jueves, 27 de abril de 2017

Glass Dama


Capítulo 23 Elige


Ya pasaron tres días desde que le conté todo a Arlet, ha estado un poco más tranquila pero aún ve mal a Sora, no la culpo ni reprocho, si yo estuviera en su lugar creo que me habría pedido que la corriera. Y estuve por hacerlo, pero no toda la culpa es de ella.
Suelto un suspiro. Estamos prácticamente en la final de la gira, después de eso tenemos unas pequeñas vacaciones que la verdad necesito, el estrés puede acabar conmigo en este momento.
―Oye hyde, ¿Y Arlet?
―Umm, se quedó en casa, quería dormir más.
―¿Vendrá más tarde?
―No creo, hoy no tenía muchas ganas de salir, ¿Por qué?
―Íbamos a ir de compras en la semana.
―¿Por qué vas tú de compras con mi novia?
―Es mi amiga. ― Se queja Kaz.
―Sales más tú con ella que yo.
―Yo no fui el que la hizo enojar.
―Deberías ser solidario con tu amigo.
―Debería… Pero mi amigo es un idiota.
No puedo evitar reírme y le doy la razón. Vuelvo a suspirar y retomo mi trabajo, me gusta que mi novia y mi mejor amigo se lleven bien, me siento cómodo porque así podemos salir los tres y pasarla muy bien. Si no estoy yo para cuidarla mi confianza total se queda en Kaz para que lo lleve a cabo.


Paso algunas horas trabajando en el estudio, revisando unos documentos, leyendo, firmando, aceptando, rechazando, conociendo y volviendo a repasar. Mis amigos se fueron hace rato así que solo estoy yo, con algunas personas del staff.
―Te traje un poco de cerveza. ― Escucho la voz de Sora y la veo frente a mí.
―¿Qué haces aquí?
―Pasaba por estos lados y te vi, así que te traje algo de tomar.
―Pues gracias.
―¿Sigues molesto?
―¿Contigo?
―Si.
―Estoy desilusionado, no molesto.
―¿Y eso por qué?
―Pensé que nuestra amistad era buena, que tu habías comprendido bien esa relación, pero no fue así.
―Yo entiendo bien…
―No es verdad, si fuera así no te habrías portado como lo hiciste con Arlet.
―Pero ella…
―Te lo he dicho ya, ella. Ella es mi novia y nadie está antes que ella.
―Pero hyde, ella es la que empieza todo, me provoca.
―No es así. ― Niego. ― Ella ve tus intenciones Sora, Arlet solo cuida lo que es suyo. ― Me señalo. ― Sus celos son bien fundamentados.
―Está loca.
―Como si tú no fueras celosa. ― Me río. ― Lo eres, por eso mismo actúas así, por celos.
―Estábamos bien antes de que ella llegara.
―Claro que no, yo no estoy bien si Arlet no está conmigo.
―De verdad quiero ser tu amiga.
―Tú lo jodiste todo.
―Dame una última oportunidad.
―No será.
Me levanto del escritorio y camino a un mueble para dejar los papeles, ella se queda en su lugar, observándome en silencio. Ella y yo pudimos llegar a ser buenos amigos, pero lamentablemente no comprendió lo que era nuestra amistad.
―Por favor.
―Cuídate Sora.
Salgo de la oficina y camino hacía mi auto, manejo escuchando un poco de música, veo el reloj y es un poco temprano por lo cual sonrío, eso me da más tiempo para estar con mi novia.


Al llegar a casa me dirijo a la sala en busca de Arlet, ella no está así que voy a la habitación y la encuentro en la cama, con audífonos y un libro. Me encanta verla así, con música y libros. Me acerco a mi novia y ella me ve, me regala una sonrisa, se quita los audífonos y cierra el libro.
―Llegaste temprano.
―No había mucho trabajo.
Me quito los zapatos y me acuesto a su lado, ella se sienta en mi cadera y comienza a darme un masaje. Sus masajes son de lo mejor, siempre me deja relajado y como nuevo.
―Estás tenso.
―Presiones del trabajo.
―En las cortas vacaciones no saldremos de la cama.
―Ummm, eso me gusta. ― Digo coqueto.
―Pervertido, me refería a dormir.
―¿Sigo castigado?
―Totalmente. ― Hago un puchero y ella sonríe.
Su castigo por lo de Sora es no hacer el amor, su castigo la verdad es sucio porque me provoca hasta el grado de quedarme duro y al final no me deja tocarla. Es muy frustrante.
―Ya es una semana.
―Y quien sabe cuánto más.
―Pero cariño…
―Tendré que pensarlo.
Sus ojos se vuelven traviesos y sé que su juego empezará. Sonrío encantado y frustrado. Sus manos pasan por mis hombros masajeándome, cierro los ojos y suspiro, empiezo a relajarme, pero en segundos eso desaparece. Su cadera comienza a moverse en mi cadera y abro los ojos, sus ojos están enfocados en mí. Veo su cadera moviéndose, de aquella manera tan provocativa, Arlet se muerde los labios y sus ojos brillan, esos movimientos hacen que mi cuerpo reaccione y tomo aire, ¿Por qué cuando ellas provocan nosotros caemos? Cuando nosotros provocamos ellas pueden rechazarnos.
―Arlet…
―¿Dime?
―¿Puedes bajarte?
―No, te estoy dando un masaje.
―Tu cadera…
―Es un masaje. ― Sonríe traviesa.
―Tu masaje me esta…
Corto mis palabras, sus movimientos son más frecuentes y mi cuerpo ya está despierto, tomo aire y cierro los ojos. Como siempre estoy en sus manos, como siempre mi cuerpo cae rendido ante ella, ante sus planes.
Siento como me voy poniendo duro, como mi cuerpo se calienta y pide más. Tomo su cadera y la ayudo con sus movimientos, nos vemos a los ojos y mi excitación sube, ver su rostro, su reacción…
―Maldición…― Suspiro.
―Cierra los ojos.
Lo hago enseguida y toma mis manos para quitarlas de su cadera, siento entonces como se quita y una de sus manos reemplaza su cadera. Jadeo ante la presión que empieza hacer en mi dureza y gimo cuando siento como su piel toca la mía. Me quita el pantalón y aún con los ojos cerrados suspiro, su piel cálida… Su mano hace movimientos provocativos y me entrego a ellos, en algún segundo quita su mano y me quejo, estando por abrir los ojos siento como su calidez me envuelve. Abro los ojos enseguida y la veo, arriba de mí… Yo dentro de ella.
―Infiernos…
La tomo de la cadera para moverla pero ella golpea mis manos y las quito.
―Oye. ― Me quejo.
―Yo llevo el control tú te quedas quieto.
Acepto y ella empieza a moverse, su cuerpo hace movimientos que me ponen cada vez más duro, más caliente. Arriba, abajo, adelante, atrás… Lento, provocativo, suave, salvaje, demandante.
Veo como su cadera se mueve cada vez más rápido pidiendo más y sus gemidos me llaman, me hacen desear más, necesitar más. Nuestros labios se unen y nos besamos, nos mordemos, nos saboreamos.
Arlet hace un movimiento que me hace gemir y correrme enseguida, suspiro profundamente y cierro los ojos, ya lo necesitaba, ya necesitaba esto, necesitaba liberarme, con ella, en ella, junto a ella.
Mi novia se baja de mi regazo y se acuesta a mi lado, nos abrazamos y la lleno de besos.
―Te amo. ― Le susurro.
―¿Mucho?
―Te amo con la vida.
―Yo te amo de la misma manera. ― Contesta. ― Aunque me hagas enojar con esa zorra.
―No hablemos de ella, solo nosotros.
―Como debe de ser.
Le sonrío y la vuelvo a besar, cada parte de su cuerpo, acaricio cada rincón, pruebo cada centímetro, la hago mía nuevamente, hago que mi nombre quede gravado en ella, hago que no desee ni necesite a nadie más que a mí.


―Vamos tarde. ― Se queja.
―Lo siento, no encontraba mis anillos.
―Ayer botaste todo quien sabe dónde.
―Fue tu culpa.
―¿Mía? Bien, no vuelvas a tocarme. ― Se queja.
―No es cierto cariño, fue todo mi culpa, que tonto soy.
―¿Verdad que si?
Riéndonos vamos al auto y manejo un poco rápido, hoy es nuestro último ensayo para el concierto de mañana y la gira termina.
Al llegar al estudio Arlet se va por comida y yo me voy con los chicos para comenzar el ensayo, llego a la sala donde están ellos y nos saludamos, me aviento a un sillón y tomo aire.
―Me canse. ― Me rio.
―¿Venías corriendo?
―Arlet me trajo corriendo. ― Ellos se ríen. ― Fue por comida.
―Ummm, creo que hay un problema. ― Comenta Kaz.
―¿Cuál?
―Sora también fue por comida.
―¿Qué? ¿Le dijeron que fuera?
―De repente ella llego y dijo que traería comida.
―Llegará primero Sora así que le decimos que se vaya con todo y comida, yo la corro.
―No seas grosero Kaz.
―Arlet se enojará…
―Ya está bien, así que entenderá.
―Hablas como novato, ella no entenderá, odia a tu amiguita.
―Ya Kaz, Arlet entenderá.
―Arlet se enojará de nuevo y…
―A comer. ― Llega Sora. ― Traje cosas deliciosas.
―Sora…
―La comida llego. ― Entra Arlet.
Las dos se quedan viendo fijamente, Arlet está por matar a Sora, o quizá a mi… No sé bien, más seguro que a los dos. Mi novia entra y deja la bolsa de comida en la mesa de centro. Toma aire y me ve fijamente.
―No gritaré, no pelearé. Solo te diré una cosa Hideto. Estoy harta de esa mujer y de que esté metiéndose en esto… O es tu amiguita o soy yo, ¿Vale?
―Arlet…
Ella se da la vuelta y se va. Me quedo quieto, digiriendo sus palabras, ¿Qué quiso decir? Sora sigue en el mismo lugar y siendo mi imaginación o no veo una ligera curva en sus labios.
―Vete. ― Le digo.
―La comida…
―Llévatela y vete. ― Digo serio.
Ella lo hace y me quedo viendo la bolsa que trajo Arlet, mis amigos se quedan en silencio, yo trato de comprender o quizá aceptar lo que mi novia dijo.
―Te dije que se enojaría.
―Arlet dijo…
―¿No entendiste? Te dio a elegir hyde.
―¿Qué?
―Tienes que elegir. Arlet, o Sora. ― Dice Kaz.
―Eso creí entender. ― Digo en voz baja.




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