se fueron a la sala a tomar algo.
―Debemos seguir con la canción. ― Dijo hyde.
―Es verdad… ¿Crees que ya podamos ponerle lo que le falta?
Hyde suspiró. ― Creo que sí, vamos por buen camino.
Tomo un poco de cerveza y vio a un punto fijo. Iba por buen camino, le gustaba Sakura, se estaba enamorando de Sakura… Sin quererlo, la canción tendría ese toque sentimental que le faltaba. O eso esperaba.
Sacaron el cuaderno donde tenían escrita la canción y la leyeron una y otra vez, compartieron puntos de vista y cuando estuvieron de acuerdo en algunas cosas las agregaban, cambiaban unas palabras por otras más fuertes, por palabras que le dieran potencia y sentimiento, hablaban de la historia que tenía la canción y cambiaban también algunas cosas de eso, los dos estaban concentrados y entregados a lo que decían.
Los dos cuando hablaban de los sentimientos pensaban en la persona que les gustaba, querían que esa canción mostrara los sentimientos que estaban naciendo, querían que el otro sintiera ese sentimiento, querían que esa canción tuviera esa marca personal.
―¿Te quedas a dormir? ― Hablo Sakura.
―Claro. ― Contesto hyde sonriente.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Un abrazo ♥