miércoles, 3 de enero de 2018

Existence


Capítulo 4



La fiesta había estado… Extraña. Se había imaginado que sería pesada y que saldría de ahí huyendo, pero no había sido así gracias al pelirrojo. Habían hablado mucho rato esa noche mientras comían frituras y bebían algo.
Le caía bien Kazuki.
Era buen chico, amable, divertido, bromista y tenía buenos temas de conversación. ¿Cómo era que un chico así era amigo de Sakura? Era sorprendente.
Por otro lado no había podido olvidar ni un momento lo que había sucedido en la habitación de Sakura. Esa cercanía, ese momento tan… Personal que habían tenido le daba vueltas y vueltas por la cabeza. ¿Qué había sido eso? Soltó un suspiro.
Iba camino a la escuela, tenía los audífonos puestos y escuchaba un poco de música de rock, en el camino veía a algunos conocidos y los saludaba. El clima era templado, no hacía frío ni calor, era de mañana así que lo disfrutaba, ya por la tarde el calor llegaría, pensar en eso lo ponía de malas.
―Hola.
El pequeño escucho una voz muy cerca de él y se sobresaltó, volteo enseguida y se encontró con el rostro de Sakura demasiado cerca.
―Qué manera de saludar. ― Se quejó.
Sakura se encogió de hombros. ― Te hable tres veces y no me escuchaste.
―Aun así…
―Te quedarás sordo.
―¿Qué?
―¿Ya viste? Ya lo estas.
―Ja ja, que gracioso despertaste hoy.
―No, en realidad soy así… Lo siento. ― Vio a cielo por dos segundos y suspiro. ― Nos vemos en el salón.
―Esp…
Sakura se echó a correr y se encontró más adelante con sus amigotes, se saludaron con un golpe de puño y comenzaron a reír como brutos.
Hyde lleno sus pulmones de aire, apenas empezaba el día y ya estaba de nuevo confuso respecto a Sakura. La noche pasada había estado conviviendo con él y Kazuki, hablaban y reían, le había dado la impresión de que estaba hablando con otro Sakura y no con el bruto que conocía. Estaba confuso desde ahí, con lo escuchado por Kazuki, por lo que había visto de como el pelirrojo no dejaba que nadie se llevara a Sakura, por lo que había pasado hace unos minutos. “En realidad soy así” ¿Qué rayos era eso? Ese bruto… No tenía derecho de ponerlo con intriga.
Llego al salón y tomo su asiento, saco su cuaderno y una pluma. Se puso de nuevo los audífonos y abrió su cuaderno, comenzó a rayar la hoja y un dibujo empezó a notarse. Le gustaba dibujar, era uno de sus hobbies y la verdad era que no lo hacía nada mal.
Estaba dibujando una flor, tamaño grande y un fondo de paisaje, quizá era una flor en algún atardecer.
―Oye.
Esta vez escucho la voz enseguida, o eso creía. Subió la mirada y vio a Sakura. El pelinegro estaba cerca de él nuevamente, tan cerca que podía ver los poros de su piel, podía ver los labios de Sakura entreabiertos y eso le provocaba sensaciones extrañas, sensaciones en el estómago que… ¿Qué pasaría si besara esos labios?
―Dime. ― Decidió ignorar sus pensamientos.
―No sabía que dibujabas.
―Lo hago, me gusta mucho. ― Contesto un poco distraído por esos labios.
―Lo haces muy bien.
―Gracias…
―Te quería decir que ya termine el libro, me gusto.
―¿Y bien? ¿Entendiste algo?
Sakura se alejó de su amigo.―Que el amor es una mierda.
―¡Pero si es un libro bonito! ― Se quejó. ― La historia tiene final feliz.
―Pero eso no quita que el amor sea una mierda.
―No lo puedes saber si no te has enamorado.
Sakura suspiro. ― Créeme, el amor es una mierda… Quizá bonito, pero al final todo acaba, todo duele, todo te rompe.
―Sakura… Tú te enamoraste, ¿Cierto?
El pelinegro se le quedo viendo fijamente, con alguna lucha interna que podía ver en sus ojos, de repente le dio mucha curiosidad de saber sobre él… Sobre su vida. No eran solo sus labios, era todo él.
―¡Sakura! Ven, Toshi hará una fiesta en su casa, ¡Vamos!
El pelinegro volteo a ver a sus amigos y sonrió. ― ¡Ya voy! ― Vio de nuevo a hyde. ― Nos vemos.
―Pero estamos hablando.
―¿Y quieres que por hablar deje botada una fiesta? Ni loco.
Sonrió y se fue con sus amigos. Hyde bufo. ¿Por qué tenía que ser tan bruto? Le molestaba, le daba curiosidad… Pero lo que más curiosidad le daba era la actitud que tenía con él y después con otros. Hyde estaba seguro de que esa respuesta de que ni loco se perdería una fiesta no era cierta, lo pudo notar en la tensión de su rostro, en esa sonrisa forzada.
¿Quién era realmente Sakura?
Admitía que le gustaba más el que había visto en la fiesta de la noche anterior que el de hace un momento. Admitía que le gustaba más el Sakura que le había acariciado el cabello que ese cabrón de fiestas.
Suspiro y volvió a lo que estaba haciendo, su dibujo.

La noche anterior se la había pasado bien, había sido agradable hablar con su amigo y su compañero, sin barreras, sin cuidarse de lo que decía, siendo él.
Kazuki había logrado que él se olvidara de sus barreras, la verdad Kazuki siempre lograba que él se sintiera en casa, estando donde fuera. Kazuki era su mejor amigo, su confidente, su hermano. Lo quería mucho, aunque a veces lo sacara de sus casillas.

Por un momento había perdido el camino y casi besaba a su compañero… Y es que, tener a ese ángel tan cerca, a pocos centímetros, viendo ese rostro tan precioso, viendo esos ojos brillosos y esos labios rosados… Era demasiado. Hyde le despertaba muchas cosas y no solo sexuales, le despertaba curiosidad, le despertaba querer saber de él, cada rincón de su mente… Y sí, de su cuerpo.
Porque ese pequeño le despertaba sexualmente, demasiado. Desde que lo había tenido en su habitación tan cerca no había parado de pensar en lo que sería tenerlo debajo de él, someterlo ante su deliciosa tortura y hacerlo convulsionar de placer. No podía dejar de pensar en eso, en lo que sería tener a ese ángel entre sus brazos.
―¿Cuándo es la fiesta? ― Pregunto.
―Hoy mismo.
―Bien. ― Contesto sin ganas.
―¿Irás solo? ¿O llevarás a alguna de tus chicas?
―Saben que no soy de nadie.
―Anoche parecía lo contrario.
―¿Por?
―Estabas con esos dos, el pelirrojo y el de allá. ― Señalaron a hyde.
―¿Planeaban un trio?
―¿O quien será primero?
―Yo me tiraba al pequeño de aquí, está hasta más lindo que las chicas de nuestro salón.
―El pelirrojo es como tu novio ¿No? No deja que nadie se te acerque. Cuando no va a tus fiestas te dejas llevar por todos, cuando está él eres un cachorrito de mamá.
Sakura solo sonreía, esas pláticas eran las de siempre, sexo, fiestas, conquistas. Le cansaban, no eran de su agrado, menos cuando hablaban de cómo era tal chica en la cama.
―¿Entonces de que hablaban?
―De conquistas. ― No podía decir que esa noche hablaban de música y libros.
―¿Takarai tiene pareja?
―No…
―Debe ser gay, no lo he visto besándose con alguna chica.
―¿Y chico si? ― Pregunto Sakura.
―Tampoco, pero con ese aspecto debe serlo.
―Pues anoche estaba muy atractivo.
―Ya que es tu amigo Sakura… ¿Por qué no le hablas de mí? Me gustaría verlo en modo más personal.
―Solo es mi compañero de equipo.
―No importa.
―Dile tú. ― Contesto un poco serio. ― ¿Quién irá a la fiesta? Que vayan las más guapas.
Cambio de tema y sus amigos al escuchar la palabra guapas se olvidaron de lo que hablaban antes.
Escuchar a sus amigos hablando así de su compañero no le había gustado, por lo poco que lo conocía sabía que hyde no les diría ni el hola a sus amigos, sabía que no le caían bien y les tenía quizá hasta alergia, de milagro y le hablaba a él.
―¡Mi Sakura!
Escucho una voz familiar y volteo hacia la puerta. Vio a una mujer entrando y yendo directo a él. Lo abrazo enseguida y sintió el cuerpo todo pegado al suyo.
―Lía… ¿Qué pasa?
―Estoy triste ¡Sakura!
―¿Por qué?
La chica lo apretó más. ― ¡No me invitaste anoche a tu fiesta!
El pelinegro suspiro, sentía los pechos de la chica tan pegados a él que le daba miedo moverse y bajarle la pequeña blusa que tenía puesta.
―La última vez me mandaste a la mierda.
―¡Por que estabas con otra!
―Estaba haciendo un trabajo de clase.
―¡Pero yo te quiero!
―Lía… Suéltame, vamos a tomar algo.
―¡Pero Sakura!
―¿Entonces qué quieres?
―¡Que no me ignores!
―Te estoy invitando a tomar algo, creo que eso no es ignorarte.
―Está bien. ― Se alejó de él. ― ¿A dónde?
―Ya veremos…
Tomo su mochila y se fue con ella, sus amigos le hicieron bulla y Sakura desapareció del salón.

Las clases habían terminado, hyde caminaba por las calles que lo llevaban a su casa, tenía planeado llegar a su habitación, hacer tarea mientras comía un emparedado, leer mientras tomaba un café o té y dormir.
Su vida no era fascinante, ni tenía nada bueno que presumir o contar, pero le gustaba que fuera así de tranquila y no alocada.
Suspiro y camino con tranquilidad, pasó por una heladería y de lejos reconoció a su compañero, sin pensarlo se escondió atrás de un árbol y se quedó viéndolos. Estaban afuera de la tienda, ella comía un helado, él un refresco. La chica parecía pulpo manoseándolo todo el tiempo, Sakura no hacía nada, no demostraba interés ni rechazo.
No escuchaba nada de lo que decían, solo los veía. Con una chica así de guapa cualquier hombre caería encantado y la estuviera besando como loco en ese momento, pero su compañero no lo hacía. Al contrario… Ella tomaba sus mejillas para poder besarlo pero él se giraba un poco para que no fueran sus labios los que recibieran el beso.
Eso le daba más curiosidad, ¿No que era un cabrón mujeriego? Quizá ya se había aburrido de ella y ahora quería a otra.
De repente se sintió culpable por mirar a escondidas pero se le paso rápido la culpa, le gano más la curiosidad por lo que veía.
Sakura rechazando a una tentadora mujer.
¿Quién lo diría?

Había estado con Lía solo tres veces, y un poco tomado. Era una chica amable cuando quería, estresante la mayor parte del tiempo. Esa chica no dejaba de buscarlo y le enfadaba pero no se la quitaba de encima porque a pesar de todo le caía bien.
―¿Vamos a tu casa?
―Iré a otro lugar.
―¿Puedo ir? ― Insistió la chica.
―Iré a la casa de Toshi.
―Ews, no lo soporto.
―Por eso no puedes ir.
―Umm…― Suspiro. ― Entonces bésame ahora, así me quedo tranquila.
―Sabes que no me gusta besar.
―Uno pequeño.
Ella tomo sus mejillas y lo acerco a sus labios, él se movió y el beso termino en su mejilla. Lía intento más veces pero no logro tomar los labios. Sakura se alejó de ella y vio su reloj.
―Ya debo irme.
―Pero…
―Nos vemos después.
―¡Eres un tonto!
―Lo sé. ― Le sonrió con un poco de pesadez. ― Ve con cuidado.
Se alejó de ella y camino hacia su casa. Estaba algo cansado, se le había olvidado que tenía un trabajo esa noche. Como vivía solo se mantenía sus gastos, se ganaba dinero por las noches tocando como batero en algunas bandas que lo contrataban, la verdad era que no lo hacía nada mal, era muy bueno con la batería. Desde siempre había amado la música, aprendió a tocar la batería y se había convertido en algo grandioso en su vida.
Esa noche no iría a la fiesta, lo cual agradecía. Prefería mil veces ir a tocar que a una fiesta.
Llego a su casa y dejo sus cosas, busco algo de ropa en su armario y se vistió con algo más presentable, ropa negra pegada a su cuerpo, una playera sin mangas para mostrar sus brazos con músculo gracias a la batería, se peinó el cabello y se puso algunos accesorios.
Bien, le agradaba.
Tomo sus cosas personales y salió de su casa, al doblar a la derecha se encontró de frente con su compañero.
―Oh. ― ¿Aun por aquí? ― Comento Sakura.
―Pasé a comprar la cena…― Respondió hyde.
―Pues provecho.
―Gracias…― El pequeño veía a su compañero sorprendido, era la primera vez que lo veía vestido de esa manera, ni en sus fiestas se arreglaba así. ― ¿Una fiesta?
―¿Qué?
―Estas vestido como para una.
―Ah. ― Sakura se vio un poco y suspiro. ― Algo así…
―Ummm. ― Hyde entrecerró los ojos. ― Ya.
―Sí…
Sakura estaba tentado a decirle que iba a un bar a dar un pequeño concierto, que era el batero y que lo hacía muy bien, pero se contuvo y no dijo nada, ese era un pequeño secreto, era algo que solo Kazuki sabía.
El pelinegro veía a su compañero, su compañero lo veía con curiosidad, con intensión de preguntar algo pero no se atrevía. Sakura no le diría nada a menos que preguntara, o quizá ni le contestaría aun así.
Verse directamente a los ojos se les estaba haciendo costumbre, verse a poca distancia se les estaba haciendo costumbre también. Quedarse callados, viéndose a los ojos y algunos momentos a los labios… Ese comenzaba a ser su costumbre. Verse, ver sus labios, llenarse la mente de miles de deseos y no llevarlos a cabo.
Algo les pasaba, claramente.
Ambos se atraían, ambos se deseaban pero ninguno lo decía, ninguno intentaba algo, quizá por temor, quizá para evitarse problemas entre ellos.
O simplemente porque no se daban cuenta de lo que les estaba pasando.
―Bueno, nos vemos mañana. ― Dijo Sakura en un susurro.
―Claro, adiós. ― Se despidió hyde intrigado.
A pesar de la despedida ninguno se movía, sus ojos no podían quitar la mirada del otro. En un momento Sakura dio un paso hacia hyde y sin pensarlo acaricio la mejilla del más pequeño, fue solo un rose pero eso fue suficiente para que sus cuerpos sintieran una corriente recorrerlos, solo con ese pequeño toque.

Era nuevo verlo de esa manera, vestido así… Siempre se vestía de negro, pero no con ropa tan ajustada, ni peinado de esa manera, ni con collares y esas cosas. Sí que era nuevo, seguramente iría a una fiesta, pero no una común.
Y lo más nuevo era que Sakura se acercara a acariciar su mejilla, era algo que no esperaba, era algo que no imaginaba pero a pesar de la sorpresa no se alejó. Se quedó ahí parado sintiendo la piel de su compañero rosarlo, se quedó ahí viéndolo a los ojos, viendo esos labios, se quedó ahí sintiendo esa caricia que recorrió su mejilla derecha hasta pasar por el camino de su ceja.
Eso lo hizo cerrar los ojos.
Al abrirlos vio a Sakura alejándose, se lamentó ese hecho y bufo por lo bajo. ¿Por qué hacía eso? Si empezaba algo debía terminarlo…
Maldijo en voz baja.
No y no, estaba pensando incoherencias. Maldito Sakura, estaba haciendo que se confundiera y mucho. Él no era gay.
Suspiro y retomo su camino, paso frente a la casa de Sakura y se detuvo nuevamente. Se preguntaba porque un chico de 24 años vivía en una casa, si era soltero y joven, debería vivir en un departamento… ¿No? Quizá en la casa era más cómodo hacer fiestas. Volvió a dar sus pasos pero le sorprendió ver a alguien salir de la casa.
―¿Kazuki?
―Hola hyde. ― Le saludo sonriente.
―¿Cómo estás?
―Bien, ¿Qué me dices tú?
―Igual, ¿Vives con Sakura?
―No. ― Se rio un poco. ― No podría vivir en una casa que parece antro. ― Hyde fue el siguiente en reír. ― Vivo en un departamento a unas cuadras más allá.
―Ah, qué bien.
―Si… ¿Has visto a Sakura? Lo estoy buscando, no está en casa.
―Lo vi hace unos minutos, creo que fue a una fiesta.
―¿Te dijo?
―No, iba vestido diferente, así que creo que iba a una fiesta.
―¿Diferente?
―Sí, ropa ajustada, peinado y todo.
―¡Ah! Tiene trabajo esta noche.
―¿Trabajo?
Kazuki sonrió. ― ¿Quieres ir?
―¿A dónde?
―A un pequeño concierto.


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