Era de día, el
dueño de la casa estaba en la cocina preparando algo para desayunar,
prácticamente no había dormido, no había podido dormir por todos los
pensamientos que tenía en la cabeza. Había hecho un poco de pasta, algo rápido
y sencillo. Desde hacía años cocinaba y lo hacía bien.
―Buenos días. ―
Apareció hyde.
―¿Cómo
amaneciste?
―Bien. ¿Y tú?
―También. ―
Mintió. ― ¿Desayunamos?
―Claro.
Sakura sirvió y hyde
sonrió al ver el desayuno, se veía y olía delicioso, él era de buen comer,
comía mucho quizá pero es que amaba la comida, tenía paladar exigente.
―Wow. ― Dijo
probando la comida. ― Está delicioso.
―Lo sé. ―
Presumió orgulloso. ― Gracias.
―¿Te gusta
cocinar?
―Digamos que
aprendí porque me canse del ramen. ― Se rio. ― Y soy bueno en la cocina, no me
quejo.
―Yo soy bueno
comiendo. ― Dijo hyde apenado. ― Cocinando… Ugh.
―Cuando quieras
puedes venir a comer, siempre hago comida casera.
―No me tientes. ―
Se rio.
Los dos comieron
en confianza. El pequeño se había bañado pues tenía el cabello un poco húmedo,
Sakura estaba igual que él.
―Oh, tome una de
tus playeras.
―Está bien. ―
Contesto sonriendo.
―Aunque me queda
un poco grande, ¿Me veo bien? ― Pregunto sin pensar.
―¿Vanidoso? Lo
imagine. ― Se rio por lo bajo. ― Te queda bien, no se ve mal, esta holgada
decente.
―Tienes buenos
gustos.
―Gracias,
amaneciste muy halagador.
―De nada.
Continuaron
desayunando y al terminar lavaron los platos, limpiaron la cocina y se
dispusieron a ir a la universidad.
―Oh. ― Sakura
vio una bolsa en un mueble de la sala. ― Estoy seguro que eso no es mío.
―Hyde vio a que
se refería. ― Ah, es mío… Ayer que me encontré con Kazuki yo tenía la bolsa con
la cena, me invito al concierto y metió esto aquí.
―Bien, tengo
cena para hoy. ― Bromeo Sakura.
―Umm, ni creas…
Es ramen.
―¡Pero que te
pasa! ― Fingió indignación.
Él se encogió de
hombros. ― Te dije que no soy bueno cocinando.
―Definitivamente
debes venir a comer comida decente.
―No rechazaré
tal oferta.
―¿Y tu mochila?
― Pregunto Sakura al ver a su compañero sin nada en las manos.
―En mi casa.
―¿Y eso?
―Cuando me
encontré contigo ya había pasado a mi casa a dejar mi mochila y volví a salir
por la cena.
―Ah… ¿Pasamos a
tu casa por la mochila?
Hyde negó. ― Ya
es tarde… Y no quiero que mi día se arruine tan temprano, mi hermano está ahí.
―Entonces
vámonos.
Salieron de la
casa y se encontraron con algunos estudiantes que iban a la escuela, el barrio
donde vivían quedaba de paso para la universidad así su calle era paso de
estudiantes. Saludaron a algunos conocidos y ellos caminaban y platicaban, con
solo sincerarse una noche ya se sentían en confianza y relajados entre ellos.
―Que tal Sakura.
― Uno de sus amigos lo saludo.
―Bien, ¿Y tú?
―Jodido, anoche
la fiesta estuvo más que buena. ¡De lo que te perdiste!
―Para la
próxima.
―¿En tu casa?
―Ya veremos. ―
Respondió sin comprometerse.
―Hey Sakura,
¿Vamos? ― Lo saludo otro amigo.
―Los alcanzo en
unos minutos.
Sus amigos
retomaron el camino y Sakura se quedó con su pequeño amigo. Se quedaron en silencio
unos segundos hasta que hyde hablo.
―¿Cómo te puedes
llevar con ellos?
El pelinegro
sonrió. ― No son tan malos.
―Son unos
idiotas.
―Lo son. ―
Acepto. ― Pero saben ser amigos.
―Aun así… Nada
que ver contigo.
―Ellos no lo
saben.
Suspiró. ―
Tranquilo, no diré nada, no sabrán que eres una buena persona.
―Gracias. ― Dijo
divertido.
―Eso sí, yo no
me juntaré con esos brutos, solo soy amigo tuyo.
―Entendido.
―Solo me juntaré
contigo cuando estés solo o con Kazuki.
―Hyde, ¿Me
sigues teniendo miedo?
El pequeño se
sorprendió. ― ¿Miedo?
―Sí, por lo que
viste la otra vez.
―Nunca te tuve
miedo. ― Contesto. ― Solo me sorprendió, te tenía en una imagen de macho
completamente, es decir solo con chicas.
Se rio. ― Que
bueno que no me tienes miedo, porque te aviso que siendo yo… Soy muy pesado.
―Puedo
imaginarlo. ― Tomo aire. ― Con que tus amigos no me jodan está bien.
―Tranquilo, no
dejaría que te molestaran, primero les corto las bolas.
―Vale, mucha
información. ― Dijo hyde riendo.
Llegaron al
salón y hyde se fue a su asiento, Sakura fue con sus amigos y dejo su mochila
en su lugar, se reunió con su grupito y los saludo a todos.
―¿Es cierto? ―Le
preguntaron al pelinegro.
―¿Qué?
―Que pasaste la
noche con Takarai.
―¿Quién lo dice?
―Nosotros. ―
Respondió uno. ― El chico trae una playera tuya. ― Se rieron. ― Y sin mochila,
además los vi salir juntos de tu casa.
―¿Acaso me
espías?
―No tengo la
culpa de que sea mi rumbo tu calle.
―Somos
compañeros de proyecto, nos quedamos a trabajar.
―¿Y se tenía que
quedar a dormir?
―Se nos hizo
tarde.
―¿Y no
intentaste nada?
―¿Intentar qué?
―Besarlo o algo
idiota.
Él negó. ―
Teníamos trabajo.
―Es totalmente
tu tipo. ― Sakura suspiro.
―Antes de
intentar algo él me golpearía.
―Entonces
déjamelo a mí. ― Dijo uno.
―Es intocable. ―
Respondió enseguida. ― No se metan con él.
Sus amigos se le
quedaron viendo con sorpresa, era la primera vez que lo veían hablar tan serio,
con un destello peligroso y defendiendo a alguien que no fuera uno de ellos.
―¿Nos perdimos
de algo?
―Solo no lo molesten,
si lo hacen me odiará y no será bueno para el proyecto.
―¿De verdad no
te gusta?
Sakura dirigió
su mirada a su nuevo amigo. ¿Qué si no le gustaba? Se había pasado varias horas
pensando en eso, ¿Qué si era su tipo? Totalmente lo era, le había mentido a su
amigo diciéndole que no lo era. Ese chico estaba metiéndose en su mente y
estaba trabajando para que no pasara a más que un simple pensamiento de un día.
―Me agrada, es
buen compañero. ― Contesto.
Hyde estaba
nervioso, sentía las miradas del grupo de amigos de Sakura, sentía la mirada de
Sakura en él. ¿De que tanto hablaban? Estaba sintiéndose incomodo por esas
voces bajas y miradas. Más valía que Sakura se comportara.
El profesor
llegó y hyde inconscientemente busco su mochila, resoplo al recordar que no la
llevaba y no tenía nada en que anotar. Se levanto de su lugar y fue con su
amigo.
―Dame un
cuaderno. ― Dijo poniéndose delante de él.
―¿Para?
―No traigo
útiles, y una pluma también.
―Eso no es pedir
favor, es ordenar. ― Comento Sakura divertido.
―Pues no estaba
pidiendo o hubiera dicho por favor.
―¿Entonces si me
estás ordenando?
―Totalmente, yo
también soy pesado. ― Se encogió de hombros.
Sakura sonrió. ―
Muy bien, me gusta. ― Saco un cuaderno y una pluma. ― Toma.
―Gracias.
Los tomo y
volvió a su asiento, los amigos de Sakura estaban sorprendidos por lo visto, el
pequeño jamás había mostrado tanta confianza en alguien. Les sorprendía también
ver que Sakura no se había enojado o algo, lo había tomado bien y con
diversión, sin mencionar la sonrisa que tenía en el rostro.
La clase comenzó
y cuando hyde se disponía a poner atención su mirada de desvió hacia su amigo.
Observo su perfil, tenía un perfil bonito y su cabello… Ese cabello era
demasiado para un chico, le gustaba, el corte, el color… ¿Qué se sentiría pasar
sus dedos entre ese cabello? Suspiro un poco. Volvió la mirada al cuaderno,
comenzó a hacer rayones y a pensar en lo que estaba pasando.
De pronto
comenzaba a ponerle mucha atención a su amigo, seguramente era porque Sakura
era su primer amigo, era la primera persona que sabía sobre su vida familiar.
Por los insultos de su hermano no tenía tanta confianza, ni para hacer amigos
ni para confiar, pero Sakura había pasado las barreras.
Soltó un
suspiro.
Le gustaba ser
amigo de Sakura, llevaban solo algunas horas pero sentía que eran días. Si algo
sabía era que le gustaba ver a su amigo sonreír, le gustaba ver esa sonrisa que
casi no mostraba y si esa sonrisa era mientras estaba arriba de un escenario…
Era mejor, porque ahí era totalmente él.
El receso llego,
hyde fue a la cafetería y tomo algo de comida, se fue a una mesa y se sentó a
comer, moría de hambre. Dio las gracias por la comida y comenzó a probar.
―Provecho. ― El
pelinegro llego con su comida.
―¿Comerás aquí?
―¿No quieres?
―Siempre comes
afuera.
―Ahora tengo un
amigo más a cuál atender.
―¿Atender? ¡Ni
que fuera una de tus zorras!
―¿Qué? ― Se rio.
― Cuales.
―Las que andan
tras de ti.
―Ah, a ellas no
las atiendo.
―¿Me estás
diciendo zorra?
Él negó. ― Estoy
diciendo que eres mi amigo y me gusta pasar tiempo contigo.
Hyde sonrió. ―
Eso está mejor.
―¿Tranquilo?
―Aja… Oh, hace
rato, ¿De que hablabas con tus amigos? Se me quedaban viendo mucho.
―Umm, saben que
pasaste la noche en mi casa.
―¿Les dijis…
―Ellos te vieron
salir de mi casa, además tienes puesta mi playera favorita, la conocen bien.
―Oh… ¿Tu
favorita?
Asintió. ― Si te
hubiera quedado mal te la quitaba, pero te luce bien.
―Aun así…
Debiste decirme.
―No tengo
problema, no es como si no me la fueras a devolver.
―¿Entonces por
eso me veían mucho?
―Si, les dije
que fuiste por el proyecto y que se nos hizo tarde.
―¿Saben que soy
tu amigo?
―No, no sabía si
querías que se supiera.
―¿Por qué no
saberlo?
―Porque todos
saben que odias a los brutos como yo. ― Se rio.
―No me importa
que sepan.
―Entonces está
bien, les diré.
―¿Y si me
quieren integrar a su grupito?
―No creo. ― Tomo
un poco de agua. ― Sería problemático para ti.
―¿Por?
―Porque no te
caen bien… Y porque quieren llevarte a la cama.
―¡¿Qué?! ― Se
alarmo.
―Les atraes.
―¡Están idiotas!
Yo no…
―Tranquilo, les
dije que no te molesten. ― Respondió tranquilo. ― ¿Seguro que no eres
homofóbico?
―Si lo fuera no
sería tu amigo.
Asintió. ― Pero
tampoco lo apruebas.
―No es eso… La
verdad me molesta que digan que soy gay por mi apariencia, ya mucho tengo con
mi hermano diciéndome eso como para que aquí también lo escuche.
―Entiendo. ―
Suspiro Sakura. ― No te harán nada, no te preocupes.
―Que bien,
porque no me dejaría tocar por esos idiotas.
―¿Por idiotas o
porque son hombres?
Hyde lo asesino
con la mirada. ― ¿Y si te dijera que creo que me gusta un chico?
―Sería difícil
de creer.
―Pues creo que
me gusta un chico.
―¿Por qué lo
crees?
―Porque no ha
dejado de dar vueltas en mi cabeza… Y una vez, pensé en que sería estar entre
sus brazos, o sus labios… O acariciar su cabello. ― Disminuyo la voz.
―Suena como a
que si te gusta.
―¿Si? Oh dios,
¿Y si me enamoro?
―¿Qué tiene de
malo?
―Los libros
dicen que cuando se ama es todo un caos, es bonito pero duele y te vuelve loco.
Sakura rio. ― Quizá
no te gusta, no te atormentes.
―¿Y cómo se si
si me gusta?
―Seguirás
pensando en él, lo observarás cada vez más e imaginarás muchas más cosas con él,
lo desearás.
―¿Cómo lo sabes?
―Me paso con mi
ex novia… Y lo dicen los libros. ― Termino riéndose.
―Lo consultaré
con mi almohada.
―Te deseo
suerte.
―Gracias…―
Respondió hyde con un suspiro.
Durante las
clases había llegado a la conclusión de que quizá su amigo le gustaba, pero ese
quizá estaba prácticamente en un quizá sí. Porque si se ponía a pensar, desde
antes le daba curiosidad Sakura, desde antes del proyecto lo observaba, desde
antes de hablar con él… Y cuando se saludaban o se veían sentía como algo raro
recorría su cuerpo, no era rechazo, era algo más… Algo que lo ponía nervioso.
En esos días no
podía aceptar que un idiota le gustara. Pero ahora con las cosas diferentes si
podía.
Sakura le
gustaba.
No tenía duda de
eso. Le gustaba su amigo y suspiro profundo. Era algo obvio, ¿No? Querer
besarlo cada que estaban cerca, querer estar a solas con él, querer saber de
él… Sí, le gustaba y mucho.
Las clases
terminaron y los nuevos amigos caminaron hacía sus casas, caminaban y
platicaban, se reían, se hacían bromas y se daban pequeños golpes en los
hombros. Llegaron directamente a la casa de Sakura, llegaron con comida y el
pelinegro se puso a cocinar enseguida, Hyde se dispuso a lavar los instrumentos
que ensuciaba Sakura y puso la mesa. Después de un par de horas terminaron y se
fueron a la sala a tomar algo.
―Debemos seguir
con la canción. ― Dijo hyde.
―Es verdad…
¿Crees que ya podamos ponerle lo que le falta?
Hyde suspiró. ―
Creo que sí, vamos por buen camino.
Tomo un poco de
cerveza y vio a un punto fijo. Iba por buen camino, le gustaba Sakura, se
estaba enamorando de Sakura… Sin quererlo, la canción tendría ese toque
sentimental que le faltaba. O eso esperaba.
Sacaron el
cuaderno donde tenían escrita la canción y la leyeron una y otra vez,
compartieron puntos de vista y cuando estuvieron de acuerdo en algunas cosas
las agregaban, cambiaban unas palabras por otras más fuertes, por palabras que
le dieran potencia y sentimiento, hablaban de la historia que tenía la canción
y cambiaban también algunas cosas de eso, los dos estaban concentrados y
entregados a lo que decían.
Los dos cuando
hablaban de los sentimientos pensaban en la persona que les gustaba, querían
que esa canción mostrara los sentimientos que estaban naciendo, querían que el
otro sintiera ese sentimiento, querían que esa canción tuviera esa marca
personal.
―¿Te quedas a
dormir? ― Hablo Sakura.
―Claro. ―
Contesto hyde sonriente.

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