Este es un one-shot que le hice a una amiga, Luana , me alegro mucho que te haya gustado, te quiero!
Ella había estado
esperando desde hacía mucho poder ir a un concierto de su banda favorita, era
una de las mayores ilusiones que tenía y el día en que anunciaron un tour por
su continente, un concierto en su país…
Quedo en shok.
Entro en un estado de en sueño.
Por primera vez estaría frente a
ellos, estaría frente a él…
El lugar donde sería el
concierto quedaba un poco lejos así que tuvo que viajar, desde ese momento,
desde salir de su casa era ya toda una emoción, se había preparado bien, había
hecho su maleta y preparado algunos regalos para la banda, había hecho ella su
propia playera para el concierto y algunos dibujos, todo estaba listo, todo
estaba esperando para que día.
La pequeña fan llego al
hotel, había llegado dos días antes ya que quería recibirlos en el aeropuerto y
ansiaba poder verlos de cerca, pedirles un autógrafo y darles sus obsequios,
cruzaba los dedos porque así fuera.
Comió algo, tomo una
ducha y se preparó para irse al aeropuerto, llevaba una pequeña mochila en
donde guardaba los regalos para los líderes de la banda, cuando llego al
aeropuerto se encontró con varios fans ya esperando por ellos, su emoción
creció y su piel se erizo, era demasiado estar ahí y aun le faltaba el
concierto, seguramente que ahí podría hasta desmayarse de la emoción.
Los fans esperaron por
horas, era ya de madrugada y de repente el ambiente comenzó a ponerse lleno de
adrenalina, alguien había visto a la banda entrar al aeropuerto y todos fueron
corriendo hacia esa dirección, la pequeña fan corrió con mucha fuerza y cuando
escucho los fuertes gritos su piel experimento una corriente eléctrica.
Su mirada se clavó
hacia adelante, en una misma dirección.
Ahí estaba.
Ahí estaba su cantante
favorito.
Estaba a poca distancia
de ella.
Sonriendo.
Saludando.
Su corazón palpito a
una intensidad sorprendente y sus piernas reaccionaron por si solas, caminaron
hacia aquella dirección, se acercaron a él, a pedirle un autógrafo, a poder
tocarlo tal vez, aunque sea un pedazo de esa chaqueta que llevaba puesta.
Cuando estaba lo
suficientemente cerca empezaron a empujarla, había muchos fans rodeando al
artista, a la banda, gritando, pidiendo fotos y autógrafos, su adrenalina salió
más en ese momento y uso un poco de fuerza, tenía que pedirle un autógrafo,
tenía que tener esa firma a como diera lugar.
Solo necesitaba dar
tres o cuatro pasos, solo necesitaba moverse entre esas personas y estaría a
muy pocos centímetros de él.
Y lo logro.
Cuando menos se lo espero estaba
frente al cantante.
Viéndolo a los ojos.
Viendo esa sonrisa.
Esa sorpresa.
Y ahora que estaba frente a él no
podía reaccionar.
No podía pensar siquiera.
Pero tenía que hacerlo.
―Yo…― Se quedó sin palabras, la
belleza de ese hombre…
―¿Ummm?. ― Pronuncio él viéndola a
los ojos, sonriendo por la escena que veía.
―Esto… ¿Me podrías dar tu
autógrafo?. ― Dijo al fin.
―Por supuesto.
El cantante tomo su cuaderno y el
plumón que ella tenía y puso su firma ahí, la pequeña fan estaba tan encantada
que se le estaba olvidando darle su regalo, cuando entro en sí lo saco rápido
de la mochila y le dio la cajita hermosamente decorada por ella.
―Espero que te guste. ― Extendió
sus brazos para dárselo, el vocal lo vio curioso y después de cinco segundos lo
tomo.
―Gracias. ― Tomo la cajita y la
vio. ― Es muy linda.
―G… Gracias, yo la hice. ― Él se
sorprendió.
―Eres muy talentosa, desde ya me
gusta.
Le dio una sonrisa más y se alejó
de los fans, él y los demás caminaron custodiados por unos guaruras y en
minutos desaparecieron en una camioneta negra y el furor fue bajando, aquello
había sido intenso, había sido un sueño y lo hubiera creído así sino hubiera
visto su cuaderno, lo apretó contra su pecho y sonrió.
Había estado frente a él.
Tenía un autógrafo.
Le había dado su regalo.
Todo había ido muy bien.
Y al día siguiente seria el concierto, aún seguía en
ese sueño.
Desde muy temprano los fans ya
estaban formados, la fila se iba haciendo cada vez más larga, esperarían varias
horas y muchos estaban sentados y hasta acostados en el piso, con comida,
botanas, música, lo necesario para hacer más amena la espera.
Pasaban los minutos, las horas, el
calor era fuerte, pero nada quitaba el buen ambiente que había, música de la
banda, todos emocionados por el concierto, hablando de su fanatismo, de su amor
por esos artistas.
Pasaron muchas horas así hasta que
escucharon que los instrumentos comenzaban a sonar adentro, todos se pararon y
gritaron, la banda estaba ahí y comenzaban a ensayar, todo se ponía con más
adrenalina, más emoción.
Escucharon el ensayo y pocas horas
después personas del staff salieron para gravar un poco de los fans,
entrevistarlos y finalmente darles instrucciones.
Todos se llenaron de adrenalina al
ver las cámaras y comenzaron a gritar el nombre de la banda, a gritar los
nombres de los artistas, a gritar su amor por ellos y cantar algunas de sus
canciones.
La hora de acceso llego
y todos comenzaron a entrar, ella consiguió un lugar hasta adelante, justo en
la primera fila, en medio, delante del micrófono, era un sueño, las dos horas
que faltaban para el concierto se volverían eternas, ella ya necesitaba verlo,
necesitaba sentir que ese momento era real, que de verdad estaba ahí y que no
era algún sueño.
Quizá la emoción, la
adrenalina, el momento ameno cantando canciones de su banda favorita, quizá
todo junto hicieron que el tiempo pasara rápido y cuando se dio cuenta las
luces se apagaron, todos los fans gritaron y segundos después empezó un intro,
una canción que reconocían, los gritos fueron más y la euforia comenzó, los
famosos comenzaron a salir y el público empezó a brincar, empezó a llenarse de
emoción, el recinto estaba lleno de gritos, de música, de brincos, de lágrimas
y emoción, al último salió el cantante y fue cuando los gritos llegaron al
máximo de sus gargantas.
De verdad estaba pasando.
Estaba frente a él.
Nuevamente.
Pero ahora en un concierto.
Frente a él mientras cantaba.
Mientras les sonreía.
Mientras bailaba sensual.
Con ese torso desnudo.
Con esos pantalones apretados.
Era la gloria.
La pequeña fan se entregó
al concierto, escucho encantada cada canción, cada palabra, vio maravillada
cada gesto del cantante, cada mirada, cada sonrisa, cada movimiento, cada
detalle de ese rostro tan perfecto para sus ojos, de ese cuerpo tan escultural…
Era un sueño.
Seguía en ese sueño, en
esa burbuja, en ese maravilloso momento, en esa única experiencia, de las más
grandes de su vida.
Las horas realmente
pasaban rápido, era una sensación para nada agradable, cuando querías que las
horas pasaran lentas, fuesen eternas… Se iban como agua entre las manos.
Ese momento de magia
había llegado a su fin. Los famosos se despedían, comenzaban a irse, uno a uno
hasta que el líder quedo solo, dijo adiós con las manos, aventó besos y termino
por desaparecer del escenario.
Había acabado.
Ellos ya no estaban
ahí.
Ahora ella se encontraba
llorando, lágrimas de dicha salían de sus ojos, lágrimas de felicidad, de
sueños realizados…
Había sido todo
perfecto.
Pero ella no se imaginó
que esa perfección iba a seguir… Un joven con playera del staff le hablo
cálidamente y le dijo que lo siguiera, ella sin dudar lo hizo, creyó que era
para que saliera del recinto como la mayoría de los fans lo habían hecho, pero
no era así.
Cuando se dio cuenta
estaba entrando a un camerino.
Y cuando sus ojos se
encontraron con el hombre que momentos antes tocaba casi se desmaya, pudo haber
pasado si su mente no la hubiera detenido, si se desmayaba no podría aprovechar
ese momento.
―Hola. ― Hablo el artista. ―
¿Disfrutaste del concierto?
Ella seguía parada en la puerta,
esperando a que algo delatara el sueño en el que creía estar, pero era la
realidad. Se tapó la boca con las manos y comenzaron a salir sus lágrimas.
No podía creerlo.
Eso era algo imposible.
Pero había sucedido.
Estaba en el camerino de su ídolo.
―S… Sí, lo disfrute demasiado…―
Pronunciaba cada palabra con dificultad. ― No puedo creer que estoy aquí.
―Tú fuiste la que me dio esta
cajita, ¿Cierto?
Ella vio que era el regalo que le
había dado en el aeropuerto y se sonrojo, lo tenía junto a él, lo había visto,
la había reconocido entre cientos de fans.
―Soy yo…
―Es un regalo muy lindo, gracias.
El cantante sonrió con su encanto
natural, con ese encanto que hace que miles de chicas caigan rendidas, esa
sonrisa en vivo, verla en persona era aún más maravillosa.
Era hermosa.
Era perfecta.
Ella se quedó en trance viendo esa
sonrisa tan hermosa, tanto así que no se había percatado que el famoso estaba a
poco de distancia, quizá diez centímetros los alejaban, su corazón empezó a
latir fuerte, de una manera tan intensa que le daba miedo tener una taquicardia
y morir por eso.
―Eres muy bonita, Elisa. ― Hablo
el con voz suave y aterciopelada.
―¿Cómo?. ― Se sorprendió.
―¿Cómo es que se tu nombre?.- Ella
asintió. ― Viene tu nombre y teléfono en tu regalo.
―Aaaah…― Se apeno aún más.
El vocal saco su celular y apretó
unos botones, el celular de Elisa comenzó a sonar y lo reviso, al ver la
sonrisa del famoso la piel se le erizo.
―Ese es mi número. ― Hablo él con
confianza. ― Podemos mensajearnos.
―¿Qué?. ― No salía de su asombro.
―Puedes mandarme mensajes siempre
que quieras y yo contestaré.
―¿Por qué haces eso?
―Una razón simple. ― Hizo una
sonrisa coqueta. ― Me gustas.
Elisa perdió el color de su piel,
se puso pálida, como si la sangre la hubiera abandonado de su cuerpo, vio a su
famoso a los ojos y vio sinceridad, esos ojos en vivo eran demasiado brillosos,
demasiado intensos y profundos, con profundidades que nadie podía meterse o
saldría mal.
―Yo…
―No digas nada. ― Tomo una de sus
manos y le sonrió. ― ¿Pasas la noche aquí? Mañana saldremos a primera hora a
otro país.
El cuerpo de Elisa experimento un
vacío, se irían y no lo volvería tener frente a frente y solo de pensarlo le
ponía triste.
―Será un placer quedarme. ―
Contesto con sin pensar.
―El placer será para los dos. ―
Dijo el cantante, con aquella voz ronca.
La chica que estaba frente a él
sintió algo eléctrico correr por su cuerpo, ¿Qué era esa sensación? Estaba
segura que era la emoción inmensa de estar frente a su amado artista, pero
también había algo más que quizá no quería admitir por vergüenza.
Inconscientemente lo sabía, sabía que era y la mirada tan brillosa del famoso
no ayudaba para nada.
―Nuestro trabajo ya acabo aquí…
Vamos al hotel.
―¿Yo tam…bién?. ― Tartamudeo.
―Por supuesto, acabas de decirme
que te quedaras conmigo.
―Pensé que aquí…
―Por mí no hay problema si nos
quedamos aquí, pero comenzaran a limpiar todo y no sería nada cómodo, ni
privado.
―Ya veo…
―Una camioneta nos espera. ―
Extendió la mano para que ella la tomara. ― ¿Vamos?
―S… Sí…
Tomo la mano de él, era tan suave,
estaba un poco fría en ese momento y los anillos que tenía estaban aún más
fríos, era un choque de sensaciones con su piel que estaba tibia.
Su famoso caminaba delante de
ella, guiándola, la pequeña fan no veía el camino, solo veía las manos tomadas,
quería que esa imagen se le quedara gravada en la mente, cada detalle, cada
sensación.
―Sube.
Se dio cuenta de que la camioneta
estaba frente a ellos y subió enseguida, se sentó en la parte de atrás y lleno
sus pulmones de aire, estaba más nerviosa que antes. Él se sentó a su lado, tan
cerca que no había ningún centímetro de distancia. Era algo que le erizaba la
piel.
―¿Qué te pareció el concierto?
―Fascinante. ― Contesto enseguida,
con emoción. ― Es el primer concierto al que voy y fue de ustedes… VAMPS es mi
banda favorita y verlos en vivo… Fue la maravilla entera.
―Me gusta esa emoción. ― Le
sonrió. ― Me gusto verte en la primera fila, justo delante de mí.
―¿Me viste?
―Desde la primera canción… Fue
imposible reconocerte. ― La observo detenidamente y tomo su barbilla. ― Esos
ojos son preciosos. ― Le susurro.
Su corazón palpito tan rápido que
quizá se escuchaba más fuerte que cualquier sonido que hubiera. Ella se sonrojo
de tal manera que el artista lo vio claramente y quedo aún más encantado.
Los sonrojos eran su debilidad.
Más aún si eran chicas jóvenes, hermosas e inocentes.
Esa pequeña le gustaba.
Demasiado quizá.
Desde el día en que la había visto
en el aeropuerto, cuando la vio como lucho para llegar hasta él y darle esa
cajita tan curiosa, desde que había visto esa mirada de emoción y admiración,
ese nerviosismo, esa torpeza…
El cantante había pasado toda la
noche pensando en eso y viendo el regalo que le había dado. ¿Cómo era posible?
Él suspiro y cerró los ojos, no podía dejar de pensar en todo aquello, no podía
dejar de desear algo, algo que tal vez estaba mal pero su deseo más profundo lo
pedía a gritos.
Si ella había aceptado ir con él,
eso quería decir que sabía tal vez lo que podía pasar, ¿No? Solo el cielo sabía
todo lo que pedía él porque fuera así.
―Es aquí.
Bajo el primero y la recibió a
ella con una mano extendida para que la tomara al bajar, caminaron hacia
adentro del hotel y tomaron el elevador, fueron en silencio, con las manos
tomadas, el nerviosismo de ella se sentía y le gustaba, se sentía un completo
pervertido pero, ¿Cuándo no lo era si estaba con una hermosa mujer? Hizo una
pequeña sonrisa y se sintió mejor, salieron del elevador y se dirigieron a la
suite del vocal, él saco su tarjeta y abrió la puerta, entraron y la puerta se
cerró sola, estaban ahí, por fin.
―Iré por algo de tomar, ¿Te
apetece vino?
―Sí, gracias.
Fue por las copas y la botella
mientras ella se quedaba en la sala, observando todo, era una suite hermosa,
enorme y tan lujosa que la hacía delirar, se sentó en un sillón y llego el
cantante, se sentó junto a ella y sirvió el vino, le dio una copa y brindaron,
sin decir alguna razón solo chocaron las copas, viéndose a los ojos, en
silencio y acompañados de la luz tenue de las lámparas pequeñas.
―Es de mis vinos favoritos.
La pequeña fan probó aquel líquido
y no pudo evitar decir el típico “ummm” cuando pruebas algo que te gusta, él
sonrío complacido y sus ojos nuevamente regresaron a aquel brillo.
Necesitaba hacerlo.
No podía más.
Maldita sea.
―Apuesto a que el vino puede tomar
un sabor más exquisito.
―¿Cómo es eso?. ― Pregunto con
inocencia.
―Toma un sorbo.
Ella obedeció, acerco la copa a
sus labios y tomo un poco, lo siguiente que sabía era que los labios del
cantante estaban junto a los suyos, probando de ese mismo vino que había
sorbido ella, ¿Cómo es que…? Cerró los ojos y sintió aquellos sabores, lo dulce
el vino, el licor, los labios de él, su mano en su cuello… Él estaba saboreando
cada parte de la boca, sintiendo esa delicia de sabor, esa frescura, esa
dulzura. Se alejó e hizo una pequeña sonrisa al ver la sorpresa en ella.
―Mucho más delicioso.
―Por…― No tenía palabras.
―Lo hice porque me gustas, ¿No lo
había dicho ya?. ― Le sonrió cálidamente. ― Ahora que probé tus labios no me
pidas que me detenga.
Su voz era ronca, sensual,
resonaba en sus tímpanos. Ella era imposible de negarle algo a él, se escuchaba
tan sumisa que le asustaba, pero así se sentía si era con él. El cantante tomo
su mano y la guio a la habitación, todo estaba pasando tan rápido que su mente
no le permitía pensar en nada más que en los labios de él.
―Quiero que hagamos el amor,
permíteme llevarme un recuerdo más de tu país.
No dijo nada, solamente lo vio a
los ojos y le hablo con la mirada, él entendió enseguida que ella lo deseaba
también así que no necesito más para comenzar a adueñarse de ese cuerpo, de
esos labios, sentirla junto a su piel, sentir ese nerviosismo al tocarla.
La ropa comenzó a estorbar y él se
encargó de deshacerse de toda la tela, de cada prenda, hasta que quedaron piel
con piel, sintió la textura, la calidez.
Era una sensación estremecedora.
El cuerpo de ella temblaba
ligeramente, él se encargaba de que ella se sintiera segura y tranquila, de que
disfrutara del momento y que sintiera tanto como se pudiera, pasaron minutos de
besos y caricias, de miradas y susurros.
Hasta que el cantante no pudo más.
Necesitaba estar dentro de ella.
Sentirla completamente.
Hacerla suya.
Hacerla gemir y regalarle todo el placer que pudiera.
Y así fue.
Entro en ese pequeño cuerpo, de
una sola envestida. La sintió, sintió esa calidez, esa humedad, el interior de
ella lo recibió con anhelo, con necesidad, lo succiono y lo apretó, lo hizo
sentir un delicioso placer, lo hizo jadear, lo hizo suspirar.
Era algo maravilloso, su cadera se
movía a un ritmo constante, rápido, marcado, llegaba cada vez más profundo
hasta que toco el punto sensible de la mujer que estaba debajo de él y ataco
ese lugar, sin piedad, haciéndola gemir una y otra vez su nombre, haciéndola
delirar, haciéndola estremecer.
―Dios… Mmmgh… Hyde…
Elisa sus piraba, su mente estaba
ya en blanco, su cuerpo hormigueaba, quemaba, no sentía más que placer, más que
delirio, estaba en su límite, sentía como una corriente eléctrica recorría su
espina dorsal y su mente explotaba, su cuerpo explotaba.
Los dos cayeron saciados,
cansados.
Quedaron en silencio, acostados en
la cama, tapados con una sábana. Suspirando, oliendo sus cuerpos, sonriendo.
―Me llevo un grato recuerdo. ―
Hablo el cantante en voz baja.
―Nos mandaremos mensajes,
¿Cierto?. ― Pregunto ella con voz anhelante.
―Tienes mi numero Elisa, puedes
mandarme los mensajes que quieras, al igual que lo haré yo. ― Le regalo una
hermosa sonrisa.
―¿Lo prometes?
―Lo prometo.
Dijo en un susurro pero con seguridad,
esa palabra resonó en su pecho y con esa promesa, ella se dejó ir por Morfeo.
Estarían en contacto y con eso se conformaba, al menos en ese momento.

Awww también te quiero Tsuu ♡
ResponderBorrarGracias por haber tomado el tiempo y haber hecho esta maravilla de Oneshot, lo amo desde la primera lectura ><
Es hermoso recebir tus regalos tan lindos ♡
Es un gusto para mi :')
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