lunes, 26 de junio de 2017

Seppun



―Vamos hyde, ¿Por qué no simplemente lo aceptas?
―No sé a que te refieres.
―Lo amas.
―¿Estás de coña?
―¿Tan difícil es aceptarlo?
―No sabes nada. ― Gruño.
―Está bien, entonces no te quejes si Aliz va tras él.
―¡Ella no…!
―¿Qué?
―Mierda.
El cantante comenzó a dar pasos fuertes, estaba furioso, se encontraba entre la espada y la pared. Quizá por voluntad propia, pero no le importaba. No podía aceptarlo, simplemente no.
Él, enamorado de su amigo… Vaya mierda.
No, simplemente no.
No podía imaginarse estando bajo un hombre, siendo envestido como mujer… Porque claramente, él sería el pasivo, lo tenía claro y… Eso en realidad no era lo que le molestaba, era la idea de amar a alguien como él.
¿Por qué estaba pensando en eso? Volvió a bufar.
―Debo irme.
Salió de la casa de su amigo y se fue a la suya, quería estar solo por unas horas, dejar de pensar en aquello y concentrarse en él, en su vida, en su música, donde no existía esa confusión que lo atormentaba cada día más.
¿Sería que aquellos 10 años estando juntos lo había hecho enamorarse?
Posiblemente.
Pero no lo aceptaría jamás.
No sería una zorra más en su lista, jamás.
Llego a su casa y se quitó un poco de ropa, tomo un cigarro y lo fumo, se sirvió vino y se quedó tranquilo en su sala, quitándose de la mente todo aquello. La paz que necesitaba empezaba a encontrarla y lo agradeció.
Estaba por quedarse quizá dormido si no hubiera sido por el maldito timbre que sonó, había optado por no abrir, pero el timbre sonó con tal insistencia que decidió abrir para matar a quien estuviera del otro lado de la puerta.
Pero cuando abrió se encontró a quien menos quería ver, quiso cerrar la puerta enseguida pero su fuerza fue menos que la del que entro.
―Fuera. ― Exigió.
―Debemos hablar.
―No tenemos nada de que hablar.
―¿Dejaremos perder esta larga amistad?
―¿Amistad? No se besa a un amigo. ― Gruño.
―Ya me disculpé.
―Vete a la mierda Sakura.
Le dio la espalda a su amigo e intento caminar, pero el otro no lo dejo. Lo tomo del brazo y lo abrazo por la espalda, lo tenía con tal fuerza que el más bajo no podía moverse.
―Suéltame.
―No hasta que aceptes hablar.
―Sakura, por dios…
―Escúchame.
―Si me sueltas.
―Si huyes de nuevo te amarrare Haido, no me importa.
―Que me sueltes.
El baterista lo hizo, lo soltó y se quedó en guardia por si su amigo decidía no cumplir.
―Habla.
―Eres mi mejor amigo y lo sabes. ― Empezó. ― Pero también es cierto que me enamore.
―Tú no sabes del amor Sakura, he visto por años como vas de mujer en mujer.
―¿Eso que? ¿Eso me hace incapaz de amar?
―Si. Muchas mujeres han llorado por ti.
―Por favor hyde…
―Seré claro Sakura. No seré una de tus zorras en la lista, mucho menos alguien que llore por ti.
―No quiero que lo hagas, no quiero que llores por mí, ¿Es que no te das cuenta? Eres lo más preciado que tengo en esta maldita vida. Eres el único al que trato como joya…
―No Sakura.
―No te bese porque estuviera borracho, estaba demasiado cuerdo anoche, tome de pretexto el alcohol, es cierto… Pero lo hice consciente.
―No debiste hacerlo.
―Me correspondiste.
―No es verdad.
―Claro que si, ¿Crees que no sentí aquella urgencia? ¿Aquel deseo? Lo sentí hyde, maldita sea. ¿Por qué no lo aceptas?
―No me vengas con eso tú también.
―Me amas, al igual que yo a ti. Esto no es solo amistad.
―Estas equivocado.
―Si te beso ahora sentiré esa misma necesidad que anoche.
―No te acerques a mí.
Hyde le dio la espalda de nuevo y esta vez le permitieron caminar, fue por su copa y tomo un sorbo, estaba ya demasiado estresado, necesitaba aire fresco. Tomo su chaqueta y sus llaves, camino a la puerta y antes de abrir su amigo corrió a quitarlo de la salida.
―¿Qué crees que haces?
―De aquí no te vas.
―Muévete.
―Me estoy cansando hyde.
―¿A si? Somos dos Sakura, así que quítate.
―Con un demonio.
Sakura lo tomo de la cintura y sin piedad lo aventó al sillón. Lo observo, con determinación, convencido de que no saldría nadie de ahí hasta quedar todo claro.
―Eres un maldito.
―He estado enamorado de ti por seis años, no pienso pasarme la vida así.
―Déjate de tonterías.
―Sé que también me amas.
―Estás mal.
―Y haré que lo aceptes, de una u otra manera.
―¿Qué?
―Que no pienso estar más sin ti, sin tu cuerpo, sin tu calor, sin tu amor, ni un maldito día.
―Que mierda…
―Lo siento, pero estoy en el límite de mi locura.
Sakura sin escuchar las quejas de su amigo se fue encima de él y lo tomo de las muñecas, los dos estaban en el sillón y sin previo aviso se adueñó de aquellos dulces labios que tanto había deseado besar, había pasado años anhelando un contacto con él, más allá de todo, era de las cosas que más deseaba en su vida.
Realmente lo necesitaba.
Realmente lo anhelaba.
Los labios de hyde por un momento se resistieron, pero terminaron cediendo, de alguna u otra forma… Terminaron cediendo, terminaron correspondiendo a aquel beso salvaje y necesitado.
Sakura podía sentir el sentimiento que transmitía su amigo hacia él. Aquello iba más allá de la amistad, lo sabía, lo confirmaba.
Y le gustaba, amaba que fuera así.
―Maldito.
Se quejo hyde al separarse del beso por falta de aire.  
―No te resistas más… Por favor. ― Susurro Sakura y provoco un estremecimiento en su amigo. ― Te necesito.
―Sakura…
―Te amo hyde. ― Sus ojos desprendían un brillo inusual. ― Te amo tanto…
―Detente…
―Ninguna de esas mujeres significaron algo, no ame a ninguna, no quise amar a ninguna hyde, por dios date cuenta… Date cuenta de que te amo, date cuenta de que aquellas mujeres de alguna manera se parecían a ti, buscaba que se parecieran a ti…
―Ya-chan…― Su corazón se encogió.
Se puso a recordar. Era cierto. Aquellas mujeres en alguna cosa se parecían a él, ya fuera la estatura, la figura del cuerpo, la forma del cabello, los gustos… Se parecían a él.
―Créeme.
La mirada de Sakura era sincera, hyde la conocía muy bien, conocía bien todo de su amigo, su rostro, sus miradas, sabía cuándo mentía y cuando no.
Y esa mirada era de las más sinceras que había visto de él, y eso lo estremecía. Saber de aquellos sentimientos, saber de ese amor tan fuerte que sentía con cada beso, con cada palabra, con cada mirada.
Le daba miedo.
Justo porque conocía a su amigo le daba miedo.
¿Y si era uno más? ¿Cuánto duraría? Unos días, semanas, ¿Meses quizá? Y después quizá lo botaría como a sus tantas zorras. Él no quería ser uno más, no quería.
Y no lo dejaría, porque sabría que lo destrozaría, sabía que le podía destrozar la vida.
―Sakura, yo…
―Déjame amarte.
¿Cómo hacía para decir esas cosas? ¿Cómo podía decirlas tan sereno? Maldito fuera. Tenía el poder de estremecerlo hasta las células… Tenía el poder sobre él, lo sabía desde hacía mucho, pero no lo aceptaba a consciencia.
No quería, porque si lo hacía le daría su vida a Sakura… Y eso significaba poder morir si su amigo lo decidiera.
¿Por qué amaba de esa manera? ¿Por qué se entregaba a ojos cerrados?
¿Por qué no podía ser como algunas personas? Donde nunca dejaban de ser suyos, donde siempre eran de ellos mismos y solo les regalaban un pedazo de si a quienes amaban.
¿Cómo se lograba eso? ¿Hasta que punto de la vida se aprendía?
No lo sabía, y quizá nunca lo supiera. Quizá esa era su única forma de amar, entregándose completamente, dejándose sin importar si lo destruían.
―Por favor…
Escucho el ruego de su amigo. Estaban sus frentes pegadas, sentían sus respiraciones en la piel, rosándose. Podían escuchar sus corazones latir, veían sus labios.
Querían besarse. Pedían a gritos besarse.
―No quiero ser uno más…
―Sshh… Has sido el único que amo, y amaré… Estemos juntos o no, estemos vivos o no, serás el único.
Y era cierto. Hyde era el único que quería en su vida. Lo único que pedía. Se había enamorado de él de tal manera que ya dolía bastante. Dolía verlo y no poder abrazarlo, no poder besarlo. Dolía decirle amigo. Dolía su buen trato.
Dolía.
Dolía estar tan cerca, y lejos a la vez.
Ya era todo lo que quería y necesitaba. Él. Hyde. Se había convertido en su mundo. Se había convertido en lo más preciado de su vida.
―Te necesito…
Necesitaba besarlo, sentir su piel rosando con la suya, necesitaba sentirlo, necesitaba que él sintiera su amor de otra manera, quería que sintiera su necesidad de él. Quería hacerlo suyo, ser suyo.
Quería tantas cosas…
―No quiero amarte. ― Dijo su amigo. ― No me permitiré hacerlo.
Y no lo haría, no lo aceptaría. No se entregaría voluntariamente al sufrimiento, tampoco se dejaría envolver por dulces palabras, ya había sufrido una vez por amor y no lo volvería a hacer, menos con él, menos con alguien como su amigo. Que tenía más cosas malas que buenas, no se hundiría por él… Por más que lo deseara… Tenía que ser racional. Amarlo significaría perderse.

Esas palabras dolían. Herían hasta lo más profundo de su ser. La persona que más amaba en el mundo se negaba a amarlo.
Pero lo aceptaba.
Lo aceptaba porque sabía del miedo que su amigo tenía. Él era una mierda de persona, con vicios, con traumas en la vida, con problemas, con todo lo peor.
No podía obligar a su ángel a ir a ese oscuro lugar… No podía ser tan egoísta.
Lo único puro que había en su vida y en su alma era el amor que sentía por él. Todo lo demás estaba embarrado por el fango.
Hizo una media sonrisa, hubiera querido hacerla más notoria pero no pudo. Su corazón dolía, su pecho se sentía con una opresión.
Aceptaba que no quisiera amarlo.
Lo amaba tanto que debía protegerlo de él mismo, y así le demostraría su amor. Dejándolo, alejándose y no atormentarlo. No hablarle más de ese amor. No queriendo meterlo en su sucia vida, llena de vicios, de alcohol, de mujeres, de drogas, de mierda.
Ese precioso ser no podía caer en ese abismo.
―No me ames. ― Dijo esas palabras con dificultad. ― Pero tampoco me odies.
―No podría odiarte…
―Dame un poco de ti, por favor…
―Sakura…
―Después de eso… No volveré a hablar más del tema, después de eso… Nada pasará.
―¿Qué te puedo dar?
―Solo miénteme. Miente… Y di que podrías amarme, tanto como yo a ti.
―Sak…
―Por favor.
Hyde lo vio con el corazón palpitando sin fuerza, cada vez más… Ver esa mirada llena de dolor de su amigo le partía en mil pedazos. Jamás había visto esa mirada, tan expuesta y llena de dolor.
―Te amo. ― Dijo en voz baja. ― Te amo tanto que siento que jamás saldrás de mi corazón, por más daño que me hicieras.
Sakura suspiro por lo bajo. Aquellas palabras en vez de darle un poco de paz le dolían. Su amigo estaba seguro de que le haría daño, y eso jamás lo permitiría. Jamás dañaría a quien más ama, no siendo consciente. Pero sabía bien que inconscientemente lo haría, porque él era así. Dañaba a quien amaba, dañaba sin querer, hería a todo aquel que quería.
Y no se permitiría hacerlo con él.
No quería corromper ese amor tan puro que sentía.
Prefería morir él en vida, estando lejos y prohibiendo su amor. Prefería vivir en tormento, sin saber de él, sin saber dónde estaba, sin saber cómo estaba, o que hacía, o con quien estaba.
No dejaría de pensar en él, jamás.
Estaban tomados de las manos, entrelazadas. Viéndose a los ojos, a escasos diez centímetros de distancia.
―Mi vida es tuya. ― Susurro Sakura. ― Jamás amaré a nadie más que a ti…
―Ya-chan…
―Eres lo que más amo hyde.
Soltó una de sus manos y tomo la barbilla de su pequeño amigo, unió sus labios. Necesitaba sentirlos una vez más.
Lo beso de manera dulce, suave, silenciosa, tierna y llena de amor.
Ese beso dolía, hacía que su pecho doliera. Era un beso amargo y dulce.
Sin querer, las lágrimas del baterista resbalaron, el beso se tornó salado, con sabor a dolor y eso hizo que las lágrimas de hyde cayeran también.
Un beso con sabor a dolor y a amor, húmedo, silencioso y con aroma a un adiós.
―Gracias. ― Dijo por lo bajo Sakura.
―Sakura, por fav…
―Me quedaré con este momento…
―¿Qué pasará ahora?
―Si está en mis manos no dañarte, lo haré. ― Decía secándose las lágrimas. ― No me ames, no me recuerdes, tampoco sientas culpa por esto.
―No estoy ent…
―El mundo es tuyo hyde, crecerás más como artista, todos te conocerán y yo estaré entre las sombras viéndote, siendo feliz por ti y por tu éxito.
―Sakura…
―Mantendré siempre el recuerdo de tus besos, del momento que pasamos juntos… Eres un gran amigo.
―Seguimos siendo amigos.
Sakura sonrió y su alma se rompió un poco más, amigos… La amistad jamás había dolido tanto. El cantante al decir eso se maldijo, ver ese brillo de dolor en los ojos ajenos le dolía cada vez más.
―Adiós hyde.
―No, esp…
Un beso lo callo y dejo de pensar, esos labios tan suaves, tan profundos… Y tan llenos de dolor, de repente sintió una enorme angustia, pero sabía que no podría hacer nada, por más que corriera en su busca… Y sabía también que era lo mejor.

Sakura lo volvió a besar, fue solo un beso suave, con sabor a adiós. Se alejo enseguida y camino a la puerta, donde salió enseguida, sin voltear a ver a su amigo, sin voltear a ver a su único amor, no tenía el valor de ver como dejaba por voluntad propia a su vida… Porque una parte de él estaría muerta.
―Te amo tanto hyde…
Dijo en voz baja, mientras subía al elevador y se iba, a cualquier otro lugar del mundo, donde pudiera lamentarse y hundirse por el tiempo que fuese necesario.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Un abrazo ♥