miércoles, 27 de diciembre de 2017

Existence


Capítulo 3

Estaba dando vueltas por su habitación. ¿Por qué se había comprometido a ir? A veces odiaba ser tan tonto y hablar de más para demostrar cosas. Se paró frente al espejo, vio su imagen.
Soltó un suspiro.
Tenía puesto un pantalón negro que se pegaba a su delgado cuerpo y un suéter ligero color café claro, que también se pegaba a su delgado cuerpo. Maldijo en silencio. ¿Por qué tenía que ser tan delgado? No tenía nada de músculos, no tenía grasa de más.
¡Mierda!
Su complexión no era algo que le molestara, en realidad le importaba poco, pero en ocasiones especiales como esa, donde tenía que ir a una fiesta llena de machos brutos le hacía sentirse vulnerable.
Tomo aire y cepillo un poco su largo cabello café, no lo ato, se lo dejo suelto y se vio por última vez al espejo, eran las 9:10 pm.
Era hora de irse a la fiesta de Sakurazawa.
Tomo su celular, la cartera y llaves, salió de su habitación y camino a la salida, llego a la calle y comenzó a caminar, él vivía en el mismo barrio que su compañero así que solo tenía que recorrer unas cuantas cuadras para llegar. El aire de la noche le venía bien, rosaba su piel y le hacía sentirse capaz de soportar por algunas horas aquel lugar. Solo tenía que llegar, tomar una bebida, algunas frituras, sentarse en un sofá o donde fuera y estar ahí por al menos dos horas e irse.
Sí, eso haría. Podría sobrevivir.
En pocos minutos llego a la casa, se quedó parado en el otro extremo de la calle viendo como la casa se veía “viva” por la música y el movimiento. Tomo una gran bocanada de aire y camino hacia la entrada. La puerta estaba abierta, entro despacio y comenzó a ver todo el relajo que había, personas bebiendo, otras comiendo porquerías, otras besándose, otros quizá jugando a las apuestas. Camino entre la gente, busco la cocina y al llegar tomo un vaso y lo relleno con un refresco que encontró, agradecía que hubiera refresco y no solo alcohol. Le puso unos cubos de hielo y encontró un bowl pequeño con cacahuates, lo tomo sin pensar y se protegió con esas dos cosas inconscientemente. Camino hacia la sala y busco un lugar libre, afortunadamente había un sillón de dos personas vacío de un lado, se sentó al lado de un tipo quizá levemente más alto que él, con una pinta no como la de los demás, él se veía menos “macho” tenía una ligera delicadeza en la complexión, vestía un pantalón de cuero negro, una playera azul pegada a su cuerpo delgado pero con algo de músculos, su cabello era pelirrojo y lo tenía atado con media coleta.
Agradecía que ese tipo estuviera ahí, así no se sentía tan extraño entre toda esa gente.
Tomo un trago de su refresco y después unos cacahuates. Se dispuso a observar la fiesta, a las personas que se entretenían como mejor les complacía.
―¿Eres amigo de Sakura?
La voz del que estaba sentado a su lado lo sorprendió un poco y lo volteo a ver, el chico tenía unos ojos verdes color aceituna. Le sonreía con amabilidad y él correspondió esa sonrisa.
―Somos compañeros, vamos en el mismo salón. ― Le contesto un poco nervioso.
―Ya, la verdad me sorprende ver a alguien como tu aquí.
―¿Cómo yo?
―Sí, alguien tranquilo y educado, sus amigos son unos brutos. ― Eso lo hizo sonreír.
―¿Eres su amigo?
―Kazuki, aquí estás.
La voz de su compañero los hizo voltear hacia donde estaba Sakura, el pequeño afeminado se puso un poco nervioso.
―Tú me dejaste botado. ― Se quejó el pelirrojo.
―Tenía que atender una llamada. ― Sakura poso su mirada en su compañero. ― Admito que me sorprende verte.
―Me invitaste, ¿No?
―Lo hice…. Pero pensé que no vendrías.
―Pues aquí estoy.
―Veo que ya te atendiste solo, muy bien.
―Es el primero de tus amigos que me cae bien.
Kazuki hablo sonriente y hyde negó con la cabeza. Sakura no le quito la vista a su compañero e hizo una pequeña sonrisa que hyde no logró descifrar completamente.
―¿Qué tienen los otros de malo?
―Que son brutos.
―Yo lo soy.
―Si claro. ― Dijo Kazuki en insinuación. ― Como digas.
Sakura lo vio como si le dijera con la mirada que se callara, hyde se quedó intrigado, ¿Por qué? El pelirrojo no había dicho nada malo, ni algo por el estilo. Kazuki suspiro y se rio por lo bajo.
―Sakura… ¿Vienes?
Una mujer con mini falda llego al pelinegro y tomo su brazo. Kazuki suspiro y se levantó del sillón.
―Él está conmigo. ― Dijo sonriente.
―Sakura y yo somos buenos amigos. ― Contesto ella.
―Sakura está conmigo. ― Repitió aun sonriente, tomo el brazo del pelinegro y lo pego a él. ― Vete.
―Pero…
―Vete a otra parte, zorra.
Kazuki rodeo a su amigo por la cintura y sonrió satisfecho. Hyde comenzaba a creer que sus sonrisas eran mera fachada, aunque esas sonrisas eran diferentes a la que le había brindado a él. La chica se fue indignada y Kazuki se alejó un poco del pelinegro. Entonces… ¿Era su novio? ¿O algo así?
―Había olvidado lo divertido que es esto. ― Comento el pelirrojo. ― ¿Cuántos te acosaron mientras no estuve, bebé?
―Solo diré que ya no te vayas de viaje otra vez, maldito.
Kazuki se rio encantado y Sakura junto con él. Hyde los veía y sentía que algo había entre ellos, alguna conexión, alguna complicidad, algún secreto.
El amigo de Sakura se volvió a sentar y tomo unos cacahuates del bowl del pequeño afeminado, suspiro y le sonrió amablemente, confirmo que esas sonrisas eran sinceras, no como las que le daba a los amigos de Sakura.
―Algo tiene ese hombre que lo siguen mucho.
Hyde se encogió de hombros. ― Él los provoca, la otra vez lo vi besándose con algunos chicos…
―Sabía que no lo superarías. ― Dijo Sakura divertido.
―¿Besaste a quienes? ¿Estás loco o qué? ― Kazuki lo miraba severo.
―Solo se dio.
―Claro, ¿No será que ya te está gustando todo esto?
―Hablas como si no me conocieras.
―Pues parece que ya no.
―Vamos Kazuki…
―¿Qué pasa contigo Sakura?
―Sabes exactamente qué es lo que pasa.
Hyde estaba procesando lo que escuchaba, ¿A qué se referían? Era seguro que Kazuki era novio de Sakura ya que le estaba reclamando el haber besado a otros, pero, ¿Ya le estaba gustando qué? ¿Ser infiel quizá? Los dos amigos hacían pelea de miradas, Sakura casi lo estaba asesinando, Kazuki lo invitaba a que lo hiciera.
―Iré por algo de beber. ― Dijo el pelinegro con un suspiro. ― ¿Quieren algo?
―Lo que quieras. ― Contesto su amigo.
―Umm, refresco.
Sakura asintió levemente y se alejó. Hyde se quedó un poco incómodo por lo sucedido. Kazuki estaba en silencio, viendo hacia donde su amigo se había ido. Se recargo en el sillón y soltó un gran suspiro.
―Maldito. ― Volteo a ver al afeminado. ― ¿Cómo se comporta en la escuela?
―Umm…― Le tomó por sorpresa y carraspeo. ― Bien, creo… Tiene muchos amigos, es muy popular.
Kazuki asintió. ― ¿Tiene a alguien?
―¿Alguien?
―Sí, ¿Se la pasa besando a quien quiera?
―Ah… Pues aquella ocasión fue la primera vez que lo vi besando a alguien, fue aquí en su casa, en otra fiesta.
―¿En la escuela no?
―No he visto… Eres… ¿Su novio?
El pelirrojo sonrió. ― Él es como mi hermano.
―¿He? ― Hyde se sorprendió y negó. ― ¿No es un poco sucio eso? Hace un momento lo celaste y lo abrazaste posesivamente para alejar a una chica de él, parecías su celoso novio, ¿Y ahora dices que es como tu hermano? Que trauma.
Kazuki se rio con ganas. ― Es como mi trabajo de hace algunos años para acá…
―No entiendo. ― Hyde se intrigo más.
―Conozco a Sakura desde la infancia, crecimos juntos… Yo era amigo de su hermano. ― Se detuvo un momento. ― Cuando su hermano se fue, él y yo nos unimos más.
―No sabía que tuviera hermano.
―Prácticamente nadie sabe. ― Suspiro. ― Prácticamente nadie sabe nada de Sakura.
―Todos sabemos que es un cabrón engreído, galán y bruto… Entre otras cosas.
―Claro. ― Sonrió. ― Es lo que él se ha encargado de que crean.
―¿Qué?
El pelirrojo suspiro. Vio detenidamente a hyde. El afeminado se sintió nervioso, ¿Por qué lo veía así? Kazuki se veía un poco atormentado, confuso, inquieto, preocupado y nervioso.
―Sakura ayer me hablo de un chico que lo hacía sentirse vulnerable.
―¿Vulnerable él? Imposible.
―Pues es posible…― Lleno sus pulmones de aire. ― Y ahora por eso mismo estará a la defensiva, más cabrón, más bruto.
―Oye, de veras que no entiendo nada.
―Me gustaría que fuéramos amigos, ¿Qué dices?
―Claro… ― Respondió un poco dudoso.
―Tú ya sabemos mi nombre, yo el tuyo no.
―Hyde. ― Le contesto con una pequeña sonrisa.
―Bueno hyde… De ahora en adelante nos comenzaremos a ver más.
―¿Y eso por qué?
―Quizá en estos días comiences a saberlo.

Sakura estaba en la cocina sirviéndose un poco de alcohol para él y su amigo, refresco para su compañero.
Estaba un poco molesto, Kazuki había hablado frente al pequeño de algo que no debió. No había dicho la gran cosa pero aun así insinuó… ¿O era solo cosa de él? Quizá y no se había escuchado nada raro y él ya estaba imaginando cosas.
Sí, eso debía ser.
Ojalá…
Porque no le agradaba la idea de que alguien que no fuera Kazuki supiera que su actitud era solo fachada, no quería que supieran que ese no era él en verdad… La otra vez se había besado con unos tipos porque estaba un poco tomado y porque esa noche estaba con la cabeza hecha un revoltijo de pensamientos. Pensamientos que cuando los tiene lo hacen volverse más bruto.
Tenía pesadez de solo recordar que había hecho aquello, pero se convencía de que había sido bueno hacerlo ya que su imagen se había vuelto más vale madre y eso era lo que quería.
O eso creía.
Mierda.
¿Qué era lo que le estaba pasando? De un mes para la fecha actual estaba sintiéndose raro por diversas cosas, ¿Qué era? Quizá un par de ojos angelicales que cuando lo veían lo juzgaban un poco por su actitud… Y eso le jodía, porque él sabía que su actitud era una mierda.
Aun así, no podía caer ante ese ángel blanco.
Había planeado ser un cabrón esa noche, emborracharse y hacer cualquier cosa con quien quisiera, pero se había dado cuenta de que no podría, no tenía la suficiente fuerza para ser así frente a ese pequeño, y de todas maneras Kazuki no lo dejaría. Esa noche sería él mismo, no el bruto como lo llamaba su compañero.
―Qué bueno que te veo solo, ese pelirrojo me cae mal.
La chica de antes había llegado a él. Soltó un suspiro, ahora los pensamientos que había tenido hacía unos segundos se estaban yendo, una cosa era que él no se sintiera con la fuerza de hacer algunas cosas, otra cosa era que le dieran un empujón.
―Es algo celoso. ― Respondió.
―¿Algo? ¡No deja que se te acerquen! De milagro deja que este ahí el que parece chica.
―Es su amigo.
―¿Ahora tienes dos de pilar? Uf, mientras déjame un espacio ¿Qué dices?
La chica se pegó a él y lo tomo por el cuello, lo inclino y logró que los labios de ambos tuvieran contacto, la chica comenzó a besarlo con ansiedad, él solo estaba ahí, dejándola y no correspondiéndole y de un momento a otro la imagen de un par de ojos se le vino a la mente, unos ojos que le habían gustado desde que los había visto directamente por primera vez. Estaba por alejar a la chica cuando escucho una voz.
―Kazuki puede matarte si ve esto, ¿Sabes? ―El dueño de aquellos ojos estaba ahí, sorprendiéndolo.
Sakura se alejó de ella. ― Tengo suerte de que seas tú el que este aquí y no él.
―Puedo decirle. ― Se encogió de hombros.
―¿Ahora eres su espía?
―No en realidad, solo vine a decirte que el baño está hecho un asco, ¿Tienes otro?
―En mi habitación. ― Respondió. ― Pero a mi habitación solo entran mis conquistas.
―Claro. ― Suspiró. ― He estado ahí antes así que conozco el camino, sigue con lo tuyo.
El pequeño se fue y Sakura se quedó con la mente nublada. El pequeño lo había desafiado un poco, lo había salvado sin saber de aquella chica, se había ido a su habitación y sentía unas tremendas ganas de ir tras él.
―Como que es muy igualado, ¿No? ― La chica hablo de repente. ― No dejas a nadie ir a tu habitación, al menos a mí no.
―Kazuki y él son los únicos que entran ahí. ― Respondió sin darse cuenta bien de sus palabras. ― Disfruta de la fiesta.
―Oye, ¿No íbamos a ir a algún lado?
―Estoy con ellos, no podrá ser.
Sakura se fue sin escuchar más palabras y camino directo a su habitación, entro y vio como hyde salía del baño.
―¿Y la zorra esa?
Sakura sonrió. ― ¿Qué?
―Con la que te besabas.
―Abajo.
―¿Te hice perder la diversión? ― Dijo divertido el pequeño.
―Decidí que tú serás mi diversión de hoy.
―No soy gay. ― Dijo serio.
―No sabrás si no lo pruebas.
Sakura no sabía exactamente qué era lo que estaba haciendo y tampoco se detenía a pensarlo bien, él solo actuaba por impulso y es que ver esos ojos, esos labios le hacía desear.
―Oye…
El pelinegro estaba a muy pocos centímetros del pequeño, podía ver bien sus ojos, tan cerca eran más bonitos, sus labios lucían suaves, su piel tersa. ¿Por qué tenía tantas ganas de besarlo?

La cercanía que Sakura era tanta que podía sentir su respiración rosar sus mejillas, era demasiada proximidad y lo peor era que no quería alejarse, ni siquiera tenía la intención de hacerlo. Podía ver esos labios y sentía un dolorcito en el estómago, de esos que describían los libros… Esa sensación le asustaba un poco.

Los dos se veían a los ojos, estaban tan cerca, con tan solo dos centímetros que si inclinaban su cabeza podían besarse. Querían hacerlo. Sakura subió una de sus manos y acaricio el rostro de su compañero, fue solo un toque y la piel que acariciaba la sentía como seda, era una sensación que le agradaba. Hyde por su parte al sentir aquella caricia sintió como su cuerpo temblaba ligeramente, era algo nuevo, era algo que le hacía pedir por más.
―Estoy un poco tomado, mejor salgamos.
La voz de Sakura rompió el silencio tan personal que había y se alejó. Hyde se quedó sorprendido y avergonzado, sin decir nada camino a la puerta y cuando estaba por abrirla sintió como acariciaban su cabello, suavemente, de manera tan delicada que le había erizado la piel.
―Me gusta tu cabello.
Dijo Sakura en voz baja y fue el primero en salir de la habitación. Hyde se quedó ahí por unos segundos más, nadie en años y aparte de su mamá le había dicho eso y lo cierto era que le gustaba cuando alguien hablaba cosas buenas sobre esa parte de su cuerpo ya que normalmente le decían insultos.
Sin darse cuenta, estaba sonriendo de oreja a oreja.


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