miércoles, 13 de diciembre de 2017

Existence


Capitulo 1


Había pasado una semana, una semana donde las palabras cordiales estaban sin falta. Ya fuera en saludo, en alguna mínima charla, un adiós.
Todo estaba yendo bien, más de lo que el pequeño amigo lo había pensado. El bruto de su ahora amable compañero podía ser bueno si quería, y podía vivir sin decirle afeminado, gracias al cielo.
Los dos estaban en la cafetería de la escuela, compartiendo la hora de comida mientras hablaban de los libros que habían leído.
―… Y eso fue todo, la verdad no le entendí bien.
―Sakura, eso es puro sexo. ― Dijo el pequeño bufando.
―Ah… Entonces escogí mal.
―Debes poner de tu parte. ― Se quejo. ― Yo leí uno donde los personajes se conocían desde niños, en su juventud se enamoraron, pero ella se mudó a otra ciudad y no se volvieron a ver, hasta años después, cuando se reencontraron admitieron haberse amado todo ese tiempo, pero no terminaron juntos.
―¿Por qué no? Se amaban.
―Es que… Él estaba casado y ella estuvo por fugarse con él, pero al último minuto, una noche después de que hicieran el amor se fue, desapareció sin él.
―Eso suena… Triste.
―Si… Y él vivió desdichado, porque una vez que probo los labios y el amor de ella, se hundió, se hundió en ese amor tan profundo.
―El amor parece peligroso.
―Si, pero llámame tonto, no entendí mucho… ¿Por qué ella se fue sola? Debió irse con él.
―Quizá pensó en la familia de él, su esposa e hijos.
―Pero, si tanto lo amaba no importaría…
―¿Alejarías a alguien de su padre y esposo? ¿Por tenerlo solo para ti?
―No sé la verdad, pero dicen que el amor es egoísta.
―Umm… Eso sí.
―Debes leer un libro de amor, no de sexo.
―Está bien, dime cual leo.
―¿En serio?
―Sí.
―Tengo uno, la reseña es buena… Pero esta en mi casa.
―Llévalo a la mía, así lo leo enseguida.
―Por la tarde.
―Bien.
Se quedaron en silencio y comieron un poco, cada uno se quedó con sus pensamientos, el amor… ¿Qué era realmente?
El pequeño había tenido una novia hacía algún tiempo, la había querido mucho y cuando terminaron estuvo triste unos días, pero de ahí no paso. Al menos no vivió todo lo que el libro que había leído describía, todo ese dolor, ese amor… Daba miedo. Y si se ponía a pensar, su compañero mucho menos sabría de eso, él era puro sexo. Era famoso en la escuela por su atractivo y teniendo a tantas mujeres era obvio que el sexo le sobraba.
―Sakura, ¿Vienes?― La voz de unas mujeres lo sacaron de sus pensamientos.
―Ah, claro. ― Contesto él. ― Nos vemos hyde.
―Claro…
Vio cómo su compañero se iba con cuatro chicas, bien dotadas, guapas y tentadoras. Bien lo decía… Él era puro sexo y sobre romance no sabría nada, así que todo recaería en él, él tendría que poner aquel sentimiento que faltaba.
Suspiro agotado de solo pensar en eso, se levantó de la mesa y camino a la salida, ya no tenían clase así que decidió irse a su casa, afortunadamente a esa hora su hermano trabajaba así que estaría tranquilo por algunas horas.
Al llegar a su casa hizo lo de siempre, ir directo a su habitación, acostarse y escuchar música, aunque un libro había sido agregado unos días antes y le gustaba, leer mientras escuchaba música y tenía paz en su casa.
Se sumergió en la historia y sin darse cuenta, rato después se quedó dormido.

Sin haberlo planeado había creado una fiesta, había música, mujeres, borrachos, alcohol y botanas en su casa. Él estaba en un sillón, observándolo todo, acompañado de algunas mujeres a su lado. Una de ellas le acariciaba la pierna, otra acariciaba su pecho.
Soltó un suspiro, había hecho tantas fiestas que ya comenzaban a aburrirle, o al menos ya no le emocionaban. Pero tampoco las rechazaba, el ruido y las locuras eran buenas, le hacía sentir acompañado y entretenido. Eran quizá las once de la noche, se habían pasado toda la tarde ahí y como una buena fiesta, faltaban más horas para que se terminara.
Se levanto y camino a la cocina, tenía sed. Tomo una cerveza y un poco de chucherías, unos cacahuates estarían bien. Camino por la casa, haciendo relajo y coqueteando con algunas, el alcohol estaba en su sistema, estaba mareado, pero no borracho. Toleraba bien el alcohol.
Camino por donde había unos tipos besándose. Lo cierto era que tenía amigos que no les importaba el sexo, fuera hombre o mujer, a ambos les daban y con ganas.
Al verlos sonrió y choco la botella con ellos como saludo.
―¿Divertidos? ― Pregunto.
―Sí, como siempre, tus fiestas son las mejores.
―Gracias, se intenta hacer lo mejor. ― Se río.
―Sakura, ¿Un beso?
―¿A que juegan?
―A nada, nos besamos porque estamos ebrios… Y porque nos gusta. ― Se río el chico.
―Está bien, ¿Quién primero?
―Me gusta tu actitud.
Sakura bebió un poco de su cerveza y se acercó a uno, lo tomo de la barbilla y lo beso. No era la primera vez que besaba a un hombre, lo había hecho cientos de veces, en varias fiestas. No era algo que le molestara, el sexo no era barrera para satisfacer.
Al alejarse del chico que había besado lo vio sonrojado y le sonrió.
Sakura no solo era popular entre las chicas, lo era entre los chicos también. Los que habían sido besados por él presumían y todos coincidían en que era apasionado, fuerte y dulce a la vez. Eso sí, no muchos tenían la suerte de terminar en su cama.
Sakura tomo a otro y lo beso, ese chico, a comparación del otro fue más atrevido y paseo sus manos por el cuerpo del otro, no se resistió y lo junto más a él. Sakura se dejó, un poco más de emoción no le hacían daño a nadie.
―Sak…
De repente escucho una voz, una voz que le hizo detenerse. Alejo sus labios del otro chico y volteo a donde provenía la voz. No hizo signo de asombro, ni de enojo. Su semblante era pasivo, a comparación del recién llegado que tenía el rostro hecho todo un poema.
―Yo… Me dijeron que estabas aquí y… Mejor me voy…
―Quédate y disfruta de la fiesta, ¿Quieres una cerveza?
Dejo al chico que besaba totalmente y se acercó al llegado, se encaminaron a la cocina y tomo una cerveza, se la dio al otro y suspiro.
―Lamento interrumpir…
―No es nada.
―Solo venía a dejarte el libro que me pediste.
―Ah, déjame ver. ― Tomo el libro y leyó la reseña.
Desde el primer segundo que había llegado a esa casa y vio que había una fiesta se había quejado, pero después de haber visto aquello había maldecido todo y las ganas de regresar a su casa había aumentado.
Jamás se lo hubiese imaginado. Sakura casi fallándose a un hombre. ¿Entonces era gay? ¿O no le importaba mientras se moviera? Su cuerpo estaba erizado, ver todo aquello de fiesta le había hecho sentir repulsión. Había pasado a la sala y había una chica chupando algo y no exactamente una botella. Si había pensado que eso ya era mucho se había equivocado. Mucho lo que había visto de Sakura.
―Es un buen libro, comenzaré esta noche.
―Como si pudieras. ― Respondió sin pensarlo. ― Lo siento. ― Dijo al darse cuenta.
―¿Estás asustado por lo que viste? ¿O asqueado?
―No se cual es peor.
―¿Eres homofóbico?
―No.
―¿Entonces?
―Solo…― Suspiro.
―Hubieras visto tu mirada, fue desde la sorpresa, molestia y hasta ganas.
―No seas maldito. ¿Ganas? Yo no soy gay.
―Yo tampoco.
―¿Bisexual?
―Quizá.
―¿Quizá?
―No existe el sexo, solo labios, solo cuerpo, solo ganas.
―Ya…― Tomo aire. ― Suficiente para mí.
―Como quieras.
―¿Cuántos saben de esto?
―¿Por qué tienen que saber? Es mi vida y a quien me folle no debe importarles. ¿O es que irás con el chisme a toda la escuela?
―No es como si tu vida me importara. ― Se defendió. ― Solo pregunte.
―Bien.
―Me voy, sigue divirtiéndote.
―Lo haré. ― Sonrío con satisfacción.
El pequeño salió enseguida de aquel lugar. Todo era feo, la música hasta dejarlos sordos, el olor a drogas y alcohol, las zorras y aquello.

La fría noche le calmaba, exactamente no se había asqueado de haber visto a su compañero en eso, besándose y manoseándose con ese otro chico. Era normal y realmente no era homofóbico, solo le había tomado de mucha sorpresa… Lo creía todo mujeriego, pero ahora la cosa era peor, porque con los hombres también estaba.
Suspiro y vio hacia el cielo, rogaba porque Sakura no hubiese traducido el disgusto que salió por sus ojos, disgusto no por verlo besándose con un hombre, disgusto por haberlo visto besándose con alguien. Lucía tan seguro y tan fuerte en ese momento que le había erizado el cuerpo y sin querer había llegado a pensar en cómo sería estar entre esos brazos.

Soltó un fuerte gruñido.

Ja, eso era idiota pensar. Hasta divertía, como si se fuera a dejar si llegase a pasar, o mejor dicho, como si fuera a pasar.


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