Capítulo 2
Las clases estaban por
empezar, todos al ver que el maestro había entrado al salón se fueron a sentar.
Hyde estaba en su
asiento desde que había llegado, lo cierto era que en toda la noche no había
podido descansar bien y es que con solo cerrar los ojos recordaba aquella
escena… De su compañero besando a un chico, siendo tocado… Manoseado por un
chico… Disfrutando de aquello. Soltó un suspiro, era algo que no se esperaba,
pero no le molestaba, solo lo inquietaba. ¿Cómo trataría ahora a su compañero?
De manera normal obviamente, pero cada que lo veía aquellas imágenes regresaban
a su cabeza. Volvió a suspirar.
Veía a Sakura desde su asiento,
su compañero hablaba con sus amigos, sonreía y bromeaba. ¿A cuántos de ellos
habría besado ya? Quizá a todos ellos, o a todos los del salón, exceptuando él.
Quizá a toda la escuela ya.
Ummm, daba curiosidad,
pero ahora entendía porque era tan buscado por los dos géneros.
―¿… Hyde?
―¿He?― Se asusto
de repente al ver el rostro de su compañero tan cerca. ― No te acerques tanto. ―
Se quejo sin pensar.
―Ya… ¿Ahora me
dirás que tienes miedo de ir a mi casa?― Se burló. ― No te violaré si es lo que
crees.
―¿Qué?
―No eres mi
tipo.
―Pero que…
―Así que quédate
tranquilo, no te atacaré, ahora sabiendo esto… ¿Volverás a actuar normal cada
que me veas?
―Actúo normal…
―Aja… Van dos
clases y no me saludas, normalmente lo hacías desde que llegábamos.
―Como sea. ―
Carraspeo. ― ¿Pudiste leer el libro?
―Comencé anoche,
me parece interesante la verdad.
―Debes ponerle
mucha atención a la parte sentimental.
―Si lo sé.
―Y tratar de
entender.
―Está bien.
―Yo comencé otro
libro, creo que después de estos podremos continuar con la canción.
―Me dices
cuando.
―Bien.
Hyde observo a
su compañero, estaban sentados frente a frente, viéndose a los ojos. Observo
tímidamente aquellos labios y pensó en como seria besarlos, no porque quisiera
saberlo… No exactamente, solo le daba curiosidad cuanta experiencia tendría al
besar a tantas personas.
―¿Quieres
besarme?― Sus pensamientos fueron interrumpidos.
―¿Qué?― Se
alarmo.
―Era broma. ― Se
rio su compañero. ― No te asustes.
―¿A cuanta gente
has besado?
―¿He?
―Supongo que
muchos. ¿Y tenido sexo?
―¿Eso importa?
―La verdad no.
―¿Entonces?
―Solo
curiosidad.
―No porque me
tire a ambos sexos quiere decir que me la viva besando y follando a todo aquel
que se mueva. ― Dijo en tono peligroso.
―No te estoy
diciendo puta. ― Se defendió.
―Lo insinuaste. ―
Lo miro fijamente. ― ¿Algo más?
―No.
―Bien.
Sakura se
levantó de aquel asiento y regreso a su lugar.
El pequeño soltó
un largo suspiro. ¿Qué había pasado? Sakura se había enojado por algo sin
importancia, realmente no era malo lo que había preguntado, ¿Cierto? Era una
simple curiosidad, simples preguntas, solo eso. No había sido algo para que se
enojara de esa manera.
Por un segundo
paso por su mente la idea de disculparse, pero la desecho enseguida. No lo
haría. No lo había ofendido.
El día de clases
terminó y se levantó del asiento, se estiro y guardo sus cosas. Estaba ansioso
por volver a casa, tirarse a la cama y leer, la verdad era que le tenía muy
picado el libro que leía. Era una montaña de emociones.
Salió del salón,
camino por los pasillos y salió de la escuela, camino con tranquilidad a casa,
viendo como las ramas de los arboles se movían al ritmo del aire que había. El
aire comenzaba a ser frío y su piel se erizo.
Sin querer, paso
por la casa de su compañero y a comparación de la noche anterior esta vez
estaba en silencio, las luces apagadas y solitaria. Se detuvo un momento a
verla, quizá Sakura ya estaría ahí, o tal vez se había quedado en la escuela
con sus amigos a fumar. Retomo el camino y estaba retomando sus pensamientos
cuando una voz lo detuvo.
―¿Me buscabas? ―
Hyde se volteo enseguida y se apeno.
―Pensé en ir a
recordarte que leyeras el libro. ― Invento enseguida, no le podía decir que
solo se había detenido a observar su casa… Hubiera quedado como un acosador.
―Te lo tomas muy
enserio. ― Comento Sakura sacando un cigarro y comenzando a fumar.
―Es trabajo
final, claro que sí.
―Lo leeré, no
tengo más que hacer.
―¿No harás otra
fiesta?
―No me gusta por
dos días seguidos.
―¿No aguantas el
ritmo? ― Dijo divertido.
―Depende… ¿Ritmo
del alcohol o el sexo? La verdad puedo con los dos. ― Respondió aún más
divertido.
―No todo en la
vida es eso.
―Cierto. Al
igual que no todo en la vida es ser niño bueno.
―Yo no soy niño
bueno.
―Claro que sí.
El niño ejemplar, ¿No es lo que dicen los maestros? ― El pequeño se sonrojo.
―Solo me gusta
cumplir con mis deberes. ― Le respondió tomando el cigarro de su compañero y
llevándoselo a los labios.
Sakura se
sorprendió e hizo una pequeña sonrisa.―No digo que lo dejes de hacer… Pero si
que salgas más.
―¿Cómo a una de
tus fiestas?
―Claro, ¿Por qué
no?
―No gracias. ―
Le devolvió el cigarro después de unas caladas.
―No es
obligatorio que si vas a la fiesta tengas que besar a alguien.
―No dije nada.
―No era
necesario.
―Tampoco soy
homofo…
―Lo pareces. ―
Interrumpió.
―Te equivocas. ―
Sonrió. ― Cuando hagas otra fiesta, invítame.
―¿Seguro?
―Si, estaré ahí.
―De acuerdo… En
dos días, a las nueve aquí, en mi casa.
―Vale. ― Dijo de
repente queriendo negarse a ir. ― Vendré.
―Entonces,
mañana nos vemos.
―Claro.
Sakura se adentró a su
casa, el pequeño retomo su camino y apretó los puños. No le gustaba ir mucho a
fiestas… Y menos si eran tan pesadas como las de su compañero. ¿Por qué había
tenido que abrir la boca? Ahora tendría que ir, para demostrar que no era nada
de lo que el pelinegro decía.
Bufo varias veces.
¿Y si inventaba alguna
excusa para no ir? Quizá… Que tenía dolor de estómago, o migraña… O necesitaba
estudiar… O que su abuelita se había enfermado y tenía que ir a cuidarla.
Eran buenas opciones.
Pero, sabía que eso solo pospondría la fiesta, no la eliminaría. Tomo aire
profundo y vio que era mejor ir cuanto antes, solo tenía que presentarse,
sentarse en un sillón y tomar. Sí, ese escenario era pasable.
Llego a su casa y al
entrar a la habitación se tumbó en la cama, comenzó a leer, a ratos tomaba un
poco de café y algunas galletas, las tardes así eran muy agradables.
Era divertido.
Realmente lo era.
Molestar a su afeminado
compañero le divertía, si antes lo era ahora lo disfrutaba más… Ver ese rostro
de susto, sorpresa y escandalo había sido interesante. Quizá si era homofóbico,
pero no quería aceptarlo. No era como si le molestara, solo le causaba
curiosidad y no había podido ignorar ese hecho.
Ahora la idea de
invitarlo a una fiesta no estaba en sus planes, pero aceptaba que era algo interesante,
quería ver como reaccionaria su compañero al ver de nuevo todo aquello. Lo
haría, claro.
¿Por qué? Simplemente
para molestarlo, para ver hasta donde llegaba esa tranquilidad que lo
caracterizaba.
Aunque, también
aceptaba que… ¿Había algo más?
Sí…Podría ser. Pero,
¿Qué? Hummmm…
Algo le decía que en
esa fiesta lo sabría.
Y en esa fiesta haría
que su compañero confirmara lo maldito que él era, porque no estaba dispuesto a
que nadie volviera a verlo como realmente era, un ser solitario, sensible, un
ser que disfrutaba de la buena música, de un buen café, de un buen desayuno, no
quería que nadie volviera a verlo de manera tan débil, tan quebrado como una
vez lo vieron.
Él en realidad sufría,
su interior tenía dolor por su pasado, él en realidad había creado una fachada
para que nadie lo viera como era, una persona que tenía sentimientos y disfrutaba
más de una tarde tranquila, fumando y comiendo, que de una tarde de fiestas y
alcohol.
Desde que había visto
aquellos ojos directamente se había sentido vulnerable, porque su pequeño
compañero daba paz, daba tranquilidad con solo ver sus ojos, su compañero le
hacía sentirse la mierda que era, y eso lo asustaba porque nadie había logrado
que él se sintiera así, no en años… Y no aceptaría que pasara de nuevo.
Tenía que asustar a ese
chico mostrándole lo mierda que era, para que no volviera a verlo de esa
manera… Solo esperaba lograrlo, esperaba tener la fuerza para mostrarse de una
forma que no era, esperaba tener esa fuerza que se estaba yendo poco a poco.
Lo cierto era que pasarsela besando a las personas no era algo que disfrutara tanto, lo hacía para mantener su imagen de rebelde, lo hacía cuando ya tenía alcohol en su sistema, lo hacía cuando su mejor amigo no estaba ahí para alejar a todos, eso no era lo malo, el poco de culpa que sentía después sí.
Lo cierto era que pasarsela besando a las personas no era algo que disfrutara tanto, lo hacía para mantener su imagen de rebelde, lo hacía cuando ya tenía alcohol en su sistema, lo hacía cuando su mejor amigo no estaba ahí para alejar a todos, eso no era lo malo, el poco de culpa que sentía después sí.
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