Capitulo 7 Ansiedad
Salimos un poco tarde
del trabajo, el programa fue largo y un poco pesado, estuve algunas horas con
una sonrisa en el rostro y la verdad me estaba atormentando.
Fingir una sonrisa,
fingir que estas atento, estar frente a las cámaras y pensar en respuestas
mientras estás pensando en otras cosas es difícil.
Jode bastante.
Por fortuna ese
tormento termino, ahora estamos en el camerino, un chica me quita un poco de
maquillaje, Kaz está a mi lado mientras le hacen lo mismo.
―Finges muy bien
Haido. ― Suspira Kaz. ― Pero claramente a mí no me engañas.
―No planeaba
hacerlo.
―¿En qué
pensabas? Estuviste todo el rato así.
―Yo sigo,
gracias. ― Le digo a la chica que me desmaquillaba y tras una reverencia se
marcha.
―Continuare yo. ―
Pide Kaz también y la otra chica se va. ― Estamos solos, ahora habla.
―Kaz, está más
que claro que lo que me pasa respecto a Arlet no es como cuando llego.
―Sí, totalmente
claro.
―La quiero. ―
Hablo directo. ― No como amiga, mucho menos como fan… La quiero como mujer.
―Lo sé. ―
Suspira. ― Jamás pensé que fuera a escuchar esto de ti… ¿Recuerdas cuando te
dije que yo te quería? Huiste por algunos días. ― Hace una pequeña risita.
Baja la mirada y
yo lo hago también.
Había guardado
aquello desde ese día. Lo había dejado bajo llave en mi memoria… Un día, hace
años Kaz me dijo que me quería. No como amigo, sino como pareja. Yo estaba
pasando por un momento difícil y a mí nunca me ha importado el género,
simplemente me importa la persona, pasarla bien y sentirme bien. Estuve con él
algún tiempo, no fuimos pareja formal, simplemente nos acostábamos, teníamos
sexo, pasábamos más tiempo del normal juntos, Kaz se la pasaba en mi casa, como
ahora… Pero las cosas se salieron un poco de control y él se enamoró más y mi
nivel de amor no era el mismo. Decidimos terminar el sexo casual, él se buscó a
alguien y la verdad me dolió, estuve a punto de pedirle que volviera a mí pero
me detuve. Porque sabía que no podía darle nada a Kaz, nada que él anhelaba y
no lo merecía.
Con el tiempo
fuimos olvidando eso, él se enamoró de una chica, la misma con la que está
ahora y yo no volví a salir con un hombre, ninguno de los dos volvió a salir
con un hombre… Cuando supe que él se había enamorado me sentí aliviado al saber
que era de una chica, si hubiese sido de un chico… Me habría sentido muy
herido.
Aun lo quiero y
él será siempre el único hombre con el que saldría. Con el que tendría ese tipo
de relación.
Ahora yo me
estoy enamorando también. Y de una chica.
―Tranquilo. ―
Escucho su voz. ― Ha pasado tiempo de eso y lo hemos sabido superar… Me da
gusto que estés enamorado de una chica como ella.
―¿De verdad?
―Si. ― Sonríe. ―
Ella es alegre, linda, te cuida, se preocupa por ti, te da tus regaños cuando
lo necesitas, es encantadora… Y me hubiese sentido traicionado si en vez de
chica fuera chico. ― Se ríe.
―Pensé que era
el único tonto que pensaba eso. ― Comienzo a reír. ― Cuando me dijiste que te
habías enamorado de una chica me sentí aliviado. ― Confieso.
―Como te dije
una vez… Eres el único hombre con el que tendría un romance.
―Sí, es lo mismo
conmigo.
―Entonces
cuéntame. ¿Le dirás?
―Ummmm. ―
Suspiro. ― Necesito hacerlo, mi mente ya no puede con tantos pensamientos, mira
como me tiene, distraído y ansioso.
―Eres como un
niño… Más de lo que ya eres.
―Idiota. ― Nos
reímos. ― ¿Crees que sea conveniente?
―¿Decirle?
―Si.
―Debes hacerlo. ―
Acepta. ― El amor no se puede ocultar, ya lo sientes y no hay marcha atrás…
Quizá ella este destinada para ti.
―No entiendo.
―Es decir, antes
decías que las relaciones formales, que el amor no era para ti. Que preferías
lo libre.
―Así es.
―Ahora que esta
ella, ¿Piensas lo mismo? ¿Piensas que pueden tener relación libre, donde solo
tengan sexo cuando quieran, sin compromisos?
―No. ― Respondo
enseguida. ― De solo pensar en que no la tenga completamente me enfurece.
―¿Lo ves?. ― Me
da unas palmadas en la espalda. ― Eso se llama amor, Haido… Amor. Y por lo
mismo estás cambiando tus pensamientos, cambiarás por ella.
―Eso da miedo.
―Es parte del
proceso. ― Suspira. ― Woa, es algo así como tu primer amor… Intenso, profundo,
un amor que puede destruirte.
―Eso da aún más miedo.
―El amor a ese
grado da miedo, porque puede destruirte, te destruirá de la manera más cruel,
pero preciosa.
Me quedo
callado.
Todo eso me da
temor, destruir… ¿A tal grado uno puede enamorarse? ¿Al grado de que pueda una
persona destruirte? Tomo aire profundo y cierro los ojos.
Ella puede
hacerlo, ella puede llevarme al mismo infierno.
Maldita sea.
De verdad… Estoy
enamorado.
―Le diré esta
noche.
―Entonces
vámonos ya.
―¿He?
―Cuanto antes
mejor.
Empieza a
guardar algunas cosas y las mete a su mochila. Vuelvo a tomar aire profundo y
hago lo mismo.
Pronto salimos
del recinto y subimos a la camioneta que nos espera.
Arlet se fue
hace dos horas con Eiji, en mi auto. No esperábamos que el programa durara
tanto así que ella se fue antes a casa, no quise que esperara tanto tiempo en
un lugar donde todo mundo tiene ojos y oídos hasta en el cabello.
Vamos en
silencio, el camino por alguna razón se hace corto y veo como cada vez nos
acercamos más a mi casa. Mi corazón empieza a latir más fuerte, como si de
taquicardia se tratara.
―Habla calmado,
transmite bien lo que sientes y no te revuelvas porque la revolverás y será
tedioso.
―¿He?
―Que ya
llegamos, bájate del auto. ― Ríe.
―Aaah. ― Tomo
aire profundo de nuevo. ― Nos vemos mañana.
―Quiero buenas
noticias.
―Igual que yo. ―
Hago una risa nerviosa.
Bajo del auto y
enseguida entro a la casa. Tras un gran, gran suspiro camino a la sala y
escucho la televisión encendida. Ella está despierta.
Me acerco más y
veo su cuerpo acostado en el sillón, esta con un recipiente de palomitas, ve
una película, está concentrada en la pantalla.
Me quedo aquí
viéndola, como es mi costumbre. La observo, lleno mi mente de su imagen. Está
ya con pijama, esta vez es un pantalón de tela ligera, que cae suavemente desde
su cadera hasta sus tobillos, tiene una playera sin mangas que se pega a su
figura.
Me acerco más y
trato de asustarla pero antes de lograrlo ella voltea y me ve. Sonrío y me
siento en un brazo del sillón.
―¿Cómo te fue?
―Aburrido. ―
Contesto divertido. ― ¿Y tú?
―Interesante, es
la segunda película que veo. ― Se ríe. ― ¿Quieres palomitas?
―Voy a engordar.
―Que importa,
haces ejercicio y ya.
―Ummm, así de
fácil. Tienes razón. ― Tomo algunas palomitas mientras rio.
Nos quedamos
viendo la pantalla por algunos minutos, ve una película de comedia. Recuerdo
haberla visto en alguna ocasión pero no estoy seguro.
―¿Tienes hambre?
Cocine algo.
―Comamos aquí en
la sala.
Los dos vamos a
la cocina, ella sirve, yo llevo, quitamos algunas cosas de la mesa de centro y
ponemos la cena. Nos sentamos en la alfombra y comenzamos a comer, Arlet cocina
tan delicioso que mi paladar se acostumbró a su comida, ahora cualquier otra me
hace pensar “Arlet cocina mejor”. Pensamientos siempre que tengan que ver con
ella.
―Delicioso.
―Me alegra mucho
que te guste lo que cocino.
―Más que eso, si
te vas de chef serías de las mejores.
―Que halago. ―
Sonríe. ― Pero mientras pueda cocinar para ti no necesito ser de las mejores,
siempre que a ti te guste.
Sonrío por
dentro.
Sus cálidas
palabras me hacen sentir relajado, me hacen ansiar más. Querer más. Lleno mis
pulmones de aire y decido hablar.
―Arlet… ¿Alguna
vez te has enamorado?
―Ummm, sí. Solo
una vez.
―¿Y qué pasó?
―No funciono…
Los primeros amores no están destinados a estar juntos.
Esas palabras me
detienen a lo siguiente que diré. No funcionan, no están destinados… ¿De verdad
es así? Por alguna razón mi pecho comienza a doler.
―Quizá si te
esfuerzas puede llegar a funcionar.
―Tal vez… Pero
pocos lo logran. ¿Por qué? ¿Tú te has enamorado?
―La verdad no
sé… He llegado a querer mucho, pero no al grado de que alguien se convierta en
mi aire y se adueñe de mi mente.
―Entonces no te
has enamorado.
―Antes no. ―
Suspiro. ― Ahora sí… Estoy enamorado.
―¿De verdad?. ―
Deja su comida y me ve directo a los ojos. ― ¿Puedes contarme? Sabes que jamás
diría nada.
Dejo mi plato y
me acomodo para quedar sentado frente a ella, para verla a los ojos y tomar sus
manos.
―Ella es una
mujer hermosa, en todo sentido… Físicamente, interiormente, ella me hace sentir
como un niño… Y una vez, alguien me dijo que cuando te enamoras te sientes como
uno.
―¿Estás seguro
de que es amor?
―No puedo dejar
de pensarla… Se la pasa rondando por mi mente, pienso en ella todo el tiempo,
cuando la veo me siento bien, cuando no está junto a mí me siento ansioso,
quiero darle lo mejor del mundo, quiero que solo me vea a mí… Que solo exista
yo para ella… Así como ella existe solo para mí.
―Sí, eso se
escucha como amor…
―Arlet. Estoy
realmente enamorado. ― Tomo aire. ― Enamorado de ti.

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