La fiesta había
estado… Extraña. Se había imaginado que sería pesada y que saldría de ahí
huyendo, pero no había sido así gracias al pelirrojo. Habían hablado mucho rato
esa noche mientras comían frituras y bebían algo.
Le caía bien
Kazuki.
Era buen chico,
amable, divertido, bromista y tenía buenos temas de conversación. ¿Cómo era que
un chico así era amigo de Sakura? Era sorprendente.
Por otro lado no
había podido olvidar ni un momento lo que había sucedido en la habitación de
Sakura. Esa cercanía, ese momento tan… Personal que habían tenido le daba
vueltas y vueltas por la cabeza. ¿Qué había sido eso? Soltó un suspiro.
Iba camino a la
escuela, tenía los audífonos puestos y escuchaba un poco de música de rock, en
el camino veía a algunos conocidos y los saludaba. El clima era templado, no
hacía frío ni calor, era de mañana así que lo disfrutaba, ya por la tarde el
calor llegaría, pensar en eso lo ponía de malas.
―Hola.
El pequeño
escucho una voz muy cerca de él y se sobresaltó, volteo enseguida y se encontró
con el rostro de Sakura demasiado cerca.
―Qué manera de
saludar. ― Se quejó.
Sakura se
encogió de hombros. ― Te hable tres veces y no me escuchaste.
―Aun así…
―Te quedarás
sordo.
―¿Qué?
―¿Ya viste? Ya
lo estas.
―Ja ja, que
gracioso despertaste hoy.
―No, en realidad
soy así… Lo siento. ― Vio a cielo por dos segundos y suspiro. ― Nos vemos en el
salón.
―Esp…
Sakura se echó a
correr y se encontró más adelante con sus amigotes, se saludaron con un golpe
de puño y comenzaron a reír como brutos.
Hyde lleno sus
pulmones de aire, apenas empezaba el día y ya estaba de nuevo confuso respecto
a Sakura. La noche pasada había estado conviviendo con él y Kazuki, hablaban y
reían, le había dado la impresión de que estaba hablando con otro Sakura y no
con el bruto que conocía. Estaba confuso desde ahí, con lo escuchado por
Kazuki, por lo que había visto de como el pelirrojo no dejaba que nadie se
llevara a Sakura, por lo que había pasado hace unos minutos. “En realidad soy
así” ¿Qué rayos era eso? Ese bruto… No tenía derecho de ponerlo con intriga.
Llego al salón y
tomo su asiento, saco su cuaderno y una pluma. Se puso de nuevo los audífonos y
abrió su cuaderno, comenzó a rayar la hoja y un dibujo empezó a notarse. Le
gustaba dibujar, era uno de sus hobbies y la verdad era que no lo hacía nada
mal.
Estaba dibujando
una flor, tamaño grande y un fondo de paisaje, quizá era una flor en algún
atardecer.
―Oye.
Esta vez escucho
la voz enseguida, o eso creía. Subió la mirada y vio a Sakura. El pelinegro
estaba cerca de él nuevamente, tan cerca que podía ver los poros de su piel,
podía ver los labios de Sakura entreabiertos y eso le provocaba sensaciones
extrañas, sensaciones en el estómago que… ¿Qué pasaría si besara esos labios?
―Dime. ― Decidió
ignorar sus pensamientos.
―No sabía que
dibujabas.
―Lo hago, me
gusta mucho. ― Contesto un poco distraído por esos labios.
―Lo haces muy
bien.
―Gracias…
―Te quería decir
que ya termine el libro, me gusto.
―¿Y bien?
¿Entendiste algo?
Sakura se alejó
de su amigo.―Que el amor es una mierda.
―¡Pero si es un
libro bonito! ― Se quejó. ― La historia tiene final feliz.
―Pero eso no
quita que el amor sea una mierda.
―No lo puedes
saber si no te has enamorado.
Sakura suspiro. ―
Créeme, el amor es una mierda… Quizá bonito, pero al final todo acaba, todo
duele, todo te rompe.
―Sakura… Tú te
enamoraste, ¿Cierto?
El pelinegro se
le quedo viendo fijamente, con alguna lucha interna que podía ver en sus ojos,
de repente le dio mucha curiosidad de saber sobre él… Sobre su vida. No eran
solo sus labios, era todo él.
―¡Sakura! Ven,
Toshi hará una fiesta en su casa, ¡Vamos!
El pelinegro
volteo a ver a sus amigos y sonrió. ― ¡Ya voy! ― Vio de nuevo a hyde. ― Nos
vemos.
―Pero estamos
hablando.
―¿Y quieres que
por hablar deje botada una fiesta? Ni loco.
Sonrió y se fue
con sus amigos. Hyde bufo. ¿Por qué tenía que ser tan bruto? Le molestaba, le
daba curiosidad… Pero lo que más curiosidad le daba era la actitud que tenía
con él y después con otros. Hyde estaba seguro de que esa respuesta de que ni
loco se perdería una fiesta no era cierta, lo pudo notar en la tensión de su
rostro, en esa sonrisa forzada.
¿Quién era
realmente Sakura?
Admitía que le
gustaba más el que había visto en la fiesta de la noche anterior que el de hace
un momento. Admitía que le gustaba más el Sakura que le había acariciado el
cabello que ese cabrón de fiestas.
Suspiro y volvió
a lo que estaba haciendo, su dibujo.
La noche
anterior se la había pasado bien, había sido agradable hablar con su amigo y su
compañero, sin barreras, sin cuidarse de lo que decía, siendo él.
Kazuki había
logrado que él se olvidara de sus barreras, la verdad Kazuki siempre lograba
que él se sintiera en casa, estando donde fuera. Kazuki era su mejor amigo, su
confidente, su hermano. Lo quería mucho, aunque a veces lo sacara de sus
casillas.
Por un momento
había perdido el camino y casi besaba a su compañero… Y es que, tener a ese
ángel tan cerca, a pocos centímetros, viendo ese rostro tan precioso, viendo
esos ojos brillosos y esos labios rosados… Era demasiado. Hyde le despertaba
muchas cosas y no solo sexuales, le despertaba curiosidad, le despertaba querer
saber de él, cada rincón de su mente… Y sí, de su cuerpo.
Porque ese
pequeño le despertaba sexualmente, demasiado. Desde que lo había tenido en su
habitación tan cerca no había parado de pensar en lo que sería tenerlo debajo
de él, someterlo ante su deliciosa tortura y hacerlo convulsionar de placer. No
podía dejar de pensar en eso, en lo que sería tener a ese ángel entre sus
brazos.
―¿Cuándo es la
fiesta? ― Pregunto.
―Hoy mismo.
―Bien. ―
Contesto sin ganas.
―¿Irás solo? ¿O
llevarás a alguna de tus chicas?
―Saben que no
soy de nadie.
―Anoche parecía
lo contrario.
―¿Por?
―Estabas con
esos dos, el pelirrojo y el de allá. ― Señalaron a hyde.
―¿Planeaban un
trio?
―¿O quien será
primero?
―Yo me tiraba al
pequeño de aquí, está hasta más lindo que las chicas de nuestro salón.
―El pelirrojo es
como tu novio ¿No? No deja que nadie se te acerque. Cuando no va a tus fiestas
te dejas llevar por todos, cuando está él eres un cachorrito de mamá.
Sakura solo
sonreía, esas pláticas eran las de siempre, sexo, fiestas, conquistas. Le
cansaban, no eran de su agrado, menos cuando hablaban de cómo era tal chica en
la cama.
―¿Entonces de
que hablaban?
―De conquistas. ―
No podía decir que esa noche hablaban de música y libros.
―¿Takarai tiene
pareja?
―No…
―Debe ser gay,
no lo he visto besándose con alguna chica.
―¿Y chico si? ―
Pregunto Sakura.
―Tampoco, pero con
ese aspecto debe serlo.
―Pues anoche
estaba muy atractivo.
―Ya que es tu
amigo Sakura… ¿Por qué no le hablas de mí? Me gustaría verlo en modo más
personal.
―Solo es mi
compañero de equipo.
―No importa.
―Dile tú. ―
Contesto un poco serio. ― ¿Quién irá a la fiesta? Que vayan las más guapas.
Cambio de tema y
sus amigos al escuchar la palabra guapas se olvidaron de lo que hablaban antes.
Escuchar a sus
amigos hablando así de su compañero no le había gustado, por lo poco que lo
conocía sabía que hyde no les diría ni el hola a sus amigos, sabía que no le
caían bien y les tenía quizá hasta alergia, de milagro y le hablaba a él.
―¡Mi Sakura!
Escucho una voz
familiar y volteo hacia la puerta. Vio a una mujer entrando y yendo directo a
él. Lo abrazo enseguida y sintió el cuerpo todo pegado al suyo.
―Lía… ¿Qué pasa?
―Estoy triste
¡Sakura!
―¿Por qué?
La chica lo
apretó más. ― ¡No me invitaste anoche a tu fiesta!
El pelinegro
suspiro, sentía los pechos de la chica tan pegados a él que le daba miedo
moverse y bajarle la pequeña blusa que tenía puesta.
―La última vez
me mandaste a la mierda.
―¡Por que
estabas con otra!
―Estaba haciendo
un trabajo de clase.
―¡Pero yo te
quiero!
―Lía… Suéltame,
vamos a tomar algo.
―¡Pero Sakura!
―¿Entonces qué
quieres?
―¡Que no me ignores!
―Te estoy
invitando a tomar algo, creo que eso no es ignorarte.
―Está bien. ― Se
alejó de él. ― ¿A dónde?
―Ya veremos…
Tomo su mochila
y se fue con ella, sus amigos le hicieron bulla y Sakura desapareció del salón.
Las clases
habían terminado, hyde caminaba por las calles que lo llevaban a su casa, tenía
planeado llegar a su habitación, hacer tarea mientras comía un emparedado, leer
mientras tomaba un café o té y dormir.
Su vida no era
fascinante, ni tenía nada bueno que presumir o contar, pero le gustaba que
fuera así de tranquila y no alocada.
Suspiro y camino
con tranquilidad, pasó por una heladería y de lejos reconoció a su compañero,
sin pensarlo se escondió atrás de un árbol y se quedó viéndolos. Estaban afuera
de la tienda, ella comía un helado, él un refresco. La chica parecía pulpo
manoseándolo todo el tiempo, Sakura no hacía nada, no demostraba interés ni
rechazo.
No escuchaba
nada de lo que decían, solo los veía. Con una chica así de guapa cualquier
hombre caería encantado y la estuviera besando como loco en ese momento, pero
su compañero no lo hacía. Al contrario… Ella tomaba sus mejillas para poder
besarlo pero él se giraba un poco para que no fueran sus labios los que
recibieran el beso.
Eso le daba más
curiosidad, ¿No que era un cabrón mujeriego? Quizá ya se había aburrido de ella
y ahora quería a otra.
De repente se
sintió culpable por mirar a escondidas pero se le paso rápido la culpa, le gano
más la curiosidad por lo que veía.
Sakura
rechazando a una tentadora mujer.
¿Quién lo diría?
Había estado con
Lía solo tres veces, y un poco tomado. Era una chica amable cuando quería,
estresante la mayor parte del tiempo. Esa chica no dejaba de buscarlo y le
enfadaba pero no se la quitaba de encima porque a pesar de todo le caía bien.
―¿Vamos a tu
casa?
―Iré a otro
lugar.
―¿Puedo ir? ―
Insistió la chica.
―Iré a la casa
de Toshi.
―Ews, no lo
soporto.
―Por eso no
puedes ir.
―Umm…― Suspiro. ―
Entonces bésame ahora, así me quedo tranquila.
―Sabes que no me
gusta besar.
―Uno pequeño.
Ella tomo sus
mejillas y lo acerco a sus labios, él se movió y el beso termino en su mejilla.
Lía intento más veces pero no logro tomar los labios. Sakura se alejó de ella y
vio su reloj.
―Ya debo irme.
―Pero…
―Nos vemos
después.
―¡Eres un tonto!
―Lo sé. ― Le
sonrió con un poco de pesadez. ― Ve con cuidado.
Se alejó de ella
y camino hacia su casa. Estaba algo cansado, se le había olvidado que tenía un
trabajo esa noche. Como vivía solo se mantenía sus gastos, se ganaba dinero por
las noches tocando como batero en algunas bandas que lo contrataban, la verdad
era que no lo hacía nada mal, era muy bueno con la batería. Desde siempre había
amado la música, aprendió a tocar la batería y se había convertido en algo
grandioso en su vida.
Esa noche no
iría a la fiesta, lo cual agradecía. Prefería mil veces ir a tocar que a una
fiesta.
Llego a su casa
y dejo sus cosas, busco algo de ropa en su armario y se vistió con algo más
presentable, ropa negra pegada a su cuerpo, una playera sin mangas para mostrar
sus brazos con músculo gracias a la batería, se peinó el cabello y se puso
algunos accesorios.
Bien, le
agradaba.
Tomo sus cosas
personales y salió de su casa, al doblar a la derecha se encontró de frente con
su compañero.
―Oh. ― ¿Aun por
aquí? ― Comento Sakura.
―Pasé a comprar
la cena…― Respondió hyde.
―Pues provecho.
―Gracias…― El
pequeño veía a su compañero sorprendido, era la primera vez que lo veía vestido
de esa manera, ni en sus fiestas se arreglaba así. ― ¿Una fiesta?
―¿Qué?
―Estas vestido
como para una.
―Ah. ― Sakura se
vio un poco y suspiro. ― Algo así…
―Ummm. ― Hyde
entrecerró los ojos. ― Ya.
―Sí…
Sakura estaba
tentado a decirle que iba a un bar a dar un pequeño concierto, que era el
batero y que lo hacía muy bien, pero se contuvo y no dijo nada, ese era un
pequeño secreto, era algo que solo Kazuki sabía.
El pelinegro
veía a su compañero, su compañero lo veía con curiosidad, con intensión de
preguntar algo pero no se atrevía. Sakura no le diría nada a menos que
preguntara, o quizá ni le contestaría aun así.
Verse directamente
a los ojos se les estaba haciendo costumbre, verse a poca distancia se les
estaba haciendo costumbre también. Quedarse callados, viéndose a los ojos y
algunos momentos a los labios… Ese comenzaba a ser su costumbre. Verse, ver sus
labios, llenarse la mente de miles de deseos y no llevarlos a cabo.
Algo les pasaba,
claramente.
Ambos se
atraían, ambos se deseaban pero ninguno lo decía, ninguno intentaba algo, quizá
por temor, quizá para evitarse problemas entre ellos.
O simplemente
porque no se daban cuenta de lo que les estaba pasando.
―Bueno, nos
vemos mañana. ― Dijo Sakura en un susurro.
―Claro, adiós. ―
Se despidió hyde intrigado.
A pesar de la
despedida ninguno se movía, sus ojos no podían quitar la mirada del otro. En un
momento Sakura dio un paso hacia hyde y sin pensarlo acaricio la mejilla del
más pequeño, fue solo un rose pero eso fue suficiente para que sus cuerpos
sintieran una corriente recorrerlos, solo con ese pequeño toque.
Era nuevo verlo
de esa manera, vestido así… Siempre se vestía de negro, pero no con ropa tan
ajustada, ni peinado de esa manera, ni con collares y esas cosas. Sí que era
nuevo, seguramente iría a una fiesta, pero no una común.
Y lo más nuevo
era que Sakura se acercara a acariciar su mejilla, era algo que no esperaba,
era algo que no imaginaba pero a pesar de la sorpresa no se alejó. Se quedó ahí
parado sintiendo la piel de su compañero rosarlo, se quedó ahí viéndolo a los
ojos, viendo esos labios, se quedó ahí sintiendo esa caricia que recorrió su
mejilla derecha hasta pasar por el camino de su ceja.
Eso lo hizo
cerrar los ojos.
Al abrirlos vio
a Sakura alejándose, se lamentó ese hecho y bufo por lo bajo. ¿Por qué hacía
eso? Si empezaba algo debía terminarlo…
Maldijo en voz
baja.
No y no, estaba
pensando incoherencias. Maldito Sakura, estaba haciendo que se confundiera y
mucho. Él no era gay.
Suspiro y retomo
su camino, paso frente a la casa de Sakura y se detuvo nuevamente. Se
preguntaba porque un chico de 24 años vivía en una casa, si era soltero y
joven, debería vivir en un departamento… ¿No? Quizá en la casa era más cómodo
hacer fiestas. Volvió a dar sus pasos pero le sorprendió ver a alguien salir de
la casa.
―¿Kazuki?
―Hola hyde. ― Le
saludo sonriente.
―¿Cómo estás?
―Bien, ¿Qué me
dices tú?
―Igual, ¿Vives
con Sakura?
―No. ― Se rio un
poco. ― No podría vivir en una casa que parece antro. ― Hyde fue el siguiente
en reír. ― Vivo en un departamento a unas cuadras más allá.
―Ah, qué bien.
―Si… ¿Has visto
a Sakura? Lo estoy buscando, no está en casa.
―Lo vi hace unos
minutos, creo que fue a una fiesta.
―¿Te dijo?
―No, iba vestido
diferente, así que creo que iba a una fiesta.
―¿Diferente?
―Sí, ropa
ajustada, peinado y todo.
―¡Ah! Tiene
trabajo esta noche.
―¿Trabajo?
Kazuki sonrió. ―
¿Quieres ir?
―¿A dónde?
―A un pequeño
concierto.

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