Capítulo 27 Luna
Estar nuevamente en
casa es todo un alivio, sentirme en este espacio que tanto me gusta, en mi
habitación, en el baño… Dándome una perfecta ducha.
Pase pocas horas
encerrado en aquel lugar, quizá las horas de un día entero, pero aun así me
sentía tan sucio que era como si hubiera estado por siglos ahí adentro.
Las manos de Miyuki
pasean por mi espalda, me esta enjabonando, tan suave y delicado como si fuera
hecho de cristal, afortunadamente las heridas que me causaron no las alcanzo a
ver ella o se hubiera escandalizado mucho.
―Tu piel es tan suave…― Me dice ella en voz baja. ―
Tan delicada.
Doy un suspiro al sentir como una de sus manos baja
hacia mi entrepierna, sin pena alguna toma mi falo el cual esta semi-erecto y
lo masajea, cierro los ojos y siento sus labios rosar mi cuello, sus manos
acariciarme.
―Amo tocarte.
Su voz es tan dulce, tan apasionada que me hace
sentir demasiadas cosas con solo escucharla, aprieta cada vez más mi erección y
mi respiración sube más de nivel. Sus labios recorren mi cuello y llegan a mi
boca, nos besamos, nos entregamos a ese placer carnal, la tomo de los brazos y
la subo a mi regazo, ella hace una pequeña risita y nos volvemos a besar, entre
sonrisas, entre provocaciones.
―Te estaba tallando.
Dice con un puchero al haber quitado su mano de mi
erección, sonríe y me vuelve a besar, amo tanto a esta mujer…
―Creo que es más divertido así como estás ahora. ―
Le contesto.
―Ummm, quizá. ― Muerde sus labios. ― Aunque… Así
quieta no es tan divertido.
Su cadera empieza a moverse, su entrepierna rosa
con mi erección y ahogo un suspiro de placer, cierro los ojos y absorbo su
delicioso aroma.
―Bebe.
Su voz me hace abrir los ojos y lo primero que veo
es su cuello, siento como mi garganta quema y la tomo de la cintura para que se
acerque más a mí, enseguida clavo mis colmillos en su piel y siento enseguida
como su deliciosa sangre corre por mi boca, sagrado infierno.
Suspiro de placer, haber estado tantas horas sin este
exquisito líquido, sin esta sangre en especial me había hecho sentir un poco
débil y con mucha necesidad sin darme cuenta.
Me alejo de ella y doy un gran suspiro, la veo a
los ojos y sonrío, su mirada está llena de deseo.
―Bebe. ― Ahora digo yo y sus ojos se agrandan.
―Nadie puede beber del Rey. ― Me responde
sorprendida.
―Solo la mujer del Rey puede hacerlo, alguien tan
puro como él.
―¿Eva bebía de ti?
―Ella era mi compañera, no mi mujer.
―Bien, no entiendo. ― Hace una pequeña risita.
―Al hablar de compañera me refiero a que… Era como
la amante, nada oficial ni permanente, pero necesaria. ― Explico. ― Al hablar
de mujer, me refiero a la persona que es oficial, alguien para toda la
eternidad.
―Algo así como… ¿La esposa?
―Exacto. ― Acaricio su cabello.
―¿Soy como tu esposa?. ― Se sorprende de nuevo.
―Lo serás en cuanto el consejo muera. ― Digo las
palabras sin haberlas pensado antes, pero no me arrepiento.
―¿De verdad? Pero yo fui humana…
―En cuanto el consejo desaparezca cambiare esa
estúpida ley, el presidente será Kiyoshi y estoy seguro que él no pondrá
objeción alguna, su mente trabaja con la mía, además, fuiste transformada por
mis poderes, eres tan pura como yo.
―Hideto…― Susurra.
―Pero debes pensarlo bien, serás mi esposa para
toda la eternidad y la Reina, una Reina también tiene obligaciones. ― Me rio.
―¿Más de los que ya tengo como tu secretaria?. ―
Nos reímos los dos.
―Viéndolo así… Olvida lo de las obligaciones. ― Me
sonríe.
―Bebe más, debes recuperar fuerza.
―Lo haré. ― Me acerco a su oído. ― Cuando este
dentro de ti.
Siento como se estremece y sonrío por dentro, nos
levantamos del yacusi y tomamos unas toallas, ella me seca a mí y yo a ella. Al
terminar nos vamos a la cama, caminamos desnudos y vemos como la luz de la luna
entra por la ventana, es una noche hermosa, iluminada por ese resplandor.
Ella se acuesta en la cama y se queda en medio,
donde la luz de la naturaleza recorre su cuerpo, me quedo parado observando
aquello. Esa escena tan hermosa, tan perfecta para mis ojos…
Miyuki
es todo lo que siempre desee, lo que siempre necesite, ella y solo ella.
La continúo viendo y sus
ojos me dicen que está tramando algo, en lo que pienso que es ella mueve sus
manos y empieza a acariciarse, mi mente enseguida se centra total y
absolutamente en ella, mis ojos no se despegan de aquella figura para no
perderse ni un segundo de sus acciones.
Sus manos acarician su
propio cuerpo, pasan por su cuello, sus hombros, suben a sus labios y los
entreabre, una de sus manos baja a su pecho y comienza a acariciar sus senos,
las dos manos toman cada uno y juega con sus pezones, los aprieta, los jala levemente,
cierra los ojos y muerde sus labios.
Mi mente está en
blanco, jamás creí que sería espectador de algo tan sublime como esto.
La imagen de ella, en
medio de la cama, desnuda y siendo iluminada por la luz de la Luna… Es tan
sensual, tan matadora que para cualquier mortal sería un pecado ver y podrían morir
porque sus ojos hayan visto algo de los mismísimos dioses.
Algo tan natural, tan
perfecto como es la mujer…
Mi mujer.
Una de sus manos baja
por su estómago, lentamente, acariciándose hasta llegar a su monte de venus,
sube sus piernas y las dobla, sin separarlas, rosa su cadera con los dedos y
poco a poco veo como sus piernas se van separando, como su mano va bajando.
Abre los ojos y su mirada se encuentra con la mía, llena de deseo.
Chupa sus dedos y los
baja hasta su centro, sus piernas están separadas para dar pase a sus dedos
traviesos, su mirada baja a mi entrepierna y muerde sus labios, estoy seguro
que tengo una erección por demás lista para estar en ella pero quiero ver aún
más.
Sus dedos juegan con su
clítoris y muerde más sus labios, mientras más se toca aquella sensible zona su
cuerpo se mueve más para liberar placer, cierra los ojos y entre abre la boca,
comienza a sacar suspiros y su garganta jadeos, al ver aquella escena tan
exquisita comienzo a tocarme yo también, tomo mi erección que esta ya tan dura
que duele, la comienzo a acariciar y suspiro, no dejo de verla, no puedo, es
como un hechizo en el cual mi mirada no puede despegarse.
―Aaah…
Jadea un poco más fuerte y me acerco a ella,
detengo su mano y abre los ojos, chupa sus labios y abre más sus piernas para
mí, sonrío al ver el poder que me da y me posiciono arriba de ella, tomo sus
piernas y las pongo en mis hombros, ella sonríe gustosa y sin esperar más mi
erección entra en ella, siento como me recibe, tan deliciosa, tan cálida,
húmeda, apretada…
Podría quedarme en este lugar por siempre y para
siempre.
Me empiezo a mover y ella jadea, se aferra a mi
cuello y nos besamos, en esta posición entro con más facilidad y más profundo,
entro una, dos, tres, cuatro… Diez veces, sin detenerme, disfrutando de estar
dentro de ella, sintiendo como cada vez sube su placer, como cada vez me voy
poniendo más caliente, más duro.
―Mmmgh… Por… Oh, ahí… Más…
Doy en su punto débil y sonrío, ataco esa zona y sus
gemidos son fuertes, tan placentero que sube mi excitación a un nivel superior.
Hacemos una danza carnal bajo la luz natural que
nos da la Luna de esta madrugada, la Luna es el único testigo de esta unión tan
llena de placer, de amor con nuestros besos y palabras de afecto, hacemos
varias posiciones, la complazco de mil maneras, me preocupo por su sensibilidad
y ella por la mía.
Me acerco a su cuello y muerdo, succiono su sangre
y experimento una exquisitez tremenda, nada se compara con su sabor, con esta
intensidad.
―Te haré sentir algo diferente.
Me habla ella entre gemidos y beso sus labios en
señal de aceptación y curiosidad, ella sonríe y sin esperarlo sus colmillos se
clavan en mi piel.
Mi cuerpo experimenta una corriente eléctrica tan
fuerte que no puedo evitar gruñir, mis ojos se cierran y me centro en esa nueva
sensación, siento como mi sangre corre hacia su boca, como palpito más, como mi
placer se vuelve todavía más intenso, es tanta la sensación que no puedo más y
me dejo ir.
El líquido blanco sale en su interior y ella aun
succiona sangre mía, cuando termino el orgasmo sus colmillos se alejan y nos
dejamos desvanecer.
La veo a los ojos, sorprendido, ella me sonríe y se
relame los labios para quitarse pequeños rastros de mi sangre.
―¿Eso sientes tu cuando bebo de ti mientras hacemos
el amor?
―¿Verdad que es grandioso?. ― Se ríe.
―Ha sido más que grandioso. ― Contesto maravillado.
― Hazlo siempre.
―Lo que mi Rey ordene.
―Te amo Miyuki.
―Te amo aún más Hideto.
Nos abrazamos y quedamos en silencio, cuando ella
era humana se quedaba dormida en este momento pero ahora solo se queda con los
ojos cerrados, disfrutando de nuestra compañía, de nuestro aroma, de nuestro
amor.
“Hyde-sama,
Kiyoshi está aquí.”
La voz de Shido aparece en mi mente y suspiro.
“Ya
vamos.”
―Cariño, es hora de matar a unas cuantas momias. ―
Ella se ríe.
―Ejerza todo su poder mi Rey.
―¿No irás?
―¿Puedo ir? Pensé que eso era algo así como extra
oficial.
―Lo es pero tú como mi mujer y víctima, puedes
estar ahí.
―¿Podré ver como los matan?
―Si lo quieres sí.
―Yo encantada. ― Sus ojos se tornan emocionados. ―
¿Qué esperamos? ¡Vamos!
Sonrío encantado al ver su reacción, ella salta de
la cama y desnuda empieza a buscar que ponerse, yo me quedo embelesado
viéndola, me gusta verla tan confiada y sin pena por su desnudez. Suelto un
largo suspiro y entro en plan de Rey todo poderoso.
Esos viejos por fin morirán.

que excitaaaaaaaaaaannnnnnnnttttttteeeeeeeeeeeeee se me cae la baba, mi tsuki eres la mejor de todaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas, casate conmigo plz *3* se mi novia <3
ResponderBorrarexcitante :Q__________________
ResponderBorrarMe tardé, pero estoy aquí ♡ yo estaba ansiosa por leer este capítulo, desde que tu lo estabas escribiendo y yo haciendo la edición para el *~*
ResponderBorrarEstá maravilloso, como siempre... No, está aun más hermoso xD
~Te quiero, mi escritora favorita ♡ ♡ ♡