Capítulo 3
Estaba dando
vueltas por su habitación. ¿Por qué se había comprometido a ir? A veces odiaba
ser tan tonto y hablar de más para demostrar cosas. Se paró frente al espejo,
vio su imagen.
Soltó un
suspiro.
Tenía puesto un
pantalón negro que se pegaba a su delgado cuerpo y un suéter ligero color café
claro, que también se pegaba a su delgado cuerpo. Maldijo en silencio. ¿Por qué
tenía que ser tan delgado? No tenía nada de músculos, no tenía grasa de más.
¡Mierda!
Su complexión no
era algo que le molestara, en realidad le importaba poco, pero en ocasiones
especiales como esa, donde tenía que ir a una fiesta llena de machos brutos le
hacía sentirse vulnerable.
Tomo aire y
cepillo un poco su largo cabello café, no lo ato, se lo dejo suelto y se vio por
última vez al espejo, eran las 9:10 pm.
Era hora de irse
a la fiesta de Sakurazawa.
Tomo su celular,
la cartera y llaves, salió de su habitación y camino a la salida, llego a la
calle y comenzó a caminar, él vivía en el mismo barrio que su compañero así que
solo tenía que recorrer unas cuantas cuadras para llegar. El aire de la noche le
venía bien, rosaba su piel y le hacía sentirse capaz de soportar por algunas
horas aquel lugar. Solo tenía que llegar, tomar una bebida, algunas frituras,
sentarse en un sofá o donde fuera y estar ahí por al menos dos horas e irse.
Sí, eso haría.
Podría sobrevivir.
En pocos minutos
llego a la casa, se quedó parado en el otro extremo de la calle viendo como la
casa se veía “viva” por la música y el movimiento. Tomo una gran bocanada de
aire y camino hacia la entrada. La puerta estaba abierta, entro despacio y
comenzó a ver todo el relajo que había, personas bebiendo, otras comiendo
porquerías, otras besándose, otros quizá jugando a las apuestas. Camino entre
la gente, busco la cocina y al llegar tomo un vaso y lo relleno con un refresco
que encontró, agradecía que hubiera refresco y no solo alcohol. Le puso unos
cubos de hielo y encontró un bowl pequeño con cacahuates, lo tomo sin pensar y
se protegió con esas dos cosas inconscientemente. Camino hacia la sala y busco
un lugar libre, afortunadamente había un sillón de dos personas vacío de un
lado, se sentó al lado de un tipo quizá levemente más alto que él, con una
pinta no como la de los demás, él se veía menos “macho” tenía una ligera
delicadeza en la complexión, vestía un pantalón de cuero negro, una playera
azul pegada a su cuerpo delgado pero con algo de músculos, su cabello era
pelirrojo y lo tenía atado con media coleta.
Agradecía que
ese tipo estuviera ahí, así no se sentía tan extraño entre toda esa gente.
Tomo un trago de
su refresco y después unos cacahuates. Se dispuso a observar la fiesta, a las
personas que se entretenían como mejor les complacía.
―¿Eres amigo de
Sakura?
La voz del que
estaba sentado a su lado lo sorprendió un poco y lo volteo a ver, el chico
tenía unos ojos verdes color aceituna. Le sonreía con amabilidad y él
correspondió esa sonrisa.
―Somos
compañeros, vamos en el mismo salón. ― Le contesto un poco nervioso.
―Ya, la verdad
me sorprende ver a alguien como tu aquí.
―¿Cómo yo?
―Sí, alguien
tranquilo y educado, sus amigos son unos brutos. ― Eso lo hizo sonreír.
―¿Eres su amigo?
―Kazuki, aquí
estás.
La voz de su
compañero los hizo voltear hacia donde estaba Sakura, el pequeño afeminado se
puso un poco nervioso.
―Tú me dejaste
botado. ― Se quejó el pelirrojo.
―Tenía que
atender una llamada. ― Sakura poso su mirada en su compañero. ― Admito que me
sorprende verte.
―Me invitaste,
¿No?
―Lo hice…. Pero
pensé que no vendrías.
―Pues aquí
estoy.
―Veo que ya te
atendiste solo, muy bien.
―Es el primero
de tus amigos que me cae bien.
Kazuki hablo
sonriente y hyde negó con la cabeza. Sakura no le quito la vista a su compañero
e hizo una pequeña sonrisa que hyde no logró descifrar completamente.
―¿Qué tienen los
otros de malo?
―Que son brutos.
―Yo lo soy.
―Si claro. ―
Dijo Kazuki en insinuación. ― Como digas.
Sakura lo vio
como si le dijera con la mirada que se callara, hyde se quedó intrigado, ¿Por
qué? El pelirrojo no había dicho nada malo, ni algo por el estilo. Kazuki
suspiro y se rio por lo bajo.
―Sakura…
¿Vienes?
Una mujer con
mini falda llego al pelinegro y tomo su brazo. Kazuki suspiro y se levantó del
sillón.
―Él está
conmigo. ― Dijo sonriente.
―Sakura y yo
somos buenos amigos. ― Contesto ella.
―Sakura está
conmigo. ― Repitió aun sonriente, tomo el brazo del pelinegro y lo pego a él. ―
Vete.
―Pero…
―Vete a otra
parte, zorra.
Kazuki rodeo a
su amigo por la cintura y sonrió satisfecho. Hyde comenzaba a creer que sus
sonrisas eran mera fachada, aunque esas sonrisas eran diferentes a la que le
había brindado a él. La chica se fue indignada y Kazuki se alejó un poco del
pelinegro. Entonces… ¿Era su novio? ¿O algo así?
―Había olvidado
lo divertido que es esto. ― Comento el pelirrojo. ― ¿Cuántos te acosaron mientras
no estuve, bebé?
―Solo diré que
ya no te vayas de viaje otra vez, maldito.
Kazuki se rio
encantado y Sakura junto con él. Hyde los veía y sentía que algo había entre
ellos, alguna conexión, alguna complicidad, algún secreto.
El amigo de
Sakura se volvió a sentar y tomo unos cacahuates del bowl del pequeño
afeminado, suspiro y le sonrió amablemente, confirmo que esas sonrisas eran
sinceras, no como las que le daba a los amigos de Sakura.
―Algo tiene ese
hombre que lo siguen mucho.
Hyde se encogió
de hombros. ― Él los provoca, la otra vez lo vi besándose con algunos chicos…
―Sabía que no lo
superarías. ― Dijo Sakura divertido.
―¿Besaste a
quienes? ¿Estás loco o qué? ― Kazuki lo miraba severo.
―Solo se dio.
―Claro, ¿No será
que ya te está gustando todo esto?
―Hablas como si
no me conocieras.
―Pues parece que
ya no.
―Vamos Kazuki…
―¿Qué pasa
contigo Sakura?
―Sabes
exactamente qué es lo que pasa.
Hyde estaba
procesando lo que escuchaba, ¿A qué se referían? Era seguro que Kazuki era
novio de Sakura ya que le estaba reclamando el haber besado a otros, pero, ¿Ya
le estaba gustando qué? ¿Ser infiel quizá? Los dos amigos hacían pelea de
miradas, Sakura casi lo estaba asesinando, Kazuki lo invitaba a que lo hiciera.
―Iré por algo de
beber. ― Dijo el pelinegro con un suspiro. ― ¿Quieren algo?
―Lo que quieras.
― Contesto su amigo.
―Umm, refresco.
Sakura asintió
levemente y se alejó. Hyde se quedó un poco incómodo por lo sucedido. Kazuki
estaba en silencio, viendo hacia donde su amigo se había ido. Se recargo en el
sillón y soltó un gran suspiro.
―Maldito. ―
Volteo a ver al afeminado. ― ¿Cómo se comporta en la escuela?
―Umm…― Le tomó
por sorpresa y carraspeo. ― Bien, creo… Tiene muchos amigos, es muy popular.
Kazuki asintió. ―
¿Tiene a alguien?
―¿Alguien?
―Sí, ¿Se la pasa
besando a quien quiera?
―Ah… Pues
aquella ocasión fue la primera vez que lo vi besando a alguien, fue aquí en su
casa, en otra fiesta.
―¿En la escuela
no?
―No he visto…
Eres… ¿Su novio?
El pelirrojo
sonrió. ― Él es como mi hermano.
―¿He? ― Hyde se
sorprendió y negó. ― ¿No es un poco sucio eso? Hace un momento lo celaste y lo
abrazaste posesivamente para alejar a una chica de él, parecías su celoso
novio, ¿Y ahora dices que es como tu hermano? Que trauma.
Kazuki se rio
con ganas. ― Es como mi trabajo de hace algunos años para acá…
―No entiendo. ―
Hyde se intrigo más.
―Conozco a
Sakura desde la infancia, crecimos juntos… Yo era amigo de su hermano. ― Se
detuvo un momento. ― Cuando su hermano se fue, él y yo nos unimos más.
―No sabía que tuviera
hermano.
―Prácticamente
nadie sabe. ― Suspiro. ― Prácticamente nadie sabe nada de Sakura.
―Todos sabemos
que es un cabrón engreído, galán y bruto… Entre otras cosas.
―Claro. ―
Sonrió. ― Es lo que él se ha encargado de que crean.
―¿Qué?
El pelirrojo
suspiro. Vio detenidamente a hyde. El afeminado se sintió nervioso, ¿Por qué lo
veía así? Kazuki se veía un poco atormentado, confuso, inquieto, preocupado y
nervioso.
―Sakura ayer me
hablo de un chico que lo hacía sentirse vulnerable.
―¿Vulnerable él?
Imposible.
―Pues es
posible…― Lleno sus pulmones de aire. ― Y ahora por eso mismo estará a la
defensiva, más cabrón, más bruto.
―Oye, de veras
que no entiendo nada.
―Me gustaría que
fuéramos amigos, ¿Qué dices?
―Claro… ―
Respondió un poco dudoso.
―Tú ya sabemos
mi nombre, yo el tuyo no.
―Hyde. ― Le
contesto con una pequeña sonrisa.
―Bueno hyde… De
ahora en adelante nos comenzaremos a ver más.
―¿Y eso por qué?
―Quizá en estos
días comiences a saberlo.
Sakura estaba en
la cocina sirviéndose un poco de alcohol para él y su amigo, refresco para su
compañero.
Estaba un poco
molesto, Kazuki había hablado frente al pequeño de algo que no debió. No había
dicho la gran cosa pero aun así insinuó… ¿O era solo cosa de él? Quizá y no se
había escuchado nada raro y él ya estaba imaginando cosas.
Sí, eso debía
ser.
Ojalá…
Porque no le
agradaba la idea de que alguien que no fuera Kazuki supiera que su actitud era
solo fachada, no quería que supieran que ese no era él en verdad… La otra vez
se había besado con unos tipos porque estaba un poco tomado y porque esa noche
estaba con la cabeza hecha un revoltijo de pensamientos. Pensamientos que
cuando los tiene lo hacen volverse más bruto.
Tenía pesadez de
solo recordar que había hecho aquello, pero se convencía de que había sido bueno
hacerlo ya que su imagen se había vuelto más vale madre y eso era lo que
quería.
O eso creía.
Mierda.
¿Qué era lo que
le estaba pasando? De un mes para la fecha actual estaba sintiéndose raro por
diversas cosas, ¿Qué era? Quizá un par de ojos angelicales que cuando lo veían
lo juzgaban un poco por su actitud… Y eso le jodía, porque él sabía que su
actitud era una mierda.
Aun así, no
podía caer ante ese ángel blanco.
Había planeado
ser un cabrón esa noche, emborracharse y hacer cualquier cosa con quien
quisiera, pero se había dado cuenta de que no podría, no tenía la suficiente
fuerza para ser así frente a ese pequeño, y de todas maneras Kazuki no lo
dejaría. Esa noche sería él mismo, no el bruto como lo llamaba su compañero.
―Qué bueno que
te veo solo, ese pelirrojo me cae mal.
La chica de
antes había llegado a él. Soltó un suspiro, ahora los pensamientos que había
tenido hacía unos segundos se estaban yendo, una cosa era que él no se sintiera
con la fuerza de hacer algunas cosas, otra cosa era que le dieran un empujón.
―Es algo celoso.
― Respondió.
―¿Algo? ¡No deja
que se te acerquen! De milagro deja que este ahí el que parece chica.
―Es su amigo.
―¿Ahora tienes
dos de pilar? Uf, mientras déjame un espacio ¿Qué dices?
La chica se pegó
a él y lo tomo por el cuello, lo inclino y logró que los labios de ambos
tuvieran contacto, la chica comenzó a besarlo con ansiedad, él solo estaba ahí,
dejándola y no correspondiéndole y de un momento a otro la imagen de un par de
ojos se le vino a la mente, unos ojos que le habían gustado desde que los había
visto directamente por primera vez. Estaba por alejar a la chica cuando escucho
una voz.
―Kazuki puede
matarte si ve esto, ¿Sabes? ―El dueño de aquellos ojos estaba ahí,
sorprendiéndolo.
Sakura se alejó
de ella. ― Tengo suerte de que seas tú el que este aquí y no él.
―Puedo decirle. ―
Se encogió de hombros.
―¿Ahora eres su
espía?
―No en realidad,
solo vine a decirte que el baño está hecho un asco, ¿Tienes otro?
―En mi
habitación. ― Respondió. ― Pero a mi habitación solo entran mis conquistas.
―Claro. ―
Suspiró. ― He estado ahí antes así que conozco el camino, sigue con lo tuyo.
El pequeño se
fue y Sakura se quedó con la mente nublada. El pequeño lo había desafiado un
poco, lo había salvado sin saber de aquella chica, se había ido a su habitación
y sentía unas tremendas ganas de ir tras él.
―Como que es muy
igualado, ¿No? ― La chica hablo de repente. ― No dejas a nadie ir a tu
habitación, al menos a mí no.
―Kazuki y él son
los únicos que entran ahí. ― Respondió sin darse cuenta bien de sus palabras. ―
Disfruta de la fiesta.
―Oye, ¿No íbamos
a ir a algún lado?
―Estoy con
ellos, no podrá ser.
Sakura se fue
sin escuchar más palabras y camino directo a su habitación, entro y vio como
hyde salía del baño.
―¿Y la zorra
esa?
Sakura sonrió. ―
¿Qué?
―Con la que te
besabas.
―Abajo.
―¿Te hice perder
la diversión? ― Dijo divertido el pequeño.
―Decidí que tú
serás mi diversión de hoy.
―No soy gay. ―
Dijo serio.
―No sabrás si no
lo pruebas.
Sakura no sabía
exactamente qué era lo que estaba haciendo y tampoco se detenía a pensarlo
bien, él solo actuaba por impulso y es que ver esos ojos, esos labios le hacía
desear.
―Oye…
El pelinegro
estaba a muy pocos centímetros del pequeño, podía ver bien sus ojos, tan cerca
eran más bonitos, sus labios lucían suaves, su piel tersa. ¿Por qué tenía
tantas ganas de besarlo?
La cercanía que
Sakura era tanta que podía sentir su respiración rosar sus mejillas, era
demasiada proximidad y lo peor era que no quería alejarse, ni siquiera tenía la
intención de hacerlo. Podía ver esos labios y sentía un dolorcito en el
estómago, de esos que describían los libros… Esa sensación le asustaba un poco.
Los dos se veían
a los ojos, estaban tan cerca, con tan solo dos centímetros que si inclinaban su
cabeza podían besarse. Querían hacerlo. Sakura subió una de sus manos y
acaricio el rostro de su compañero, fue solo un toque y la piel que acariciaba
la sentía como seda, era una sensación que le agradaba. Hyde por su parte al
sentir aquella caricia sintió como su cuerpo temblaba ligeramente, era algo
nuevo, era algo que le hacía pedir por más.
―Estoy un poco
tomado, mejor salgamos.
La voz de Sakura
rompió el silencio tan personal que había y se alejó. Hyde se quedó sorprendido
y avergonzado, sin decir nada camino a la puerta y cuando estaba por abrirla
sintió como acariciaban su cabello, suavemente, de manera tan delicada que le
había erizado la piel.
―Me gusta tu
cabello.
Dijo Sakura en
voz baja y fue el primero en salir de la habitación. Hyde se quedó ahí por unos
segundos más, nadie en años y aparte de su mamá le había dicho eso y lo cierto
era que le gustaba cuando alguien hablaba cosas buenas sobre esa parte de su
cuerpo ya que normalmente le decían insultos.
Sin darse cuenta,
estaba sonriendo de oreja a oreja.

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