Capitulo 1
Había pasado una
semana, una semana donde las palabras cordiales estaban sin falta. Ya fuera en
saludo, en alguna mínima charla, un adiós.
Todo estaba
yendo bien, más de lo que el pequeño amigo lo había pensado. El bruto de su
ahora amable compañero podía ser bueno si quería, y podía vivir sin decirle
afeminado, gracias al cielo.
Los dos estaban
en la cafetería de la escuela, compartiendo la hora de comida mientras hablaban
de los libros que habían leído.
―… Y eso fue
todo, la verdad no le entendí bien.
―Sakura, eso es
puro sexo. ― Dijo el pequeño bufando.
―Ah… Entonces
escogí mal.
―Debes poner de
tu parte. ― Se quejo. ― Yo leí uno donde los personajes se conocían desde
niños, en su juventud se enamoraron, pero ella se mudó a otra ciudad y no se
volvieron a ver, hasta años después, cuando se reencontraron admitieron haberse
amado todo ese tiempo, pero no terminaron juntos.
―¿Por qué no? Se
amaban.
―Es que… Él
estaba casado y ella estuvo por fugarse con él, pero al último minuto, una
noche después de que hicieran el amor se fue, desapareció sin él.
―Eso suena…
Triste.
―Si… Y él vivió
desdichado, porque una vez que probo los labios y el amor de ella, se hundió,
se hundió en ese amor tan profundo.
―El amor parece
peligroso.
―Si, pero
llámame tonto, no entendí mucho… ¿Por qué ella se fue sola? Debió irse con él.
―Quizá pensó en
la familia de él, su esposa e hijos.
―Pero, si tanto
lo amaba no importaría…
―¿Alejarías a
alguien de su padre y esposo? ¿Por tenerlo solo para ti?
―No sé la
verdad, pero dicen que el amor es egoísta.
―Umm… Eso sí.
―Debes leer un
libro de amor, no de sexo.
―Está bien, dime
cual leo.
―¿En serio?
―Sí.
―Tengo uno, la
reseña es buena… Pero esta en mi casa.
―Llévalo a la
mía, así lo leo enseguida.
―Por la tarde.
―Bien.
Se quedaron en
silencio y comieron un poco, cada uno se quedó con sus pensamientos, el amor…
¿Qué era realmente?
El pequeño había
tenido una novia hacía algún tiempo, la había querido mucho y cuando terminaron
estuvo triste unos días, pero de ahí no paso. Al menos no vivió todo lo que el
libro que había leído describía, todo ese dolor, ese amor… Daba miedo. Y si se
ponía a pensar, su compañero mucho menos sabría de eso, él era puro sexo. Era
famoso en la escuela por su atractivo y teniendo a tantas mujeres era obvio que
el sexo le sobraba.
―Sakura,
¿Vienes?― La voz de unas mujeres lo sacaron de sus pensamientos.
―Ah, claro. ―
Contesto él. ― Nos vemos hyde.
―Claro…
Vio cómo su
compañero se iba con cuatro chicas, bien dotadas, guapas y tentadoras. Bien lo
decía… Él era puro sexo y sobre romance no sabría nada, así que todo recaería
en él, él tendría que poner aquel sentimiento que faltaba.
Suspiro agotado
de solo pensar en eso, se levantó de la mesa y camino a la salida, ya no tenían
clase así que decidió irse a su casa, afortunadamente a esa hora su hermano
trabajaba así que estaría tranquilo por algunas horas.
Al llegar a su
casa hizo lo de siempre, ir directo a su habitación, acostarse y escuchar
música, aunque un libro había sido agregado unos días antes y le gustaba, leer
mientras escuchaba música y tenía paz en su casa.
Se sumergió en
la historia y sin darse cuenta, rato después se quedó dormido.
Sin haberlo
planeado había creado una fiesta, había música, mujeres, borrachos, alcohol y
botanas en su casa. Él estaba en un sillón, observándolo todo, acompañado de
algunas mujeres a su lado. Una de ellas le acariciaba la pierna, otra
acariciaba su pecho.
Soltó un
suspiro, había hecho tantas fiestas que ya comenzaban a aburrirle, o al menos
ya no le emocionaban. Pero tampoco las rechazaba, el ruido y las locuras eran
buenas, le hacía sentir acompañado y entretenido. Eran quizá las once de la
noche, se habían pasado toda la tarde ahí y como una buena fiesta, faltaban más
horas para que se terminara.
Se levanto y
camino a la cocina, tenía sed. Tomo una cerveza y un poco de chucherías, unos
cacahuates estarían bien. Camino por la casa, haciendo relajo y coqueteando con
algunas, el alcohol estaba en su sistema, estaba mareado, pero no borracho.
Toleraba bien el alcohol.
Camino por donde
había unos tipos besándose. Lo cierto era que tenía amigos que no les importaba
el sexo, fuera hombre o mujer, a ambos les daban y con ganas.
Al verlos sonrió
y choco la botella con ellos como saludo.
―¿Divertidos? ―
Pregunto.
―Sí, como
siempre, tus fiestas son las mejores.
―Gracias, se
intenta hacer lo mejor. ― Se río.
―Sakura, ¿Un
beso?
―¿A que juegan?
―A nada, nos
besamos porque estamos ebrios… Y porque nos gusta. ― Se río el chico.
―Está bien,
¿Quién primero?
―Me gusta tu
actitud.
Sakura bebió un
poco de su cerveza y se acercó a uno, lo tomo de la barbilla y lo beso. No era
la primera vez que besaba a un hombre, lo había hecho cientos de veces, en
varias fiestas. No era algo que le molestara, el sexo no era barrera para
satisfacer.
Al alejarse del
chico que había besado lo vio sonrojado y le sonrió.
Sakura no solo
era popular entre las chicas, lo era entre los chicos también. Los que habían
sido besados por él presumían y todos coincidían en que era apasionado, fuerte
y dulce a la vez. Eso sí, no muchos tenían la suerte de terminar en su cama.
Sakura tomo a
otro y lo beso, ese chico, a comparación del otro fue más atrevido y paseo sus
manos por el cuerpo del otro, no se resistió y lo junto más a él. Sakura se
dejó, un poco más de emoción no le hacían daño a nadie.
―Sak…
De repente
escucho una voz, una voz que le hizo detenerse. Alejo sus labios del otro chico
y volteo a donde provenía la voz. No hizo signo de asombro, ni de enojo. Su
semblante era pasivo, a comparación del recién llegado que tenía el rostro
hecho todo un poema.
―Yo… Me dijeron
que estabas aquí y… Mejor me voy…
―Quédate y
disfruta de la fiesta, ¿Quieres una cerveza?
Dejo al chico
que besaba totalmente y se acercó al llegado, se encaminaron a la cocina y tomo
una cerveza, se la dio al otro y suspiro.
―Lamento
interrumpir…
―No es nada.
―Solo venía a
dejarte el libro que me pediste.
―Ah, déjame ver.
― Tomo el libro y leyó la reseña.
Desde el primer
segundo que había llegado a esa casa y vio que había una fiesta se había quejado,
pero después de haber visto aquello había maldecido todo y las ganas de
regresar a su casa había aumentado.
Jamás se lo
hubiese imaginado. Sakura casi fallándose a un hombre. ¿Entonces era gay? ¿O no
le importaba mientras se moviera? Su cuerpo estaba erizado, ver todo aquello de
fiesta le había hecho sentir repulsión. Había pasado a la sala y había una
chica chupando algo y no exactamente una botella. Si había pensado que eso ya
era mucho se había equivocado. Mucho lo que había visto de Sakura.
―Es un buen
libro, comenzaré esta noche.
―Como si
pudieras. ― Respondió sin pensarlo. ― Lo siento. ― Dijo al darse cuenta.
―¿Estás asustado
por lo que viste? ¿O asqueado?
―No se cual es
peor.
―¿Eres
homofóbico?
―No.
―¿Entonces?
―Solo…― Suspiro.
―Hubieras visto
tu mirada, fue desde la sorpresa, molestia y hasta ganas.
―No seas
maldito. ¿Ganas? Yo no soy gay.
―Yo tampoco.
―¿Bisexual?
―Quizá.
―¿Quizá?
―No existe el
sexo, solo labios, solo cuerpo, solo ganas.
―Ya…― Tomo aire.
― Suficiente para mí.
―Como quieras.
―¿Cuántos saben
de esto?
―¿Por qué tienen
que saber? Es mi vida y a quien me folle no debe importarles. ¿O es que
irás con el chisme a toda la escuela?
―No es como si
tu vida me importara. ― Se defendió. ― Solo pregunte.
―Bien.
―Me voy, sigue
divirtiéndote.
―Lo haré. ―
Sonrío con satisfacción.
El pequeño salió
enseguida de aquel lugar. Todo era feo, la música hasta dejarlos sordos, el
olor a drogas y alcohol, las zorras y aquello.
La fría noche le
calmaba, exactamente no se había asqueado de haber visto a su compañero en eso,
besándose y manoseándose con ese otro chico. Era normal y realmente no era
homofóbico, solo le había tomado de mucha sorpresa… Lo creía todo mujeriego,
pero ahora la cosa era peor, porque con los hombres también estaba.
Suspiro y vio
hacia el cielo, rogaba porque Sakura no hubiese traducido el disgusto que salió
por sus ojos, disgusto no por verlo besándose con un hombre, disgusto por
haberlo visto besándose con alguien. Lucía tan seguro y tan fuerte en ese
momento que le había erizado el cuerpo y sin querer había llegado a pensar en
cómo sería estar entre esos brazos.
Soltó un fuerte gruñido.
Ja, eso era
idiota pensar. Hasta divertía, como si se fuera a dejar si llegase a pasar, o
mejor dicho, como si fuera a pasar.
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