Capítulo 21 Lucha
―…Para mí
se te ve bien. ― Dice Sora.
―Para mí
no. ― Habla mi novia. ― No te queda.
Me veo al
espejo y observo. Es un pantalón de tela gris holgado, quizá muy holgado. Un
saco con un gris más fuerte y una playera blanca con cuello en v. Suspiro. No
sé si me gusta o no. A la vez sí, a la vez no.
―Demasiado
holgado, nadas en esa ropa. ― Le sonrío a Arlet.
―Lo sé. ―
Me encojo de hombros. ― No calcule bien la talla.
―Entonces
esa ropa no. ― Suspiro.
―Se
descarta.
Estamos en
el estudio, una persona vino con algo de ropa para mí y me la estoy probando,
llevo algunas cosas ya en la lista y otras descartadas. Por alguna razón me
quede solo con mi novia y mi amiga. Estaba aquí con la banda, pero se fueron… O
mejor dicho huyeron y me dejaron en este tormento. Va una semana desde que
volvió Arlet y enseguida se notó su rivalidad con Sora.
No se
llevan bien.
―Se te veía
bien hyde. ― Reprocha Sora.
No le
respondo, solo le regalo una mirada con sonrisa. No me veía tan bien como
hubiese querido con ese atuendo. Mi novia tiene buena vista en estas cosas y
confío en su veredicto ya que es el que yo hubiese dado.
Me pruebo
otras cosas y ellas siguen dándome su punto de vista. Donde Arlet dice si, Sora
dice no y viceversa. Estoy enloqueciendo con estas dos mujeres.
Al terminar
de ver la ropa ordeno que manden la que escogí a casa. Nos vamos a la sala de
ensayo y me encuentro aquí con los chicos. Mi novia se fue a comprar algunas
cosas para la cena. Sora salió del trabajo, termino su turno.
―Malditos.
¿Por qué se fueron?
―Yo me
quería quedar para ver cómo te mataban entre las dos… Pero me obligaron a irme.
― Contesta Arly.
―Nos fuimos
para que lidiaras solo con lo que construiste.
―¿Construí?
―Sí. ― Dice
Kaz. ― Te dije que no te hicieras amigo de Sora ya que a Arlet no le gustaría.
―Estoy de
lado de Arlet. ― Ju-ken comenta.
―También
yo. Me cae mejor, además es más linda.
―Arlet es
mi amiga. ― Continúa Kaz. ― Estoy de su lado también.
―No se la
lleven contra Sora, es buena chica.
―Si claro,
te acosaba… Super buena. ― Dice el bajista sarcástico.
―No pueden
estar las dos en el mismo lugar. ― Suspiro.
―Debes
poner a Sora a cargo de otras cosas, lejos de ti.
Asiento. Mi
novia hace dos días me dijo lo mismo, Arlet no se guarda nada y me lo dice todo
directo: “Ella no me agrada hyde, quiere para ella lo que es mío”. La verdad
nunca la había visto tan celosa y sinceramente… Me encanto.
Esa faceta
suya no la conocía tanto pero ahora que la conozco no puedo evitar no amarla
aún más, es tan preciosa celosa, tan hermosa que me dan ganas de llenarla de besos,
aunque estemos frente a toda una multitud.
―Ensayemos.
― Tomo el micrófono. ― Solo dos conciertos más y terminamos.
Tomamos
nuestros lugares, la música comienza a invadir la sala y comienzo a cantar.
Es de noche
y entro a casa, desde aquí un delicioso olor toma mis fosas nasales. Solo el
infierno sabe lo mucho que había extrañado esto. Llegar a casa y encontrarme
con un hogar, olor a comida casera, calidez y a mi mujer esperando por mí, con
un enorme abrazo en el que podría morir feliz.
―Hola
cariño.
―Hola mi
amor. ― Deja lo que hacía y viene a mí. ― ¿Cómo te fue?
―Bien. ―
Nos abrazamos fuerte y terminamos en un beso. ― ¿Y a ti?
―Bien, fui
a comprar la despensa, haré mucha comida deliciosa.
―Gracias
cariño.
―Sé que te
gusta comer y cosas deliciosas, a mí me gusta cocinar cosas deliciosas ¿A que
somos perfectos juntos?
―Totalmente
de acuerdo.
Atrapo sus
labios y comienzo a besarlos. Creo que comió una cereza porque sabe a una. Así
de dulce, así de perfumada. Así de deliciosa. Con ese toque de peligro, de
pasión. De seducción.
―Sabes a…
―Cereza. ―
Sonríe. ― Compre unas, están deliciosas.
―Ya lo
comprobé.
La beso de
nuevo. La tomo de la cintura y la atraigo a mí, la pego a mi cuerpo sin dejar
ningún centímetro de distancia. Sus pechos pegan contra mi pecho, siento su
suavidad, su perfecta forma. Mi pelvis se pega a la de ella y la escucho
jadear.
―Creo que
la cena puede esperar. ― Comento entre nuestros besos.
―Sí, creo
que sí.
Sin dejar
de besarnos caminamos a la habitación donde me ocupo de amarla intensamente.
Es nuestro
penúltimo concierto. Estamos alistándonos para salir, desde los camerinos se
escuchan los gritos de los fans y me pone la piel erizada.
―Hyde
acomódate, te maquillare. ― Sora viene a mí y me tenso al ver a mi novia entrar
al camerino.
―Yo me
ocupo de maquillarlo. ― Entra Arlet.
―No
llegabas y se hace tarde, hoy lo haré yo.
―Que amable
pero no gracias, hazte a un lado. ―Arlet habla en tono autoritario. ― Tengo que
maquillar a mi novio.
Sora se me
queda viendo para que diga algo, pero no lo hago, le sonrío a mi novia y ella
comienza a maquillarme. Sora se va molesta y suelto un suspiro.
―Celosa.
―No la
soporto, mosca muerta. ― Me río.
―Mi novia
está enojada.
―Me hace
rabiar esa mujer, si continua así usted y yo tendremos problemas.
―Oh oh, me
hablo de usted.
―Cállese y
quédese quieto, Takarai-san.
―Te amo. ―
Le digo para tranquilizarla. ― Solo soy tuyo cariño, de nadie más. ― Ella
sonríe.
―No deberías
hacerme sonreír cuando estoy molesta.
Sonrío
también y beso el dorso de su mano. Me quedo quieto y la dejo hacer su trabajo.
Amo sentir su presencia a mi lado, maquillándome, peinándome, haciendo lo que
quiera conmigo, con esa delicadeza y entrega.
El
concierto está por empezar, la banda y yo estamos ya listos para la señal de
salida. Arlet se fue al área de staff para ver el concierto. Están con nosotros
Eiji y su prima.
―… Ya te
dije hyde, ella empieza siempre. Me da guerra.
―Te dije
que ella se encarga de mis cosas, no deberías meterte Sora.
―¡Ella es!
Ella…
―Ella,
ella, ¡Ella es mi novia! ¿Entiendes eso? Mi novia, mi mujer… Y nadie está por
encima de ella. Nadie.
Sora se
queda callada y su mirada me dice que la he lastimado, no me disculpo por el
tono de voz ni por nada.
―Si siguen
con esto te cambiaré de cargos Sora, no dejaré que la lucha entre ustedes
continúe.
Nos dan la
señal para salir y nuestra platica termina ahí.
Al acabar
el concierto nos metimos enseguida a la camioneta. Hoy es cumpleaños de Eiji y
como siempre cualquier cosa es buena para una fiesta así que nos vamos directo
a su casa a festejar.
―Felicidades.
― Lo abrazo. ― Eres un buen tipo.
―Gracias
hyde-san, por todo.
Los demás
lo felicitan y camino de la mano de mi novia a unos cómodos lugares. Tomamos
unas copas de vino y ella se recarga en mí.
―Que
energía tienen para irse de fiesta después de un concierto.
―Siempre
hay energía para una fiesta. ― Me río.
―Son unos
locos.
Nos damos
un pequeño beso y Kaz llega a nosotros, no me había dado cuenta que él y Arlet
son buenos amigos. Me gusta que sea así.
―Fue
buenísimo como detuviste a esa loca, eres mi ídola. ― Comenta el guitarrista.
―Gracias. ―
Se ríe. ― Ganas de golpearla no me faltan.
―Tus manos
son preciosas para eso.
―¡Es que
eres tan lindo Kazu!
―Paren que
me pondré celoso.
―Te lo
mereces. ― Contesta Kaz.
Nos
volvemos a reír y comenzamos a platicar sobre el concierto.
Pasan
algunas horas y el ambiente ya es el acostumbrado, borrachos, drogados… Unos
dormidos en cualquier lugar, otros casi follandose aquí… Suspiro. Es hora de
irnos a casa, no me gusta que Arlet vea estas cosas.
Camino
hacia donde estábamos, fui al baño, pero al visualizarla me percato de que Sora
está con ella. Me tenso enseguida.
―Vamos a
casa cariño. ― Acaricio su hombro. ― Gracias por la fiesta Sora.
―De nada
hyde. ― Sonríe y esa sonrisa me da un poco de inquietud. ― Hasta luego Arlet.
Volteo a
ver a mi novia, está seria y me tenso aún más.
―¿Qué pasa,
cariño?
―¿Por qué
no me lo dijiste?
―¿Qué?
―Se
besaron. ― Dice en un susurro. ― ¡Se besaron!
Ella se
levanta y camina hacia la salida. Voy tras ella, pero al intentar tomar su
brazo se aleja enseguida.
―No me
toques, no ahora.
―Ella se me
aventó, la aleje enseguida. ― Digo nervioso.
―¿Por qué
no me lo dijiste?. ― Suspira. ― Olvídalo hyde, quiero irme ya.
Retoma el
camino y me quedo inquieto, esa mirada no la había visto… Esa mirada es
realmente de alguien enojado y con ganas de matar al mundo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Un abrazo ♥