―Vamos hyde, ¿Por qué no
simplemente lo aceptas?
―No sé a que te refieres.
―Lo amas.
―¿Estás de coña?
―¿Tan difícil es aceptarlo?
―No sabes nada. ― Gruño.
―Está bien, entonces no te
quejes si Aliz va tras él.
―¡Ella no…!
―¿Qué?
―Mierda.
El cantante comenzó a dar
pasos fuertes, estaba furioso, se encontraba entre la espada y la pared. Quizá
por voluntad propia, pero no le importaba. No podía aceptarlo, simplemente no.
Él, enamorado de su amigo… Vaya
mierda.
No, simplemente no.
No podía imaginarse estando
bajo un hombre, siendo envestido como mujer… Porque claramente, él sería el
pasivo, lo tenía claro y… Eso en realidad no era lo que le molestaba, era la
idea de amar a alguien como él.
¿Por qué estaba pensando en
eso? Volvió a bufar.
―Debo irme.
Salió de la casa de su amigo
y se fue a la suya, quería estar solo por unas horas, dejar de pensar en
aquello y concentrarse en él, en su vida, en su música, donde no existía esa confusión
que lo atormentaba cada día más.
¿Sería que aquellos 10 años
estando juntos lo había hecho enamorarse?
Posiblemente.
Pero no lo aceptaría jamás.
No sería una zorra más en su
lista, jamás.
Llego a su casa y se quitó un
poco de ropa, tomo un cigarro y lo fumo, se sirvió vino y se quedó tranquilo en
su sala, quitándose de la mente todo aquello. La paz que necesitaba empezaba a
encontrarla y lo agradeció.
Pero cuando abrió se encontró
a quien menos quería ver, quiso cerrar la puerta enseguida pero su fuerza fue
menos que la del que entro.
―Fuera. ― Exigió.
―Debemos hablar.
―No tenemos nada de que
hablar.
―¿Dejaremos perder esta larga
amistad?
―¿Amistad? No se besa a un
amigo. ― Gruño.
―Ya me disculpé.
―Vete a la mierda Sakura.
Le dio la espalda a su amigo
e intento caminar, pero el otro no lo dejo. Lo tomo del brazo y lo abrazo por
la espalda, lo tenía con tal fuerza que el más bajo no podía moverse.
―Suéltame.
―No hasta que aceptes hablar.
―Sakura, por dios…
―Escúchame.
―Si me sueltas.
―Si huyes de nuevo te
amarrare Haido, no me importa.
―Que me sueltes.
El baterista lo hizo, lo soltó
y se quedó en guardia por si su amigo decidía no cumplir.
―Habla.
―Eres mi mejor amigo y lo
sabes. ― Empezó. ― Pero también es cierto que me enamore.
―Tú no sabes del amor Sakura,
he visto por años como vas de mujer en mujer.
―¿Eso que? ¿Eso me hace
incapaz de amar?
―Si. Muchas mujeres han
llorado por ti.
―Por favor hyde…
―Seré claro Sakura. No seré
una de tus zorras en la lista, mucho menos alguien que llore por ti.
―No quiero que lo hagas, no
quiero que llores por mí, ¿Es que no te das cuenta? Eres lo más preciado que
tengo en esta maldita vida. Eres el único al que trato como joya…
―No Sakura.
―No te bese porque estuviera
borracho, estaba demasiado cuerdo anoche, tome de pretexto el alcohol, es
cierto… Pero lo hice consciente.
―No debiste hacerlo.
―Me correspondiste.
―No es verdad.
―Claro que si, ¿Crees que no sentí
aquella urgencia? ¿Aquel deseo? Lo sentí hyde, maldita sea. ¿Por qué no lo
aceptas?
―No me vengas con eso tú también.
―Me amas, al igual que yo a
ti. Esto no es solo amistad.
―Estas equivocado.
―Si te beso ahora sentiré esa
misma necesidad que anoche.
―No te acerques a mí.
Hyde le dio la espalda de
nuevo y esta vez le permitieron caminar, fue por su copa y tomo un sorbo,
estaba ya demasiado estresado, necesitaba aire fresco. Tomo su chaqueta y sus
llaves, camino a la puerta y antes de abrir su amigo corrió a quitarlo de la
salida.
―¿Qué crees que haces?
―De aquí no te vas.
―Muévete.
―Me estoy cansando hyde.
―¿A si? Somos dos Sakura, así
que quítate.
―Con un demonio.
Sakura lo tomo de la cintura
y sin piedad lo aventó al sillón. Lo observo, con determinación, convencido de
que no saldría nadie de ahí hasta quedar todo claro.
―Eres un maldito.
―He estado enamorado de ti
por seis años, no pienso pasarme la vida así.
―Déjate de tonterías.
―Sé que también me amas.
―Estás mal.
―Y haré que lo aceptes, de
una u otra manera.
―¿Qué?
―Que no pienso estar más sin
ti, sin tu cuerpo, sin tu calor, sin tu amor, ni un maldito día.
―Que mierda…
―Lo siento, pero estoy en el límite
de mi locura.
Sakura sin escuchar las
quejas de su amigo se fue encima de él y lo tomo de las muñecas, los dos
estaban en el sillón y sin previo aviso se adueñó de aquellos dulces labios que
tanto había deseado besar, había pasado años anhelando un contacto con él, más
allá de todo, era de las cosas que más deseaba en su vida.
Realmente lo necesitaba.
Realmente lo anhelaba.
Los labios de hyde por un
momento se resistieron, pero terminaron cediendo, de alguna u otra forma…
Terminaron cediendo, terminaron correspondiendo a aquel beso salvaje y
necesitado.
Sakura podía sentir el
sentimiento que transmitía su amigo hacia él. Aquello iba más allá de la
amistad, lo sabía, lo confirmaba.
Y le gustaba, amaba que fuera
así.
―Maldito.
Se quejo hyde al separarse
del beso por falta de aire.
―No te resistas más… Por
favor. ― Susurro Sakura y provoco un estremecimiento en su amigo. ― Te
necesito.
―Sakura…
―Te amo hyde. ― Sus ojos desprendían
un brillo inusual. ― Te amo tanto…
―Detente…
―Ninguna de esas mujeres
significaron algo, no ame a ninguna, no quise amar a ninguna hyde, por dios
date cuenta… Date cuenta de que te amo, date cuenta de que aquellas mujeres de
alguna manera se parecían a ti, buscaba que se parecieran a ti…
―Ya-chan…― Su corazón se
encogió.
Se puso a recordar. Era
cierto. Aquellas mujeres en alguna cosa se parecían a él, ya fuera la estatura,
la figura del cuerpo, la forma del cabello, los gustos… Se parecían a él.
―Créeme.
La mirada de Sakura era
sincera, hyde la conocía muy bien, conocía bien todo de su amigo, su rostro,
sus miradas, sabía cuándo mentía y cuando no.
Y esa mirada era de las más
sinceras que había visto de él, y eso lo estremecía. Saber de aquellos
sentimientos, saber de ese amor tan fuerte que sentía con cada beso, con cada
palabra, con cada mirada.
Le daba miedo.
Justo porque conocía a su
amigo le daba miedo.
¿Y si era uno más? ¿Cuánto duraría?
Unos días, semanas, ¿Meses quizá? Y después quizá lo botaría como a sus tantas
zorras. Él no quería ser uno más, no quería.
Y no lo dejaría, porque
sabría que lo destrozaría, sabía que le podía destrozar la vida.
―Sakura, yo…
―Déjame amarte.
¿Cómo hacía para decir esas
cosas? ¿Cómo podía decirlas tan sereno? Maldito fuera. Tenía el poder de
estremecerlo hasta las células… Tenía el poder sobre él, lo sabía desde hacía
mucho, pero no lo aceptaba a consciencia.
No quería, porque si lo hacía
le daría su vida a Sakura… Y eso significaba poder morir si su amigo lo
decidiera.
¿Por qué amaba de esa manera?
¿Por qué se entregaba a ojos cerrados?
¿Por qué no podía ser como
algunas personas? Donde nunca dejaban de ser suyos, donde siempre eran de ellos
mismos y solo les regalaban un pedazo de si a quienes amaban.
¿Cómo se lograba eso? ¿Hasta
que punto de la vida se aprendía?
No lo sabía, y quizá nunca lo
supiera. Quizá esa era su única forma de amar, entregándose completamente, dejándose
sin importar si lo destruían.
―Por favor…
Escucho el ruego de su amigo.
Estaban sus frentes pegadas, sentían sus respiraciones en la piel, rosándose. Podían
escuchar sus corazones latir, veían sus labios.
Querían besarse. Pedían a
gritos besarse.
―No quiero ser uno más…
―Sshh… Has sido el único que
amo, y amaré… Estemos juntos o no, estemos vivos o no, serás el único.
Y era cierto. Hyde era el
único que quería en su vida. Lo único que pedía. Se había enamorado de él de
tal manera que ya dolía bastante. Dolía verlo y no poder abrazarlo, no poder
besarlo. Dolía decirle amigo. Dolía su buen trato.
Dolía.
Dolía estar tan cerca, y
lejos a la vez.
Ya era todo lo que quería y
necesitaba. Él. Hyde. Se había convertido en su mundo. Se había convertido en
lo más preciado de su vida.
―Te necesito…
Necesitaba besarlo, sentir su
piel rosando con la suya, necesitaba sentirlo, necesitaba que él sintiera su
amor de otra manera, quería que sintiera su necesidad de él. Quería hacerlo
suyo, ser suyo.
Quería tantas cosas…
―No quiero amarte. ― Dijo su
amigo. ― No me permitiré hacerlo.
Y no lo haría, no lo
aceptaría. No se entregaría voluntariamente al sufrimiento, tampoco se dejaría
envolver por dulces palabras, ya había sufrido una vez por amor y no lo
volvería a hacer, menos con él, menos con alguien como su amigo. Que tenía más
cosas malas que buenas, no se hundiría por él… Por más que lo deseara… Tenía
que ser racional. Amarlo significaría perderse.
Esas palabras dolían. Herían
hasta lo más profundo de su ser. La persona que más amaba en el mundo se negaba
a amarlo.
Pero lo aceptaba.
Lo aceptaba porque sabía del
miedo que su amigo tenía. Él era una mierda de persona, con vicios, con traumas
en la vida, con problemas, con todo lo peor.
No podía obligar a su ángel a
ir a ese oscuro lugar… No podía ser tan egoísta.
Lo único puro que había en su
vida y en su alma era el amor que sentía por él. Todo lo demás estaba embarrado
por el fango.
Hizo una media sonrisa,
hubiera querido hacerla más notoria pero no pudo. Su corazón dolía, su pecho se
sentía con una opresión.
Aceptaba que no quisiera
amarlo.
Lo amaba tanto que debía
protegerlo de él mismo, y así le demostraría su amor. Dejándolo, alejándose y
no atormentarlo. No hablarle más de ese amor. No queriendo meterlo en su sucia
vida, llena de vicios, de alcohol, de mujeres, de drogas, de mierda.
Ese precioso ser no podía
caer en ese abismo.
―No me ames. ― Dijo esas
palabras con dificultad. ― Pero tampoco me odies.
―No podría odiarte…
―Dame un poco de ti, por
favor…
―Sakura…
―Después de eso… No volveré a
hablar más del tema, después de eso… Nada pasará.
―¿Qué te puedo dar?
―Solo miénteme. Miente… Y di
que podrías amarme, tanto como yo a ti.
―Sak…
―Por favor.
Hyde lo vio con el corazón palpitando
sin fuerza, cada vez más… Ver esa mirada llena de dolor de su amigo le partía
en mil pedazos. Jamás había visto esa mirada, tan expuesta y llena de dolor.
―Te amo. ― Dijo en voz baja. ―
Te amo tanto que siento que jamás saldrás de mi corazón, por más daño que me
hicieras.
Sakura suspiro por lo bajo.
Aquellas palabras en vez de darle un poco de paz le dolían. Su amigo estaba
seguro de que le haría daño, y eso jamás lo permitiría. Jamás dañaría a quien
más ama, no siendo consciente. Pero sabía bien que inconscientemente lo haría,
porque él era así. Dañaba a quien amaba, dañaba sin querer, hería a todo aquel
que quería.
Y no se permitiría hacerlo
con él.
No quería corromper ese amor
tan puro que sentía.
Prefería morir él en vida,
estando lejos y prohibiendo su amor. Prefería vivir en tormento, sin saber de
él, sin saber dónde estaba, sin saber cómo estaba, o que hacía, o con quien
estaba.
No dejaría de pensar en él,
jamás.
Estaban tomados de las manos,
entrelazadas. Viéndose a los ojos, a escasos diez centímetros de distancia.
―Mi vida es tuya. ― Susurro
Sakura. ― Jamás amaré a nadie más que a ti…
―Ya-chan…
―Eres lo que más amo hyde.
Soltó una de sus manos y tomo
la barbilla de su pequeño amigo, unió sus labios. Necesitaba sentirlos una vez
más.
Lo beso de manera dulce,
suave, silenciosa, tierna y llena de amor.
Ese beso dolía, hacía que su
pecho doliera. Era un beso amargo y dulce.
Sin querer, las lágrimas del
baterista resbalaron, el beso se tornó salado, con sabor a dolor y eso hizo que
las lágrimas de hyde cayeran también.
Un beso con sabor a dolor y a
amor, húmedo, silencioso y con aroma a un adiós.
―Gracias. ― Dijo por lo bajo
Sakura.
―Sakura, por fav…
―Me quedaré con este momento…
―¿Qué pasará ahora?
―Si está en mis manos no
dañarte, lo haré. ― Decía secándose las lágrimas. ― No me ames, no me
recuerdes, tampoco sientas culpa por esto.
―No estoy ent…
―El mundo es tuyo hyde,
crecerás más como artista, todos te conocerán y yo estaré entre las sombras viéndote,
siendo feliz por ti y por tu éxito.
―Sakura…
―Mantendré siempre el
recuerdo de tus besos, del momento que pasamos juntos… Eres un gran amigo.
―Seguimos siendo amigos.
Sakura sonrió y su alma se rompió
un poco más, amigos… La amistad jamás había dolido tanto. El cantante al decir
eso se maldijo, ver ese brillo de dolor en los ojos ajenos le dolía cada vez
más.
―Adiós hyde.
―No, esp…
Un beso lo callo y dejo de
pensar, esos labios tan suaves, tan profundos… Y tan llenos de dolor, de
repente sintió una enorme angustia, pero sabía que no podría hacer nada, por
más que corriera en su busca… Y sabía también que era lo mejor.
Sakura lo volvió a besar, fue
solo un beso suave, con sabor a adiós. Se alejo enseguida y camino a la puerta,
donde salió enseguida, sin voltear a ver a su amigo, sin voltear a ver a su
único amor, no tenía el valor de ver como dejaba por voluntad propia a su vida…
Porque una parte de él estaría muerta.
―Te amo tanto hyde…
Dijo en voz baja, mientras subía
al elevador y se iba, a cualquier otro lugar del mundo, donde pudiera
lamentarse y hundirse por el tiempo que fuese necesario.
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