Capítulo 22 Odioso
Anoche
Arlet se enteró del beso entre Sora y yo. No sé qué más le haya contado, no sé
si dijo verdades o mentiras también. Mi novia anoche, al llegar a casa se encerró
en la habitación, no me dejo hablar con ella y menos dormir a su lado.
Estoy saliendo
de la habitación de invitados, son las 10 de la mañana he estado despierto
desde hace horas, aunque la verdad es que no dormí casi nada. Me detengo en
nuestra habitación y trato de escuchar algún ruido, pero no logro percibir
nada.
Suspiro y
voy a la cocina, saco algunas cosas del refrigerador y me dispongo a cocinar.
―He
cocinado para ti. ― Comento al verla parada al otro lado de la barra.
―Gracias. ―
Me responde por lo bajo. ― Pondré la mesa.
Camina
lento y toma dos platos, se mueve con delicadeza y sin mirarme. No soportando
más su indiferencia la tomo de la cintura y la atraigo a mí.
―Hablemos. ―
Digo cerca de su oído.
―No quiero.
―No me
importa quedarme aquí todo el jodido día, no te soltaré hasta hablar.
―Tienes
trabajo en dos horas, puedo aguantar ese tiempo aquí. ― Bufo.
―Arlet por
favor escúchame.
―Me lo
hubieras dicho hyde, me hubieras dicho enseguida.
―No tenía
cabeza para nada más que para ti, verte, abrazarte, hablar de nosotros…
―Aun así.
―Ella se me
lanzó, la alejé en cuanto pude cariño, de verdad.
―¿Y aun así
es tu amiga? No puedes ser amigo de alguien que quiere contigo.
―Ella dijo
que…
―Habrá
dicho cualquier cosa para tenerte cerca, te pudo hasta haber llorado para que
le tuvieses lastima y tenerla trabajando cerca de ti. ¿Es que eres tonto?
Se aleja de
mis brazos y va a poner los platos en la mesa, los acomoda, pone los cubiertos,
unas copas, unas servilletas, voltea sin verme y va por la comida para
servirla. Me quedo quieto, sin saber qué hacer, casi casi apanicado por lo que
llegue a pasar… ¿Y si me termina? Maldición, no… ¡No! Suspiro y la ayudo a
servir.
―Ella es
nada en mi vida.
―No lo
digas, es tu amiga hyde. Tomas en consideración sus opiniones, hablan, le
sonríes. Ni lo digas.
―Te amo a
ti.
―Menos mal.
― Dice sarcástica. ― Si la amaras a ella también yo ya estaría de regreso en mi
país.
Me quedo
nuevamente como estatua, ¿Irse de nuevo? No, ella no puede hacerlo, no puede
dejarme de nuevo solo, sin ella… No, por dios no.
―No digas
eso, no puedes irte.
―Solo fue
una idea al aire.
―Arlet
puedes golpearme si quieres, puedes no dormir conmigo, no abrazarme si quieres,
pero no irte, ¿Entiendes? No te dejare ir de nuevo, no pasaré por ese tormento
nuevamente.
―Está bien.
― Asiente levemente. ― ¿Qué sientes por ella?
―Solo es relación
jefe empleada, teníamos una pequeña amistad cuando no estabas. Solo eso, no la
quiero, menos la amo.
―¿Por qué
te hiciste su amigo?
―Yo…― Tomo
aire. ― Me sentía solo.
―Lo que
faltaba. ― Lleva sus manos a la cabeza. ― El señor no puede estar solo por
mucho porque necesita una mujer, maldita sea Hideto.
Se va
enseguida y no me deja decir nada más, veo la mesa y la comida que hice queda
solamente aquí, sin llegar a ningún estómago.
Entro a la
habitación para alistarme e irme al estudio, ahora es cuando reprocho tener
tanto trabajo, al estarme cambiando veo que ella sale del baño cambiada, me
mira con recelo y se cruza de brazos.
―Iré
contigo.
―Me alegra.
― Contesto sorprendido.
―Esa zorra
no se saldrá con la suya, pobre de ti que siquiera le sonrías, ¿Entiendes?
―Completamente.
― Digo sonriendo por dentro.
Durante el
camino estuvimos en silencio, unas canciones nos acompañaron en el trayecto por
lo que el silencio no fue incomodo, ella me dejo tomarla de la mano, solo eso,
no se alejó, no me dijo nada. Fue satisfactorio.
―Que
puntuales. ― Entramos al estudio.
―Debes
agradecer, anoche estuvo genial, me duele la cabeza. ― Se queja el bajista.
―Ni me
recuerdes. ― Gruño.
―¿También
te emborrachaste?
―Ojalá. ―
Suspiro. ― Sora le conto a Arlet que me beso.
Veo a mi
novia quien está en un sillón, platicando con Kaz, por su movimiento corporal
sé que le está contando a Kaz lo mismo que yo a quienes están conmigo. Lo
confirmo cuando Kaz voltea y me manda una mirada asesina, después de ser
golpeado por ella.
―¿Y qué
paso?
―Está muy
molesta.
―Pero vino,
es buena señal supongo.
―Solo vino
para que Sora la pase mal.
―Diablos,
que mujer. ― Hace un silbido. ― Esas son de las mejores.
―Amo verla
celosa pero no enojada. ― Suspiro.
Platicamos
un poco más y Sora entra a la sala, se sorprende al ver a mi novia aquí, viene
a mí para darme unos papeles y me sonríe, solo la saludo, sin hacer contacto
visual ni algún afecto.
―Iré por
comida, ¿Quieres algo en especial hyde?
―N…
―Iré yo a
comprarla. ― Se acerca Arlet. ― Yo sé que le gusta a mi novio. Y a todos ellos.
― Hace una sonrisa encantadora.
―Gracias
cariño.
Sora está
por decir algo, pero mi mirada la detiene y se va, Arlet la apuñala con la
mirada hasta matarla una y otra vez.
―Ni creas
que te traeré comida que te gusta. ― Me dice Arlet. ― Te lo ganaste.
Me quedo
sorprendido y mis amigos se ríen. Ella sale triunfante y yo me quedo con los
ojos cerrados, ¿Qué haría sin ella?
―Por tu
culpa me tocaron unos golpes, idiota.
―¿Mi culpa?
―Si, por no
decirle. Ella me dijo mal amigo. ― Se queja Kaz. ― ¡Eso duele!
―No te
preocupes, me toco dormir en otra habitación, no comí y no me deja tocarla. ―
También me quejo.
―Ojalá que
te deje sin sexo un mes.
―Estuve sin
sexo casi cinco meses… Puedo soportarlo.
―No con
ella cerca de ti. ― Se ríen. ― Una cosa es tenerla lejos y sin sexo, otra
tenerla cerca y sin sexo.
―Bien
jugado. ― Bufo. ― Ojalá no recurra a ese castigo.
―Ojalá que sí,
por idiota.
―¿Ahora
todos están contra mí?
―Arlet
tiene nuestro total apoyo.
―Exacto.
―Aleja a
Sora de aquí.
―Apoyo eso.
―Malditos.
Arlet llega
rato después con comida, tal y como dijo no trajo comida de mi favorita así que
me quedo con un poco de hambre pues no desayune.
Durante
todo el rato que estamos aquí no dejo de verla, de admirarla. Es la mujer más
preciosa que he visto, ella lo tiene todo, es como si hubiese sido creada
especialmente para mí, como si hubiese sido hecha para encajar a la perfección
conmigo.
Suelto un
gran suspiro y me concentro en los papeles que están frente a mí.
―Hyde, el
concierto de mañana está prácticamente listo, solo detalles.
―Gracias
Sora.
―¿Estás
enojado conmigo?
―¿Es raro
que un jefe le hable así a su trabajadora?
―Somos
amigos.
―Ya no.
―¿Tu novia
te prohibió ser amigo mío? No pensé que fueras así.
―Es decisión
mía, ¿Quieres dejarlo ya? Desde que llego mi novia cambiaste, has hecho cosas
para que yo tenga problemas con ella.
―¿Y han
tenido problemas?
―Ninguno. ―
Llega Arlet y pasa sus brazos por mi cuello. ― No tenemos ni tendremos
problemas, no por tu culpa.
―Lo que
dije anoche fue cierto.
―Si, si, lo
besaste y él te alejo. ¿Qué tiene de grave? Si te hubiese correspondido, querida…
Estarías mínimo sin ese lindo cabello que tienes. ― Evito reírme.
―¿No te
molesta que haya besado a alguien?
―Si hubiera
sentimientos claro que sí, pero no los hay… ¿Por qué enojarme por eso? No eres
peligro.
―¿Eso
crees?
―Estoy
segura. ― Confirma.
―Bien… Eso
no parecía cuando estuvimos juntos en una camioneta hyde, recuérdalo. ― Arlet
se tensa.
―Estaba
borracho, querías besarme, no te deje, me quede dormido y Eiji llego. ¿Dónde está
el sentimiento ahí?
―Deja de
dar lastima niña y vete de aquí. ― Mi novia ya está molesta.
―No he…
―Nosotros
sí, ¡Largo!
Sora se
alarma un poco y sale enseguida. Arlet se queda abrazándome hasta que la chica
desaparece y se aleja, se para frente a mí y su mirada me acuchilla.
―Ahora
mismo me contaras todo lo que paso mientras no estuve.
―Enloquecí
sin ti.
―Sobre esa
mujer.
―No tuve
sexo con ella si es lo que piensas.
―Por eso me
contarás todo, ahora mismo.
―Esta bien.
― Suspiro y comienzo a hablar mientras ella no deja su dura mirada.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Un abrazo ♥