Capitulo 5
Estaba ya en el bar, el
pequeño escenario tenía ya los instrumentos y cada integrante revisaba el suyo.
Sakura se llevaba bien con sus compañeros de banda, los conocía de hace tiempo
al igual que a otras bandas que le pedían apoyo, no era integrante de una sola.
―… sí, a ese.
―Yo voy.
―Cuenten
conmigo.
―¿Vas Sakura?
―Claro.
Sakura revisaba su
batería, ajustaba algunas cosas y tocaba un poco. El bar no era pequeño, era de
tamaño razonable para un lugar donde se daban conciertos. Tenía un escenario al
fondo, una plataforma en medio para el público, pequeñas mesas alrededor para
los que quisieran estar sentados y una barra de bebidas.
Le gustaba ese lugar,
el dueño del bar era su mejor amigo, Kazuki. Solo que él no estaba casi mucho
por ahí y lo manejaba el gerente del bar, que era él. Sakura sólo se encargaba
de los eventos para el bar y cosas importantes. El empleado encargado se
encargaba de tener siempre las bebidas, aperitivos y cosas así.
Si él fuera Kazuki siendo
el dueño estaría ahí en el bar siempre, quizá… No, en realidad no, era el
gerente y no se la pasaba ahí.
Ya dejando los
instrumentos listos se fueron a un pequeño camerino donde se quedaban a esperar
a que comenzara el concierto. Sakura se sentó en un sillón y suspiro, reviso su
celular un momento y lo guardo, no había visto a su amigo lo cual no le
sorprendía, seguramente ni sabía que esa noche trabajaba ahí.
Cerro sus ojos y
dormito un poco.
Kazuki lo había
invitado a un lugar al que no tenía idea de que era, no le dio tiempo ni de
preguntar, solo tomo su bolsa con la cena, la metió a la casa de Sakura y se
fueron a quien sabe dónde.
El lugar estaba más o
menos lejos, conocía la zona, pero no tan bien, iban en un bus y mientras
platicaban de cosas triviales, Kazuki no había querido decirle a donde iban.
―Llegamos.
Se bajaron del
transporte y hyde observo a todos lados, era una zona buena, no un barrio pobre
ni nada de eso, al contrario. Caminaron un poco y entraron a un local que lucia
grande, tenía el nombre de “Bar: ángel negro”
Al entrar vio a mucha
gente, nunca había visto un bar tan grande, ni tan lleno. Había muchas luces de
colores, era un bar lujoso. Se adentraron un poco más y se metieron al área de
barra de bebidas, Kazuki saludo al barman y siguieron hasta al fondo. Vio un
escenario, había instrumentos, la gente gritaba, estaban emocionados.
―Kazuki… ¿Qué es
esto?
―El concierto
que te dije.
―Ya… Pero, ¿Por
qué estamos en donde sirven bebidas? ¿Y no entre el público?
―Si tenemos
privilegios los usamos.
―¿Privilegios?
―Cuando acabe el
concierto te cuento.
―Pero…
―Esta por
empezar.
Las luces se apagaron y
se prendieron unas de colores rojo y azul. La gente grito más y comenzaron a
salir algunas personas a ocupar el escenario, salió un guitarrista, después el
bajista, salió el batero y al final el cantante.
La batería sonó primero
y las luces se prendieron con más fuerza, los otros instrumentos sonaron y la
voz se integró. Reconocía que sin saber de esa banda se estaba emocionando, su
piel se había erizado desde el momento en que la batería resonó con esa
potencia.
Le agradaba.
La música era buena.
Se dispuso a disfrutar y
a observar todo a detalle, su mirada después de posarse en los integrantes se
poso en el último, el batero.
Lucía fuerte, imponente
en ese lugar, lucía seguro en la batería, sus brazos bailaban a un ritmo elegante
pero fuerte, las luces dejaban ver sus brazos musculosos, su cabeza se movía al
ritmo, todo él se movía. En un momento el batero subió la mirada y las luces lo
captaron, era un solo. La batería resonó con potencia, increíblemente. Se quedo
hipnotizado al escucharlo, se quedo maravillado… Pero quedo con la boca abierta
al ver un rostro conocido y con una destellante sonrisa, una sonrisa llena de
felicidad, de emoción, de satisfacción.
Sakura.
Sakura era el
baterista.
Sakura era quien le
hacía erizar al escuchar esa batería.
Al terminar el solo las
luces se dispersaron por todos los integrantes, aun así, su mirada no se alejó
del baterista, siguió viendo con la poca luz que le daba, lo observo con mas
detalle, con asombro.
El Sakura que estaba
viendo ahí lucia totalmente diferente, lucía tranquilo, fresco, feliz,
sumamente feliz, en calma, relajado, satisfecho.
Su cuerpo se erizo en
doble manera.
Durante el concierto no
quito su vista de ese lugar, no pudo, no quiso.
Una de las cosas que
más amaba era la música, era tocar su batería, estar en el escenario y dar su
potencial, sentirse como pez en el agua mientras la música salía. El bar estaba
lleno, el público estaba muy emocionado, le satisfacía ver todo aquello.
El concierto termino.
La banda salió del escenario y el público se dispersó, unos se fueron y otros
se quedaron a beber algo. Sakura se fue al camerino y se seco un poco el sudor,
tomo agua y se fue para el bar, se quedaría ahí un rato. Camino hacia la barra
y se sorprendió mucho al ver a su amigo y a su compañero ahí, viéndolo.
―¡Sakura!
Increíble como siempre.
Kazuki lo abrazo y le
hizo señas de que se sentara con ellos. Sakura sin decir nada lo hizo y no pudo
evitar ver a su compañero, quien lo veía asombrado.
―¿Y ese milagro
que vienes por aquí?
―No hace daño
venir de vez en cuando. ― Respondió Kazuki divertido.
―Deberías venir
más, ¿Qué tal y te roban todo?
―Claro que no,
confío en mi gerente.
―Puedo robarte
todo y mandarte al diablo.
―¡Que malo! ― Se
rio.
―Umm… ¿De qué
hablan? ― Pregunto hyde con un poco de pena, quería saber.
―Ah, te contaré.
― Sonrió Kazuki. ― Soy el dueño de este bar y Sakura es el gerente, en realidad
el bar es más de él que mío. El nombre lo puso él, y ese nombre lo define.
Hyde no salía de
su asombro. ― ¿Tuyo? ¿Este enorme bar?
―Sí, lo fundo mi
hermano… ― Se quedo un momento en silencio. ― Y me lo dejo.
―¿Y ahora tu
hermano que hace?
―Umm. ― Kazuki
suspiro. ― Un accidente de auto termino con su vida.
El pelirrojo
dejo de sonreír y vio hacia algún punto fijo, su mirada desprendía dolor,
tristeza, amor, mucho amor por su hermano.
―Lo siento, yo…
―No te preocupes.
― Sonrió levemente. ― Sakura es batero de algunas bandas.
Hyde vio al
pelinegro y sin querer sonrió. ― Tocas increíble.
―¿Si? Y eso que
no me has dejado tocarte a ti…― Insinuó.
―¿Qué?
Sakura se rio. ―
Lo siento. Gracias, la verdad amo tocar la batería.
―No sabía que tocabas
hasta en conciertos y todo.
―Nadie sabe…―
Respondió por lo bajo. ― Eres el primero de la escuela que se entera.
―¿Por qué? ― Se sorprendió.
―Es algo mío,
algo que quiero mantener así.
―Entonces no
debí enterarme…
―No te sientas
mal, a Sakura no le molesta. ― Dijo Kazuki.
―No tengo
problema. ― Comento el pelinegro. ― ¿Te gusto el concierto?
―Mucho,
¿Entonces no eres integrante oficial de la banda?
Sakura negó. ―
Toco con varias.
―¿Y eso?
―No sé… Supongo
que no he encontrado una banda que me llene totalmente.
―Tienes mucho
talento, podrías llegar a ser muy famoso.
―Gracias. ― Le
dijo sinceramente.
Los tres
platicaron y bebieron, comieron frituras y pasaron un buen momento. Se
sintieron en confianza, a gusto, sin barreras, hablar de música les gustaba y
les hacía no dejar de hablar.
―Yo tengo que
irme. ― Hablo Kazuki. ― Tengo que ir a ver a mi madre.
―Claro. Nos
vemos mañana.
―Sí, espero que
lo hayas pasado bien hyde.
―Mucho, gracias
por invitarme. ― Le sonrió al pelirrojo.
Kazuki salió del
bar y hyde se quedó solo con Sakura. Dio un trago a su bebida y suspiró, no se
sentía incomodo estando solo con su compañero, pero si se sentía nervioso.
Era ese
nerviosismo normal de cuando estaba con Sakura, a solas… Hyde jugaba con su
bebida, veía el bar y admiraba todo, el lugar era bueno pero podía ser mejor
con una remodelación. A él le gustaba diseñar. Volvió su mirada a su bebida y
se encontró con los ojos de Sakura.
El pelinegro
estaba viéndolo directamente, sin disimular ni nada, él quería que hyde viera
sus ojos, quería que viera su mirada en él. Quizá era el alcohol el que le
hacía ignorar el temor de cometer algo con él, quizá y el alcohol sólo era
pretexto para acercarse más y demostrarle su interés.
―¿Quieres irte
ya?
―¿No tienes que
quedarte a revisar algo?
―¿Revisar?
―Eres el
gerente…
―Ah. ― Sakura se
rio. ― No, en realidad no hago mucho, solo programo eventos como el que viste.
―Ya veo, ¿Y hace
cuanto lo haces?
―Cinco años,
apenas empecé.
―Pues tienen
mucho éxito, el bar estaba lleno.
―Sí, soy bueno
para esto.
―No sabía que
eras presumido.
―Solo a veces.
Hyde sonrió. ―
Te perdiste de una fiesta esta noche.
―Sí…― Suspiro. ―
Prefiero estar aquí que en una fiesta…― Dijo en voz baja.
―¿Por?
Volvió a
suspirar. ―¿Nos vamos?
Sakura se levantó
y hyde vio que no tenía intensión de contestar. Suspiro y negó con la cabeza,
ahí estaba de nuevo, diciendo cosas extrañas, dejando con curiosidad y demás.
Le frustraba.
Salieron del bar
y caminaron a la parada del bus. Subieron al transporte y estuvieron en
silencio, Sakura estaba un poco distante y eso le hizo doler la cabeza, parecía
mujer con esos cambios de humor.
Sus brazos
estaban juntos, no había algo de distancia aunque podía haberla. Las manos del
pelinegro estaban en sus rodillas y estaba tentado a tocar la mano de hyde que
tenía cerca pero no lo hizo, no quería asustarlo o algo. Volteo a ver a su
compañero y se encontró con la mirada de hyde.
―¿Por qué actúas
así? ― Tomo valor el pequeño.
―¿Así?
―Actúas bien,
animado y todo y al segundo ya puedes estar todo serio y callado. No entiendo.
―Umm… Así soy.
―¿Quién eres
exactamente? ¿El fiestero bruto o el amante de la música y buenas pláticas?
Sakura se sorprendió,
se le quedo viendo fijamente y aquellos ojos lo atravesaron, esa mirada le
decía que podía ver más allá de él. Ese par de ojos ya estaban conociéndolo y
no sabía si era malo, o era bueno, si lo quería o no.
―¿De verdad
quieres saberlo? ― Hablo sin pensar.
―Sí.
―¿Por qué?
Hyde se puso
nervioso. ― ¿Por qué no?
―Dame una buena
respuesta.
―Quiero
conocerte, ¿Eso es tan raro?
―La verdad sí,
tu odias a los brutos como yo.
Él negó. ―
Cuando no te trataba si pensaba que eras un bruto, pero cuando te comencé a
tratar por el trabajo final me di cuenta de que no lo eres.
―¿Por qué?
―Tu mirada. La
mirada lo dice, dice que eres todo menos eso, si bebes, si fumas, eres
pervertido, pero no bruto.
―¿Y si conoces a
alguien peor de lo que me has visto?
―No lo creo.
―¿Y si conoces a
alguien débil? Sensible…
―Sensible quizá,
débil no.
―¿Por qué?
―Sé que eres
sensible por la manera en la que hablas de la música, se que no eres débil
porque alguien roto no es débil, es fuerte.
―¿Dices que
estoy roto?
―Las personas guardan
su dolor y hacen imágenes de que no les importa nada, presiento que eres una de
esas personas.
―¿Y por qué?
―Porque lo veo
en tu actitud, te tensas cuando dices algo que no dirías normalmente.
Sakura se quedó
callado. Ese pequeño sabía cosas que no se imaginaba, hablaba con delicadeza,
con argumentos, sabía hablar, sabía convencer. Sabía ver más allá de la
apariencia.
―Entonces…
¿Quieres saber quién soy?
―Sí.
―¿Eso significa
que nos haremos amigos?
―¿No quieres?
―Claro. ―
Respondió sincero. ― Pero tu también deberás hablarme de ti.
―No hay mucho
que saber.
―No importa.
―Está bien.
―¿Tienes tiempo
esta noche? Aprovechemos que tengo un poco de alcohol en mi sistema.
―No tengo
problema.
―Entonces vamos
a mi casa.

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