Capitulo 11 Sentir
Cada que he intentado decirle a hyde mis sentimientos algo nos detiene, si no es Heber es Shido, si no Kazuhito, si no el mismo Hideto. ¿Porque todo se pone en mi contra? Es molesto. La verdad jamás me le he declarado a un hombre, nunca antes me había gustado tanto uno como para confesármele.
Hasta que lo conocí.
Ahora siento ese nerviosismo tomar todo mi cuerpo, cuando no lo veo mi corazón esta inquieto, me siento incompleta, vacía.
Cuando no lo veo duele.
Necesito estar a su lado y sentirlo cerca, platicar con él, ver sus ojos, su sonrisa. Amarlo completamente, adorarlo como jamás nadie lo haya hecho.
Estamos en la casa de Shido y Kazuhito. Me quedare unos días aquí porque Hideto tendrá visitas importantes, me entristeció un poco saber que no lo veré mucho pero me prometió que será por muy corto tiempo, eso me normalizo el ánimo.
―Debemos dormir.― Habla Hideto y asentimos, es de madrugada.
Nos vamos todos a nuestras habitaciones, cuando veo que me quedo sola con el aprovecho para armarme de valor y hablarle. Lo meto a mi habitación y cierro la puerta. Quiero que sepa mis sentimientos y aunque no me corresponda seguiré siendo suya, porque lo amo.
Empiezo a hablar y mi corazón late como nunca antes, siento que podría explotar, que podría salirse de control y caer convulsionada. Tomo air y trato de tranquilizarme.
―Te amo Hideto.
Hablo finalmente y él se me queda viendo fijamente, no sé cómo tomar esa mirada, no es de mucha sorpresa, es como de temor, ¿Miedo? Asombro también, cierra los ojos y toca su garganta, sigue haciendo eso, ¿Seguirá enfermo? Lo veo alejarse y abrir una ventana, toma aire profundo, su cara luce un poco aliviada, se acaricia un poco las sienes, creo que se siente mal. ¿Porque? Siento que trata de ocultar algo, no quiere verme a los ojos, me da la espalda. Quiero hablarle pero no me atrevo.
Minutos después voltea a verme, sus ojos son más brillosos de lo normal y me atrevería a decir que están más claros, ese negro profundo ya no está, ¿Sera la luz de la habitación?
―Miyuki, yo...
Lo detengo, no quiero que me diga nada ahorita, no en ese estado. Tiene que pensarlo, tiene que conocerme mejor para tomar una decisión, quiero tener una oportunidad, quiero estar con el cómo novia, no como amiga pero ahora con eso me conformo.
El no habla, solo veo como se acerca poco a poco a mí, si mi mente no me engaña el ve mi cuello y después mis labios, esa mirada es intensa, llena de deseo y ansiedad, verlo de esa manera hace que mi piel se erice, que mi piel sienta fuego. Me estremezco y me doy cuenta de que mi cuerpo pide un rose de él, un toque, pide que las manos de él toquen mi cuerpo, que lo recorra, que sus labios tomen los míos, que su lengua dome la mía.
Mi boca se seca y me quedo sin aire.
Deseo a este hombre, dios, lo deseo.
Estamos a centímetros, él acerca su cabeza a mi cuello y cuando siento su aliento rosar mi piel escuchamos la voz de Shido, cierro los ojos derrotada. Hideto se aleja de inmediato y en cinco segundos sale de mi habitación.
Me quedo parada, tratando de procesar que acaba de pasar, camino a mi cama y me acuesto, ¿Que estuvo a punto de hacer? ¿De besar mi cuello? Sigo sintiéndome nerviosa, mi cuerpo está lleno de adrenalina, en ese momento deseaba que él me abrazara, que me tomara entre su cuerpo y me llevara a la cama.
Quiero entregarme a él, quiero que sienta mi amor en todo su esplendor, quiero que se dé cuenta que soy capaz de todo por él.
Con esos pensamientos y recordando su cercanía me quedo dormida.
Es de día y con un poco de hambre salgo de la habitación, aquí aún no sé dónde está el comedor, camino por los pasillos... Ummm, puertas y más puertas, encuentro una habitación con un piano y entro, aquí pasare buenos ratos. Me acerco al piano y de repente escucho voces, me acerco a una puerta lateral y sin querer escucho las voces de los tres primos, no puedo evitar mi curiosidad y me quedo quieta.
―No puedes estar así por mucho tiempo, Hyde-sama.
―Lograre controlarme Shido.
―No lograras contenerte con ese grado de sed y aunque lo logres, sufrirás demasiado, no te castigues a ti mismo, ¿Porque no aceptas las cosas? Mi maestro me dijo que...
―Mi abuelo debe estar equivocado esta vez, ¿Cómo quieres que me crea toda esa locura del amor?
―Sé que tu primer amor fue un grande dolor pero no por eso debes cerrarte, entiéndelo hyde-sama, Miy...
―Cállate ya Shido, Hyde-sama no quiere nada de esto y en su condición no es bueno presionarlo.
―Kazuhito, solo quiero que no sufra más adelante, no quiero que tenga dolor ni se encierre por días como lo hizo hace poco.
―Puedo vivir con esto y aunque acepte lo que según tú dices, Shido, mi posición no me permite aceptar a nadie y no romperé mis leyes, ¿Has entendido?
―Pero hyde-sama...
―Cállate Shido, ni una palabra más.
No escucho más platica y siento como mi piel se eriza, es como si ellos se hubieran dado cuenta de mi presencia pero no es posible, no he hecho ruido y la puerta está cerrada, doy pasos cuidadosos y salgo de esta habitación, camino rápido a otro pasillo y cuando me siento a salvo saco el aire que tenía contenido. Mi corazón late rápido, me dio un poco de miedo ese silencio. Y me tiene muy intrigada todo eso, ¿Leyes? ¿Aceptar que? ¿Porque hablaban de amor? ¿Y si Hideto les hablo de mis sentimientos?... No creo, Hideto no lo haría, ante todo es discreto.
Cuando me siento más tranquila retomo mi camino, veo los cuadros que hay aquí, al igual que en la casa de Hideto todos son grandiosos y súper conocidos, sigo viendo todo y de repente me doy cuenta de que no sé dónde estoy, suspiro y regreso por donde vine, en algún lugar de esta casa debe de estar el comedor.
Llego a donde escuche la plática y paso de largo, me encuentro con el mayordomo y me siento aliviada, civilización por fin.
―Disculpe, ¿Me puede llevar al comedor? No lo encuentro.― Me apeno.
―Con gusto, los señores ya la esperan.
Caminamos tranquilamente y cinco puertas después de donde estábamos llegamos, al entrar veo un comedor más pequeño que el de Hideto pero igual de ostentoso, veo a los tres sentados y platicando, debo de actuar normal.
―Buenos días.― Sonrío.
―Miyuki, ¿Dormiste bien?― Me pregunta Hideto y asiento.
―Sí, mucho... Llevo un buen rato dando vueltas por la casa, no encontraba el comedor.
―Lamento el inconveniente.― Se disculpa Kazuhito.― Pensamos que aun estarías dormida.
―No te disculpes, fue lindo conocer más de la mansión, hasta más hambre me dio.― Nos reímos.
Nos traen la comida y empezamos a degustarla, aquí también deben de tener a chefs profesionales, la comida es deliciosa y muy presentable.
Después del desayuno pasamos a la sala, platicamos un rato y ahora Hideto dice que debe de irse, no puedo evitar mi tristeza.
―¿Cuándo volverás?.― Pregunto.
―Mañana por la mañana, ahora debo de ir a trabajar.
Sin controlar mis actos me acerco a él y lo abrazo, paso mis brazos por su cuello y pongo mi cabeza en su hombro, lo abrazo un poco fuerte, no quiero que se vaya.
―Cuídate.― Le digo aun abrazándolo.
Siento una de sus manos tomar mi cintura y me estremezco solo con ese contacto de su parte, me siento feliz.
―Tu también.― Susurra cerca de mi oído.
Sin quererlo me alejo de él y sonrío, sus ojos nuevamente están muy brillosos, se despide de sus primos y se va, es como si no lo fuera a ver por largo tiempo pero solo será por menos de 24 horas.
―Miyuki-sama, ¿Tienes algunas dudas sobre tu trabajo?
―¡Es verdad! ¿Puedes ayudarme ahora?
―Todo lo que quieras.
―Yo estaré en la oficina por si me necesitan.
Kazuhito se va y me quedo con Shido, entramos a una oficina, supongo que es la de Shido porque tiene su estilo. Nos sentamos y pone en su escritorio muchos papeles.
Rápidamente me empieza a explicar algunas cosas, las dudas que tengo se las pregunto.
Pasamos unas horas trabajando hasta que me da hambre, sin querer mi estómago ruge. Shido se da cuenta y ordena que nos traigan aquí la comida.
Pasa el día rápido, llega la noche y después de cenar nos vamos a dormir, metida en mi cama pienso en él, en el abrazo que le di esta mañana, sonrío de oreja a oreja y me quedo con Morfeo.
Al día siguiente me despierto más temprano de lo normal, doy un paseo por los alrededores de la mansión y juego un poco con la nieve, me gusta hacer figuras en ella.
De repente veo como un auto entra y se estaciona, Hideto sale de él y camina a paso rápido para entrar a casa pero le llamo antes de que entre, me ve sorprendido y camina hacia mí.
―Te resfriarás.
―Me gusta el frio, me gusta la nieve, no lo pude evitar.― Sonrío.― ¿Cómo te fue?
―Bien ¿Y a ti?
―Bien, estuve viendo mis dudas con Shido, ahora tengo más conocimientos, seré una buena secretaria.
―Me alegra escuchar eso, traigo unos documentos para ti, puedes apoyarte con Shido.― Me emociono, ya empiezo a trabajar.
―Lo haré bien.
―Estoy seguro.
―Hideto... ¿Puedo hacerte una pregunta?
―Dime.
―Con lo que te dije la otra noche... ¿Has pensado en eso?
―Lo he hecho.― Dice en un tono suave.
―Todavía no te estoy pidiendo una respuesta, solo quiero que lo pienses con calma y que permitas que me conozcas más, quiero estar a tu lado Hideto.
―Miyuki, ¿No crees que estas confundiendo los sentimientos?.― Enseguida niego.
―No, yo estoy segura de lo que siento y eso es amor, te amo Hideto, te amo demasiado. Sé que es raro ya que nos acabamos de conocer y un amor como el que te profeso es extraño que naciera en días pero así es, lo sé, lo siento.
―¿Porque te enamoraste de mí?
―Por tu amabilidad, tu caballerosidad, tu forma de ser, por todo lo que eres, por ser tú.
―No me conoces bien Miyuki.
―Sé que eres un ser humano hermoso tanto por dentro como por fuera.― El niega.
―No sabes lo que dices, no sabes nada sobre mí.
―Entonces dímelo y te comprenderé.
―No puedo decirte nada, Miyuki, no quiero que me conozcas realmente, no quiero que veas mi lado más oscuro porque estoy seguro de que saldrás corriendo.
―No hables así, Hideto, te amo y no me importa nada de ese lado, te amo por completo, ¿Es que no lo entiendes aun? Te amo todo a ti, no solo una parte.
―No quiero que me tengas miedo.
―¿Tan malo crees que eres? Si es así no me importa, yo compartiré esa oscuridad contigo.
―Detente ya Miyuki.
―Por favor, permíteme estar a tu lado y saber cada uno de tus secretos.
Lo abrazo de nuevo, me pego a su cuerpo y absorbo su aroma, me aferro a su cuello, no quiero alejarme, siento nuevamente su mano en mi cintura y me siento feliz, quiero estar con él, sea cual sea su pasado, sean cual sean esas oscuridades.
Lo quiero a él, con todo.
―¿Seguirías diciendo todo esto aun sabiendo que corres peligro conmigo?
―Me quedaría aun sabiendo que puedo morir.
Contesto sin pensar, porque este amor que siento es tan fuerte que duele, es tan fuerte que no me hace razonar, que no me hace pensar y que no me hace tener supervivencia.
―Aprecia más tu vida.
―La aprecio si estoy a tu lado.
―¿Te quedarías aun sabiendo que soy un...
―Hyde-sama, se resfriaran los dos, entren a casa.― Nos ve Kazuhito con un semblante preocupado.
―Tienes razón, vamos Miyuki.
Dejamos nuestros pasos marcados en la nieve y entramos, vamos al comedor y desayunamos, ¿Porque tenían que interrumpir? Siento como si Hideto me fuese a decir algo importante. Algo muy importante, algo que él cree me dará miedo y me iré de su lado, algo que el teme decirme.
Hideto se quedara aquí unas horas y eso me hace feliz, más porque estamos los dos solos, viendo cosas de trabajo.
―... Y aquí es en donde todas nuestras exportaciones son revisadas para confirmar que sean originales, se debe tener mucho cuidado al revisarlas ya que son sumamente delicadas, tienes que ver cuantas salen, cuantas entran, si hay problemas con algunas y de quienes son.
―Todo es muy interesante.― Me asombro.
―Lo es.
―Hideto... En la mañana me ibas a decir algo antes de que interrumpieran, ¿Puedes decírmelo ahora?
―No era nada importante.― Hace media sonrisa.
―¿Porque no abres tu corazón? Quiero saber todo de ti, cada uno de tus secretos, quiero compartirlos.
―Es difícil.
Tomo una de sus manos y la acaricio, sus manos son hermosas, no puedo evitar pensar en ellas paseándose por mi cuerpo... Entrelazo su mano con la mía, el solamente me observa detenidamente, sus ojos empiezan a tomar algún brillo.
―Estoy segura de que sabré comprender.
―Yo no estoy tan seguro.
―Yo sí.
Me acerco más a él y nuestros rostros se quedan a centímetros el uno del otro, paso una de mis manos por su mejilla, es muy tersa y esta frio, paso la yema de mis dedos por sus labios, son hermosos, de un color rojo intenso, sus ojos, sus cejas, su nariz, todo es perfecto en él.
―Miyuki...― Susurra.
―Por favor, permíteme mostrarte mis sentimientos.
―No puedo... Yo no...
―Si puedes.
Susurro y no queriendo alejarme junto mis labios con los suyos. Un pequeño rose, un pequeño toque. Sus labios son muy suaves, siento como pone resistencia a este contacto pero lucho porque se entregue también, muevo mis labios y el empieza a dejarse, de pronto siento como una cálida lengua entra en mi boca, no puedo evitar jadear, su manera de besar, su maestría en dominar mi lengua, sus frías manos tomar mi rostro, siento como una necesidad de su parte incrementa y me hace desearlo más, si no fuera por esta maldita mesa que nos separa estaría ya en sus piernas.
Sus manos tocan un poco mi espalda, me acerca a él pero nuestros cuerpos están muy lejos, nuestros labios siguen juntos, nuestras lenguas juegan, es un perfecto beso, quiero más de él, deseo más de él y sé que el también, su manera de exigirme me hace sentir deseada de gran manera.
Escuchamos que tocan la puerta y Hideto se aleja de inmediato, aún tiene los ojos cerrados, pone una de sus manos en la boca y se voltea para darme la espalda, ¿Que esconde con tanto recelo?
―Hideto...
―Discúlpame.
Sale sin verme, me quedo sola en la oficina, abrumada y necesitada de él, ¿Porque reacciona así? Sé que le gusto el beso, que lo disfruto, ¿Entonces? Sin pensarlo salgo de la oficina y camino a las habitaciones esperando que ahí se encuentre y rezando que no se haya ido, tenemos que hablar, no puede dejar así este momento.
Me paro frente a su puerta y cuando estoy por tocar escucho unas voces.
―Hyde-sama, estas muy mal, debes...
―No Shido, trae lo que te pedí.
―Eso no te saciara.
―Pero hará que me controle, por favor. ¡Tráela!
―Hyde-sama, me duele verte así.
―Entonces apúrate a traerla si no quieres que enloquezca y salga a cometer una locura.
―Enseguida vuelvo.
No se escuchan más voces y corro a mi habitación para que Shido no me descubra. Ahora tengo más dudas que antes, ¿Saciar? ¿Controlar? ¿Porque se encuentra mal Hideto? ¿Qué va a traer Shido?
Sin querer siento un poco de temor, ¿Porque hablan de ese tipo de cosas? Me quedo un rato en mi habitación, tratando de descubrir a que se refieren pero no puedo, no se me ocurre nada, absolutamente nada.
Tomo valor y salgo de mi habitación, debo hablar con él, nuevamente al estar por tocar la puerta escucho voces, ¿Porque todo se pone contra mí? Esta vez es la voz de una mujer.
―Tome todo lo que quiera, Danna-sama.
―Me disculpo por hacerte pasar por esto.
―No merezco sus disculpas, estoy para saciar su sed, no importa nada más, tome todo lo que quiera de mí.
Esa no es la voz de Eva. ¿Así que lo que tenía que traer Shido era a una mujer? Mi corazón duele, demasiado. Hideto no me ve como mujer, prefiere a otras antes que a mí, yo pensé que estaba mal de salud pero no es así, simplemente quería apagar su deseo de hombre con un cuerpo bonito.
―Danna-sama...
Escucho a la mujer jadear, me asqueo, ¿Porque sigo aquí? El hombre del que me enamore esta revolcándose con una mujer y yo estoy parada como tonta frente a su puerta escuchando como tonta. Mis lágrimas salen sin control, mi corazón duele demasiado, mi interior duele, es como si estuviera muriendo lentamente.
¿Se puede morir de amor?
No lo sé, pero en este momento diría que sí.
Estoy por darme vuelta e ir a mi habitación cuando la puerta de Hideto se abre.
Él está frente a mí, un miedo inmenso me recorre... Este no es Hideto... ¿O sí? Empiezo a dar pasos hacia atrás, aun sin dejar de verlo.
Mi mente me está traicionando en este momento, estoy segura de que así es. ¿Verdad? Él no puede tener los ojos rojos, llenos de misterio, de deseo, brillosos. Él no puede tener los colmillos más largos de lo normal, él no puede tener sangre escurriendo por la comisura de sus labios. ¿Verdad? Él no puede...
―Miyuki...
Siento miedo, su voz es ronca, lo veo con preocupación, con miedo. ¿Por que? Estoy soñando, eso debe ser, pero no entiendo este sueño, ¿Por que lo veo como un vampiro? Veo hacia el interior de la habitación y noto un cuerpo desvanecido en la cama, debe ser la mujer que escuche... ¿De ella es la sangre que tiene en sus labios? Sigo dando pasos hacia atrás hasta que me topo con la puerta de mi habitación.
Tengo ganas de meterme corriendo a la habitación y no verlo más pero... No puedo, no puedo moverme. Su mirada me hechiza, esos ojos rojos brillosos, esa intensidad con la que me mira, ese deseo, esa necesidad... Se adueña de todo mi cuerpo.
Lo veo limpiarse la sangre de la boca con su chaqueta. No digo nada, no puedo y tampoco sé que decir. Verlo de esta manera me sorprende y me atemoriza pero ese miedo es reemplazado por curiosidad.
¿En realidad existen estas criaturas?
¿En realidad existen los vampiros?
¿Hideto es un vampiro, cierto?
Dudo que esos colmillos sean de juguete y que se haya puesto unos pupilentes, dudo que haya sido salsa de tomate lo que tenía en sus labios. ¿Puede ser cierto todo esto? ¿O es mi imaginación? Me sorprendo al ver que ya no tengo miedo, ahora solo tengo curiosidad por este hombre, tengo inmensas ganas de conocerlo como realmente es.
¿Este es su lado de tinieblas? ¿A esto se refería hoy en la mañana?
―Hideto...
―Miyuki, por favor no...
―¿Por que no me dijiste que eres un vampiro?
―Yo no...
―Es imposible negarlo, ¿No lo crees?
―No quería que me tuvieras miedo.
―Ahora mismo no te tengo miedo, ahora mismo quiero saber más de ti. No podría tenerte miedo, no a ti.
―En verdad no estas... ¿Asustada?
―Reconozco que al principio pero... Ahora no, ni nunca. ¿Si necesitabas sangre porque no tomaste de la mía?
El cierra los ojos y se tapa la boca, de nuevo esa reacción, ahora entiendo porque lo hacía, es su sed. Está controlando su sed.
Todo encaja.
Todo encaja.
―Te haría daño.
―No lo creo.
Me acerco lentamente a él, veo en sus ojos sorpresa y miedo, me sorprendo yo también de lo que estoy haciendo, estoy frente a un vampiro sediento de sangre, estoy por hacer una locura pero justo en este momento solo deseo que beba de mí y no de otra mujer.
Me paro frente a él, a escasos centímetros, toco sus mejillas, esos ojos rojos me invaden, esta imagen de él me maravilla.
―Miyuki, debes alejarte...
―Si quieres sangre toma de la mía Hideto, no soporto saber que bebes de otras mujeres.
―No sabes lo que dices.
―Lo sé perfectamente, soy tuya Hideto. Toma mi cuerpo y mi alma, por favor.
Lo siguiente que se es que sus ojos llamean más y que sus colmillos se presentan, hace a un lado mi cabello y acerca su boca a mi cuello.
Siento un pinchazo en mi piel y siento como succiona, rodea mi cintura con sus brazos y me pega a su cuerpo, me siento deseada, amada, añorada... Feliz.
―¿Estas segura de esto?
Habla el en voz baja, se aleja de mi cuello con mucha dificultad, su respiración es entrecortada, está sufriendo por no beber más. Su rostro es una completa maravilla, no tengo nada de miedo, tengo curiosidad y adoración por este ser, no quiere lastimarme y mi corazón se llena de anhelo.
Veo mi sangre en sus labios y no puedo evitar besarlo, un sabor a hierro invade mi boca y sorprendentemente me gusta... Me alejo relamiendo mis labios.
―Totalmente segura.― Respondo mientras lo tomo de la mano y camino a mi habitación.

Ooooh un capítulo hermoso y intenso ♡♡♡
ResponderBorrarAyyy amo mucho este fic :')
Me alegra mucho, asdfgds *~*
BorrarWooooooooh!!!! Morí! <3
ResponderBorrar