Capítulo 25 Poder
Después de la visita de
Kiyoshi me quede mucho más tranquilo, saber algunas cosas, haber bebido sangre,
haberme curado las heridas… Jamás pensé que ese hombre me fuera a ayudar a este
grado y me alegra tener un aliado como él, porque aunque no sea el presidente
del consejo tiene más autoridad que Akiyama, por haber trabajado directamente
con mi abuelo.
Estoy sentado,
sintiendo como mi cuerpo termina de curarse por sí solo las heridas internas,
hace rato estuve vomitando sangre, Kiyoshi dijo que quizá me habían roto algo
por dentro y me sorprende que el dolor no lo sintiera tanto… O tal vez si pero,
¿Cómo puedo saber que es el dolor? Solo conozco el dolor que provoca el amor,
tal vez no haya peor dolor que ese…
Porque el dolor del
amor te desgarra por dentro, te hace doler el corazón, el pecho… Te hace sentir
vacío, tan vacío como si estuvieses muerto en vida.
Doy un largo suspiro y
de un momento a otro escucho unos pasos que se dirigen hacia acá, esos pasos no
son de Kiyoshi… Esos pasos suenan menos pesados.
―Danna-sama.
Veo hacia la puerta y me encuentro con la profunda
y mortal mirada de Eva.
Esta con un vestido negro, totalmente pegado a su
cuerpo, tacones del mismo color, labios pintados de rojo y su largo cabello
negro, sus ojos me dicen el odio que me tiene y lo mucho que está disfrutando
verme así.
―Eva, cuanto tiempo. ― Sonrío y ella aprieta los
labios.
―Si me hubiera hecho caso sobre esa humana no
estaría en esta situación.
―Desde que metí a esa humana a mi casa ya estaba
condenado, Eva.
―Debió matarla aquella noche que la encontró.
―Eso nunca hubiera pasado, todo lo que ha
pasado hasta este momento está escrito.
―No debe confiar tanto en esas profecías.
―Hablando de ellas… Sé que fuiste al consejo a
hablar. ― Ella se inquieta.
―No es verdad.
―Lo es. ― Vuelvo a sonreír. ― ¿Quieres que entre a
tus recuerdos?
―No podría, está débil. ― Sonríe con cinismo.
―¿Débil? ¿Un Rey débil?. ― Me rio.
―No ha bebido sangre y la única sangre que veo aquí
es la que está en el piso y sus ropas y esa debe ser de usted. Lo castigaron.
―Sí, así es. ― Acepto. ― Una real golpiza… Pero,
¿Acaso me ves debilitado?
Me levanto de mi lugar y con una sonrisa camino
hacia ella, la mujer enseguida retrocede, su mirada me dice que está
sorprendida de verme así.
“¿Me
ves débil?”
Decido entrar a sus pensamientos para atemorizarla
más.
―N… No. ― Contesta en voz alta.
“Un
Rey jamás será débil Eva, jamás me verás débil ni estando cien años encerrado,
mi poder es el más grande y si en este momento quisiera, te mataría.”
―Danna-sama, por favor…― Susurra y se tira al piso.
― Perdone mi atrevimiento.
Su mirada ve al piso y toma mis pies, verla así,
tenerla así me hace sentir desgraciadamente poderoso. Ella esperaba verme
desecho y reírse de mí, como seguramente todos los que me odian. Hago una
sonrisa y me alejo de ella. Camino a mi lugar y me siento, pongo mis codos en mis
rodillas y juego con mis manos.
―Querida Eva, si venias a burlarte de mí pierdes tu
tiempo.
―Yo jamás…
―No mientas. ― Digo en tono duro. ― ¿Acaso olvidas
quien soy yo? Puedo saberlo todo.
―Danna-sama, por favor perd…
―Cuando este de regreso en mi reinado, serás
castigada Eva.
―Mi Rey…
―Castigada de la manera en que te mereces, en la
que te mereces desde siempre.
―Por f…
―No mereces tener poderes y ese será el primero que
te quitare.
―No… No…
―Aunque te escondas, sabré donde encontrarte. A ti
y a tu padre.
―No, Danna-sama…
―Ahora vete de aquí.
―Permita…
―¡Que te largues!
Ella se sobresalta y se levanta enseguida del piso,
me ve aun con más odio y le vuelvo a sonreír.
―Jamás saldrá de aquí, lo asesinaran al igual que a
esa maldita humana.
―Tu sola estas cavando tu propia tumba. ― Es lo
único que digo como respuesta y ella se va.
Suspiro y me quedo quieto, disfrutando de ver ese
rostro con miedo. Cierro los ojos y vuelvo a centrarme en las sensaciones de
como mi cuerpo se revitaliza.
Kiyoshi dijo que ellos vendrían hoy, no me dio más
detalles. Pueden llegar en cualquier momento y la verdad espero que sea en unas
horas más para que mi cuerpo este totalmente recuperado y así poder matar a
esos malditos viejos.
Tengo tranquilidad por un par de horas hasta que llegan
otras visitas. Solo me preparo para ver hacia la puerta y recibirlos con una
sonrisa.
Cuando entran se quedan perplejos al verme, ellos
también esperaban verme débil y son poder.
―Hola señores. ― Saludo sonriente.
―Esto no puede ser…― Susurra uno.
―¿El qué?. ― Pregunto.
―Usted… Ayer…
―Aaah eso. Sí, ayer me golpearon hasta matarme…
Lástima que un vampiro no pueda morir de esa manera.
―Estoy seguro que lo dejamos prácticamente
desmayado. ― Dice uno de los que me golpearon.
―¿A que debo su visita? Dudo que a auxiliarme por
si estaba moribundo.
―¿Quiere que le demos una golpiza más?. ― Pregunta
uno de los guardias a un viejo del consejo.
―Si… Será lo mejor, Akiyama vendrá y si lo ve así
se enojará… Golpéenlo hasta dejarlo inconsciente.
Los guardias voltean a verme y sonríen con
satisfacción. Yo hago lo mismo, cosa que a ellos les borra la sonrisa. Me
levanto y camino hacia ellos con total normalidad, todos se ponen alertas y con
sorpresa.
―Si creen que voy a dejar que pongan sus impuras
manos encima de mí… Están equivocados.
―No está en la posición para hablarnos así, ¿Lo
sabe verdad?
―Un Rey aunque este en un calabozo sigue siendo un
Rey, nuestra sangre de miles de años de pureza lo dicen.
―Usted es un traidor que está prácticamente muerto.
―¿Traidor?. ― Me río. ― Aquí no hay más traidores
que ustedes.
―Estuvo con una humana.
―Y esa humana es más pura que todos ustedes.
―Debe morir.
―Habrá muertes por supuesto, pero no será la de
ella, ni la mía.
Dejo de sonreír y los veo directamente a los ojos,
ordenándoles a los guardias que dejen de estar al mando de ellos y estén de mi
lado. Solo con una mirada manipulo su mente y en segundos ellos reciben mi
orden, sin rechistar.
Ahora que sé que Miyuki está segura puedo sacar mi
poder sin preocuparme por las consecuencias, no me importa nada más que saber
que ella está bien, que ella estará bien, porque esta con mis aliados.
Los guardias caminan hacia mí y se ponen a mi lado,
los viejos del consejo se quedan confusos y al verme sus ojos se agrandan…
Seguramente mis ojos están ya del color que significa peligro.
―No permitiré que se sientan los reyes, la verdad
es que ese puesto les queda demasiado grande.
―¿Qué ha hecho?
―¿Olvidan que un Rey tiene más poder que cualquier
vampiro?. ― Suspiro. ― Ese es un tremendo error, si quiero puedo ordenarles a
estos malditos que los asesinen en este mismo momento.
―D… Danna-sa…
―O aún mejor, que los golpeen o que los desoyen. ―
Sonrío.
―No sería capaz…
―¿No?
Volteo a ver a un guardia y le ordeno que tome al
viejo que ordeno golpearme, el vampiro acepta la orden con una reverencia y
camina hacia él, lo toma con facilidad y lo pone de rodillas, ante mí.
―Mi Rey…
―A partir de este momento me responderás
inmediatamente, si te atreves a mentirme lo sabré y cada que lo hagas, te
desprenderé alguna parte de tu cuerpo, ¿Alguna duda?
―N… No.
―Bien.
Me siento de nuevo y hago que me vea a los ojos, la
mirada de este viejo lo hace ver tan cobarde que me hace querer matarlo en este
mismo momento.
―¿Dónde está Akiyama?
―En su mansión.
―¿Con quién?
―Con la impura.
―¿Le hizo algo?
―No que yo sepa… No he tenido contacto con él desde
ayer.
―¿A qué hora vendrá?
―Por la noche según se.
―¿Sus planes?
―Castigarlo y después asesinarlo.
―¿Y para ella?
―Hacerla… Hacerla su mujer. ― Aprieto la mandíbula.
―¿Qué participación tuvo Hiroto en esto?
―Él nos dijo que una humana vivía con usted y que
era su mujer, después nos dijo que la había convertido. Por habernos contado
pidió que cuando se le asesinara le diéramos a la mujer y su fortuna. Akiyama
podía quedarse con el reinado.
―Akiyama no respeto ese trato.
―No pensaba hacerlo, él se iba a quedar con la
mujer y con su fortuna, a Hiroto lo asesinaría junto con usted.
―¿Y Eva?
―Ella nos contó sobre las profecías, nos confirmó
que una humana vivía con usted y que había roto sus leyes, sedujo a Akiyama
para ser su mujer y poder ser parte del reinado en el futuro.
―¿Sabe que Akiyama desea a Miyuki?
―No.
―¿Eva dijo algo más?
―Solamente que quería matar a la mujer impura.
―Bien. ― Suspiro. ― ¿Alguien más está implicado en
esto?
―El padre de Eva, el… El consejo.
―Eso es obvio… ¿Y Kiyoshi? ¿Por qué no está aquí?
―Él es el segundo al mando del consejo así que nos
dijo que manejaría todo trabajo mientras nos encargábamos de usted.
―¿Algo más que contar?
―Mi Rey, yo solo seguí órdenes y…
―No ganaras nada con eso, todo el consejo será
asesinado así que mejor disfruta tus ultimas horas.
―Danna-sama…
―Ustedes serán llevados a otro calabozo mientras
Akiyama llega.
―Permítame…
―Llévenselos. ― Ordeno. ― Y asegúrense de dejarlos
indefensos.
―Como desee.
Los dos guardias se llevan a los tres viejos del
consejo y escucho como entran al calabozo que está al lado de donde me
encuentro, enseguida empiezo a escuchar como los vampiros reciben golpes y sin
poder evitarlo siento una enorme satisfacción.
Suspiro y bloqueo todo ruido que haya, quedándome
en plena paz vuelvo a sentir mi cuerpo y me alegro de darme cuenta de que ya
estoy completamente recuperado.
“Kiyoshi,
ven por favor…”
“Enseguida
estaré con usted mi Rey.”
Le hablo mentalmente y su respuesta me hace sentir
bien, su lealtad es tanta que tengo destinado un mejor cargo para él. Mi abuelo
siempre me dijo que si algún día tenía un problema con el consejo recurriera a
él pero la verdad lo dudaba, ahora entiendo que el viejo Rey supo en todo
momento lo que venía.
―Mi Rey. ― Kiyoshi entra y hace una reverencia.
―Tus compañeros están pasando un rato entretenido.
― Digo sarcástico.
―Puedo escucharlo. ― Veo que hace una pequeña
sonrisa. ― Le traje algo de beber.
―Maravilloso. ― Tomo la botella y la sangre entra a
mi boca, suspiro de placer.
―Encontré archivos donde hablan de aquella historia
que le conté, del inmortal que se enamoró de una humana.
―¿Si fue real?
―Totalmente real, está plasmado en el libro del
consejo, fue hace 30000 años.
Me da el libro y lo veo, es tan viejo que siento
que puede deshacerse, veo las hojas y hay un texto que habla sobre esto, firmas
oficiales, es como un dictamen de crimen.
―Esto ayudará mucho mi Rey.
―Gracias Kiyoshi. ― Sonrío. ― Entre más armas tengamos
más fácil será derrotar a esos viejos.
―Con este libro y los de profecías, no pueden
hacerle daño alguno… Más de lo que le han hecho.
―¿Puedes quedarte aquí? Quiero que recibas a
Akiyama conmigo.
―Me complace su petición mi Rey.
―En cuanto ese maldito aparezca todo se acomodará a
nuestro favor y tendremos bajo control las cosas, el consejo será nuevo, las
leyes se cambiaran, el Rey será alguien más imponente y fuerte… Tendremos una
nueva sociedad Kiyoshi.
―Siempre he sabido que todo en sus manos será
mejor.
―Y tú me ayudarás.
―Mi Rey…
―Serás el presidente del consejo, te permitiré
escoger a tus compañeros, confío en tu criterio.
―No creo merecer tal cargo. ― Baja la mirada.
―Nadie más que tú merece ese cargo. ― Le doy unas
palmadas en el hombro.
―Mi fidelidad siempre será con usted.
―Lo sé. ― Le agradezco.
Pasamos un rato más platicando, de cosas que
haremos en el futuro, de cosas que pasaron hace muchos años, de mi abuelo, de
mí, de él… Realmente no sé cuánto tiempo pasa pero dejamos de hablar cuando
escuchamos pasos, enseguida nos levantamos de nuestros asientos, sé quiénes son
y me siento tan lleno de adrenalina que mi cuerpo quiere explotar.
Escuchamos como abren la puerta y lo primero que
mis ojos ven es a la hermosa mujer por la cual me mantengo fuerte.
―Hideto…― Susurra con lágrimas en los ojos.

Ooh finalmente Danna-sama se recuperó *~* ♡ Y ahora que Miyuki regresó, que pasará? *o* hjgklsopçx estoy ansiosa por el proximo capítulo (~*-*)~
ResponderBorrar~Nos leemos Tsukii ♡