domingo, 4 de diciembre de 2016

Kasou



Desde que era tan solo un niño me sumergía en la magia del dibujo para salir de la realidad… Mi realidad era tan aburrida, tan vacía… Que los únicos colores que tenía eran los que plasmaba en las hojas de papel.
Dibujar ha sido mi vida desde que recuerdo.
Dibujar me llena el alma tanto como si fuera comida para cualquier humano.
Hace año y medio que entre a una escuela para perfeccionar mi técnica, si antes no lo hacía nada mal ahora soy todo un “experto” según las palabras de mi profesor. De mi clase soy el que mejor lo hace y a veces cuando el profesor no puede estar con cada alumno para explicarles en donde se equivocan lo hago yo por pedido y confianza de él, la verdad no es algo que me agrade mucho pues interrumpe mi propio trabajo, aunque…
Si se tratara de ella…
Si se trata de ella no me importa en absoluto dejar botado mi trabajo.
En mi clase hay una chica que desde que entramos no he dejado de ver… De observar… Es una chica tan hermosa tanto por fuera como por dentro y aunque su habilidad en el dibujo no es tan buena, ella trabaja fuerte una y otra vez hasta dejarlo por lo menos como mejor se vea.
Ella me gusta… Mucho.
Quizá hasta más que eso.
Por comenzar a pensarla me mancho un poco los dedos, estamos en clase dibujando retratos. Sin pensarlo muy bien volteo hacia uno de mis costados y la veo…
Esta tan concentrada que si explotara una bomba frente a ella no se daría cuenta, su rostro es de trabajar sin descanso hasta que le quede perfecto lo que hace. Sonrío un poco y vuelvo a mi dibujo, yo ya casi terminé, solo falta remarcar algunos sombreados y mínimos detalles.
―¡Rayos!. ― La escucho quejarse y suspirar.
Volteo de nuevo a verla y su ceño esta fruncido, cuando hace esto es porque normalmente ya está frustrada y necesita ayuda.
Y aquí es donde entro yo.
―Ani, ¿Qué pasa?
―No me quedan los labios, Hyde, osh esto me enoja. ― Hago una sonrisa.
―Te ayudo.
Me acerco a ella y veo su dibujo, lo miro concentrado y después veo la fotografía de quien está dibujando, lo comparo con el trabajo y suspiro.
―No te quedan los labios porque el mentón lo hiciste más ancho de lo que es.
Tomo su lápiz y trazo nuevas líneas, veo la foto, veo el dibujo, veo la foto, veo el dibujo… Ella se para muy cerca de mí y eso me hace sentir un poco nervioso, más aún porque su delicioso perfume inunda mis fosas nasales.
―Eres grandioso. ― Habla por lo bajo. ― Tú deberías ser nuestro profesor.
―No es lo mío, pero gracias. ― Me río.
―Si no fuera por ti ya habría reprobado todos mis exámenes.
―No seas exagerada.
―No lo soy, desde el inicio has sido muy bueno conmigo, gracias de veras.
―Es un placer. ― No puedo evitar decir y ella baja la mirada apenada. ― Listo, ¿Ves la diferencia?
―Aaah, el mentón ahora si es decente. ― Se ríe.
―Ahora dibuja los labios, te saldrán bien.
―Lo haré.
Regreso a mi lugar y desde aquí la observo trabajar, nuevamente su concentración aparece en su rostro y no atiende nada más que a su trabajo. Me gusta la entrega que le da a cada obra que hace, me gusta la entrega al dibujo…
Sí, me gusta todo de ella.
Pongo mis ojos en mi dibujo y remarco algunos detalles, pocos minutos después termino y el profesor viene a mí, le sonríe al trabajo y me da unas palmadas en la espalda acompañados de una sonrisa.
―Excelente como siempre hijo, puedes irte si lo quieres, nos vemos en la próxima clase.
―Gracias profesor.
Él se va y yo empiezo a recoger mis cosas y a acomodar otras, me acerco a Ani y por su concentración no se da cuenta de mi presencia así que solo me limito a observar su trabajo, los labios ya están hechos y sonrío al ver el resultado.
―¡Acabe!. ― Dice en voz alta y me quejo un poco.
―Aaauch, mis tímpanos…
―¿Hyde? Oh dios mío, no me di cuenta de que estabas a mi lado.
―Lo sé. ― Sonrío.
―¿Qué te parece? ¿Quedo bien? ¿Te gusta?
―Quedo muy bien Ani, felicidades.
―Si te gusta a ti no importa la opinión del profesor.
―Siempre tan exagerada…
―Es la verdad. ― Suspira. ― Aaaah, te invito un café, por ayudarme hoy.
―No es necesario.
―Si lo es, yo quiero. ― Ve a nuestro alrededor y después llama al profesor. ― Termine, ¿Puedo irme?
―Eres muy ansiosa Ani. ― La reprende el profesor. ― Pero hiciste un buen trabajo, nos vemos en la próxima clase.
―¡Claro!
Guarda sus cosas a paso veloz y cuando termina toma mi mano y me jala para salir del salón.
Estas son mis horas favoritas del día, las horas de clase porque hago lo que más me apasiona y puedo ver durante dos horas a la chica que me gusta, puedo verla y platicar con ella, puedo hacerla reír y ayudarla, pero sobre todo…
Mis horas por demás favoritas son después de clases, porque ella y yo vamos a tomar algo por su invitación que, por supuesto yo pago, me gusta verla divertirse, verla comer, verla reír, verla sonreír…
Me gusta tanto estar con ella que nuestras horas juntos pasan tan rápido que cuando nos despedimos odio el tiempo por conspirar contra mí.
El brillo que Ani tiene me contagia y me hace sentir feliz, me hace sentir tan bien que mi vida se llena de colores y me hace imponente.
Ani me hace mejor persona.
Ani me hace sentir muy feliz.
Ani le da sentido a mi vida.
Ani me hace experimentar sentimientos hermosos.
Ani es la primera chica que he amado.
Y no amare a nadie más.
Caminamos lento, ella tiene tomado uno de mis brazos y platica con ese ánimo de siempre que me hace sonreír y no ver a nadie más que a ella.
―Se me antoja un capuchino frio, de moka ¿Y a ti hyde?
―Ummm, también un capuchino, de chocolate.
―Y ¿Un pastel?. ― Sus ojos brillan emocionados y asiento.
―Y un pastel.
―¡Si!
Me hace reír y al ver nuestra cafetería favorita ella corre y me jala como es su costumbre, entramos y la chica que nos atiende siempre nos saluda y nos toma la orden, vamos a nuestra mesa favorita y esperamos por nuestro pedido.
―Le gustas a esa chica.
―¿A cuál?
 ―La que nos atiende, te ve mucho.
―Te equivocas.
―Una mujer sabe sobre esto, créeme.
―Pues siendo así, ella no me interesa.
―¿Capuchino de moka?
―Para ella. ― Le contesto al mesero.
Nos deja todo y se va, Ani enseguida toma su capuchino y le da pequeños sorbos, su rostro al beber ese líquido es de felicidad pura.
―¡Es tan delicioso!
―Lo sé. ― Sonrío.
―Y te decía, es cierto lo de esa chica, me sorprendo aún que no te haya dicho nada.
―Espero que no lo haga.
―¿Por qué?
―No estoy interesado.
―Desde que nos conocemos no he sabido de alguna novia tuya…
―No he tenido.
―¿Por?
―Digamos que… Solo no estoy interesado.
―¿En nadie?
―Hay alguien…― Suspiro.
―¿Quién es? ¿De la escuela? Cuéntame.
―Sí, de la escuela…
―¿Por qué no le dices?
―Soy pésimo en esto, además ella me dijo hace tiempo que… Que no estaba interesada en el noviazgo.
Poso mi mirada en ella y deja de tomar su capuchino para conectar sus ojos con los míos, su mirada es de sorpresa y confusión. Sé que con eso último que le dije comprenderá todo…
Porque ella fue quien me lo dijo, hace un año.
Por eso había guardado mis sentimientos…
Hasta ahora.
―Hyde…
Susurra aun viéndome a los ojos y hago media sonrisa, mi cerebro me quiere traicionar y hacer pasar esto como cualquier cosa, quitarle importancia… Pero mi corazón no lo quiere guardar más.
Porque duele.
Duele verla a diario y no poder abrazarla como hombre, duele verla y no poder decirle palabras de amor, no poder besarla…
Duelen tantas cosas que mi corazón me reprocha por darle tanto sufrimiento, sufrimiento que ha estado ahí por más de un año, creciendo poco a poco, haciendo que sufra al pensarla, al mirarla, pero ese sufrimiento me hace sentir vivo, me hace sentir que realmente me gusta, que realmente…
Que realmente la amo.
Daría cualquier cosa por ella…
Haría cualquier cosa por ella.
No puedo seguir guardándolo, ya comencé a hablar y no puedo revertirlo, no quiero.
―Ani…― Suspiro un poco. ― Perdón por echar a perder esta tarde, estabas tan feliz… Pero, ya no puedo callarlo más ¿Sabes? Porque si lo hago siento que moriré por dentro y creo que no quiero ser un suicida, no antes de intentar que te fijes en mí o al menos, lograr que no me odies por esto y dejes de ser mi amiga.
―Yo…
―Si lo prefieres no digas nada, solamente platiquemos de otra cosa y dejémoslo pasar, si así lo quieres y…
―No hyde. ― Me interrumpe. ― No quiero dejarlo ir.
―Ani…
Mi corazón había estado detenido, o al menos no había sentido que latiera hasta ahora… En este momento mi corazón es desenfrenado, ¿Cuántas veces puede latir un corazón por segundo? Porque estoy seguro que estoy rompiendo record.
Ella hace a un lado nuestros capuchinos y toma mis manos, las lleva a su boca y les da un pequeño beso, mi piel se estremece un poco y sintiéndome en una nube, aun sin saber qué es lo que está pasando exactamente caigo en cuenta de que ella se acerca a mí y en segundos sus labios están junto a los míos.
Rosándose.
Haciendo contacto.
Sintiendo esa calidez.
Esa textura.
Agradezco a la cafetería que hiciera sus mesas pequeñas, así con solo recargarnos un poco en la mesa podemos besarnos, juntar nuestras frentes, tocarnos.
Pongo mis manos en sus mejillas y mi piel disfruta esa suavidad, ella es todo lo que he querido desde hace tiempo, ella es todo lo que he guardado de sentimientos, pero ya no puedo más, porque no soportaría verla con otra persona que no fuera conmigo.
Maldito egoísmo.
―Estoy enamorada de ti. ― Habla entre nuestros besos. ― Desde hace mucho hyde, no veo a nadie que no seas tú.
Sintiéndome una chica adolescente mis emociones fluyen y me siento feliz, me siento poderoso e invencible.
El amor correspondido es tan hermoso que no se puede explicar.
―Ani…― Susurro. ― Te amo tanto…
Dos años de amistad quizá fueron muchos, o quizá no, dos años de conocernos y convivir cada día, dos años de platica, de trabajo…
Dos años de estar a su lado…
Creo que es justo que pasemos a un nivel nuevo, en donde nuestros sentimientos hablen más que nuestras miradas.
―Vamos.
―¿A dónde?. ― Me pregunta ella con sorpresa.
―A un lugar más privado.
Sin querer le guiño un ojo y ella se sonroja, tal vez esos sonrojos que tenía conmigo era por sus sentimientos, ¿Cómo no pude darme cuenta? Suspiro profundo, dejo dinero en la mesa y nos vamos de aquí, tomamos un taxi y sin querer, o quizá con toda la intención le doy la dirección de mi departamento y ella lo sabe, pero no dice nada, solamente se mantiene tomando fuerte mi mano, en silencio, con los ojos brillosos y tranquila.
Al llegar a mi departamento entramos aun en silencio, llegamos a la sala y tomo un poco de jugo para tomar, le doy un vaso y ella me agradece apenada.
―¿Por qué no me lo habías dicho antes?
―¿Mis sentimientos?. ― Pregunto.
―Si…
―Pensé en decírtelo, pero cuando me dijiste que el noviazgo no…
―Es que en ese entonces yo detestaba a los chicos. ― Se encoje de hombros. ― Por el chico con el que había salido tiempo atrás.
―Lo recuerdo.
―Pero poco después me di cuenta de que te quería… Más que eso, y me aterro porque no quería volver a salir lastimada… El trato que me has dado hasta ahora me hizo cambiar mucho de opinión respecto a los hombres, supe que tú eras diferente y que jamás me harías daño.
―Jamás te haré daño. ― Confirmo.
―Lo sé. ― Hace media sonrisa. ― No sabía cómo decirte mis sentimientos, cada día planeaba algo nuevo para decírtelo, cada día encontraba un pretexto para invitarte a tomar algo y así atreverme a hablarte, pero no podía, tenía mucho miedo de tu reacción, pensaba que me rechazarías. ― Vuelve a sonreír. ― Hasta pensé que las mujeres no te gustaban.
―Oye, mi hombría. ― Bromeo.
―Nunca me platicabas de alguna novia y la verdad me aliviaba, pero también me preocupaba.
―No veía a nadie más que a ti.
Tomo sus manos y beso el dorso, su piel es tan suave y cálida que me invitan a deseos que he tenido ocultos demasiado tiempo y poder controlarlos ahora es difícil.
―Ani…― Mi voz se volvió ronca y me reprendo mentalmente.
―También te deseo. ― Susurra con sus mejillas color escarlata.
Esas tres palabras me dejan sin aliento y tomándolas como una invitación nos levantamos del sillón y la guio a mi habitación, al entrar no espero mucho y la atrapo entre mis brazos, la abrazo con fuerza y absorbo su delicioso aroma.
Es tan dulce…
Nuestros labios se buscan y se conectan esta vez con pasión, comienzan a conocer cada rincón de la boca ajena, se saborean y se acarician, mis manos pasan por su delicado cuerpo y la pego contra mí, pego su cadera contra la mía y ella suelta un pequeño jadeo que me hace despertar más.
Caminamos a la cama aun besándonos y separándonos por segundos para desprendernos de la ropa, dejamos nuestro camino con cada prenda y llegamos desnudos a la cama, la recuesto y mis manos pasean por su figura, su piel es tan suave que mis manos en segundos se acostumbran a esta textura, mi piel graba esta sensación, graba cada parte del cuerpo al que toco, cada sensación.
Paso mis manos por sus senos y siento su tamaño, su textura, siento como sus pezones se vuelven duros, están llenos… Están suaves, paso mis labios por esta zona y lamo sus puntos cafés, ella suspira profundo y arquea su espalda para darme más acceso a ellos, los chupo, los succiono, los roso con mis labios, juego con ellos…
Vuelvo a su boca y nuestros labios se acarician y nuestras lenguas juegan y se acarician, nuestras manos recorren cada rincón que pueden y para mi sorpresa, una de sus manos toca mi erección y jadeo notoriamente, comienza a jugarlo, lo acaricia, lo aprieta, sube y baja la mano y a ratos juega con mis testículos, mi mente se vuelve blanca por las sensaciones y lo único que hago ahora es gemir, es entregarme al momento, siento como me pongo cada vez más duro y mi erección me pide alivio, dios mío…
 ―Ani…
Abro los ojos y ella sonríe apenada, ese color rojo demuestra su pena, pero aun así se atreve a hacer esto, me vuelve loco.
Veo mi entrepierna y está totalmente erecta, las venas se notan y esta rojo… Necesito entrar en ella, necesito hacerlo…
Me incorporo un poco y la acomodo en medio de la cama, boca arriba, su mirada es brillante y sus mejillas rojas, tomo sus piernas y las separo, observo el grado de su humedad y paso mis dedos por su centro, ella jadea y se tapa el rostro, yo sonrío al ver que está muy mojada y lista para mí.
Me posiciono arriba de ella y beso sus manos para que las quite de su rostro, cuando lo hace beso sus labios y en el mismo momento entro en ella, de una sola estocada, su humedad me recibe tan perfectamente que resbalo suave y delicioso.
―Aaah… Mmmgh…
Su garganta gime, cierra los ojos y muerde sus labios, su cabeza se echa para atrás y sus brazos rodean mi cuello, es tan delicioso este lugar que podría vivir el resto de mi vida aquí.
Comienzo a moverme y ella clava sus uñas en mí, gime cada vez más, entro, salgo, entro, salgo… Una y otra vez, deseando más, anhelando más. Sus piernas rodean mi cintura y entro más profundo, gimo por el placer que estoy experimentando, esto es tan perfecto… Hago movimientos circulares con mi cadera, aun estando dentro suyo y me apodero de sus labios, ese dulce sabor, esa calidez.
―Hyde… Mmmgh… Dios…
Mi erección comienza a doler y me muevo más rápido, mis envestidas son más marcadas, más profundas, me entrego a sus gemidos y a sus besos, a su calidez, a su humedad.
Es tan delicioso que este tan dispuesta para mí.
Que me enloquece.
Me enloquece sentir esta entrega, esta voluntad, esta intensidad.
Este amor.
Porque en cada beso, en cada caricia, cada mirada, cada palabra… Siento su amor… Cada rose… Ella me ama.
―Mmmgh… Hyde… Ahí… Mmmgh… Dios… Si, ahí…
Encuentro su punto exacto de placer y envisto aún más rápido, siento todo su placer salir por cada poro, su cuerpo se mueve de tanto placer y su espalda se arquea, su garganta suelta un sonoro gemido y siento como llega a su orgasmo, con tres envestidas más llego yo y gruño de placer.
Quedamos desvanecidos, tranquilizándonos por el momento que pasamos y siento como recarga su cabeza en mi pecho, me rodea con uno de sus brazos y me abraza.
―Soy tan feliz…
―¿De verdad?. ― Pregunto.
―Sí… Me amas, como yo a ti… Ahora soy tuya, completamente al igual que tú eres mío. ¿Cierto?
―Desde que nos conocimos he sido tuyo.
―Te amo hyde…
―Y yo te amo a ti, Ani.
―¿Puedo quedarme a dormir esta noche aquí?
―Puedes quedarte las veces que quieras.
―Gracias. ― Me sonríe. ― ¿Tienes hambre? Cocinare algo rico.
―La verdad es que sí, ¿Vamos a la cocina?
―Vamos, préstame una camisa, ¿Dónde las tienes?
―En ese mueble.
Se levanta de la cama y la veo caminar desnuda, su figura es tan perfecta que mi corazón vuelve a desenfrenarse, me gusta verla tan cómoda de esta manera, tan entrada en confianza que me hace sentir cálido.
Saca una camisa y se la pone, luce tan provocativa que la comida en este momento es lo de menos.
―Te espero en la cocina mi vida.
Me manda un beso y sale sonriente de la habitación, mi corazón por primera vez en la vida se siente completo… Me levanto de la cama y me pongo una bermuda para ir con ella, con el amor de mi vida. 

4 comentarios:

  1. Awww mi Oneshot *~* uno de los mejores que he ganado ♡
    Sé que ya te agradecí, pero una vez más gracias, es demasiado hermoso y lo leo muchas veces, siempre que tengo tiempo hygwklpç

    ~Te quierooo ♡ ♡ ♡

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Aasdfghjkjhgfd, me alegro mucho que te gusteeeeee *~*

      Te quiero Luana ~

      Borrar
  2. dos ones en un dia!!!!!!!!!!puedo acostumbrarme a esto tsuki :DDDD me fasino!!!! tuvo de todo, excelente

    ResponderBorrar

Un abrazo ♥