lunes, 20 de marzo de 2017

Glass Dama



Capítulo 19 Angustia


―¿Está bien este hyde?
―Sí, déjalo en el sillón. Gracias Sora.
―¿Necesitas algo más?
―Es todo, nos vemos afuera.
―Con permiso.
Hoy tenemos un concierto más. Ha pasado casi un mes más, donde hemos tenido mucho trabajo, conciertos, entrevistas, fotos y demás.
En algún punto del camino, me hice amigo de Sora… Ella ahora es como mi asistente personal, me ayuda en todo lo que necesite, desde papeleo hasta vestuario. Estos días hemos estado juntos casi todo el tiempo, trabajando y relajándonos un poco.
Es una mujer divertida y relajada, me siento tranquilo cuando hablo con ella, sabe escuchar y eso me gusta.
Me pongo el suéter que escogió y me veo al espejo, me pongo un collar y tomo mi celular. Le escribo a mi novia y guardo el móvil en mi mochila.
Salgo del camerino y me encuentro con la banda y nos damos la mano, es hora del concierto.


Como es nuestra costumbre de cada fin de concierto, estamos en una fiesta. Nuevamente en casa de Eiji, tomando y relajándonos, la banda y el staff.
Yo platico un momento con Sora y estoy al pendiente del reloj, ya casi es hora para hablar con mi novia.
―… Sí, me emocione mucho.
―Haz estado en muchos conciertos ya.
―Y nunca se me quitara la emoción, siempre es algo único.
―Qué bueno que lo disfrutes tanto, nada mejor que un trabajo así.
―Lo sé, soy afortunada.
―Gracias por trabajar tanto.
―A ti por ser buen jefe. ― Se ríe. ― Bueno, te dejo.
―¿Ya te vas?
―No, es que ya es hora de que le hables a tu novia, te dejo para que hablen.
―Es verdad. ― Sonrío. ― Gracias.
―Nos vemos.
Ella sale de la sala y yo tomo mi celular, marco el número de Arlet y escucho los sonidos típicos de espera de llamada.
―¡Mi amor!. ― Salta su voz y sonrío más.
―Hola cariño, ¿Cómo estás?
―Bien, estoy descansando un poco. ¿Cómo estás tú?
―Descansando también, acabo el concierto hace unas horas.
―¿La pasaron bien?
―Sí, fue un buen concierto.
―Qué alegría, ¿Están todos bien?
―Bien, ahorita están ahogados en alcohol. ― Me río. ― Pero bien.
―Te extraño. ― Dice en un susurro.
―Ya es mucho tiempo…
―Lo sé. ― Suspira. ― ¿Tú me extrañas?
―Cada segundo del maldito día.
―Te amo hyde, ¿Lo sabes verdad?
―Lo sé… Yo te amo también cariño.

Continuamos hablando por largo rato más.

Despierto en mi enorme y fría cama. Cada mañana me quejo más y más de que ella no amanezca conmigo, me enoja mucho, mucho más.
Arlet ya debería estar aquí, conmigo. Su novio. Suelto un gruñido y me desespero.
¿Por qué no regresas ya?
Cada vez es más difícil esto, no poder abrazarla, besarla… Hacer el amor, sentir su cuerpo, su compañía, su olor… Tenerla a mi lado, siempre. Como antes. La necesito tanto como el primer día. La sensacion de angustia, de inquietud en mi pecho crece más, siento que quizá la pierdo, que quizá ella ya se alejo de mí... Y no me gusta.
No negare que la compañía de Sora me ha mantenido cuerda estas ultimas semanas. Si no fuera por ella quizá habría entrado en completa desesperación.
Es una buena amiga.
―Creí que seguirías dormido.
―Acabo de despertar.
Me vuelvo a acomodar en la cama y suelto un suspiro. Kaz viene y se acuesta a mi lado, se queda en silencio, a esperar que yo hable si es que lo necesito.
―Ya no aguanto.
―¿Qué?
―La necesito Kaz… Unos días más y estoy seguro que me volveré loco.
―Pues pareces pasarla muy bien con Sora. ― Reprocha. ― Estoy seguro que a tu novia no le gustará nada.
―Es solo una amiga.
―De lejos se ven más que eso… Así empezaste con Arlet y mírate ahora.
―No es lo mismo. Arlet me gusta, la amo.
―No niegues que Sora también te gusta.
―Pero no la amo.
―Eso no importa, al cuerpo lo que pida.
―No seas cabrón. ― Me quejo. ― No haría eso.
―Me alegra oírlo, Arlet no se lo merece.
Nos quedamos en silencio y minutos después escucho los ronquidos de mi amigo. Siento como una angustia en el pecho, hablamos diario y me dice siempre que me ama pero no puedo evitar pensar que ya no quiere regresar a mí, ¿Y si es eso? ¿Y si ella ya no me ama como antes? Mi pecho experimenta una grande inquietud, necesito ver sus ojos directamente y sentir sus besos para confirmar sus palabras, ella me ama. Suspiro y me dispongo a dormir otra vez.


 Dos días después nos encontramos como locos ensayando, dejamos pasar dos días sin ensayo por flojera mía, realmente nunca había pasado pero me lo permití y en mal momento.
―Sí, esas canciones quedan.
―Mañana es el concierto…
―Como si fuera el primero, todo irá bien.
―De acuerdo, lleguen a tiempo.


Siendo el día ensayamos en el recinto y de ahí nos vamos al camerino, platicamos y nos reímos un rato, las maquillistas tratan de no reírse con lo que escuchan, algunas se apenan, otras fingen no poner atención. Sora se ríe y se incluye en la platica. Creo que a Kaz no le agrada mucho. Dice él que ella sigue enamorada y que cuando tenga toda mi confianza me querrá engatusar.


Estando en el escenario olvido todo, entrego todo. Canto, toco la guitarra, brinco, camino, corro, veo los rostros de los fans, hablo, bromeo. Me siento como pez en el agua, tranquilo, relajado. Esta sensación me gusta… Mucho.


Al terminar el concierto salimos del escenario y el staff nos espera con toallas y botellas de agua, Sora me da lo mío y sin esperarlo me abraza fuerte, yo a ella y nos alejamos con una sonrisa.
―¡Buen trabajo!
―Gracias Sora.
Ella toma la toalla y me seca, pasa por mi cara, el cuello y termina en el pecho, es la primera vez que lo hace y solo la observo extrañado.
―Sí, buen trabajo.
Escucho una voz tan familiar que estando ciego podría reconocer entre millones de personas. Volteo enseguida y veo esa figura que tanto he soñado entre mis brazos.
Arlet…
Ella está aquí, parada a medio metro de mí, viendo con ojos asesinos a la chica que me seca por lo cual enseguida la detengo y le quito la toalla.
Ella está aquí.
De repente mi vida vuelve a tener de nuevo color. De repente a mi pecho se le quita un gran peso de encima, se le quitan miles de sensaciones feas.
―Mi amor…― Susurro.






No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Un abrazo ♥