lunes, 26 de diciembre de 2016

Dune



Van días en los que estoy a la deriva, en un lugar oscuro, donde nadie puede ayudarme, donde mis pensamientos me torturan y me llenan de dolores de cabeza.
¿Alguien puede decirme cómo actuar ante las cosas del amor? ¿Cómo sobrellevarlas? ¿Cómo actuar para no joderlo?
Quizá… Quizá por más que alguien me lo explique no sabría ni aun así que hacer. Alguien me dijo “Cuando me dijiste que no sabes amar, créeme que fue la mentira más tonta que leí.” ¿Es así?
Yo siempre he dicho que no se amar, porque huyo de las relaciones serias y cuando las tengo siempre hecho a perder todo, mis celos, mi posesividad… Maldición, ¿Qué es realmente el amor?
Si me preguntan simplemente contestaría esto:
Es algo que te vuelve loco y posesivo, no quieres que esa persona te deje, no quieres ver a esa persona con nadie más.
Porque eso es lo que siento, eso es lo que siempre experimento cuando se trata de Sakura.
Antes de él no me había enamorado, o no sé… Llegue a querer a algunas personas pero ninguna me consumió tanto como él.
Desde que lo conocí ese misterio y arrogancia que desprendía llamo mi atención, no podía alejarme por más que me molestara. Era un maldito, un maldito que comencé a amar sin límites.
Ahora estoy atrapado, él y yo comenzamos una relación abierta, sin compromisos, porque así se lo pedí, así lo quise y él no tuvo problema alguno con eso.
Cuando se lo pedí estaba seguro que era solo atracción sexual, él desprendía tanta fuerza y sexualidad que no me pude resistir a estar en su cama. Claro que después empecé a darme cuenta de que no era solo eso. Poco a poco iba queriendo más de él, quería que no solo entrara en mi cuerpo y al terminar se fuera. Me comenzaba a sentir mal, como una maldita prostituta que después de hacer su trabajo le pagaban y listo. Las primeras veces no me molestaba, pero cuando empezó a darme rabia no sabía porque era, hasta que una noche de tanto pensar supe que era.
Me había enamorado.
Enamorado de ese maldito.
Llevamos casi seis meses con esto, relación de amigos que tienen sexo casual. Me maldigo por haberle pedido eso y lo maldigo a él por haber aceptado. Ahora no sé cómo sobrellevarlo, si le digo que ya no quiero esto libre sino formal quizá se ría de mí y lo dejemos todo.
¿Cómo le hace un enamorado? No me había pasado esto, es un amor unilateral… No puedo creer aun que yo haya caído en estas cosas tan humanas como el amor.
―… ¿Que dices?
―¿Ummm?
―¿No me prestaste atención?
―Lo siento, estaba distraído.
―Haido, tengo ganas de golpearte.
―En la cara no que de eso vivo. ― Bromeo.
―Siempre tan diva. ― Suspira Sakura. ― Te decía que podemos ir a beber a donde siempre esta noche, de ahí nos vamos a mi departamento.
―¿Y pasaremos ahí la noche?
―¿Cuándo no la has pasado?
―Siempre que terminamos de tener sexo te vas.
―Solo me voy a fumar, ¿Qué tan grave es?
―Podrías quedarte ahí, conmigo.
―A veces eres peor que una mujer.
Me quedo callado. Evito su mirada y resoplo. Odio que tenga razón, últimamente me pongo peor que una mujer y es demasiado frustrante. Más porque él siempre me contesta con eso pero, ¿Qué podría contestarme? “Tienes razón, me quedaré abrazado a ti”.
Es estúpido.
―Bien, vayamos a beber. ― Acepto.
―Perfecto.
Estamos en el estudio, hay próximos conciertos y nos están dando detalles de todo, la verdad no puse mucha atención, solo sé que un mes salimos a las ciudades donde serán las presentaciones.

Llegamos al bar, es un lugar grande y privado, nosotros siempre nos vamos a un lugar discreto, donde un mesero de nuestra confianza nos atiende, a veces llegan mujeres a hacernos compañía, antes lo disfrutaba. Claro está que ahora no, odio cuando Sakura pide mujeres. ¿Es que yo no soy suficiente? ¿Tanto ama los pechos grandes de esas mujeres? Yo puedo pasar por una mujer, solo me faltarían los pechos pero no es como si pudiera hacer algo.
―Sí, lo de siempre.
―Igual yo. ― Pido.
―¿Algo más?
―Trae un poco de compañía.
Dice Sakura y siento como la furia se apodera de mi cuerpo, no digo nada, ni siquiera lo volteo a ver. Simplemente me trago el coraje como lo he venido haciendo desde hace unos meses. Solo estaremos aquí, bebiendo, él manoseando a una mujer, yo haciendo lo mismo para no verme estúpido y olvidarme de los celos porque si no lo hiciera, le sacaría los ojos a esas brujas y me llevaría a Sakura a un lugar donde solo me viera a mí, donde solo me amara a mí.
―Hola.
Llegan dos mujeres con sonrisas intactas, miradas seductoras, cuerpos semidesnudos y tentadores. Una de ellas llega directo a Sakura y se sienta en sus piernas, la otra chica viene a mí y se sienta a mi lado, pone una de sus manos en mi pierna y acerca sus prominentes pechos a mí.
Veo a Sakura y el maldito ya está haciéndole lavado profundo a la boca de aquella zorra. Suelto un suspiro y tomo un trago de mi bebida, tomo la nuca de la mujer y la acerco a mi boca, la beso de manera salvaje y a ella parece gustarle, muerde mis labios y se sube a mi regazo, hago esto en automático, no me produce satisfacción besarla, a veces hasta me dan ganas de alejarla de un empujón pero me abstengo.
Cierro los ojos e imagino a Sakura, que él es el que me besa, el que toca mi cuerpo y de manera tan estúpida voy sintiendo placer, al grado de ponerme duro.
―¿Quieres que vayamos a una habitación?. ― La mujer susurra.
―No…
―Tu amigo está yendo a una.
Abro los ojos de inmediato y veo como se levanta del sillón y tomando la mano de aquella zorra desaparece entre unas cortinas. El coraje me invade tanto que estoy por levantarme e irme de aquí, maldecirlo y no verlo jamás en la vida.
Pero opto por lo más normal y accedo a la habitación.
Al entrar enseguida empezamos a desnudarnos y aventando a la mujer a la cama la tomo con fuerza, sacando mi furia y queriendo olvidar este sentimiento que hace que mi pecho duela, que hace que quiera matar a todos y secuestrar a uno para tenerlo solo para mí.
Rato después salimos de la habitación y regresamos a nuestra mesa, seguimos bebiendo y las mujeres se van, nos quedamos solos y estando en silencio cada quien se mantiene con sus pensamientos.
No lo volteo a ver, no quiero hacerlo, solo quiero despedirme e irme a mí casa, a dormir y olvidarme de él. Amanecer como era antes de amarlo.
―Sakura, me iré primero.
―¿Qué?
―Que me voy.
―Bien, vámonos entonces.
―Quiero ir a mi casa, estoy cansado.
―Dijimos que iríamos a la mía.
―Pues será otro día.
―Haido, ¿Qué te pasa? Últimamente has actuado muy raro.
―Simplemente quiero descansar, no hagas dramas.
―Como si no te conociera.
Resopla y deja unos billetes en la mesa, toma mi muñeca y me jala a la salida, siendo tan imbécil no hago nada para retenerme y dejo hasta que me meta a su auto y me lleve a su departamento.
El camino es silencioso, hasta que salimos del auto y entramos a la casa, el deja sus llaves y su chaqueta, yo me quedo parado en la sala tratando de pensar en una buena excusa para irme y que no haga preguntas, pero antes de eso el me vuelve a jalar y me lleva a su habitación, donde me avienta a la cama y quedo acostado en medio de ella, siendo observado por esos ojos que tanto me gustan.
Maldita sea, no llores hyde, no llores. Me reprendo mentalmente.
―Serás animal. ― Me quejo por su brusquedad.
―Nunca te quejas cuando te tomo con fuerza.
―Pues esta vez sí.
―Tienes algo y me lo dirás, sea como sea.
―Sí, tengo sueño y estoy cansado, idiota.
―Ni tú te lo crees.
Me da una mirada peligrosa y sube a la cama, aprisiona mi cuerpo con el suyo y me quedo como estatua, siempre me pasa lo mismo, cuando me toca, cuando me ve de aquella manera mi voluntad me abandona y se va con él. Lo odio con todas mis fuerzas.
Sus manos empiezan a quitarme la ropa y me dejo, dejo que me deje desnudo y me tome como siempre, con aquella intensidad, con aquella calidez que derrite cada una de mis células, lo necesito, maldita sea, lo necesito.
―Eres tan suave…
Habla en mi oído y me estremece, sus labios toman los míos y siento el sabor del alcohol, es fresco, dejo que su lengua invada mi boca y juegue con la mía.
Nuestros cuerpos se rosan, piel con piel, sin ninguna tela que estorbe. Enseguida comienzo a suspirar y él se aprovecha de mi debilidad, susurra cosas en mis oídos, me besa de manera lenta, sus manos me acarician y me vuelven loco. Me entrego totalmente a él, dejo que me ame a su manera mientras yo lo amo con toda mi alma, mientras yo lo amo de la manera en que puedo hacerlo, en que he aprendido a hacerlo.
―Habla hyde… Dime lo que tienes.
―Hum… No…― Suspiro.
Una de sus manos toma mi erección y la masajea, ahogo un jadeo y muerdo mis labios, sus torturas me vuelven loco a cada minuto y me voy perdiendo en las miles de sensaciones.
―Habla…
―Olvídalo.
Sus brazos me toman con fuerza la cadera y entonces siento como su erección se posiciona en mi entrada y se hace paso poco a poco. Mi cuerpo se abre para él y mi interior lo recibe, siento esa dureza, caliente y palpitante dentro de mí y es de las sensaciones que más me gustan en el mundo.
Estar de esta manera con él, conectados como uno solo. Donde lo puedo amar libremente, donde es completamente mío.
―Aaaah…
Su cadera comienza a moverse, lento y preciso, me aferro a su cuello y beso su piel, él me enviste cada vez más, más fuerte, más intenso, dejo su cuello y clavo mis uñas en su espalda, muerdo sus hombros y él toma mi cadera nuevamente, la toma con fuerza con una de sus manos y me penetra con fuerza.
Mi garganta no deja de gemir y mi mente se vuelve un caos de placer, solo existen las sensaciones que él me da, existe su olor, su calidez, su textura, su cuerpo, su voz… Existe una fantasía donde él me ama y es solo mío, donde nos pertenecemos y somos solo uno.
Gotas cálidas salen de mis ojos y siento como ruedan por mis mejillas, me maldigo y me oculto entre su cuello para que él no se dé cuenta, pero antes de poder detener mi boca salen las palabras que había estado ocultando con tanto celo.
―Te amo… Te amo, Sakura.
Lo digo en voz alta y siento como deja de moverse, nos quedamos quietos, en la misma posición, él dentro de mí. Lo cual agradezco.
Lo dije. Maldita sea. Pero creo que no me arrepiento. Mi pecho no podía guardar más ese sentimiento, porque estaba asfixiándome y volviéndome loco.
―Ámame como yo lo hago ahora. ― Continúo diciendo. ― Por favor.
―¿Cómo me amas ahora?
―Con mucha intensidad. ― Respondo enseguida.
Su cuerpo nuevamente se mueve, es lento, suave pero de manera que entra muy profundo haciéndome arquear y gemir.
―Mírame a los ojos. ― Me ordena.
―No…
―Hazlo, por favor. ― Su voz es suave.
Llevo mi mirada a la suya y nuestros ojos se encuentran, se hablan entre ellos, brillan por algún sentimiento y desprenden calidez… Me atrevo a decir, que hasta amor por su parte.
―Yo te amo desde el primer minuto en que te vi. ― Habla despacio. ― Y no me importo estar contigo libremente, si así podía tenerte aunque fuera por unas pocas horas.
Su cadera empieza a moverse más rápido, más fuerte. Ahogo gemidos mordiéndome los labios, esta vez no quito mi mirada de la de él, quiero seguir viendo esos ojos, que me confirman a cada momento que sus palabras son ciertas.
Él me ama.
―Te amo aun de manera más intensa, mi pequeño.
―Ya-chan…
Es lo único que digo, antes de que mis lágrimas inunden mis ojos y mi mente se entregue al placer.
―Desde esta noche me perteneces, así como yo te pertenezco.
Sakura dice esas últimas palabras, antes de tomarme de manera fuerte, haciéndome saber sin hablar que soy solo suyo y de nadie más… Que siempre seré suyo.

2 comentarios:

  1. AAHHHHH LO AMÉEEEE ;O; me encanta que de vez en cuando sea el Haido el arrastrado(? :v sauhsuyasha muchas gracias querida mía * 3* ♥

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Un abrazo ♥