Capitulo 5 Sed
Yo hacía muchos años que no dormía, esto por supuesto no quiere decir que no pueda y tampoco es que lo necesite. Simplemente si me acuesto y pierdo la noción del tiempo es porque me siento en calma.
Hace años que no me siento así.
Estos días en los que Miyuki ha estado en mi casa he encontrado placentero el sueño de cada noche, tampoco es que duerma como los humanos pero si puedo dormir un par de horas. He tomado de costumbre entrar a media noche a su habitación y observarla dormir. Ver su relajada respiración, su cabello reposar en la almohada, sus parpados tapando sus hermosos ojos, sus labios sellados…
La segunda noche que ella se quedó aquí empecé a ir a visitarla, la tercera noche no resistí el acostarme a su lado y sin darme cuenta, el latir de su corazón y su respiración me arrullaron y me regalaron un perfecto sueño.
Llevo tres noches descansando como nunca.
Y me gusta.
―Eres un poco misterioso Hideto.
Sonrío y le digo que lo soy. Cuando estoy por invitarla a la terraza a ver la nieve caer un olor llama mi atención. Inmediatamente me pongo inquieto.
“Si hermanito, soy yo.”
Escucho la voz de alguien repugnante en mi mente. Ese maldito está aquí. Cuando noto Heber esta frente a mí y enseguida Hiroto también. Noto como el recién llegado absorbe el aroma de Miyuki.
“Delicioso.”
Escucho en mi cabeza, uno de mis tantos poderes es que quien quiera y desee puede comunicarse a través de mi mente, solo si ese segundo lo desea así. No puedo leer pensamientos que no sean deseados por el otro vampiro, pero si puedo leer fácilmente los pensamientos mortales.
―Hiroto Fuchida.
Lo nombro y él sonríe haciéndome una reverencia que más allá del respeto es de desafío.
―¿Y esta deliciosa señorita?.
El corazón de Miyuki se acelera e inmediatamente la pego a mi cuerpo, rodeándola con uno de mis brazos y asegurándome de que el mensaje de que ella es intocable quede claro.
―Está bajo mi protección.
Tenerla a este grado de acercamiento me abruma pero me mantengo firme. Siento como su sangre corre por su cuerpo, como su corazón late más tranquilo. Como su calidez inunda mi cuerpo. Su olor llena mis fosas nasales y es más la tortura.
Aprieto la mandíbula, necesito soltarla o no seré capaz de controlarme pero cuando estoy por hacerlo escucho esa voz dentro de mí.
“Eso es hermanito, suéltala y en un solo movimiento te la arrebatare.”
“Estarás muerto antes de siquiera tocarla.”
Sentencio sosteniéndole la mirada. Él sonríe y se encoje de hombros inocentemente.
―¿A que ha venido?
―¿No puedo venir a visitar a mi hermanito? Eres muy cruel.
―Hable, por favor, mí tiempo es oro.― Y así te vas de una vez y puedo alejarme de ella.
“He venido a que me des más dinero, el que me diste la última vez se agotó.”
“Eso fue hace tres meses, te di para casi un año.”
“Si si, se acabó y punto. Me he mantenido lejos de ti como hace siglos me lo pediste pero sabes bien que puedo salir de las sombras y manchar el honor de tu padre”
“Por mi hazlo, no pierdo nada.”
“El honor de tu abuelo profeta saldría manchado pues él fue el primero en esconderme”
“Todos aquí sabemos que eso es lo que se hace en los puros”
“Si... Nuestro padre que era un puro se metió con un mixto, ¿Qué pensarían de él? ¿De ti? Tienen a un mixto como rey, será bueno saberlo”
“Mi padre y mi madre eran puros desde sus antepasados, eso lo sabe toda la organización así que búscate algo mejor”
“Bien, ¿Qué dirían si supieran que su rey se está metiendo con una mortal? Eso rompe todos tus principios y leyes, estas quebrantando tus más altas leyes”
“No me estoy metiendo con ella”
“Su sangre dice otra cosa, esa pequeña mortal tiene todo tu olor impregnado en ella, en su cuerpo, en su corazón, es su alma... En su sangre. Está enamorada de ti hermanito, te pertenece”
“ Que tenga ese confuso sentimiento de mortales no significa que tengamos algo, es una invitada.”
“Cuida tus invitados hermanito o cualquier momento puede venir el consejo y destruirte”
“Lárgate de una vez.”
“Quiero mi dinero, ya sabes cuánto sino quieres que le llegue una carta al consejo y ellos vengan a matarla y a destruirte.”
Nos vemos a los ojos, desafiantes. El con actitud cínica y despreocupada. Resoplo por lo bajo.
―Heber.― Hablo.
―Danna-sama.
―Dale lo que pide.
―Esa sangre ya tiene dueño y es fascinante arrebatarla cuando le pertenece a alguien más.
Se va Hiroto y siento como mi fuerza se derrumba. Suelto a Miyuki y me siento. Mi garganta…
“¿Sientes eso? Las ansias por beber de ella, por disfrutar de esa sangre que lleva tu nombre, por sentir ese cuerpo junto al tuyo y marcarlo como propio. Disfrutar de ese cálido y apasionado líquido rojo que corre por esas venas, llamándote como polilla a la luz… Estas por caer hermanito. Bienvenido al mundo del placer.”
Escucho las últimas palabras de Hiroto en mi mente y me doy cuenta de que me estoy tapando la boca. Mi garganta quema como jamás lo había hecho, mi cuerpo está caliente, deseoso de sangre.
De su sangre.
―Necesito salir un momento.
Aviso antes de salir a paso rápido y directo a mi habitación. Mi garganta sigue ardiendo, sigue pidiéndome sangre, me pide a gritos que necesita beber sangre. Mis colmillos han salido y están listos para morder, llego a mi baño y me veo al espejo. Mis ojos están rojos.
Esta imagen, colmillos, ojos rojos, mirada profunda y penetrante, brillosa y con una invitación al placer sale siempre que estoy sediento.
“Shido, te necesito aquí.”
Llamo a mi primo mentalmente, necesito que este con ella mientras me recupero, ahora menos que nunca Miyuki debe estar sola.
“Voy en camino, hyde-sama.”
Me responde Shido al siguiente segundo. Me encierro en el baño, no puedo salir e ir por ella. No puedo hacerle daño, no puedo lastimarla de esa manera. No puedo beber de ella porque rompería mis leyes. ¿En qué momento mi autocontrol se fue al caño?
―hyde-sama, ¿Puedo pasar?.
―Pasa Shido.
Él entra enseguida y no se sorprende al verme en estado. Solo se limita a saludarme con una reverencia y esperar mis órdenes.
―Quiero que estés con Miyuki mientras me controlo, Hiroto apareció y la vio, como sabes él es peligroso así que necesito que cuides de ella, mantenla distraída, yo estaré en mi habitación y por favor, no quiero verla.
―Como ordenes... ¿Quieres que llame a Eva?
Se atreve a verme a los ojos y con una de mis manos en la boca asiento lentamente, no me gusta que ella pase por esto pero en este momento lo necesito o no podré resistir.
―Enseguida.
―Gracias Shido.
―Si me permites, hyde-sama. Esa chica inconscientemente esta ya enamorada de ti, en el momento en que lo acepte, quedara unida a ti.
―¿En que lo acepte?
―Si, el amor de un mortal es muy profundo. El amor de esta chica es el más intenso que he sentido nunca, su sentimiento es puro y verdadero, ese grado de amor mortal hará que se una a ti, le correspondas o no.
―Y si... ¿Si llego a corresponderle?
―Sabes que estarás en problemas, ¿Verdad?.― Asiento.― Si te enamoras de ella y ese sentimiento es tan profundo como el que te profesa sus almas serán unidas hasta la eternidad.
―Ella es mortal.
―En el momento en el que te enamores y lo aceptes a pesar de todo, entregaras tu alma a su amor y en ese segundo, ella será inmortal.
―Eso no es posible.
―Primo, esto que te estoy diciendo ningún vampiro noble lo sabe, ningún vampiro puro lo sabe.
―¿Y por que tu si?
―Porque mi maestro, el profeta, me confió todos los secretos que existen sobre nosotros.
―¿Y porque a mí no? Era mi abuelo.
―Porque necesitaba ponerte a salvo de todos, si el rey no sabe ningún secreto no le pueden dañar, si un mixto como yo lo sabe, nunca sospecharan y diga lo que diga, no me creerán, mi maestro también me dio el honor de poder interferir en tus recuerdos respecto a los secretos.
―Entonces lo que me estas contando pronto lo quitaras de mi memoria, ¿Es verdad lo que me dices?
―Mi maestro me hizo una profecía:
“Mi nieto será el rey número 666 y tomara el reinado a la edad de sus 666 años, después de mi muerte pasaran 200 años en los que él viva con tranquilidad en su vida privada pero llegando el momento él encontrara una mujer que será su ruina. Te pido, Shido, que tú seas su guía en eso, que no lo dejes solo y despejes sus dudas, le tendrás que hablar de algunos secretos que te he confiado para que el mismo pueda entender lo que pasara pero eso sí, una vez terminado todo el proceso su memoria respecto a esos secretos de los que le hables serán borrados de su memoria para su protección.”
―Está escrito, hyde-sama.
―Lo sé, sus profecías...
―Siempre son verdaderas y se cumplen al pie de la letra.
―Entonces tu sabias de esa mujer que sería mi ruina.
―Lo he sabido desde hace diez siglos. Como sabes soy mayor que tú, mi maestro me adopto cuando me quede sin hogar y cuando vio mis habilidades para ver en los ojos de las personas me trato como a un hijo, siempre le estuve agradecido porque salvo mi vida, un puro como él se encariño con un mixto como yo, aun ahora mi vida le pertenece y nunca dejare de agradecerle ni serle fiel, ahora que él no está mi fidelidad es a ti, hyde-sama, quien para protegerme del consejo cuando mi maestro murió tú me acogiste y has estado a mi cuidado.
―Más bien al cuidado de Kazuhito.
―Fue la regla que dio el consejo y la aceptaste para que pudiera seguir a tu lado. Las personas que forman parte del consejo son las más crueles que hay, no aceptan que uno de sangre no pura conviva con un rey, me protegiste a pesar de eso, ahora hyde-sama, es mi turno de protegerlo también.
―¿Protegerme?
―Sí. Kazuhito me dijo que pronto un problema de gran magnitud vendrá y eso se debe a Miyuki. Como mortal está conviviendo con vampiros, está viviendo en la casa del rey, ante el consejo ella es una vida insignificante y de sangre manchada y no permitirán que siga viviendo, mi maestro ya sabía lo que venía así que me dio un libro en donde el en puño y letra y con su sello único dejo plasmada cada una de sus profecías hacia ti respecto a Miyuki. También dejo las profecías mías que me conectan contigo y una carta en donde me da el poder de interferir en esto.
―Pero... Mi abuelo está muerto, ¿Crees que respeten eso?
―Le hizo una profecía al presidente del consejo, él la recuerda bien y también está en el libro, si llega a ignorar la grandeza del único profeta que ha habido en nuestro mundo será como ignorar al rey actual y si te ignora a ti será ignorar cada una de las leyes que tenemos.
―En otras palabras...
―Si, moriría.
―Shido, esto es impensable, ¿Y si todo es una confusión?
―Miyuki fue traída por la nieve, tiene la marca de nacimiento y se ha enamorado de ti, es una mortal y tu querido primo. Ese deseo irrefrenable que tienes hacia ella, hacia su sangre y su alma no es cualquier cosa, ese deseo es el sentimiento que está naciendo en ti.
―¿Cómo es que sabes más cosas que yo, como rey, no se?.― Él sonríe.
―Porque mi maestro me confió todo y a ti...
―Me protegió, claro.
―Así es, pero si llegasen a pedirte cada uno de mis secretos no me importaría morir por protegerlos.
―No morirás.
―Hyde-sama... Mientras más te resistas al deseo por ella, más sufrirás.
―No puedo Shido, mis leyes...
―Lo sé, si bebes directamente de una mortal, inocente como ella romperás tus mandatos.
―Y si los rompo mi reinado acaba y toda la organización caería en manos del consejo, sabes cómo acabaría todo.
―Destrucción.― Asiento.―Estaré al pendiente de todo hyde-sama, llámame si me necesitas.
―Lo haré.
El chico de cabello rubio sale del baño y vuelvo a llevar una mano a mi boca, es una acto de protección, como si tapándome la boca fuera a detener las ganas de beber.
Me echo agua en la cara y me quito la chaqueta, me desabrocho un poco la camisa y camino de un lado a otro, todo lo que me dijo Shido es confuso y me pone inquieto, aún más.
¿Cuánto soportare estar así?
Es muy cansado y matador soportar este tipo de sed, siento que en cualquier momento puedo salir e ir por ella para dañarla.
Y no quiero que me odie.
Mucho menos que me tenga miedo.
Escucho los pasos de una mujer, tacones, es el olor de Eva. Enseguida escucho que tocan la puerta y dejo que entre.
La veo con un vestido rojo pegado, medias y tacones lustrosos. Cabello suelto, maquillaje y perfume. Su mirada me dice que esperaba este momento desde hace mucho.
―Danna-sama. Estoy aquí para aliviar su sed.
―Eva.― Digo en un tono un poco serio.― Ven aquí.
Ella sumisa acepta mi orden, sé que mis ojos siguen rojos y mis colmillos se asoman. Eva se acerca con la mirada gacha y se para a pocos centímetros de mí. Su olor no se compara en absoluto al olor de ella. Su sangre no se compara a la de ella. Su calidez tampoco.
¿Por qué ahora no es lo mismo? Cada que mi sed es mucha llamo a Eva para que venga a aliviar mi necesidad, de ella me es permitido tomar ya que su familia es de rango, alguien “digno” para mí. No me es permitido beber de cualquiera, menos de humanos y menos beber directamente de ellos. La sangre humana aunque dicen es la más deliciosa que existe no es para mí pues su sangre esta manchada desde nacimiento, solo la sangre de hijos lejanos que fueron puros es para mí, como si fuese la mejor cosecha de vino.
Entre varias mujeres elegí a Eva, su sangre pasional fue la que más calmo mi sed pero ahora, presiento que no será suficiente.
La tomo de la cintura y la pego a mi cuerpo, quito su cabello del cuello y sin pensarlo encajo mis colmillos en su piel.
Siento como da un pequeño brinco y como se aferra a mi cuerpo, encaja sus uñas en mi espalda, yo me aferro a su cintura.
Sangre.
El líquido rojo corre por mis colmillos, siento el delicioso sabor de la sangre en mis papilas gustativas, siento como empieza a escurrir el líquido por mis labios y su cuello.
Ella jadea una y otra vez en mi oído y mi cuerpo reacciona.
―Danna-sama...
Susurra Eva y se aferra más a mí. Aunque he tomado ya lo suficiente mi sed sigue prendida, no se apaga, no me alivio. Sigo sintiendo la necesidad de tomar hasta sentirme saciado.
―Danna-sama... No puedo más...
Su cuerpo se desploma en mis brazos y alejo mis labios de su cuello. La observo con los ojos cerrados y lamo su piel para no desperdiciar ni una gota. Lamo mis labios también y la llevo a la cama para recostarla.
―Gracias como siempre, Eva.― Aunque esta vez no pudiste apagar mi sed.
―Danna-sama, sus ojos siguen rojos, su sed... Aun no se ha apagado.
―En un momento pasará.
―Por favor, tome mi cuerpo para saciarse.
―Estas muy débil.
―No me tome importancia, Danna-sama, estoy aquí para aliviar su deseo.
Ella me mira con brillo y necesidad. Sé que siempre quiere esto, sé que quiere más de mí y sé que piensa que como la única mujer de la que bebo, al menos en dos siglos directamente se convertirá en mi mujer y no es así.
Ella es como una muñeca a mi disposición, puedo beber de ella, puedo satisfacerme con ella pero después de eso no hay nada más a menos que yo lo permita.
Pero nunca lo permitiré.
Porque mi deseo empieza a pertenecerle a alguien más.
Lamentablemente en este momento mi deseo necesita apagarse de cualquier manera para no hacerle daño a la mujer que empieza a destruirme.
―No hagas esfuerzos propios.
Le digo mientras empiezo a desabrocharme el pantalón.
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Aprovecho para explotar un poco de su tiempo,
¿Pueden votar por México? Por favor, VAMPS puede venir y depende de nosotros tenerlos nuevamente en tierra latinoamericana, ¡Gracias! Vota aquí

Amo fuerte este fic♥♥♥
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