miércoles, 20 de diciembre de 2017

Existence


Capítulo 2


Las clases estaban por empezar, todos al ver que el maestro había entrado al salón se fueron a sentar.
Hyde estaba en su asiento desde que había llegado, lo cierto era que en toda la noche no había podido descansar bien y es que con solo cerrar los ojos recordaba aquella escena… De su compañero besando a un chico, siendo tocado… Manoseado por un chico… Disfrutando de aquello. Soltó un suspiro, era algo que no se esperaba, pero no le molestaba, solo lo inquietaba. ¿Cómo trataría ahora a su compañero? De manera normal obviamente, pero cada que lo veía aquellas imágenes regresaban a su cabeza. Volvió a suspirar.
Veía a Sakura desde su asiento, su compañero hablaba con sus amigos, sonreía y bromeaba. ¿A cuántos de ellos habría besado ya? Quizá a todos ellos, o a todos los del salón, exceptuando él. Quizá a toda la escuela ya.
Ummm, daba curiosidad, pero ahora entendía porque era tan buscado por los dos géneros.
―¿… Hyde?
―¿He?― Se asusto de repente al ver el rostro de su compañero tan cerca. ― No te acerques tanto. ― Se quejo sin pensar.
―Ya… ¿Ahora me dirás que tienes miedo de ir a mi casa?― Se burló. ― No te violaré si es lo que crees.
―¿Qué?
―No eres mi tipo.
―Pero que…
―Así que quédate tranquilo, no te atacaré, ahora sabiendo esto… ¿Volverás a actuar normal cada que me veas?
―Actúo normal…
―Aja… Van dos clases y no me saludas, normalmente lo hacías desde que llegábamos.
―Como sea. ― Carraspeo. ― ¿Pudiste leer el libro?
―Comencé anoche, me parece interesante la verdad.
―Debes ponerle mucha atención a la parte sentimental.
―Si lo sé.
―Y tratar de entender.
―Está bien.
―Yo comencé otro libro, creo que después de estos podremos continuar con la canción.
―Me dices cuando.
―Bien.
Hyde observo a su compañero, estaban sentados frente a frente, viéndose a los ojos. Observo tímidamente aquellos labios y pensó en como seria besarlos, no porque quisiera saberlo… No exactamente, solo le daba curiosidad cuanta experiencia tendría al besar a tantas personas.
―¿Quieres besarme?― Sus pensamientos fueron interrumpidos.
―¿Qué?― Se alarmo.
―Era broma. ― Se rio su compañero. ― No te asustes.
―¿A cuanta gente has besado?
―¿He?
―Supongo que muchos. ¿Y tenido sexo?
―¿Eso importa?
―La verdad no.
―¿Entonces?
―Solo curiosidad.
―No porque me tire a ambos sexos quiere decir que me la viva besando y follando a todo aquel que se mueva. ― Dijo en tono peligroso.
―No te estoy diciendo puta. ― Se defendió.
―Lo insinuaste. ― Lo miro fijamente. ― ¿Algo más?
―No.
―Bien.
Sakura se levantó de aquel asiento y regreso a su lugar.
El pequeño soltó un largo suspiro. ¿Qué había pasado? Sakura se había enojado por algo sin importancia, realmente no era malo lo que había preguntado, ¿Cierto? Era una simple curiosidad, simples preguntas, solo eso. No había sido algo para que se enojara de esa manera.
Por un segundo paso por su mente la idea de disculparse, pero la desecho enseguida. No lo haría. No lo había ofendido.

El día de clases terminó y se levantó del asiento, se estiro y guardo sus cosas. Estaba ansioso por volver a casa, tirarse a la cama y leer, la verdad era que le tenía muy picado el libro que leía. Era una montaña de emociones.
Salió del salón, camino por los pasillos y salió de la escuela, camino con tranquilidad a casa, viendo como las ramas de los arboles se movían al ritmo del aire que había. El aire comenzaba a ser frío y su piel se erizo.
Sin querer, paso por la casa de su compañero y a comparación de la noche anterior esta vez estaba en silencio, las luces apagadas y solitaria. Se detuvo un momento a verla, quizá Sakura ya estaría ahí, o tal vez se había quedado en la escuela con sus amigos a fumar. Retomo el camino y estaba retomando sus pensamientos cuando una voz lo detuvo.
―¿Me buscabas? ― Hyde se volteo enseguida y se apeno.
―Pensé en ir a recordarte que leyeras el libro. ― Invento enseguida, no le podía decir que solo se había detenido a observar su casa… Hubiera quedado como un acosador.
―Te lo tomas muy enserio. ― Comento Sakura sacando un cigarro y comenzando a fumar.
―Es trabajo final, claro que sí.
―Lo leeré, no tengo más que hacer.
―¿No harás otra fiesta?
―No me gusta por dos días seguidos.
―¿No aguantas el ritmo? ― Dijo divertido.
―Depende… ¿Ritmo del alcohol o el sexo? La verdad puedo con los dos. ― Respondió aún más divertido.
―No todo en la vida es eso.
―Cierto. Al igual que no todo en la vida es ser niño bueno.
―Yo no soy niño bueno.
―Claro que sí. El niño ejemplar, ¿No es lo que dicen los maestros? ― El pequeño se sonrojo.
―Solo me gusta cumplir con mis deberes. ― Le respondió tomando el cigarro de su compañero y llevándoselo a los labios.
Sakura se sorprendió e hizo una pequeña sonrisa.―No digo que lo dejes de hacer… Pero si que salgas más.
―¿Cómo a una de tus fiestas?
―Claro, ¿Por qué no?
―No gracias. ― Le devolvió el cigarro después de unas caladas.
―No es obligatorio que si vas a la fiesta tengas que besar a alguien.
―No dije nada.
―No era necesario.
―Tampoco soy homofo…
―Lo pareces. ― Interrumpió.
―Te equivocas. ― Sonrió. ― Cuando hagas otra fiesta, invítame.
―¿Seguro?
―Si, estaré ahí.
―De acuerdo… En dos días, a las nueve aquí, en mi casa.
―Vale. ― Dijo de repente queriendo negarse a ir. ― Vendré.
―Entonces, mañana nos vemos.
―Claro.
Sakura se adentró a su casa, el pequeño retomo su camino y apretó los puños. No le gustaba ir mucho a fiestas… Y menos si eran tan pesadas como las de su compañero. ¿Por qué había tenido que abrir la boca? Ahora tendría que ir, para demostrar que no era nada de lo que el pelinegro decía.
Bufo varias veces.
¿Y si inventaba alguna excusa para no ir? Quizá… Que tenía dolor de estómago, o migraña… O necesitaba estudiar… O que su abuelita se había enfermado y tenía que ir a cuidarla.
Eran buenas opciones. Pero, sabía que eso solo pospondría la fiesta, no la eliminaría. Tomo aire profundo y vio que era mejor ir cuanto antes, solo tenía que presentarse, sentarse en un sillón y tomar. Sí, ese escenario era pasable.
Llego a su casa y al entrar a la habitación se tumbó en la cama, comenzó a leer, a ratos tomaba un poco de café y algunas galletas, las tardes así eran muy agradables.


Era divertido.
Realmente lo era.
Molestar a su afeminado compañero le divertía, si antes lo era ahora lo disfrutaba más… Ver ese rostro de susto, sorpresa y escandalo había sido interesante. Quizá si era homofóbico, pero no quería aceptarlo. No era como si le molestara, solo le causaba curiosidad y no había podido ignorar ese hecho.
Ahora la idea de invitarlo a una fiesta no estaba en sus planes, pero aceptaba que era algo interesante, quería ver como reaccionaria su compañero al ver de nuevo todo aquello. Lo haría, claro.
¿Por qué? Simplemente para molestarlo, para ver hasta donde llegaba esa tranquilidad que lo caracterizaba.
Aunque, también aceptaba que… ¿Había algo más?
Sí…Podría ser. Pero, ¿Qué? Hummmm…
Algo le decía que en esa fiesta lo sabría.
Y en esa fiesta haría que su compañero confirmara lo maldito que él era, porque no estaba dispuesto a que nadie volviera a verlo como realmente era, un ser solitario, sensible, un ser que disfrutaba de la buena música, de un buen café, de un buen desayuno, no quería que nadie volviera a verlo de manera tan débil, tan quebrado como una vez lo vieron.
Él en realidad sufría, su interior tenía dolor por su pasado, él en realidad había creado una fachada para que nadie lo viera como era, una persona que tenía sentimientos y disfrutaba más de una tarde tranquila, fumando y comiendo, que de una tarde de fiestas y alcohol.
Desde que había visto aquellos ojos directamente se había sentido vulnerable, porque su pequeño compañero daba paz, daba tranquilidad con solo ver sus ojos, su compañero le hacía sentirse la mierda que era, y eso lo asustaba porque nadie había logrado que él se sintiera así, no en años… Y no aceptaría que pasara de nuevo.
Tenía que asustar a ese chico mostrándole lo mierda que era, para que no volviera a verlo de esa manera… Solo esperaba lograrlo, esperaba tener la fuerza para mostrarse de una forma que no era, esperaba tener esa fuerza que se estaba yendo poco a poco. 
Lo cierto era que pasarsela besando a las personas no era algo que disfrutara tanto, lo hacía para mantener su imagen de rebelde, lo hacía cuando ya tenía alcohol en su sistema, lo hacía cuando su mejor amigo no estaba ahí para alejar a todos, eso no era lo malo, el poco de culpa que sentía después sí.




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