lunes, 9 de mayo de 2016

Anata


~Capitulo 4 Confianza~

El grandiosisimo jefe, (como le había dicho ella momentos atrás) les había dado la tarde libre. Él no se había podido negar ante esos ojos brillosos y ansiosos por una respuesta afirmativa.

Déjanos ir por lo menos hoy.― Le dijo su amiga.― Nos lo merecemos después del concierto de ayer... ¿O no Yamamoto?.
El jefe de staff se había quedado sin habla, su amiga en tan poco tiempo y ya le tenía ese grado de confianza a su jefe. Para él eso no era correcto, al menos no en el lugar y horas de trabajo y mucho menos le agradaba que lo metiera en asuntos en donde lo dejara mal parado.
―Fujiwara... Compórtate.― Le había dicho Usui en voz baja.― Takarai-san, podemos quedarnos, siempre hay cosas que hacer.
―¿He? ¡Pero si  me habías dicho que también quieres la tarde libre!.
―No dije eso exactamente Natsumi... Takarai-san, disculpe a Fujiwara, suele ser muy efusiva y...
―Honesta, directa, divertida, fresca...― Contestó el vocalista sonriente y viendo a su amiga.
―Sí, todo eso y más...
―Heeey jóvenes, sigo aquí.― Hablo la protagonista de la pequeña charla entre ellos.― Entonces, ¿Nos dejas libres?
Los ojos de su amiga brillaban y también ella lo tomaba del brazo y lo jalaba un poco, eso sin mencionar el pequeño puchero que hacía. Hyde le sonreía, ese gesto de confianza que hacía ella con él lo hacía sentir bien.
―Merecen esta tarde libre.― Confirmó él.
―¡Eres el mejor jefe!... No, que digo el mejor, el grandiosisimo mejor jefe que pueda existir.
La efusividad de su amiga lo seguía sorprendiendo. Ella se había aventado a los brazos del vocalista, gritando emocionada. Él la abrazo también, ¿Así se sentía tener una amiga? Porque si eso que estaba sintiendo lo era... En toda su vida se había perdido de una gran satisfacción.

Y eso había pasado momentos atrás. Ahora los dos trabajadores se encontraban hablando mientras el jefe atendía una llamada telefónica.
―¿Entonces que harás hoy?.― Le preguntó Usui a su amiga.
―Umm no sé, ir a mi departamento y limpiar un poco o dormir o... Ni idea.
―Fujiwara, pediste día libre ¿Y no sabes que harás?
―Exacto... Y eres malo, en vez de que me invites a algún lugar me reclamas.
Saldré con mi novia.
, lo imagine y agradéceme por eso, esa pobre chica, su novio prefiere el trabajo que a ella, ¡La tienes tan abandonada!
―No porque quiera.
―Trabajas mucho.
―Mi puesto lo amerita, no me puedo dar el lujo de dejarlo abandonado y perderlo.
―No hablamos de abandonarlo... Solo de no vivir para el trabajo.
―Algo así como ¿"Trabaja para vivir y no vivas para trabajar"?
―Umm , creo que ... Si fuera tu novia ya te hubiera dejado por tenerme tan abandonada.
―No sería así. Si fueses mi novia nos la pasaríamos juntos porque trabajamos en el mismo lugar y eres mi segunda al mando, piénsalollevaríamos buena relación.
Viéndolo de esa manera...
―Una pareja perfecta.
―Disculpen, cosas de trabajo.― Dijo el vocalista llegando y guardando su celular.
―Gracias por dejarnos esta tarde Takarai-san.
―Lo merecen Usui.
―Natsu, podemos irnos juntos.― Le propuso Usui a su amiga.
―No quisiera que perdieras tiempo...
―Sabes que no, no contigo.
El artista solo presenciaba la plática de los dos que estaban con él. ¿Que era esa mínima incomodidad que sentía? Sí, se sentía incomodo entre ellos. Le incomodaba la voz tan cálida de los dos, la forma de hablarse y mirarse... ¿Porque esa sensación? Seguro era porque ellos dos parecían novios y él estaba como tercero en la intimidad de una pareja.
Además había escuchado decir "Pareja perfecta" a Usui, cualquiera que los viera sabría que eran esa pareja que muchos quisieran tener.
Se llevaban como amigos, confidentes, novios... Hasta hermanos... No los había visto tanto tiempo juntos como para decir que también como amantes y esposos pero no lo dudaba.
―... Ya te dije, ve a lo tuyo, no te preocupes.
―Pero...
―No es bueno estar todo el tiempo juntos Yamamoto, debemos darnos un respiro.― Dijo ella a punto de romper en risa.
―Nos lo damos... Cuando te mando a hacer algo y yo me quedo en otro lugar.
―Umm es verdad...
―Puedo acompañarte.― Anunció el vocalista sin darse cuenta realmente.
―¿Enserio? ¡Claro! Y te puedo invitar algo de comer, cocino muy rico, ¿No es así Yamamoto?
―La mejor.― Confirmó su amigo.
―Entonces ya está, vamos hyde, no hay que perder tiempo, nos vemos mañana y disfruta de la tarde, por favor, se mucho mucho muy afectuoso.
―Claro, hasta mañana, Takarai-san, cuide de ella por favor.
―No te preocupes.
Usui hizo una pequeña reverencia y se fue.
Los dos amigos caminaron por el pasillo. Ella nuevamente tenía tomado el brazo del artista y así caminaban, los que se encontraban en el camino los veían sorprendidos, ¿Cómo había podido romper el hielo esa simple chica con alguien tan superior? Sin duda esa chica tenía que tener un gran tacto con la gente.
―¿Quieres alguna comida en especial?
―Te dejo la elección.― Le contesto su amigo sonriente.
Subieron al auto lujoso del vocalista y durante el camino ella le estuvo dando indicaciones de hacia dónde ir, también estuvo cantando varias canciones de las bandas de su jefe, ver y escuchar eso fue lo más interesante que algún día pensó podía existir.
―Es aquí.
Los dos bajaron del auto y ella tomando del brazo a su amigo lo guio a un edificio en donde tomaron un elevador, observaron la pequeña pantalla superior en donde marca el número de pisos y se bajaron en el número ocho. Al llegar a una puerta ella saco sus llaves y abrió enseguida.
―Pasa, no es la gran cosa pero te aseguro que es muy confortable, tiene todo lo que un departamento pueda tener y es súper cómodo, yo lo amo, es mi primer departamento propio, lo compre con mi dinero.
Takarai entro con una media sonrisa, las palabras de su amiga lo habían hecho sentir de alguna manera inquieto. Seguramente esas palabras eran porque el nadaba en dinero y por supuesto, no vivía en un lugar tan pequeño.
Observó todo, como había dicho ella, su departamento era un lugar muy confortante, se sentía como un hogar, con esa calidez de familia aunque suponía él, vivía sola.
Había una pequeña sala, una pequeña cocina, una pequeña y agradable terraza y un pasillo en donde estaría la habitación y el baño. En las paredes habían cuadros, algunas pinturas de paisajes y de otras cosas, fotos familiares, un mueble lleno de música y películas, una pantalla, aparato de música y colecciones de cosas pequeñas.
―Me gusta.
―¿Lo dices enserio?
―Mucho, ¿Porque?
―Bueno, eres millonario y apuesto a que este departamento es del tamaño de tu baño.― Bromeo ella.
―Pero que dices, no es tan pequeño, es del tamaño justo y tampoco tengo una enorme casa en donde los baños son tan grandes.
―Bueno, te creo.
―Para la próxima te invitare, aunque a comparación de ti no cocino tan bien, pero algo podemos hacer.
―No te puedes retractar de esa invitación.
―No me atrevería.
Sonrieron los dos y ella se fue a la cocina, empezó a sacar todo para su comida y él se sentó al otro lado de la barra para poder observar a detalle.
Su amiga era de constitución delgada y delicada. Una cara a la que muchos llaman angelical, cabello largo, lacio y negro. Una sonrisa encantadora y ojos grandes y brillosos, sus caderas eran notorias aunque no como las de las americanas, sus pechos... Tamaño promedio, no eran de los que solía disfrutar con "amigas" después de una borrachera, pero tampoco le desagradaba que fuera así, es más... En ella todo veía perfecto.
―... ¿Me escuchas?
La voz de su amiga lo saco de su ensoñación y la vio a los ojos, ella lo veía con curiosidad, a poca distancia, bueno, no menos de quince centímetros.
―¿En que estabas pensando?
―En... Que eres mi primer amiga no-famosa que tengo, es grandioso.― Mintió.
―Eso me alegra, soy algo nuevo para ti.― Dijo sonriente.― Te decía que hay vino en el mueble de allá, por si quieres.
Hyde vio el mueble que su amiga señalaba y el asintió para después ir por la botella, la tomo y sonrío al ver el año de la cosecha, era de sus preferidos. Tomo dos copas y sirvió un poco, probo un poco después de haber disfrutado del aroma.
 que es tu preferido.
―Como lo...
―Privilegios que tenemos algunos que trabajamos para ti.
También sabes muy bien mis gustos en ropa y accesorios.. Vino... ¿Algo más?
―Perfume, comida, clima, música, películas... ¿Quieres que siga?
―Mejor dime, ¿Hasta qué grado llegas de fan?
―Si entraras a mi habitación seguro te asustarías, pensarías que hago brujería contigo o algo. 
―Entonces, ¿Haces brujería?
Ella negó con la cabeza divertida, dejo su copa y camino hacia el pasillo, hizo que hyde la siguiera y llegaron a una puerta la cual ella abrió para después entrar tras él.
Como había dicho su amiga, era difícil no pensar que ella no hacia brujería con él. Vio todas los cuadros que tenia de él, solo, con sus bandas. También había fotos de sus compañeros de staff y de los viajes y conciertos que habían tenido. Había también algún sombrero que él había usado y no volvió a ver, al igual ropa...
―Esto se llama ser una fan psicópata y no te preocupes, que es totalmente sin fines de lucro.
Él la observo sorprendido, ella lucia orgullosa de todo lo que tenía y él no se sintió mancillado ni nada, al contrario, le gustaba saber que a tal grado, su amiga lo admiraba.
―Bueno, estoy sorprendido, tienes un buen museo aquí.
―Lo sé, he pensado en dejar que tus fans vengan a ver todo esto, admiren todo lo que hay, claro, cobraré, mucho me ha costado sacar sombreros y ropa del trabajo.
―¿Hablas enserio?
―¿Lo de cobrar o mis robos sin fines de lucro?
―Lo de cobrar.
―Claro, me puedo hacer millonaria y ya que estás aquí, ¿Puedes firmarme algunas cosas?
―¿Millonaria?
―Solo bromeo, por lo menos rica si... Sigo bromeando, esto es mi santuario, solo yo puedo observarlo, y ahora tu... Y Yamamoto, nadie más.
―Eres una mala integrante del fandom.
―Ni modo, cada quien cela a quien quiere, entonces, ¿Autógrafo?
Él sonrió y asintió, ella tomo un plumón y él empezó a firmar algunas cosas, ahora sabía dónde estaba el sombrero que tanto le gustaba.
La comida ya estaba lista, los dos amigos platicaban mientras comían, ella lo hacía reír mucho, lo hacía olvidarse de sus problemas, de sus cansancios y frustraciones.
Tan refrescante.
Tan cálida...
―¿Tienes trabajo?
―No, al menos no importante.
―Perfecto, iremos a pasear tu y yo.
―¿He? ¿A dónde?
―Ya veremos, te prestare una gorra, la verdad no quiero ser perseguida, odiada y asesinada por una tropa de hydeist si te llegan a reconocer.
―No pasara, soy bueno para camuflarme.
―Más te vale o te dejare solo si te llegan a reconocer, correrás un maratón solito.
―Eres mala amiga.
―Bueno, si me invitas un helado, correré contigo.
―Hecho.
Las ocurrencias de su amiga eran las mejores que podían existir. Terminaron su comida, tal y como había presumido ella su comida era deliciosa, apenas terminaba su platillo y ya añoraba ese exquisito sabor, ese delicioso sazón.
Las horas pasaban y ellos se divertían, con solo una chaqueta, gorra y lentes el artista podía pasar desapercibido en las calles Y ella sonriente y emocionada por una tarde (casi noche) de compras y comida.
―Es muy emocionante ir de compras contigo hyde.
―Lo mismo digo, hagámoslo nuevamente.
Salieron riendo de una tienda cuando se dieron cuenta de que estaba lloviendo, fuerte, el cielo corría peligro de caerse.
―A la de tres corremos a tu auto.
―¿Qué?
―¡¡Tres!!
Salió corriendo su amiga y él entre risas y quejas la siguió, afortunadamente no quedaba tan lejos el auto, desafortunadamente se mojaron mucho, las gotas parecían cubetazos de agua.
―¡Oh dios! Estamos empapados, ¡Mojaremos las vestiduras de tu auto!
―No es nada, se cambian y ya.
―Claro, lo dice el millonario de Japón.
―Exacto.― Sonrió el artista.
―Si te enfermas será mi culpa y moriré,  no puedes enfermarte, en absoluto.
―Tenemos que cambiarnos rápido... Tu departamento queda más lejos que el mío.
―¿Eso qué quiere decir?
―Que "La próxima" de la que habíamos hablado hoy por la tarde se adelantó un poco... Iremos a mi departamento.
―¿Enserio?
, ahora, abróchate el cinturón.
Con la emoción a todo lo que da, ella hizo caso. En menos de media hora ya estaban entrando a un enorme edificio, lleno de luz y seguridad, impecable y lujoso.
Tomaron un elevador el cual era tres veces más grande que el de su departamento, bajaron en el piso 20, más altura que el suyo. Entraron y lo primero que vio fue un gran ventanal en donde se podía observar Tokyo, lleno de luces.
―Es sorprendente.
Camino al ventanal y observo todo, a esa altura todo se veía pequeño e impresionante.
Sin querer estornudo y en ese momento sintió una toalla rodearla, se giró y vio a su amigo regalándole una pequeña sonrisa, el llevaba una toalla alrededor de su cuello.
―La que se enfermara creo que serás .
―Soy un poco delicada con los cambios de clima.
―Tienes que bañarte, vamos.
―¿A dónde?
―A mi habitación.
Eran amigos, ella actuaba normal con él, tranquila y relajada pero lo cierto era que moría de nervios cada que estaba cerca de él, ¿Cómo no estarlo? Si era su mayor ídolo, un dios al que adoraba profundamente. Ya había sido mucho nerviosismo cuando él había estado en su habitación, ahora ella lo estaría en la habitación de su amigo.
“A mi habitación” Tres palabras que la paralizaban, eran palabras inocentes, iban a su habitación porque ahí había un baño, pero no podía evitar sentirse nerviosa.
Esas tres palabras que dichas por un amigo son nada, entonces, ¿Porque con él se ponía así?
No, ella no podía confundir las cosas. Solo eran amigos, sólo le había pedido amistad.
Tenía que convencerse de eso, o de lo contrario...
Esa relación se volvería dolorosa y peligrosa.

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