lunes, 12 de diciembre de 2016

Angel Trip



Este es un one-shot que le hice a una amiga, Luana , me alegro mucho que te haya gustado, te quiero!



Ella había estado esperando desde hacía mucho poder ir a un concierto de su banda favorita, era una de las mayores ilusiones que tenía y el día en que anunciaron un tour por su continente, un concierto en su país…
Quedo en shok.
Entro en un estado de en sueño.
Por primera vez estaría frente a ellos, estaría frente a él…
El lugar donde sería el concierto quedaba un poco lejos así que tuvo que viajar, desde ese momento, desde salir de su casa era ya toda una emoción, se había preparado bien, había hecho su maleta y preparado algunos regalos para la banda, había hecho ella su propia playera para el concierto y algunos dibujos, todo estaba listo, todo estaba esperando para que día.
La pequeña fan llego al hotel, había llegado dos días antes ya que quería recibirlos en el aeropuerto y ansiaba poder verlos de cerca, pedirles un autógrafo y darles sus obsequios, cruzaba los dedos porque así fuera.
Comió algo, tomo una ducha y se preparó para irse al aeropuerto, llevaba una pequeña mochila en donde guardaba los regalos para los líderes de la banda, cuando llego al aeropuerto se encontró con varios fans ya esperando por ellos, su emoción creció y su piel se erizo, era demasiado estar ahí y aun le faltaba el concierto, seguramente que ahí podría hasta desmayarse de la emoción.
Los fans esperaron por horas, era ya de madrugada y de repente el ambiente comenzó a ponerse lleno de adrenalina, alguien había visto a la banda entrar al aeropuerto y todos fueron corriendo hacia esa dirección, la pequeña fan corrió con mucha fuerza y cuando escucho los fuertes gritos su piel experimento una corriente eléctrica.
Su mirada se clavó hacia adelante, en una misma dirección.
Ahí estaba.
Ahí estaba su cantante favorito.
Estaba a poca distancia de ella.
Sonriendo.
Saludando.
Su corazón palpito a una intensidad sorprendente y sus piernas reaccionaron por si solas, caminaron hacia aquella dirección, se acercaron a él, a pedirle un autógrafo, a poder tocarlo tal vez, aunque sea un pedazo de esa chaqueta que llevaba puesta.
Cuando estaba lo suficientemente cerca empezaron a empujarla, había muchos fans rodeando al artista, a la banda, gritando, pidiendo fotos y autógrafos, su adrenalina salió más en ese momento y uso un poco de fuerza, tenía que pedirle un autógrafo, tenía que tener esa firma a como diera lugar.
Solo necesitaba dar tres o cuatro pasos, solo necesitaba moverse entre esas personas y estaría a muy pocos centímetros de él.
Y lo logro.
Cuando menos se lo espero estaba frente al cantante.
Viéndolo a los ojos.
Viendo esa sonrisa.
Esa sorpresa.
Y ahora que estaba frente a él no podía reaccionar.
No podía pensar siquiera.
Pero tenía que hacerlo.
―Yo…― Se quedó sin palabras, la belleza de ese hombre…
―¿Ummm?. ― Pronuncio él viéndola a los ojos, sonriendo por la escena que veía.
―Esto… ¿Me podrías dar tu autógrafo?. ― Dijo al fin.
―Por supuesto.
El cantante tomo su cuaderno y el plumón que ella tenía y puso su firma ahí, la pequeña fan estaba tan encantada que se le estaba olvidando darle su regalo, cuando entro en sí lo saco rápido de la mochila y le dio la cajita hermosamente decorada por ella.
―Espero que te guste. ― Extendió sus brazos para dárselo, el vocal lo vio curioso y después de cinco segundos lo tomo.
―Gracias. ― Tomo la cajita y la vio. ― Es muy linda.
―G… Gracias, yo la hice. ― Él se sorprendió.
―Eres muy talentosa, desde ya me gusta.
Le dio una sonrisa más y se alejó de los fans, él y los demás caminaron custodiados por unos guaruras y en minutos desaparecieron en una camioneta negra y el furor fue bajando, aquello había sido intenso, había sido un sueño y lo hubiera creído así sino hubiera visto su cuaderno, lo apretó contra su pecho y sonrió.
Había estado frente a él.
Tenía un autógrafo.
Le había dado su regalo.
Todo había ido muy bien.
Y al día siguiente seria el concierto, aún seguía en ese sueño.
Desde muy temprano los fans ya estaban formados, la fila se iba haciendo cada vez más larga, esperarían varias horas y muchos estaban sentados y hasta acostados en el piso, con comida, botanas, música, lo necesario para hacer más amena la espera.
Pasaban los minutos, las horas, el calor era fuerte, pero nada quitaba el buen ambiente que había, música de la banda, todos emocionados por el concierto, hablando de su fanatismo, de su amor por esos artistas.
Pasaron muchas horas así hasta que escucharon que los instrumentos comenzaban a sonar adentro, todos se pararon y gritaron, la banda estaba ahí y comenzaban a ensayar, todo se ponía con más adrenalina, más emoción.
Escucharon el ensayo y pocas horas después personas del staff salieron para gravar un poco de los fans, entrevistarlos y finalmente darles instrucciones.
Todos se llenaron de adrenalina al ver las cámaras y comenzaron a gritar el nombre de la banda, a gritar los nombres de los artistas, a gritar su amor por ellos y cantar algunas de sus canciones.
La hora de acceso llego y todos comenzaron a entrar, ella consiguió un lugar hasta adelante, justo en la primera fila, en medio, delante del micrófono, era un sueño, las dos horas que faltaban para el concierto se volverían eternas, ella ya necesitaba verlo, necesitaba sentir que ese momento era real, que de verdad estaba ahí y que no era algún sueño.
Quizá la emoción, la adrenalina, el momento ameno cantando canciones de su banda favorita, quizá todo junto hicieron que el tiempo pasara rápido y cuando se dio cuenta las luces se apagaron, todos los fans gritaron y segundos después empezó un intro, una canción que reconocían, los gritos fueron más y la euforia comenzó, los famosos comenzaron a salir y el público empezó a brincar, empezó a llenarse de emoción, el recinto estaba lleno de gritos, de música, de brincos, de lágrimas y emoción, al último salió el cantante y fue cuando los gritos llegaron al máximo de sus gargantas.
De verdad estaba pasando.
Estaba frente a él.
Nuevamente.
Pero ahora en un concierto.
Frente a él mientras cantaba.
Mientras les sonreía.
Mientras bailaba sensual.
Con ese torso desnudo.
Con esos pantalones apretados.
Era la gloria.
La pequeña fan se entregó al concierto, escucho encantada cada canción, cada palabra, vio maravillada cada gesto del cantante, cada mirada, cada sonrisa, cada movimiento, cada detalle de ese rostro tan perfecto para sus ojos, de ese cuerpo tan escultural…
Era un sueño.
Seguía en ese sueño, en esa burbuja, en ese maravilloso momento, en esa única experiencia, de las más grandes de su vida.
Las horas realmente pasaban rápido, era una sensación para nada agradable, cuando querías que las horas pasaran lentas, fuesen eternas… Se iban como agua entre las manos.
Ese momento de magia había llegado a su fin. Los famosos se despedían, comenzaban a irse, uno a uno hasta que el líder quedo solo, dijo adiós con las manos, aventó besos y termino por desaparecer del escenario.
Había acabado.
Ellos ya no estaban ahí.
Ahora ella se encontraba llorando, lágrimas de dicha salían de sus ojos, lágrimas de felicidad, de sueños realizados…
Había sido todo perfecto.
Pero ella no se imaginó que esa perfección iba a seguir… Un joven con playera del staff le hablo cálidamente y le dijo que lo siguiera, ella sin dudar lo hizo, creyó que era para que saliera del recinto como la mayoría de los fans lo habían hecho, pero no era así.
Cuando se dio cuenta estaba entrando a un camerino.
Y cuando sus ojos se encontraron con el hombre que momentos antes tocaba casi se desmaya, pudo haber pasado si su mente no la hubiera detenido, si se desmayaba no podría aprovechar ese momento.
―Hola. ― Hablo el artista. ― ¿Disfrutaste del concierto?
Ella seguía parada en la puerta, esperando a que algo delatara el sueño en el que creía estar, pero era la realidad. Se tapó la boca con las manos y comenzaron a salir sus lágrimas.
No podía creerlo.
Eso era algo imposible.
Pero había sucedido.
Estaba en el camerino de su ídolo.
―S… Sí, lo disfrute demasiado…― Pronunciaba cada palabra con dificultad. ― No puedo creer que estoy aquí.
―Tú fuiste la que me dio esta cajita, ¿Cierto?
Ella vio que era el regalo que le había dado en el aeropuerto y se sonrojo, lo tenía junto a él, lo había visto, la había reconocido entre cientos de fans.
―Soy yo…
―Es un regalo muy lindo, gracias.
El cantante sonrió con su encanto natural, con ese encanto que hace que miles de chicas caigan rendidas, esa sonrisa en vivo, verla en persona era aún más maravillosa.
Era hermosa.
Era perfecta.
Ella se quedó en trance viendo esa sonrisa tan hermosa, tanto así que no se había percatado que el famoso estaba a poco de distancia, quizá diez centímetros los alejaban, su corazón empezó a latir fuerte, de una manera tan intensa que le daba miedo tener una taquicardia y morir por eso.
―Eres muy bonita, Elisa. ― Hablo el con voz suave y aterciopelada.
―¿Cómo?. ― Se sorprendió.
―¿Cómo es que se tu nombre?.- Ella asintió. ― Viene tu nombre y teléfono en tu regalo.
―Aaaah…― Se apeno aún más.
El vocal saco su celular y apretó unos botones, el celular de Elisa comenzó a sonar y lo reviso, al ver la sonrisa del famoso la piel se le erizo.
―Ese es mi número. ― Hablo él con confianza. ― Podemos mensajearnos.
―¿Qué?. ― No salía de su asombro.
―Puedes mandarme mensajes siempre que quieras y yo contestaré.
―¿Por qué haces eso?
―Una razón simple. ― Hizo una sonrisa coqueta. ― Me gustas.
Elisa perdió el color de su piel, se puso pálida, como si la sangre la hubiera abandonado de su cuerpo, vio a su famoso a los ojos y vio sinceridad, esos ojos en vivo eran demasiado brillosos, demasiado intensos y profundos, con profundidades que nadie podía meterse o saldría mal.
―Yo…
―No digas nada. ― Tomo una de sus manos y le sonrió. ― ¿Pasas la noche aquí? Mañana saldremos a primera hora a otro país.
El cuerpo de Elisa experimento un vacío, se irían y no lo volvería tener frente a frente y solo de pensarlo le ponía triste.
―Será un placer quedarme. ― Contesto con sin pensar.
―El placer será para los dos. ― Dijo el cantante, con aquella voz ronca.
La chica que estaba frente a él sintió algo eléctrico correr por su cuerpo, ¿Qué era esa sensación? Estaba segura que era la emoción inmensa de estar frente a su amado artista, pero también había algo más que quizá no quería admitir por vergüenza. Inconscientemente lo sabía, sabía que era y la mirada tan brillosa del famoso no ayudaba para nada.
―Nuestro trabajo ya acabo aquí… Vamos al hotel.
―¿Yo tam…bién?. ― Tartamudeo.
―Por supuesto, acabas de decirme que te quedaras conmigo.
―Pensé que aquí…
―Por mí no hay problema si nos quedamos aquí, pero comenzaran a limpiar todo y no sería nada cómodo, ni privado.
―Ya veo…
―Una camioneta nos espera. ― Extendió la mano para que ella la tomara. ― ¿Vamos?
―S… Sí…
Tomo la mano de él, era tan suave, estaba un poco fría en ese momento y los anillos que tenía estaban aún más fríos, era un choque de sensaciones con su piel que estaba tibia.
Su famoso caminaba delante de ella, guiándola, la pequeña fan no veía el camino, solo veía las manos tomadas, quería que esa imagen se le quedara gravada en la mente, cada detalle, cada sensación.
―Sube.
Se dio cuenta de que la camioneta estaba frente a ellos y subió enseguida, se sentó en la parte de atrás y lleno sus pulmones de aire, estaba más nerviosa que antes. Él se sentó a su lado, tan cerca que no había ningún centímetro de distancia. Era algo que le erizaba la piel.
―¿Qué te pareció el concierto?
―Fascinante. ― Contesto enseguida, con emoción. ― Es el primer concierto al que voy y fue de ustedes… VAMPS es mi banda favorita y verlos en vivo… Fue la maravilla entera.
―Me gusta esa emoción. ― Le sonrió. ― Me gusto verte en la primera fila, justo delante de mí.
―¿Me viste?
―Desde la primera canción… Fue imposible reconocerte. ― La observo detenidamente y tomo su barbilla. ― Esos ojos son preciosos. ― Le susurro.
Su corazón palpito tan rápido que quizá se escuchaba más fuerte que cualquier sonido que hubiera. Ella se sonrojo de tal manera que el artista lo vio claramente y quedo aún más encantado.
Los sonrojos eran su debilidad.
Más aún si eran chicas jóvenes, hermosas e inocentes.
Esa pequeña le gustaba.
Demasiado quizá.
Desde el día en que la había visto en el aeropuerto, cuando la vio como lucho para llegar hasta él y darle esa cajita tan curiosa, desde que había visto esa mirada de emoción y admiración, ese nerviosismo, esa torpeza…
El cantante había pasado toda la noche pensando en eso y viendo el regalo que le había dado. ¿Cómo era posible? Él suspiro y cerró los ojos, no podía dejar de pensar en todo aquello, no podía dejar de desear algo, algo que tal vez estaba mal pero su deseo más profundo lo pedía a gritos.
Si ella había aceptado ir con él, eso quería decir que sabía tal vez lo que podía pasar, ¿No? Solo el cielo sabía todo lo que pedía él porque fuera así.
―Es aquí.
Bajo el primero y la recibió a ella con una mano extendida para que la tomara al bajar, caminaron hacia adentro del hotel y tomaron el elevador, fueron en silencio, con las manos tomadas, el nerviosismo de ella se sentía y le gustaba, se sentía un completo pervertido pero, ¿Cuándo no lo era si estaba con una hermosa mujer? Hizo una pequeña sonrisa y se sintió mejor, salieron del elevador y se dirigieron a la suite del vocal, él saco su tarjeta y abrió la puerta, entraron y la puerta se cerró sola, estaban ahí, por fin.
―Iré por algo de tomar, ¿Te apetece vino?
―Sí, gracias.
Fue por las copas y la botella mientras ella se quedaba en la sala, observando todo, era una suite hermosa, enorme y tan lujosa que la hacía delirar, se sentó en un sillón y llego el cantante, se sentó junto a ella y sirvió el vino, le dio una copa y brindaron, sin decir alguna razón solo chocaron las copas, viéndose a los ojos, en silencio y acompañados de la luz tenue de las lámparas pequeñas.
―Es de mis vinos favoritos.
La pequeña fan probó aquel líquido y no pudo evitar decir el típico “ummm” cuando pruebas algo que te gusta, él sonrío complacido y sus ojos nuevamente regresaron a aquel brillo.
Necesitaba hacerlo.
No podía más.
Maldita sea.
―Apuesto a que el vino puede tomar un sabor más exquisito.
―¿Cómo es eso?. ― Pregunto con inocencia.
―Toma un sorbo.
Ella obedeció, acerco la copa a sus labios y tomo un poco, lo siguiente que sabía era que los labios del cantante estaban junto a los suyos, probando de ese mismo vino que había sorbido ella, ¿Cómo es que…? Cerró los ojos y sintió aquellos sabores, lo dulce el vino, el licor, los labios de él, su mano en su cuello… Él estaba saboreando cada parte de la boca, sintiendo esa delicia de sabor, esa frescura, esa dulzura. Se alejó e hizo una pequeña sonrisa al ver la sorpresa en ella.
―Mucho más delicioso.
―Por…­― No tenía palabras.
―Lo hice porque me gustas, ¿No lo había dicho ya?. ― Le sonrió cálidamente. ― Ahora que probé tus labios no me pidas que me detenga.
Su voz era ronca, sensual, resonaba en sus tímpanos. Ella era imposible de negarle algo a él, se escuchaba tan sumisa que le asustaba, pero así se sentía si era con él. El cantante tomo su mano y la guio a la habitación, todo estaba pasando tan rápido que su mente no le permitía pensar en nada más que en los labios de él.
―Quiero que hagamos el amor, permíteme llevarme un recuerdo más de tu país.
No dijo nada, solamente lo vio a los ojos y le hablo con la mirada, él entendió enseguida que ella lo deseaba también así que no necesito más para comenzar a adueñarse de ese cuerpo, de esos labios, sentirla junto a su piel, sentir ese nerviosismo al tocarla.
La ropa comenzó a estorbar y él se encargó de deshacerse de toda la tela, de cada prenda, hasta que quedaron piel con piel, sintió la textura, la calidez.
Era una sensación estremecedora.
El cuerpo de ella temblaba ligeramente, él se encargaba de que ella se sintiera segura y tranquila, de que disfrutara del momento y que sintiera tanto como se pudiera, pasaron minutos de besos y caricias, de miradas y susurros.
Hasta que el cantante no pudo más.
Necesitaba estar dentro de ella.
Sentirla completamente.
Hacerla suya.
Hacerla gemir y regalarle todo el placer que pudiera.
Y así fue.
Entro en ese pequeño cuerpo, de una sola envestida. La sintió, sintió esa calidez, esa humedad, el interior de ella lo recibió con anhelo, con necesidad, lo succiono y lo apretó, lo hizo sentir un delicioso placer, lo hizo jadear, lo hizo suspirar.
Era algo maravilloso, su cadera se movía a un ritmo constante, rápido, marcado, llegaba cada vez más profundo hasta que toco el punto sensible de la mujer que estaba debajo de él y ataco ese lugar, sin piedad, haciéndola gemir una y otra vez su nombre, haciéndola delirar, haciéndola estremecer.
―Dios… Mmmgh… Hyde…
Elisa sus piraba, su mente estaba ya en blanco, su cuerpo hormigueaba, quemaba, no sentía más que placer, más que delirio, estaba en su límite, sentía como una corriente eléctrica recorría su espina dorsal y su mente explotaba, su cuerpo explotaba.
Los dos cayeron saciados, cansados.
Quedaron en silencio, acostados en la cama, tapados con una sábana. Suspirando, oliendo sus cuerpos, sonriendo.
―Me llevo un grato recuerdo. ― Hablo el cantante en voz baja.
―Nos mandaremos mensajes, ¿Cierto?. ― Pregunto ella con voz anhelante.
―Tienes mi numero Elisa, puedes mandarme los mensajes que quieras, al igual que lo haré yo. ― Le regalo una hermosa sonrisa.
―¿Lo prometes?
―Lo prometo.
Dijo en un susurro pero con seguridad, esa palabra resonó en su pecho y con esa promesa, ella se dejó ir por Morfeo. Estarían en contacto y con eso se conformaba, al menos en ese momento.

2 comentarios:

  1. Awww también te quiero Tsuu ♡
    Gracias por haber tomado el tiempo y haber hecho esta maravilla de Oneshot, lo amo desde la primera lectura ><
    Es hermoso recebir tus regalos tan lindos ♡

    ResponderBorrar

Un abrazo ♥