jueves, 9 de marzo de 2017

Glass Dama



Capítulo 16 Trabajo


Hoy tenemos concierto por lo que desde temprano estamos con cosas de trabajo. Todos estamos en el estudio viendo algunas cosas antes de irnos al recinto. Ahorita todo está un poco tenso, unos cables importantes se jodieron así que tienen que conseguir otros de inmediato porque ya casi nos vamos, sin mencionar que una de las camionetas del staff se les poncharon unas llantas.
―Creo que hoy no es día de los chicos. ― Menciona Ju-ken. ― Les está pasando de todo.
―Y somos tan malditos que solo nos quedamos aquí sentados observando su estrés. ― Dice Kaz.
―De todas maneras, ¿Qué podemos hacer?
―Hummm, ¿Cambiar, aunque sea las llantas?
―Si claro. ― Digo sarcástico.
―Como sea, nosotros ya estamos listos, ¿Por qué no nos adelantamos?
―Sí creo que sí.
Tomamos nuestras cosas y caminamos a la camioneta que nos llevará al recinto, Eiji es el que manejará hoy así que ya está aquí… Junto con su prima y otro chico.
Subimos, la banda va atrás, los tres del staff adelante.

Platico con mis amigos, hacemos ruido, decimos tontería y media y en momentos nos quedamos en silencio, cada quien en su mundo. En otros momentos hablamos de cosas serias y otros de locuras.
Es relajante estar con ellos, aunque algunas veces quiera matarlos.
―Después del concierto vayamos a algún bar. ― Idea el bajista. ― Que ganas de tomar.
―¿Hasta perder el conocimiento?
―Claro, pero antes tener sexo con una preciosa chica.
―Entonces tú dices ir a un burdel.
―Sí, porque no.
―Ummm, que flojera. ― Digo.
―Aja… Con ver no eres infiel.
―No es eso. ― Me río. ― De verdad que flojera, además a esas horas siempre hablo con Arlet.
―Puedes hablar ahí con ella.
―No sé, ya veré saliendo.
―¿De todos tu justamente tenías que enamorarte?. ― Me encojo de hombros.
Ellos se ríen y yo me pongo a ver por la ventana, estamos por llegar al recinto, comienzo a ver fans por las calles, con ropa que caracteriza a los bloodsuckers, con carteles, emocionados, sonrientes, saludándose.

Más adelante veo ya a un buen número de personas y los gritos salen cuando estamos por entrar al estacionamiento del recinto. Los fans desde afuera nos sonríen, gritan y se emocionan sin estar totalmente seguros de si somos nosotros los que vamos en la camioneta o no.
Sonrío interiormente y suspiro.
Bajamos de la camioneta y entramos a los camerinos, yo enseguida me aviento al sillón, por tanto desvelo, más de lo normal me la paso cansado y sin ganas de mucho.
Kaz viene y me incorporo, cuando se sienta pongo mi cabeza en sus piernas. Esto me recuerda al tiempo en que estuvimos juntos, solía hacer esto siempre y me gustaba mucho, aun me gusta. Me siento tranquilo y sin preocupaciones. Kaz me transmite tranquilidad.
―No te vayas a dormir.
―¿Ni un rato?
―Mientras no ronques…― Se queja. ― Así podré yo también dormir.
―Hecho.
Sonreímos con la mirada y cierro los ojos, un ratito de sueño no me hará daño.


Las voces de los chicos me despiertan, están de ruidosos y me incorporo, Kaz también despierta y miro con enojo a los escandalosos.
―Respeten el sueño de su jefe malditos.
―Estamos a poco de salir al concierto, jefe. ― Responde Ju-ken.
―Hay maneras de despertar.
Gruño y voy al asiento que esta frente a un espejo, bostezo y observo las cosas para prepararme… Tengo tanto suelo que no me importaría salir así como estoy a cantar.
―Si me permite… Takarai-san… Puedo prepararlo.
Sora llega a mí y su timidez habla, suelto un suspiro y si no tuviera tanto sueño la hubiese rechazado pero accedo. Ella comienza a trabajar conmigo y yo vuelvo a dormitar.
Estando con los ojos cerrados siento su directa mirada en mi rostro, como si estuviera haciendo algún hechizo, como en Harry Potter… Los hechizos funcionan a la perfección mientras veas directamente a esa persona, sin distracciones. Dices tú hechizo mentalmente y ves directo a tu víctima.

 Pensar en eso me da escalofríos. Su hechizo sería para enamorarme. Doy gracias en este momento que el mundo de Harry no exista o ella ya me hubiese enamorado por amortentia. Esa poderosa poción de amor que le dieron a Ron Weasly.
La chica está enamorada de mí, como cualquier fan y sinceramente no me agrada mucho que trabaje para nosotros, o al menos que trabaje conmigo. Pero no negare que su trabajo me gusta, es delicada, reservada, callada, tímida y tiene iniciativa.

Suelto un suspiro.
Si no fuera tan buena en el trabajo ya la hubiese despedido, o alejado de mí.
―Gracias.
Digo cuando acaba de prepararme, ella tas una reverencia se va y yo vuelvo al sillón, donde saco mi celular y le mando un mensaje a Arlet.
Como siempre ella me contesta enseguida, cruzamos unas palabras y nos decimos lo mucho que nos amamos, nos despedimos para más tarde y siendo la hora del concierto salimos del camerino.


El concierto siendo un éxito, como siempre claro, termina. Los chicos se van al burdel, yo me voy a casa para descansar.
Estamos en la camioneta, Eiji maneja, yo voy atrás dormitando un poco, pero las voces de los de adelante me dan curiosidad.
Están susurrando y no me gusta.
Trato de concentrarme y logro escuchar un poco. Eiji habla con su prima.
―Te dije que te calles. ― Reprende él.
―Es que me da rabia primo, ¿Cómo pudo esa dejarlo? ¿Está loca o qué? Nadie nunca dejaría a su amor, menos siendo él. ― Susurra la chica.
―No sé de qué hablas Sora, pero cállate si no quieres tener problemas.
―Todo el staff habla de eso, su novia regresó a su país, lo dejo. Que estúpida.
―Hyde-san está atrás, si escucha esto Sora… Puedes tener por seguro que serás despedida. La vida de nuestro jefe es privada, escuches lo que escuches quédatelo tú y no lo andes hablando, ni conmigo ni con nadie. Te deje más que clara esa regla.
―Está durmiendo… Y no puedo evitarlo, sabes que lo amo.
―Todas sus fans lo aman.
―Yo lo amo de verdad, no es por mi fanatismo.
―No debí meterte siendo su fan, eso es una regla, maldita sea.
―Ash, tu no entiendes nada Eiji.
―La que no entiende eres tú, estás en un ambiente peligroso, o te callas o pierdes todo. Grábatelo bien.
Pasan algunos segundos y no se escucha más. Lo que escuché me deja enojado, con ganas de callar a todos por referirse así de mi novia. Son unos malditos entrometidos.
Tomo aire profundo para tranquilizarme.
Minutos después bajo de la camioneta, despidiéndome y entro a casa. En lo único que pienso en este momento es en hablar con ella, por horas, escuchar su risa, sus palabras… Sentirla cerca de mí.


Es un nuevo día y lo primero que me despierta es el sonido del timbre, me sorprendo pues normalmente nadie suele tocar, siempre entran con llave… Kaz, Eiji, mi manager… Camino a la puerta y abro.
Me sorprendo al ver a Sora parada frente a mí, con una bolsa de papel, al verla recuerdo lo que dijo anoche y frunzo el ceño.
―Buenos días, Takarai-san… Eiji me mando a traerle comida.
―Gracias. ― Tomo la bolsa y la veo directo a los ojos, intimidándola.
―S… ¿Se le ofrece algo más?
―Nada. ― Digo cortante.
―Entonces me retiro. ― Esta intimidada y suspiro.
―Una de las reglas para trabajar aquí es que mantengas la boca cerrada. ― Digo molesto. ― Si no puedes con eso entonces deberás irte.
―Yo…
―No me daña que hablen de mí, pero sí de mi novia. ― Vuelvo a fruncir el ceño. ― Si no la conoces no hables, no te atrevas a hacerlo, no saben nada, no sabes nada.
―Perdón Takarai-san… Escucho…
―Escuche anoche todo. ― Ella baja más la cabeza.
―Eiji te dejo claro todo, esta es la primera y única advertencia. Una más y te despido. ― Ella solo mueve la cabeza. ― Y ese enamoramiento tuyo… No lo tengas más.
Con esas palabras ella sube la mirada y luce un poco enojada, quizá ofendida y con eso sé que la hice tomar valor para hablar.
―No haga eso.
―¿Hacer qué?
―Desvalorizar mi amor.
―Es amor de fan.
―Yo lo amo más allá de eso, es mi ídolo sí… Pero su persona me enamoro, más allá de la fama… Me enamore de cada faceta suya, de cada gesto, de cada…
―Basta. ― La detengo.
Su mirada es brillosa, tienen razón cuando dicen que una mujer es peligrosa cuando de sentimientos se trata, cuando de amor se trata.
―Lo amo y no dejaré de hacerlo… Yo nunca lo dejaría, yo estaría para usted en cualquier segundo, siempre a su lado para lo que necesitara.
La chica se acerca a mí y me sorprendo, la timidez que tenía en este momento ya no está.
―Lo es todo para mí.
Lo siguiente que pasa es que sus labios están pegados a los míos. Tomo sus hombros para alejarla, pero enseguida la imagen de Arlet viene a mi mente.
No…
No…
No.
―No lo vuelvas a hacer.
La alejo de mí, enojado con ella, enojado conmigo.
―Me correspondió. ― Sonríe.
―Tengo novia y la amo, para mí no existe nadie más.
―Cuando alguien no está físicamente la distancia hace que las cosas se vayan evaporando poco a poco… Yo estoy aquí, mi cuerpo, mi corazón están aquí… Y son suyos, Takarai-san.
Su mirada se vuelve deseosa y por la sorpresa que tengo de esa transformación no me doy cuenta si no segundos después de que poso una de mis manos en sus pechos. Me alejo enseguida y mostrando todo mi enojo entro a la casa, cerrando tras de mí.

Llego a la sala y me siento, pensando en lo que paso.
Mierda.
Mierda.
Mierda.
No puedo creer que me dejara llevar por unos segundos, no puedo creer que un cuerpo me dejara pensar en mi novia, maldita sea… ¿Por qué tienen que parecerse? Esto no puede pasar. Yo amo a Arlet y como ella no hay dos, ni siquiera físicamente, ella es única, ella es más hermosa, más provocativa, más sensual que aquella chica… Pero aun así…

Joder. Necesito un trago.





No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Un abrazo ♥