Capítulo 6
Estaban en la
sala, el dueño de la casa había ido por unas bebidas a la cocina. Era la
segunda vez que entraba a esa casa sin que hubiera una fiesta, la primera vez
había pasado directamente a la habitación de Sakura, lo cual había odiado. Vio a
su alrededor, era una casa bonita si la veía sin ruido ni gente. La sala lucía
cómoda, había tres sillones, uno grande y dos pequeños color negro. Había una
mesita de centro redonda, las paredes tenían cuadros que parecían algo
misteriosos.
―Toma.
Sakura llego y
le dio una lata de cerveza, dejo algunos cubitos de queso en la mesita de
centro y se sentó a lado de su compañero. Dio un trago a su cerveza y suspiro.
―Tu casa es
bonita.
―Gracias. ―
Comento pasivo.
―Es curioso que
vivas en una casa y no en un departamento, eres un estudiante soltero, que vive
solo…
Él sonrió. ― Lo
sé… Esta casa la compartía con mi hermano, él la compró para los dos, para
sentirnos como en un hogar.
―Ah, ¿Y se casó?
Sakura negó. ― Perdió
la vida en un accidente de auto. ― Hyde se sorprendió. ― Era el mejor amigo del
hermano de Kazuki, murieron juntos.
El invitado se
quedó en silencio, observando la tristeza en los ojos de Sakura, pensó por
algunos segundos en darle unas palabras de aliento pero no se le ocurría nada.
―Lo siento. ― Se
limitó a decir.
―Gracias. ―
Suspiró. ― Nuestros padres murieron cuando nosotros éramos pequeños, yo más que
mi hermano, él era adolescente… También en un accidente de tránsito. Parece que
ese es el destino de mi familia. ― Hizo una pequeña sonrisa.
―Perdón por
tocar este tema, yo no…
―Tranquilo, fue
hace años… Te mentiría si te dijera que ya no duele, porque duele, dolerá
siempre… Ahora es soportable.
El pequeño
asintió. ― Entonces, ¿No tienes a nadie?
―Después de la
muerte de mis padres tenía a mi hermano, él era mi todo… Él lucho por hacerme
sentir feliz y en un hogar, él junto con Kazuki y su hermano, éramos como
familia, todos hermanos.
―Debió ser
agradable.
―Fueron los
mejores años que he tenido. ― Respondió sonriente. ― Yo estaba roto por la pérdida
de mis padres pero no lo demostraba más que a mi almohada, no quería que mi
hermano se preocupara ni se sintiera mal. Cuando mi hermano murió se me cayó el
mundo, la única persona que tenía en el mundo se había ido… Me quería morir con
él.
Hyde se quedó en
silencio, compartiendo el dolor que expresaba Sakura.
―En esos días de
luto una amiga se convirtió en mi novia, ella me apoyo… O eso había creído. ―
Tomo un poco de cerveza. ― La mujer solo quería un tipo que la mantuviera y le
diera una casa. Yo en esos días no veía la realidad, me aferre a ella porque
así no me sentía solo, así volvía a tener a alguien más a mi lado… Quería que
llenara un poco el lugar de mi hermano. No puedo decir que ella no me amó,
porque sé que lo hizo. En su momento lo hizo, pero era solo ilusión de tener a
alguien que la adoraba, que la tenía como reina. Kazuki me lo dijo muchas veces
pero no lo escuche.
―¿Vivieron
juntos?
―Sí, en esta
casa. Ella tenía problemas con sus padres así que casi enseguida se vino aquí.
Yo estaba feliz, tenía a alguien nuevamente, sinceramente pasamos buenos días,
reíamos, compartíamos gustos, éramos felices, fueron los días donde me amo.
―Y… ¿Qué paso?
―Ella me comenzó
a acompañar a los conciertos en donde trabajaba, un día conoció a un cantante,
con más dinero del que yo le podía proveer, dijo que se había enamorado y se
fue con él, ese tipo viajaba mucho así que no la volví a ver, el último día
ella me dijo que me había dejado de amar hacía algún tiempo, que yo estaba tan
traumado con mis perdidas familiares que no podía hacerla feliz como ella
merecía.
Hyde suspiró. ―
Ese tipo de personas no valen nada…
―A pesar de eso,
la ame mucho, fuimos amigos por dos años y después novios por otros dos años.
Sonará estúpido, pero me gusto amarla, me gusto lo que era el amor, o lo que
experimente con ella, lo que haya sido… Amor en su esplendor no fue, eso lo sé.
―Por eso es que
dices que el amor es una mierda…
―Sí. Sé que no
debo decir eso solo por una relación fallida, pero aun así… A parte de ella no
he tenido relaciones serias, solo casuales.
―Solo sexo.
Sakura tomo
aire. ― No soy el que todos piensan… En realidad no termino en la cama de quien
quiera, solo vamos a una habitación, nos emborrachamos y quedamos dormidos, al
otro día damos por pensado que hubo sexo y ya.
―¿De verdad?
Él asintió. ―
Solo habré estado con cuatro personas, los demás solo besos y manoseo, lo
segundo no me gusta mucho.
―¿Y porque lo
haces?
―Para tener una
imagen rebelde, amante del sexo y no de las relaciones.
―Eso lo sé.
Pero, ¿Por qué?
―Porque no
permitiré que nadie vea mi dolor por la pérdida de mi familia, porque no
permitiré que nadie se aproveche de esa debilidad para meterse conmigo.
Hyde asintió.―¿Y
las fiestas?
―Las comencé a
hacer por pedido de mi ex novia… Ella amaba las fiestas y ahí me di cuenta de
que era un distractor, llenaba un poco el vacío de mi vida, el ruido, la gente…
Me hacía sentir acompañado, en esos días la soledad me asfixiaba.
Hyde lleno sus
pulmones de aire. Creía entender a Sakura, el dolor que veía en sus ojos lo
decía todo. Él estaba roto por dentro, el pasado aún lo consumía, aún lo
atormentaba, había quedado tan lastimado que decidió no confiar en nadie, ni
permitir que nadie lo viera como es, sensible, alguien con dolor.
―¿Por eso Kazuki
te cuida?
―Kazuki está en
contra de esto, me dice que soy más bruto por hacerlo que por tratar de serlo.
Él y yo nos quedamos sin nuestros hermanos al mismo tiempo, éramos mejores
amigos desde mucho antes de ese suceso. Él sabe todo sobre mí y yo sobre él,
sabe que no me gusta estar con las personas así que los ahuyenta.
―Ya entiendo.
―Sí… El bar se
quedó a su nombre, su hermano así lo decidió desde que creo el bar, Kazuki me
invito a trabajar con él y accedí ya que no tenía como ganarme la vida.
―Es un gran bar.
― Hyde tomo un poco de queso.
―Sí, los dos
hemos trabajado duro, la idea de los conciertos fue mía. ― Sonrió satisfecho. ―
La idea de que yo trabajara con algunas bandas fue de Kazuki, una noche el
batero de una banda tuvo un accidente y no pudo llegar, mi amigo sabía que yo
tocaba así que lo sugirió… De hecho prácticamente me obligo. ― Se rio un poco. ―
Y se lo agradezco, me fue de mucha ayuda, la música me ayudó mucho en esos
momentos.
―Te entiendo, me
pasa lo mismo.
―Es tu turno.
―¿De?
―Hablar de ti.
―Oh. ― Hizo una
pequeña sonrisa. ― Mi mamá nos abandonó cuando yo tenía 5 años.
―Lo siento... ―
Dijo Sakura.
―La verdad fue
un golpe muy duro, yo era muy apegado a ella, mi padre se la pasa viajando por
trabajo, mi hermano tenía celos de mí porque siempre recibía halagos de mi mamá
por ir bien en la escuela y ayudarle en la casa. Mi hermano siempre me
atemorizaba, me insultaba cuando estábamos solos, me decía que era frágil y que
parecía una niña. Nunca se lo dije a mi mamá porque no quería que ella lo
regañara, si lo hacía mi hermano me odiaría más y no quería.
―Siento haberte
llamado afeminado algunas veces…
―Está bien. ―
Suspiro. ― Cuando mamá se fue me quería morir, desde ahí la casa se convirtió
en un infierno, mi hermano no dejaba de torturarme con sus acosos, mi padre me
odio enseguida porque me parezco mucho a ella y mi imagen le hace recordarla y
odiarnos por habernos abandonado.
―Pero tú no
tienes la culpa…
―Yo no entendía
porque ella se había ido, creí que era feliz con nosotros, creí que era feliz conmigo
y que me amaba.
El pequeño se
quedó en silencio, tomo un poco de cerveza y suspiro. Aun se preguntaba dónde
estaría su madre, aun se preguntaba que había hecho mal para que ella se fuera
y lo dejara solo con su hermano y su padre.
―Actualmente mi padre
sigue viajando, casi no lo veo pero cuando llega a casa me grita, me ve con
enojo y cree todo lo que le dice mi hermano de mí. Mi hermano me grita, me
insulta… Sigue el infierno. ― Hizo una pequeña sonrisa.
―¿Y por qué no
te sales de ahí?
―Eso quiero,
pero primero debo conseguir un trabajo, he buscado pero no he encontrado.
―¿Por qué no le
dices a Kazuki? Seguro te ayuda.
―Pero, ¿Qué
podría hacer? No sé nada sobre bares.
―Algo habrá, hay
mucho que hacer en un bar.
―¿Crees que
quiera ayudarme?
―Por alguna
razón le caíste bien, te ayudará sin problemas.
―Él también me
cae bien.
Los dos se
quedaron viendo fijamente, sus ojos estaban llenos de recuerdos, de tristezas,
de pasado y un poco de dolor. Los dos se veían vulnerables pero se sentían en
confianza para mostrarse así.
―Puedo
preguntar… ¿Te gusta Kazuki? ― Dijo Sakura.
―¿He? ― Se
asombró. ― No, es solo un amigo.
―¿Te gusta
alguien?
―No. ― Contesto
nervioso. ― ¿A ti?
―Creo que sí.
―¿Quién? ¿De la
escuela?
―Sí. ― Suspiró. ―
Pero no creo que pase algo.
―¿Por?
―Lo presiento… O
quizá no me gusta, solo me hace sentir raro.
―¿Raro cómo?
―En paz, me hace
sentir yo mismo, sus ojos me ven como soy, cuando me le acerco mucho se apena y
le veo las ganas de golpearme, eso es demasiado divertido, cuando nos saludamos
de mano siento como si una corriente pasara sobre nuestro cuerpo.
―Si se sonroja
es buena señal, ¿No?
―No creo… Debe
ser porque es una persona tímida… No sé si esa persona sienta esa corriente
cuando toma mi mano, lo dudo.
―Hombre de poca
fe. ― Sonrió. ― Hablen, investiga, no sé.
―Ummm, no sé si
sea buena idea.
―¿Por?
―Perdería quizá
la confianza que ha depositado en mí.
―De igual manera
te deseo suerte. ― Le sonrió. ― Oye… ¿Por qué decidiste contarme tu vida?
Sakura suspiró. ―
Eres la primera persona que no es Kazuki que me ve más allá de la fachada que
cree.
―¿De verdad?
―Sí, así que si
lograste eso decidí que podías saber más, me brindaste confianza… Y amistad.
―Después de hoy
ya somos amigos, ¿No?
―Claro.
Los dos
sonrieron y bebieron, se quedaron en silencio, un silencio que no era incomodo,
era un silencio que envolvía la plática que habían tenido.
En algún momento
se quedaron viéndose a los ojos, ahí estaba nuevamente su nueva costumbre.
Verse a los ojos y en silencio. Los dos estaban en un solo sillón, quizá un
poco cerca ya que si movían un poco sus brazos se podrían tocar. Ambos sentían
algo que les hacía tener nerviosismo, ambos lo sabían pero no lo comentaban. El
silencio en el que estaban era muy cómodo, muy personal.
Sakura se movió
un poco para tomar otra cerveza, cuando se acomodó de nuevo en el sillón quedó
junto a hyde, rosando sus brazos. El pequeño lo sintió, se dio cuenta enseguida
pero no dijo nada, ni se movió. No quiso. Sus brazos se quedaron tocándose.
Hyde sentía que
su piel se erizaba, su corazón bombeaba fuerte con cada minuto y temía que
Sakura escuchara ese vergonzoso ruido acelerado.
―¿Nunca te has
cortado el cabello? ― Sakura hablo en voz baja.
―No… Pero lo
haré pronto.
―¿Por qué?
―Cambio. Quiero
cambiar, cambiar de casa, trabajar, etc.
―Es algo bueno.
―Sí…
Sakura sin
pensar se movió un poco y acaricio el cabello de su amigo, era suave y
delicado. Su piel se veía así también, delicada, suave… Tersa.
Cada vez podía
menos. Cada vez menos. Estar así de cerca y no poder tocarlo… No poder…
Suspiro, le encantaría poder probar esos labios rosados, poder probar ese
cuerpo… Esa alma.
Dejo el cabello
y acaricio la ceja derecha y marco el camino hasta la mejilla y termino con la
comisura de los labios. Era suave, era cálido. Esos ojos que lo veían con pena
lo hacían sonreír por dentro. Le gustaba que no saliera huyendo.
Sentir los dedos
de Sakura paseando por su piel le estremecía, su cuerpo reaccionaba con calor,
con nerviosismo. Sentía que su corazón se salía poco a poco. Si se acercaba
unos centímetros podría besarlo.
Quería besarlo.
Deseaba besarlo.
Hyde subió una
mano y acaricio a Sakura también, su cabello largo y negro le encantaba, era
suave y brillante, la piel de Sakura era suave, verlo así de cerca le quitaba
el aliento, ¿Qué pasaría si lo besaba? Lo cierto era que no quería perder a su
nuevo amigo, no después de lo que habían hablado, después de sincerarse.
Dejo de
acariciarlo y suspiro. Tendría que reprimirse. Ahogo un quejido de decepción
cuando Sakura se alejó de él.
―Tengo hambre. ―
Comento Sakura tranquilo.
―También yo…
―Tengo algo que
quedo del desayuno, iré a calentarlo.
―Te ayudo.
Los dos se
fueron a la cocina, como si no hubiese pasado nada. Mientras uno calentaba la
comida otro ponía la mesa, estaban teniendo un buen momento, agradable, con
amabilidad, amistad y comprensión.
―Oh, son las dos
de la madrugada. ― Se sobresaltó hyde al ver el reloj de la cocina.
―Quédate a
dormir, hay una habitación libre.
―Pero…
―Si aún me
tienes miedo te digo nuevamente que no hare nad…
Él negó. ―No es
eso, es que no avise que no llegaría.
―¿Está tu papá?
―No, Kou sí. ―
Hyde suspiro. ― Qué más da, soy mayor y puedo hacer lo que quiera.
―¿No te meterás
en problemas?
―Siempre estoy
en problemas con él. ― Dijo con pesadez. ― Qué más da otro.
―¿Entonces te
quedas?
―Sí, gracias.
Sakura asintió.
La comida estuvo lista y compartieron la mesa, cenaron mientras hablaban de su
trabajo final, de los libros que habían leído y de música. Al terminar se
fueron a descansar, prácticamente no dormirían porque tenían que ir a la
universidad.
―Esta es tu
habitación, en el segundo cajón hay ropa limpia, pijama, toalla, lo que
necesites, si falta algo me avisas.
―Gracias. ― Dijo
un poco nervioso.
―Haré el
desayuno, antes de irnos a la escuela.
―No te preocupes,
yo lo hago.
―Eres mi
invitado y yo lo haré, descansa.
Hyde se limitó a
sonreír. Sakura se despidió con un movimiento de cabeza y salió de la
habitación. Hyde camino a la cama y se sentó. Esa noche y parte de la madrugada
había sido extraña pero le había gustado, le había gustado conocer a su
compañero y actual amigo, se había dado cuenta de que le caía bien y compartían
gustos, era buena persona, amable, talentosa, sensible. Sakura se había
convertido en su amigo y eso le hacía sentir contento pero nervioso. No sabía
porque los nervios, o quizá si… Y le daban un poco de cosquilleo en el pecho.
Sakura estaba en
su cama, había tenido varias emociones esa noche y no tenía sueño. Veía al
techo, a la ventana, nuevamente al techo. Se había sentido bien contándole su
historia a hyde, había visto comprensión en los ojos ajenos, había visto dolor
también, esos ojos le habían hecho sentir toda la confianza y comodidad por lo
que no le costó hablar sobre él. Le gusto saber sobre la vida de su amigo
también. Los dos tenían cicatrices, compartían gustos, se entendían.
Desde hacía
tiempo él había estado viendo al pequeño de lejos, le llamaba la atención el
niño ejemplar que decían sus maestros, le llamaba la atención el chico que sus
compañeros decían se lo querían llevar a la cama. Sin darse cuenta había estado
observándolo de lejos, la forma de su cabello, su perfil, sus cejas, sus ojos,
sus labios, su cuerpo, cada detalle que le permitiera su vista.
Desde que lo
había visto a distancia le había gustado, tenía una belleza angelical que le
hacía marear.
Hyde le gustaba.
Y ahora que lo había tratado, que lo conocía
se daba cuenta de que era mucho más que belleza, era una persona delicada,
dulce, comprensiva, inteligente, talentosa… Sin darse cuenta había deseado hablar
con él como esa noche, había deseado que supiera quien era realmente, porque
ese chico le hacía estremecer con la mirada.
Una mirada que
lo entendía y veía como era realmente.
Su pequeño amigo
era del que había hablado cuando dijo que alguien le gustaba, por primera vez
en años alguien le gustaba. Ese chico le gustaba tanto que no sabía si podría
ocultarlo.

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