Capítulo 16 Trabajo
Hoy tenemos
concierto por lo que desde temprano estamos con cosas de trabajo. Todos estamos
en el estudio viendo algunas cosas antes de irnos al recinto. Ahorita todo está
un poco tenso, unos cables importantes se jodieron así que tienen que conseguir
otros de inmediato porque ya casi nos vamos, sin mencionar que una de las
camionetas del staff se les poncharon unas llantas.
―Creo que hoy no
es día de los chicos. ― Menciona Ju-ken. ― Les está pasando de todo.
―Y somos tan
malditos que solo nos quedamos aquí sentados observando su estrés. ― Dice Kaz.
―De todas
maneras, ¿Qué podemos hacer?
―Hummm,
¿Cambiar, aunque sea las llantas?
―Si claro. ―
Digo sarcástico.
―Como sea,
nosotros ya estamos listos, ¿Por qué no nos adelantamos?
―Sí creo que sí.
Tomamos nuestras
cosas y caminamos a la camioneta que nos llevará al recinto, Eiji es el que
manejará hoy así que ya está aquí… Junto con su prima y otro chico.
Subimos, la
banda va atrás, los tres del staff adelante.
Platico con mis
amigos, hacemos ruido, decimos tontería y media y en momentos nos quedamos en
silencio, cada quien en su mundo. En otros momentos hablamos de cosas serias y
otros de locuras.
Es relajante
estar con ellos, aunque algunas veces quiera matarlos.
―Después del
concierto vayamos a algún bar. ― Idea el bajista. ― Que ganas de tomar.
―¿Hasta perder
el conocimiento?
―Claro, pero
antes tener sexo con una preciosa chica.
―Entonces tú
dices ir a un burdel.
―Sí, porque no.
―Ummm, que
flojera. ― Digo.
―Aja… Con ver no
eres infiel.
―No es eso. ― Me
río. ― De verdad que flojera, además a esas horas siempre hablo con Arlet.
―Puedes hablar
ahí con ella.
―No sé, ya veré
saliendo.
―¿De todos tu
justamente tenías que enamorarte?. ― Me encojo de hombros.
Ellos se ríen y
yo me pongo a ver por la ventana, estamos por llegar al recinto, comienzo a ver
fans por las calles, con ropa que caracteriza a los bloodsuckers, con carteles,
emocionados, sonrientes, saludándose.
Más adelante veo
ya a un buen número de personas y los gritos salen cuando estamos por entrar al
estacionamiento del recinto. Los fans desde afuera nos sonríen, gritan y se
emocionan sin estar totalmente seguros de si somos nosotros los que vamos en la
camioneta o no.
Sonrío
interiormente y suspiro.
Bajamos de la
camioneta y entramos a los camerinos, yo enseguida me aviento al sillón, por
tanto desvelo, más de lo normal me la paso cansado y sin ganas de mucho.
Kaz viene y me
incorporo, cuando se sienta pongo mi cabeza en sus piernas. Esto me recuerda al
tiempo en que estuvimos juntos, solía hacer esto siempre y me gustaba mucho,
aun me gusta. Me siento tranquilo y sin preocupaciones. Kaz me transmite
tranquilidad.
―No te vayas a
dormir.
―¿Ni un rato?
―Mientras no
ronques…― Se queja. ― Así podré yo también dormir.
―Hecho.
Sonreímos con la
mirada y cierro los ojos, un ratito de sueño no me hará daño.
Las voces de los
chicos me despiertan, están de ruidosos y me incorporo, Kaz también despierta y
miro con enojo a los escandalosos.
―Respeten el
sueño de su jefe malditos.
―Estamos a poco
de salir al concierto, jefe. ― Responde Ju-ken.
―Hay maneras de
despertar.
Gruño y voy al
asiento que esta frente a un espejo, bostezo y observo las cosas para
prepararme… Tengo tanto suelo que no me importaría salir así como estoy a
cantar.
―Si me permite…
Takarai-san… Puedo prepararlo.
Sora llega a mí
y su timidez habla, suelto un suspiro y si no tuviera tanto sueño la hubiese
rechazado pero accedo. Ella comienza a trabajar conmigo y yo vuelvo a dormitar.
Estando con los
ojos cerrados siento su directa mirada en mi rostro, como si estuviera haciendo
algún hechizo, como en Harry Potter… Los hechizos funcionan a la perfección
mientras veas directamente a esa persona, sin distracciones. Dices tú hechizo
mentalmente y ves directo a tu víctima.
Pensar en eso me da escalofríos. Su hechizo
sería para enamorarme. Doy gracias en este momento que el mundo de Harry no
exista o ella ya me hubiese enamorado por amortentia. Esa poderosa poción de
amor que le dieron a Ron Weasly.
La chica está
enamorada de mí, como cualquier fan y sinceramente no me agrada mucho que
trabaje para nosotros, o al menos que trabaje conmigo. Pero no negare que su
trabajo me gusta, es delicada, reservada, callada, tímida y tiene iniciativa.
Suelto un
suspiro.
Si no fuera tan
buena en el trabajo ya la hubiese despedido, o alejado de mí.
―Gracias.
Digo cuando
acaba de prepararme, ella tas una reverencia se va y yo vuelvo al sillón, donde
saco mi celular y le mando un mensaje a Arlet.
Como siempre
ella me contesta enseguida, cruzamos unas palabras y nos decimos lo mucho que
nos amamos, nos despedimos para más tarde y siendo la hora del concierto
salimos del camerino.
El concierto
siendo un éxito, como siempre claro, termina. Los chicos se van al burdel, yo
me voy a casa para descansar.
Estamos en la
camioneta, Eiji maneja, yo voy atrás dormitando un poco, pero las voces de los
de adelante me dan curiosidad.
Están susurrando
y no me gusta.
Trato de
concentrarme y logro escuchar un poco. Eiji habla con su prima.
―Te dije que te
calles. ― Reprende él.
―Es que me da
rabia primo, ¿Cómo pudo esa dejarlo? ¿Está loca o qué? Nadie nunca dejaría a su
amor, menos siendo él. ― Susurra la chica.
―No sé de qué
hablas Sora, pero cállate si no quieres tener problemas.
―Todo el staff
habla de eso, su novia regresó a su país, lo dejo. Que estúpida.
―Hyde-san está
atrás, si escucha esto Sora… Puedes tener por seguro que serás despedida. La
vida de nuestro jefe es privada, escuches lo que escuches quédatelo tú y no lo
andes hablando, ni conmigo ni con nadie. Te deje más que clara esa regla.
―Está durmiendo…
Y no puedo evitarlo, sabes que lo amo.
―Todas sus fans
lo aman.
―Yo lo amo de
verdad, no es por mi fanatismo.
―No debí meterte
siendo su fan, eso es una regla, maldita sea.
―Ash, tu no
entiendes nada Eiji.
―La que no
entiende eres tú, estás en un ambiente peligroso, o te callas o pierdes todo.
Grábatelo bien.
Pasan algunos
segundos y no se escucha más. Lo que escuché me deja enojado, con ganas de
callar a todos por referirse así de mi novia. Son unos malditos entrometidos.
Tomo aire
profundo para tranquilizarme.
Minutos después
bajo de la camioneta, despidiéndome y entro a casa. En lo único que pienso en
este momento es en hablar con ella, por horas, escuchar su risa, sus palabras…
Sentirla cerca de mí.
Es un nuevo día
y lo primero que me despierta es el sonido del timbre, me sorprendo pues
normalmente nadie suele tocar, siempre entran con llave… Kaz, Eiji, mi manager…
Camino a la puerta y abro.
Me sorprendo al
ver a Sora parada frente a mí, con una bolsa de papel, al verla recuerdo lo que
dijo anoche y frunzo el ceño.
―Buenos días,
Takarai-san… Eiji me mando a traerle comida.
―Gracias. ― Tomo
la bolsa y la veo directo a los ojos, intimidándola.
―S… ¿Se le
ofrece algo más?
―Nada. ― Digo
cortante.
―Entonces me
retiro. ― Esta intimidada y suspiro.
―Una de las
reglas para trabajar aquí es que mantengas la boca cerrada. ― Digo molesto. ―
Si no puedes con eso entonces deberás irte.
―Yo…
―No me daña que
hablen de mí, pero sí de mi novia. ― Vuelvo a fruncir el ceño. ― Si no la
conoces no hables, no te atrevas a hacerlo, no saben nada, no sabes nada.
―Perdón
Takarai-san… Escucho…
―Escuche anoche
todo. ― Ella baja más la cabeza.
―Eiji te dejo
claro todo, esta es la primera y única advertencia. Una más y te despido. ―
Ella solo mueve la cabeza. ― Y ese enamoramiento tuyo… No lo tengas más.
Con esas
palabras ella sube la mirada y luce un poco enojada, quizá ofendida y con eso
sé que la hice tomar valor para hablar.
―No haga eso.
―¿Hacer qué?
―Desvalorizar mi
amor.
―Es amor de fan.
―Yo lo amo más
allá de eso, es mi ídolo sí… Pero su persona me enamoro, más allá de la fama…
Me enamore de cada faceta suya, de cada gesto, de cada…
―Basta. ― La
detengo.
Su mirada es
brillosa, tienen razón cuando dicen que una mujer es peligrosa cuando de
sentimientos se trata, cuando de amor se trata.
―Lo amo y no
dejaré de hacerlo… Yo nunca lo dejaría, yo estaría para usted en cualquier
segundo, siempre a su lado para lo que necesitara.
La chica se
acerca a mí y me sorprendo, la timidez que tenía en este momento ya no está.
―Lo es todo para
mí.
Lo siguiente que
pasa es que sus labios están pegados a los míos. Tomo sus hombros para
alejarla, pero enseguida la imagen de Arlet viene a mi mente.
No…
No…
No.
―No lo vuelvas a
hacer.
La alejo de mí,
enojado con ella, enojado conmigo.
―Me
correspondió. ― Sonríe.
―Tengo novia y
la amo, para mí no existe nadie más.
―Cuando alguien
no está físicamente la distancia hace que las cosas se vayan evaporando poco a
poco… Yo estoy aquí, mi cuerpo, mi corazón están aquí… Y son suyos,
Takarai-san.
Su mirada se
vuelve deseosa y por la sorpresa que tengo de esa transformación no me doy
cuenta si no segundos después de que poso una de mis manos en sus pechos. Me
alejo enseguida y mostrando todo mi enojo entro a la casa, cerrando tras de mí.
Llego a la sala
y me siento, pensando en lo que paso.
Mierda.
Mierda.
Mierda.
No puedo creer
que me dejara llevar por unos segundos, no puedo creer que un cuerpo me dejara
pensar en mi novia, maldita sea… ¿Por qué tienen que parecerse? Esto no puede
pasar. Yo amo a Arlet y como ella no hay dos, ni siquiera físicamente, ella es
única, ella es más hermosa, más provocativa, más sensual que aquella chica…
Pero aun así…
Joder. Necesito
un trago.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Un abrazo ♥