lunes, 27 de marzo de 2017

Glass Dama



Capítulo 21 Lucha


―…Para mí se te ve bien. ― Dice Sora.
―Para mí no. ― Habla mi novia. ― No te queda.
Me veo al espejo y observo. Es un pantalón de tela gris holgado, quizá muy holgado. Un saco con un gris más fuerte y una playera blanca con cuello en v. Suspiro. No sé si me gusta o no. A la vez sí, a la vez no.
―Demasiado holgado, nadas en esa ropa. ― Le sonrío a Arlet.
―Lo sé. ― Me encojo de hombros. ― No calcule bien la talla.
―Entonces esa ropa no. ― Suspiro.
―Se descarta.
Estamos en el estudio, una persona vino con algo de ropa para mí y me la estoy probando, llevo algunas cosas ya en la lista y otras descartadas. Por alguna razón me quede solo con mi novia y mi amiga. Estaba aquí con la banda, pero se fueron… O mejor dicho huyeron y me dejaron en este tormento. Va una semana desde que volvió Arlet y enseguida se notó su rivalidad con Sora.
No se llevan bien.
―Se te veía bien hyde. ― Reprocha Sora.
No le respondo, solo le regalo una mirada con sonrisa. No me veía tan bien como hubiese querido con ese atuendo. Mi novia tiene buena vista en estas cosas y confío en su veredicto ya que es el que yo hubiese dado.
Me pruebo otras cosas y ellas siguen dándome su punto de vista. Donde Arlet dice si, Sora dice no y viceversa. Estoy enloqueciendo con estas dos mujeres.


Al terminar de ver la ropa ordeno que manden la que escogí a casa. Nos vamos a la sala de ensayo y me encuentro aquí con los chicos. Mi novia se fue a comprar algunas cosas para la cena. Sora salió del trabajo, termino su turno.
―Malditos. ¿Por qué se fueron?
―Yo me quería quedar para ver cómo te mataban entre las dos… Pero me obligaron a irme. ― Contesta Arly.
―Nos fuimos para que lidiaras solo con lo que construiste.
―¿Construí?
―Sí. ― Dice Kaz. ― Te dije que no te hicieras amigo de Sora ya que a Arlet no le gustaría.
―Estoy de lado de Arlet. ― Ju-ken comenta.
―También yo. Me cae mejor, además es más linda.
―Arlet es mi amiga. ― Continúa Kaz. ― Estoy de su lado también.
―No se la lleven contra Sora, es buena chica.
―Si claro, te acosaba… Super buena. ― Dice el bajista sarcástico.
―No pueden estar las dos en el mismo lugar. ― Suspiro.
―Debes poner a Sora a cargo de otras cosas, lejos de ti.
Asiento. Mi novia hace dos días me dijo lo mismo, Arlet no se guarda nada y me lo dice todo directo: “Ella no me agrada hyde, quiere para ella lo que es mío”. La verdad nunca la había visto tan celosa y sinceramente… Me encanto.
Esa faceta suya no la conocía tanto pero ahora que la conozco no puedo evitar no amarla aún más, es tan preciosa celosa, tan hermosa que me dan ganas de llenarla de besos, aunque estemos frente a toda una multitud.
―Ensayemos. ― Tomo el micrófono. ― Solo dos conciertos más y terminamos.
Tomamos nuestros lugares, la música comienza a invadir la sala y comienzo a cantar.


Es de noche y entro a casa, desde aquí un delicioso olor toma mis fosas nasales. Solo el infierno sabe lo mucho que había extrañado esto. Llegar a casa y encontrarme con un hogar, olor a comida casera, calidez y a mi mujer esperando por mí, con un enorme abrazo en el que podría morir feliz.
―Hola cariño.
―Hola mi amor. ― Deja lo que hacía y viene a mí. ― ¿Cómo te fue?
―Bien. ― Nos abrazamos fuerte y terminamos en un beso. ― ¿Y a ti?
―Bien, fui a comprar la despensa, haré mucha comida deliciosa.
―Gracias cariño.
―Sé que te gusta comer y cosas deliciosas, a mí me gusta cocinar cosas deliciosas ¿A que somos perfectos juntos?
―Totalmente de acuerdo.
Atrapo sus labios y comienzo a besarlos. Creo que comió una cereza porque sabe a una. Así de dulce, así de perfumada. Así de deliciosa. Con ese toque de peligro, de pasión. De seducción.
―Sabes a…
―Cereza. ― Sonríe. ― Compre unas, están deliciosas.
―Ya lo comprobé.
La beso de nuevo. La tomo de la cintura y la atraigo a mí, la pego a mi cuerpo sin dejar ningún centímetro de distancia. Sus pechos pegan contra mi pecho, siento su suavidad, su perfecta forma. Mi pelvis se pega a la de ella y la escucho jadear.
―Creo que la cena puede esperar. ― Comento entre nuestros besos.
―Sí, creo que sí.
Sin dejar de besarnos caminamos a la habitación donde me ocupo de amarla intensamente.


Es nuestro penúltimo concierto. Estamos alistándonos para salir, desde los camerinos se escuchan los gritos de los fans y me pone la piel erizada.
―Hyde acomódate, te maquillare. ― Sora viene a mí y me tenso al ver a mi novia entrar al camerino.
―Yo me ocupo de maquillarlo. ― Entra Arlet.
―No llegabas y se hace tarde, hoy lo haré yo.
―Que amable pero no gracias, hazte a un lado. ―Arlet habla en tono autoritario. ― Tengo que maquillar a mi novio.
Sora se me queda viendo para que diga algo, pero no lo hago, le sonrío a mi novia y ella comienza a maquillarme. Sora se va molesta y suelto un suspiro.
―Celosa.
―No la soporto, mosca muerta. ― Me río.
―Mi novia está enojada.
―Me hace rabiar esa mujer, si continua así usted y yo tendremos problemas.
―Oh oh, me hablo de usted.
―Cállese y quédese quieto, Takarai-san.
―Te amo. ― Le digo para tranquilizarla. ― Solo soy tuyo cariño, de nadie más. ― Ella sonríe.
―No deberías hacerme sonreír cuando estoy molesta.
Sonrío también y beso el dorso de su mano. Me quedo quieto y la dejo hacer su trabajo. Amo sentir su presencia a mi lado, maquillándome, peinándome, haciendo lo que quiera conmigo, con esa delicadeza y entrega.
El concierto está por empezar, la banda y yo estamos ya listos para la señal de salida. Arlet se fue al área de staff para ver el concierto. Están con nosotros Eiji y su prima.
―… Ya te dije hyde, ella empieza siempre. Me da guerra.
―Te dije que ella se encarga de mis cosas, no deberías meterte Sora.
―¡Ella es! Ella…
―Ella, ella, ¡Ella es mi novia! ¿Entiendes eso? Mi novia, mi mujer… Y nadie está por encima de ella. Nadie.
Sora se queda callada y su mirada me dice que la he lastimado, no me disculpo por el tono de voz ni por nada.
―Si siguen con esto te cambiaré de cargos Sora, no dejaré que la lucha entre ustedes continúe.
Nos dan la señal para salir y nuestra platica termina ahí.


Al acabar el concierto nos metimos enseguida a la camioneta. Hoy es cumpleaños de Eiji y como siempre cualquier cosa es buena para una fiesta así que nos vamos directo a su casa a festejar.
―Felicidades. ― Lo abrazo. ― Eres un buen tipo.
―Gracias hyde-san, por todo.
Los demás lo felicitan y camino de la mano de mi novia a unos cómodos lugares. Tomamos unas copas de vino y ella se recarga en mí.
―Que energía tienen para irse de fiesta después de un concierto.
―Siempre hay energía para una fiesta. ― Me río.
―Son unos locos.
Nos damos un pequeño beso y Kaz llega a nosotros, no me había dado cuenta que él y Arlet son buenos amigos. Me gusta que sea así.
―Fue buenísimo como detuviste a esa loca, eres mi ídola. ― Comenta el guitarrista.
―Gracias. ― Se ríe. ― Ganas de golpearla no me faltan.
―Tus manos son preciosas para eso.
―¡Es que eres tan lindo Kazu!
―Paren que me pondré celoso.
―Te lo mereces. ― Contesta Kaz.
Nos volvemos a reír y comenzamos a platicar sobre el concierto.


Pasan algunas horas y el ambiente ya es el acostumbrado, borrachos, drogados… Unos dormidos en cualquier lugar, otros casi follandose aquí… Suspiro. Es hora de irnos a casa, no me gusta que Arlet vea estas cosas.
Camino hacia donde estábamos, fui al baño, pero al visualizarla me percato de que Sora está con ella. Me tenso enseguida.
―Vamos a casa cariño. ― Acaricio su hombro. ― Gracias por la fiesta Sora.
―De nada hyde. ― Sonríe y esa sonrisa me da un poco de inquietud. ― Hasta luego Arlet.
Volteo a ver a mi novia, está seria y me tenso aún más.
―¿Qué pasa, cariño?
―¿Por qué no me lo dijiste?
―¿Qué?
―Se besaron. ― Dice en un susurro. ― ¡Se besaron!
Ella se levanta y camina hacia la salida. Voy tras ella, pero al intentar tomar su brazo se aleja enseguida.
―No me toques, no ahora.
―Ella se me aventó, la aleje enseguida. ― Digo nervioso.
―¿Por qué no me lo dijiste?. ― Suspira. ― Olvídalo hyde, quiero irme ya.
Retoma el camino y me quedo inquieto, esa mirada no la había visto… Esa mirada es realmente de alguien enojado y con ganas de matar al mundo.





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