lunes, 1 de mayo de 2017

Glass Dama



Capítulo 24 No


Después de que Arlet se fuera molesta tuve que quedarme a trabajar, le llame varias veces al celular, pero no me contestó ni siquiera los mensajes. Estoy molesto conmigo mismo, ella y yo ya estábamos bien, pero era de suponer que cualquier cosa sobre Sora la pondría así. ¿Por qué no pensé bien las cosas? Yo solo llegue voluntariamente hasta aquí.
Arlet o Sora.
La respuesta está clara, ¿Cierto? Ni siquiera tengo que ponerme a pensar ni nada. Mi novia. Ella, Arlet siempre será mi elección. Por encima de todo y de todos.
Aunque sinceramente si me da un poco de tristeza lo de Sora, fuimos amigos y ella me ayudó cuando lo necesite, si tan solo no se hubiese enamorado de mí… Seríamos grandes amigos, pero lamentablemente no se pudo ni se podrá.
Estoy en la casa, en mi oficina. Arlet está en la habitación sin querer hablar conmigo, odio cuando no hablamos, me siento inquieto e impotente. Me siento inútil cuando no logro hacer algo para que ella me vea tan siquiera.
Y es que estoy en sus manos, mi voluntad es suya, mi alma, mi corazón. Todo de mí es suyo, yo ya no me pertenezco, solamente soy de ella, ella tiene todo de mí y es la dueña.
¿Cómo poder contra eso?
Jamás pensé que me llegaría a enamorar así, de esta manera tan profunda, tan fuerte, tan tonta y estúpida. Porque así es mi amor. Es estúpido, es idiota.
No sé si sea la mejor forma de amar, quizá sea la peor, pero de esta manera amo, de esta manera la amo. Con todos estos defectos, con mis malditos celos, estando sobre ella, queriendo saber qué hace, donde está, queriendo saber cada cosa que haga, porque me importa, porque me gusta que comparta todo de su vida conmigo. La asfixio, sé que lo hago, pero hasta ahora no he podido quitármelo, hasta ahora no he podido ser menos paranoico, menos empalagoso, quiero darle todo, quiero que tenga todo. Quiero que sepa lo importante que es para mí, con cada palabra, cada acción, quiero que sepa cuanto la amo, con todos los versos, los poemas, las historias y cosas hermosas del mundo. Quiero llenarla de detalles, de amor, de sueños. Quiero darle lo hermoso del mundo.
Esa es mi manera de amarla, de necesitarla, de añorarla. No sé si esté bien porque antes de ella yo no sabía que era exactamente el amor… Y estoy con una constante preocupación de que ella se llegue a cansar de mí, de que deje de gustarle. Eso me mataría en vida.
Ella lo es todo para mí y no me alejaré ni estando loco. Arlet es parte de mí.
―Pareces cachorro perdido. ― Entra Kaz a la oficina.
―Así me siento. ― Suspiro. ― ¿Vienes llegando?
―No, estaba con Arlet, me la encontré en la cocina.
―¿Está muy enojada?
―Más que enojada la palabra sería cansada, lo creas o no Sora la ha molestado mucho.
―¿Cómo que mucho?
―Me contó que cuando la ve sola le habla para decirle cosas sobre ti y ella, cosas que claro no pasaron. Arlet lo sabe bien y se lo dije nuevamente, pero le molesta que hable de ti... Y una vez la abofeteo, Arlet se lo devolvió por supuesto.
―¿Por qué no me lo dijo?. ― Golpeo a mi novia, eso ya es pasar todos mis límites. Maldita sea.
―Dice que es problema de la zorra esa, no tuyo.
―Si me lo hubiera dicho…
―Ni así hubieras corrido a Sora. ― Me interrumpe. ― Solo la hubieras cambiado a otras actividades como ahora.
―Tiene inquieta a Arlet.
―Debiste haberla corrido desde que tu novia llegó.
―Sora fue mi amiga y…
―¿Es más importante que tu novia?
―Claro que no.
―¿Entonces?
―La despediré mañana.
―Tenías que llegar a esto para hacerlo…
―Aprecio a Sora.
―Lo sé, pero si jodia a quien amas debiste poner un alto. Arlet está cansada, molesta, desilusionada, con ganas de arrancarle los ojos a la otra.
―No quiere hablar conmigo.
―Es normal, pareciera que no es tu prioridad.
―Lo es.
―No lo demuestras. ― Toma aire. ― Me voy a dormir, tú también descansa ya.
―Está bien, buenas noches.
Kaz se va y me quedo solo nuevamente, apago la luz y dejo una tenue de la lampara del escritorio, me sirvo un poco de vino y me acuesto en el sillón que tengo aquí, esta noche no podré dormir.


Empieza el día y soy el primero en ir a la cocina, tengo hambre así que me pongo a preparar el desayuno, hago algo sencillo y en algunos minutos llega mi amigo, con pijama y bostezando. Le pido que me ayude a poner los platos y lo hace, la última en llegar es Arlet, quien hace media sonrisa y comienza a hablar con Kaz. Sirvo la comida y todos nos sentamos.
―No quiero trabajar hoy. ― Se queja mi amigo.
―Que flojo. ― Le dice Arlet. ― Un día más y podrás descansar mucho.
―Pero quiero empezar a descansar mucho hoy.
―No te pagarán si no haces el último concierto. ― Se ríe.
―Eso es explotación al trabajador.
―Vida cruel. ― Suspira con dramatismo.
―¿Iremos al estudio? ¿O llegamos directo al recinto?. ― Pregunta Kaz.
―Al estudio, tengo algo que hacer. De ahí nos vamos.
―Bien.
Quedamos en silencio y cada quien se concentra en su comida, veo a Arlet y ella a mí, puedo notar que no está tan molesta pero aún me reprocha, sonrío por dentro y me limito las ganas de tomarle la mano, prefiero hacerlo más tarde.


Llegamos al estudio y hay algunas personas del staff encargándose de algunas cosas, nosotros tres caminamos directo a la sala de ensayos y yo me voy al escritorio, mi novia se va a un sillón y mi amigo se va con ella. Tomo algunos papeles para pasar el rato, estoy esperando a alguien y después de eso nos vamos al recinto.


Casi una hora más tarde entra ella. Sora entra en silencio y veo inmediatamente como mi novia se pone seria, Kaz solo la observa con cuidado y la chica viene hacia mí.
―Hola, ya estoy aquí. ― Me saluda. ― ¿Para qué me llamaste?
Mi novia se tensa al escuchar que la llame y Kaz la tranquiliza con alguna palabra, suspiro y me levanto de mi lugar.
―Te llamé para decirte que a partir de hoy ya no eres parte de este staff.
―¿Qué?
―Estás despedida. ― Respondo firme.
―No puedes despedirme, ¿A caso he hecho mal mi trabajo?
―Haz hecho un buen trabajo.
―¿Entonces? Es por lo de ayer, ¿Verdad? Elegiste y me corres.
―No necesitamos más tu trabajo, somos suficientes ya, te acepte por Eiji nada más.
―Esto es injusto y para nada ético.
―Lo siento, puedes pasar por tu salario hoy mismo.
―No. ― Se exalta. ― Si me corres me iré a quejar con la oficina del empleado, no he hecho algo para que me corras.
―No lo compliques.
―Saldrás perdiendo tú, te dirán que no tienes argumentos sólidos por el despido y me quedaré.
―Estoy dejando que te vayas bien Sora, con el salario de este mes y a parte el finiquito del tiempo que trabajaste con nosotros.
―No me importa eso, es injusto que solo por los berrinches de tu noviecita quieras correr a alguien.
―Si vas a quejarte mi argumento será que irrumpiste mi privacidad, ¿Sabes que esa es una de las cláusulas del contrato que firmaste? Si la violas eres automáticamente despedida, sin dinero y con mala fama entre los staff. Tú decides.
―No irrumpí…
―Te metiste en mi vida desde que llegaste, molestas y agredes a mi novia, es mi vida privada, la vida privada de tu jefe, un maldito famoso que tiene bien claras las cláusulas de sus contratos. ― Ella se pone nerviosa.
―Ya te pedí perdón por eso.
―No perdamos más el tiempo, tengo un concierto que dar y tú tienes que pasar por tu dinero. Gracias por el trabajo de estos meses.
Camino hacia mi novia y la tomo de la mano, vamos rumbo a la puerta y Sora se pone frente a nosotros.
―No me despidas, no lo…
―No te quiero volver a ver en mis instalaciones, ni cerca de mí.
―Hyde…
―Takarai-san para ti. Con permiso.
Salimos de la sala y caminamos en silencio hacia la salida, llegamos al auto y le abro la puerta a mi novia. Ella me ve y suspira.
―Estoy contenta.
―Me gusta que estés contenta.
―Gracias por despedirla.
―¿Por qué no me dijiste que te golpeo?. ― Digo algo molesto.
―Porque yo también la golpee, no me iba a ver como víctima. Espera, ¿Kaz te conto?
―Ummm…
―¡Le dije que no te dijera!
―No lo culpes, me vio decaído y me ayudo.
―Pero…
―Te amo Arlet, y nadie, ni nada está antes que tú, grábatelo bien en esa cabeza. ¿De acuerdo?
―De acuerdo. ― Dice sonriente y aliviada.




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