(Capítulo especial de PIANO DUET KazuHai)
Ver todo lo que estaba
pasando era maravilloso. Desde lo más mínimo hasta lo más vistoso.
El cantante estaba
sentado observando con detenimiento a su alrededor, veía todo lo que había
planeado por corto tiempo, veía su dedo en donde estaba aquel anillo que jamás
se quitaría.
Estaba casado.
Casado con el hombre que amaba.
Soltó un largo suspiro
y sonrió, jamás se había sentido tan complacido en todos los sentidos, sentía
que podía ser capaz de todo en ese momento.
―Bebe,
ya quédate conmigo. ― Tomo a Kaz del brazo.
―Estoy
contigo.
―Estas
de aquí para allá. ― Se quejó. ― No te he abrazado desde que dimos el sí.
―Lo
sé bebe, es que estaba platicando con Lloyd, me dijo que no fuera rudo contigo
esta noche. ― Rio el guitarrista.
―¡Kazu!.
― Se sonrojo hyde. ― Cállate…
―Y
dime, ¿Quieres que sea rudo? Puedo ser tierno, como un novio que toma por
primera vez a su mujer en la noche de bodas y…
―Kazu,
ni soy una mujer ni me tomarás por primera vez.
―Rompes
el romanticismo bebé. ― Simulo enojo.
―Es
solo que me apenas.
―Amo
verte apenado.
―¿De
qué hablan empalagosos?
Ken
llegó a ellos y se sentó, tenía una copa de vino en la mano y su cigarro en la
otra. Veía a sus amigos y le daba mucho gusto verlos así de sonrientes y
felices, esos dos chicos merecían estar así, justo como en ese momento, felices
y amándose, no preocupándose por terceros ni llorando por distanciarse.
―De
cómo voy a…
―¡No
te atrevas!. ― Hyde lo golpeo enseguida.
―Auch.
―Eres
un salvaje Akuma. ― Rio Ken. ― Déjenme adivinar… Están hablando de su noche de
bodas.
―Sip.
― Acepto enseguida Kaz.
―Lo
que te espera hyde. ― Se burló. ― Lo bueno que mañana no tienen trabajo, si no…
―Ya
ya… ¿Qué tal la pequeña fiesta?
―Fue
planeada por ti, no puede estar mal. ― Sonrió. ― Todos la estamos pasando bien.
―Qué
bueno, aunque no veo que tengan ganas de irse. ― Se movió inquieto el vocal. ―
No al menos hasta que se emborrachen y pierdan el conocimiento.
―Váyanse,
ya estuvieron aquí algunas horas.
―¿Podemos?
―Que
ansioso estás hyde.
―Yo
no…
―Vamos
bebé, que ya quiero hacerte el amor.
―¡Kaz!
―¿Qué?
―Nunca
cambiaran…― Sonrió feliz Ken. ― Hasta mañana, quizá.
―Pásenla
bien.
La
pareja camino a la salida tomada de la mano, hyde estaba inquieto y un poco
ansioso… No, eso era mentira. Estaba demasiado ansioso, quería estar ya a solas
con su novio… No, eso tampoco estaba bien.
Su esposo.
Que bien se sentía decir eso.
Ya
quería estar a solas con su esposo, abrazarlo y llenarlo de besos, decirle lo
mucho que lo amaba y derrochar miel como jamás creyó posible.
Ya en
el auto, ver a Kaz manejar le relajaba, tenerlo a su lado, sentirlo cerca,
sentir que estaba ahí para él…
Era
una de las mejores sensaciones que podía experimentar.
―¿Qué
tanto me ves?. ― Susurro tiernamente el guitarrista.
―Es
que… Me tienes hipnotizado bebe.
―Y tú
a mí hyde, desde que te conocí.
Kaz
beso el dorso de la mano de su novio y la mantuvo tomada, sintiendo ese calor
corporal, esa suavidad de la piel, esa electricidad que siempre sentía cuando
tocaba a su pequeño vampiro.
Lo
amaba, con el alma, con el corazón, con el cuerpo, con todo lo posible y por
haber, lo amaba.
Porque
ese hombre lo había enamorado sin querer, poco a poco, con su trabajo, su
talento, sus celos, sus rabietas, sus sonrisas, sus niñerías, sus palabras, con
cada acción…
¿Era
posible amar tanto? ¿A tal grado de no poder vivir sin esa persona?
Parecía
que sí, porque él lo experimentaba.
Sabía
que no podría vivir sin hyde, lo sabía completamente.
Él era su vida.
Su aire.
Él era los latidos de su
corazón.
Hyde lo era todo.
Media
hora después de camino, llegaron a un edificio que a simple vista se veía de
lujo, lleno de brillo y limpieza.
―Aquí
no es nuestro hotel…― Hablo hyde curioso.
―Lo
sé bebé.
―¿Qué
hacemos aquí?
―Ya
verás.
Tomaron
el elevador y subieron hasta el piso 23, al llegar Kaz abrió una puerta con una
tarjeta y hyde entro enseguida, curioso por saber que era.
―Sorpresa.
― Dijo en voz baja. ― Rente esta suite para esta noche.
Hyde
veía todo mientras daba pequeños pasos, el lugar era impresionantemente grande,
pero lo que más le había llamado la atención era que todo estaba lleno de
velas, había rosas y algunos globos, camino hacia la cama sin ser consciente y
se encontró con un espacio perfecto, una recamara estilo vampírico, la cama
tenía en cada esquina barrotes de madera brillosa y negra, con unos detalles
impresionantes, habían cortinas color rolo, las sabanas eran de ceda negra, con
un brillo maravilloso, habían pétalos regados por el piso y en un mueble de
cama estaba una botella de vino, el favorito del cantante.
Volteo
a ver a su esposo y no podía decir nada, así que fue a sus brazos y se colgó de
su cuello, lo abrazo con fuerza, con necesidad.
―¿Te
gusta?
―Me
encanta bebé, gracias.
Sus
ojos se conectaron, sus miradas se cruzaron y en ellas veían el deseo que había
en sus cuerpos, el amor que había en sus corazones.
―Hazme
el amor.
Exigió
hyde con voz ronca, viendo fijamente a su esposo a los ojos, metiendo sus dedos
por el cabello del guitarrista.
―Hazme
el amor toda la noche Kaz, marca tu nombre en mi cuerpo, aduéñate de mí, hazme
saber lo mucho que me amas, hazme sentir lo mucho que me necesitas.
Esas
palabras dichas en una voz baja pero clara y demandante excitaban a Kaz de
manera que nadie más en el mundo podía hacer.
Sin
decir nada, solo con ver a hyde le respondió y le dejo mil promesas hechas, las
cuales el vocal tomo con recelo y autoridad.
Sus
labios se unieron y comenzaron un fuerte beso, sus lenguas empezaron una lucha
por ver quien dominaba a quien, pero el resultado seguía siendo el mismo, Kaz
era el vencedor, era el que dominaba a su pequeño esposo, el que lo tomaba sin
piedad y lo hacía suyo de por vida.
El
sabor de los dos se mezclaba y hacían un delicioso elixir, del cual los dos
eran adictos, del cual los dos necesitaban para vivir.
Kaz
tomo la cadera de su esposo y la junto con la suya, escucho como hyde jadeo de
placer al sentir esa acción, al sentir esa virilidad que ya estaba despierta.
Entre besos los trajes fueron cayendo al piso, el saco, la camisa, los zapatos,
el pantalón, la ropa interior…
―Kazu…―
Jadeo hyde al sentir como su esposo pasaba su boca por su hombría.
Empezó
a saborear aquella zona, con delicadeza y dedicación, saborear a su pequeño
vampiro era una delicia, algo increíble y que solo él podía vivir, solo él,
nadie más en el mundo.
Lamio
la punta de hyde e hizo movimientos circulares, lamio el falo y succiono los
testículos, masturbo y escuchando los jadeos de su novio intensifico sus
movimientos, introdujo todo el pene en la boca y comenzó sus envestidas,
apretando con las mejillas internas el miembro y rosando levemente con los
dientes, llevando la punta hasta la garganta, una y otra vez, sin parar, sin
necesidad de aire, disfrutando cada segundo, cada minuto, cada jadeo, cada
caricia de su novio.
―Bebé…
Voy a…
Se
detuvo y tapo la punta, hyde lo vio lleno de sensaciones y le reprocho en
silencio.
―Te
vendrás cuando este dentro de ti.
Kaz
tomo a su esposo y lo acostó en medio de la cama, viéndolo con necesidad y
deseo lo beso y abrió sus piernas para preparar aquella zona, metió un dedo,
luego dos, hizo movimientos circulares y dilato la entrada.
―Te
necesito…
La
voz de hyde era sumisa y llena de excitación, era ansiosa y necesitada.
―Y yo
a ti…
Le
susurro el guitarrista al oído en el mismo momento en el que entraba en él. Un
fuerte gemido se desprendió de la garganta del vocal, hyde le enterró las uñas
en la espalda y se pegó más a él.
Tantas
sensaciones.
Tanto
placer…
―Mmmmgh…
Kazu… Aaah….
La
cadera de Kaz se movía a un ritmo exquisito para hyde, un vaivén maravilloso,
lleno de fuerza y delicadeza a la vez, lleno de amor y deseo… Sentir como su
miembro entraba y salía del cuerpo de su esposo, sentir como lo absorbía, como
lo apretaba, como lo recibía gustosamente lo excitaba demasiado, sentir como el
cuerpo de hyde se rendía ante él, como gemía en sus oídos, como gritaba su
nombre…
Era
una de las maravillas del mundo, una que solo él conocía.
Era
tan afortunado…
Abrazo
a su novio y le dio un beso en la boca, le dio vuelta dejando a hyde en 4 y
alzo la cadera ajena para seguirse moviendo.
―Agárrate
de donde puedas. ― Dijo Kaz con voz excitada.
―Oh
dios…
Las
envestidas comenzaron más fuertes, llenas de intensidad, de necesidad, una,
dos, tres… Muchas más, entraba, salía, sudaban, gemían, gritaban sus nombres,
uno se adueñaba del otro, el otro se entregaba por completo a su esposo.
Una
danza carnal, llena de pasión, de sentimientos, de amor…
―Aaaah,
ahí bebe… Mmmgh….
El
punto había sido encontrado y Kaz ataco sin piedad, envistiendo sin parar en
esa zona, las veces que fueran necesarias para que su esposo tuviera un
perfecto orgasmo, empezó a masturbarlo y sintió como las piernas ajenas
temblaban, estaba por correrse y él también, la fricción que hacia su falo
contra el cuerpo del vocal estaba por hacerlo estallar.
―Ya
no puedo… Aaaaah….
La
esencia de hyde salió y se derramo en la mano de su guitarrista, por su parte,
el guitarrista se corrió adentro de su esposo y cayeron exhaustos en la cama,
uno al lado del otro, respirando con dificultad, con los ojos cerrados y con
una sonrisa en el rostro.
Pasaron
minutos para que ambos estuvieran recuperados y pudieran decir alguna palabra,
el primero en levantarse fue Kaz, tomo las copas y se llevó la botella a la
cama, sirvió un poco y le dio a su vampiro.
―Ni
creas que me bañare… No creo que pueda mantenerme en pie… Bruto.
―Vamos
bebé. ― Se rio. ― Tú me dijiste que querías más, yo solo obedecí…
―Kazu…
―Amo
verte sonrojado.
―Y yo
amo que lo ames.
Se
dieron un casto beso y tomaron el vino, como buenos bebedores lo disfrutaron
lentamente, sintiendo poco a poco el sabor, la intensidad, el olor, la
sensación.
Minutos
después se quedaron dormidos, abrazos y disfrutando de cada uno.
La
gira de VAMPS estaba siendo como lo esperado, todo un éxito, lleno de
sorpresas, de risas, de alcohol, de conciertos, de recintos llenos, de
maravillosos fans… Todo iba grandioso, más porque dos personas en especial, se
la pasaban dándose melosidades y el genio del jefe había bajado un poco cuando
se trataba de ensayos y retardos.
―Estoy
cansado.
―Pero
fue bueno el concierto, los fans estuvieron intensos.
―Sin
mencionar las bragas que le aventaron a Ju-ken. ― Se burlo Arly. ― Y el sostén.
―También
les toco. ― Se defendió.
―Yo
vi a una chica que se alzó la blusa. ― Comento el cantante. ― De haber estado
en otros tiempos, me la habría llevado a la cama.
―Qué
bueno que eres consciente de que en estos tiempos ya no puedes, eres hombre
casado.
―Kazu
me mataría. ― Se rio.
―Ni
tanto bebé, solo te daría una dura lección… Y sabes cuan duras son.
―¡Kazu!
―¡El
jefe se sigue apenando!
―Claro
Jin.
―No
debería, como si no escucháramos sus gemidos en cada fin de concierto, los camerinos
ya no son los mismos de antes.
―Mentirosos…―
Susurro el vocal.
―”Mas
fuerte Kazu… Si, ahí… Aaaah” claro que te escuchamos jefe, gimes muy fuerte,
hasta me sorprende que puedas salir caminando.
―Callate
Ju-ken, todavía que llegas tarde a tus ensayos…
―Una
cosa no tiene que ver con otra.
―Claro
que sí, todo depende, si me sigues molestando te regañare y amonestare para la
próxima que llegues tarde.
―Oye…
Eso no es juego limpio…
―Lo
es.
―Kaz,
¿Cómo lo aguantas?
―Es
mi princesa. ― Respondió feliz.
―Kazu
nunca se cansaría de mí.
Hyde
camino hacia su esposo y se colgó de su cuello, amaba hacer eso, amaba meter
sus dedos entre el cabello de su guitarrista y besarlo, sintiendo su sabor, sus
suaves labios, sus besos, su aroma… Sentir sus manos tomar su cadera y
apretarlo contra la ajena, haciéndolo suyo en todo momento, adueñándose de él
desde una simple mirada.
Sus
lenguas entrelazadas, sus brazos uniendo sus cuerpos, sus corazones latiendo al
mismo tiempo…
―De
acuerdo, creo que es hora de irnos. ― Dijo el baterista un poco nervioso.
―Sí,
justo ahora. ― Demando hyde sin pena.
Sus
amigos se fueron y los dejaron solos, como en cada final de conciertos, solos
en su camerino, disfrutando de su privacidad, de su amor, de su éxito en el
trabajo… De cada momento que pasaban juntos desde que habían empezado su loca
relación.
Aun
abrazados se veían directamente a los ojos, sonrientes, dando largos suspiros y
castos besos.
―¿Y
de aquí que sigue?...
Pregunto
hyde, en voz baja, viendo a su esposo con ojos brillosos, lleno de preguntas,
de esperanzas, de sueños y anhelos.
―Sigue
ser felices como hasta ahora, a diario, a cada minuto, a cada segundo de
nuestras vidas. ― Le contesto con ternura Kaz.
―Me
gusta más pensar en la eternidad.
―Entonces,
ser felices por la eternidad, mi pequeño vampiro. ― Le juro tomando sus labios
para poseerlo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Un abrazo ♥