jueves, 11 de agosto de 2016

Vampire's love


Capitulo 4 Pelirrojo

Llevo aquí casi cinco días, ha sido el tiempo más relajante que haya tenido nunca. Me gusta estar mucho en esta casa, más bien mansión. Aunque es enorme no me siento sola ni con miedo porque...
Él se ha mantenido a mi lado.
Desde que desperté en esta casa él ha estado conmigo, cuidándome, viendo por . Hemos estado platicando mucho, hemos compartido todas las comidas y hemos practicado con nuestros instrumentos.
También me he dado cuenta de que su trabajo lo mantiene muy ocupado pero ha tratado de dejarlo pasar por estos días y eso me hace sentir un poco culpable.
Miyuki, disculpa mi tardanza.
Él llega a donde estoy y luce un poco molesto. Tiene papeles en las manos y un portátil. Por más que se la pasa trabajando y estando conmigo no le veo ni una pizca de cansancio. Suspiro un poco. Verlo trabajar me gusta, tan concentrado, tan atento en lo que hace.
Es un hombre perfecto.
―No pasa nada.― Respondo en casi un susurro.
Me da miedo admitir que en estos pocos días me he sentido más que atraída por él. Casi puedo asegurar que esto fue amor a primera vista pero, ¿Eso existe? Empiezo a creer que . Algo tiene él que no puedo evitar no verlo, me gusta admirar su rostro, su postura, cada una de sus acciones.
Me tiene embelesada.
Y tal vez... Hasta enamorada.
¿Puede ser posible? Cinco días con él y me siento así. Puede ser confusión. O puede ser que no. Solo  que mi corazón se desenfrena cada que Hideto se me acerca, cada que me habla y me mira fijamente. Solo  que cada vez quiero estar menos alejada de él.
¿Miyuki?
Escucho su voz acariciar mis tímpanos y salgo de mi burbuja. Lo veo observarme un poco preocupado. Sonrío y hago como si nada hubiese pasado.
¿Te encuentras bien?
, gracias. Solo estaba pensando en algo.
―Estabas en tu propio mundo.
―Algo así... ¿Y qué haces?
―Resolviendo unos problemas de trabajo.
―Aun no me has dicho en que trabajas.
―Es verdad.― Me regala una hermosa sonrisa.― Tengo una empresa de arte.
¿Arte?
Así es, a mi cargo hay cientos de artistas renombrados, hacemos todo tipo de arte.
―Eso suena muy ambicioso.
―Lo es. Mi empresa es la más grande y más conocida del mundo.
¿cuál es?
―Roentgen.
¿Bromeas? Esa empresa es la que me inspiro a que estudiara arte, ahí trabaja mi pintor favorito.
Me alegra oír eso.
¿Tú eres artista de tu propia empresa?.
Así es.
―Y... ¿Cuál es tu firma?
Me agradaría que adivinaras.
Dime el título de algún trabajo tuyo.
Mi favorito, “Heavenly
Mi piel se eriza al escuchar ese nombre, la primera vez que vi ese cuadro me transmitió una especie de soledad inmensa pero también de misterio, de amor reprimido, de alguna extraña felicidad, es mi pintura favorita entre todas... El autor es mi mayor inspiración en mis trabajos.
De hecho, estoy avergonzada ahora mismo, él es...
Eres hecho en el cielo e infierno.― Hablo por fin.
Made in heaven&666” lo primero está bien pero… ¿Lo segundo?
Ese número es conocido en la biblia por el número del diablo, ¿No es así? El diablo es del infierno, pensé que hacías el contraste, cielo e infierno, luz y oscuridad, un contraste que muestras en todas tus obras.
Hideto se me queda viendo fijamente, su mirada me dice lo asombrado que está pero es como si le gustase que supiera esto, di en el clavo y no es por nada pero era algo que tenía que saber, como su fan que soy, él es mi mayor inspiración en la pintura y en la música aunque siempre pensé que mi autor favorito era mucho mayor, no un pleno joven.
Nadie había entendido mi firma, no del todo. Gracias por entenderlo tú.
Eres mi autor favorito, es algo que como fan debo de saber.
Me da gusto saberlo, Miyuki.
¡Jamás pensé que te conocería!.― Digo feliz.
No me gusta estar frente a las camaras.
Es algo que me gusta de ti, tu misterio.
―Gracias.
―Y he visitado todas tus galerías, claro, las de las ciudades cercanas.
―Cierto. Son de las más visitadas.
Si mis compañeros maestros supieran que estoy con el dueño de nuestra empresa de arte favorita no me creerían.
¿Soy su empresa estrella?
―Sí, muchos de mis compañeros son admiradores tuyos, eres de las galerías más renombradas.  
Lo soy, es un trabajo de años.
Es fascinante… Puedo preguntar ¿Por qué haces contraste con el cielo e infierno?
Es lo que soy, Miyuki, un contraste de uno y de otro, luz y oscuridad, blanco y negro, bueno y malo, opuestos. Además el 666 es algo así como mi número de la suerte. 
Ahora te comprendo más y Hideto, aunque te conozco sigues siendo un misterio total.
Él se me queda viendo fijamente, su mirada me lleva a otras dimensiones que no estoy segura de que existan. Sus labios dibujan una pequeña sonrisa y asiente lentamente.
―Me gusta ese contraste, luz y oscuridad, bondad y maldad. ― Le digo.
Nuestras miradas siguen fijas hasta que el quita desvía sus ojos a la entrada, como si hubiese  escuchado algo que yo no. Se levanta en un abrir y cerrar de ojos e inmediatamente me siento inquieta. Veo hacia la entrada pero no escucho nada, ni hay nadie. ¿Qué pasa? Cuando estoy por hablar veo de repente a Heber parado frente a nosotros, serio como siempre.
―Mi señor...
¿Cómo entro?
―Por el servicio.
―No quiero que entre a esta sala, llévalo al despacho.
―Como usted...
―No  por qué tanta evasiva, querido hermano.
Veo entrar a un chico de piel pálidaojos cafés y pelirrojo, ¿Hermano? ¿Es el hermano de hyde? La verdad es que dejando fuera su color de piel no se parecen en nada. El pelirrojo tiene un rostro más tosco, más serio, sin el encanto que desprende Hideto.
Hiroto Fuchida.
Dice el que está a mi lado en un tono serio, alerta, distante y helado. No puedo ver directamente sus ojos pero puedo asegurar que dan miedo. El llamado Hiroto hace una reverencia, no por gusto o por respeto, simplemente por diversión y ofensa. La sonrisa que tiene marcada en el rostro es de completo descaro.
No llevo ni dos minutos viéndolo y ya me desagrada.
Hideto Takarai.
El pelirrojo habla en tono fuerte y claro, quitando la sonrisa de su rostro y desafiando con la mirada. Mientras pienso en su apellido veo al piso pero una fuerte mirada hace que levante la vista.
Me encuentro con esos ojos cafés llenos de dureza.
¿Y esta deliciosa señorita?.― Me observa Fuchida con gran interésabsorbiendo algún aroma que desconozco, ¿Deliciosa?
―Yo...
Hideto se pone a mi lado y pasa uno de sus brazos por mi cintura, me pega totalmente a su cuerpo, un agarre firme y seguro. No puedo evitar verlo, su perfil es hermoso, su olor es embriagante, su tacto es fuerte y delicado.
―La señorita es mi invitada así que le pido, que se abstenga de todo comentario y acción hacia ella.
―Ya veo, ¿Esta bajo tu cuidado?
Está bajo mi protección.
―Ya... Siempre supe que algún día caerías bajo el encanto de las mujeres y probarías de ellas.
¿A que ha venido?
¿No puedo venir a visitar a mi hermanito? Eres muy cruel.
―Hable, por favor,  tiempo es oro.
―Entonces escucha por ti mismo.
Los dos se quedan callados, viéndose a los ojos desafiantes, nadie dice nada, veo al pelirrojo sonreír y Hideto aprieta un poco su agarre en mi cuerpo, ¿De qué me estoy perdiendo?
―Heber.― Habla el que me rodea de repente.
Danna-sama.
―Dale lo que pide.
―Enseguida. Señor Fuchidaacompáñeme.
―Si si y hermanito, cuida esa sangre porque en cualquier momento te puede ser arrebatada, sangre como esa es la que se disfruta mucho más y estoy seguro de que sabes porque.
―Detenga sus palabras.
―Esa sangre ya tiene dueño y es fascinante arrebatarla cuando le pertenece a alguien más.
El pelirrojo me mira por pocos segundos y se va con Heber. Hideto me suelta con sutileza y regresa a su lugar, cierra los ojos y lo veo apretar un poco la mandíbula, lleva un puño a su boca y respira poco a poco, ¿Qué pasa?
¿Estas bien?.― Pregunto.
, solo... Necesito salir un momento.
Se va a paso rápido y me deja sola en la sala, no  en qué momento me perdí, no  qué es lo que paso, ¿Fue por su hermano? ¿O porque? No lo entiendo, no  qué paso.
Tomo un libro y me pongo a leer, la verdad no me doy cuenta de cuánto tiempo pasa hasta que escucho la puerta abrirse y veo a Shido frente a .
―Hola linda Miyuki.
―Hola Shido.
Perdón por aparecer así pero mi primo en este momento no se encuentra muy bien, así que he venido a hacerte compañía.
¿Se siente mal? ¿Qué le paso? ¿Puedo verlo?.― Me alarmo enseguida.
―Tranquila... hyde-sama está en su habitación descansando, por ahora no puedes verlo pero no te preocupes, pronto se encontrara mejor.
¿Fue por su hermano?
¿Hermano?
, el pelirrojo... Se me olvido su nombre.
Fuchida.
―Ese.
Él es su medio hermano, seguramente notaste que no se parecen, Fuchida es hijo de otra madre, solo comparten el mismo padre.
―Parecen no llevarse bien.
Fuchida odia a hyde-sama porque él como hijo ilegitimo nunca tuvo un lugar privilegiado en la familia, estuvo entre las sombras, siendo odiado por el padre y abuelo de mi primo.
―Entonces no es malo, solo esta resentido.
―No es eso, Fuchida realmente odia a hyde-sama, odia a todo aquel que le sirva, es decir, odia a toda nuestra organización.
¿De qué es su organización?
―Eso solo puede decírtelo mi primo.
¿Por que tu no?
―No soy el indicado... Hace seis días que nos vimos y ya encuentro un alto cambio en ti.
¿Cambio?
―Sí... Oficialmente le perteneces a alguien.
¿He?
―Estos días estaré quedándome aquí, es solo en lo que mi primo se recupera.
¿No se pondrá bien hoy?
―Nunca se sabe, puede ser días, puede ser horas. Todo depende de su nivel de autocontrol.
―Tu también eres misterioso Shido.
―Todos los que veas aquí somos así.
¿Se puede saber porque?
―Tal vez pronto lo sabrás... ¿Me enseñas a tocar el piano? La última vez me dejaste encantado con la canción que tocabas.
―Claro.
―Empecemos hoy.
Shido me toma del brazo y caminamos al piano, es un chico muy extrovertido y me gusta pero aun con su entusiasmo no puedo quitarme de la cabeza a Hidetoél se puso mal, ¿Por que? En este momento en vez de estar en el piano desearía ir a verlo y cuidarlo, así como el me cuido a .
―Tranquila Miyuki, en este momento él está mejor sin tu presencia.
Me dice Shido en un tono serio y firme, lo observo pero él se concentra en las teclas del piano, ¿Esta mejor sin ?.
Shido¿Dónde está mi Danna-sama?
Escucho una voz femenina y sensual. Una mujer de vestido rojo y ajustado acaba de llegar, su cabello es negro y largo, su maquillaje es perfecto, labios rojos y mirada matadora.
¿Su Danna-sama?
―En su habitación.― Contesta el que está a mi lado y ella asiente, cuando esta por retomar su paso Shido habla nuevamente.― Y Eva, te hable porque no tenía otra opción.
¿Qué quieres decir, Azuma?
―Que no te hagas falsas ilusiones pues mi primo está sufriendo por un deseo que tu sangre por supuesto, no le provoca. ¿Sabes lo que significa verdad?
Ella se pone rígida, seria y con ganas de matarlo, Shido presiona unas cuantas teclas, no la ve directamente y su voz es tranquila, sin amenaza alguna pese a sus palabras, ella de repente me observa y siento como mi piel se eriza.
―Exactamente.― Susurra Shido.― Él ha encontrado la manera más hermosa de sufrir que existe en este mundo.
―Es una mortal, ¿Lo recuerdas?
Nuevamente ella me observa, sus palabras me dejan en blanco, ¿De qué rayos hablan? Me siento muy inquieta y estoy fría, ¿Esto es a lo que se refería Hideto cuando me dijo que escuchara lo que escuchara lo mantuviera conmigo?
―Y esa simple mortal puede destruirlo, curioso, ¿No?
Shido toca más las teclas y una melodía conocida se empieza a esparcir por el lugar, es una melodía simple y fácil. La mujer llamada Eva mata a Shido con la mirada pero el sigue ignorándola, el chico parece que ya no tiene intenciones de hablar así que ella tras darme una mirada de odio se aleja.
―No comprendo nada.― Susurro.
―Pronto lo harás. Miyuki-sama.
Contesta Shido en voz baja.

4 comentarios:

Un abrazo ♥