miércoles, 10 de enero de 2018

Existence


Capitulo 5

Estaba ya en el bar, el pequeño escenario tenía ya los instrumentos y cada integrante revisaba el suyo. Sakura se llevaba bien con sus compañeros de banda, los conocía de hace tiempo al igual que a otras bandas que le pedían apoyo, no era integrante de una sola.
―… sí, a ese.
―Yo voy.
―Cuenten conmigo.
―¿Vas Sakura?
―Claro.
Sakura revisaba su batería, ajustaba algunas cosas y tocaba un poco. El bar no era pequeño, era de tamaño razonable para un lugar donde se daban conciertos. Tenía un escenario al fondo, una plataforma en medio para el público, pequeñas mesas alrededor para los que quisieran estar sentados y una barra de bebidas.
Le gustaba ese lugar, el dueño del bar era su mejor amigo, Kazuki. Solo que él no estaba casi mucho por ahí y lo manejaba el gerente del bar, que era él. Sakura sólo se encargaba de los eventos para el bar y cosas importantes. El empleado encargado se encargaba de tener siempre las bebidas, aperitivos y cosas así.
Si él fuera Kazuki siendo el dueño estaría ahí en el bar siempre, quizá… No, en realidad no, era el gerente y no se la pasaba ahí.
Ya dejando los instrumentos listos se fueron a un pequeño camerino donde se quedaban a esperar a que comenzara el concierto. Sakura se sentó en un sillón y suspiro, reviso su celular un momento y lo guardo, no había visto a su amigo lo cual no le sorprendía, seguramente ni sabía que esa noche trabajaba ahí.
Cerro sus ojos y dormito un poco.

Kazuki lo había invitado a un lugar al que no tenía idea de que era, no le dio tiempo ni de preguntar, solo tomo su bolsa con la cena, la metió a la casa de Sakura y se fueron a quien sabe dónde.
El lugar estaba más o menos lejos, conocía la zona, pero no tan bien, iban en un bus y mientras platicaban de cosas triviales, Kazuki no había querido decirle a donde iban.
―Llegamos.
Se bajaron del transporte y hyde observo a todos lados, era una zona buena, no un barrio pobre ni nada de eso, al contrario. Caminaron un poco y entraron a un local que lucia grande, tenía el nombre de “Bar: ángel negro”
Al entrar vio a mucha gente, nunca había visto un bar tan grande, ni tan lleno. Había muchas luces de colores, era un bar lujoso. Se adentraron un poco más y se metieron al área de barra de bebidas, Kazuki saludo al barman y siguieron hasta al fondo. Vio un escenario, había instrumentos, la gente gritaba, estaban emocionados.
―Kazuki… ¿Qué es esto?
―El concierto que te dije.
―Ya… Pero, ¿Por qué estamos en donde sirven bebidas? ¿Y no entre el público?
―Si tenemos privilegios los usamos.
―¿Privilegios?
―Cuando acabe el concierto te cuento.
―Pero…
―Esta por empezar.
Las luces se apagaron y se prendieron unas de colores rojo y azul. La gente grito más y comenzaron a salir algunas personas a ocupar el escenario, salió un guitarrista, después el bajista, salió el batero y al final el cantante.
La batería sonó primero y las luces se prendieron con más fuerza, los otros instrumentos sonaron y la voz se integró. Reconocía que sin saber de esa banda se estaba emocionando, su piel se había erizado desde el momento en que la batería resonó con esa potencia.
Le agradaba.
La música era buena.
Se dispuso a disfrutar y a observar todo a detalle, su mirada después de posarse en los integrantes se poso en el último, el batero.
Lucía fuerte, imponente en ese lugar, lucía seguro en la batería, sus brazos bailaban a un ritmo elegante pero fuerte, las luces dejaban ver sus brazos musculosos, su cabeza se movía al ritmo, todo él se movía. En un momento el batero subió la mirada y las luces lo captaron, era un solo. La batería resonó con potencia, increíblemente. Se quedo hipnotizado al escucharlo, se quedo maravillado… Pero quedo con la boca abierta al ver un rostro conocido y con una destellante sonrisa, una sonrisa llena de felicidad, de emoción, de satisfacción.
Sakura.
Sakura era el baterista.
Sakura era quien le hacía erizar al escuchar esa batería.
Al terminar el solo las luces se dispersaron por todos los integrantes, aun así, su mirada no se alejó del baterista, siguió viendo con la poca luz que le daba, lo observo con mas detalle, con asombro.
El Sakura que estaba viendo ahí lucia totalmente diferente, lucía tranquilo, fresco, feliz, sumamente feliz, en calma, relajado, satisfecho.
Su cuerpo se erizo en doble manera.
Durante el concierto no quito su vista de ese lugar, no pudo, no quiso.

Una de las cosas que más amaba era la música, era tocar su batería, estar en el escenario y dar su potencial, sentirse como pez en el agua mientras la música salía. El bar estaba lleno, el público estaba muy emocionado, le satisfacía ver todo aquello.
El concierto termino. La banda salió del escenario y el público se dispersó, unos se fueron y otros se quedaron a beber algo. Sakura se fue al camerino y se seco un poco el sudor, tomo agua y se fue para el bar, se quedaría ahí un rato. Camino hacia la barra y se sorprendió mucho al ver a su amigo y a su compañero ahí, viéndolo. 
―¡Sakura! Increíble como siempre.
Kazuki lo abrazo y le hizo señas de que se sentara con ellos. Sakura sin decir nada lo hizo y no pudo evitar ver a su compañero, quien lo veía asombrado.
―¿Y ese milagro que vienes por aquí?
―No hace daño venir de vez en cuando. ― Respondió Kazuki divertido.
―Deberías venir más, ¿Qué tal y te roban todo?
―Claro que no, confío en mi gerente.
―Puedo robarte todo y mandarte al diablo.
―¡Que malo! ― Se rio.
―Umm… ¿De qué hablan? ― Pregunto hyde con un poco de pena, quería saber.
―Ah, te contaré. ― Sonrió Kazuki. ― Soy el dueño de este bar y Sakura es el gerente, en realidad el bar es más de él que mío. El nombre lo puso él, y ese nombre lo define.
Hyde no salía de su asombro. ― ¿Tuyo? ¿Este enorme bar?
―Sí, lo fundo mi hermano… ― Se quedo un momento en silencio. ― Y me lo dejo.
―¿Y ahora tu hermano que hace?
―Umm. ― Kazuki suspiro. ― Un accidente de auto termino con su vida.
El pelirrojo dejo de sonreír y vio hacia algún punto fijo, su mirada desprendía dolor, tristeza, amor, mucho amor por su hermano.
―Lo siento, yo…
―No te preocupes. ― Sonrió levemente. ― Sakura es batero de algunas bandas.
Hyde vio al pelinegro y sin querer sonrió. ― Tocas increíble.
―¿Si? Y eso que no me has dejado tocarte a ti…― Insinuó.
―¿Qué?
Sakura se rio. ― Lo siento. Gracias, la verdad amo tocar la batería.
―No sabía que tocabas hasta en conciertos y todo.
―Nadie sabe…― Respondió por lo bajo. ― Eres el primero de la escuela que se entera.
―¿Por qué? ― Se sorprendió.
―Es algo mío, algo que quiero mantener así.
―Entonces no debí enterarme…
―No te sientas mal, a Sakura no le molesta. ― Dijo Kazuki.
―No tengo problema. ― Comento el pelinegro. ― ¿Te gusto el concierto?
―Mucho, ¿Entonces no eres integrante oficial de la banda?
Sakura negó. ― Toco con varias.
―¿Y eso?
―No sé… Supongo que no he encontrado una banda que me llene totalmente.
―Tienes mucho talento, podrías llegar a ser muy famoso.
―Gracias. ― Le dijo sinceramente.
Los tres platicaron y bebieron, comieron frituras y pasaron un buen momento. Se sintieron en confianza, a gusto, sin barreras, hablar de música les gustaba y les hacía no dejar de hablar.
―Yo tengo que irme. ― Hablo Kazuki. ― Tengo que ir a ver a mi madre.
―Claro. Nos vemos mañana.
―Sí, espero que lo hayas pasado bien hyde.
―Mucho, gracias por invitarme. ― Le sonrió al pelirrojo.


Kazuki salió del bar y hyde se quedó solo con Sakura. Dio un trago a su bebida y suspiró, no se sentía incomodo estando solo con su compañero, pero si se sentía nervioso.
Era ese nerviosismo normal de cuando estaba con Sakura, a solas… Hyde jugaba con su bebida, veía el bar y admiraba todo, el lugar era bueno pero podía ser mejor con una remodelación. A él le gustaba diseñar. Volvió su mirada a su bebida y se encontró con los ojos de Sakura.
El pelinegro estaba viéndolo directamente, sin disimular ni nada, él quería que hyde viera sus ojos, quería que viera su mirada en él. Quizá era el alcohol el que le hacía ignorar el temor de cometer algo con él, quizá y el alcohol sólo era pretexto para acercarse más y demostrarle su interés.
―¿Quieres irte ya?
―¿No tienes que quedarte a revisar algo?
―¿Revisar?
―Eres el gerente…
―Ah. ― Sakura se rio. ― No, en realidad no hago mucho, solo programo eventos como el que viste.
―Ya veo, ¿Y hace cuanto lo haces?
―Cinco años, apenas empecé.
―Pues tienen mucho éxito, el bar estaba lleno.
―Sí, soy bueno para esto.
―No sabía que eras presumido.
―Solo a veces.
Hyde sonrió. ― Te perdiste de una fiesta esta noche.
―Sí…― Suspiro. ― Prefiero estar aquí que en una fiesta…― Dijo en voz baja.
―¿Por?
Volvió a suspirar. ―¿Nos vamos?
Sakura se levantó y hyde vio que no tenía intensión de contestar. Suspiro y negó con la cabeza, ahí estaba de nuevo, diciendo cosas extrañas, dejando con curiosidad y demás.
Le frustraba.
Salieron del bar y caminaron a la parada del bus. Subieron al transporte y estuvieron en silencio, Sakura estaba un poco distante y eso le hizo doler la cabeza, parecía mujer con esos cambios de humor.
Sus brazos estaban juntos, no había algo de distancia aunque podía haberla. Las manos del pelinegro estaban en sus rodillas y estaba tentado a tocar la mano de hyde que tenía cerca pero no lo hizo, no quería asustarlo o algo. Volteo a ver a su compañero y se encontró con la mirada de hyde.
―¿Por qué actúas así? ― Tomo valor el pequeño.
―¿Así?
―Actúas bien, animado y todo y al segundo ya puedes estar todo serio y callado. No entiendo.
―Umm… Así soy.
―¿Quién eres exactamente? ¿El fiestero bruto o el amante de la música y buenas pláticas?
Sakura se sorprendió, se le quedo viendo fijamente y aquellos ojos lo atravesaron, esa mirada le decía que podía ver más allá de él. Ese par de ojos ya estaban conociéndolo y no sabía si era malo, o era bueno, si lo quería o no.
―¿De verdad quieres saberlo? ― Hablo sin pensar.
―Sí.
―¿Por qué?
Hyde se puso nervioso. ― ¿Por qué no?
―Dame una buena respuesta.
―Quiero conocerte, ¿Eso es tan raro?
―La verdad sí, tu odias a los brutos como yo.
Él negó. ― Cuando no te trataba si pensaba que eras un bruto, pero cuando te comencé a tratar por el trabajo final me di cuenta de que no lo eres.
―¿Por qué?
―Tu mirada. La mirada lo dice, dice que eres todo menos eso, si bebes, si fumas, eres pervertido, pero no bruto.
―¿Y si conoces a alguien peor de lo que me has visto?
―No lo creo.
―¿Y si conoces a alguien débil? Sensible…
―Sensible quizá, débil no.
―¿Por qué?
―Sé que eres sensible por la manera en la que hablas de la música, se que no eres débil porque alguien roto no es débil, es fuerte.
―¿Dices que estoy roto?
―Las personas guardan su dolor y hacen imágenes de que no les importa nada, presiento que eres una de esas personas.
―¿Y por qué?
―Porque lo veo en tu actitud, te tensas cuando dices algo que no dirías normalmente.
Sakura se quedó callado. Ese pequeño sabía cosas que no se imaginaba, hablaba con delicadeza, con argumentos, sabía hablar, sabía convencer. Sabía ver más allá de la apariencia.
―Entonces… ¿Quieres saber quién soy?
―Sí.
―¿Eso significa que nos haremos amigos?
―¿No quieres?
―Claro. ― Respondió sincero. ― Pero tu también deberás hablarme de ti.
―No hay mucho que saber.
―No importa.
―Está bien.
―¿Tienes tiempo esta noche? Aprovechemos que tengo un poco de alcohol en mi sistema.
―No tengo problema.
―Entonces vamos a mi casa.
                                                                                                                                                                                                        

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