jueves, 18 de agosto de 2016

Vampires love


Capitulo 6 Terciopelo

Pasaron casi cinco horas desde que Eva había llegado, yo seguía con Shido, el no dejaba su entusiasmo, estuvimos platicando, leyendo, practicando con el piano, también le enseñe unas técnicas al óleo, de dibujo… No recuerdo que más hicimos, era como si él quisiera que mi mente estuviese ocupada y así no pensar en él… ¿Podría ser?
Cuando estábamos cenando Eva llego al comedor, me vio de manera desafiante y agresiva. Después vio a Shido y él sin prestar atención a la mirada helada de ella le sonrió.
―Mi Danna-sama se encuentra mejor.
―Ya lo he escuchado.― Le contesto Shido.
―Vendré mañana a verle.
―¿Te dio la orden?
―No pero...
―Entonces no aparezcas por aquí, si te necesitamos, te hablo.
Azuma, no te creas el amo en este momento, tu no me das órdenes.
―No soy bueno dando órdenes la verdad.― Dijo Shido fingiendo decepción.― Pero mientras mi primo hyde-sama este en ese estado puedo tomar decisiones.
―¿Quién te crees?
Shido Azuma, por supuesto. Ni me creo el rey ni me creo el peón descarado, simplemente Shido.
―Mis antepasados fueron puros y...
―Tus antepasados, Eva. Los míos también los fueron, los de todos pero la carne es débil, ¿No? Unos nos jodieron y nos volvimos mixtos.
―No tienes autoridad aquí.
―Si la tengo, mi maestro y hyde-sama me lo han dado.
―Tu maestro murió hace mucho tiempo.
―Si le niegas, querida Eva, niegas a tu Danna-sama.― El tono burlón de Shido hizo enojar a Eva.
Mi Danna-sama solo necesita a alguien a quien aferrarse y esa seré yo, por eso vendré diario, hasta que entre en razón y se centre en alguien más.
―Su destino ya estaba escrito.― Hablo Shido con una voz muy seria que provoco en Eva un estremecimiento.― No puedes hacer nada respecto a eso.
―¿Ahora te crees profeta?.― Ella rio.
―No soy digno de que me llamen así.
―Vendré mañana.― Sentencio ella antes de empezar a caminar.
―Si vienes, le diré a hyde-sama que tienes un gran odio hacia ella y que eres capaz hasta de dañarla.― En ese momento la que se estremeció fui yo.
―Mientes.
―Tus ojos me lo están diciendo en este momento, tus ojos me lo dijeron desde aquella noche de primera nevada así que, ya sabes a lo que te atienes.
Danna-sama no es del tipo de hombre que reacciona por una mujer.
―Habla en pasado. Está empezando el proceso y esta etapa es de la más difícil, hazlo enfurecer con algo respecto a ella y lo conocerás realmente.
―Eres un maldito.
―Por supuesto.― Shido suspiro y tomo un poco de kiwi.― Prueba este, Miyuki-sama.
Le sonreí apenada a Shido y después vi a la de rojo, en ese momento creí que me saltaría como un león a su presa.
Ahora estoy en mi habitación, dando vueltas en la cama, es de madrugada y no hay indicios de que Morfeo me visite. Me siento intranquila, todo lo que he escuchado desde que llegue suena como cosas de películas de terror o algo así, algo me dice que me metí en la boca del lobo, también siento que a los que he conocido hasta ahora son diferentes a los que he conocido durante mi vida.
Sus movimientos son más elegantes, más refinados, su habla es diferente, respetuosa y educada, su piel es pálida, todos con un aura misteriosa, con ojos profundos y lastimeros si se lo proponen.
¿Por qué son diferentes?
Siento que se la respuesta pero algo en mi la bloquea, esto me hace enfurecer. Me hace sentir débil.
Si tan solo supiera que tiene Hideto podría estar cuidándolo pero... La tal Eva parece que se encarga de eso, como si fuese su enfermera.
Me molesta.
Al día siguiente es lo mismo. No veo a Hideto, me la paso con Shido, haciendo de todo hasta el grado de sentirme mentalmente agotada, ¿Este chico nunca se cansa? Por la tarde tomo una siesta que hace me sienta renovada. Salgo con el de cabello platinado a patinar un poco, no sabía que tenían una pista propia y es muy emocionante. Shido es experto en esto del patinaje así que ahora es él el que me enseña algo.
Después jugamos a aventarnos bolas de nieve. Sigue nevando, por las noches cae mucho más y en las mañanas amanecemos con metros de nieve.
Esta temporada ha nevado más de lo normal y por lo visto, durara más días cosa que me gusta pero a la vez no ya que...
Es hora de ir a casa.
Mi trabajo empezara y no me puedo quedar aquí toda la vida.
Aunque no me quejaría... Si eso significa estar con él.
Shido...
―Dime.
―¿Hideto sigue mal?
―Lo está, sí.
―¿Por qué no puedo verlo?
―No quiere que te contagies.
―¿Y porque Eva si puede verlo?.― No puedo evitar un tono de celos.
―Porque es su secretaria y necesitan ver cosa de trabajo.
―Parecen cercanos.― Mi curiosidad entra en acción.
―Llevan trabajando muchos años.
―¿Son amigos?
―Solo son compañeros de trabajo, Miyuki-sama. No te preocupes por nada.
―¿Preocuparme?
―Sí.
―No entiendo.
―Pronto, pronto lo harás.
―¿Sabes? Creo que es hora de que regrese a mi vida diaria.
―¿Hablas enserio?
―Sí, tengo trabajo y amigos, no lo puedo dejar por más tiempo.
―No veo porque te tienes que ir sino quieres.
¿Cómo sabes que no quiero?
―Lo veo en tus ojos.
―No me quiero ir sin despedirme de él.
―Entonces tendrás que esperar unos días más, no verás a hyde-sama pronto.
―Quiero verlo, no suelo contagiarme nunca.
―No es solo eso...
―¿Entonces?
―Es... Más complicado. Hyde-sama en este momento está mejor solo. ¿Quieres chocolate caliente? Muero por uno.
―De acuerdo.
Le contesto con desgano. “Esta mejor solo” si claro, como si Eva fuese nadie. Entramos a la casa y Shido pide que nos lleven chocolate a la biblioteca. Cuando estamos por entrar vemos a Heber muy serio, en la puerta, me ve por un segundo y ve al de mi lado.
―Señor... Danna-sama...
―¿Qué tiene?.― Me alarmo enseguida.
―¿Qué pasa Heber?.― Habla más tranquilo Shido.
―Está inquieto, cada vez es más difícil que se controle.
―¿Tengo que llamarla?.― Él asiente.― Iré con él. Miyuki, te dejare sola unos minutos, ¿Esta bien?
―Quiero verlo.― Pido con preocupación.
―En este momento es mejor que no lo veas.
Shido y Heber se van dejándome sola en la enorme biblioteca, ¿¡Por qué no puedo verlo?! Estoy tentada a ir tras ellos pero algo dentro de mí me dice que es mejor no hacerlo. Sé que hyde se ha estado sintiendo mal desde hace unos días antes, lo notaba en su comportamiento, se tocaba mucho la garganta... ¿Y si solo es un resfriado? No, arman mucho alboroto para que sea solo eso.
Mi cabeza da vueltas a todo el asunto pero es como un laberinto, no tengo claro nada.
Odio no saber nada.
Frustrada me acuesto en el sillón de cuero que hay y cierro los ojos.
¿Qué es lo que te está pasando, querido Hideto?
Pasan dos días más y me llevo la grata sorpresa de encontrar a mi anfitrión en el comedor. Shido me saluda animado y yo a él.
Mi corazón podría salirse en este momento.
Aunque veo un poco diferente a Hideto le sonrío. Se ha recuperado, está bien.
―Hola, ¿Cómo estás? Me tuviste muy preocupada.
―Siento haberte preocupado, Miyuki. Me siento un poco mejor, gracias.
―¿Seguro? Podemos pasar el día acostados en la alfombra de la biblioteca, te leeré algo.
―Pido me disculpes, mis días de ausencia me han dejado mucho trabajo.
Aaah.― Digo desanimada.― Puedo ayudarte en lo que necesites.
―Hay mucha nieve pero aun así tengo que salir, no quiero que peligres.
―¿Saldrás tu solo?.― No puedo evitar sonar decepcionada.
Danna-sama.― Escucho la voz de Eva, ella ha estado estos días aquí, regalándome miradas de infinito odio.
―Disfruten su desayuno, debo irme.
Hideto se levanta y sin vernos a los ojos camina hacia Eva, ella con un semblante de victoria camina a su lado, sumisa pero regocijándose de esto. ¿Qué paso en estos cinco días?
Volvió distante.
Volvió frio.
Como si no quisiera estar a mi lado.
Es más.
Me está evitando.
Estoy segura.
Shido me ve un poco apenado y yo logro sonreír mínimamente. ¿Por qué me evita?
El resto del día me la paso con ahora amigo Shido, me he acostumbrado a él, me gusta su compañía, su entusiasmo y sus ganas de aprender y enseñar.
Ahora él ocupa el lugar de Hideto
hideto no llega a dormir.
―Buenos días. ― Le digo a Shido quien está poniendo la comida en la mesa.
―Hola linda Miyuki, ¿Dormiste bien? Yo como un oso en hibernación.― Me rio.
―Quisiera ver eso.
―Puedes hacerlo si duermes en mi habitación.― Me guiña un ojo y no puedo evitar sonrojarme.
―¿Qué hay de comer?
―Hice salteado de verdura y arroz, no es por nada, pero quedo delicioso.
―No lo dudo, eres bueno en la cocina.
―Lo soy.
Shido... Hideto...
―No vendrá hoy, se le junto el trabajo.― Me contesta dejando claro que no hay más que decir. Mi interior se entristece.
―Muero de hambre.― Cambio de tema.
No sé por qué hyde me evita, no sé porque no quiere verme, ni siquiera sé que hice para que pasara. Siete días sin verlo...
Siete días en los que siento que mi corazón está muriendo, siete días en los que mi interior se siente vacío.
¿Por qué es?
Una tristeza me invade, no quiero dejar de verlo por más días pero tampoco quiero ser una molestia para él. No quiero que no regrese a casa por mi culpa, por no verme. Además, ¿Dónde se estará quedando?
Seguro en casa de Eva.
Esa idea me cala. Siento celos, celos de ella, celos de toda aquella que se le acerque, mi corazón duele porque no lo veo, duele porque él me evita, duele porque sin su presencia estoy sin vida. Duele porque...
Estoy enamorada.
Enamorada de ese extraño que me salvo.
Enamorada de ese hombre misterioso que tras salvarme la vida y ser amable conmigo ahora me evita.
Me deje embrujar por él.
Por su caballerosidad, por su amabilidad, por su misterio.
Enamorada.
Como una tonta.
Miyuki Kobayashi, te enamoraste de tu salvador.
Y fue amor a primera vista. Cuando lo vi sentí como mi mundo tomaba sentido. Sentí como mi corazón latía realmente. Sentí como el aire llenaba mis pulmones.
Si, amor.
Es lo que siento por él.
Entre la luz de las velas veo como Shido se me queda viendo fijamente, su mirada me dice que podría estar leyendo mis pensamientos, que podría estar sintiendo lo que yo estoy sintiendo.
Su mirada es de asombro y de temor.
No deja de verme, sus ojos me examinan a fondo. Creo que lee cada secreto de mí, cada anhelo.
Lo veo tomar aire profundo y cerrar los ojos, de repente, hace un gesto de dolor y toma su cabeza con las dos manos.
Me alarmo enseguida y me acerco a él.
Shido, ¿Te encuentras bien?.― No me responde.― Shido...
―Si, solo... Solo...
―¿Llamo a urgencias?.― Me inquieto.
―Ya está pasando... Miyuki-sama, tienes más poder del que creí.
―¿Qué?
―Ahora entiendo de qué manera será su destrucción.
―Maldita sea, di algo que entienda.
Vuelve su mirada a mí y sus ojos están llorosos.
―Él debe verte.
―¿Hideto? No creo que quiera, me está evitando y estoy segura de que sabes porque.
―No es nada de lo que crees.
―Sea lo que sea, no quiero ser una molestia Shido, por eso me voy mañana.
―¿Qué? No, Miyuki...
―Me duele más ver su indiferencia.
Viendo que está bien me alejo de él y me encierro en mi habitación. ¿Enserio me iré? Eso es lo que dije así que tengo que hacerlo.
Ver su indiferencia me mata.
Cumpliendo mi palabra al día siguiente me voy a muy temprana hora. No estaba a Shido y afortunadamente mi auto se encontraba en una de las cocheras, la nieve también estuvo a mi favor, no estaba nevando tanto.
Regresaba a mi vida normal.
Lo que había dejado atrás empezaba a verse borroso en mis pensamientos, como si solo hubiese sido un sueño o un efecto de mi imaginación.
¿Siquiera existió ese hombre que me salvo?
Algo me decía que no.
Nada había pasado realmente.

1 comentario:

  1. Oh... ¿En serio se ha ido? 'o' Y este final... ¿ella podría borrar la propia memoria? Todo es tan misterioso hjkiolçprtrwx Incluso siento los celos de Miyuki en mí xD ♥

    ResponderBorrar

Un abrazo ♥