jueves, 16 de marzo de 2017

Glass Dama



Capítulo 18 Problema


Lo único que recuerdo es haber estado en la camioneta con esa mujer… De ahí despertar en mi habitación con un maldito dolor de cabeza. Kaz está enojado por alguna razón, me acaba de aventar una botella de agua y unas pastillas, está serio, mucho más serio de lo normal.
―¿Qué mierda crees que hacías?
―¿Qué?
―No te hagas Haido.
―Te juro que esta vez no lo hago.
―Sora. ― Suspira. ― Está abajo exigiendo verte.
―¿Y a mí qué?
―Tuvieron sexo. ― Escupo el agua.
―Ni de coña.
―Lo dice ella, no yo.
―¿Y le crees?
―No sé, no creería ni un momento si tú y yo hubiésemos vuelto juntos.
―Solo quiere joder, no tuvimos nada.
―Estabas ebrio, pudiste haberlo hecho pensando en tu novia.
―No jodas. ― Me levanto. ― Ni loco, Arlet es única y no la ofendería así.
―¿Entonces?
―Ella quería besarme y tocarme, la aleje.
―¿Y luego? Te trajo aquí, te dejo en tu cama, desnudo. ― Gruño.
―Con el alcohol que tenía en la sangre era imposible que siquiera tuviera una maldita erección.
Salgo enojado de la habitación y bajo a la sala, en busca de esa mujer quien está parada en medio, con las manos en su cintura, observando todo, en cuanto me ve camina hacia mí y la esquivo.
―Deja de decir estupideces.
―¿Qué?
―Tu y yo no tuvimos sexo.
―Aaah eso, lo dije para que bajaras enseguida. ― Se ríe y me quedo perplejo.
―¿Qué?
―Claro que no tuvimos sexo, estabas demasiado ebrio, te avente a la cama y te quite los zapatos.
―Desperté desnudo.
―No fui yo, mi primo vino. ― Suspiro tranquilo. ― Anoche que estábamos en la camioneta acaricie tu pierna y enseguida comenzaste a roncar. ― Se ríe. ― Fue muy divertido, así que te acosté bien en el asiento y te tapé. Eiji llego minutos después, te vinimos a dejar y de ahí nos fuimos por Kaz quien estaba igual de ebrio que ni supo cómo llego aquí.
―Ya… Entonces, ¿Qué quieres?
―Eiji me dio la regañada de mi vida, vio mis intenciones y me amenazo… Si sigo jugando con fuego no me darán trabajo en ningún lugar, la verdad me gusta mi trabajo… No me despidas, prometo no hacer nada.
―Es un poco tarde, ¿No crees?
―Lo sé, deme una segunda oportunidad, Takarai-san.
Suspiro. ― Si intentas algo, por más mínimo… Te vas.
―Gracias, no lo decepcionaré de nuevo. Trabajaré duro.
―Bien, entonces sigues aquí.
―¿Necesitan algo? Puedo ir por comida.
―Sí, eso suena bien, gracias.
―Vengo en un rato, con permiso.
Hace una reverencia y se va, me quedo sorprendido aún, ¿Qué le pasa? Es un cambio que no se si creerme, pero por si las dudas estaré en guardia… No quiero otro susto como este. Camino y llego a mi habitación, donde Kaz está, acostado en mi cama y jugando con su celular. Al verme suspira y me avienta mi móvil.
―Sonó, era Arlet. Le contesté y hablamos un rato, le dije que le hablarías en cuanto te desocuparas.
―Gracias…― Me siento inquieto.
―¿Qué paso?
―Esta arrepentida, pidió una oportunidad más y no, no tuvimos sexo.
―Mmm, eso suena raro.
―Lo sé.
Suelto un largo suspiro y toco mi cabeza, maldita sea, siento que me explotará en este momento. Me acuesto al lado de Kaz y cierro los ojos, suspiro y trato de tranquilizarme. Maldita cruda.
Cuando estoy mejor tomo mi celular y marco el número de mi novia, Kaz me da privacidad y al escuchar su voz me siento en paz.


Rato después bajamos a comer, Sora trajo la comida y enseguida se fue, por la noche tenemos un programa de radio así que ella vendrá por nosotros mientras su primo arregla algunas cosas, no sé si es conveniente que ella siga tan cerca, aunque está como al principio, reservada.


―Por favor, Takarai-san, Iwaike-san, apúrense.
―No encuentro mis anillos. ― Contesto.
―Y yo mis botas, ¿Dónde diablos están?
―Vamos retrasados. ― Suspira Sora. ― Les ayudaré.
Entra primero a la habitación de Kaz y en dos minutos le encuentra las botas, viene a mi habitación y en otros dos minutos encuentra mis anillos y me siento apenado, ¿Por qué no fui antes al baño? Suspiro y me los pongo, bajamos rápido a la camioneta y tomamos camino a la radio.
El camino es un poco largo, pero no pesado, es de noche, está fresco y no hay tantos autos.
―¿Saben de qué es el programa verdad?. ― Dice Sora desde el volante.
―Ummmm, ¿Cantar? ¿Entrevista? ¿Las dos?
―Entrevista y promoción del nuevo sencillo. ― Responde Kaz.
―Aah si, por eso. ― Digo.
―Takarai-san, ponga atención por favor. ― Suelta un suspiro Sora. ― Si la radio va mal Eiji me mata.
―No prometo nada. ― Me rio.
Observo por la ventana, esta nueva Sora me gusta más que la acosadora, aunque no sé si sea de fiar esta nueva actitud o no, quiero darle un voto de confianza. Es una mujer preparada, de las mujeres que respeto mucho… Si fuese soltero quizá me fijaría en ella.


Al llegar a la radio el staff llega a nosotros y nos prepara, Sora me maquilla y esta vez la dejo. A diferencia de antes no siento su directa mirada en mí y eso me hace sentir cómodo y hasta dormitar un poco.
―Salimos en 10.
―Dejen de pensar en la novia y céntrense en la entrevista por favor.
―Eso díselo al jefe. ― Le dice Kaz a Sora.
―Por favor, Takarai-san, concéntrese.
―Está bien. ― Tomo aire.
Tomo mi celular y mando un mensaje a mi novia, avisándole que en la próxima hora no estaré al teléfono por si manda mensaje.


Al terminar la entrevista subimos a la camioneta, iremos a tomar algo un momento para despejarnos. La entrevista fue corta pero pesada, esos entrevistadores parecían novatos y sus preguntas tan comunes me sacaron de mis casillas, no soporto esas entrevistas. Malditas tediosas que son.
―Odieeeee la entrevista. ― Gruño.
―Lo sabemos.
Esta vez Eiji maneja, Sora va sentada en el copiloto, Kaz atrás conmigo.
―Le dije que se concentrara Takarai-san.
―Lo hice, malditas personas.
―Ya pasó, al menos sabe que con ellos no vuelve.
―Ummm.
Bajamos a un bar privado, caminamos a unos sillones y pedimos bebidas, solo Kaz, Eiji y yo. Sora dijo que estaba cansada y se fue. Vamos a olvidar ese mal momento. Tomo mi copa y doy un trago.


Es un nuevo día, estoy en el estudio con los chicos, ensayaremos un poco para nuestro próximo concierto, el staff está aquí, bueno solo algunos y son contados. Solo los de más confianza.
―¿Y si primero comemos? ― No desayune. ― Se queja el bajista.
―Ni yo… ¿Qué pedimos?
―Son unos tragones.
―Somos jefe, somos.
―¡Llego el desayuno!
Sora entra con bolsas de papel y las deja en la mesa de centro, saca las cosas y encontramos un tradicional desayuno japonés. Mi estómago empieza a exigir comida y los chicos comienzan a atacar.
―Takarai-san, vaya a comer.
―No te pedimos comida. ― Digo curioso.
―Tengo iniciativa, con el corto tiempo que llevo aquí he conocido su rutina, a esta hora siempre piden comida.
―Pues gracias.
―De nada. ― Me sonríe. ― Vaya a comer por favor, espero que le guste.
―Claro. ― No puedo evitar sonreírle y darle un cariño en la cabeza.
Voy a donde están los chicos y ataco también la comida, de lejos observo a Sora. Mientras nosotros comemos ella trabaja en acomodar nuestro desorden, no nos ve. De espaldas es como si fuera Arlet solo que un poco más bajita, las dos son amables y con iniciativa… Suelto una bocanada de aire.

Ahora esta nueva actitud me está preocupando, porque me está recordando más a Arlet y no puede ser posible. No puedo seguir diferenciándolas.
Me centro en la comida, está muy rica así que todo se acaba.
En algún punto me encuentro con la mirada de Sora, quizá mis ojos la llamaron y ella volteo. Me regala una sonrisa y un pulgar arriba, yo le sonrío también y hago señas de que estoy satisfecho. La hago sonreír más y yo con ella.

Vuelvo a suspirar. Esa mujer no me puede caer bien y mucho menos, ser mi amiga... Siento que sería un problema si eso sucediera. 




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