Capítulo 18 Amanecer
Todo lo hablado hace
unos momentos me tiene abrumado, lo que está pasando ahorita me tiene con un
poco de inquietud…
Miyuki está en la cama, desvanecida por el cambio que
comenzó a experimentar.
La verdad jamás había
hecho algo así, jamás había convertido a nadie y menos de esta manera pero, en
el momento en que le dije que era parte de mí, sentí un enorme calor y ella
también, en ese momento sentí como si mi corazón se liberara, como si el amor
que había estado guardando saliera de cada uno de mis poros, como si el amor
que siento por ella salieran como cadenas y la encadenaran a mí…
Estoy también acostado
en la cama, a su lado, acariciando su cabello que se volvió aún más negro y
brilloso, ¿O es mi imaginación? Me duele un poco el pecho y no sé porque es pero no me moveré de aquí, no hasta que ella despierte y me dé cuenta de que
está bien… Aunque ya lleva horas así y está por amanecer.
Me incorporo un momento
de la cama y veo el reloj, casi es la hora de que nos reunamos para debatir lo
siguiente que pasará. Camino hacia mi armario y busco algo que ponerme, opto
por una gabardina de terciopelo negra con algunos detalles brillantes.
―Hyde-sama…
Escucho la voz de Shido y lo veo en la puerta,
buscándome con la mirada, le hago señas para que venga hacia mí.
―Dime.
―Solo quería saber cómo iba todo.
―No ha despertado desde hace algunas horas.
―Debe ser normal. ― Observa a Miyuki. ― Ya están
todos reunidos en la oficina.
―No quiero dejarla.
―Pero debemos hablar, Kiyoshi debe llegar a la hora
de siempre al consejo. ― Suelto un suspiro.
―Está bien.
Le doy un último vistazo a Miyuki y vamos a la
oficina, al llegar veo a Kazuhito, Kiyoshi y Heber, al verme ellos hacen una
reverencia y voy directo a mi asiento, doy un suspiro y decido empezar.
―La señorita Kobayashi está aún durmiendo, imagino
que debe ser parte de la transformación.
―Ahora que ya es una de nosotros, ¿Qué harás?. ―
Pregunta Kazuhito.
―Pues ya no la esconderé.
―Pero sigue corriendo peligro, es una impura…
―Lo sé, pero tiene más ventajas que cuando era
humana, ella seguirá trabajando para nosotros, en la empresa y con Shido, todo
seguirá normal excepto su identidad, no más escondites.
―¿Y el consejo?
―Como dijo Shido ayer, Kiyoshi seguirá ahí y nos
mantendrá al tanto de todo lo que se diga.
―Como ordene mi Rey. ― El señor recibe mi orden con
una reverencia.
―Kazuhito, tu estarás a cargo de la empresa, ya
sabes…― El asiente. ― Heber estará conmigo, Shido con Miyuki… ― Suspiro. ― No
sé qué más.
―Ya escondí los libros de profecías y aquí tienes. ―
Deja Shido un libro en mi escritorio. ― La fotocopia de la sociedad.
―De acuerdo… Lo llevaré hoy al consejo.
―Primo… Ahora que ya aceptaste los sentimientos
hacia Miyuki-sama, ¿La darás a conocer como tu mujer? ¿O solo como tu
compañera? ¿Secretaria?
―No sé. ― Cierro los ojos. ― Kiyoshi, ¿Qué me
recomiendas?
―Mi Rey, si me permite decirle, preséntela como su
secretaria personal, cuando el señor Shido comience a hablarle a ella sobre sus
profecías, diga que es su compañera y cuando el consejo no tenga ningún arma
contra usted, preséntela como su mujer… Aunque, si todo se vuelve peligroso
preséntela como su mujer enseguida, de esa manera ella estará más protegida.
―Entiendo… Para las cosas de trabajo, tanto Shido
como Miyuki me acompañaran.
―Será peligroso.
―Lo debemos hacer de una vez, aunque sepan que es
impura deberán tratarla con respeto, porque es mi mano derecha.
―Si es posible mi Rey, preséntela cuanto antes al
consejo, ellos deben enterarse antes que nadie.
―Y recuerde Danna-sama, no le puede quitar todo el
poder al consejo. ― Me dice Heber. ― O ellos podrían hacer valer sus leyes y
acusarlo de ir en contra de las leyes de los antiguos reyes y eso traería más
problemas, pídales consejos, hágalos sentir como si su opinión fuera de suma
importancia, pero las decisiones serán tomadas finalmente por usted.
―Sigo sin estar seguro de todo esto. ―
Comenta Kazuhito y hago media sonrisa.
―Lo sé.
―Entonces mi Rey, me voy al consejo.
―Está bien Kiyoshi, nos vemos en unas horas.
―Yo me voy a la empresa.
―Más tarde iré a ver cómo va.
Cada quien toma su trabajo y yo me voy
a la habitación, quiero estar ahí cuando Miyuki despierte pero cuando llego,
veo la cama vacía y observo a todos lados, al no verla camino hacia el baño y
la encuentro parada frente al espejo, desnuda, viendo fijamente su reflejo.
Mi reacción es inmediata, al ver esa
pálida piel, esos ojos de color verde esmeralda profundos, viéndome
directamente…
Realmente ha sucedido.
Se hizo el cambio.
Ella es una de nosotros.
Camino lentamente hacia dónde está y
nos vemos a los ojos a través del espejo, su cuerpo luce como si de cerámica
se tratara, su cabello tan negro y brilloso, sus ojos cafés fueron reemplazados
por el color esmeralda, sus labios tomaron un hermoso rojo, sus dientes son
blancos relucientes, sus colmillos se ven tan delicados y peligrosos… Se ha
estilizado aún más, luce más delicada de cuerpo pero con esa mirada luce
peligrosa, es tan hermosa…
―Miyuki… ― Susurro.
Ella se voltea lentamente y quedamos
cara a cara, acaricio sus mejillas y el tacto es tan suave como la seda, bajo
mis manos y acaricio lentamente sus hombros, sus brazos, sus manos, paso a su
cintura y la pego a mi cuerpo, es tan perfecta…
―Hideto… ― Contesta en un hilo de voz.
Esa voz sigue siendo tan dulce,
acaricio sus labios y acerco mi rostro al suyo, nuestros labios se rosan y nos
damos un casto beso, solo un toque.
―Eres ahora parte de mi Miyuki, eres mi
vida, eres mi fuerza y mi razón.
―Soy un vampiro. ― Habla entre nuestro pequeño
beso. ― Soy una de ustedes, Hideto… Te amo tanto…
Sus palabras resuenan tan fuerte en mis
oídos que mi corazón retumba, esas palabras hacen que me sienta tan poderoso
que me pone intranquilo, hacen que sienta tanto poder en mí como si fuera
capaz de destrozar el mundo con solo un toque.
―Te amo, Miyuki Kobayashi. ― Confieso abiertamente. ― Te amo.
Sus mejillas se vuelven color carmesí, me hace experimentar tantas cosas inexplicables en este
momento que no sé ni siquiera mi nombre, solo es ella, solo somos nosotros.
Unimos nuevamente nuestros labios y
esta vez el beso es más profundo, es más intenso y con mayor necesidad,
nuestros cuerpos se pegan, no dejan ni un centímetro de distancia y sus manos
suben por mi cabello, lo acaricia y mis manos bajan a su cintura, para pegarla
a mi pelvis y sentirla, los dos jadeamos y caemos al suelo, lo siguiente que sé
es que ella está arriba de mí, besándome con intensidad, con entrega, quita mis
ropas con rapidez y sus caricias me queman la piel, me queman de una manera tan
deliciosa que temo convertirme en un sádico por sentir ese fuego en mí,
suspiramos y excitándome tanto entro en ella, de una sola envestida, su piel se
abre para mí y gime, mis dientes se clavan en su piel y succiono esa deliciosa
sangre, succiono ese líquido que tanto me fascina, el sabor sigue siendo el
mismo, tan delicioso, tan intenso…
―Hideto…― Jadea en mi oído.
La penetro con más intensidad y su
garganta gime sin piedad, aferra sus uñas a mi espalda y siento como me hace
daño, como atraviesan la carne, pero eso solamente me hace excitar más, vuelvo
a morderla y tomo un poco más de su sangre.
Esta vez mientras hacemos el amor todo
es más intenso, más profundo, con mayor libertad, con más excitación, con más
daño… Con más fuerza.
Al llegar a nuestra liberación nos
abrazamos, nos metemos a la ducha y tomamos un relajante baño, un baño en donde
volvemos a entregarnos con pasión.
Rato después nos comenzamos a vestir,
tenemos que ir a la empresa a ver cómo trabaja todo.
―¿Seguro de que puedo ir?
―Eres un vampiro, eres mi secretaria
personal ante ellos, claro que debes ir.
―Bien… ¿Cómo me veo?
Se pone frente a mí, usa un vestido
color violeta que marca perfectamente su figura, tacones, cabello suelto…
―Luces excelente.
Se sonroja y sonrío, salimos de la
habitación y caminamos tomados de la mano.
―Hay una cosa que no entiendo aún.
―¿Qué es?. ― Pregunto curioso.
―Se supone que los vampiros dormimos de
día y vivimos de noche.
―¡Oh!. ― Hago una sonrisa. ― Es verdad,
los vampiros más viejos hacen eso, nosotros los jóvenes podemos hacerlo
también, pero la verdad es que no es necesario que nos metamos en un ataúd a
dormir mientras el sol este, preferimos trabajar.
―¿Con sol?
―Mientras no nos dé directamente
estamos bien.
―Ya veo… Entonces en esta época no
tenemos mucho problema, ¿Cierto? Hay nieve y el sol prácticamente no sale.
―Así es, por eso es que es mi época
favorita, cuando es verano y está el sol no salimos de casa, o de la empresa,
ahí si preferimos dormir.
―Dormir, eso suena bien. ― Se ríe.
―¡Miyuki-sama!
Escuchamos a Shido y nos detenemos, el
viene hacia nosotros, sorprendido viendo el cambio de la mujer que está a mi
lado.
―Pero mírate, ¡Eres aún más hermosa!
―Gracias. ― Dice apenada.
―Primo, ella no parece alguien impuro.
La observo detenidamente y lo que dice
él es verdad, ella no parece alguien impuro, luce de sangre pura,
resplandeciente, con ese aire de grandeza y de peligro, con ese toque de
seducción y de orgullo, luce con ego y elegancia y su piel parece porcelana,
como cualquier puro, sin mencionar su belleza, que es tan magnifica como
alguien de cuna.
Los impuros son reconocidos por su
piel, no son tan pálidos y ni tan suaves, sin mencionar que tienen la marca de
mordida en el cuello, al haber sido transformados.
―No lo había notado.
―Te aseguro que ante el consejo, ella
pasará como alguien puro.
―¿Qué debemos hacer?
―Mentir. ― Contesta enseguida. ―
Preséntala como alguien puro, alguien de cuna igual que tú, vampiro de una
buena familia, de alguna de nuestras demás sociedades.
―Si el consejo se entera de que
mentimos…
―Por lo menos ganaremos tiempo para
hacer lo demás.
―Es verdad…
―Puedes decir que ella es de las
sociedades más remotas, de donde están los vampiros más puros, la trajiste para
que cumpla cualquiera de tus órdenes.
―¿Cómo una maid?. ― Pregunta ella
divertida.
―Algo así…― Sonrío. ― Al decir que
estás aquí para cumplir cualquiera de mis órdenes los demás entenderán que eres
mi compañera.
―Aja…― Me ve pidiendo más
explicaciones.
―Al decir compañera, nos referimos que
estas aquí como mi secretaria personal, como mi oyente, como mi…
―Como su mujer. ― Habla Shido. ― O algo
así… Es decir, acompañante se refiere a que eres la única de la cual puede
beber sangre y la única que puede dormir en su cama.
―Gracias Shido. ― Lo veo con seriedad.
―Serás algo así como la esposa, pero no
oficial.
―Algo así como la amante. ― Contesta
ella.
―Esa palabra es un poco fea. ― Se queja
mi primo. ― Compañera, solo eso.
―¿Y lo puedo besar frente a otros?
―Él si quiere hacerlo puede, no tú.
―Bien, entonces tengo que actuar como
si fuese alguien puro, ¿Con ego y todo?
―Eso es, para que se lo crean más. ― La
anima Shido.
―Fin de la plática. ― Los interrumpo. ―
Vamos al consejo primero.
―Una cosa más, Miyuki-sama, no hables
si hyde-sama no lo pide, es protocolo.
―Entendido. ― Suspira.
Heber trae el auto y maneja, vamos en
silencio y el camino mientras vemos la nieve se hace tranquilo, hasta
relajante. Pienso en lo que diré al consejo, pero a la vez prefiero que la
plática fluya sola.
Al llegar, Heber, Shido y Miyuki
caminan a mi lado, un mayordomo nos guía hacia la sala del consejo y al entrar
vemos a los viejos sentados en su enorme mesa redonda, Akiyama me ve enseguida
con molestia, Kiyoshi actúa como siempre. Tomo mi lugar y suspiro.
―Vengo a darles una noticia más.
―Lo escuchamos. ― Habla Akiyama con un
tono molesto.
―He traído a mi nueva acompañante, como
sabrán, la señorita Eva rompió algunas reglas y fue quitada de su cargo, la
señorita Miyuki Kobayashi estará ahora conmigo.
Los viejos voltean a verla, Miyuki
camina con tranquilidad hacia mí, viéndolos sin miedo, tiene presencia, tiene
ese aire que hace que alguno se sienta humillado y poca cosa, me encanta. Se
luce y ese aire de sensualidad hace que el líder del consejo se quede sin
aliento.
―¿De donde es?. ― Preguntan al fin.
―De la sociedad de Andra. ― Contesta
Shido. ― Me encargue personalmente de escogerla.
―Viene desde lejos.
―Fue la mejor candidata para
Danna-sama, necesitábamos a alguien de su altura y con esa belleza, su sangre
es la que más convenció a nuestro Rey.
―¿Qué tan pura es?
―Tiene más de mil descendencias puras. ―
Inventa mi primo. ― Con solo verla se puede confirmar.
―Acércate. ― Habla Akiyama y ella me
ve, asiento lentamente y camina hacia él.
El viejo la ve con mucha fascinación,
puedo decir que quiere morderla y beber de ella. Trato de contener mi enojo, no
me gusta que la vea como una buena compra, como una buena marca de sangre. Toma
su barbilla y observa su cuello, se fija que no haya ninguna mordida, la
acaricia solo con un rose y sus ojos me dicen que sabe que esa piel es
solamente de los puros, se acerca un poco a ella y absorbe su aroma. Estoy a
punto de ponerle fin cuando los pensamientos del viejo entran en mi mente,
cierro los ojos por la sorpresa, lo siguiente que escucho es repugnante.
“Esta mujer es la más deliciosa que
he visto jamás, si tan solo pudiera beber de ella, tomarla, poseerla, hacerla
mía… Si tan solo esta mujer fuera mía, una sola noche…”
Aprieto mis puños y
trato de tranquilizarme, Shido se da cuenta de mi reacción y Kiyoshi también.
Los dos me dicen con la mirada que me mantenga calmado.
―¿Lo ve? Es alguien puro y digno de nuestro Rey,
nadie más que él. ― Habla Shido y hace que el maldito viejo salga de su trance.
―Es una buena opción. ― Carraspea la garganta.
―Miyuki. ― Hablo serio y ella entiende que regrese
a mí. ― Ella está ahora a mi servicio, su familia me la entrego y ahora me
pertenece, tiene todos los conocimientos sobre como complacer mis órdenes.
―Muy bien mi Rey. ― Habla Kiyoshi. ― La señorita
Kobayashi oficialmente esta aceptada por el consejo.
―Excelente. ― Hablo en tono serio. ― Traigo también
un libro de profecías hechas por mi abuelo.
Shido se lo entrega al más viejo y éste lo ve
sorprendido, lo abre y lo ojea.
―Es una copia del original. ― Hago media sonrisa. ―
El original lo tengo yo, por seguridad… Ahí vienen las profecías para la sociedad,
saben que todo lo que decía mi abuelo se hacía realidad.
―¿Por qué hasta ahora nos lo da?
―Fue mi culpa. ― Interviene mi primo. ― Yo lo
mantuve guardado hasta ahora ya que mi maestro me dio órdenes estrictas de
sacarlo a la luz 200 años después de su muerte.
―Está bien… Lo estudiaremos. ― Me ve Akiyama
curioso. ― ¿No hay más libros de profecías?
―No estoy al tanto de lo que mi abuelo dejo. ― Lo
veo fijamente. ― Pero si hay algo nuevo, se los haré saber, por supuesto.
Con esas últimas palabras me despido y camino junto
a Miyuki, mi primo y Heber van tras nosotros y al llegar al auto, ella saca un
largo suspiro y la tranquilizo con un pequeño beso en el dorso de su mano.
―Lo hiciste muy bien.
―Ese viejo me veía como un pedazo de carne. ― Se
queja.
―De hecho, te veía como una buena botella de
sangre.
―¡Shido!. ― Lo reprendo con la mirada. ― No te
preocupes, no se volverá a acercar a ti. ― Le aseguro. ― Te protegeré Miyuki,
sin importar qué.

Demasiado excitante capitulo... No puedo aguardar para leer el siguiente... Querida Tsukii, me encantó, me encantó. 💕
ResponderBorrarAasdfg me alegra que sigas leyendo, gracias mi linda Barbara <3
BorrarOhhh... Excelente capítulo, muero por la continuación 😣
ResponderBorrarAasdfghj gracias por leer :3
BorrarHermoso capítulo *o* Solo así para quitar mis problemas, leendo tus historias perfectas :') ya quiero leer lo que sigue, está maravilloso ♥
ResponderBorrarGracias querida Eli :")
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