lunes, 13 de marzo de 2017

Glass Dama


Capítulo 17 Asistente


Tenemos un concierto en algunas horas y el estudio está un tanto alborotado y es que nos falta personal, ¿Por qué? Sinceramente no lo sé. Con todo esto me estoy estresando y mucho.
―Tú fuiste el culpable.
―¿Yo?
―Si. ― Responde Kaz.
―¿Se puede saber por qué?
―Les diste vacaciones en estos días.
―¡Mentira!
―Lo hiciste cuando aún estaba Arlet aquí, no me culpes de tu idiotez por enamorado.
―Ja. ― Bufo. ― No me culpes por no haberme detenido.
―Que más da. ― Se queja y me rio.
Guardamos algunas cosas personales en nuestras mochilas mientras el staff se pone loco, ver tanto movimiento me da ganas de salir corriendo.
―Hay que adelantarnos.
―Mejor.
Caminamos a la salida y vemos a Eiji, dando órdenes a todo el mundo, bufando y entrando en pánico.
―No podré ir ahora con ustedes. ― Nos dice suspirando y pasando su mano por el cabello. ― Sora irá, ella sabe todo lo que tiene que hacer y donde es, sabe manejar.
―Pero…
―Por favor, apóyenme con eso. ― Vuelve a suspirar. ― ¡Ey, te dije que…!
Eiji se va a paso rápido y regañando a alguien, Sora llega a nosotros y nos da una inocente sonrisa, maldigo mentalmente y suspiro con resignación. Retomo el camino y nos subimos a la camioneta donde enseguida enciende y comienza a moverse.
―¿Por qué no querías que ella viniera?
―Ayer por la tarde ella fue a llevarme comida a casa, termino besándome. ― Bufo.
―Oye oye, ¿Por qué no me habías contado?
―Con todo este movimiento ni cómo.
―¿Qué más paso?
―Me dijo que me ama locamente, ¡Hasta se atrevió a mencionar a mi novia!
―¿Qué harás?
―Despedirla, claramente.
―¿Por qué no lo hiciste ahora mismo?
―Eiji ya tenía mucha carga, después de hoy esa mujer se va. ― Digo decidido.


Rato después llegamos al recinto y nos vamos al camerino a dejar las cosas para después revisar el escenario, algunas personas del staff están ya aquí y comienzan a arreglar algunas cosas.
―Aquí está todo en paz. ― Comenta Kaz.
―Espera que lleguen los demás con las cosas. ― Tomo aire profundo. ― ¿Y los chicos?
―Aaah, Ju-ken me dijo que ya venían.
―Bien.
Observo todo desde diferentes ángulos, ordeno que hagan algunas cosas, algunos arreglos, ajustes, que quiten o pongan, me mantengo ocupado y con la mirada de aquella mujer puesta en mí, es tan incómodo.
―Qué bueno que llegan, estaban tardando.
―Hay mucho tráfico. ― Contesta Arly.
―Empecemos a ensayar, está casi todo listo.
Nos ponemos en nuestros lugares y las canciones comienzan a sonar.


―Cierre los ojos por favor. ― Sora está frente a mí, maquillándome.
―Gracias, puedo hacerlo yo.
―Relájese un momento, me puedo ocupar.
―Gracias Sora, puedes retirarte. ― Ordeno con voz fría.
―Con permiso.
Se va con una mirada molesta y nos deja, niego con la cabeza y maldigo nuevamente, lo lamento por Eiji pero esa mujer no puede estar más aquí. Me maquillo y me quedo al tanto de mi celular, hace unos minutos le envié un mensaje a mi novia y aun no me contesta, debe estar en su trabajo.
Lleno mis pulmones de aire y quito los pensamientos tristes de mi mente, no ahora. No puedo demostrar mi debilidad, mi tristeza cada vez más grande por no tenerla aquí.
Me integro a la plática de los chicos y bromeo, ya quiero que pase esto para estar en mi habitación, donde puedo desahogarme sin límite.


El concierto pasa, ahora estamos en nuestra fiesta de cada fin de live, como siempre hay cervezas, mujeres, drogas, ambiente intenso y sexo.
Estoy con Kaz, los otros han de estar en alguna habitación pasándola bien.
―Vamos a casa.
―Un rato más.
―Estás tomando de más Haido.
―Y está bien, hace mucho no me embriago.
―Si quieres desahogarte mejor habla, no te emborraches.
―Necesito hacerlo…― Doy un trago a mi cerveza. ― La necesito Kaz, como no tienes idea.
―Sé que la necesitas.
―Cada vez hablamos menos, ella tomo un trabajo temporal y eso nos aleja, hablamos menos tiempo por teléfono, con los mensajes a veces pasan horas para una respuesta.
―¿No han hablado de su regreso?
―No, cuando lo hice me dijo que aún le quedaban unos pendientes… Pero que de mes y medio no pasaba.
―Ahí está, al menos tienes fecha límite.
―No es lo mismo, la quiero aquí, ahora.
―Vamos a casa para que le hables.
―Hace rato entro al trabajo.
―Entonces a que duermas.
―Me embriagaré.
Tomo otra cerveza y le doy un largo trago.


Han pasado algunas horas, deje la cerveza, ahora estoy con vino, una botella para mí solo. Kaz se fue con una chica, yo estoy esperando a que termine lo suyo para ir a casa, estoy lo suficientemente mareado y sé que he cumplido mi objetivo, o casi.
―Takarai-san, está muy borracho. ― Escucho la voz de una chica a mi lado.
―Estoy bien. ― Contesto con dificultad.
―Déjeme llevarlo a casa.
―No, gracias.
―Vamos…
―Que no Sora, deja de intentar cosas conmigo.
―Solo quiero su bien.
―Nada que venga de ti es mi bien.
―Está borracho, no sabe lo que dice.
―Los niños y los borrachos dicen la verdad. ― Me rio.
―Vamos a su casa.
Me toma del brazo y hace que me levante, da unos pasos y voy con ella, la camioneta está en la salida así que enseguida subo y me recuesto.
―Kaz sigue aquí, lo vamos a esperar.
―Puedo volver por él.
―Lo vamos a esperar. ― Digo fríamente.
Ella se sube y se sienta a mi lado. Mi cabeza da vueltas y vueltas, ahora me reprocho haber tomado tanto, el dolor de cabeza… Mierda, hace mucho que no pasaba por esto, es la muerte.
―¿Por qué no puede amarme?
Su voz me distrae de los pensamientos y trato de verla a los ojos, pero veo borroso, solo hago una pequeña sonrisa.
―No eres Arlet.
―Ella lo dejo, ya no existe.
―…
―No volverá, prefirió irse y dejarlo, ¿Por qué no la olvida?
―Ella sigue siendo mi novia, la amo como jamás amaré a nadie.
―Hazme tuya. ― De repente escucho su voz rosando mi oído. ― Por favor.
―Estas loca. ― Me alejo enseguida. ― ¿Dónde está Eiji?
―Se fue hace horas, estaba muy cansado, me dejo a su cargo.
―Maldición.
Tomo una botella de agua y tomo hasta casi acabarla, necesito bajarme esta borrachera o pueden pasar cosas estúpidas.
―Regresaré a la fiesta.
―Esperemos aquí a Kaz.
―Entonces déjame solo.
―¿Por qué? ¿Tiene miedo de caer y hacer lo que le pido?
Me rio.
―No pienses cosas que no, quiero dormir.
―Cuido su sueño.
―Mañana no te molestes en ir a trabajar, estás despedida.
―Asumiré que está borracho y no sabe lo que dice, mañana no se acordara de nada.
―Mañana sobrio te despediré de todas maneras.
―Por favor…
Se vuelve a acercar a mí y susurra en mi oído, pasa una de sus manos por mi pierna, haciendo caricias pequeñas y subiendo poco a poco, detengo su mano.
―Lo que quieras intentar no lo lograrás.
―Relájate.
―Si claro. ― Me rio. ― Iré afuera.
Me levanto y me mareo enseguida, maldita sea. Me vuelvo a sentar y sé que no puedo caminar e ir a ninguna parte, ¿Para que tome tanto? Maldición, siempre debo escuchar a Kaz.
―Relájate hyde, solo relájate.
Siento sus manos nuevamente en mí y aunque quiera moverme no puedo.

Maldito alcohol. 



No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Un abrazo ♥