jueves, 4 de agosto de 2016

Vampire's love


Capitulo 2 electromagnetismo



El tiempo aquí pasa lento, no se escucha ningún ruido de la ciudad, ningún autobús o auto particular. Veo hacia la ventana. Todo está blanco, la noche está por llegar y con ella una gran nevada. Es agradable ver la nieve caer mientras estoy en la sala, con la chimenea trabajando y una taza de chocolate. En la sala también hay libros, libros antiguos que se mantienen en buen estado. Tome uno y empecé a leerlo, es muy interesante.
Hideto estaba conmigo pero se fue hace unos minutos a atender una llamada. Hace rato conocí a un hombre que por lo que me dijo es su mano derecha en todo. Aun no se en que trabaja y no  si puedo preguntar.
Una chica maid se quedó conmigo, está en la entrada, como estatua, viendo a la nada, ¿Siquiera respira? Es un poco incómodo… Pero la verdad es que me gusta su uniforme. Es color negro con rojo, una falda pequeña y pomposa, el mandil es rojo, con encaje. Unas zapatillas impecables y medias negras. Ummpodría usar algo así.
Disculpa la tardanza.
Llega Hideto con unos papeles en la mano. Su hombre de confianza, ¿Cómo dijo que se llamaba? Heber si no mal recuerdo, se para a lado de la chica maid.
¿Estas aburrida?
Su voz es suave y tersa, sigo sorprendida por mi actitud hacia él, es un completo extraño pero acepte quedarme en su mansión sin rechistar, he estado sola con él y no me da temor de nada. Nos tratamos como si nos conociéramos de hace años.
Cada que nuestros ojos se cruzan me siento nerviosa y tímida. En estas pocas horas de convivencia él me ha tratado como si fuera de su familia, como si fuera algo preciado para él. Cosa que claro, no puede ser. ¿Será así con todos?
―No, es muy relajante este lugar.
―Lo es... Cuando quieras cenar dímelo y ordenare que pongan la mesa.
¿Podemos cenar aquí?
¿Quieres cenar aquí?
―Me gustaría.
―Si es lo que quieres lo haremos.― Me sonríe con la mirada.― Heber.
Con solo decir su nombre él acepta la orden y se va junto con la chica, había visto este tipo de cosas solo en las películas y libros.
¿Puedo preguntarte algo?
―Dime.
¿En que trabajas? Por tu manera de vivir es obvio que tienes dinero, si tienes dinero eres alguien importante.
―Eres una señorita muy curiosa.
―Es mi gran defecto.
―Yo no lo llamaría defecto, pero si algo peligroso... Digamos que soy algo así como el líder de una organización.
¿Sabes? Eso suena un poco aterrador.
―Tal vez.
¿De qué es tu organización?
―Tengo a mi cargo una gran sociedad, me la heredo mi abuelo, al cual se la heredo su abuelo.
―Y tatara tatara abuelo. Imperio familiar.
―Exacto.
―Eres bueno evadiendo respuestas.
¿Porque lo dices?
―No me respondiste de que es tu organización.
―Eso te lo diré tal vez más adelante.
¿Eres un terrorista?
―No es nada criminal si es lo que quieres saber.
―Con su permiso.
Llega Heber junto con cuatro maids, en silencio ponen una pequeña mesa y empiezan a poner encima los platos y copas, esto es un ambiente un poco romántico pues en vez de electricidad hay velas y chimenea. Claro que esta mansión tiene electricidad pero a Hideto le gusta este ambiente y debo confesar que a mi también.
Así está bien.
Dice mi anfitrión viendo el cojín de gamuza roja que le iban a poner en el piso como asiento. El mayordomo Heber hace gesto mortificado.
―Pero Danna-sama.
―Es todo Heber, gracias.
No dice una palabra más y se retira con las chicas, nos sentamos frente a frente y veo con admiración la cena.
―Luce delicioso todo.
―Come todo lo que quieras.
―Tu deberías de hacer lo mismo.
¿Yo?
. En todo el día no has comido bien, apenas y das un mordisco, solo bebes vino, como si ese fuera en realidad tu alimento.
―No suelo comer mucho.
¡Pero qué dices! Yo me moriría si no comiera por lo menos dos veces al día, creo que todo humano normal lo haría.
―Estoy seguro de que .
Damos gracias por la comida y empiezo a devorar, en esta mansión deben de tener a chefs profesionales, los platillos son perfectos, como de restaurantes elegantes. Mientras cenamos vemos por la ventana, la tormenta está llegando más fuerte, tal vez mañana lo blanco suba varios metros.
¿No interrumpí tu día de trabajo? Estuviste todo el día conmigo.
―Puedo trabajar desde casa sin ningún problema.
―Claro, eres el jefe.― Digo riendo.― Que envidia.
¿Tu en que trabajas?
―Arte. Enseño dibujo, pintura, artes plásticas... También enseño música, mi especialidad es la guitarra, se un poco de piano y estoy aprendiendo a usar el sax.
―Es algo muy interesante en una chica, ¿Das clases?
―Sí, en una escuela de arte, enseño a quienes quieran aprender, desde niños hasta personas mayores.
―Yo también estudie arte. Amo el arte. Se hacer todo lo que , excepto lo del piano, toco la guitarra, acústica y eléctrica, el saxtambién la armónica, un poco de batería, me gustaría el piano, ¿Podrías enseñarme?
¿Tienes piano en casa?
―Hay uno en la sala de invitados.
―Entonces te enseñare. Es lindo conocer a alguien a quien le apasione el arte tanto como a .
―Lo mismo pienso, Miyuki... ¿Sabes? Esta temporada es mi favorita, el invierno, me gusta mucho la nieve.
También a , y no es porque mi nombre lleve el significado nieve.― Me rio.
―Por eso es que tu nombre es hermoso.
―Gracias.― Digo apenada.― ¿Me enseñaras a usar el sax?
―Por supuesto.
Pasamos el resto de la velada comiendo tranquilamente, platicando de cosas mínimas. Él no habla mucho, yo soy la que lo hace hablar y el sigue mi ritmo. No sé por qué pero no es algo que me moleste o incomode. Tampoco sé porque sus ojos cada vez me llaman más, me gusta verlo fijamente, me gusta ver su rostro. Me gusta escuchar su suave y educada voz. Me gusta ver sus elegantes movimientos.
Me gusta él.
¿Ya tienes sueño?
Hace como una hora terminamos de cenar y nos quedamos en los sillones, yo leyendo, el viendo unos papeles.
―La verdad es que no, esta lectura es muy interesante.
¿De qué trata?
―Es una historia de amor, un poco trágica. Ellos se conocen de manera accidental, se hace amigos y con el tiempo se enamoran. Ella está casada y no puede entregarse a ese amor por completo, aunque sabe en su corazón que le pertenece a su amigo, él sufre por eso pero no se atreve a pedirle que deje a su familia. Los dos saben que ese amor los puede destruir pero no pueden hacer nada al respecto, un día, ella decide dejar a su esposo pues su vida de casada es nula y ella necesita vivir plenamente. Cuando los dos amantes se encuentran para huir, el esposo mata a su amante con un balazo al corazón, ella se ve arrastrada por su marido y la encierra en su habitación. Ella no soporta tal situación, su vida sin su verdadero amor es nada y decide suicidarse.
―Amores trágicos.
―Sí, es triste.
―¿Te gustan las historias de amor?
―La verdad es que sí, mucho. Es algo que tal vez en la vida real no se pueda experimentar a tal grado como lo plantean los libros, por eso me gusta leerlas. 
―¿Has estado enamorada?
―Sí, mi primer amor fue muy hermoso.
―¿Sigues con él?
―No. Todo lo hermoso dura poco.― Digo amargamente.― ¿Y tú? ¿Has estado enamorado?
―Alguna vez lo estuve.
―¿Y qué paso?
―Ella murió.― Da un suspiro.― Es un hermoso recuerdo.
―Lo siento.
―No te preocupes, fue hace mucho.
―¿Y ahorita tienes a alguien?
―¿Novia?.― Asiento apenada.― No. No hay alguien.
―A veces es mejor la soltería.
Escuchamos dos golpes en la puerta y enseguida se abre, vemos a Heber quien con un semblante serio habla.
Danna-sama. Esta listo lo que pidió.
Miyuki. Tu habitación esta lista, ¿Quieres que nos vayamos ya?
―De acuerdo.
Nos levantamos y caminamos por los largos pasillos y escaleras. Los pasos tanto de Hideto como de Heber no se escuchan. Son pasos silenciosos. Llegamos al pasillo de donde Salí esta mañana. Mi habitación queda al lado de la habitación de él.
―Espero que te sientas muy cómoda aquí.
―Sin duda.
―Lo que quieras por favor, solo has sonar esa campana.― La señala.― Y vendrán enseguida.
―Gracias.
―Buenas noches.
―Buenas noches.
Me dejan en mi habitación y camino a la cama. Es enorme, no tan elegante como la de él. Reviso la habitación, también tiene un baño con yacusi, un gran ropero en donde noto, hay ropa para mí. ¿Será posible? Tomo el camisón de seda que esta al pie de la cama y me lo pongo, me meto a la cama y para mi sorpresa, un sueño profundo se instala en mí.
Siendo de día me meto a la ducha y paso un momento relajante, no me tardo mucho en el agua pues una ansiedad hay en mí.
Quiero verlo.
Y esto no es normal.
Ignorando estas sensaciones tomo la ropa del armario, me queda a la perfección... Al igual que la ropa interior. Esto me ruboriza un poco. ¿El mando a comprar esto para mí? ¿Cómo supo mi talla? ¿De todo?
Salgo de la habitación y camino en busca de él. Paso por varias puertas y antes de entrar a la sala de estar escucho su voz. Proveniente de algún salón, camino más lento y agudizo el oído.
―No, Shido. No puedes venir ahora. No es un momento oportuno. Sí, dile a Kazuhito que se encargue, está bien pásamelo. Sí, soy yo. Encárgate de ellos, no permitas que nadie venga a excepción tuya. Aquí te lo diré. Bien. Confío en ti.
No se escucha más su voz y me apresuro a la sala. Me siento en el sillón y analizo las palabras que escuche. Shido y Kazuhito. ¿Quiénes serán? Tal sus amigos pero, ¿Por qué no puede venir uno? “Encárgate de ellos”eso sonó un poco preocupante pero extrañamente, aun no tengo miedo de él.
Miyuki. Estas aquí.
Aah hola Hideto. Acabo de llegar.
―¿Dormiste bien?
―Sí, gracias.
―¿Deseas desayunar ya?
―Claro.
Caminamos al comedor en donde ya está la mesa lista. Las maids tan quietas como estatuas solo se limitan a hacer una pequeña reverencia cuando el pasa. Esto es un poco abrumante.
―¿Y qué haremos hoy?.― Pregunto.
―¿Qué quieres hacer?
Umm, darnos clases de sax y de piano. Claro, si no interrumpo tu trabajo.
―Me parece bien.
Sonrío. Comemos en una amena plática. El tema que sea que se me ocurra él me sigue. También me he dado cuenta de que es muy culto. Sabe muchas cosas que yo ni tenía idea, creo que le gusta todo lo pasado, lo contemporáneo, ese tipo de cosas ya que sabe mucho. Casi como si hubiese vivido en esos tiempos.
―Ahora que ya sabes cómo poner y quitar la boquilla pasemos a su postura. Debes de pararte así, tomando el sax de esta manera, tus manos deben ser firmes pero verse suaves, tus dedos deben de sentirse cómodos y libres.
Su voz cerca de mi oído es inquietante. Sus brazos a mi alrededor lo son aún más, está muy cerca. Pero no me rosa ni por accidente. Cada que se acerca a mí me pide permiso o disculpas. Es un hombre muy caballeroso.
―De acuerdo, entonces, algo así.
―Correcto. Como ya sabes la ubicación de los botones y sus sonidos es cuestión de que vayas practicando el movimiento de los dedos, para irte soltando, ahorita nada más mueve los dedos, no soples.
Empiezo a mover los dedos, esto es un poquito abrumante. Además pesa un poco el sax, ¿Será el material? Ya había cargado uno pero no lo recuerdo tan pesado.
―Me disculpo.
Dice antes de ponerse atrás de mí y rodearme con sus brazos, pone sus manos donde están las mías y mueve sus dedos para que los míos se muevan a su ritmo.
Como antes, mi corazón late rápido por su cercanía. Está bien que sea un hombre apuesto. Mucho muy apuesto. Más bien, hermoso. ¿Pero por eso me pongo así? Sí, creo que es normal.
―Sigue haciéndolo así.
Él se aleja y continuo, me observa detenidamente y me pone más nerviosa pero trato de ignorarlo. Me concentro en el instrumento y en mis dedos pero pasando unos minutos entra Heber y rompe esa pequeña burbuja en la que nos encontrábamos.
Danna-sama. El señor Kazuhito está aquí.
―Enseguida voy.
Heber se va y Hideto me observa.
Miyuki. Tengo que ir a atenderlo. Por favor discúlpame.
―No te preocupes, seguiré practicando.
―Con permiso.
Se va con una pequeña inclinación de cabeza y cierra la puerta. Me siento en el piso. Kazuhito. El de la llamada llego. Tengo mucha curiosidad sobre eso. Subo la tapa del piano y toco unas teclas, esta afinado. Sonriente empiezo a acariciar las teclas y empieza a sonar una hermosa melodía.
Tocar el piano siempre me relaja. Cierro los ojos y me entrego a la melodía pero una sensación extraña me hace abrirlos de golpe.
Lo primero que veo son unos ojos azules profundos, observándome. Detengo mi melodía, me siento un poco nerviosa.
―Lamento haber interrumpido. Linda Kobayashi.
―¿Cómo es que sabes mi nombre?
―Eres la atención de muchos en este momento.
―¿He?
―Ya quería verte en persona, mucho gusto. Soy Shido, primo lejano de hyde.¿Hyde? El chico que me habla es rubio y de ojos azules profundos, primo lejano...
―¿Shido?
―Sí, tocas hermoso el piano.
―Gr... Gracias.
Lo veo tomar una gran bocanada de aire por la nariz y cierra los ojos. Como disfrutando de un aroma del que no soy consciente.
―Huele muy bien.
―¿He?
Shido Azuma.
Escuchamos la voz de Hideto y el chico llamado Shido se tensa inmediatamente. Se aleja de mí, se aleja de piano y agacha la cabeza. Hideto se para frente a él, en una postura imponente.
―¿Acaso no entiendes la palabra no?
―Discúlpame, hyde-sama.
Kazuhito.
Hideto dice el nombre del otro chico del teléfono y enseguida entra en mi campo de visión. Un hombre vestido de negro, cabello un poco largo y peinado con pasadores, tiene un mechón rojo en un costado, ojos profundos, piel blanca como la de Hideto. Un aura misteriosa, un rostro sin expresión, veo a Shido quien también es como ellos, ¿Toda la familia es tan pálida?
―Creí haber dicho que él no podía venir.
―Me disculpo, Danna-sama. Fue un descuido de mi parte.
Kazuhito no ve directamente a Hideto o hyde, ¿Podría llamarlo así?. Mantiene la cabeza gacha. Al igual que Shido. ¿Qué es esto?
Miyuki. Discúlpame por el mal momento.
―No te preocupes.― Digo nerviosa.― Es bueno conocer a un primo tuyo.
―¿Primo?
―Si... Shido...
Hyde vuelve a ver a Shido con semblante serio, ¿Acaso no es su primo?
―Él no es mi familiar directo, fue adoptado por mi familia, mi primo directo y hombre de confianza es KazuhitoShido desde siempre ha ido en contra de toda norma.
―Pero aun así es tu primo, ¿No?
―En mi sociedad los que no son familiares de sangre no se consideran familia.
―Eso es un poco cruel.
―Lo es... Mi primo Kazuhito se encarga de él.
―Mucho gusto, señorita Kobayashi.
―El gusto es mío Kazuhito.― Le respondo sonriente.
―Si nos disculpas, tenemos que seguir con el trabajo.
―No te preocupes Hideto.
Kazuhito se me queda viendo con un poco de sorpresa. Shido me ve más sorprendido. ¿Por qué esa reacción? Me limito a sonreír y ellos se van, Shido se ve arrastrado por su primo lejano, el de ojos azules me sonríe y se despide con un adiós de mano. Son sus familiares pero lo tratan con mucho respeto.
Justo en este momento, las palabras que hyde me dijo al principio empiezan a tomar sentido.

4 comentarios:

Un abrazo ♥