lunes, 6 de febrero de 2017

Glass Dama



Capitulo 7 Ansiedad


Salimos un poco tarde del trabajo, el programa fue largo y un poco pesado, estuve algunas horas con una sonrisa en el rostro y la verdad me estaba atormentando.
Fingir una sonrisa, fingir que estas atento, estar frente a las cámaras y pensar en respuestas mientras estás pensando en otras cosas es difícil.
Jode bastante.

Por fortuna ese tormento termino, ahora estamos en el camerino, un chica me quita un poco de maquillaje, Kaz está a mi lado mientras le hacen lo mismo.
―Finges muy bien Haido. ― Suspira Kaz. ― Pero claramente a mí no me engañas.
―No planeaba hacerlo.
―¿En qué pensabas? Estuviste todo el rato así.
―Yo sigo, gracias. ― Le digo a la chica que me desmaquillaba y tras una reverencia se marcha.
―Continuare yo. ― Pide Kaz también y la otra chica se va. ― Estamos solos, ahora habla.
―Kaz, está más que claro que lo que me pasa respecto a Arlet no es como cuando llego.
―Sí, totalmente claro.
―La quiero. ― Hablo directo. ― No como amiga, mucho menos como fan… La quiero como mujer.
―Lo sé. ― Suspira. ― Jamás pensé que fuera a escuchar esto de ti… ¿Recuerdas cuando te dije que yo te quería? Huiste por algunos días. ― Hace una pequeña risita.
Baja la mirada y yo lo hago también.

Había guardado aquello desde ese día. Lo había dejado bajo llave en mi memoria… Un día, hace años Kaz me dijo que me quería. No como amigo, sino como pareja. Yo estaba pasando por un momento difícil y a mí nunca me ha importado el género, simplemente me importa la persona, pasarla bien y sentirme bien. Estuve con él algún tiempo, no fuimos pareja formal, simplemente nos acostábamos, teníamos sexo, pasábamos más tiempo del normal juntos, Kaz se la pasaba en mi casa, como ahora… Pero las cosas se salieron un poco de control y él se enamoró más y mi nivel de amor no era el mismo. Decidimos terminar el sexo casual, él se buscó a alguien y la verdad me dolió, estuve a punto de pedirle que volviera a mí pero me detuve. Porque sabía que no podía darle nada a Kaz, nada que él anhelaba y no lo merecía.

Con el tiempo fuimos olvidando eso, él se enamoró de una chica, la misma con la que está ahora y yo no volví a salir con un hombre, ninguno de los dos volvió a salir con un hombre… Cuando supe que él se había enamorado me sentí aliviado al saber que era de una chica, si hubiese sido de un chico… Me habría sentido muy herido.

Aun lo quiero y él será siempre el único hombre con el que saldría. Con el que tendría ese tipo de relación.

Ahora yo me estoy enamorando también. Y de una chica.
―Tranquilo. ― Escucho su voz. ― Ha pasado tiempo de eso y lo hemos sabido superar… Me da gusto que estés enamorado de una chica como ella.
―¿De verdad?
―Si. ― Sonríe. ― Ella es alegre, linda, te cuida, se preocupa por ti, te da tus regaños cuando lo necesitas, es encantadora… Y me hubiese sentido traicionado si en vez de chica fuera chico. ― Se ríe.
―Pensé que era el único tonto que pensaba eso. ― Comienzo a reír. ― Cuando me dijiste que te habías enamorado de una chica me sentí aliviado. ― Confieso.
―Como te dije una vez… Eres el único hombre con el que tendría un romance.
―Sí, es lo mismo conmigo.
―Entonces cuéntame. ¿Le dirás?
―Ummmm. ― Suspiro. ― Necesito hacerlo, mi mente ya no puede con tantos pensamientos, mira como me tiene, distraído y ansioso.
―Eres como un niño… Más de lo que ya eres.
―Idiota. ― Nos reímos. ― ¿Crees que sea conveniente?
―¿Decirle?
―Si.
―Debes hacerlo. ― Acepta. ― El amor no se puede ocultar, ya lo sientes y no hay marcha atrás… Quizá ella este destinada para ti.
―No entiendo.
―Es decir, antes decías que las relaciones formales, que el amor no era para ti. Que preferías lo libre.
―Así es.
―Ahora que esta ella, ¿Piensas lo mismo? ¿Piensas que pueden tener relación libre, donde solo tengan sexo cuando quieran, sin compromisos?
―No. ― Respondo enseguida. ― De solo pensar en que no la tenga completamente me enfurece.
―¿Lo ves?. ― Me da unas palmadas en la espalda. ― Eso se llama amor, Haido… Amor. Y por lo mismo estás cambiando tus pensamientos, cambiarás por ella.
―Eso da miedo.
―Es parte del proceso. ― Suspira. ― Woa, es algo así como tu primer amor… Intenso, profundo, un amor que puede destruirte.
―Eso da aún más miedo.
―El amor a ese grado da miedo, porque puede destruirte, te destruirá de la manera más cruel, pero preciosa.
Me quedo callado.
Todo eso me da temor, destruir… ¿A tal grado uno puede enamorarse? ¿Al grado de que pueda una persona destruirte? Tomo aire profundo y cierro los ojos.
Ella puede hacerlo, ella puede llevarme al mismo infierno.
Maldita sea.
De verdad… Estoy enamorado.
―Le diré esta noche.
―Entonces vámonos ya.
―¿He?
―Cuanto antes mejor.
Empieza a guardar algunas cosas y las mete a su mochila. Vuelvo a tomar aire profundo y hago lo mismo.

Pronto salimos del recinto y subimos a la camioneta que nos espera.
Arlet se fue hace dos horas con Eiji, en mi auto. No esperábamos que el programa durara tanto así que ella se fue antes a casa, no quise que esperara tanto tiempo en un lugar donde todo mundo tiene ojos y oídos hasta en el cabello.

Vamos en silencio, el camino por alguna razón se hace corto y veo como cada vez nos acercamos más a mi casa. Mi corazón empieza a latir más fuerte, como si de taquicardia se tratara.
―Habla calmado, transmite bien lo que sientes y no te revuelvas porque la revolverás y será tedioso.
―¿He?
―Que ya llegamos, bájate del auto. ― Ríe.
―Aaah. ― Tomo aire profundo de nuevo. ― Nos vemos mañana.
―Quiero buenas noticias.
―Igual que yo. ― Hago una risa nerviosa.
Bajo del auto y enseguida entro a la casa. Tras un gran, gran suspiro camino a la sala y escucho la televisión encendida. Ella está despierta.

Me acerco más y veo su cuerpo acostado en el sillón, esta con un recipiente de palomitas, ve una película, está concentrada en la pantalla.

Me quedo aquí viéndola, como es mi costumbre. La observo, lleno mi mente de su imagen. Está ya con pijama, esta vez es un pantalón de tela ligera, que cae suavemente desde su cadera hasta sus tobillos, tiene una playera sin mangas que se pega a su figura.
Me acerco más y trato de asustarla pero antes de lograrlo ella voltea y me ve. Sonrío y me siento en un brazo del sillón.
―¿Cómo te fue?
―Aburrido. ― Contesto divertido. ― ¿Y tú?
―Interesante, es la segunda película que veo. ― Se ríe. ― ¿Quieres palomitas?
―Voy a engordar.
―Que importa, haces ejercicio y ya.
―Ummm, así de fácil. Tienes razón. ― Tomo algunas palomitas mientras rio.
Nos quedamos viendo la pantalla por algunos minutos, ve una película de comedia. Recuerdo haberla visto en alguna ocasión pero no estoy seguro.
―¿Tienes hambre? Cocine algo.
―Comamos aquí en la sala.
Los dos vamos a la cocina, ella sirve, yo llevo, quitamos algunas cosas de la mesa de centro y ponemos la cena. Nos sentamos en la alfombra y comenzamos a comer, Arlet cocina tan delicioso que mi paladar se acostumbró a su comida, ahora cualquier otra me hace pensar “Arlet cocina mejor”. Pensamientos siempre que tengan que ver con ella.
―Delicioso.
―Me alegra mucho que te guste lo que cocino.
―Más que eso, si te vas de chef serías de las mejores.
―Que halago. ― Sonríe. ― Pero mientras pueda cocinar para ti no necesito ser de las mejores, siempre que a ti te guste.
Sonrío por dentro.
Sus cálidas palabras me hacen sentir relajado, me hacen ansiar más. Querer más. Lleno mis pulmones de aire y decido hablar.
―Arlet… ¿Alguna vez te has enamorado?
―Ummm, sí. Solo una vez.
―¿Y qué pasó?
―No funciono… Los primeros amores no están destinados a estar juntos.
Esas palabras me detienen a lo siguiente que diré. No funcionan, no están destinados… ¿De verdad es así? Por alguna razón mi pecho comienza a doler.
―Quizá si te esfuerzas puede llegar a funcionar.
―Tal vez… Pero pocos lo logran. ¿Por qué? ¿Tú te has enamorado?
―La verdad no sé… He llegado a querer mucho, pero no al grado de que alguien se convierta en mi aire y se adueñe de mi mente.
―Entonces no te has enamorado.
―Antes no. ― Suspiro. ― Ahora sí… Estoy enamorado.
―¿De verdad?. ― Deja su comida y me ve directo a los ojos. ― ¿Puedes contarme? Sabes que jamás diría nada.
Dejo mi plato y me acomodo para quedar sentado frente a ella, para verla a los ojos y tomar sus manos.
―Ella es una mujer hermosa, en todo sentido… Físicamente, interiormente, ella me hace sentir como un niño… Y una vez, alguien me dijo que cuando te enamoras te sientes como uno.
―¿Estás seguro de que es amor?
―No puedo dejar de pensarla… Se la pasa rondando por mi mente, pienso en ella todo el tiempo, cuando la veo me siento bien, cuando no está junto a mí me siento ansioso, quiero darle lo mejor del mundo, quiero que solo me vea a mí… Que solo exista yo para ella… Así como ella existe solo para mí.
―Sí, eso se escucha como amor…
―Arlet. Estoy realmente enamorado. ― Tomo aire. ― Enamorado de ti.




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