jueves, 30 de marzo de 2017

Glass Dama



Capítulo 22 Odioso


Anoche Arlet se enteró del beso entre Sora y yo. No sé qué más le haya contado, no sé si dijo verdades o mentiras también. Mi novia anoche, al llegar a casa se encerró en la habitación, no me dejo hablar con ella y menos dormir a su lado.
Estoy saliendo de la habitación de invitados, son las 10 de la mañana he estado despierto desde hace horas, aunque la verdad es que no dormí casi nada. Me detengo en nuestra habitación y trato de escuchar algún ruido, pero no logro percibir nada.
Suspiro y voy a la cocina, saco algunas cosas del refrigerador y me dispongo a cocinar.


―He cocinado para ti. ― Comento al verla parada al otro lado de la barra.
―Gracias. ― Me responde por lo bajo. ― Pondré la mesa.
Camina lento y toma dos platos, se mueve con delicadeza y sin mirarme. No soportando más su indiferencia la tomo de la cintura y la atraigo a mí.
―Hablemos. ― Digo cerca de su oído.
―No quiero.
―No me importa quedarme aquí todo el jodido día, no te soltaré hasta hablar.
―Tienes trabajo en dos horas, puedo aguantar ese tiempo aquí. ― Bufo.
―Arlet por favor escúchame.
―Me lo hubieras dicho hyde, me hubieras dicho enseguida.
―No tenía cabeza para nada más que para ti, verte, abrazarte, hablar de nosotros…
―Aun así.
―Ella se me lanzó, la alejé en cuanto pude cariño, de verdad.
―¿Y aun así es tu amiga? No puedes ser amigo de alguien que quiere contigo.
―Ella dijo que…
―Habrá dicho cualquier cosa para tenerte cerca, te pudo hasta haber llorado para que le tuvieses lastima y tenerla trabajando cerca de ti. ¿Es que eres tonto?
Se aleja de mis brazos y va a poner los platos en la mesa, los acomoda, pone los cubiertos, unas copas, unas servilletas, voltea sin verme y va por la comida para servirla. Me quedo quieto, sin saber qué hacer, casi casi apanicado por lo que llegue a pasar… ¿Y si me termina? Maldición, no… ¡No! Suspiro y la ayudo a servir.
―Ella es nada en mi vida.
―No lo digas, es tu amiga hyde. Tomas en consideración sus opiniones, hablan, le sonríes. Ni lo digas.
―Te amo a ti.
―Menos mal. ― Dice sarcástica. ― Si la amaras a ella también yo ya estaría de regreso en mi país.
Me quedo nuevamente como estatua, ¿Irse de nuevo? No, ella no puede hacerlo, no puede dejarme de nuevo solo, sin ella… No, por dios no.
―No digas eso, no puedes irte.
―Solo fue una idea al aire.
―Arlet puedes golpearme si quieres, puedes no dormir conmigo, no abrazarme si quieres, pero no irte, ¿Entiendes? No te dejare ir de nuevo, no pasaré por ese tormento nuevamente.
―Está bien. ― Asiente levemente. ― ¿Qué sientes por ella?
―Solo es relación jefe empleada, teníamos una pequeña amistad cuando no estabas. Solo eso, no la quiero, menos la amo.
―¿Por qué te hiciste su amigo?
―Yo…― Tomo aire. ― Me sentía solo.
―Lo que faltaba. ― Lleva sus manos a la cabeza. ― El señor no puede estar solo por mucho porque necesita una mujer, maldita sea Hideto.
Se va enseguida y no me deja decir nada más, veo la mesa y la comida que hice queda solamente aquí, sin llegar a ningún estómago.


Entro a la habitación para alistarme e irme al estudio, ahora es cuando reprocho tener tanto trabajo, al estarme cambiando veo que ella sale del baño cambiada, me mira con recelo y se cruza de brazos.
―Iré contigo.
―Me alegra. ― Contesto sorprendido.
―Esa zorra no se saldrá con la suya, pobre de ti que siquiera le sonrías, ¿Entiendes?
―Completamente. ― Digo sonriendo por dentro.


Durante el camino estuvimos en silencio, unas canciones nos acompañaron en el trayecto por lo que el silencio no fue incomodo, ella me dejo tomarla de la mano, solo eso, no se alejó, no me dijo nada. Fue satisfactorio.
―Que puntuales. ― Entramos al estudio.
―Debes agradecer, anoche estuvo genial, me duele la cabeza. ― Se queja el bajista.
―Ni me recuerdes. ― Gruño.
―¿También te emborrachaste?
―Ojalá. ― Suspiro. ― Sora le conto a Arlet que me beso.
Veo a mi novia quien está en un sillón, platicando con Kaz, por su movimiento corporal sé que le está contando a Kaz lo mismo que yo a quienes están conmigo. Lo confirmo cuando Kaz voltea y me manda una mirada asesina, después de ser golpeado por ella.
―¿Y qué paso?
―Está muy molesta.
―Pero vino, es buena señal supongo.
―Solo vino para que Sora la pase mal.
―Diablos, que mujer. ― Hace un silbido. ― Esas son de las mejores.
―Amo verla celosa pero no enojada. ― Suspiro.
Platicamos un poco más y Sora entra a la sala, se sorprende al ver a mi novia aquí, viene a mí para darme unos papeles y me sonríe, solo la saludo, sin hacer contacto visual ni algún afecto.
―Iré por comida, ¿Quieres algo en especial hyde?
―N…
―Iré yo a comprarla. ― Se acerca Arlet. ― Yo sé que le gusta a mi novio. Y a todos ellos. ― Hace una sonrisa encantadora.
―Gracias cariño.
Sora está por decir algo, pero mi mirada la detiene y se va, Arlet la apuñala con la mirada hasta matarla una y otra vez.
―Ni creas que te traeré comida que te gusta. ― Me dice Arlet. ― Te lo ganaste.
Me quedo sorprendido y mis amigos se ríen. Ella sale triunfante y yo me quedo con los ojos cerrados, ¿Qué haría sin ella?
―Por tu culpa me tocaron unos golpes, idiota.
―¿Mi culpa?
―Si, por no decirle. Ella me dijo mal amigo. ― Se queja Kaz. ― ¡Eso duele!
―No te preocupes, me toco dormir en otra habitación, no comí y no me deja tocarla. ― También me quejo.
―Ojalá que te deje sin sexo un mes.
―Estuve sin sexo casi cinco meses… Puedo soportarlo.
―No con ella cerca de ti. ― Se ríen. ― Una cosa es tenerla lejos y sin sexo, otra tenerla cerca y sin sexo.
―Bien jugado. ― Bufo. ― Ojalá no recurra a ese castigo.
―Ojalá que sí, por idiota.
―¿Ahora todos están contra mí?
―Arlet tiene nuestro total apoyo.
―Exacto.
―Aleja a Sora de aquí.
―Apoyo eso.
―Malditos.


Arlet llega rato después con comida, tal y como dijo no trajo comida de mi favorita así que me quedo con un poco de hambre pues no desayune.
Durante todo el rato que estamos aquí no dejo de verla, de admirarla. Es la mujer más preciosa que he visto, ella lo tiene todo, es como si hubiese sido creada especialmente para mí, como si hubiese sido hecha para encajar a la perfección conmigo.
Suelto un gran suspiro y me concentro en los papeles que están frente a mí.


―Hyde, el concierto de mañana está prácticamente listo, solo detalles.
―Gracias Sora.
―¿Estás enojado conmigo?
―¿Es raro que un jefe le hable así a su trabajadora?
―Somos amigos.
―Ya no.
―¿Tu novia te prohibió ser amigo mío? No pensé que fueras así.
―Es decisión mía, ¿Quieres dejarlo ya? Desde que llego mi novia cambiaste, has hecho cosas para que yo tenga problemas con ella.
―¿Y han tenido problemas?
―Ninguno. ― Llega Arlet y pasa sus brazos por mi cuello. ― No tenemos ni tendremos problemas, no por tu culpa.
―Lo que dije anoche fue cierto.
―Si, si, lo besaste y él te alejo. ¿Qué tiene de grave? Si te hubiese correspondido, querida… Estarías mínimo sin ese lindo cabello que tienes. ― Evito reírme.
―¿No te molesta que haya besado a alguien?
―Si hubiera sentimientos claro que sí, pero no los hay… ¿Por qué enojarme por eso? No eres peligro.
―¿Eso crees?
―Estoy segura. ― Confirma.
―Bien… Eso no parecía cuando estuvimos juntos en una camioneta hyde, recuérdalo. ― Arlet se tensa.
―Estaba borracho, querías besarme, no te deje, me quede dormido y Eiji llego. ¿Dónde está el sentimiento ahí?
―Deja de dar lastima niña y vete de aquí. ― Mi novia ya está molesta.
―No he…
―Nosotros sí, ¡Largo!
Sora se alarma un poco y sale enseguida. Arlet se queda abrazándome hasta que la chica desaparece y se aleja, se para frente a mí y su mirada me acuchilla.
―Ahora mismo me contaras todo lo que paso mientras no estuve.
―Enloquecí sin ti.
―Sobre esa mujer.
―No tuve sexo con ella si es lo que piensas.
―Por eso me contarás todo, ahora mismo.
―Esta bien. ― Suspiro y comienzo a hablar mientras ella no deja su dura mirada.




No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Un abrazo ♥