Capitulo 10 Detente
A temprana hora salí de casa, el señor Willson llegaría a mi oficina enfadado por despedir a su hija, mientras más rápido lidiara con el mejor.
Estoy frente a él, el señor es alto, cabello negro y ojos asesinos, si cree que me intimidara eta muy equivocado, con que me tenga 1000 años de vida más que yo no quiere decir que temblare ante él.
―Si mi hija hizo algo que lo enfadara le pido nos disculpe, le daré su merecido castigo pero téngala a su lado.
―Su hija desobedeció una de mis órdenes y no me puedo permitir pasarlo por alto, ella recibido su castigo merecido al ser quitada de su cargo.
―Como secretaria pero no como su compañera, usted la eligió.
―En su momento lo hice, señor Willson. Pero así como pude elegirla puedo alejarla de mí.
―Está siendo muy drástico.
―Disculpe pero... ¿Acaso estoy notando que usted, está discutiendo mis órdenes?.― Digo serio.
―N... No, Danna-sama, ¿Cómo puede ser? Jamás me atrevería.― Dice nervioso.
―¿Entonces?
―Solamente digo que alejar a Eva de usted es un poco cruel, ella esta entregada a su servicio, desde niña fue criada para que atendiera las necesidades del Rey. En este momento mi hija no sabe cómo vivir.― Doy un suspiro.
―Es una mujer inteligente y sabrá como superarlo, ahora esta como subgerente de una de mis galerías, estoy seguro que lo hará bien.
―Mi hija tiene deseos de morir, morir si no está con usted.
―Y usted se encargara de que eso no suceda, cuide de su hija.
―¿Ahora quien ocupara su lugar?
―Uno de mis primos llevara su trabajo.
―No me refiero a lo laboral. Su acompañante, ¿Quién será?
―Me temo, señor Willson, que eso no es de su importancia.
―Discúlpeme.
―Tengo trabajo que hacer.
―Me retiro, Danna-sama.
El señor se levanta y llega a la puerta pero antes de irse completamente siento su mirada asesina en mí, doy un suspiro, debo de tener especial cuidado con él. Mientras estuve con su hija presumió sin límites que su adorada Eva seria la siguiente Reyna, ahora ha de tener ganas de matarme por dejarlo en ridículo.
―El señor Willson estaba por asesinarte.― Llega Kazuhito.
―Lo sé, está muy molesto por lo de su hija.
―Y como no si el pobre hombre estaba tan seguro que te comprometerías con su hija que lo estuvo gritando a los cuatro vientos, ahora será el hazme reír.
―Eso le pasa por sacar sus propias conclusiones.
―Es verdad. Hyde-sama, el consejo irá pronto a la mansión.
―¿A si?.― Trato de sonreír pero no lo logro.― ¿Por que?
―Hiroto, fue a abrir la boca y les insinuó que una humana estaba en la mansión. Sabes cómo son esos viejos.
―Ellos ya deberían de ser ceniza, han vivido demasiado... Desde hoy se quedara Miyuki contigo.
―Como digas.
―Yo estaré yendo y viniendo, así que no te preocupes.
―Me preocupo de que estés yendo y viniendo. Es como si no pudieras estar lejos de ella, ¿O me equivoco?
―Solo siento que debo protegerla, es una humana entre vampiros, ¿Es lógico no?
―Puede ser...
―Vamos a casa, este día no es bueno para trabajar.
Dejamos la oficina y salimos al aire fresco, sigue nevando, esta temporada es de mis favoritas, frio y no sol. Puedo salir sin problema alguno.
Llegamos rápido a la mansión y nos encontramos con Shido y Miyuki haciendo muñecos de nieve, ella luce feliz y me transmite esa felicidad.
―¡Hola! Terminaron temprano de trabajar.― Dice ella.
―Quisimos relajarnos un poco.― Contesto.― Veo que se están divirtiendo.
―Miyuki-sama es muy buena haciendo muñecos de nieve, hubieran visto el primero que hice, ¡Fue un desastre!
―Igual que tu Shido.― Le dice Kazuhito.
―Oye, no me quieras tanto primo.
―Si si, vayamos adentro que empieza a helar más.
Haciéndole caso a Kazuhito entramos a casa, Heber nos acompaña a la sala de estar y nos deja un chocolate caliente. Miyuki tiene los labios más rojos de lo habitual, el frio la hace ver hermosa, piel pálida, labios rojos, mirada feliz... Si no fuera porque escucho su sangre correr creería por un segundo que es una de las nuestras.
―Miyuki, aprovecho para decirte que desde hoy te quedaras en la casa de mis primos.
―¿Qué?.― Se sorprende Shido.
―No hay problema pero ¿Puedo saber por que?.― Pregunta ella con un poco de tristeza.
―Verás... Vendrán unas personas estos días, son gente importante y estarán viendo algunas obras que tengo aquí, estaré con ellos todo el tiempo y no me será posible verte, quiero que estés acompañada y no sola, por eso iras con mis primos, será por corto tiempo, no te preocupes.― Distorsiono un poco la realidad.
―Mi casa no es tan grande pero hay muchos libros y piano, lo amaras.― Le dice Shido animándola.
―Sé que lo haré.― Hace media sonrisa.― Gracias por aceptarme en su casa.
―Aún es temprano así que volveremos por la noche, ¿Esta bien?
―Claro Kazuhito, gracias.
―Yo debo seguir con el trabajo, Azuma acompáñame.
―Está bien, nos vemos más tarde Miyuki-sama.
Me quedo solo con ella, nuevamente expuesto, espero que no quiera seguir con su declaración. Tomamos el chocolate en silencio, escuchamos como la fogata hace crujir la leña. Miyuki observa su taza, está pensando, esta preparándose para hablar de algo que no quiero.
―¿Pasaste una buena mañana?.― Hago platica antes de que ella hable.
―Sí, me divierto mucho con Shido pero... Siento que ya debo de regresar a mi vida de antes, ¿Sabes? No sé por qué pero se me olvido mi fecha límite de vacaciones y siento que ya termino. Debo volver a dar mis clases.
―¿Te quieres ir?
―La verdad no.
―Entonces no lo hagas.― Mi boca habla por sí misma.
―¿Quieres que me quede?
―Eres buena compañía.
―Pero no me gustaría quedarme sin hacer nada, no es lo mío.
―Siendo así no hay problema. Miyuki, trabaja para mí.
―¿Qué?.― Ella se sorprende y yo en doble manera, ¿Que acabo de decir?
―Sabes todo sobre el arte. Sé mi secretaria.― Mi boca sigue hablando sola, me estoy hundiendo más.
―¿Tu secretaria? Pero... Eva...
―Ella ahora está trabajando en una de mis galerías y necesito a una secretaria, la verdad no quiero hacer entrevistas ni nada de eso, a ti ya te conozco. ¿Qué dices?
―¿Eso significaría vivir aquí contigo?
―Me sería más fácil tenerte cerca.― ¿Vivir? Ya detente Hideto.
―Pero... Mis clases...
―Yo hablaría con tus superiores, estarías trabajando para una de las empresas más grandes que existen de arte, es para mejor.
―No sé ni porque lo estoy pensando.― Ella sonríe.― Acepto ser tu secretaria.
―Bienvenida.― Sonrío y ella conmigo, sus ojos son brillosos.― Mientras estés en la casa de mis primos, Shido te hablara de lo que es el trabajo, él fue mi secretario hace algunos años.― Siglos.― Y sabe todo el movimiento, no tendrás problema alguno.
―Gracias, aprenderé todo y trabajare duro.
―No lo dudo.
―Hideto yo...
―¿Te puedo mostrar tu oficina? Mis secretarias tienen oficina aquí.― Interrumpo su confesión.
―Claro...― Dice confundida por el cambio de roles.
Caminamos en silencio. Detendré su confesión tanto mientras pueda, sinceramente tengo miedo de como reaccionare ante esas palabras, tengo miedo sobre lo que pase.
Llegamos a una oficina, Eva solo trabajo aquí dos veces, yo no pasaba tanto tiempo aquí como ahora. La oficina es grande, tiene bastante luz y espacio.
―Es grandiosa.― Observa todo con asombro.― ¿Enserio es mía?
―Lo es. Aquí trabajaras todo lo que quieras, puedes adornarla a tu manera, si tienes cuadros favoritos solo dime y los hare traer para que te sientas más cómoda.
―¿Puedo tener aquí el "Heavenly"?.― Sonrío.
―Aquí lo tendrás.
―Gracias, ¿Y cuando empiezo a trabajar?
―Desde hoy, podemos ver lo más común, ¿Quieres?
―Por supuesto.
Gano unas buenas horas de distracción, ella parece entender perfectamente todo, sabe mucho de arte lo cual es más fácil. Le enseño algunas cosas como las empresas con las que mejor trabajamos y con las que no, los socios más importantes, los que ni pensándolo dos veces trabajaríamos. Nuestra demanda y trabajo a nivel mundial. Nuestros trabajadores, nuestros artistas, nuestras especialidades. Todo.
Ella esta fascinada.
Y me gusta su entusiasmo.
Llega la noche y detenemos nuestro trabajo, pasamos al comedor en donde ya están mis primos, una cena antes de irnos a su casa, me parece bien.
―... Aah y Shido, te pediré que le ayudes a Miyuki en lo que puedas, ella es mi nueva secretaria.
Kazuhito me ve muy sorprendido. Shido disimula más.
―Claro que si, Miyuki-sama, no dudes en preguntarme lo que quieras.
―Gracias Shido.
"Hyde-sama, perdón que me meta pero... ¿Usted, perdido la cordura?"
Kazuhito me habla mentalmente y al escuchar sus últimas palabras hago media sonrisa y lo veo a los ojos. Sé que esto es una maldita locura pero no me pude controlar.
"Sigo tan cuerda como siempre... Solo es un trabajo, no le veo nada de malo."
"Trabajara entre vampiros. Una humana no puede trabajar con el Rey"
"Al diablo las reglas, como Rey puedo romperlas y hacer nuevas, ¿No es así?"
"El consejo se pondrá contra ti."
"Esos viejos deberán obedecerme si no quieren ser despedidos."
"¿Puedes despedirlos?"
"Soy su Rey, ¿No?"
"Sabes que así no funcionan las cosas"
"Lo que sea, Miyuki es mi nueva secretaria y punto. Nadie tiene porque enterarse."
"Por primera vez rompes las reglas, hyde-sama. Estoy conmovido."
"Cállate y come."
Lo veo hacer una pequeña sonrisa y nos agregamos a la plática de Miyuki y Shido. Ella puede ser mi secretaria, nadie tiene porque saber quién es. Puedo hacerlo bien.
Después de la cena Miyuki se va a hacer una pequeña maleta para ir a casa de mis primos, yo estoy con ellos en mi oficina, sigue nevando.
―Confieso que me tomaste por sorpresa, hyde-sama. ¿Tu secretaria?
―Kazuhito ya me lo reprocho Shido, no lo hagas tu también.
―De acuerdo, solo ten cuidado con el consejo.
―Lo sé. Cuiden de ella.
―No me alejare.― Dice Shido como soldado.
―Estaré pendiente.― Responde Kazuhito.
―Los acompañare a su casa, dudo que esta noche venga el consejo.
Miyuki llega con una pequeña maleta y nos vamos. Mis primos viven a una hora de mi casa, es de noche y nieva a gran manera, es más tardado el camino.
Cuando llegamos ella se sorprende al ver otra mansión, no tan grande como la mía pero mansión igual.
―No cabe duda que son una familia adinerada.
―No tiene nada en especial.― Le respondo.
Entramos a la casa y un señor mayor nos recibe junto a unas mucamas, mis primos tienen humanos a su servicio, les es más cómodo que tener vampiros con ojos y oídos sedientos de información de la familia del Rey.
―Sean bienvenidos.
―Jen, la señorita Kobayashi será nuestra invitada por unos días, estén al tanto de sus necesidades.― Dice Kazuhito.
―Como ordene señor.
Toma la maleta de Miyuki y se va. Pasamos a la sala de estar y ella ve todo con asombro, ama leer y aquí en vez de sala parece biblioteca.
―Siéntete como en casa.
―Gracias Kazuhito.
Platicamos un rato más hasta que sin darnos cuenta nos llega la madrugada, ella tiene que descansar.
―Debemos dormir.― Comento.
―Es verdad.― Shido ve su reloj.
Vamos por un largo pasillo y el primero en irse es Kazuhito, Shido nos muestra nuestras habitaciones, bueno la de ella, yo tengo la mía propia aquí.
―Que descansen.
Shido se va y nos quedamos parados frente a la habitación de ella. Sus ojos me dicen que no quiere irse a dormir, yo por supuesto no duermo, pero si me quedo con ella sería peligroso.
―Que descanses Miyuki.
―Hideto, quiero decirte algo.
Me quedo quieto, está decidida y no sé qué pretexto poner para irme, "Tengo sueño, mejor mañana" sería una opción rápida pero grosera.
―Miyuki...
―He querido decírtelo desde ayer pero siempre que me atrevo alguien interrumpe, estamos solos y no desperdiciare esta oportunidad, ven.
Toma mi mano y se mete a su habitación, después de mi cierra la puerta y quedamos frente a frente, puedo llamar a Shido y decirle que venga con algún pretexto.
―No sé cómo paso, nunca me había pasado... Es confuso y da miedo pero estoy segura de lo que es, de lo que siento y cuando estuviste lejos porque te enfermaste me di cuenta de que esto es verdadero y...
"Shido, ven ahora."
Le llamo.
"Deja que Miyuki-sama se declare, es hora, hyde-sama, debes de enfrentarlo."
Maldigo, estoy solo, Kazuhito tampoco vendrá, estoy seguro.
―Miyuki esp...
―Por favor, no hables. No puedo detenerme, no quiero hacerlo. Hideto yo...
―Miyuki, detente.
―No quiero.
―¿Podemos hablar mañana? La verdad estoy cansado y...
―Te amo Hideto.
Sus ojos brillosos me ven directamente. Sus palabras resuenan en mi mente y siento un pequeño dolor en el pecho, siento como me quedo sin aire y como mi sed de ella es cada vez más, a cada segundo. Todo su olor se mezcla con el mío.
Ella lo ha dicho en voz alta.
Ahora me pertenece en toda la palabra.
Ella decidió ser mía.
Mi cabeza duele y mucho, el deseo que tengo sobre ella incremento, mi sed es mucha, necesito beber de ella, necesito tenerla entre mis brazos.
Necesito poseerla.
Me alejo de Miyuki y abro una ventana, no puedo controlarme y no puedo dejar que vea mi cambio de ojos, me estoy ahogando con esta necesidad, tenía razón Shido, el amor de ella es tan fuerte que es peligroso para mí.
"¿Vez a lo que me refiero, hyde-sama? Miyuki posee un poder impresionante, ella en el momento en que acepto sus sentimientos fue tuya, ahora que te lo ha dicho viéndote a los ojos, su alma te pertenece."
"Tienes que venir, no puedo soportarlo"
"Sal de ahí, no puedo llegar así nada más"
Me volteo a ver a Miyuki, sus ojos ahora los veo con más claridad, amor puro desprende hacia mí. Tomo aire fresco y camino hacia ella.
―Miyuki, yo...
―No digas nada, sé que tome por sorpresa pero necesitaba decírtelo, por favor, solo necesitaba que lo supieras.
―...
―No te estoy pidiendo una respuesta... Tal vez no en este momento, si quieres piensa sobre esto. Hideto, te amo de una manera que duele si no te veo, por favor no me alejes de tu lado por esto. Seré tu amiga si así lo deseas pero no me alejes, estar a tu lado es lo único que pido. Tal vez lo que te diga ahora te suene extraño pero te pertenezco, quiero pertenecerte y estar contigo, puedes pedirme cualquier cosa, menos irme de tu lado.
Esta sed me está volviendo loco, necesito tenerla entre mi cuerpo. Veo su cuello, veo sus labios. Escucho su sangre correr, la huelo, no puedo evitar saborear ese olor, lamo mis labios discretamente.
Me acerco más a ella, necesito hacerlo o siento que podría morir. Estamos a centímetros el uno del otro, su entrega me vuelve loco. Acerco mis labios a su cuello y cuando estoy por abrir la boca escuchamos la voz de Shido.
Me detengo de inmediato. Oculto mis colmillos y me alejo.
―Hyde-sama, ¿Estas dormido ya? Tienes una llamada del señor Okada.
Shido toca la puerta de mi habitación. Él sabe que no estoy ahí. Esta es mi oportunidad de irme.
―Tengo que atender esa llamada.
―No te preocupes.― Hace media sonrisa.
Camino a la puerta y abro en silencio. Pronto salgo y Shido abre la puerta de mi habitación, entramos y me desplomo en la cama, toco mi garganta, esta sed no se apagara más que con su sangre.
Maldita sea. Con su sangre.
―Te expusiste mucho.
―Y tú no venias, imbécil.
―Me disculpo.
Voy al baño y me veo al espejo, mis ojos ya están rojos y mis colmillos se ven, este es mi verdadero yo. Este es mi lado oscuro, este es mi yo del infierno, este es mi lado de la maldad. El lado que conoce Miyuki es de la bondad, de la luz, del cielo.
Mi vida es un contraste de dos mundos.
―Shido, necesito sangre.
―La conseguiré, hyde-sama. Aguanta un poco más.
Él se va por la ventana, yo me encierro en mi habitación, hasta aquí puedo percibir su olor, hasta aquí su cuerpo dice que es mío. Hasta aquí me dice ella que me ama.
Siento que puedo morir si no tomo su cuerpo entre el mío.

No me pidas que me aleje de ty, por favor
ResponderBorrarPorque se que morire <3