Capítulo 19 Angustia
―¿Está bien este
hyde?
―Sí, déjalo en
el sillón. Gracias Sora.
―¿Necesitas algo
más?
―Es todo, nos
vemos afuera.
―Con permiso.
Hoy tenemos un
concierto más. Ha pasado casi un mes más, donde hemos tenido mucho trabajo,
conciertos, entrevistas, fotos y demás.
En algún punto
del camino, me hice amigo de Sora… Ella ahora es como mi asistente personal, me
ayuda en todo lo que necesite, desde papeleo hasta vestuario. Estos días hemos
estado juntos casi todo el tiempo, trabajando y relajándonos un poco.
Es una mujer
divertida y relajada, me siento tranquilo cuando hablo con ella, sabe escuchar
y eso me gusta.
Me pongo el
suéter que escogió y me veo al espejo, me pongo un collar y tomo mi celular. Le
escribo a mi novia y guardo el móvil en mi mochila.
Salgo del
camerino y me encuentro con la banda y nos damos la mano, es hora del
concierto.
Como es nuestra
costumbre de cada fin de concierto, estamos en una fiesta. Nuevamente en casa
de Eiji, tomando y relajándonos, la banda y el staff.
Yo platico un
momento con Sora y estoy al pendiente del reloj, ya casi es hora para hablar
con mi novia.
―… Sí, me
emocione mucho.
―Haz estado en
muchos conciertos ya.
―Y nunca se me
quitara la emoción, siempre es algo único.
―Qué bueno que
lo disfrutes tanto, nada mejor que un trabajo así.
―Lo sé, soy
afortunada.
―Gracias por
trabajar tanto.
―A ti por ser
buen jefe. ― Se ríe. ―
Bueno, te dejo.
―¿Ya te vas?
―No, es que ya
es hora de que le hables a tu novia, te dejo para que hablen.
―Es verdad. ―
Sonrío. ― Gracias.
―Nos vemos.
Ella sale de la
sala y yo tomo mi celular, marco el número de Arlet y escucho los sonidos
típicos de espera de llamada.
―¡Mi amor!. ―
Salta su voz y sonrío más.
―Hola cariño, ¿Cómo
estás?
―Bien, estoy
descansando un poco. ¿Cómo estás tú?
―Descansando también,
acabo el concierto hace unas horas.
―¿La pasaron
bien?
―Sí, fue un buen
concierto.
―Qué alegría,
¿Están todos bien?
―Bien, ahorita
están ahogados en alcohol. ― Me río. ― Pero bien.
―Te extraño. ―
Dice en un susurro.
―Ya es mucho
tiempo…
―Lo sé. ―
Suspira. ― ¿Tú me extrañas?
―Cada segundo
del maldito día.
―Te amo hyde,
¿Lo sabes verdad?
―Lo sé… Yo te
amo también cariño.
Continuamos
hablando por largo rato más.
Despierto en mi
enorme y fría cama. Cada mañana me quejo más y más de que ella no amanezca
conmigo, me enoja mucho, mucho más.
Arlet ya debería
estar aquí, conmigo. Su novio. Suelto un gruñido y me desespero.
¿Por qué no
regresas ya?
Cada vez es más difícil
esto, no poder abrazarla, besarla… Hacer el amor, sentir su cuerpo, su compañía,
su olor… Tenerla a mi lado, siempre. Como antes. La necesito tanto como el
primer día. La sensacion de angustia, de inquietud en mi pecho crece más, siento que quizá la pierdo, que quizá ella ya se alejo de mí... Y no me gusta.
No negare que la compañía de Sora me ha mantenido cuerda estas ultimas semanas. Si
no fuera por ella quizá habría entrado en completa desesperación.
Es una buena
amiga.
―Creí que seguirías
dormido.
―Acabo de
despertar.
Me vuelvo a
acomodar en la cama y suelto un suspiro. Kaz viene y se acuesta a mi lado, se
queda en silencio, a esperar que yo hable si es que lo necesito.
―Ya no aguanto.
―¿Qué?
―La necesito Kaz…
Unos días más y estoy seguro que me volveré loco.
―Pues pareces
pasarla muy bien con Sora. ― Reprocha. ― Estoy seguro que a tu novia no le
gustará nada.
―Es solo una
amiga.
―De lejos se ven
más que eso… Así empezaste con Arlet y mírate ahora.
―No es lo mismo.
Arlet me gusta, la amo.
―No niegues que
Sora también te gusta.
―Pero no la amo.
―Eso no importa,
al cuerpo lo que pida.
―No seas cabrón.
― Me quejo. ― No haría eso.
―Me alegra oírlo,
Arlet no se lo merece.
Nos quedamos en
silencio y minutos después escucho los ronquidos de mi amigo. Siento como una angustia
en el pecho, hablamos diario y me dice siempre que me ama pero no puedo evitar
pensar que ya no quiere regresar a mí, ¿Y si es eso? ¿Y si ella ya no me ama
como antes? Mi pecho experimenta una grande inquietud, necesito ver sus ojos
directamente y sentir sus besos para confirmar sus palabras, ella me ama. Suspiro
y me dispongo a dormir otra vez.
Dos días después nos encontramos como locos
ensayando, dejamos pasar dos días sin ensayo por flojera mía, realmente nunca
había pasado pero me lo permití y en mal momento.
―Sí, esas
canciones quedan.
―Mañana es el
concierto…
―Como si fuera
el primero, todo irá bien.
―De acuerdo,
lleguen a tiempo.
Siendo el día
ensayamos en el recinto y de ahí nos vamos al camerino, platicamos y nos reímos
un rato, las maquillistas tratan de no reírse con lo que escuchan, algunas se
apenan, otras fingen no poner atención. Sora se ríe y se incluye en la platica.
Creo que a Kaz no le agrada mucho. Dice él que ella sigue enamorada y que
cuando tenga toda mi confianza me querrá engatusar.
Estando en el
escenario olvido todo, entrego todo. Canto, toco la guitarra, brinco, camino,
corro, veo los rostros de los fans, hablo, bromeo. Me siento como pez en el
agua, tranquilo, relajado. Esta sensación me gusta… Mucho.
Al terminar el
concierto salimos del escenario y el staff nos espera con toallas y botellas de
agua, Sora me da lo mío y sin esperarlo me abraza fuerte, yo a ella y nos
alejamos con una sonrisa.
―¡Buen trabajo!
―Gracias Sora.
Ella toma la
toalla y me seca, pasa por mi cara, el cuello y termina en el pecho, es la
primera vez que lo hace y solo la observo extrañado.
―Sí, buen
trabajo.
Escucho una voz
tan familiar que estando ciego podría reconocer entre millones de personas.
Volteo enseguida y veo esa figura que tanto he soñado entre mis brazos.
Arlet…
Ella está aquí,
parada a medio metro de mí, viendo con ojos asesinos a la chica que me seca por
lo cual enseguida la detengo y le quito la toalla.
Ella está aquí.
De repente mi vida
vuelve a tener de nuevo color. De repente a mi pecho se le quita un gran peso de encima, se le quitan miles de sensaciones feas.
―Mi amor…―
Susurro.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Un abrazo ♥