lunes, 25 de julio de 2016

Vamp addiction


(Capítulo especial de PIANO DUET KazuHai)

               
Ver todo lo que estaba pasando era maravilloso. Desde lo más mínimo hasta lo más vistoso.
El cantante estaba sentado observando con detenimiento a su alrededor, veía todo lo que había planeado por corto tiempo, veía su dedo en donde estaba aquel anillo que jamás se quitaría.
Estaba casado.
Casado con el hombre que amaba.
Soltó un largo suspiro y sonrió, jamás se había sentido tan complacido en todos los sentidos, sentía que podía ser capaz de todo en ese momento.
―Bebe, ya quédate conmigo. ― Tomo a Kaz del brazo.
―Estoy contigo.
―Estas de aquí para allá. ― Se quejó. ― No te he abrazado desde que dimos el sí.
―Lo sé bebe, es que estaba platicando con Lloyd, me dijo que no fuera rudo contigo esta noche. ― Rio el guitarrista.
―¡Kazu!. ― Se sonrojo hyde. ― Cállate…
―Y dime, ¿Quieres que sea rudo? Puedo ser tierno, como un novio que toma por primera vez a su mujer en la noche de bodas y…
―Kazu, ni soy una mujer ni me tomarás por primera vez.
―Rompes el romanticismo bebé. ― Simulo enojo.
―Es solo que me apenas.
―Amo verte apenado.
―¿De qué hablan empalagosos?
Ken llegó a ellos y se sentó, tenía una copa de vino en la mano y su cigarro en la otra. Veía a sus amigos y le daba mucho gusto verlos así de sonrientes y felices, esos dos chicos merecían estar así, justo como en ese momento, felices y amándose, no preocupándose por terceros ni llorando por distanciarse.
―De cómo voy a…
―¡No te atrevas!. ― Hyde lo golpeo enseguida.
―Auch.
―Eres un salvaje Akuma. ― Rio Ken. ― Déjenme adivinar… Están hablando de su noche de bodas.
―Sip. ― Acepto enseguida Kaz.
―Lo que te espera hyde. ― Se burló. ― Lo bueno que mañana no tienen trabajo, si no…
―Ya ya… ¿Qué tal la pequeña fiesta?
―Fue planeada por ti, no puede estar mal. ― Sonrió. ― Todos la estamos pasando bien.
―Qué bueno, aunque no veo que tengan ganas de irse. ― Se movió inquieto el vocal. ― No al menos hasta que se emborrachen y pierdan el conocimiento.
―Váyanse, ya estuvieron aquí algunas horas.
―¿Podemos?
―Que ansioso estás hyde.
―Yo no…
―Vamos bebé, que ya quiero hacerte el amor.
―¡Kaz!
―¿Qué?
―Nunca cambiaran…― Sonrió feliz Ken. ― Hasta mañana, quizá.
―Pásenla bien.
La pareja camino a la salida tomada de la mano, hyde estaba inquieto y un poco ansioso… No, eso era mentira. Estaba demasiado ansioso, quería estar ya a solas con su novio… No, eso tampoco estaba bien.
Su esposo.
Que bien se sentía decir eso.
Ya quería estar a solas con su esposo, abrazarlo y llenarlo de besos, decirle lo mucho que lo amaba y derrochar miel como jamás creyó posible.
Ya en el auto, ver a Kaz manejar le relajaba, tenerlo a su lado, sentirlo cerca, sentir que estaba ahí para él…
Era una de las mejores sensaciones que podía experimentar.
―¿Qué tanto me ves?. ― Susurro tiernamente el guitarrista.
―Es que… Me tienes hipnotizado bebe.
―Y tú a mí hyde, desde que te conocí.
Kaz beso el dorso de la mano de su novio y la mantuvo tomada, sintiendo ese calor corporal, esa suavidad de la piel, esa electricidad que siempre sentía cuando tocaba a su pequeño vampiro.
Lo amaba, con el alma, con el corazón, con el cuerpo, con todo lo posible y por haber, lo amaba.
Porque ese hombre lo había enamorado sin querer, poco a poco, con su trabajo, su talento, sus celos, sus rabietas, sus sonrisas, sus niñerías, sus palabras, con cada acción…
¿Era posible amar tanto? ¿A tal grado de no poder vivir sin esa persona?
Parecía que sí, porque él lo experimentaba.
Sabía que no podría vivir sin hyde, lo sabía completamente.
Él era su vida.
Su aire.
Él era los latidos de su corazón.
Hyde lo era todo.
Media hora después de camino, llegaron a un edificio que a simple vista se veía de lujo, lleno de brillo y limpieza.
―Aquí no es nuestro hotel…― Hablo hyde curioso.
―Lo sé bebé.
―¿Qué hacemos aquí?
―Ya verás.
Tomaron el elevador y subieron hasta el piso 23, al llegar Kaz abrió una puerta con una tarjeta y hyde entro enseguida, curioso por saber que era.
―Sorpresa. ― Dijo en voz baja. ― Rente esta suite para esta noche.
Hyde veía todo mientras daba pequeños pasos, el lugar era impresionantemente grande, pero lo que más le había llamado la atención era que todo estaba lleno de velas, había rosas y algunos globos, camino hacia la cama sin ser consciente y se encontró con un espacio perfecto, una recamara estilo vampírico, la cama tenía en cada esquina barrotes de madera brillosa y negra, con unos detalles impresionantes, habían cortinas color rolo, las sabanas eran de ceda negra, con un brillo maravilloso, habían pétalos regados por el piso y en un mueble de cama estaba una botella de vino, el favorito del cantante.
Volteo a ver a su esposo y no podía decir nada, así que fue a sus brazos y se colgó de su cuello, lo abrazo con fuerza, con necesidad.
―¿Te gusta?
―Me encanta bebé, gracias.
Sus ojos se conectaron, sus miradas se cruzaron y en ellas veían el deseo que había en sus cuerpos, el amor que había en sus corazones.
―Hazme el amor.
Exigió hyde con voz ronca, viendo fijamente a su esposo a los ojos, metiendo sus dedos por el cabello del guitarrista.
―Hazme el amor toda la noche Kaz, marca tu nombre en mi cuerpo, aduéñate de mí, hazme saber lo mucho que me amas, hazme sentir lo mucho que me necesitas.
Esas palabras dichas en una voz baja pero clara y demandante excitaban a Kaz de manera que nadie más en el mundo podía hacer.
Sin decir nada, solo con ver a hyde le respondió y le dejo mil promesas hechas, las cuales el vocal tomo con recelo y autoridad.
Sus labios se unieron y comenzaron un fuerte beso, sus lenguas empezaron una lucha por ver quien dominaba a quien, pero el resultado seguía siendo el mismo, Kaz era el vencedor, era el que dominaba a su pequeño esposo, el que lo tomaba sin piedad y lo hacía suyo de por vida.
El sabor de los dos se mezclaba y hacían un delicioso elixir, del cual los dos eran adictos, del cual los dos necesitaban para vivir.
Kaz tomo la cadera de su esposo y la junto con la suya, escucho como hyde jadeo de placer al sentir esa acción, al sentir esa virilidad que ya estaba despierta. Entre besos los trajes fueron cayendo al piso, el saco, la camisa, los zapatos, el pantalón, la ropa interior…
―Kazu…― Jadeo hyde al sentir como su esposo pasaba su boca por su hombría.
Empezó a saborear aquella zona, con delicadeza y dedicación, saborear a su pequeño vampiro era una delicia, algo increíble y que solo él podía vivir, solo él, nadie más en el mundo.
Lamio la punta de hyde e hizo movimientos circulares, lamio el falo y succiono los testículos, masturbo y escuchando los jadeos de su novio intensifico sus movimientos, introdujo todo el pene en la boca y comenzó sus envestidas, apretando con las mejillas internas el miembro y rosando levemente con los dientes, llevando la punta hasta la garganta, una y otra vez, sin parar, sin necesidad de aire, disfrutando cada segundo, cada minuto, cada jadeo, cada caricia de su novio.
―Bebé… Voy a…
Se detuvo y tapo la punta, hyde lo vio lleno de sensaciones y le reprocho en silencio.
―Te vendrás cuando este dentro de ti.
Kaz tomo a su esposo y lo acostó en medio de la cama, viéndolo con necesidad y deseo lo beso y abrió sus piernas para preparar aquella zona, metió un dedo, luego dos, hizo movimientos circulares y dilato la entrada.
―Te necesito…
La voz de hyde era sumisa y llena de excitación, era ansiosa y necesitada.
―Y yo a ti…
Le susurro el guitarrista al oído en el mismo momento en el que entraba en él. Un fuerte gemido se desprendió de la garganta del vocal, hyde le enterró las uñas en la espalda y se pegó más a él.
Tantas sensaciones.
Tanto placer…
―Mmmmgh… Kazu… Aaah….
La cadera de Kaz se movía a un ritmo exquisito para hyde, un vaivén maravilloso, lleno de fuerza y delicadeza a la vez, lleno de amor y deseo… Sentir como su miembro entraba y salía del cuerpo de su esposo, sentir como lo absorbía, como lo apretaba, como lo recibía gustosamente lo excitaba demasiado, sentir como el cuerpo de hyde se rendía ante él, como gemía en sus oídos, como gritaba su nombre…
Era una de las maravillas del mundo, una que solo él conocía.
Era tan afortunado…
Abrazo a su novio y le dio un beso en la boca, le dio vuelta dejando a hyde en 4 y alzo la cadera ajena para seguirse moviendo.
―Agárrate de donde puedas. ― Dijo Kaz con voz excitada.
―Oh dios…
Las envestidas comenzaron más fuertes, llenas de intensidad, de necesidad, una, dos, tres… Muchas más, entraba, salía, sudaban, gemían, gritaban sus nombres, uno se adueñaba del otro, el otro se entregaba por completo a su esposo.
Una danza carnal, llena de pasión, de sentimientos, de amor…
―Aaaah, ahí bebe… Mmmgh….
El punto había sido encontrado y Kaz ataco sin piedad, envistiendo sin parar en esa zona, las veces que fueran necesarias para que su esposo tuviera un perfecto orgasmo, empezó a masturbarlo y sintió como las piernas ajenas temblaban, estaba por correrse y él también, la fricción que hacia su falo contra el cuerpo del vocal estaba por hacerlo estallar.
―Ya no puedo… Aaaaah….
La esencia de hyde salió y se derramo en la mano de su guitarrista, por su parte, el guitarrista se corrió adentro de su esposo y cayeron exhaustos en la cama, uno al lado del otro, respirando con dificultad, con los ojos cerrados y con una sonrisa en el rostro.
Pasaron minutos para que ambos estuvieran recuperados y pudieran decir alguna palabra, el primero en levantarse fue Kaz, tomo las copas y se llevó la botella a la cama, sirvió un poco y le dio a su vampiro.
―Ni creas que me bañare… No creo que pueda mantenerme en pie… Bruto.
―Vamos bebé. ― Se rio. ― Tú me dijiste que querías más, yo solo obedecí…
―Kazu…
―Amo verte sonrojado.
―Y yo amo que lo ames.
Se dieron un casto beso y tomaron el vino, como buenos bebedores lo disfrutaron lentamente, sintiendo poco a poco el sabor, la intensidad, el olor, la sensación.
Minutos después se quedaron dormidos, abrazos y disfrutando de cada uno.

La gira de VAMPS estaba siendo como lo esperado, todo un éxito, lleno de sorpresas, de risas, de alcohol, de conciertos, de recintos llenos, de maravillosos fans… Todo iba grandioso, más porque dos personas en especial, se la pasaban dándose melosidades y el genio del jefe había bajado un poco cuando se trataba de ensayos y retardos.
―Estoy cansado.
―Pero fue bueno el concierto, los fans estuvieron intensos.
―Sin mencionar las bragas que le aventaron a Ju-ken. ― Se burlo Arly. ― Y el sostén.
―También les toco. ― Se defendió.
―Yo vi a una chica que se alzó la blusa. ― Comento el cantante. ― De haber estado en otros tiempos, me la habría llevado a la cama.
―Qué bueno que eres consciente de que en estos tiempos ya no puedes, eres hombre casado.
―Kazu me mataría. ― Se rio.
―Ni tanto bebé, solo te daría una dura lección… Y sabes cuan duras son.
―¡Kazu!
―¡El jefe se sigue apenando!
―Claro Jin.
―No debería, como si no escucháramos sus gemidos en cada fin de concierto, los camerinos ya no son los mismos de antes.
―Mentirosos…― Susurro el vocal.
―”Mas fuerte Kazu… Si, ahí… Aaaah” claro que te escuchamos jefe, gimes muy fuerte, hasta me sorprende que puedas salir caminando.
―Callate Ju-ken, todavía que llegas tarde a tus ensayos…
―Una cosa no tiene que ver con otra.
―Claro que sí, todo depende, si me sigues molestando te regañare y amonestare para la próxima que llegues tarde.
―Oye… Eso no es juego limpio…
―Lo es.
―Kaz, ¿Cómo lo aguantas?
―Es mi princesa. ― Respondió feliz.
―Kazu nunca se cansaría de mí.
Hyde camino hacia su esposo y se colgó de su cuello, amaba hacer eso, amaba meter sus dedos entre el cabello de su guitarrista y besarlo, sintiendo su sabor, sus suaves labios, sus besos, su aroma… Sentir sus manos tomar su cadera y apretarlo contra la ajena, haciéndolo suyo en todo momento, adueñándose de él desde una simple mirada.
Sus lenguas entrelazadas, sus brazos uniendo sus cuerpos, sus corazones latiendo al mismo tiempo…
―De acuerdo, creo que es hora de irnos. ― Dijo el baterista un poco nervioso.
―Sí, justo ahora. ― Demando hyde sin pena.
Sus amigos se fueron y los dejaron solos, como en cada final de conciertos, solos en su camerino, disfrutando de su privacidad, de su amor, de su éxito en el trabajo… De cada momento que pasaban juntos desde que habían empezado su loca relación.
Aun abrazados se veían directamente a los ojos, sonrientes, dando largos suspiros y castos besos.
―¿Y de aquí que sigue?...
Pregunto hyde, en voz baja, viendo a su esposo con ojos brillosos, lleno de preguntas, de esperanzas, de sueños y anhelos.
―Sigue ser felices como hasta ahora, a diario, a cada minuto, a cada segundo de nuestras vidas. ― Le contesto con ternura Kaz.
―Me gusta más pensar en la eternidad.
―Entonces, ser felices por la eternidad, mi pequeño vampiro. ― Le juro tomando sus labios para poseerlo. 

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