Capitulo 9 Regreso
En minutos llego a la mansión, en este momento siento un enojo verdaderamente grande, ¿Cómo se atrevió Eva a hacer tal cosa? Ella tiene prohibido usar sus poderes, a menos que yo se lo pida.
Ha desobedecido mis órdenes.
Aunque todo esto tiene un lado bueno.
Me desobedeció y puedo alejarla completamente de mí, por falta a mi persona. Sí. Eso haré, es lo mejor ya que está más enamorada de mí y eso no me beneficia en nada.
Entro a mi oficina y me doy cuenta de que ya está aquí ella con Shido.
―Hyde-sama, la traje como me pediste.
―Gracias Shido... Eva.
―Danna-sama, Azuma me dijo que tenía algo muy importante de que hablarme.
Me siento frente a ella, la veo molesto, estoy por explotar, se atrevió a meterse con ella, esto es más que faltar a mis órdenes.
Nadie puede meterse con Miyuki.
―Vamos directo a lo que es, Eva. ¿Por qué le borraste los recuerdos a la señorita Kobayashi?
Ella me mira enseguida con miedo, la veo moverse en su lugar, está inquieta, nerviosa.
―Estoy esperando.― La intimido.
―Danna-sama, yo...
―Sabes que si me mientes me daré cuenta así que ahorrémonos minutos y dime porque y cuando lo hiciste. No tengo mucho tiempo antes de que ella llegue, ¿O quieres que lea tu mente? Es más práctico para mí.
―Yo lo diré.― Dice asustada.
Veo mi reflejo en una ventana, mis ojos han cambiado de color, están rojos. Siempre que me molesto demasiado pasa, o cuando tengo sed pero ese rojo es más brilloso.
―Habla.
―Ayer ella a primera hora se fue de la mansión, yo vine por mi agenda y la vi subiendo a su auto yo... No pensé bien las cosas, solo... Solo lo hice. Danna-sama, por favor...
―¿Por qué desobedeciste mis órdenes?
―No lo pensé.
―Sabes que desobedecer a tu Rey trae consecuencias, ¿Verdad?
―Estoy dispuesta a recibir mi castigo, si su deseo es golp...
―Yo no golpeo a las mujeres y creo que lo sabes bien.
―No veo entonces cual castigo me concederá.
―Hay muchas maneras de castigar, Eva, no solo los golpes.― Suspiro profundo.― Serás quitada de tu cargo como mi secretaria...
―Danna-sama no...
―Y tampoco serás más mi acompañante.
―Pero Danna-sama, yo no soy nada sin usted, yo lo...
―No subas más tu nivel de faltas, si vas contra mis órdenes te quitare de todo cargo. ¿Has comprendido?
Sus ojos se vuelven color violeta brillante, está muy molesta. Veo a Shido y noto que está disfrutando del momento, Eva nunca ha sido de su agrado.
Escucho la voz de Kazuhito, ha llegado con ella, enseguida trato de calmarme para que mis ojos vuelvan a su oscuro profundo.
―Kazuhito ha llegado con Miyuki, quiero que vayas a tranquilizarte y regreses para que devuelvas lo que has tomado.
―Permítame decirle que...
―No ahora.
Ella se levanta y me mira aun molesta, sus ojos son llorosos, tiene lágrimas. No sé si por enojo o por otra cosa. Hace una pequeña reverencia y sale enseguida.
―Me alegra mucho que la alejaras de ti, primo.
―Ella no se quedará tranquila.
―Vi en sus ojos que no, hará lo que sea por estar contigo y hyde-sama, debes cuidar mucho a Miyuki de ella.
―¿Tan peligrosa la crees?
―Sinceramente espero que esta vez sus ojos me hayan mentido.
Escuchamos que tocan la puerta y Shido se va a sentar a un sillón, vemos como entra Miyuki y seguido de ella mí primo.
"La traje con mentiras, Hyde-sama. Ella cree que estas interesado en reclutarla para tu empresa de arte, le dije que viste sus obras hace unos días."
"Gracias Kazuhito."
Nos vemos a los ojos mientras nos hablamos mentalmente. Miyuki me ve un poco admirada, nuevamente esta en shok al verme, como cuando me vio por primera vez.
―Mi señor, he cumplido con mi orden.― Dice mi primo.
Miyuki se sienta frente a mí y tomo un poco de aire, su sangre... Su sangre es la más deliciosa que he olido jamás.
―El señor Kazuhito ya me comento que usted es el presidente de una organización de arte.
Empezamos a hablar, mi primo la hizo venir con una pequeña mentira, agradezco que sea real que tengo una empresa de arte. Odio mentir pero esta vez, es necesario.
Pasamos unos minutos hablando hasta que Eva llega, cuando ve a Miyuki sus ojos no evitan la sorpresa y la ira.
―Kazuhito.
―Mi señor.
Miyuki me ve a los ojos y le regalo una pequeña sonrisa, enseguida veo como sus parpados empiezan a caer, la llevo a un sueño profundo y enseguida cae en los brazos de mi primo.
―Has tu trabajo Eva.
―Perdone por lo que le voy a decir, pero Danna-sama. Ella no le traerá nada bueno, si tan solo dejara de pensar en su sangre vería las cosas como realmente son, no se deje llevar por el...
―¿Piensas que solo deseo su sangre? ¿Qué estoy cegado por el placer que me provoca?
―Estás muy mal si crees que un Rey se deja llevar por cosas tan simples, querida Eva.― Habla Shido.― Si solo deseara su sangre con tomar la tuya o la de otra hermosa mujer sería más que suficiente, ¿No lo crees? O con solo acostarse con miles de mujeres, a él no le hace falta.
―Cállate Azuma.
―La verdad duele Eva y en el fondo sabes que lo que está pasando no es cualquier cosa, siempre has sabido que nunca serás parte de la vida de mi primo pero eres ambiciosa y siempre has conseguido lo que quieres, no te puedes permitir no tener a hyde-sama, ¿O me equivoco?
―Mi Danna-sama no puede meterse con una simple mortal, es un rey de la eternidad, debe de estar con alguien de su nivel, de su mundo, alguien que lo comprenda y lo ame a tal grado de morir por él.
―¿Y esa eres tú?.― Hace media sonrisa Shido.― No eres del mismo nivel que mi primo, nadie lo es, eres de su mundo y... ¿Lo amas? ¿A tal grado de morir por él?
―Moriría sin pensarlo dos veces si es por él.
―¿Y qué te hace pensar que Miyuki no?
―Los mortales no valen nada.
―Miyuki-sama tal vez sea la única mortal que vale, más que tú y que yo juntos, ¿Sabes por qué? Porque ella se ha enamorado de mi primo, porque ella daría su vida por él, porque ella no se alejaría de él aun sabiendo que es un vampiro, haría cualquier cosa por él.
―Yo como noble tengo las mismas intenciones.
―No Eva, tu solo vez el poder que mi primo tiene, solo quieres subir de rango, quieres ser la mujer del rey, quieres hacer pasar tu ambición por amor, tal vez engañes a todos, pero no a mí.
―Tú no sabes nada Azuma.― Sus ojos se vuelven de otro color.
―Se lo suficiente como para decir que tu ambición te llevara a la ruina.
―Deja de creerte el profeta.
―No soy digno, ya lo he dicho.
―Eres un hijo de...
―Basta los dos.― Intervengo.― Regrésale los recuerdos a Miyuki, todos los que le quitaste, desde que la encontré enterrada en la nieve hasta que salió de esta casa y quiero que le quites los recuerdos de las horas en las que estuvo de regreso en su mundo, después de mí.
―Danna-sama...
―Ahora.― Ordeno en tono serio.
Ella nerviosa asiente en silencio. Se acerca a Miyuki que esta recostada en un sillón y le pone las dos manos a los costados de su cabeza, cierra los ojos y una luz brillante sale de sus palmas, pasa así un minuto y deja caer sus manos, se sienta en el piso y abre los ojos, está llorando y luce débil, uso mucha energía.
―La llevare a su habitación.― Me dice Kazuhito.
―No. Yo lo haré.― Contesto enseguida.
―Danna-sama, por favor...― Suplica Eva.
―Kazuhito, lleva a Eva a su casa.
―Como órdenes.
―Se lo suplico, mi Dana-sama, no me aleje de su lado.― Sus lágrimas empiezan a salir, está llorando por primera vez delante de mí y en el piso, es una escena lamentable.
―Kazuhito.― Le ordeno.
El entiende y va por ella, la levanta del piso y la hace caminar, ella se mueve, no quiere irse, no quiere hacer caso a nada, sus ojos dicen lo herida que esta.
―¡Por favor no! ¡Danna-sama, no me aleje de su lado! No soy nada sin usted, mi vida le pertenece, ¡Soy suya! ¡Danna-sama lo amo! ¡NO! ¡Suéltame maldito! ¡Danna-sama!
Mi primo sale al fin de la oficina con ella y los gritos van bajando, doy un suspiro de lamento, jamás pensé que estuviera a tal grado de locura.
―¿Ahora me crees lo que te decía? Eva esta desquiciada.
―Solo está enamorada.― Le contesto a Shido.
―Está obsesionada primo.
―Lo que sea, llevare a Miyuki a su habitación.
―Llámame si lo necesitas.
―Claro.― Tomo a Miyuki entre mis brazos y su calor me invade, escucho como su sangre corre por sus venas, su olor me embraga y me sorprendo de mi autocontrol, tengo más fuerza sobre eso.
―Y una cosa más, hyde-sama.
―¿Qué es?
―Miyuki-sama ya acepto sus sentimientos.― Asiento.― Pronto te lo dirá y cuando lo haga, primo. En ese momento se entregara a ti y desde ahí tú serás el único que tome la decisión.
―¿Y cuál es esa?
―Aceptar tus sentimientos también o seguir sufriendo por ello.
―Yo no la amo.― Digo seguro.― Solo me siento atraído por su sangre.
―No confundas el deseo, hyde-sama.
―No puedo enamorarme de una mortal.
―Si puedes, solo que tienes miedo de romper tus leyes. ¿Qué es más importante? ¿El amor o el poder?
―En mi posición, el poder es más importante.
―En tu posición, el poder va encadenado con el amor y el amor con el poder.
―Shido, deja de decir estupideces.
―Una vez amaste, hyde-sama.
―Sí. A una mortal. Y mi reputación como puro estuvo por irse al infierno. La ame desde la primera vez que la vi, la ame entre la oscuridad y la vi crecer, vi las etapas de su vida. La vi envejecer, la vi morir. No estoy dispuesto a pasar por eso nuevamente.
―¿Es por eso que estas en contra del amor? ¿Es por eso que dices que ese sentimiento es solo de mortales?
―Simplemente como Rey no me es permitido amar.
―Entiendo. Hyde-sama. Por favor, no te cierres a esta mujer, no te cierres a su amor.
―¿Por qué no?
―Porque no quiero que sufras. Estaré en la biblioteca por si me necesitas.
Camina a la puerta y sale en silencio. ¿Sufrir? ¿Porque? Las palabras de mi primo se quedan flotando en mi mente, camino con Miyuki en brazos y llegamos a su habitación, entro y cierro la puerta, la acuesto en la cama y la tapo. Me acuesto a su lado y observo su pasivo rostro.
No puedo evitar acariciar su cabello y dar un suspiro.
¿Amor? No puedo sentir amor por ella, apenas y nos conocemos, lo que sí puedo permitirme es ver lo hermosa que es, tanto por dentro como por fuera. Pero ella no es para mí.
Ninguna mortal es para mí.
No para alguien que está condenado a la eternidad.
Cierro los ojos y decido dormir un momento, lo necesito.
Siento como un cuerpo se mueve a mi lado, abro inmediatamente los ojos y veo que Miyuki está inquieta, aún tiene cerrados los ojos, me levanto y me paro a su lado.
―Miyuki, abre los ojos por favor.― Le pido preocupado.
Segundos después lo hace y su mirada se encuentra con la mía, el brillo regresa a sus ojos y enseguida me abraza, sus brazos rodean mi cuello, sentir su sangre tan cera de mí me hace flaquear un poco pero me doy cuenta de que nuevamente tiene mi olor impregnado en ella.
Es mía nuevamente.
Y me gusta saberlo.
Escucho su dulce voz decirme que la tuve preocupada, me disculpo por eso. Hablamos un poco más hasta que siento la necesidad de tomar aire, abro la ventana y respiro profundo, la nieve cae a grande manera, el frio debe ser intenso.
Me doy cuenta de que Miyuki quiere decirme algo y sus ojos me dicen lo que es. De repente un miedo me recorre, no quiero que me diga sus sentimientos directamente.
"Shido, ven enseguida."
Le hablo a mi primo de inmediato para que interrumpa, cuando llega suspiro con alivio, no estoy listo para escucharla.
―Miyuki-sama, ¿Tienes hambre? Yo sí, vayamos al comedor.
―Claro, ¿Vienes Hideto?
―Adelántense, tengo que hacer una llamada.― Invento.
Los dos se van y me siento en la cama, toco mi garganta, aunque ahora soporto estar más cerca de ella aun no es suficiente, mi sed me pide que pruebe de su sangre, con solo un sorbo estaré saciado. Pero sé que no es así, si pruebo de ella nada me detendrá.
Minutos después salgo de la habitación y me encuentro con ellos en la mesa, actúo normal aunque por dentro este muriendo de necesidad. Puedo hacerlo, puedo lograr controlar esto.
Shido se va por la noche, me siento más expuesto sin él. Estamos en la biblioteca, sé que quiere continuar con su confesión.
―Hyde, en todo este día estuve pensando en cómo...
"Heber, ven rápido"
Lo llamo mentalmente, aun no Miyuki, aun no.
―Mi señor, tiene una llamada.
―Enseguida voy. Miyuki, discúlpame.
Su mirada dice que le duele la interrupción, salgo casi huyendo de su lado y me encierro en la oficina.
―¿Por qué lo haces?.―Escucho la voz de Kazuhito.
―¿El qué?
―Huir de ella.
―No entiendo.
―Interrumpes sus confesiones de amor. ¿Por qué? ¿Tienes miedo de como puedas reaccionar?
―Simplemente no quiero rechazarla y lastimarla.
―¿Es eso?
―Lo es.
―Entiendo. Pero en ese caso pienso que es mejor rechazarla, así ella se dará cuenta de que no es para ti y su enamoramiento se desvanecería.
―No quiero hacerla llorar.
―Le tienes cariño.
―Aprecio tal vez.
―¿Seguirá viviendo aquí?
―No veo porque no.
―El consejo pronto se dará cuenta.
―Lo sé.
―¿Entonces?
―Ya veré que hago.
Nos quedamos callados. ¿Porque mi insistencia de que se quede aquí conmigo? Me enojo conmigo mismo pero no quiero que se vaya a su vida diaria, menos si hay un hombre tras ella.
―Kazuhito, si es necesario, ¿Ella puede ir a vivir a tu casa?
―No tienes que preguntarlo, sabes que si... ¿Le dirás nuestra identidad?
―Si es necesario sí.
―Bueno, sabes que Shido y yo estamos para apoyarte. Deje a Eva en su casa, su padre vio su situación... Dice que viene mañana a hablar contigo.
―Odio a ese hombre.
―Si ve a Miyuki le dirá al consejo de inmediato.
―Confío en Eva, en su padre no y sé que eso hará... Dile al señor Willson que lo veré en la empresa, no en mi casa.
―Por supuesto.
―Y dale a Eva el puesto de subgerente de la Galería del segundo distrito.
―¿Subgerente?
―No puedo bajarle más el nivel, de la secretaria del Rey paso a ser una simple subgerente, su padre armara un alboroto y odio lidiar con él.
―Como ordenes.
―Que Shido venga mañana a estar con Miyuki, después de lo que hizo Eva no estaré tranquilo si está sola.
―Shido será un entrometido pero sabe ser buen compañero. Se lleva muy bien con Miyuki.
―Y eso me alivia.
―Hace un rato sentí un poco de peligro y su presencia es de Hiroto, debes tener cuidado con él.
―Gracias por avisarme, ya conoció a Miyuki y quedo fascinado con su esencia.
―Puede venir por ella.
Me inquieto, eso no puede pasar.
―Miyuki no puede ser tocada por nadie.
―¿Por qué no?
―Porque ella me pertenece.― Digo con enfado.

Como siempre está muy bueno hyjwbqvghm *O* Pero siento un poco de tristeza por Miyuki, que quiere hablar de sus sentimientos y no la dejan ;u;
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