Desde que era tan solo
un niño me sumergía en la magia del dibujo para salir de la realidad… Mi
realidad era tan aburrida, tan vacía… Que los únicos colores que tenía eran los
que plasmaba en las hojas de papel.
Dibujar ha sido mi vida
desde que recuerdo.
Dibujar me llena el
alma tanto como si fuera comida para cualquier humano.
Hace año y medio que
entre a una escuela para perfeccionar mi técnica, si antes no lo hacía nada mal
ahora soy todo un “experto” según las palabras de mi profesor. De mi clase soy
el que mejor lo hace y a veces cuando el profesor no puede estar con cada
alumno para explicarles en donde se equivocan lo hago yo por pedido y confianza
de él, la verdad no es algo que me agrade mucho pues interrumpe mi propio
trabajo, aunque…
Si se tratara de ella…
Si se trata de ella no
me importa en absoluto dejar botado mi trabajo.
En mi clase hay una
chica que desde que entramos no he dejado de ver… De observar… Es una chica tan
hermosa tanto por fuera como por dentro y aunque su habilidad en el dibujo no
es tan buena, ella trabaja fuerte una y otra vez hasta dejarlo por lo menos
como mejor se vea.
Ella me gusta… Mucho.
Quizá hasta más que
eso.
Por comenzar a pensarla
me mancho un poco los dedos, estamos en clase dibujando retratos. Sin pensarlo
muy bien volteo hacia uno de mis costados y la veo…
Esta tan concentrada
que si explotara una bomba frente a ella no se daría cuenta, su rostro es de
trabajar sin descanso hasta que le quede perfecto lo que hace. Sonrío un poco y
vuelvo a mi dibujo, yo ya casi terminé, solo falta remarcar algunos sombreados
y mínimos detalles.
―¡Rayos!. ― La escucho quejarse
y suspirar.
Volteo de nuevo a verla y su
ceño esta fruncido, cuando hace esto es porque normalmente ya está frustrada y
necesita ayuda.
Y aquí es donde entro yo.
―Ani, ¿Qué pasa?
―No me quedan los labios, Hyde,
osh esto me enoja. ― Hago una sonrisa.
―Te ayudo.
Me acerco a ella y veo su
dibujo, lo miro concentrado y después veo la fotografía de quien está
dibujando, lo comparo con el trabajo y suspiro.
―No te quedan los labios porque
el mentón lo hiciste más ancho de lo que es.
Tomo su lápiz y trazo nuevas
líneas, veo la foto, veo el dibujo, veo la foto, veo el dibujo… Ella se para
muy cerca de mí y eso me hace sentir un poco nervioso, más aún porque su
delicioso perfume inunda mis fosas nasales.
―Eres grandioso. ― Habla por lo
bajo. ― Tú deberías ser nuestro profesor.
―No es lo mío, pero gracias. ―
Me río.
―Si no fuera por ti ya habría
reprobado todos mis exámenes.
―No seas exagerada.
―No lo soy, desde el inicio has
sido muy bueno conmigo, gracias de veras.
―Es un placer. ― No puedo
evitar decir y ella baja la mirada apenada. ― Listo, ¿Ves la diferencia?
―Aaah, el mentón ahora si es
decente. ― Se ríe.
―Ahora dibuja los labios, te
saldrán bien.
―Lo haré.
Regreso a mi lugar y desde aquí
la observo trabajar, nuevamente su concentración aparece en su rostro y no
atiende nada más que a su trabajo. Me gusta la entrega que le da a cada obra
que hace, me gusta la entrega al dibujo…
Sí, me gusta todo de ella.
Pongo mis ojos en mi dibujo y
remarco algunos detalles, pocos minutos después termino y el profesor viene a
mí, le sonríe al trabajo y me da unas palmadas en la espalda acompañados de una
sonrisa.
―Excelente como siempre hijo,
puedes irte si lo quieres, nos vemos en la próxima clase.
―Gracias profesor.
Él se va y yo empiezo a recoger
mis cosas y a acomodar otras, me acerco a Ani y por su concentración no se da
cuenta de mi presencia así que solo me limito a observar su trabajo, los labios
ya están hechos y sonrío al ver el resultado.
―¡Acabe!. ― Dice en voz alta y
me quejo un poco.
―Aaauch, mis tímpanos…
―¿Hyde? Oh dios mío, no me di
cuenta de que estabas a mi lado.
―Lo sé. ― Sonrío.
―¿Qué te parece? ¿Quedo bien?
¿Te gusta?
―Quedo muy bien Ani, felicidades.
―Si te gusta a ti no importa la
opinión del profesor.
―Siempre tan exagerada…
―Es la verdad. ― Suspira. ―
Aaaah, te invito un café, por ayudarme hoy.
―No es necesario.
―Si lo es, yo quiero. ― Ve a
nuestro alrededor y después llama al profesor. ― Termine, ¿Puedo irme?
―Eres muy ansiosa Ani. ― La
reprende el profesor. ― Pero hiciste un buen trabajo, nos vemos en la próxima
clase.
―¡Claro!
Guarda sus cosas a paso veloz y
cuando termina toma mi mano y me jala para salir del salón.
Estas son mis horas favoritas
del día, las horas de clase porque hago lo que más me apasiona y puedo ver
durante dos horas a la chica que me gusta, puedo verla y platicar con ella,
puedo hacerla reír y ayudarla, pero sobre todo…
Mis horas por demás favoritas
son después de clases, porque ella y yo vamos a tomar algo por su invitación
que, por supuesto yo pago, me gusta verla divertirse, verla comer, verla reír,
verla sonreír…
Me gusta tanto estar con ella
que nuestras horas juntos pasan tan rápido que cuando nos despedimos odio el
tiempo por conspirar contra mí.
El brillo que Ani tiene me
contagia y me hace sentir feliz, me hace sentir tan bien que mi vida se llena
de colores y me hace imponente.
Ani me hace mejor persona.
Ani me hace sentir muy feliz.
Ani le da sentido a mi vida.
Ani me hace experimentar
sentimientos hermosos.
Ani es la primera chica que he
amado.
Y no amare a nadie más.
Caminamos lento, ella tiene
tomado uno de mis brazos y platica con ese ánimo de siempre que me hace sonreír
y no ver a nadie más que a ella.
―Se me antoja un capuchino
frio, de moka ¿Y a ti hyde?
―Ummm, también un capuchino, de
chocolate.
―Y ¿Un pastel?. ― Sus ojos
brillan emocionados y asiento.
―Y un pastel.
―¡Si!
Me hace reír y al ver nuestra
cafetería favorita ella corre y me jala como es su costumbre, entramos y la
chica que nos atiende siempre nos saluda y nos toma la orden, vamos a nuestra
mesa favorita y esperamos por nuestro pedido.
―Le gustas a esa chica.
―¿A cuál?
―La que nos atiende, te ve mucho.
―Te equivocas.
―Una mujer sabe sobre esto,
créeme.
―Pues siendo así, ella no me
interesa.
―¿Capuchino de moka?
―Para ella. ― Le contesto al
mesero.
Nos deja todo y se va, Ani
enseguida toma su capuchino y le da pequeños sorbos, su rostro al beber ese
líquido es de felicidad pura.
―¡Es tan delicioso!
―Lo sé. ― Sonrío.
―Y te decía, es cierto lo de
esa chica, me sorprendo aún que no te haya dicho nada.
―Espero que no lo haga.
―¿Por qué?
―No estoy interesado.
―Desde que nos conocemos no he
sabido de alguna novia tuya…
―No he tenido.
―¿Por?
―Digamos que… Solo no estoy
interesado.
―¿En nadie?
―Hay alguien…― Suspiro.
―¿Quién es? ¿De la escuela?
Cuéntame.
―Sí, de la escuela…
―¿Por qué no le dices?
―Soy pésimo en esto, además
ella me dijo hace tiempo que… Que no estaba interesada en el noviazgo.
Poso mi mirada en ella y deja
de tomar su capuchino para conectar sus ojos con los míos, su mirada es de
sorpresa y confusión. Sé que con eso último que le dije comprenderá todo…
Porque ella fue quien me lo
dijo, hace un año.
Por eso había guardado mis
sentimientos…
Hasta ahora.
―Hyde…
Susurra aun viéndome a los ojos
y hago media sonrisa, mi cerebro me quiere traicionar y hacer pasar esto como
cualquier cosa, quitarle importancia… Pero mi corazón no lo quiere guardar más.
Porque duele.
Duele verla a diario y no poder
abrazarla como hombre, duele verla y no poder decirle palabras de amor, no
poder besarla…
Duelen tantas cosas que mi
corazón me reprocha por darle tanto sufrimiento, sufrimiento que ha estado ahí
por más de un año, creciendo poco a poco, haciendo que sufra al pensarla, al
mirarla, pero ese sufrimiento me hace sentir vivo, me hace sentir que realmente
me gusta, que realmente…
Que realmente la amo.
Daría cualquier cosa por ella…
Haría cualquier cosa por ella.
No puedo seguir guardándolo, ya
comencé a hablar y no puedo revertirlo, no quiero.
―Ani…― Suspiro un poco. ―
Perdón por echar a perder esta tarde, estabas tan feliz… Pero, ya no puedo
callarlo más ¿Sabes? Porque si lo hago siento que moriré por dentro y creo que
no quiero ser un suicida, no antes de intentar que te fijes en mí o al menos,
lograr que no me odies por esto y dejes de ser mi amiga.
―Yo…
―Si lo prefieres no digas nada,
solamente platiquemos de otra cosa y dejémoslo pasar, si así lo quieres y…
―No hyde. ― Me interrumpe. ― No
quiero dejarlo ir.
―Ani…
Mi corazón había estado
detenido, o al menos no había sentido que latiera hasta ahora… En este momento
mi corazón es desenfrenado, ¿Cuántas veces puede latir un corazón por segundo?
Porque estoy seguro que estoy rompiendo record.
Ella hace a un lado nuestros
capuchinos y toma mis manos, las lleva a su boca y les da un pequeño beso, mi
piel se estremece un poco y sintiéndome en una nube, aun sin saber qué es lo
que está pasando exactamente caigo en cuenta de que ella se acerca a mí y en
segundos sus labios están junto a los míos.
Rosándose.
Haciendo contacto.
Sintiendo esa calidez.
Esa textura.
Agradezco a la cafetería que
hiciera sus mesas pequeñas, así con solo recargarnos un poco en la mesa podemos
besarnos, juntar nuestras frentes, tocarnos.
Pongo mis manos en sus mejillas
y mi piel disfruta esa suavidad, ella es todo lo que he querido desde hace
tiempo, ella es todo lo que he guardado de sentimientos, pero ya no puedo más,
porque no soportaría verla con otra persona que no fuera conmigo.
Maldito egoísmo.
―Estoy enamorada de ti. ― Habla
entre nuestros besos. ― Desde hace mucho hyde, no veo a nadie que no seas tú.
Sintiéndome una chica
adolescente mis emociones fluyen y me siento feliz, me siento poderoso e
invencible.
El amor correspondido es tan
hermoso que no se puede explicar.
―Ani…― Susurro. ― Te amo tanto…
Dos años de amistad quizá
fueron muchos, o quizá no, dos años de conocernos y convivir cada día, dos años
de platica, de trabajo…
Dos años de estar a su lado…
Creo que es justo que pasemos a
un nivel nuevo, en donde nuestros sentimientos hablen más que nuestras miradas.
―Vamos.
―¿A dónde?. ― Me pregunta ella
con sorpresa.
―A un lugar más privado.
Sin querer le guiño un ojo y
ella se sonroja, tal vez esos sonrojos que tenía conmigo era por sus sentimientos,
¿Cómo no pude darme cuenta? Suspiro profundo, dejo dinero en la mesa y nos
vamos de aquí, tomamos un taxi y sin querer, o quizá con toda la intención le
doy la dirección de mi departamento y ella lo sabe, pero no dice nada,
solamente se mantiene tomando fuerte mi mano, en silencio, con los ojos
brillosos y tranquila.
Al llegar a mi departamento
entramos aun en silencio, llegamos a la sala y tomo un poco de jugo para tomar,
le doy un vaso y ella me agradece apenada.
―¿Por qué no me lo habías dicho
antes?
―¿Mis sentimientos?. ―
Pregunto.
―Si…
―Pensé en decírtelo, pero
cuando me dijiste que el noviazgo no…
―Es que en ese entonces yo
detestaba a los chicos. ― Se encoje de hombros. ― Por el chico con el que había
salido tiempo atrás.
―Lo recuerdo.
―Pero poco después me di cuenta
de que te quería… Más que eso, y me aterro porque no quería volver a salir
lastimada… El trato que me has dado hasta ahora me hizo cambiar mucho de
opinión respecto a los hombres, supe que tú eras diferente y que jamás me
harías daño.
―Jamás te haré daño. ―
Confirmo.
―Lo sé. ― Hace media sonrisa. ―
No sabía cómo decirte mis sentimientos, cada día planeaba algo nuevo para
decírtelo, cada día encontraba un pretexto para invitarte a tomar algo y así
atreverme a hablarte, pero no podía, tenía mucho miedo de tu reacción, pensaba
que me rechazarías. ― Vuelve a sonreír. ― Hasta pensé que las mujeres no te
gustaban.
―Oye, mi hombría. ― Bromeo.
―Nunca me platicabas de alguna
novia y la verdad me aliviaba, pero también me preocupaba.
―No veía a nadie más que a ti.
Tomo sus manos y beso el dorso,
su piel es tan suave y cálida que me invitan a deseos que he tenido ocultos
demasiado tiempo y poder controlarlos ahora es difícil.
―Ani…― Mi voz se volvió ronca y
me reprendo mentalmente.
―También te deseo. ― Susurra
con sus mejillas color escarlata.
Esas tres palabras me dejan sin
aliento y tomándolas como una invitación nos levantamos del sillón y la guio a
mi habitación, al entrar no espero mucho y la atrapo entre mis brazos, la
abrazo con fuerza y absorbo su delicioso aroma.
Es tan dulce…
Nuestros labios se buscan y se
conectan esta vez con pasión, comienzan a conocer cada rincón de la boca ajena,
se saborean y se acarician, mis manos pasan por su delicado cuerpo y la pego
contra mí, pego su cadera contra la mía y ella suelta un pequeño jadeo que me
hace despertar más.
Caminamos a la cama aun
besándonos y separándonos por segundos para desprendernos de la ropa, dejamos
nuestro camino con cada prenda y llegamos desnudos a la cama, la recuesto y mis
manos pasean por su figura, su piel es tan suave que mis manos en segundos se
acostumbran a esta textura, mi piel graba esta sensación, graba cada parte del
cuerpo al que toco, cada sensación.
Paso mis manos por sus senos y
siento su tamaño, su textura, siento como sus pezones se vuelven duros, están
llenos… Están suaves, paso mis labios por esta zona y lamo sus puntos cafés,
ella suspira profundo y arquea su espalda para darme más acceso a ellos, los
chupo, los succiono, los roso con mis labios, juego con ellos…
Vuelvo a su boca y nuestros
labios se acarician y nuestras lenguas juegan y se acarician, nuestras manos
recorren cada rincón que pueden y para mi sorpresa, una de sus manos toca mi
erección y jadeo notoriamente, comienza a jugarlo, lo acaricia, lo aprieta,
sube y baja la mano y a ratos juega con mis testículos, mi mente se vuelve
blanca por las sensaciones y lo único que hago ahora es gemir, es entregarme al
momento, siento como me pongo cada vez más duro y mi erección me pide alivio,
dios mío…
―Ani…
Abro los ojos y ella sonríe
apenada, ese color rojo demuestra su pena, pero aun así se atreve a hacer esto,
me vuelve loco.
Veo mi entrepierna y está
totalmente erecta, las venas se notan y esta rojo… Necesito entrar en ella,
necesito hacerlo…
Me incorporo un poco y la acomodo
en medio de la cama, boca arriba, su mirada es brillante y sus mejillas rojas,
tomo sus piernas y las separo, observo el grado de su humedad y paso mis dedos
por su centro, ella jadea y se tapa el rostro, yo sonrío al ver que está muy
mojada y lista para mí.
Me posiciono arriba de ella y
beso sus manos para que las quite de su rostro, cuando lo hace beso sus labios
y en el mismo momento entro en ella, de una sola estocada, su humedad me recibe
tan perfectamente que resbalo suave y delicioso.
―Aaah… Mmmgh…
Su garganta gime, cierra los
ojos y muerde sus labios, su cabeza se echa para atrás y sus brazos rodean mi
cuello, es tan delicioso este lugar que podría vivir el resto de mi vida aquí.
Comienzo a moverme y ella clava
sus uñas en mí, gime cada vez más, entro, salgo, entro, salgo… Una y otra vez,
deseando más, anhelando más. Sus piernas rodean mi cintura y entro más
profundo, gimo por el placer que estoy experimentando, esto es tan perfecto…
Hago movimientos circulares con mi cadera, aun estando dentro suyo y me apodero
de sus labios, ese dulce sabor, esa calidez.
―Hyde… Mmmgh… Dios…
Mi erección comienza a doler y
me muevo más rápido, mis envestidas son más marcadas, más profundas, me entrego
a sus gemidos y a sus besos, a su calidez, a su humedad.
Es tan delicioso que este tan
dispuesta para mí.
Que me enloquece.
Me enloquece sentir esta
entrega, esta voluntad, esta intensidad.
Este amor.
Porque en cada beso, en cada
caricia, cada mirada, cada palabra… Siento su amor… Cada rose… Ella me ama.
―Mmmgh… Hyde… Ahí… Mmmgh… Dios…
Si, ahí…
Encuentro su punto exacto de
placer y envisto aún más rápido, siento todo su placer salir por cada poro, su
cuerpo se mueve de tanto placer y su espalda se arquea, su garganta suelta un
sonoro gemido y siento como llega a su orgasmo, con tres envestidas más llego
yo y gruño de placer.
Quedamos desvanecidos,
tranquilizándonos por el momento que pasamos y siento como recarga su cabeza en
mi pecho, me rodea con uno de sus brazos y me abraza.
―Soy tan feliz…
―¿De verdad?. ― Pregunto.
―Sí… Me amas, como yo a ti…
Ahora soy tuya, completamente al igual que tú eres mío. ¿Cierto?
―Desde que nos conocimos he
sido tuyo.
―Te amo hyde…
―Y yo te amo a ti, Ani.
―¿Puedo quedarme a dormir esta
noche aquí?
―Puedes quedarte las veces que
quieras.
―Gracias. ― Me sonríe. ―
¿Tienes hambre? Cocinare algo rico.
―La verdad es que sí, ¿Vamos a
la cocina?
―Vamos, préstame una camisa,
¿Dónde las tienes?
―En ese mueble.
Se levanta de la cama y la veo
caminar desnuda, su figura es tan perfecta que mi corazón vuelve a
desenfrenarse, me gusta verla tan cómoda de esta manera, tan entrada en
confianza que me hace sentir cálido.
Saca una camisa y se la pone,
luce tan provocativa que la comida en este momento es lo de menos.
―Te espero en la cocina mi
vida.
Me manda un beso y sale
sonriente de la habitación, mi corazón por primera vez en la vida se siente
completo… Me levanto de la cama y me pongo una bermuda para ir con ella, con el
amor de mi vida.
Awww mi Oneshot *~* uno de los mejores que he ganado ♡
ResponderBorrarSé que ya te agradecí, pero una vez más gracias, es demasiado hermoso y lo leo muchas veces, siempre que tengo tiempo hygwklpç
~Te quierooo ♡ ♡ ♡
Aasdfghjkjhgfd, me alegro mucho que te gusteeeeee *~*
BorrarTe quiero Luana ~
dos ones en un dia!!!!!!!!!!puedo acostumbrarme a esto tsuki :DDDD me fasino!!!! tuvo de todo, excelente
ResponderBorrarJajaja, no es mi intencion que se acostumbren :'v
BorrarGracias! :3