Capítulo 17 Asistente
Tenemos un
concierto en algunas horas y el estudio está un tanto alborotado y es que nos
falta personal, ¿Por qué? Sinceramente no lo sé. Con todo esto me estoy
estresando y mucho.
―Tú fuiste el
culpable.
―¿Yo?
―Si. ― Responde
Kaz.
―¿Se puede saber
por qué?
―Les diste
vacaciones en estos días.
―¡Mentira!
―Lo hiciste
cuando aún estaba Arlet aquí, no me culpes de tu idiotez por enamorado.
―Ja. ― Bufo. ―
No me culpes por no haberme detenido.
―Que más da. ―
Se queja y me rio.
Guardamos algunas
cosas personales en nuestras mochilas mientras el staff se pone loco, ver tanto
movimiento me da ganas de salir corriendo.
―Hay que
adelantarnos.
―Mejor.
Caminamos a la
salida y vemos a Eiji, dando órdenes a todo el mundo, bufando y entrando en pánico.
―No podré ir
ahora con ustedes. ― Nos dice suspirando y pasando su mano por el cabello. ―
Sora irá, ella sabe todo lo que tiene que hacer y donde es, sabe manejar.
―Pero…
―Por favor,
apóyenme con eso. ― Vuelve a suspirar. ― ¡Ey, te dije que…!
Eiji se va a
paso rápido y regañando a alguien, Sora llega a nosotros y nos da una inocente
sonrisa, maldigo mentalmente y suspiro con resignación. Retomo el camino y nos
subimos a la camioneta donde enseguida enciende y comienza a moverse.
―¿Por qué no
querías que ella viniera?
―Ayer por la
tarde ella fue a llevarme comida a casa, termino besándome. ― Bufo.
―Oye oye, ¿Por
qué no me habías contado?
―Con todo este
movimiento ni cómo.
―¿Qué más paso?
―Me dijo que me
ama locamente, ¡Hasta se atrevió a mencionar a mi novia!
―¿Qué harás?
―Despedirla,
claramente.
―¿Por qué no lo
hiciste ahora mismo?
―Eiji ya tenía
mucha carga, después de hoy esa mujer se va. ― Digo decidido.
Rato después
llegamos al recinto y nos vamos al camerino a dejar las cosas para después
revisar el escenario, algunas personas del staff están ya aquí y comienzan a
arreglar algunas cosas.
―Aquí está todo
en paz. ― Comenta Kaz.
―Espera que
lleguen los demás con las cosas. ― Tomo aire profundo. ― ¿Y los chicos?
―Aaah, Ju-ken me
dijo que ya venían.
―Bien.
Observo todo
desde diferentes ángulos, ordeno que hagan algunas cosas, algunos arreglos,
ajustes, que quiten o pongan, me mantengo ocupado y con la mirada de aquella
mujer puesta en mí, es tan incómodo.
―Qué bueno que
llegan, estaban tardando.
―Hay mucho
tráfico. ― Contesta Arly.
―Empecemos a
ensayar, está casi todo listo.
Nos ponemos en
nuestros lugares y las canciones comienzan a sonar.
―Cierre los ojos
por favor. ― Sora está frente a mí, maquillándome.
―Gracias, puedo
hacerlo yo.
―Relájese un
momento, me puedo ocupar.
―Gracias Sora,
puedes retirarte. ― Ordeno con voz fría.
―Con permiso.
Se va con una
mirada molesta y nos deja, niego con la cabeza y maldigo nuevamente, lo lamento
por Eiji pero esa mujer no puede estar más aquí. Me maquillo y me quedo al
tanto de mi celular, hace unos minutos le envié un mensaje a mi novia y aun no
me contesta, debe estar en su trabajo.
Lleno mis
pulmones de aire y quito los pensamientos tristes de mi mente, no ahora. No
puedo demostrar mi debilidad, mi tristeza cada vez más grande por no tenerla
aquí.
Me integro a la
plática de los chicos y bromeo, ya quiero que pase esto para estar en mi
habitación, donde puedo desahogarme sin límite.
El concierto
pasa, ahora estamos en nuestra fiesta de cada fin de live, como siempre hay
cervezas, mujeres, drogas, ambiente intenso y sexo.
Estoy con Kaz,
los otros han de estar en alguna habitación pasándola bien.
―Vamos a casa.
―Un rato más.
―Estás tomando
de más Haido.
―Y está bien,
hace mucho no me embriago.
―Si quieres
desahogarte mejor habla, no te emborraches.
―Necesito
hacerlo…― Doy un trago a mi cerveza. ― La necesito Kaz, como no tienes idea.
―Sé que la
necesitas.
―Cada vez hablamos
menos, ella tomo un trabajo temporal y eso nos aleja, hablamos menos tiempo por
teléfono, con los mensajes a veces pasan horas para una respuesta.
―¿No han hablado
de su regreso?
―No, cuando lo
hice me dijo que aún le quedaban unos pendientes… Pero que de mes y medio no
pasaba.
―Ahí está, al
menos tienes fecha límite.
―No es lo mismo,
la quiero aquí, ahora.
―Vamos a casa
para que le hables.
―Hace rato entro
al trabajo.
―Entonces a que
duermas.
―Me embriagaré.
Tomo otra
cerveza y le doy un largo trago.
Han pasado
algunas horas, deje la cerveza, ahora estoy con vino, una botella para mí solo.
Kaz se fue con una chica, yo estoy esperando a que termine lo suyo para ir a
casa, estoy lo suficientemente mareado y sé que he cumplido mi objetivo, o
casi.
―Takarai-san, está
muy borracho. ― Escucho la voz de una chica a mi lado.
―Estoy bien. ―
Contesto con dificultad.
―Déjeme llevarlo
a casa.
―No, gracias.
―Vamos…
―Que no Sora,
deja de intentar cosas conmigo.
―Solo quiero su
bien.
―Nada que venga
de ti es mi bien.
―Está borracho,
no sabe lo que dice.
―Los niños y los
borrachos dicen la verdad. ― Me rio.
―Vamos a su
casa.
Me toma del
brazo y hace que me levante, da unos pasos y voy con ella, la camioneta está en
la salida así que enseguida subo y me recuesto.
―Kaz sigue aquí,
lo vamos a esperar.
―Puedo volver
por él.
―Lo vamos a
esperar. ― Digo fríamente.
Ella se sube y
se sienta a mi lado. Mi cabeza da vueltas y vueltas, ahora me reprocho haber
tomado tanto, el dolor de cabeza… Mierda, hace mucho que no pasaba por esto, es
la muerte.
―¿Por qué no
puede amarme?
Su voz me
distrae de los pensamientos y trato de verla a los ojos, pero veo borroso, solo
hago una pequeña sonrisa.
―No eres Arlet.
―Ella lo dejo,
ya no existe.
―…
―No volverá,
prefirió irse y dejarlo, ¿Por qué no la olvida?
―Ella sigue
siendo mi novia, la amo como jamás amaré a nadie.
―Hazme tuya. ―
De repente escucho su voz rosando mi oído. ― Por favor.
―Estas loca. ―
Me alejo enseguida. ― ¿Dónde está Eiji?
―Se fue hace
horas, estaba muy cansado, me dejo a su cargo.
―Maldición.
Tomo una botella
de agua y tomo hasta casi acabarla, necesito bajarme esta borrachera o pueden
pasar cosas estúpidas.
―Regresaré a la
fiesta.
―Esperemos aquí
a Kaz.
―Entonces déjame
solo.
―¿Por qué?
¿Tiene miedo de caer y hacer lo que le pido?
Me rio.
―No pienses
cosas que no, quiero dormir.
―Cuido su sueño.
―Mañana no te
molestes en ir a trabajar, estás despedida.
―Asumiré que
está borracho y no sabe lo que dice, mañana no se acordara de nada.
―Mañana sobrio
te despediré de todas maneras.
―Por favor…
Se vuelve a
acercar a mí y susurra en mi oído, pasa una de sus manos por mi pierna,
haciendo caricias pequeñas y subiendo poco a poco, detengo su mano.
―Lo que quieras
intentar no lo lograrás.
―Relájate.
―Si claro. ― Me
rio. ― Iré afuera.
Me levanto y me
mareo enseguida, maldita sea. Me vuelvo a sentar y sé que no puedo caminar e ir
a ninguna parte, ¿Para que tome tanto? Maldición, siempre debo escuchar a Kaz.
―Relájate hyde,
solo relájate.
Siento sus manos
nuevamente en mí y aunque quiera moverme no puedo.
Maldito alcohol.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Un abrazo ♥