Capítulo 24 Mancillado
Jamás imagine que la oscuridad pesara tanto,
que te asfixiara… Que te hiciera querer desaparecer, o querer gritar por tanta
desesperación.
Estar en un lugar tan
horrendo, con esta pesadez… Es realmente uno de los infiernos que puede
existir. Abro mis ojos y veo por la única luz que entra a los guardias que
están en la entrada, esos lacayos nunca se moverán a menos que algún viejo del
consejo se lo diga.
Maldita sea… Necesito
saber de Miyuki.
Ni Shido ni Kazuhito se
han comunicado conmigo y eso me inquieta.
Vuelvo a cerrar mis
ojos y con toda mi ansiedad llamo a Miyuki, quiero ver por lo menos su imagen,
necesito ver que este bien… Que este intacta.
Pero esta vez no puedo
dar con ella.
Respiro profundo para
tranquilizarme, ella debe estar bien o si no alguno de mis primos ya me lo
hubieran dicho. Si, así es.
Me quedo de nuevo en
completa oscuridad, sin pensar en nada, sin escuchar, sin moverme, sin ver.
Simplemente me quedo como una estatua que quizá si me quedo así por días termine
petrificado.
Y entre todo el
silencio que hay y que consume, escucho unas voces, voces que son de esos
malditos viejos y abro enseguida los ojos. Cuando lo hago me doy cuenta de que
están aquí, frente a mí… Sin Akiyama… Lo cual me sorprende, Kiyoshi tampoco
está.
―¿Y el viejo Akiyama?. ― Pregunto enseguida.
―Ocupado. ― Me contesta uno con una sonrisita
sínica. ― Con la impura.
Con solo eso me dan a entender de que el maldito
esta con Miyuki… Me inquieto enseguida y me levanto de donde estaba sentado, ellos
enseguida se ponen a la defensiva y los lacayos que estaban en la entrada se
ponen frente a mí y uno de ellos me da un golpe en la boca del estómago y logra
que caiga de rodillas al piso, enseguida los dos me toman de los brazos y me
los ponen en mi espalda, para inmovilizarme.
―Más vale que no le hagan daño.
―Eso depende de usted… Si nos toca siquiera un dedo
ella lo paga.
―Malditos cobardes.
―Es estúpido como un inmortal y Rey… Pueda caer en
un sentimiento tan mundano como el amor. ― Se ríe. ― Un vampiro no puede
entregarse a esos sentimientos porque se vuelve tan débil como un ser humano,
pensé que lo sabía.
―En nuestro pueblo no hay una ley que impida amar. ―
Respondo.
―No debe ser una ley, con solo saber que ese
sentimiento es tan humano debería ser rechazado por instinto.
―¿Lo cree?. ― Sonrío. ― Su vida debe ser tan
aburrida como un foco… ¿Jamás ha amado? Entonces es tan duro como una roca, tan
insensible como el hielo… Es solo un saco de carne, sin sentimientos, que no
merece en absoluto la gracia de los demás.
―No necesito la gracia de nadie mientras tenga
poder, ¿No es eso nuestra vida?
―Se equivoca, con ser inmortales no significa que
debamos ser sin sentimientos y ocuparnos solamente del poder que nos den
nuestros cargos.
―Entonces usted no es un buen Rey, no es digno.
―¿Acaso mi abuelo no les enseño otra manera de
vivir? Una muy diferente a la que los antiguos reyes los tenían acostumbrados.
―Esos antiguos reyes son los que realmente merecían
el reinado.
―Entonces, ¿Disfrutaban ser castigados por ellos? A
golpes, a insultos, a humillaciones… A castigos que iban más allá del
sufrimiento humano como asfixia, ahogamiento, desolladura… ¿Quiere que siga?
―Esos castigos solo nos hacían más fuertes.
―Eso solo los hacia insensibles… Tal y como es
usted… Un maldito sin sentimientos que disfruta el sufrimiento de los demás,
que solo está deseoso de poder y de sangre.
―Es un maldito.
―¿Maldito?. ― Me río. ― Siempre lo he sabido.
El viejo hace alguna señal y los lacayos me toman
con más fuerza, uno de ellos me golpea en las costillas y puedo jurar que sonó
como si se rompieran, el otro me da un golpe de mi otro costado y sin esperarlo
escupo sangre. Me toman del cabello para que suba la mirada y los viejos me ven
con diversión.
―Jamás pensé que un Rey se fuera a ver tan débil y
acabado.
―No es así. ― Hablo con dificultad. ― Aun en el
infierno seguimos siendo Reyes, seguimos siendo superior a ustedes.
Tras estas palabras me gano un golpe más, esta vez
en mi rostro, malditos. Me avientan al piso y quedo tendido boca abajo, uno de
ellos pone uno de sus pies en mi espalda para que no pueda levantarme y hace
una fuerte presión.
―Hay alguien que quiere hablarte.
No contesto, sea quien sea dudo que se trate de
Miyuki y si no es ella no me interesa nadie que quiera venir a hablar. Me
mantengo callado, soportando esta humillación, aguantándome para no estallar y
matarlos con mis propias manos… No puedo hacer nada, no si ella está de por
medio.
―Mírate nada más… Tan patético.
La voz que escucho es de Hiroto, maldito… ¿Qué hace
aquí? Trato de moverme pero el cuerpo enorme del lacayo me aprieta más.
―Hola, mi Rey. ― Escucho su risa sínica. ― Siempre
supe que pasaría esto, que llegaría el día en que te vieras así de humillado…
Así de poca cosa… ¿Y Akiyama?
―Está en su casa, con la impura.
―¿Qué hace él con Miyuki?
―Dijo que se ocuparía de ella.
―El trato no era ese. ― Gruñe Hiroto. ― Les di
información a cambio de ella.
―No te atrevas a tocarla. ― Hablo fuerte, a pesar de
mi estado. ― Quien quiera que la toque, lo mataré.
―Estas más muerto que cualquiera de nosotros. ―
Contesta Hiroto. ― No me hagas reír.
―No canten victoria antes de tiempo, ¿En dónde han
escuchado que un Rey termine siendo asesinado por sus sirvientes? Eso jamás en
la vida pasará, y no seré yo el primero.
―Aun en tu estado tienes ese ego… Te lo aplaudo. ―
Camina hacia mí. ― Pero es todo lo que puedes tener ahora.
Lo siguiente que siento es un golpe en mi espalda y
me gira, cuando quedo boca arriba veo a Hiroto encima de mí, tomando mi cabeza
y golpeándola contra el piso, esto duele aunque… ¿Qué se yo del dolor? ¿Qué
sabe un inmortal del dolor? Nosotros no lo experimentamos como los humanos,
ellos sienten hasta el más mínimo dolor, nosotros no… Si nos hacemos una herida
se cura en segundos. ¿Estos golpes serán mortales para mí?
Tomo aire profundo y con toda la fuerza que puedo
emplear en este momento tomo al que me está golpeando y lo empujo hacia la
pared, él sin esperarlo cae al piso y enseguida me abalanzo contra él, ahora
soy yo el que lo golpea con toda su fuerza, una y otra vez, sin piedad… Siento
como en la parte trasera de mi cabeza escurre sangre pero eso no me importa, no
me importa nada más que terminar con este maldito.
Pero no me lo permite.
Me alejan de él y con un golpe que me saca el aire
me dejan de nuevo arrodillado.
―Por más que quieras, jamás serás como yo, jamás
tendrás mi poder, ni mi fuerza.
―Eso lo veremos. ― Dice Hiroto todo ensangrentado y
enfurecido. ― Iré donde Akiyama, ustedes sigan ocupándose de este maldito.
Mi hermanastro se va y me quedo nuevamente con los
viejos y los lacayos, mi cabeza da un poco de vueltas, debe ser por los golpes…
O quizá tanta preocupación, o tal vez tanto olor nauseabundo… O todo junto.
―Sí que tiene agallas…― Suspira el viejo. ― Debemos
castigarlo por haber herido a nuestro ayudante, no lo queríamos, de verdad...Y
estas advertido, cualquier estupidez que hagas ella lo paga.
Solo me limito a guardar silencio y escucho como le
dan solo una orden a los vampiros guardias para algo, los viejos se van de la
celda y siento un fuerte golpe en el estómago, caigo al piso y entre los dos me
empiezan a golpear sin piedad, siento patadas, golpes, en las piernas, en mis
brazos, en el rostro, en todo mi cuerpo y aun siendo mi cuerpo inmortal siento
los golpes como cuchillos rasgando mi piel, siento como si algo por dentro me
explotara, como si me rompiera a cada segundo, pedazo por pedazo.
Si fuese un ser humano quizá ya estuviera
agonizando y a punto de morir, estos golpes son mortales para ellos.
Pero para mí no.
Por más que quieran no podrán terminar conmigo, ni
escucharme agonizar, ni verme morir, mucho menos pedir piedad.
No hago ningún movimiento, dejo que me golpeen como
ellos deseen, no puedo ponerla en riesgo, ni el más mínimo.
Rato después, no sé cuánto…
Ellos habiendo hecho un
buen trabajo se van, me dejan tendido en el piso, quizá con algo roto, o tal
vez ya hasta se curaron.
No puedo evitar sentirme pisoteado, tan humillado
que mi linaje de Rey ahora está manchado, maldita sea… Defraude a mi abuelo… Él
que confió tanto en mí…
Escucho de nuevo unos pasos y esta vez temo un
poco, no sé qué otro castigo siga…
Quizá asfixia, o ¿Desolladura? Sí, puede ser
ese. Tomo aire profundo y no me importa que me vean tendido en el piso,
mantengo mis ojos cerrados, esperando a lo siguiente.
Abren las puertas y entra alguien, no me muevo, es
mejor si piensan que me desmaye… ¿O no? Sigo tan quieto como el agua de un
lago, eso hasta que siento que alguien me toma con cuidado y me incorpora un
poco, abro los ojos y me encuentro con la figura de Kiyoshi, sus ojos
desprenden tanta preocupación y dolor que me enternece.
―Mi Rey, discúlpeme por favor, yo…
―No digas nada. ― Susurro, creo que tengo un poco
de dolor.
―Mire como está… No merece esto, debí protegerlo.
Saca un pañuelo de seda y lo pasa con cuidado por
mi rostro, me limpia tal vez la sangre y el polvo, lo hace con tanto cuidado
que hasta yo temo romperme, se quita su enorme túnica y me la pone lo cual me
hace sonreír.
―No es como si tuviera frio.
―Nosotros no lo sentimos pero nuestro cuerpo
experimenta eso, mi Rey, es peligroso que este tan frio. La sangre nos mantiene
a buena temperatura y usted no ha bebido.
―¿Por qué te preocupas tanto?
―Porque le soy fiel mi señor, usted es mi Rey y mi
vida le pertenece, si me lo pide puedo tomar su lugar sin pensarlo y…
―No, Kiyoshi, tú me ayudas más estando afuera.
―Tome un poco.
Saca una botella de sus ropas y me la pone
delicadamente en la boca, bebo y la sangre corre por mi boca, siento como mis
sentidos vuelven a su estado natural, más receptivos, más fuertes, bebo todo,
sin tomar un segundo de descanso.
Esto me trae la vida de nuevo.
―Gracias. ― Digo saciado.
―Es la mejor sangre que encontré.
―Lo sé. ― Sonrío. ― La sentí.
―Mi Rey, su primo Kazuhito le manda un recado.
―Dímelo.
―Dice que Miyuki-sama está bien, sigue en casa de
Akiyama y que paso algo que lo sorprendió un poco.
―¿Qué es?. ― Me alarmo.
―Miyuki ha tomado el control de Akiyama… No se
explica cómo pasó, pero ese maldito esta sin poder sobre ella.
―No entiendo.
―Akiyama quiso… Quiso beber de ella y claro, más
que eso. ― Aprieto mi mandíbula al entender el punto. ― Ella no lo permitió y
de un segundo a otro estaba aterrorizando Akiyama, hace unos minutos él pidió
ayuda a los del consejo, los demás fueron y yo aproveche para decirles que me
ocuparía de usted.
―Pero ella esta con todos ellos y Hiroto… Él fue
por ella.
―Sí, llego a la casa pero su primo Shido se está
ocupando, junto con Kazuhito, Miyuki-sama no está sola mi Rey.
―Debo ir con ellos.
Trato de levantarme pero no puedo, mi cuerpo siente
cuchilladas y me quejo, creo que estoy peor de lo que pensé.
―No, mi Rey, usted debe recuperarse, Shido me dijo
que tiene un plan pero que lo necesitan aquí.
―¿Por qué no se han comunicado ellos conmigo?
―Porque pensaron que era mejor que yo se lo dijera
en persona.
―¿Seguro que Miyuki está bien?
―Si mi Rey, por ahora usted debe descansar, está
muy herido… Traje algunas cosas para curarlo, si me lo permite.
―¿No te meterás en problemas por esto?
―Soy del consejo y los grandulones de allá fuera
son estúpidos, les dije que me ocuparía de usted y que ellos podían irse a
descansar, lo hicieron enseguida.
―Gracias Kiyoshi…
―Mañana vendrán por usted mi Rey.
―¿Quién?
―La profecía… Hay una que Shido dijo hace unas
horas.
―¿Y esa es?
“El Rey 666 pasara por una gran
tormenta en donde debe sufrir para poder tomar justicia por su propia mano,
después de que eso haya pasado, su mujer regresara con más poder del que tenía
y lo liberará de esas cadenas que lo tendrán atado, solo entonces, cuando esas
dos almas estén juntas de nuevo sentirán su máximo poder y ante los ojos de
todo el mundo verán que no habrá poder más fuerte que el de ellos, donde nadie
los podrá vencer, ni uniendo pueblos. El Rey 666 está destinado a ser el más
poderoso que habite jamás.”
―Mi abuelo… ¿Sabia también esto?
―Está escrito mi Rey.
―Me sorprende realmente tal exactitud.
―A todos mi señor, no entendíamos lo de la tormenta
pero Shido nos dijo que eso era el daño que le hicieron a su cuerpo.
―Duele un poco. ― Acepto.
―Estos golpes son para matar a cualquier humano mi
señor, si viera un espejo se alarmaría al verse…
―¿Tanto así?
―Lo curare mi Rey, esto será rápido.
―Kiyoshi… ¿De verdad crees que todas las profecías
se cumplan?
―Lo creo mi Rey, lo sé a ojos cerrados… Usted solo
debe recuperar fuerzas.
―¿Es así?
―Se lo aseguro mi señor. ― Me dice con una voz tan
firme que me hace volver a creer.

Todo fue tan... Fuerte ToT Si Danna-sama no sintió el dolor, yo sentí por él, en serio me hiciste sufrir mucho con este capítulo, Tsukii ToT Pero sigue buenísimo, siempre deja más ansias por leer más *~*
ResponderBorrar~Nos leemos ♡
Fueron tan crueles ToT
BorrarAasdfghj Danna-sama debe vengarse >:c
Abrazos~