Era la segunda vez que
pisaban ese lugar, la primera vez había sido tan intensa que no habían podido
dejar de hablar de aquel concierto y esta segunda vez… No se quedaron atrás.
El concierto estaba en
su punto máximo, todos gritaban, brincaban, algunos rostros tenían lágrimas,
sonrisas, miles de emociones. Se escuchaban los gritos de las mujeres diciendo
cosas atrevidas para el cantante, el no entendía, pero tenía idea de que eran
esos gritos.
Le gustaba, le
encantaba.
Estar arriba del
escenario y ver tantos rostros sonrojados era su mayor atracción, aquel color
escarlata, esos rostros apenados por verlo de esa manera tan provocadora… Sus
bailes eran sensuales, él sabía lo que hacía, él sabía bien que su sensualidad derretía
a cualquier ser humano en el mundo, sabia lo sexy que era y lo usaba totalmente
a su favor.
Movía las caderas, una
y otra vez, ese movimiento e ayudaba un poco a sacar el placer que crecía en
él, era un concierto y sus conciertos ante sus ojos era como tener relaciones
sexuales, así de placentero, así de estremecedor, siempre, durante sus
conciertos tenía una erección que tenía que controlar si no quería que sus fans
vieran todo aquello, sería un poco vergonzoso.
Su cuerpo estaba
sudado, lleno de sensaciones, su piel se erizaba y su hombría empezaba a doler,
maldita erección. En algún punto de una canción se acostó en el piso, descanso
un momento y tranquilizo aquellas sensaciones, respiro fuerte, haciendo jadeos
que provocaban miles de gritos, maldición, solo empeoraba las cosas. Al
terminar el concierto iría en busca de alguien.
Se levantó y siguió el
espectáculo. Los minutos pasaban y vio al público, en la zona privilegiada
había tantos rostros atractivos, los podía ver tan de cerca que presto atención
a una mujer en especial, ella tenía en la mano un pañuelo rojo, lo veía a los
ojos, le gritaba, aquel rostro le había llamado mucho, se acercó y tomo la tela
roja, lo extendió y por alguna razón termino en su boca, lo mordió y sutilmente
vio a la dueña de esa prenda, ese rostro de emoción y sorpresa le encantaba.
No podía seguir
distrayéndose con ese ser cautivante así que siguió cantando y yendo de un
lugar para otro, pero lo cierto era que desde ese momento no pudo dejar de
prestarle atención a aquella chica, su piel se veía tan suave, su cuerpo tan
tentador, aquel sonrojo y esa mirada de deseo… Lo estaban volviendo loco.
Le había gustado.
Mucho.
Demasiado en realidad.
Las canciones pasaban y
el concierto llego a su fin, al despedirse le echo una última mirada a la pequeña
que había visto y tras una sonrisa casi imperceptible salió de la vista del
público.
Le dieron una botella
de agua y el vocal le hablo a uno de sus trabajadores.
―Ve enseguida a la zona vip y
trae a la chica a la que le quite el pañuelo.
―Takarai-san…
―¿No la viste?
―Sí, pero…
―Entonces ve por ella y
llévala al hotel.
―Como ordene.
El cantante camino directo a
su auto y se fue al hotel, esa chica realmente le había llamado tanto la
atención que no había podido evitar llevarla al hotel.
Al llegar a su habitación
tomo una copa de vino, siempre después de un concierto era relajante. Se fue a
tomar una ducha y cuando salió minutos después, la chica de antes estaba en su
sala, tímida, esperando lo inesperado.
―Hola.
Hablo él, la chica se
sorprendió y se levantó del sillón, era él. Él estaba frente a ella… Con una
toalla envuelta en la cintura, nada más. Se quedó callada, en shok, ¿Era verdad
lo que estaba viviendo? ¿O en algún momento del concierto se golpeó la cabeza y
ahora estaba soñando? De por si era mucha la sorpresa cuando un chico del staff
se le había acercado y le había dicho que la llevaría a un M&G con su jefe…
Pero no se lo había creído, o al menos no tan íntimo.
―¿Te gusto el concierto?
―S… Si, demasiado.
Pudo contestar ella, sus
nervios no la dejaban y menos teniendo a su artista favorito tan cerca, con
solo algo cubriendo su cintura, su cabello húmedo, su pecho con gotas de agua
y… Acercándose a ella.
―Hyde…― Logro susurrar cuando
él acaricio su mejilla.
―Sssh… ¿Quieres ir al cielo
esta noche?
Esas seis palabras hicieron
que el corazón de la chica latiera aún más rápido, que su respiración se
agitara y que su cuerpo reaccionara.
No contesto.
No podía.
Solamente hizo un pequeño
asentimiento de cabeza y el cantante satisfecho la tomo de la mano y la llevo a
su habitación.
Necesitaba liberarse de tanta
excitación y su cuerpo, sus ojos, algo dentro de él la había escogido.
―Estas horas me pertenecerás.
Hyde susurro, su voz era
ronca, llena de excitación, esa chica le hacía sentir tanto que… Quería tomarla
en ese mismo momento y no parar hasta que sus energías fueran nulas. Pero
quería que su fan tuviera un hermoso recuerdo de él, de esa noche, no solo como
un polvo como vulgarmente le llamaban, si no como algo más íntimo y menos
brusco.
Sus labios se unieron y
disfruto de su sabor, sus labios eran suaves y dulces, el pequeño ser que
estaba debajo de él temblaba ligeramente, cosa que le fascino. Cada vez lo
provocaba más.
Sus manos se metieron bajo su
playera y acaricio la piel, ella se estremeció y suspiro, las manos de su
famoso eran inquietas, acariciaban y empezaban a quitar la ropa, estaba
nerviosa, pero ansiaba mucho estar con él, no pensaba en nada más que ser suya
y que él la tomara como quisiera.
La ropa poco a poco iba
cayendo al suelo, la piel de los dos quemaba con cada rose, las sensaciones se
hacían más y la necesidad crecía.
―Puedes tocarme. ― Hablo él. ―
Siénteme también.
Ella con timidez lo hizo,
paseo sus manos por ese cuerpo bien formado, por la piel desnuda, era tan
suave, tan hermoso y perfecto que seguía sin creer que ese momento estaba
pasando.
La ropa desapareció por
completo y sus cuerpos quedaron piel con piel, rosándose, sintiéndose, sus
labios pasaban por toda su anatomía, sus manos acariciaban, sus suspiros
erizaban su piel.
Era tan hermoso, tan
placentero…
―No aguanto más… Tengo que
entrar.
Aviso a su pequeña chica y
ella aun procesando las palabras sintió como una dureza entraba, como su cuerpo
lo aceptaba, le daba la bienvenida… Su mente se quedó en blanco, era una
sensación tan única, dolía, pero era un dolor placentero, tener algo adentro de
ella, tenerlo a él adentro… Era lo que lo hacía mucho más placentero, más
especial.
―Aaaah…
Su garganta empezaba a sacar
sonidos de placer, el cuerpo arriba de ella se sentía tan bien, esos músculos
contrayéndose… La cadera del cantante empezó a moverse y ella gimió, esa
sensación había sido aún más intensa, sin poder evitarlo clavo sus uñas en la
espalda de su famoso y lo pego a ella, quería sentir ese cuerpo tan pegado como
fuese posible.
Las envestidas comenzaron
lentas, entraba, salía, de una manera enloquecedoramente tranquilas, se sentía
tan bien… Él mordió su cuello y en ese instante sus movimientos fueron más, se
movió poco a poco más rápido, más intenso, sentían como sus cuerpos se
calentaban, como la dureza del vocal se ponía más caliente y más fuerte al
momento de rosar las paredes de ella, sus cuerpos sudaban y los sudores se
mezclaban, sus besos eran dulces, sus gemidos llenaban la habitación.
La cadera del vocal hacia
movimientos fuertes, no se podía contener más, su placer era mucho y si no se
liberaba dolería mucho, entro, salió, una y otra vez, sin piedad, olvidándose
del mundo, solo sintiendo a su fan debajo de él, retorciéndose de placer y
gimiendo en sus oídos, gritando su nombre y pidiendo por más.
Escuchar eso y ver su rostro
sonrojado era muy excitante.
La cama era el escenario, sus
cuerpos bailaban y eran acompañados por sus gemidos como música de fondo.
Sus cuerpos quemaban, sus
extremidades hormigueaban, su mente estaba en blanco, solo sabían que estaban
en el mismísimo cielo, conociendo la gloria en vida.
―Mmmgh… ¡Hyde!
Al momento de gritar ella
encontró su éxtasis, él sonrió al verla convulsionar de placer y con tres
envestidas más se dejó ir él, gruñendo por el grandioso orgasmo que estaba
experimentando.
Exhaustos quedaron acostados
en la misma posición, el arriba de ella, segundos después se movió y se acostó
al lado de su fan, la vio sonrojada y nerviosa, veía su intención de tapar su
desnudez, pero él no se lo permitió, se acercó a ella y le beso la mejilla, la
vio de una manera tan intensa que ella tuvo que desviar la mirada.
―La noche aun no acaba, nos
quedaremos aquí hasta que el sol salga y sea hora de irme al siguiente país.
―¿Puedo quedarme?
―Hasta el último minuto si
así lo deseas.
―Lo que deseo es no alejarme
de ti. ― Dijo apenada.
―Como mi fan, sabes como es
mi vida, pero cuando vuelva a tu país, nos volveremos a encontrar.
―¿Lo prometes?
―Es una promesa. ― Contesto
con una profunda mirada.
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