Capítulo 6 Pensamientos
Últimamente me he
detenido a pensar sobre lo que está pasando… Como era mi vida antes de que ella
viniera a visitarme. Sé que ha pasado poco tiempo, pero es como si… Como si,
como si yo hubiese tenido sentimientos por ella antes. Aprecio, confianza… Lo
cual así era, nuestras charlas por mensaje eso me inspiraron.
Pero sé que ya no es
solo eso. Sé que esto se convirtió en otra cosa… Lo cual es extraño en mí.
Extraño porque es la
primera vez que le doy tanta confianza a una mujer, la primera vez que invito a
una fan a mi casa con la cual chateaba. Y en pocos días se ganó mi tal
confianza al grado de hablarle de todo lo que se me pase por la mente, así sea
cualquier pensamiento sobre trabajo, sobre mi vida.
Es de noche, el reloj
marca las 3:26 a.m. Antes a esta hora yo podría estar en fiestas pasándola
bien, pero ahora estoy en mi habitación. En mi cama. Pensando, viendo videos de
gatos o a veces durmiendo como bebé.
Suelto un suspiro.
Me muevo nuevamente,
estoy acostado y las sabanas de la cama están todas revueltas por mis
constantes movimientos. Las almohadas están en el piso, la colcha está
prácticamente cayendo. Soy un desastre.
Vuelvo a suspirar.
Me incorporo de la cama
y camino a la ventana. La luna se ve increíblemente reluciente. Hace que
nuevamente me sienta nostálgico, pero no tanto como antes. Salgo de mi
habitación y camino inconscientemente a la habitación de Arlet.
Abro la puerta con
mucho cuidado y entro, me siento en un pequeño sillón que está cerca de la cama
y me dedico a observarla. Sinceramente no cuando, ni cómo ni por qué empecé a
hacer esto.
Cuando no puedo dormir
vengo a este lugar y me puedo pasar toda la noche en vela viéndola dormir. Me
quedo aquí quieto, sin hacer ruido alguno, sin que me de sueño. Solo me quedo
viéndola, me hundo en mis pensamientos o simplemente lleno mi cabeza de su
imagen. Hacer esto me relaja, me gusta porque me siento tranquilo.
Su pecho sube y baja de
manera relajada, su cabello negro cubre parte de la almohada, sus labios están
ligeramente entreabiertos, abraza una almohada, esta acostada de costado. Sus
piernas se ven un poco, son hermosas realmente.
No negare que las veces
que he venido me ha tocado verla en posiciones tan provocativas que no he
podido evitar verla más allá de lo que debería.
Y sinceramente, es algo
que me gusta. Es una mujer que le gusta jugar, le gusta provocar. Lo ha hecho
conmigo… Inconscientemente quizá pero lo ha hecho. Claro que cuando duerme no
puedo decir que me está provocando, es su manera de dormir pero aun así… Es
como si me provocara.
Ver esa tersa piel, sus
piernas, a veces puedo ver su cadera descubierta, sus pechos… Su espalda… Es
una mujer tan sensual que no me arrepentiría de tenerla una noche conmigo, en
mi cama. Haciéndola mía.
Pero por alguna razón
siento que sería impropio. Y me asusta porque jamás había pensado de esta
manera. Si una mujer me gusta voy por ella, la llevo a mi cama y no hay más.
Con ella es diferente.
Me importan sus pensamientos, sus sentimientos. Me importa cada cosa de ella.
No solo su cuerpo, eso es secundario. Primero quiero que sus sentimientos, su
mente, su corazón… Sean míos. Antes que su cuerpo.
¿Qué significa esto?
Creo que es obvio… Y lo
he venido pensando por muchos días…. No quería aceptarlo, pero lo cierto es que
cada vez que la veo me dan ganas de abrazarla, de tomar su mano y de tenerla
junto a mí.
La quiero mucho, la
quise desde que hablábamos por mensajes. La quiero aún más ahora…
No diré que la amo… No
aun. Pero sí que es demasiado importante para mí.
Arlet está en mi
corazón. Arlet se está adueñando de mí, de mí ser… De mi corazón, de mi
voluntad.
¿Así es el amor?
Vuelvo a suspirar, esta
vez más profundo.
Hasta ahora no me he
llegado a enamorar al grado de que esa persona sea mi droga, al grado de que
esa persona me sea tan indispensable que sienta que muera si no está ella.
Y sé que eso está
llegando cada vez más. Sé que eso está en manos de Arlet. Sé que ella me
destruirá de la manera más preciosa… Y aun sabiendo esto no me importa dejarla
que siga adueñándose de mí.
Salgo de su habitación
y vuelvo a la mía. Quiero que ella sepa esto, sepa sobre mis sentimientos pero
no sé cómo vaya a seguir esto. ¿Y si es demasiado pronto? Soy novato en cosas
tan profundas como estas, no sé muy bien que hacer.
Decido dejar de
atormentarme y me acuesto, apago la lámpara de noche y suspiro. Debo dormir.
Unas manos recorren mi
cabeza y juegan con mi cabello, desde hace unos días esta ha sido mi manera de
despertar. Esas manos cálidas y suaves me dicen que es hora de que despierte y
abro los ojos.
Me encuentro con el
rostro de Arlet, sonriéndome y dándome los buenos días.
―Hola. ―
Contesto.
―Dormilón, es
hora de desayunar.
―Mejor acuéstate
conmigo, sigamos durmiendo. ― Ella se ríe.
―No seas tonto,
hay trabajo.
―No vamos.
―No seas
irresponsable. ― Me toma de la mano y me jala. ― Vamos, pequeño flojo.
Dejo que me jale
y me levanto, caminamos al comedor tomados de la mano y un delicioso olor entra
por mis fosas nasales.
―Que rico huele.
―¿Verdad? Cocine
algo delicioso.
Sonrío y me
siento, ella va a la cocina y mientras espero observo a mi alrededor, Kaz no
está.
―¿Y Kazu?. ―
Pregunto.
―Aaah, me dijo
que se iba a la casa de su novia, que te veía en el trabajo.
―Ya veo.
Hago una pequeña
sonrisa. Eso quiere decir que estoy solo, con ella. Desayunando como una típica
pareja. Maldita sea, esto me gusta.
―Kaz se la pasa
más en tu casa que en la de su novia. ― Comenta Arlet.
―Si… El trabajo,
pero también porque a veces lo hacía quedarse… No me gusta estar mucho solo.
―Entonces ya no
lo retengas tanto, deja que su novia lo disfrute. ― Se ríe. ― Al menos mientras
este yo aquí, te hago compañía.
―Gracias. ―
Sonrío. ― Tienes razón.
Desayunamos y
platicamos, nunca nos hace falta un tema de conversación. Nunca nos quedamos en
un incómodo silencio. Nunca nos callamos por falta de charla. Y eso me gusta,
es demasiado agradable.
Rato después nos
encontramos en mi auto, yendo al trabajo. Tenemos una pequeña presentación en
un programa, cuando voy yo solo manejo mi auto, cuando va Kaz y alguien del
staff vamos en camioneta y con chofer.
Esta vez voy
manejando, Arlet está a mi lado, cantando alguna canción en ingles de un
artista famoso. El sonido de su voz me gusta, las locuras que hace me gustan,
estar sentado a su lado me gusta.
Cada vez pienso
más en ella.
Cada vez me es
más difícil dejar de verla, de pensarla.
Maldita sea.
Tomo aire
profundo y me concentro en el camino… Aunque no lo hago del todo, mi mente es
un caos y no creo poder seguir con esto.
Necesito
decirle… Necesito que ella sepa lo que pasa.
Esta noche.
Esta noche Arlet
sabrá mis pensamientos.

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