Los fans estaban
gritando desde afuera, algunos se ponían de acuerdo para cantar alguna canción y
hacer que se escuchara hasta los camerinos, para que su banda favorita
escuchara el amor y la euforia.
Estaba siendo muy
emocionante. Y estaba siendo de las mejores experiencias de la vida.
Ella había viajado a
otro país, quedaba cerca del suyo, pero le daba mucha emoción. Siempre era
bueno conocer nuevos lugares, aunque viajar sola daba un poco de temor se le
quito enseguida y comenzó a sentirse más segura en cuanto vio a los fans llegar
y sin conocerse se saludaban, se sonreían y si se podía hasta se detenían a
platicar.
El fandom era una
familia, con peleas y encuentros entre algunos, pero finalmente familia. Porque
no necesitaban conocerse de años para detenerse a saludarse y a platicar. Con
solo tener ese amor por la banda los unía y los hacía hablar con gusto.
―Esto es
asombroso. ― Suspiro ella al ver a tantos fans. ― Hola. ― Sonrío al pasar al
lado de unos fanáticos.
Entro a una
tienda y compro agua y unas galletas, comenzaba a darle hambre, pero no iría a
comer, no se alejaría del recinto por nada del mundo. ¿Y si salía la banda? ¿O
alguno de ellos? No, ni loca se alejaría más de lo necesario.
Salió de la
tienda y regreso a su lugar de inicio. Estaba ansiosa por entrar. Y más aún por
conocer a sus dos personas favoritas.
Tenía un M&G
y podría pasar con los dos principales de la banda, saludarlos y tomarse una
foto con ellos.
De solo pensarlo
le dolía el estómago de emoción.
Se sentó en el
piso y comió sus galletas, veía las redes sociales por si la banda publicaba
algo en ese momento, pasó así algunas horas, también hablo con algunos fans
hasta que personas del staff salieron por los afortunados.
―Las personas
que tengan M&G fórmense y síganme.
Todos hicieron
caso y comenzaron a emocionarse más de lo que ya estaban. Ella se levantó de
inmediato y se formó, se acomodó la ropa, comenzaron a caminar y entraron a un
espacio donde de lejos se veía que entraban los dos chicos famosos.
El corazón se le
encogió.
De verdad
estaban ahí. Los dos… Se veían tan imponentes para ella que comenzaba a sentir
que el piso se le movía. Tomo aire profundo y se calmó en algunos minutos. No
podía desmayarse, no al menos después de saludarlos y tener la foto.
Los fans comenzaron
a pasar, ella saco su celular y lo usó como espejo para acomodarse el cabello,
se puso un poco de labial y tomo sire profundo. Estaba por pasar.
Podía verlos
cada vez más cerca, eran más pequeños que en las fotos, más hermosos, mas
imponentes, era como el cielo para los fans… El cielo donde podían tener
minutos de gloria al tocar las manos de sus dioses.
―Oh dios…
Susurro al ser
la siguiente.
Sus pies
actuaron automáticamente, su mente estaba ya volando. Le dio la mano al
cantante. Esa sonrisa tan perfecta a centímetros de ella… Esa dulce voz, suave,
hablándole. Sin querer se tapó la boca y algunas lágrimas rodaron, suspiro y
después sonrió y le agradeció como pudo. Después observo al guitarrista,
tímido, apenado, se dieron la mano suavemente, también tenía una voz dulce, le agradeció
y le sonrió.
Les dieron señas
de que se acomodaran para la foto y ella sin pensarlo y atreviéndose quién sabe
cómo tomó un brazo, de cada uno y quedaron un poco cerca. Listos para la foto
ella sonrió y cuando la foto estuvo lista volvió a dar gracias. Camino al lado
opuesto, llorando y sin voltear.
Si ella hubiese
volteado quizá habría podido ver algo que la descolocaría… Habría visto al
cantante viéndola con curiosidad, casi llamándola con la mirada, esperando a
que ella volteara y así pudiera ver nuevamente aquellos ojos.
Pero no fue así.
Ella llego a
donde el staff le indico y se quedó ahí, llorando y hasta abrazándose con
algunos fans que habían experimentado lo mismo que ella.
Los M&G le
gustaban, era bueno convivir tan cerca con los fans, verlos tan emocionados
solo con verlos unos minutos y darles la mano. Los fans eran tan entregados que
le encogían el corazón.
Saludar,
sonreír, decir alguna palabra, posar para la foto y repetir lo mismo para el
siguiente.
A veces, cuando
se encontraba cansado hacer todo eso y repetirlo le causaba un poco de frustración.
Pero no podía hacerlo notar, sus fans no lo merecían y no eran culpables de su
humor por falta de sueño.
Desde donde
estaba podía ver la fila de los fanáticos, que lo veían con amor, admiración y
lágrimas en los ojos. Lucían tan dulces que hasta ganas de llevarlos a su casa
le daban.
Sonreía con
ternura.
Observaba la
fila y sus ojos se detuvieron en una chica la cual se acomodaba el cabello, le
dio gracia y continúo viéndola. Tan vanidosas… Yo lo soy y las comprendo. La
chica acomodaba la melena rebelde que tenía, era un cabello muy lindo, así de
rebelde, despeinado era su look natural. Se puso un poco de labial y cuando
estaba prácticamente por pasar vio esos ojos, unos ojos color miel preciosos,
que no podían ocultar nada. Esos ojos eran un completo libro abierto.
Eso lo hizo
estremecer.
Aquellos ojos lo
veían con tanta entrega que sin querer experimento un encogimiento de corazón.
Le sonrío y le dijo algunas palabras, entonces ella comenzó a llorar y le
dieron ganas de abrazarla. Lucía frágil y hermosa. Y si le añadían ese sonrojo
de mejillas… Que ganas de llevársela a casa.
Quería seguir
viendo esos ojos brillantes, pero ella se giró para saludar a Kaz, le gustaba
ver que los fans le tuvieran cariño a su compañero, así como él. Kaz era muy
importante y debían darle tan reconocimiento. Cuando algunos fans solo se le
juntaban a él para la foto le hacía sentirse culpable, pero a la vez lo
entendía, aunque se le molestara.
Llegó la hora de
la foto y el cantante estaba seguro de que la chica se le juntaría como muchas
otras, y por primera vez no le había molestado la idea. Pero se llevó una gran
sorpresa al ver como los tomaba a los dos del brazo y los juntaba con ella,
donde los tres estuvieran cerca y sonrientes. Donde no hubiera preferencias.
Tomaron la foto
y ella dijo alguna palabra que no entendió, quería ver de nuevo esos ojos, pero
ella se fue enseguida, no por que quisiera sino porque el staff la apuro.
Camino y él la siguió con la mirada, “Voltea… Voltea…” su mente se llenó de esa
palabra, pero no consiguió que eso sucediera. La perdió de vista y tuvo que
prestar atención a quien estaba saludándolo y llorando.
Soltó en un
suspiro y se enfocó en lo que estaba haciendo, aunque su mente estuviera a
veces recordando aquellos ojos del alma. Sentía que necesitaba ver de nuevo a
aquella mujer, por lo menos una vez más.
Y esperaba
hacerlo en el concierto. Esperaba poder disfrutarla, aunque las luces no ayudarían
mucho.
―La buscaré
hasta encontrarla. ― Susurro viendo a la salida, donde ella se había perdido.
Las horas de
espera habían terminado. Estaban ya en el recinto, esperando solo a que la
banda saliera. Afortunadamente ella había conseguido un lugar privilegiado.
Estaba en primera fila, en medio, justo frente al micrófono del cantante. Su
corazón palpitaba mucho, estaba frenética y el concierto aun no empezaba.
Era la segunda
vez que iba a un concierto de ellos, pero era la primera vez que estaba en un
M&G, podía saludarlos y tener una foto, sin mencionar que estaba hasta
adelante y justo donde su cantante amado estaría.
Ese día cada vez
iba para mejor, agradecía que el recinto fuera tan pequeño, se sentía más íntimo
y podían estar más cerca.
De repente las
luces se apagaron y una canción comenzó a sonar, las luces aparecieron y
empezaron a prender y a apagar, de distintos colores, los gritos explotaron y
segundos después observo como los integrantes aparecían.
La emoción era
demasiada, podía verlos tan cerca que sentía que los tocaba. El último en
aparecer fue el cantante, quien con una capucha entro y se detuvo frente al micrófono.
Estaba frente a
ella, quizá si él se acercaba un poco más y ella estiraba la mano podría tocarlo.
Su estómago nuevamente dolió.
Una canción empezó
y todos comenzaron a brincar, a cantar, a gritar. Las luces eran rojas, azules,
verdes, amarillas, a veces claras, a veces todo se quedaba en la oscuridad.
El concierto
estaba siendo tan fuerte que no le importaba quedarse sin voz por gritar y
cantar. No le importaba morir en ese momento, pero cuando realmente sintió que
sus piernas se temblaban y se caía fue cuando la mirada tan intensa del
cantante se unió a su mirada.
La estaba
viendo. Directamente.
Iban dos
canciones, llenas de gritos, de lágrimas, de brincos y entrega. Hasta ahora las
luces estaban siendo un poco molestas. No podía ver con claridad el área del
público. Desde que había entrado había comenzado a buscar a aquella persona,
pero no tenía éxito. Podía estar hasta adelante (y pedía que así fuera) o en
medio, hasta atrás no porque tenía boleto preferencial, afortunadamente el
recinto era pequeño así que si estaba en medio aun así podría verla con
claridad.
En la tercera canción
las luces se hicieron un poco claras y quedaron así por unos segundos así que
aprovecho para buscar adelante y en ese mismo segundo pudo encontrarla.
Ahí estaba.
Esa chica que le
había llamado tanto la atención ahí estaba.
Se sintió victorioso
al verla y decidió bailar un poco más, acercarse un poco más, sentirla un poco
más, agradecía que ella estuviera justo en ese lugar, frente a él… Si no
hubiera tenido que moverse un poco y quedarse ahí.
La canción que
sonaba en ese momento le permitía bailar con atrevimiento, moverse como la música
lo llevara, como su emoción y excitación lo guiaran. Movía los brazos, las
piernas, la cadera, hacía gestos sexys, mostraba la lengua, se lamía los
labios.
La observaba con
descaro. Quería que ella supiera lo que pasaba.
“Obsérvame solo a mí. Quiero tus ojos solo
en mí. Disfrútame, siénteme, anhélame”…
Esas palabras
resonaban en su mente, realmente quería que ella supiera que hacía todo eso
para ella, para que esos ojos no se despegaran de él, le gustaba sentir su
mirada recorriendo su cuerpo e imaginando que esa mujer le deseaba de manera
intensa, quizá, así como él.
Imaginaba que
ella lo deseaba, que ella lo besaba, lo tocaba… Que esos ojos lo desnudaban,
tanto el cuerpo como el alma.
Se sentía
excitado. Realmente lo estaba y agradecía usar pantalones holgados en ese
momento.
Observaba como ella
estaba sonrojada, esas mejillas lucían preciosas así. Aquellos labios siendo
mordidos por sus dientes tentaban a hacerlo él mismo, morder esos labios suaves
y tal vez con sabor a alguna dulce fruta.
No pudo más y se
acercó. Así de cerca cómo se encontraba pudo verla bien, ojos brillando,
acalorada, apenada, color escarlata… Maldición.
Estiro la mano y
los fans se empujaban para tocarlo, sintió algunas manos en su pecho, en sus
brazos, pero solo prestaba atención a aquel rostro, aquellos ojos, aquellos
labios. Le importaba un carajo si estaba siendo demasiado obvio.
“Vamos preciosa… Tócame, siente mi piel…
Deja que te sienta, deja que nuestra piel se toque de nuevo”.
Y como si su
pensamiento lo hubiera escuchado ella estiro sus brazos y con facilidad pudo
tocarlo. Sintió otra vez esa piel, ahora no tocaba las manos, estaba tocando el
pecho, quizá también el cuello… Sí, el cuello también. Estaba seguro de que
esas manos eran de ella. De esa preciosa criatura.
Estaba quizá en
el cielo desde hacía un tiempo, ¿O se había desmayado y estaba soñando? No lo
sabía con exactitud. Solo sabía que fuese realidad o imaginación… Estaba
teniendo la mejor experiencia que había podido imaginar.
Estaba viendo
como el cantante bailaba, como se movía tan frenético… Tan provocador, tan…
Sensual. Y lo mejor, o peor es que sentía que era para ella aquellos
movimientos, era un pensamiento egoísta, pero le gustaba imaginar que así era.
Había llevado
una cámara pequeña para tomar fotos, pero no podía pensar en nada, solo podía
observar, sentir e imaginar.
No se daba
cuenta de que mordía sus labios, a veces con tal presión que el dolor le hacía
dejar de morderse. Sentía mucho calor, sus ojos no se despegaban de aquella luz,
ni lo harían.
En algún punto
observo la cadera de su cantante y contuvo el aliento al notar algo en la
entrepierna, se veía magistral, así de cerca… La boca comenzó a secársele y a
sentir como su cuerpo reaccionaba ante lo visto, ante la imaginación que comenzó
a volar.
Quería verlo,
quería sentirlo, quería probarlo y sentirlo en su cuerpo.
Quería tantas
cosas… Pero se conformaba con estar frente a él, provocándose, viendo como él
provocaba al público como era su costumbre. Sentía que hacían el amor, se
entregaban y dejaban que sus cuerpos hablaran, que sus miradas los desnudaran.
El cantante se acercó
y segundos después de verlo a los ojos se atrevió a tocarlo, sus manos tocaron
su pecho y después subió al cuello, pudo sentir el borde de su cicatriz y se
estremeció. Sintió el sudor y lo caliente que estaba la piel. Mordió sus labios
y sus miradas no se dejaban, quería ver aquel pecho más de cerca, pero los
imanes de aquellos ojos no la dejaban…. Menos cuando él estiro un brazo y la
toco, toco su cabello y bajo a la mejilla, fue algo de segundos pero los vivió
como más, su mano se alejó de ella y toco las manos de otros fans, manos… No
cabeza, no mejillas.
Estaba experimentando
tantas cosas que se daba cuenta de lo poderosa que era la mente humana, podía
sentir cosas como si realmente estuviesen pasando… Su vientre se contraía, se
sentía sensible, sus muslos se apretaban. Lo anhelaba tanto… Que en su imaginación
él estaba arriba, desnudos los dos, entrando y saliendo con el ritmo de aquella
canción.
Se sentía tonta
y delirante, pero, ¿A quién le importaba? A ella no, quería imaginar que hacía
el amor en ese momento con él, con esas miradas, esos movimientos y esas
provocaciones.
No podía dejar
de verlo, porque lo sentía… Lo sentía y mucho.
No había estado
tan provocativo en algún concierto, no había hecho algo así antes, bailar solo
por alguien y acercarse cada que podía al público, aunque lo tocaran más
personas de las que quisiera y solo lo hacía por una persona.
Su MC había
llegado y agradeció a los fans por haber estado ahí, alago a las chicas lindas
y las hizo gritar, sonrió y tras una mirada que le hubiese gustado que fuese
larga le sonrió.
No había podido
aguantarse las ganas y la había tocado, su mejilla era suave, cabía bien en el
hueco que hacía su palma. Le había gustado sentirla y que lo sintiera… Más
porque estaba en la última canción. El concierto estaba por terminar y no
quería, se sentía con mucha energía más, con mucho por hacer.
Pero no todo era
eterno, lamentablemente.
Las canciones
terminaron y comenzaron a aventar sus plumillas, se acercó y todas lo tocaron,
él sonrió y paso sus manos por las manos de los demás. Desde un extremo a otro,
saludando y aventando besos. Regreso a su lugar y la vio. Era la despedida.
“Déjame sentirte una vez más… Siénteme una
vez más, vamos, estira tus brazos pequeña saltamontes”.
Y lo hizo, ella
lo toco una vez más. Sus ojos se volvieron llorosos y a él se le volvió a
encoger el corazón, realmente quería llevársela a su casa, ojalá y se pudiera.
Le sonrió y él estiro las manos, saludo a los fans de esa zona y termino en
ella, tomando sus dos manos y entrelazándolas.
Se alejó y dijo
adiós, vio todo el recinto y termino en aquellos ojos que lloraban. Aventó un
beso más y camino hacía los camerinos.
Al llegar al
suyo suspiro y se sentó un momento. No sabía cómo había podido seguir con
aquella dureza, ¿Cómo había podido caminar? Estaba siendo ya muy doloroso,
tenía que arreglarlo así que se levantó y fue al baño.
En lo que se
veía al espejo recordaba todos los momentos en que la había visto y pedía que
en algún otro concierto la volviera a encontrar… Mientras, al menos, había un
recuerdo de ese día. La foto que les habían tomado horas atrás y que quizá,
iría a buscar más tarde.
―Espero que nos
volvamos a encontrar. ― Dijo en voz alta mientras sus manos tocaban la zona de excitación
y sus ojos se cerraban.
Ella veía sus
manos y veía la pequeña salida por donde había desaparecido la banda. El
cantante había entrelazado sus manos con las de ella. Ese gesto tan tierno y
personal la habían hecho volar, volar siempre que recordara aquel momento,
aquellos minutos de concierto, todo…
Todo había sido
magnifico, había sido inesperado y hermoso. Su mente lo recordaría siempre, lo
atesoraría como nunca había atesorado algo en su vida.
―Nos volveremos
a ver. ― Dijo mientras lloraba como muchos otros fans al terminar el concierto.
― Nos veremos en otros conciertos, siempre que la vida me lo permita….
Prometió
mentalmente y camino en automático, viendo las señales que hacían los del staff
para que salieran.
Soltó un suspiro
y el aire de la noche rozo su piel, estaba en el mundo real nuevamente. Pero lo
que había pasado la mantenía en aquel mundo alterno, donde su cantante, donde
ese hombre llamado hyde le regalaba su atención y ternura.
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