domingo, 18 de diciembre de 2016

Lips



Era la segunda vez que pisaban ese lugar, la primera vez había sido tan intensa que no habían podido dejar de hablar de aquel concierto y esta segunda vez… No se quedaron atrás.

El concierto estaba en su punto máximo, todos gritaban, brincaban, algunos rostros tenían lágrimas, sonrisas, miles de emociones. Se escuchaban los gritos de las mujeres diciendo cosas atrevidas para el cantante, el no entendía, pero tenía idea de que eran esos gritos.
Le gustaba, le encantaba.

Estar arriba del escenario y ver tantos rostros sonrojados era su mayor atracción, aquel color escarlata, esos rostros apenados por verlo de esa manera tan provocadora… Sus bailes eran sensuales, él sabía lo que hacía, él sabía bien que su sensualidad derretía a cualquier ser humano en el mundo, sabia lo sexy que era y lo usaba totalmente a su favor.

Movía las caderas, una y otra vez, ese movimiento e ayudaba un poco a sacar el placer que crecía en él, era un concierto y sus conciertos ante sus ojos era como tener relaciones sexuales, así de placentero, así de estremecedor, siempre, durante sus conciertos tenía una erección que tenía que controlar si no quería que sus fans vieran todo aquello, sería un poco vergonzoso.

Su cuerpo estaba sudado, lleno de sensaciones, su piel se erizaba y su hombría empezaba a doler, maldita erección. En algún punto de una canción se acostó en el piso, descanso un momento y tranquilizo aquellas sensaciones, respiro fuerte, haciendo jadeos que provocaban miles de gritos, maldición, solo empeoraba las cosas. Al terminar el concierto iría en busca de alguien.

Se levantó y siguió el espectáculo. Los minutos pasaban y vio al público, en la zona privilegiada había tantos rostros atractivos, los podía ver tan de cerca que presto atención a una mujer en especial, ella tenía en la mano un pañuelo rojo, lo veía a los ojos, le gritaba, aquel rostro le había llamado mucho, se acercó y tomo la tela roja, lo extendió y por alguna razón termino en su boca, lo mordió y sutilmente vio a la dueña de esa prenda, ese rostro de emoción y sorpresa le encantaba.

No podía seguir distrayéndose con ese ser cautivante así que siguió cantando y yendo de un lugar para otro, pero lo cierto era que desde ese momento no pudo dejar de prestarle atención a aquella chica, su piel se veía tan suave, su cuerpo tan tentador, aquel sonrojo y esa mirada de deseo… Lo estaban volviendo loco.

Le había gustado.

Mucho.

Demasiado en realidad.

Las canciones pasaban y el concierto llego a su fin, al despedirse le echo una última mirada a la pequeña que había visto y tras una sonrisa casi imperceptible salió de la vista del público.

Le dieron una botella de agua y el vocal le hablo a uno de sus trabajadores.
―Ve enseguida a la zona vip y trae a la chica a la que le quite el pañuelo.
―Takarai-san…
―¿No la viste?
―Sí, pero…
―Entonces ve por ella y llévala al hotel.
―Como ordene.

El cantante camino directo a su auto y se fue al hotel, esa chica realmente le había llamado tanto la atención que no había podido evitar llevarla al hotel.

Al llegar a su habitación tomo una copa de vino, siempre después de un concierto era relajante. Se fue a tomar una ducha y cuando salió minutos después, la chica de antes estaba en su sala, tímida, esperando lo inesperado.
―Hola.
Hablo él, la chica se sorprendió y se levantó del sillón, era él. Él estaba frente a ella… Con una toalla envuelta en la cintura, nada más. Se quedó callada, en shok, ¿Era verdad lo que estaba viviendo? ¿O en algún momento del concierto se golpeó la cabeza y ahora estaba soñando? De por si era mucha la sorpresa cuando un chico del staff se le había acercado y le había dicho que la llevaría a un M&G con su jefe… Pero no se lo había creído, o al menos no tan íntimo.

―¿Te gusto el concierto?
―S… Si, demasiado.
Pudo contestar ella, sus nervios no la dejaban y menos teniendo a su artista favorito tan cerca, con solo algo cubriendo su cintura, su cabello húmedo, su pecho con gotas de agua y… Acercándose a ella.
―Hyde…― Logro susurrar cuando él acaricio su mejilla.
―Sssh… ¿Quieres ir al cielo esta noche?
Esas seis palabras hicieron que el corazón de la chica latiera aún más rápido, que su respiración se agitara y que su cuerpo reaccionara.

No contesto.

No podía.

Solamente hizo un pequeño asentimiento de cabeza y el cantante satisfecho la tomo de la mano y la llevo a su habitación.

Necesitaba liberarse de tanta excitación y su cuerpo, sus ojos, algo dentro de él la había escogido.
―Estas horas me pertenecerás.
Hyde susurro, su voz era ronca, llena de excitación, esa chica le hacía sentir tanto que… Quería tomarla en ese mismo momento y no parar hasta que sus energías fueran nulas. Pero quería que su fan tuviera un hermoso recuerdo de él, de esa noche, no solo como un polvo como vulgarmente le llamaban, si no como algo más íntimo y menos brusco.

Sus labios se unieron y disfruto de su sabor, sus labios eran suaves y dulces, el pequeño ser que estaba debajo de él temblaba ligeramente, cosa que le fascino. Cada vez lo provocaba más.

Sus manos se metieron bajo su playera y acaricio la piel, ella se estremeció y suspiro, las manos de su famoso eran inquietas, acariciaban y empezaban a quitar la ropa, estaba nerviosa, pero ansiaba mucho estar con él, no pensaba en nada más que ser suya y que él la tomara como quisiera.

La ropa poco a poco iba cayendo al suelo, la piel de los dos quemaba con cada rose, las sensaciones se hacían más y la necesidad crecía.
―Puedes tocarme. ― Hablo él. ― Siénteme también.
Ella con timidez lo hizo, paseo sus manos por ese cuerpo bien formado, por la piel desnuda, era tan suave, tan hermoso y perfecto que seguía sin creer que ese momento estaba pasando.
La ropa desapareció por completo y sus cuerpos quedaron piel con piel, rosándose, sintiéndose, sus labios pasaban por toda su anatomía, sus manos acariciaban, sus suspiros erizaban su piel.

Era tan hermoso, tan placentero…

―No aguanto más… Tengo que entrar.
Aviso a su pequeña chica y ella aun procesando las palabras sintió como una dureza entraba, como su cuerpo lo aceptaba, le daba la bienvenida… Su mente se quedó en blanco, era una sensación tan única, dolía, pero era un dolor placentero, tener algo adentro de ella, tenerlo a él adentro… Era lo que lo hacía mucho más placentero, más especial.
―Aaaah…
Su garganta empezaba a sacar sonidos de placer, el cuerpo arriba de ella se sentía tan bien, esos músculos contrayéndose… La cadera del cantante empezó a moverse y ella gimió, esa sensación había sido aún más intensa, sin poder evitarlo clavo sus uñas en la espalda de su famoso y lo pego a ella, quería sentir ese cuerpo tan pegado como fuese posible.

Las envestidas comenzaron lentas, entraba, salía, de una manera enloquecedoramente tranquilas, se sentía tan bien… Él mordió su cuello y en ese instante sus movimientos fueron más, se movió poco a poco más rápido, más intenso, sentían como sus cuerpos se calentaban, como la dureza del vocal se ponía más caliente y más fuerte al momento de rosar las paredes de ella, sus cuerpos sudaban y los sudores se mezclaban, sus besos eran dulces, sus gemidos llenaban la habitación.

La cadera del vocal hacia movimientos fuertes, no se podía contener más, su placer era mucho y si no se liberaba dolería mucho, entro, salió, una y otra vez, sin piedad, olvidándose del mundo, solo sintiendo a su fan debajo de él, retorciéndose de placer y gimiendo en sus oídos, gritando su nombre y pidiendo por más.

Escuchar eso y ver su rostro sonrojado era muy excitante.

La cama era el escenario, sus cuerpos bailaban y eran acompañados por sus gemidos como música de fondo.

Sus cuerpos quemaban, sus extremidades hormigueaban, su mente estaba en blanco, solo sabían que estaban en el mismísimo cielo, conociendo la gloria en vida.
―Mmmgh… ¡Hyde!
Al momento de gritar ella encontró su éxtasis, él sonrió al verla convulsionar de placer y con tres envestidas más se dejó ir él, gruñendo por el grandioso orgasmo que estaba experimentando.

Exhaustos quedaron acostados en la misma posición, el arriba de ella, segundos después se movió y se acostó al lado de su fan, la vio sonrojada y nerviosa, veía su intención de tapar su desnudez, pero él no se lo permitió, se acercó a ella y le beso la mejilla, la vio de una manera tan intensa que ella tuvo que desviar la mirada.

―La noche aun no acaba, nos quedaremos aquí hasta que el sol salga y sea hora de irme al siguiente país.
―¿Puedo quedarme?
―Hasta el último minuto si así lo deseas.
―Lo que deseo es no alejarme de ti. ― Dijo apenada.
―Como mi fan, sabes como es mi vida, pero cuando vuelva a tu país, nos volveremos a encontrar.
―¿Lo prometes?
―Es una promesa. ― Contesto con una profunda mirada. 

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