lunes, 31 de octubre de 2016

Vampire's love


Capítulo 27 Luna


Estar nuevamente en casa es todo un alivio, sentirme en este espacio que tanto me gusta, en mi habitación, en el baño… Dándome una perfecta ducha.

Pase pocas horas encerrado en aquel lugar, quizá las horas de un día entero, pero aun así me sentía tan sucio que era como si hubiera estado por siglos ahí adentro.

Las manos de Miyuki pasean por mi espalda, me esta enjabonando, tan suave y delicado como si fuera hecho de cristal, afortunadamente las heridas que me causaron no las alcanzo a ver ella o se hubiera escandalizado mucho.
―Tu piel es tan suave…― Me dice ella en voz baja. ― Tan delicada.
Doy un suspiro al sentir como una de sus manos baja hacia mi entrepierna, sin pena alguna toma mi falo el cual esta semi-erecto y lo masajea, cierro los ojos y siento sus labios rosar mi cuello, sus manos acariciarme.
―Amo tocarte.
Su voz es tan dulce, tan apasionada que me hace sentir demasiadas cosas con solo escucharla, aprieta cada vez más mi erección y mi respiración sube más de nivel. Sus labios recorren mi cuello y llegan a mi boca, nos besamos, nos entregamos a ese placer carnal, la tomo de los brazos y la subo a mi regazo, ella hace una pequeña risita y nos volvemos a besar, entre sonrisas, entre provocaciones.
―Te estaba tallando.
Dice con un puchero al haber quitado su mano de mi erección, sonríe y me vuelve a besar, amo tanto a esta mujer…
―Creo que es más divertido así como estás ahora. ― Le contesto.
―Ummm, quizá. ― Muerde sus labios. ― Aunque… Así quieta no es tan divertido.
Su cadera empieza a moverse, su entrepierna rosa con mi erección y ahogo un suspiro de placer, cierro los ojos y absorbo su delicioso aroma.
―Bebe.
Su voz me hace abrir los ojos y lo primero que veo es su cuello, siento como mi garganta quema y la tomo de la cintura para que se acerque más a mí, enseguida clavo mis colmillos en su piel y siento enseguida como su deliciosa sangre corre por mi boca, sagrado infierno.
Suspiro de placer, haber estado tantas horas sin este exquisito líquido, sin esta sangre en especial me había hecho sentir un poco débil y con mucha necesidad sin darme cuenta.

Me alejo de ella y doy un gran suspiro, la veo a los ojos y sonrío, su mirada está llena de deseo.
―Bebe. ― Ahora digo yo y sus ojos se agrandan.
―Nadie puede beber del Rey. ― Me responde sorprendida.
―Solo la mujer del Rey puede hacerlo, alguien tan puro como él.
―¿Eva bebía de ti?
―Ella era mi compañera, no mi mujer.
―Bien, no entiendo. ― Hace una pequeña risita.
―Al hablar de compañera me refiero a que… Era como la amante, nada oficial ni permanente, pero necesaria. ― Explico. ― Al hablar de mujer, me refiero a la persona que es oficial, alguien para toda la eternidad.
―Algo así como… ¿La esposa?
―Exacto. ― Acaricio su cabello.
―¿Soy como tu esposa?. ― Se sorprende de nuevo.
―Lo serás en cuanto el consejo muera. ― Digo las palabras sin haberlas pensado antes, pero no me arrepiento.
―¿De verdad? Pero yo fui humana…
―En cuanto el consejo desaparezca cambiare esa estúpida ley, el presidente será Kiyoshi y estoy seguro que él no pondrá objeción alguna, su mente trabaja con la mía, además, fuiste transformada por mis poderes, eres tan pura como yo.
―Hideto…― Susurra.
―Pero debes pensarlo bien, serás mi esposa para toda la eternidad y la Reina, una Reina también tiene obligaciones. ― Me rio.
―¿Más de los que ya tengo como tu secretaria?. ― Nos reímos los dos.
―Viéndolo así… Olvida lo de las obligaciones. ― Me sonríe.
―Bebe más, debes recuperar fuerza.
―Lo haré. ― Me acerco a su oído. ― Cuando este dentro de ti.
Siento como se estremece y sonrío por dentro, nos levantamos del yacusi y tomamos unas toallas, ella me seca a mí y yo a ella. Al terminar nos vamos a la cama, caminamos desnudos y vemos como la luz de la luna entra por la ventana, es una noche hermosa, iluminada por ese resplandor.

Ella se acuesta en la cama y se queda en medio, donde la luz de la naturaleza recorre su cuerpo, me quedo parado observando aquello. Esa escena tan hermosa, tan perfecta para mis ojos…

Miyuki es todo lo que siempre desee, lo que siempre necesite, ella y solo ella.

La continúo viendo y sus ojos me dicen que está tramando algo, en lo que pienso que es ella mueve sus manos y empieza a acariciarse, mi mente enseguida se centra total y absolutamente en ella, mis ojos no se despegan de aquella figura para no perderse ni un segundo de sus acciones.

Sus manos acarician su propio cuerpo, pasan por su cuello, sus hombros, suben a sus labios y los entreabre, una de sus manos baja a su pecho y comienza a acariciar sus senos, las dos manos toman cada uno y juega con sus pezones, los aprieta, los jala levemente, cierra los ojos y muerde sus labios.

Mi mente está en blanco, jamás creí que sería espectador de algo tan sublime como esto.
La imagen de ella, en medio de la cama, desnuda y siendo iluminada por la luz de la Luna… Es tan sensual, tan matadora que para cualquier mortal sería un pecado ver y podrían morir porque sus ojos hayan visto algo de los mismísimos dioses.

Algo tan natural, tan perfecto como es la mujer…
Mi mujer.

Una de sus manos baja por su estómago, lentamente, acariciándose hasta llegar a su monte de venus, sube sus piernas y las dobla, sin separarlas, rosa su cadera con los dedos y poco a poco veo como sus piernas se van separando, como su mano va bajando. Abre los ojos y su mirada se encuentra con la mía, llena de deseo.

Chupa sus dedos y los baja hasta su centro, sus piernas están separadas para dar pase a sus dedos traviesos, su mirada baja a mi entrepierna y muerde sus labios, estoy seguro que tengo una erección por demás lista para estar en ella pero quiero ver aún más.

Sus dedos juegan con su clítoris y muerde más sus labios, mientras más se toca aquella sensible zona su cuerpo se mueve más para liberar placer, cierra los ojos y entre abre la boca, comienza a sacar suspiros y su garganta jadeos, al ver aquella escena tan exquisita comienzo a tocarme yo también, tomo mi erección que esta ya tan dura que duele, la comienzo a acariciar y suspiro, no dejo de verla, no puedo, es como un hechizo en el cual mi mirada no puede despegarse.
―Aaah…
Jadea un poco más fuerte y me acerco a ella, detengo su mano y abre los ojos, chupa sus labios y abre más sus piernas para mí, sonrío al ver el poder que me da y me posiciono arriba de ella, tomo sus piernas y las pongo en mis hombros, ella sonríe gustosa y sin esperar más mi erección entra en ella, siento como me recibe, tan deliciosa, tan cálida, húmeda, apretada…

Podría quedarme en este lugar por siempre y para siempre.

Me empiezo a mover y ella jadea, se aferra a mi cuello y nos besamos, en esta posición entro con más facilidad y más profundo, entro una, dos, tres, cuatro… Diez veces, sin detenerme, disfrutando de estar dentro de ella, sintiendo como cada vez sube su placer, como cada vez me voy poniendo más caliente, más duro.
―Mmmgh… Por… Oh, ahí… Más…
Doy en su punto débil y sonrío, ataco esa zona y sus gemidos son fuertes, tan placentero que sube mi excitación a un nivel superior.
Hacemos una danza carnal bajo la luz natural que nos da la Luna de esta madrugada, la Luna es el único testigo de esta unión tan llena de placer, de amor con nuestros besos y palabras de afecto, hacemos varias posiciones, la complazco de mil maneras, me preocupo por su sensibilidad y ella por la mía.

Me acerco a su cuello y muerdo, succiono su sangre y experimento una exquisitez tremenda, nada se compara con su sabor, con esta intensidad.
―Te haré sentir algo diferente.
Me habla ella entre gemidos y beso sus labios en señal de aceptación y curiosidad, ella sonríe y sin esperarlo sus colmillos se clavan en mi piel.

Mi cuerpo experimenta una corriente eléctrica tan fuerte que no puedo evitar gruñir, mis ojos se cierran y me centro en esa nueva sensación, siento como mi sangre corre hacia su boca, como palpito más, como mi placer se vuelve todavía más intenso, es tanta la sensación que no puedo más y me dejo ir.

El líquido blanco sale en su interior y ella aun succiona sangre mía, cuando termino el orgasmo sus colmillos se alejan y nos dejamos desvanecer.

La veo a los ojos, sorprendido, ella me sonríe y se relame los labios para quitarse pequeños rastros de mi sangre.
―¿Eso sientes tu cuando bebo de ti mientras hacemos el amor?
―¿Verdad que es grandioso?. ― Se ríe.
―Ha sido más que grandioso. ― Contesto maravillado. ― Hazlo siempre.
―Lo que mi Rey ordene.
―Te amo Miyuki.
―Te amo aún más Hideto.
Nos abrazamos y quedamos en silencio, cuando ella era humana se quedaba dormida en este momento pero ahora solo se queda con los ojos cerrados, disfrutando de nuestra compañía, de nuestro aroma, de nuestro amor.
“Hyde-sama, Kiyoshi está aquí.”
La voz de Shido aparece en mi mente y suspiro.
“Ya vamos.”
―Cariño, es hora de matar a unas cuantas momias. ― Ella se ríe.
―Ejerza todo su poder mi Rey.
―¿No irás?
―¿Puedo ir? Pensé que eso era algo así como extra oficial.
―Lo es pero tú como mi mujer y víctima, puedes estar ahí.
―¿Podré ver como los matan?
―Si lo quieres sí.
―Yo encantada. ― Sus ojos se tornan emocionados. ― ¿Qué esperamos? ¡Vamos!
Sonrío encantado al ver su reacción, ella salta de la cama y desnuda empieza a buscar que ponerse, yo me quedo embelesado viéndola, me gusta verla tan confiada y sin pena por su desnudez. Suelto un largo suspiro y entro en plan de Rey todo poderoso.

Esos viejos por fin morirán. 

3 comentarios:

  1. que excitaaaaaaaaaaannnnnnnnttttttteeeeeeeeeeeeee se me cae la baba, mi tsuki eres la mejor de todaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas, casate conmigo plz *3* se mi novia <3

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  2. Me tardé, pero estoy aquí ♡ yo estaba ansiosa por leer este capítulo, desde que tu lo estabas escribiendo y yo haciendo la edición para el *~*
    Está maravilloso, como siempre... No, está aun más hermoso xD

    ~Te quiero, mi escritora favorita ♡ ♡ ♡

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Un abrazo ♥