Capitulo 7 Olvido
Cada vez me es más difícil estar cerca de ella, el olor de su sangre, de su cuerpo... Ese aroma que me hace desearla, que me hace querer morder y succionar hasta la última gota de su sangre, jamás me había pasado esto, nunca, en mis siglos de vida... Nunca.
Y puedo decir que es frustrante.
Desear tanto a alguien, desearlo hasta el grado de perder la cordura, de perder la razón y encerrarme a cuatro paredes para no correr hacia ella y lastimarla.
¿Porque me está pasando esto? Necesito respuestas, necesito explicaciones, necesito muchas cosas.
Y una de ellas es la señorita Miyuki Kobayashi.
La necesito como loco.
―Danna-sama, ¿Se siente mejor?.
Eva está conmigo en la cama, solo puedo sentir la calidez de su piel, esta desnuda, entre mis sabanas. Estos últimos días he ocupado mucho de ella, cosa que no había hecho por respeto a su enamoramiento por mí pero necesitaba distraerme de ese olor, de esa necesidad. Al principio ayudaba un poco pero ahora... Ahora no sirve de nada, esta sed incrementa.
Tomo un cigarro y lo prendo, enseguida doy una larga calada, Miyuki tiene que irse, o yo tengo que irme, estar lejos de ella o estoy seguro de que no podre controlarme más.
―Eva, es hora de ir a trabajar.
Inmediatamente me paro de la cama y me visto, necesito salir de aquí. Tomo de toda mi fuerza y bajo al comedor en donde minutos después llega ella, esa pequeña humana con ojos que destellan al verme. Aprieto la mandíbula, solo unos minutos, no más hyde.
―Hola, ¿Cómo estás? Me tuviste muy preocupada.
―Siento haberte preocupado, Miyuki. Me siento un poco mejor, gracias.
Trato de no respirar con frecuencia, su olor. Es más fuerte que antes, su sangre ya tiene más claro a quién pertenece y eso me hace flaquear, antes de que haga una locura me despido.
Cuando lo hago veo tristeza en sus ojos, extrañamente me duele un poco el pecho al ver esa mirada pero enseguida me concentro en mí, necesito irme.
Me voy con Eva y enseguida subimos a mi auto, estar lejos y el trabajo me ayudaran a controlarme, a aprender a convivir con ella sin hacerle daño, porque quiero estar como estábamos antes, quiero todavía platicar con ella, tomar clases de música.
Quiero estar a su lado, porque su sangre es como una luz en donde yo soy la polilla.
―Si mi Danna-sama me lo permite, esa humana debería irse inmediatamente para que no le provoque más dolor.
Escucho la voz suave de Eva, ¿Irse? Lo he pensado pero soy incapaz de correrla, soy incapaz de decirle que se vaya, no puedo hacerlo porque no quiero que se aleje de mí. No aun.
―La señorita Miyuki no se ira, Eva.
―¿Puedo preguntar porque?
―Tengo algunas cosas que aclarar antes.
―Pero mi Danna-sama está sufriendo por su culpa.
―No es su culpa ser una humana.
―Si el consejo se entera...
―No olvides que soy el rey, Eva, se perfectamente que pasara.
―Me disculpo.
Dejamos de hablar y el trayecto al trabajo termina, llegamos a mi empresa, mis oficinas están lejos de la ciudad, está construida entre el bosque, personalmente es muy tranquilizante estar aquí.
―Me alegra verlo por aquí, Danna-sama.
―Dime como va todo Eita.
―La producción de Hayato ha sido entrega ayer, sus pinturas salieron esta mañana, tenemos encargos de parte de Roma, necesitan cinco mil mantas de ángeles, renovaran sus iglesias y necesitan las mantas para los altares, mande a que empezaran la producción.
―Muy bien, que se cumpla con la fecha de entrega, sabes que aquí no permitimos plazos.
―Por supuesto mi señor.
―¿Algo más?
―En la empresa de vinos mandamos mil ejemplares a Estados Unidos y tres mil a España, fueron encargos de otras empresas amigas.
―Bien. Estaré en mi oficina.
Continuo caminando, Eva se va a su escritorio y yo entro a mi oficina, la empresa de vinos, mi bisabuelo la empezó y ha sido liderada por generaciones, nuestro vino es muy popular, tenemos las mejores cosechas, por siglos.
Me recargo en mi asiento, estar tan lejos de casa me hace sentir libre, esa asfixia y quemor se han ido, cierro los ojos y suspiro profundo, veo por mi gran ventanal, árboles y más árboles, vegetación, neblina, aire puro.
Me concentro en mi trabajo y reviso pendientes, tengo varios diseños que terminar.
Pasan los días y no regreso a casa, me siento débil ante la idea de ir y tenerla frente a mí, cuatro días pasan y no regreso. Me quedo aquí en la oficina con el pretexto de que se me junto mucho el trabajo.
―Danna-sama.
―Dime Eva.
―Olvide mi agenda en su casa, iré por ella hoy, ¿Necesita algo?
―No.
―Entonces me retiro.
Estando aquí no he necesitado de Eva, cosa que a ella le molesta. No sé qué hacer, he tomado su cuerpo sin culpa alguna, he bebido de ella y por eso piensa que le pediré que sea mi mujer, cosa que no pasara. Porque su sangre no me satisface, su sangre tiene mi olor pero no me llama, no me atrae. Ella no es para mí, no como... No como Miyuki.
Paso mis manos por el cabello, estos cuatro días no he podido dejar de pensar en ella, no he podido sacarla de mi mente, aún sigue siendo una tortura, aun estando lejos. Estoy tentado a llamarle, quiero escuchar su voz pero ni a eso me atrevo. Tengo miedo de no poder con este descontrol, miedo a romper mi más altas leyes.
No puedo defraudar a mis antecesores.
No por un simple deseo.
Me concentro nuevamente en los bocetos que estaba haciendo.
No sé si pasan tres o cuatro horas que pase en completa calma, eso hasta que llego Shido. ¿Ahora que quiere?
―¿Me estas escuchando?
―Shido...
―Tienes que ir a verla, hyde-sama.
―¿Por que? ¿Acaso quieres que la mate?
―Sé que tendrás el poder suficiente para no hacerlo, hyde-sama, Miyuki ya ha aceptado sus sentimientos.
―¿Y eso que? Ya lo sabíamos.
―Una cosa es saberlo nosotros y otra es que ella lo aceptara por sí misma, estaba con ella cuando paso, no sabes el gran poder que sentí, ella tiene mucho poder.
―No entiendo que me quieres decir con eso, tiene poder, bien ¿Y?
―Ese poder es el que profeso mi maestro.
―¿Hablas de que si me destruirá?
―No te destruirá como tus más peligrosos enemigos, ella te hará derrumbar pero por amor.― No puedo evitar reírme.
―Vamos Shido, esto suena estúpido.
―Tal vez... Pero hyde-sama, ella ha empezado a destruirte, tu sed no te dejara vivir hasta que pruebes de ella y estoy seguro de que eso ya lo sabes.― Me quedo callado esta vez.― También estoy seguro de que empiezas a darte cuenta de que la necesitas, ¿No es así? Nunca habías necesitado tanto de una mujer, pero ella es la excepción, la ansias a tal grado de no ir a casa por cuatro días por miedo a hacerle daño.
―Te he dicho que en mí no uses tus poderes.― Digo enfadado y expuesto.
―No es necesario usarlos, hyde-sama, solo estoy diciendo lo que te está pasando porque mi maestro lo profeso.
―Suponiendo que fuese cierto todo lo que dices, ¿Qué puedo hacer?
―Sin darte cuenta te estas enamorando, tienes que aceptar ese amor sin restricción, tienes que hablarlo, que decirlo y hacérselo saber para que sus almas se entreguen y...
―Shido... Detén todo esto, hace días también me hablaste de esto y sinceramente, es absurdo.
―Pero hyde-sama...
―Tengo mucho trabajo que hacer, por favor vete a casa.
―Miyuki se va.― Dice las palabras clave para que me interese.
―¿Qué?
―Ayer me dijo que le dolía mucho tu indiferencia y vi en sus ojos la decisión de irse, me lo confirmo.
―Ella no puede irse.― Digo las palabras con un poco de pánico, ¿Por que?
―Está decidida, por eso vine por ti.
―¿Y por qué lo dices hasta ahora? En vez de estar hablando puras estupideces.
―No son...
―Déjalo ya, vamos a la mansión.
Sin más tomo mi chaqueta y salimos de la empresa, tomamos mi auto y vamos a gran velocidad a casa, ella no se puede ir, aún tenemos muchas cosas de las de qué hablar, aun...
Aun no se puede ir, no de mi lado.
Llegamos a la mansión y corro a la sala de estar en donde ella siempre está leyendo o simplemente viendo por la ventana, pero no está.
―Voy a su habitación.― Le digo a Shido.
―Ella se fue hace dos horas, mi señor.― Anuncia Heber.
―¿Por qué la dejaste ir?
―Mi señor, no sabía que...
―¡No tenía que irse!
―Le pido disculpas por mi ignorancia.
―Hyde-sama, tranquilízate.
―Y tu Shido, no tenías que alejarte de ella, pensé que había sido claro con mi orden.
―Si no iba por ti no vendrías, lo siento.
Cierro los ojos, maldita sea. Tomo aire profundo y aun con ella lejos queda su aroma, ese aroma que tanto me atormenta pero que tan vivo me hace sentir, ahora me doy cuenta, ese aroma me hace sentir más vivo, más fuerte, más... Más inmune a todo.
―Primo, ¿Qué harás?.― Dice Shido al verme caminar a la puerta.
―Ir a buscarla.
―¿Por qué no esperas a mañana? Así ella ya habrá aclarado un poco su mente, al igual que tú.
―Es que no entiendes que...― Me quedo callado por un momento.― Que...
―¿Sientes que ya no estas tranquilo sino esta ella? Hyde-sama, esto es a lo que me refería.
―Salimos mañana a primera hora.
Digo inquieto y vuelvo mis pasos al interior de la casa, camino a mi habitación un poco aturdido, todo esto es confuso, ¿Porque me pongo así? Solo la conozco de unos días, hemos platicado de cosas superficiales... ¿Cómo es que ella se pudo enamorar de mí?
Me acuesto en mi enorme cama, esto es difícil, tanto para ella como para mí, no quiero dañarla físicamente ni emocionalmente, lo segundo ya lo hice con mi indiferencia y también me lastime a mí al verla sufrir, es como si de repente tuviera una conexión con ella, es como si sintiera sus sentimientos, realmente los siento, siento ese amor, esa tristeza cuando me fui pero, ¿Porque me afecta tanto?
Yo no puedo enamorarme de una simple humana, eso sería traicionar a mi mundo, sería una blasfemia para el consejo, para todos, un vampiro no puede enamorarse de un humano. Rompe toda regla y por supuesto, un rey lo tiene más que prohibido y si lo hace, es quitado de su puesto y sacrificado por blasfemar el nombre de todo vampiro.
No estoy dispuesto a eso.
No puedo terminar con todo lo que han hecho mis abuelos.
Me confiaron esto y debo ser fuerte.
Solo buscare a Miyuki porque se fue sin despedirse, si, solo por eso.
Al día siguiente a primera hora me voy con Shido a donde sé que trabaja ella, manejo concentrado y pensando en lo que le diré, pero no sé qué decirle realmente, "Hola" es un buen comienzo pero me dolería ver aun su tristeza o rencor.
―Dice Kazuhito que nos alcanza en la escuela de Miyuki-sama.
―Bien... Shido, ¿Que puedo decirle a ella?
―No es algo en lo que yo pueda ayudar, tú sabrás bien que decirle en el momento.
―Bueno, eso no me ayudo en nada.
Resoplo. Estaciono mi auto enfrente de la escuela de Miyuki, según me conto, ella da clases aquí, es una escuela grande, llena de luz y colores, una real escuela de arte, me gusta.
Cuando llegamos a la puerta nos encontramos con mi primo Kazuhito, quien serio y totalmente quieto nos espera.
―¿Porque simplemente no dejaste las cosas como estaban, mi señor?
―Necesito verla una vez más, Kazuhito.
―Se está enamorando.― Comenta Shido.
―¡¿Qué?!.― Se alarma mi primo.
―No le hagas caso, ya sabes cómo es.― Le quito importancia.
Caminamos los tres y entramos a la escuela, todos se nos quedan viendo, no ocultan su curiosidad y su sorpresa. Claro, ven a tres hombres caminar con seguridad, dos de cabello negro al igual que sus ojos, uno rubio de ojos azules, los tres pálidos y vestidos con ropa de marca y no tan casual, si... Estaría igual.
Huelo muchos aromas, hay tanto hombres como mujeres, personas mayores, pequeños, jóvenes, casados, solteros y con amantes, no percibo el olor de ella, no percibo el aroma de su sangre.
―Tal vez no este.― Comento.
―Tampoco percibo su olor.
―Ni yo.
Me concentro en los pensamientos de todos, escucho infinidad de voces hablar en sus mentes, pero ninguna es la voz de Miyuki.
―Tendremos que esperar.― Les digo.
―Yo creo que no.― Me dice Kazuhito viendo a una dirección en especial.
Volteamos a donde él ve y visualizo a la mujer que buscaba, camina con una ligera bolsa, viene con pantalón de mezclilla, botas y un suéter, bufanda y audífonos, por eso no podía escuchar su voz pero... ¿Porque no pude percibir su olor? Ella camina en nuestra dirección, saluda a algunas personas, aun no nos ha visto.
―Algo le paso.
―¿De qué hablas Kazuhito?.― Pregunto.
―Es verdad, tiene algo extraño.― Lo apoya Shido.
―No es la misma Miyuki que salió de la mansión.
―¿Qué? No los entiendo.― Me quejo.
Estoy por seguir quejándome cuando ella pasa a nuestro lado, sin hablarnos, sin vernos siquiera, su aroma llega a mi nariz pero no es el aroma que conozco, su sangre no tiene mi nombre, su sangre tiene un nuevo olor y no es el mío, es el de otro hombre, apenas se percibe.
―¿Que pasa aquí?
―¿Te has dado cuenta? Ella tiene el olor de alguien más.― Habla Kazuhito.
―No pudo olvidarte de la noche a la mañana, hyde-sama.
―Tal parece que sí, Shido.
―No puede ser, sentí su poder, su amor no es tan ligero como una pluma, ella no pudo olvidarte.― Shido parece preocupado.― ¡Miyuki!.― Le grita y ella detiene sus pasos.
―¿Qué haces?.― Le reprendo.
―Esto no está bien, hyde-sama, algo le hicieron.
―Disculpa... ¿Nos conocemos?.― Pregunta ella acercándose un poco.
―Claro que sí, soy Shido... Miyuki-sama... ¿No me recuerdas? Mira, hyde-sama está aquí, vino a buscarte.
Ella pone su mirada en mí y me ve un poco seria, esa mirada no es la que conocí, ¿Qué pasa? Segundos después ella hace una pequeña reverencia y vuelve su mirada a Shido.
―¿Fuimos juntos al instituto? Si es así discúlpenme por no recordarlos.
―Miyuki...
―Si haces esto porque fui distante hace unos días, te pido que me disculpes, vine porque te fuiste sin despedirte, realmente no tenías que hacerlo, aún tenemos muchas cosas de que hablar.― Interrumpo a Shido, ella me ve ahora más confundida.
―Tal vez me estén confundiendo con otra Miyuki, yo no los conozco. ¿O es una broma? Si es así díganmelo porque empiezan a asustarme.
―Está claro que olvido todo.― Susurra Kazuhito.― Discúlpelos, señorita, se parece mucho a alguien que conocimos hace poco.
―Lo sabía.― Hace una pequeña sonrisa.― Espero que la encuentren pronto, ahora me voy, llevo un poco de prisa.
―Disculpe las molestias.
―No se preocupen. Adiós.
Se despide sonriente y cuando esta por caminar escuchamos una voz masculina que le grita, ella voltea y enseguida su mirada brilla. El olor de ese hombre es el que ella tiene impregnado.
―¡Anton!
―Hola hermosa, ¿Vamos a comer?
―Claro, pero primero acompáñame a dejar un trabajo.
―Todo lo que quieras.
Él le da un beso en la mejilla y ella se sonroja, esa mirada es muy clara.
Está interesada en él.
Los dos se van tomados de la mano y riendo como dos enamorados, esta escena no me gusta, me enoja, me hace sentir impotente, ella es mía, ella me pertenece... O me pertenecía, ¿Me olvido en una noche?
―Ella lo quiere.― Comento.
―Ella volvió a su vida de antes, hyde-sama, ella olvido todo lo que vivió en los días que se quedó en la mansión.
―Que fortaleza para olvidar.― Le contesto al rubio.
―No olvido por voluntad propia, mi señor.
―¿Qué quieres decir Kazuhito?
―Hyde-sama, con todo mi respeto, a veces dudo de tu inteligencia.
―Azuma...― Digo en tono serio.
―Le borraron los recuerdos, exactamente los recuerdos de esos días.― Me contesta Kazuhito.
―¿Borrar? ¿Quién?
―¿No es obvio? Eva, hyde-sama, ella tiene ese poder y odia a Miyuki porque se enamoró de ti.
―No se atrevería a hacer tal cosa.― Respondo.
―Se atrevió hyde-sama...
―Tienes que ponerle un alto o esa mujer terminara provocándote muchos problemas.
―Shido háblale a Eva, la quiero en la mansión enseguida, Kazuhito, has lo que sea pero que Miyuki este también ahí, Eva tiene que devolverle los recuerdos.
―Mi señor.― Mi primo Kazuhito acepta la orden y se va.
―Iré por Eva.― Dice Shido antes de irse.
Suspiro profundo, estoy volviéndome loco.

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