(Loli fic)
Ayer por la noche recordé que hoy teníamos que estar en un instituto, VAMPS se había comprometido en asistir a una pequeña conferencia para los alumnos de esa escuela para el programa School of rock, eso fue desde hace un mes y no sé porque lo había olvidado… Si no fuese por Kaz-kun estaría perdido.
―¿Y cuánto se supone que va a durar?. ― Me pregunta Kazu.
―Ummm. ― Suspiro. ― No se la verdad…
―Estar con niños no me agrada mucho que digamos, no cuando tuvimos una fiesta la noche anterior, me duele la cabeza.
―No son niños… Casi no, estarán en sus 15 años.
―Bueno, esa edad es difícil, ¿Qué no?
―Pues… Con nosotros en su auditorio te aseguro que estarán quietecitos. ― Me rio.
―Sabía que saldría tu ego. ― Se ríe conmigo. ― Es verdad… ¿Daremos autógrafos?
―No, solo hablaremos, no más que eso.
―Perfecto… Ponte unos pupilentes, tus ojos están rojísimos.
―Es por la borrachera de anoche. ― Cierro los ojos. ― Me los pondré llegando.
Vamos en una camioneta que nos lleva hacia el colegio, anoche tuvimos una pequeña reunión… Fiesta en realidad, hacía unos cuantos días que no tomábamos y ayer fue un día bueno, sin trabajo presionándonos y con alcohol en la mano.
Durante el resto del trayecto Kaz y yo nos quedamos en silencio, tratando de recuperarnos de la resaca para estar presentables en un rato.
―Hyde… Llegamos…
La voz de mi amigo me despierta y me abro los ojos, sin querer me quede dormido, veo hacia afuera y estamos en el estacionamiento del instituto.
―Ya están esperándonos para darnos detalles.
―Encárgate Kazu, tengo que ir al baño,
Quejándome salgo de la camioneta y camino sin mirar a los demás, la resaca no es buena amiga de la luz solar, al menos no mi resaca. Me pongo unos lentes negros y camino en busca del baño, el colegio luce grande y de buena reputación, camino por un largo, veo muchas puertas, pero ninguna dice baños, resoplo y doblo en otro pasillo y sin querer choco con alguien, lo que me faltaba.
―Di… Disculpe, no lo vi y…
Escucho una voz delicada, nerviosa y un poco agitada, me acomodo los lentes ya que por el choque se me desacomodaron y cuando la voz se detiene mis ojos se van al rostro de quien sea que este frente a mí.
La dueña de esa delicada voz es una alumna, tiene el uniforme color café, blusa blanca, chaleco y falda un poco corta, medias blancas y zapatos relucientes, cabello largo y negro, ojos grandes y brillosos, es pequeña y… No es japonesa. Su rostro esta rojo, luce agitada y creo que es porque iba corriendo.
La niña no deja de observarme y presiento que es porque ya me reconoció, sin poder evitarlo le hago una muy ligera sonrisa y ella se sonroja mucho más, lleva sus manos hacia adelante y las junta, cuando me doy cuenta toma mis manos y no puedo evitar sorprenderme… ¿Qué significa esto? Estoy por hablar, pero ella me gana.
―Todos los alumnos vienen hacia acá, si no nos vamos ahora te verán, sígueme.
Asiento inconscientemente y me dejo llevar por ella, toma mi mano más fuerte y caminamos a paso rápido, la pequeña niña conoce la escuela y no nos toma mucho tiempo llegar a un pasillo en donde entramos en la primera puerta que vemos y cierra, nos quedamos aquí adentro, en silencio, yo la miro a través de mis lentes y ella ve sus manos que toman las mías y las suelta apenada.
―Perdón por…
―Está bien. ― La interrumpo.
Sus ojos no me dejan y los míos a ella tampoco, tengo la gran ventaja de tener lentes o ya me sentiría expuesto a esta pequeña alumna… La veo rápidamente de arriba abajo y le calculo unos 16 o 17.
―¿Puedes llevarme a un baño?. ― De repente mis necesidades fisiológicas vuelven.
―Claro.
Abre la puerta y esta vez camina dos pasos delante de mí, sin tomarme de la mano, yo camino tras ella. En algún momento del camino me percato de que estoy viendo como su cadera se balancea, como ese pequeño cuerpo se mueve al caminar y me siento un depravado por observarla de aquella manera, por dios, es sólo una niña.
―Es el baño de profesores, es seguro aquí.
Me señala la puerta y entro sin decirle nada. Dejo mi mochila en el piso y bajo mi bragueta, malditas borrachera, el líquido ligeramente amarillo sale de mi cuerpo y no puedo evitar suspirar de alivio, mi vejiga estaba por explotar. Termino y me lavo las manos, cepillo un poco mi cabello y me seco.
Al salir del baño me encuentro todavía con esa niña, viéndome nerviosa… ¿Cuánto tiempo puede alguien estar color escarlata? Sonrío por dentro y camino hacia ella, camino quizá más de lo normal ya que me paro a escasos centímetros y sus ojos brillan mientras siento como su cuerpo tiembla ligeramente.
―Gracias. ― Hablo en un tono bajo. ― ¿Ahora podrías llevarme al auditorio? Por la parte de bambalinas.
―S… Sí.
Su voz es apenas un susurro y sonrío un poco, me alejo y hago señas de que iré tras ella. Pasa a mi lado y empieza a guiarme, su cabello se mueve al ritmo de sus hombros, se ve que es un suave cabello, pero no tan suave como luce su piel, esa piel de juventud, de adolescencia, piel llena de curiosidades y de vida… Sus pasos son tímidos pero decididos, su cadera… Su cadera se mueve a un ritmo prudente e inocente, su falda de balancea de un lado a otro y deja ver un poco de sus muslos, las medias llegan hasta sus rodillas, tiene un uniforme impecable, tiene un olor dulce y fresco, su rostro es pacífico, transmite tranquilidad y seguridad, luce discreta… Y atrevida a la vez, ese brillo en sus ojos…
―Es aquí.
Su voz me saca de la ensoñación y nuestras miradas se cruzan, observo a mi alrededor y veo a muchas personas yendo de un lado hacia otro, moviendo cosas, quitando, poniendo, dando órdenes… Veo de nuevo a la niña que esta frente a mí y ella me observa como si no existiera nada más en el mundo que yo…
Y solo el jodido infierno sabe lo mucho que me gusta esta sensación.
―Nuevamente gracias.
―Es… Es un placer para mí.
―¿Hyde? ¡¿Donde estabas?! ― Escucho la voz de mi amigo y quito mi mirada de ella.
―Me perdí. ― Me encojo de hombros. ― ¿Qué te dijeron?
―En media hora empieza esto, mientras tenemos que ir a que nos maquillen…
Kaz desvía su mirada a la pequeña que esta frente a mí, yo la miro también y después regreso la mirada a mi amigo quien me ve con curiosidad.
―Vamos con las maquillistas.
Él solo asiente y se adelanta, yo me quedo aun en mi lugar y sin importarme mucho la gente me acerco a ella, me tengo que inclinar un poco para estar a su altura.
―Fuiste muy amable.
Ella solo se me queda viendo con sus grandes ojos brillosos y sonríe poco a poco, es una sonrisa que podría iluminar a todo el mundo, tiene un rostro angelical, está en su plena juventud, en su máxima juventud, apenas va entrando al mundo, apenas va floreciendo.
No digo más y paso a su lado, demasiado cerca ya que nuestros brazos se tocan, ella se queda ahí parada y yo camino lento hacia donde mi amigo fue, pero sin poder evitarlo, volteo a su dirección y lo siguiente que veo es a la pequeña, observándome también, con lágrimas en sus ojos, tapando su boca con una mano y la otra mano tocando el lado de su corazón…
Esa imagen no es nueva para mí, ver a una chica llorar, verla emocionada por verme y expresando ese tipo de movimientos, pero esta vez es raro, esta vez me dan ganas de ir con ella y abrazarla, tranquilizarla y darle un beso en la frente, acariciar su cabello y sentir su cuerpo junto al mío.
Al darme cuenta de lo que estoy pensando apresuro mis pasos y sacudo mi cabeza, como si de esa manera mis pensamientos se fueran.
¿Qué te pasa, hyde? Es solo una niña, una niña de no más de 17 años… Y tú, tú eres un hombre de 45. Me reprendo.
Llego a donde está mi compañero de banda y me siento a un lado de él. Suspiro y hago señas de que vengan a prepararme.
―No sé porque nos preparan, nosotros siempre lo hacemos. ― Me quejo.
―Eso es lo mismo que yo me pregunto. ― Chasquea Kaz. ― Pero eso no importa ahora, ¿Quién era esa niña?
―Claro que importa… ¿Sabes qué? Nosotros lo haremos. ― Llegan las maquillistas a nosotros y suspiro. ― Nosotros podemos hacerlo, gracias. ―Ellas se nos quedan viendo un poco sorprendidas y sin saber qué hacer.
―No se preocupen. ― Habla Kaz amablemente y ellas se van. ― Ahora si respóndeme.
―No sé quién sea, solo me ayudo a encontrar el baño y traerme aquí.
―Aaaah… Que conveniente.
―Fue casualidad, créeme. Chocamos por un pasillo.
―La niña no dejaba de verte, la tienes enamorada. ― Se ríe un poco.
―Es normal a su edad, todas las niñas son enamoradizas en esa etapa.
―Ummm, es verdad…
Tomamos un poco de maquillaje y en silencio empezamos a prepararnos.
Mi boca no habla, pero mi mente está llena de cosas… Una de esas cosas es la pequeña de hace rato y no entiendo porque, seguramente… Seguramente me causo ternura verla tan emocionada por verme, fue muy dulce de su parte, hasta creo que debí de agradecerle esa amabilidad con un autógrafo.
Media hora después nos encontramos en el escenario de un gran auditorio, repleto de adolescentes y cámaras. Hablamos y hablamos, hacemos algunas bromas y los estudiantes se ríen, nos ponen total atención, nos toman fotos, lucen emocionados, las señoritas más que nada.
―Las alumnas de este colegio son demasiado lindas. ― Digo en algún momento y todas gritan emocionadas, tal vez fue algo imprudente de decir pero ya está dicho.
Mientras Kaz habla, yo observo entre el público, inconscientemente, o tal vez no tanto mis ojos buscan a alguien en especial y se estacionan en ese alguien cuando la encuentran.
Ahí está ella.
Con esos grandes ojos, sonriente, emocionada, tomando fotos… Está en la segunda fila, cerca de mí, ella me ve, nuestras miradas se cruzan y nuevamente me regala ese sonrojo encantador.
Vuelvo a las palabras de mi amigo y trato de poner atención, no sé cómo, pero tengo que hablarle nuevamente, con algún maldito pretexto, una sola vez… Una vez más para ver ese rostro angelical y sentir ese tranquilizador aroma.
Al terminar nuestra presentación vamos a una sala que usamos de camerino y camino de un lado a otro, ¿Cómo puedo encontrarla? Si salgo en este momento me verán todos y no sería prudente.
―¿Puedes quedarte quieto?
―No. ― Me quejo. ― Necesito un plan.
―Un plan… ― Suspira. ― ¿Ahora que tramas?
―Hablas como si mis planes fueran de lo peor.
―No son de lo peor, solo son locos e impulsivos, más cuando de chicas se trata y…― Se queda callado. ― No jodas hyde.
―¿Qué?
―Dime que ese plan no tiene nada que ver con esa niña.
―Lo dices como si me conocieras y…
―Mierda, te conozco y bien. ― Resopla. ― Tendrá unos 16.
―Solo quiero darle un autógrafo, por su amabilidad y…
―Ajaa… Que considerado.
―Oye.
―De mujeres de 30 y llenas de experiencia pasaste a niñas inexpertas de 16… ¿Qué pasa? ¿Crisis de los 45?
―Maldito, ¿Crisis? ¿¡Me estas llamando viejo?!
―Nop. ― Dice tranquilo. ― Solo asaltacunas… ― Se burla.
―Ja ja. ― Digo irónico. ― No es como si me la fuera a follar, idiota.
―¿Seguro?... ― Me observa. ― Porque, jefe, te conozco y esa mirada…
―No digas más.
―Te pones de cabeza tu solito. ― Ríe con ganas. ― ¿Y qué plan tienes? La verdad es excitante la idea de quitarle la virginidad a alguien de esa edad, suena muy excitante, si…
―¿Quién está hablando de sexo? Solo dije autógrafo.
―Si, como sea…
―Iré a buscarla y darle el autógrafo, pásame esa libreta.
Kaz lo hace y tomo un plumón de mi mochila, dejo mi autógrafo y agrego un “Gracias por tu ayuda, pequeña” corto la hoja y cuando estoy por salir de la sala le aviento a mi amigo la libreta.
―¿Por qué la agresividad?
―Pon tu autógrafo.
―¿Yo? Pero si…
―Es una orden, rápido.
El resopla y le doy el plumón, firma rápido y tomo la hoja. Me pongo un sombrero y mis lentes, sé que la probabilidad de encontrarla es muy poca, pero… Si la suerte o el destino o lo que sea existe, me ayudarán.
Camino realmente sin saber por dónde voy, si me pierdo estaré en un pequeño problema. Miro a mi alrededor y veo a algunos alumnos esparcidos, trato de disimular, afortunadamente me cambie la chaqueta que use en la presentación así que no seré tan obvio… Eso espero.
Un grupo de alumnos viene hacia mi dirección y entro sin pensar a algún salón, o eso creí que era, veo a donde entre y me pongo nervioso, más al ver como una alumna sale de un cubículo.
Estoy en el baño de mujeres.
Una alumna está aquí.
Y yo estoy como un maldito pervertido.
Al tratar de escapar ella voltea y se sorprende al verme, de hecho, casi puedo jurar que estuvo por gritar si no se tapaba la boca.
―Tranquila. ― Hablo en voz baja. ― No sabía que era el baño de mujeres y… Soy yo, no te asustes…
―Es… Es imposible no reconocerlo. ― Habla nerviosa.
―Hola de nuevo. ― Le sonrío. ― Nos volvemos a encontrar.
Ella sonríe también y me tranquilizo, quizá… El destino si existe y me ayudo a encontrarla, por alguna razón, por algún motivo…
―Es raro que nos encontremos aquí. ― Abre la llave de agua y me ve a través del espejo.
―Caminaba por el pasillo y entre porque unos alumnos venían…
―¿Por qué arriesgarse? ¿Buscaba otra vez el baño?
―De hecho… Te buscaba a ti.
Deja de verme por el espejo y voltea para verme directamente, sus ojos se vuelven más brillosos y su expresión cambia, creo que es de emoción… Y eso me hace sentir bien, me hace sentir poderoso, de alguna manera…
Mis pies mandándose solos empiezan a dar pequeños pasos y llego a ella, la niña se recarga en la barra de lavamanos y queda atrapada entre eso y yo, porque cuando me doy cuenta, estoy a escasos centímetros, haciendo una barrera con mis brazos que están recargados en la barra.
Diablos, huele tan bien…
―A… A ¿Mí?
―Sí…― Susurro.
Nos vemos a los ojos, tan cerca… Veo sus labios y están entreabiertos, como si me invitaran a besarlos, a robarles esa inocencia y castidad que desprenden, como si su lengua me llamara a danzar con ella…
Maldita sea.
¿Por qué estoy pensando en esto?
Debería alejarme, darle los autógrafos e irme, es lo mejor…
Lo sé.
Pero no quiero hacerlo.
Una de mis manos va hacia una de sus mejillas y la acaricio, su piel es tan suave como la imagine, mi dedo pulgar pasea por sus labios, rosándolos, lentamente… Mis ojos vuelven a los suyos y ahora es como si su mirada me estuviera diciendo que la besara, que me apoderara de esos labios, de esa dulce boca.
Regreso mi mirada a sus labios y sin pensar en más cosas, me acerco a su rostro y la beso, solo junto mis labios con los suyos, es un toque pequeño, un beso casto, un rose de labios.
Me alejo y veo que tiene los ojos cerrados, luce tan angelical, añorando algo que quizá sea mi imaginación o no… Pero mientras yo lo añore y ella no se aleje…
La tomo de la cintura y la pego a mi cuerpo, abre sus ojos y me ve con un poco de temor y mucho nerviosismo.
―Sssh… Necesito hacerlo.
Pongo uno de mis dedos en sus labios, como si ella fuera a decir algo y rechazarme, cosa que no quiero y antes de que diga algo, me apodero de sus labios, esta vez no doy un beso casto, esta vez la beso con ganas, con ansiedad, una ansiedad que hacía mucho no sentía.
Aprieto más su cuerpo al mío y siento como ella se mueve entre mis brazos, quiere alejarme, lo hace con delicadeza y respeto pero no dejo que lo haga, la beso más, meto mi lengua en su boca y su suave lengua se encuentra con la mía, este beso se intensifica y ella deja de moverse, sus manos, ahora se colocan por mi cintura y eso me gusta, que caiga, que se deje llevar por mí, que experimente lo que yo estoy experimentando, que lo disfrute tanto como yo…
Y aun que quiera seguir el beso debo alejarme para tomar aire.
Al hacerlo, la pequeña abre sus ojos y esta con un poco de agua en sus ojos, de repente siento una angustia, maldita sea, la forcé a algo que no quería…
―Yo… Dis…
―Fue mi primer beso. ― Me interrumpe. ― Jamás creí que mi primer beso sería tan hermoso.
El alma vuelve a mí y creo que suspiro aliviado. Hace una pequeña sonrisa y ahora sé que esas lagrimas son de sentimientos buenos, al verla así de sentimental no puedo evitar y la jalo hacia mí, la abrazo y ella se aferra a mí.
Esto jamás me había pasado.
No con una niña.
Maldita sea.
―¿Para qué me buscaba?
―Aah si…― Saco las hojas de mi bolsillo. ― Son para ti.
Se las entrego y ella al verlas se emociona tanto que me hace sonreír más de lo normal, las pone en su pecho y suspira, su felicidad me contagia y no dejo de sonreír, estoy por hablar de nuevo pero el ruido de la puerta abriéndose me interrumpe y los dos nos vemos alarmados.
Ella nuevamente toma mi mano y nos metemos rápido a un cubículo, cierra y nos quedamos hasta el fondo, quietos, callados… Uno junto al otro, sin algún centímetro de distancia.
―… Sí, es un sueño hecho realidad, verlos tan cerca… ¡Cuánto daría por besar a hyde!. ― Escucho a una chica que entro al baño.
―Y yo cuanto daría por hacerlo mío. ― Habla otra.
Sonrío por dentro y ella sube su mirada hacia mí, está más apenada, quizá por lo que estamos escuchando y no puedo evitar acercarme y darle un casto beso.
―Es demasiado sexy.
―Pues yo estoy loca por Kaz, lo amo.
Sonrío por el ultimo comentario, si supieran lo galán que es Kaz… Todas caerían enamoradas por él.
Escucho que una de ellas entra al baño y empieza a pedir algo a sus amigas, se queja y hace lloriqueos, la pequeña que está pegada a mí no sabe ni en donde meterse, está muy apenada.
―Odio ser irregular, me baja sin avisarme, ningún dolor, nada.
Dejo de escuchar a las chicas de afuera y me concentro en el rostro que está conmigo, adoro su mirada, adoro esos labios, tal vez es demasiado rápido para decir la palabra ‘adoro’ pero no puedo evitarlo.
Tomo su barbilla y la beso de nuevo, un beso profundo, nuestras lenguas juegan, me gusta sentir el control que tengo sobre ella, me gusta guiarla, me gusta que no me niegue esto, me gusta que su cuerpo reaccione al tener contacto conmigo.
Debo de aceptar que esta situación me gusta, estar encerrados aquí mientras alguien está allá afuera, sin idea de lo que está pasando aquí...
Mi cuerpo sin querer reacciona en este momento y temo asustarla, mi entrepierna me juega sucio y cuando estoy por alejarla un poco de mi cuerpo rompemos el beso al escuchar que salen las chicas, ¿Cuánto estuvieron aquí? Las mujeres tardan demasiado en un baño, creo que sé porque, para hablar, hablar y hablar mientras se peinan y maquillan.
Debo de aceptar que esta situación me gusta, estar encerrados aquí mientras alguien está allá afuera, sin idea de lo que está pasando aquí...
Mi cuerpo sin querer reacciona en este momento y temo asustarla, mi entrepierna me juega sucio y cuando estoy por alejarla un poco de mi cuerpo rompemos el beso al escuchar que salen las chicas, ¿Cuánto estuvieron aquí? Las mujeres tardan demasiado en un baño, creo que sé porque, para hablar, hablar y hablar mientras se peinan y maquillan.
Salimos del cubículo y nos quedamos frente a frente, ¿Ahora qué? Suspiro, sé que no estaré tranquilo, no después de esos besos y en el fondo maldigo a Kaz por conocerme tan bien.
―¿Terminaste tus clases?
―S… Sí, de hecho, hoy no hubo labores por su visita…
―Perfecto. ― Hago media sonrisa. ― Nos vemos en la salida trasera, una camioneta estará ahí.
―¿He? Pero…
―Apurémonos que muero de hambre.
No digo más y salgo rápido del baño, recuerdo más o menos el camino por donde llegue y me encuentro a mi amigo parado afuera de la sala en donde estuvimos, con su celular.
―Vámonos.
―Bien, por esa ansiedad sé que viene algo interesante.
―Cállate.
―Sí sí… Nos iremos a parte, ¿Verdad?
―A veces es bueno que me conozcas tan bien, no hay necesidad de decirte las cosas.
―Idiota.
Nos reímos y tomamos nuestras cosas, nos despedimos en la salida y tomo una camioneta, le digo al chofer que se vaya en otra ya que yo me iré solo, paro en la puerta trasera y me encuentro con esa pequeña figura, esperando, nerviosa e inquieta. Bajo el vidrio de la ventana y sus ojos se encuentran con los míos.
―Vamos, sube. ― Suspira y asiente, es hora de irnos.
Manejo con tranquilidad, estamos en silencio, con un poco de aire acondicionado y música instrumental de fondo, la pequeña se ve nerviosa, desde que subió no ha dejado de jugar con sus manos. Tampoco se ha movido mucho de su lugar, cosa que admito, está muy bien ya que su pequeña falda está un poco desacomodada y un poco de su piel se puede ver… Suspiro, no, esto no es correcto… Aunque, ya la bese… Pero una cosa es un beso y otra cosa es tenerla desnuda debajo de mi mientras entro en ella.
Mierda.
Mierda.
Mierda.
Me concentro en el volante, para empezar, ¿A dónde íbamos a ir? No pensé en eso, no al menos hasta que automáticamente me doy cuenta de que estoy yendo a casa, este es el camino, más bien… Estamos por llegar.
―Es aquí.
―Puedo preguntar, ¿Dónde estamos?
―En mi casa. ― Digo tranquilo.
―¿¡Su casa?!
―Aja… Vamos, entra… Y háblame de tú. ― Sonrío. ― No me hagas sentir viejo.
Abro la puerta y pasa ella primero, después yo. Sus pasos son lentos, cuidadosos, su mirada observa todo a su alrededor, realmente no hay mucho que ver, solo muebles, algunos adornos, música, alcohol…
―Su… Tu casa es hermosa, llena de tu estilo.
―La amo, de hecho yo la decore, cada cosa que ves aquí, yo lo pedí.
―Decorador de inmuebles. ― Se ríe. ― Es maravilloso.
―Gracias. ¿Quieres un tra…― Me detengo, ella es menor así que no puede tomar…― ¿Alguna bebida? Hago un café delicioso.
―Sí, estaría bien, gracias.
―Iré a prepararlo.
Jamás me imagine que conocería la casa de hyde, de mi mayor ídolo en el mundo… De mi artista favorito, del hombre perfecto… Y de un momento a otro, estoy aquí, en su sala, esperando a que el vuelva con el café. Me siento nerviosa, pero a la vez ansiosa y dispuesta a todo aunque… Tal vez a la mera hora no me anime a nada.
Ya me beso, nos besamos. Tuve mi primer beso… Primer beso, primeras caricias, primeros suspiros robados y fue una sensación que iba más allá, que mi cuerpo pedía más, necesitaba más… ¿Podría pasar? Con solo unos besos me hizo tener deseos que no había tenido antes, esa manera demandante me hizo estremecer, se adueñó de mí, yo fui como una muñeca de trapo entre sus brazos, me sentí protegida, sus brazos me rodearon fuerte, exigente…
Realmente necesito más.
Deseo más.
Pero estoy nerviosa y no sé cómo hacer para llegar a eso.
Y es triste. Además, no creo que quiera tener algo con una niña de 16 años… ¿O sí? Qué más quisiera…
―Listo.
Escucho esa masculina voz y me tenso, no sé qué hacer cuando estoy cerca de él, no sé cómo actuar, que decir, que hacer…
Sonrío y tomo la taza, él se sienta frente a mí y toma de su taza… No sé porque pero presiento que él no toma café como yo, tal vez es algún licor ya que mi taza saca humo y la de él no.
Tomo un poco y lo saboreo, está muy rico, no sé de qué café sea pero es delicioso. Al terminar de tragar el café mi mirada se siente atraída por la de él y lo veo a los ojos, su mirada es demasiado intensa y hace que me mueva inquieta, me siento expuesta, quizá sea por la falda… Se ven mis muslos. Tomo un poco más de café y sigo sintiendo su mirada en mí, esta vez lo atrapo viéndome el cuerpo, pasea desde mis pechos hasta mis rodillas, me centro en la taza que tengo entre las manos y trato de no verme tensa, esto es lo que quiero… Quiero que me vea como lo hace en este momento, quiero que él sea el primero, quiero estar con él…
Quizá este loca, sí, pero… Una oportunidad así no existe una vez al mes.
―Es… Está muy rico. ― Comento. ― Me encanta el café y este es demasiado bueno.
―Lo es… Ese café es importado, por lo cual debe ser delicioso.
―Claro…― Tomo un poco más. ― Y tu casa es…
―¿Cuántos años tienes?. ― Me interrumpe y su vista se vuelve un poco seria.
―Die… Dieciséis. ― Me pongo más nerviosa. ― Tres meses para los diecisiete.
―Ya… Lo suponía. ― Suspira.
―¿Por qué?
―Curiosidad…
―¿Es por lo del beso? ¿Te arrepientes de haberme besado?
―No, la verdad es que no. ― Hace una pequeña sonrisa. ― Me gusto besarte, solo que no puede haber… ― Da un suspiro. ― Maldita sea.
Se levanta de su lugar y viene hacia mí, se sienta a mi lado y deja su taza en la mesa de centro, junto con la mía. Nuestros ojos se conectan y mi cuerpo me traiciona, hace que empiece a temblar ligeramente y que mi respiración se entrecorte, ese efecto provoca en mí, no puedo… No puedo evitarlo, es como si sus ojos con solo verme se llevaran mi voluntad y tomaran rienda de ella…
Veo sus labios, quiero besarlo pero no me atrevo.
Quiero abrazarlo pero no tengo valor.
Quiero ser suya pero me petrifico.
Quiero…
―Me encanto besarte. ― Susurra mientras acaricia mis labios con uno de sus dedos.
Me quedo quieta, no puedo decir alguna palabra, mi cuerpo no se puede mover… Su aliento es fresco y con olor a alguna bebida alcohólica… Me gusta, me gusta bastante.
―Tus labios son muy suaves…
Se acerca más, sus labios rosan con los míos, cierro mis ojos y me centro en esa cálida y varonil voz, en el estremecimiento que me regala.
―Son interesantes…
Habla aún en mi boca, rosándome, tan delicado… Tan seductor.
―Hay mucho que besar y disfrutar de ellos.
Susurra esta vez en mi oído y enseguida siento como se apodera de mi boca, siento como su lengua entra enseguida y me besa, me besa de una manera ansiosa y yo le correspondo con más intensidad, con más necesidad, deseaba esto, nuestros besos suenan, nuestros cuerpos piden acercarse más y sin pensarlo paso mis brazos por su cuello y lo acerco más a mí. Sus manos toman mi cintura y me jala a su regazo, hace que me siente en él, que cada pierna mía quede a un lado de su cadera.
Me apeno con esto, es algo nuevo y excitante, como traigo falda es fácil estar así, aunque peligroso ya que solo su pantalón y mis bragas separan la piel desnuda… Y si no confundo, su pantalón empieza a abultarse pero no me importa.
La fuerza con la que me besa me estremece, me dejo llevar, me dejo hacer, dejo que me guie como quiera, que haga de mi lo que quiera… Sus manos toman mi trasero y me pega más a él, hace movimientos hacia adelante y atrás con mi cadera y me doy cuenta de que se siente bien, se siente demasiado bien, tanto así que mi garganta saca un quejido de placer y me apeno aún más.
Nuestras bocas se alejan y nos vemos a los ojos, muerdo mis labios, ese deseo que veo en él hace que sienta algunas cosas en mí, que lo desee… Que mis piernas tiemblen y quiera sentirlo. Nos quedamos de esta manera, él sigue moviendo mi cadera y siento como me humedezco y es vergonzoso.
―Ya no puedo detenerme.
Escucho apenas que dice, en un tono poco audible, un susurro y me baja de él, cosa que me desanima un poco pero esa sensación se va cuando me toma de la mano y me jala hacia un pasillo, en donde entramos a una habitación y cierra enseguida, lo primero que veo es una cama y me veo siendo jalada de nuevo por él, quedamos parados frente al colchón y toma mi barbilla, viéndome intensamente.
―Te deseo. ― Esta vez su voz es ronca. ― Por tu edad e inexperiencia puedo ver que no has estado con nadie…― Me sonrojo y él sonríe levemente. ― Te haré el amor. ― Mi corazón se detiene. ― Te cuidaré, no te preocupes.
Sin decir más, me besa nuevamente con ansiedad, sus manos me rodean, pegan mi cadera a la suya y mis brazos suben a su cuello, ahorita no me importa nada más que esto, que estas sensaciones, que este momento.
Me acuesta en medio de la cama y me observa, me quita los zapatos, las medias, me desabrocha la falda y la baja lentamente, sus ojos se vuelven más brillosos y me incorpora un poco para quitarme el chaleco y la blusa, me deja en ropa interior y me apeno demasiado, jamás había estado desnuda frente a nadie.
Desde aquí, mientras estoy acostada lo observo a él, desde su lugar, parado viendo cómo se quita la camisa, se la desabrocha poco a poco, se desprende de ella, viéndome fijamente se desabrocha el pantalón mientras se saca los zapatos y la tela cae, me quedo petrificada al darme cuenta de que un gran bulto se marca en su bóxer negro, muy pegado.
Inconscientemente me muerdo los labios y siento como mi corazón palpita aun más rápido, podría morir de taquicardia, pero esto es nada a comparación de lo que veo después.
Las manos de hyde se ponen en el resorte del boxer y con esa mirada penetrante en mí y una sonrisa traviesa comienza a bajarselo, mis ojos no pueden quitarse de esa zona y sin querer aprieto mis muslos cuando lo veo totalmente desnudo, con aquel falo que a primera vista luce duro, color entre rosa y rojo, con unas venas un poco marcadas.
Listo para mí.
Listo para conocerme por completo.
Inconscientemente me muerdo los labios y siento como mi corazón palpita aun más rápido, podría morir de taquicardia, pero esto es nada a comparación de lo que veo después.
Las manos de hyde se ponen en el resorte del boxer y con esa mirada penetrante en mí y una sonrisa traviesa comienza a bajarselo, mis ojos no pueden quitarse de esa zona y sin querer aprieto mis muslos cuando lo veo totalmente desnudo, con aquel falo que a primera vista luce duro, color entre rosa y rojo, con unas venas un poco marcadas.
Listo para mí.
Listo para conocerme por completo.
Se sube a la cama y se pone arriba de mí, me besa y acaricia mi piel, me entrego a sus labios y en ese momento me deja completamente desnuda, acariciando mis senos y metiendo algún dedo en mi zona intima, me acaricia esa parte, rosa mi clítoris y me pongo un poco tensa, más al escucharme jadear y pidiendo mentalmente más.
Abro los ojos y lo veo tímida, él igual de demandante toma una de mis manos y la lleva a su erección, hace que lo tome, que lo apriete, veo como hace gesto de placer y un suspiro se le escapa, mi mano siente como su hombría toma vida propia, como se endurece, como se calienta, como crece, hace movimientos con mi mano, arriba, abajo, hace que acaricie la cabeza con delicadeza y me besa, hacemos esto por algunos pocos minutos hasta que detiene sus movimientos junto con mi mano y toma una gran bocanada de aire.
―Ya no aguanto.
Me acomoda totalmente boca arriba y toma un envoltorio y lo abre, veo como saca el condón y se lo pone, al ver su hombría muerdo mis labios y pido al cielo que no duela mucho. Cuando está listo separa mis piernas y viéndome a los ojos acerca su cadera, siento como la punta de su miembro empieza a entrar y me aferro a las sabanas, mi cuerpo se abre para él y suspiro, esto no duele, es solo una pequeña incomodidad que empieza a ser placer.
―Dios… Te sientes muy bien.
Dice con esa voz ronca y me hace apenar, al entrar casi todo gimo más y me besa, muerde mis labios y los hace suyos. Su cadera empieza a moverse y gimo más, es una sensación maravillosa, tenerlo dentro de mí, sentirlo, conocerlo de esta manera… Me aferro esta vez a su cuello y el me abraza, da suspiros en mi oído y siento como intensifica sus envestidas.
Entra.
Sale.
Me hace gemir.
Me hace gritar.
Me hace necesitarlo.
Me hace sentir única.
Se adueña de mí.
Se lleva mi voluntad.
Nuestros cuerpos bailan al ritmo de nuestros gemidos, me entrego a él y él se adueña de mí, empieza a conocer todo mi cuerpo, sin límites, sin permiso, simplemente lo hace y me gusta que sea así, me gusta que me guie a zonas de su cuerpo, zonas que jamás había tocado en alguien más, zonas que me hacen sentir poderosa.
Mientras su cadera se mueve con rapidez me cambia de posición, una y otra y otra, tal vez quiera hacer el kamasutra completo, tal vez deje algo para después… Que más deseo que así sea, mueve mis piernas sin problemas, mueve mi cuerpo a su gusto, me hace experimentar cosas demasiado agradables, me dice palabras que me estremecen, acaricia mi piel con delicadeza, como si adorara acariciarme y eso encoje mi corazón.
Al sentir como mi cuerpo empieza a experimentar un calor inmenso mi mente se queda en blanco y solo siento como me enviste, como sus manos recorren mi cuerpo y como sus labios besan mi piel, sin querer, doy un fuerte gemido y siento como si los dioses del olimpo me castigaran con una sensación poderosa, divina, que me hace sentir extremadamente ligera, cansada, exhausta y saciada.
Con los ojos cerrados, solo siento como hyde se acuesta a mi lado y se mueve un poco, me tapa con alguna sabana y me abraza, me gusta sentirme de esta manera.
―Gracias por este momento.
Susurra en mi oído y seguido de eso me da un beso en la frente, mi alma se goza por dentro y a pesar del cansancio abro los ojos y me encuentro con los suyos.
―Me encantas. ― Suspira. ― Y quizá este mal pero…
―¿Después de esto piensas en eso?. ― Me sorprendo.
―Lo sé, no debería pero no puedo evitarlo. ― Se queda en silencio. ― Pero, ¿A quién le importa?
―A mi no. ― Le sonrío.
―A mi tampoco. ― Me devuelve la sonrisa. ― Y al diablo los demás.
Nuestros labios se juntan de nuevo y esta vez nuestras manos se entrelazan, besa mi frente y suelta un largo suspiro.
―Estamos locos, ¿No?. ― Susurro.
―Todo el mundo está loco, ¿Nosotros por qué no?
―La locura es lo mejor. ― Besa mis manos.
―Iniciemos una nueva locura juntos. ― Mi corazón late más de prisa y sonrío de oreja a oreja. ― Mi niña.
Qué historia tan hermosa y divertida! xD Me reí desde el principio y terminó de una manera increíble. Está en mi lista de fics favoritos ♥ :'')
ResponderBorrarcoincido con la chica de arriba,divertidas y tiernas charlas entre hyde y kaz jajajaja Humor,amor,sensualidad,sexosidad,HYDE HYDE HYDE ♥ turbio y tierno amor al final u.u♥
ResponderBorrarReina de los fanfics :')))) lo ame ame ame!
Gracias por hacerlo,valio la pena cada mes(?,dia,hora,segundo y minuto de espera♥♥♥ *inserte emoticon de aplausos* genia genia,genia♥