Capítulo 18 Problema
Lo único que recuerdo es haber estado en la
camioneta con esa mujer… De ahí despertar en mi habitación con un maldito dolor
de cabeza. Kaz está enojado por alguna razón, me acaba de aventar una botella
de agua y unas pastillas, está serio, mucho más serio de lo normal.
―¿Qué mierda
crees que hacías?
―¿Qué?
―No te hagas
Haido.
―Te juro que
esta vez no lo hago.
―Sora. ―
Suspira. ― Está abajo exigiendo verte.
―¿Y a mí qué?
―Tuvieron sexo. ―
Escupo el agua.
―Ni de coña.
―Lo dice ella,
no yo.
―¿Y le crees?
―No sé, no
creería ni un momento si tú y yo hubiésemos vuelto juntos.
―Solo quiere
joder, no tuvimos nada.
―Estabas ebrio,
pudiste haberlo hecho pensando en tu novia.
―No jodas. ― Me
levanto. ― Ni loco, Arlet es única y no la ofendería así.
―¿Entonces?
―Ella quería
besarme y tocarme, la aleje.
―¿Y luego? Te
trajo aquí, te dejo en tu cama, desnudo. ― Gruño.
―Con el alcohol
que tenía en la sangre era imposible que siquiera tuviera una maldita erección.
Salgo enojado de
la habitación y bajo a la sala, en busca de esa mujer quien está parada en
medio, con las manos en su cintura, observando todo, en cuanto me ve camina
hacia mí y la esquivo.
―Deja de decir
estupideces.
―¿Qué?
―Tu y yo no
tuvimos sexo.
―Aaah eso, lo
dije para que bajaras enseguida. ― Se ríe y me quedo perplejo.
―¿Qué?
―Claro que no
tuvimos sexo, estabas demasiado ebrio, te avente a la cama y te quite los
zapatos.
―Desperté
desnudo.
―No fui yo, mi
primo vino. ― Suspiro tranquilo. ― Anoche que estábamos en la camioneta
acaricie tu pierna y enseguida comenzaste a roncar. ― Se ríe. ― Fue muy
divertido, así que te acosté bien en el asiento y te tapé. Eiji llego minutos
después, te vinimos a dejar y de ahí nos fuimos por Kaz quien estaba igual de
ebrio que ni supo cómo llego aquí.
―Ya… Entonces,
¿Qué quieres?
―Eiji me dio la
regañada de mi vida, vio mis intenciones y me amenazo… Si sigo jugando con
fuego no me darán trabajo en ningún lugar, la verdad me gusta mi trabajo… No me
despidas, prometo no hacer nada.
―Es un poco
tarde, ¿No crees?
―Lo sé, deme una
segunda oportunidad, Takarai-san.
Suspiro. ― Si
intentas algo, por más mínimo… Te vas.
―Gracias, no lo
decepcionaré de nuevo. Trabajaré duro.
―Bien, entonces
sigues aquí.
―¿Necesitan
algo? Puedo ir por comida.
―Sí, eso suena
bien, gracias.
―Vengo en un
rato, con permiso.
Hace una
reverencia y se va, me quedo sorprendido aún, ¿Qué le pasa? Es un cambio que no
se si creerme, pero por si las dudas estaré en guardia… No quiero otro susto
como este. Camino y llego a mi habitación, donde Kaz está, acostado en mi cama
y jugando con su celular. Al verme suspira y me avienta mi móvil.
―Sonó, era
Arlet. Le contesté y hablamos un rato, le dije que le hablarías en cuanto te
desocuparas.
―Gracias…― Me
siento inquieto.
―¿Qué paso?
―Esta
arrepentida, pidió una oportunidad más y no, no tuvimos sexo.
―Mmm, eso suena
raro.
―Lo sé.
Suelto un largo
suspiro y toco mi cabeza, maldita sea, siento que me explotará en este momento.
Me acuesto al lado de Kaz y cierro los ojos, suspiro y trato de tranquilizarme.
Maldita cruda.
Cuando estoy
mejor tomo mi celular y marco el número de mi novia, Kaz me da privacidad y al
escuchar su voz me siento en paz.
Rato después
bajamos a comer, Sora trajo la comida y enseguida se fue, por la noche tenemos
un programa de radio así que ella vendrá por nosotros mientras su primo arregla
algunas cosas, no sé si es conveniente que ella siga tan cerca, aunque está
como al principio, reservada.
―Por favor,
Takarai-san, Iwaike-san, apúrense.
―No encuentro
mis anillos. ― Contesto.
―Y yo mis botas,
¿Dónde diablos están?
―Vamos
retrasados. ― Suspira Sora. ― Les ayudaré.
Entra primero a
la habitación de Kaz y en dos minutos le encuentra las botas, viene a mi
habitación y en otros dos minutos encuentra mis anillos y me siento apenado,
¿Por qué no fui antes al baño? Suspiro y me los pongo, bajamos rápido a la
camioneta y tomamos camino a la radio.
El camino es un
poco largo, pero no pesado, es de noche, está fresco y no hay tantos autos.
―¿Saben de qué
es el programa verdad?. ― Dice Sora desde el volante.
―Ummmm, ¿Cantar?
¿Entrevista? ¿Las dos?
―Entrevista y
promoción del nuevo sencillo. ― Responde Kaz.
―Aah si, por
eso. ― Digo.
―Takarai-san,
ponga atención por favor. ― Suelta un suspiro Sora. ― Si la radio va mal Eiji
me mata.
―No prometo
nada. ― Me rio.
Observo por la
ventana, esta nueva Sora me gusta más que la acosadora, aunque no sé si sea de
fiar esta nueva actitud o no, quiero darle un voto de confianza. Es una mujer
preparada, de las mujeres que respeto mucho… Si fuese soltero quizá me fijaría
en ella.
Al llegar a la
radio el staff llega a nosotros y nos prepara, Sora me maquilla y esta vez la
dejo. A diferencia de antes no siento su directa mirada en mí y eso me hace
sentir cómodo y hasta dormitar un poco.
―Salimos en 10.
―Dejen de pensar
en la novia y céntrense en la entrevista por favor.
―Eso díselo al
jefe. ― Le dice Kaz a Sora.
―Por favor,
Takarai-san, concéntrese.
―Está bien. ― Tomo aire.
Tomo mi celular
y mando un mensaje a mi novia, avisándole que en la próxima hora no estaré al
teléfono por si manda mensaje.
Al terminar la
entrevista subimos a la camioneta, iremos a tomar algo un momento para
despejarnos. La entrevista fue corta pero pesada, esos entrevistadores parecían
novatos y sus preguntas tan comunes me sacaron de mis casillas, no soporto esas
entrevistas. Malditas tediosas que son.
―Odieeeee la
entrevista. ― Gruño.
―Lo sabemos.
Esta vez Eiji
maneja, Sora va sentada en el copiloto, Kaz atrás conmigo.
―Le dije que se
concentrara Takarai-san.
―Lo hice,
malditas personas.
―Ya pasó, al
menos sabe que con ellos no vuelve.
―Ummm.
Bajamos a un bar
privado, caminamos a unos sillones y pedimos bebidas, solo Kaz, Eiji y yo. Sora
dijo que estaba cansada y se fue. Vamos a olvidar ese mal momento. Tomo mi copa
y doy un trago.
Es un nuevo día,
estoy en el estudio con los chicos, ensayaremos un poco para nuestro próximo
concierto, el staff está aquí, bueno solo algunos y son contados. Solo los de
más confianza.
―¿Y si primero
comemos? ― No desayune. ― Se queja el bajista.
―Ni yo… ¿Qué
pedimos?
―Son unos
tragones.
―Somos jefe,
somos.
―¡Llego el
desayuno!
Sora entra con
bolsas de papel y las deja en la mesa de centro, saca las cosas y encontramos
un tradicional desayuno japonés. Mi estómago empieza a exigir comida y los
chicos comienzan a atacar.
―Takarai-san,
vaya a comer.
―No te pedimos
comida. ― Digo curioso.
―Tengo
iniciativa, con el corto tiempo que llevo aquí he conocido su rutina, a esta
hora siempre piden comida.
―Pues gracias.
―De nada. ― Me
sonríe. ― Vaya a comer por favor, espero que le guste.
―Claro. ― No
puedo evitar sonreírle y darle un cariño en la cabeza.
Voy a donde
están los chicos y ataco también la comida, de lejos observo a Sora. Mientras
nosotros comemos ella trabaja en acomodar nuestro desorden, no nos ve. De
espaldas es como si fuera Arlet solo que un poco más bajita, las dos son
amables y con iniciativa… Suelto una bocanada de aire.
Ahora esta nueva
actitud me está preocupando, porque me está recordando más a Arlet y no puede
ser posible. No puedo seguir diferenciándolas.
Me centro en la
comida, está muy rica así que todo se acaba.
En algún punto
me encuentro con la mirada de Sora, quizá mis ojos la llamaron y ella volteo.
Me regala una sonrisa y un pulgar arriba, yo le sonrío también y hago señas de
que estoy satisfecho. La hago sonreír más y yo con ella.
Vuelvo a
suspirar. Esa mujer no me puede caer bien y mucho menos, ser mi amiga... Siento que sería un problema si eso sucediera.

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