jueves, 12 de mayo de 2016

Anata


~Capitulo 5 Inquietud~

Estaban los dos en la habitación, él buscaba algo de ropa entre su armario. Ella observaba todo con detenimiento, el espacio personal del artista, ella estaba ahí, ¿O era un sueño? No, no podía ser ya que se sentía demasiado real. Ese nerviosismo que experimentaba, esa contracción de estómago que tenía desde que había entrado al departamento... Era muy real.
―Ten, pijama y toalla, allá está el baño.
―Gracias, también deberías de cambiarte.
―Lo haré mientras te bañas.
―Bien.
Natsumi camino al baño, respiraba un poco más rápido de lo normal. Estar a solas con su amigo era algo inquietante. No sabía porque, había estado ya sola con él... Bueno, en una habitación no.
Entro a la ducha y el agua caliente resbalo por su piel, cerró los ojos y suspiro.
Ser amiga de su mayor ídolo era lo más que ella había pensado tener. No podía empezar a preguntarse si había hecho bien. No podía empezar a reprocharse por haber aceptado sabiendo muy en el fondo el riesgo que podía correr al estar tan cerca de él.
No podía.
Dio otro suspiro y rato después salió del baño, con la ropa que tenía el aroma de él, al salir lo vio sentado en la cama revisando unos documentos y a la par veía su celular, se veía muy concentrado y trato de no hacer ruido alguno, cosa que no pudo llevar a cabo.
Estornudo.
―Rayos.― Se quejó ella.
―Estas enfermando.
Le dijo su amigo mientras se acercaba a ella. Puso su mano en la frente ajena para tomar la temperatura y con un poco de sorpresa negó con la cabeza.
―Tienes un poco de temperatura.
―Estoy bien.
―No, no lo estas, o no lo estarás.
―No es la primera vez que enfermo.
―Pero si es la primera conmigo, le dije a Usui que te cuidaría y mira, enfermaste.
―No lo tome personal Takarai-san.― Bromeo ella.
―No tengo algo para hacer comida decente.
¿Tienes ramen?
Mucho.
―Amo el ramen.― Sonrió Natsumi.― Comamos ramen.
―Iré por él, tu acuéstate.
¿Que yo que?
Acuéstate.
Los dos se quedaron viendo a los ojos, él estaba serio, ella nerviosa pero lo ocultaba bien.. O al menos eso quería pensar.
¿No te quieres acostar?.― Ella nego.― Debes reposar, comer y reposar.
¿dónde debo acostarme, doctor?
Él sonrió ante el "doctor" y observo su cama, la señalo con los ojos y ella siguió su mirada, llego a la enorme cama y abrió los ojos.
¿Quieres que me acueste en tu cama?
¿Dónde si no?
¿No tienes habitación de invitados?
―No y aunque tuviera, estas enferma y no podría cuida de ti.
―El sillón está bien para .
―Hace frio en la sala.
―No importa.
Quedaron en silencio, el observándola con curiosidad. Ella soportando su mirada y encadenando a sus nervios que estaban por salir como caballos desbocados.
¿Qué es?.― Pregunto ella ante la mirada de su amigo.
¿Porque no quieres dormir en mi cama?
―Es tuya, dormirás ahí también, no se...
―Señorita Fujiwara; No me diga que usted es...
Detuvo sus palabras y ella hizo gesto confuso, ¿Ella era qué? Observo a su amigo para que el continuara sus palabras, como no lo hacia ella capto el mensaje y se puso un poco más nerviosa, pero divertida.
¿Virgen?.― Él asintió.― ¿Tu qué crees?
―La verdad no me había puesto a pensar en eso pero... Ahora que salió el tema...
Su amigo la vio, detenidamente, de arriba abajo, se acercó un poco a ella, un poco más… Hasta invadir su espacio personal. Ella se quedó quieta, conteniendo la respiración y sus nervios a flor de piel, ¿Que tramaba? Se vieron a los ojos y el artista inconscientemente vio los labios de su amiga, no duro más de dos segundos su vista ahí y la devolvió a los ojos.
Se alejó con media sonrisa.
―No lo eres.
¿Cómo lo supiste?
―Tu reacción... No luciste incomoda por haber invadido tu espacio personal, ni nerviosa... Tus labios... Estaban entreabiertos, tu mirada... Un brillo normal... Estas en la habitación con un hombre y estas como si nada, una virgen habría estado temblando desde que entro a mi departamento.
¿Es verdad todo eso?
―La verdad no lo .― Él rio.― Pero  me confirmaste con tu "¿Como supiste?" solo he improvisado mi respuesta.
―Vaya, creativo, ¿He?
―Por supuesto, además  no puedes estar nerviosa por estar aquí ya que somos amigos, hay chicas no vírgenes que se ponen como gelatina si tan solo las veo, así que lo que dije, no me hagas mucho caso.
―Yo me creo todo, así que cuidado Takara-san.
―Lo tendré en cuenta, Fujiwara.
Se sonrieron y el salió de la habitación. Ella se sentó en el borde de la cama, dejo sacar un gran suspiro, se le había olvidado respirar en esos segundos de acercamiento. Vio a su alrededor, la cama era grande, con telas muy suaves ante el tacto, una habitación notoriamente masculina, no habían muchas cosas, un poco fría... Tal y como es la habitación de un hombre solo y que se la pasa más durmiendo en sillones y habitaciones de hotel que en su propia cama.
Suspiro y prendió la t.v que había, estaba segura que ese aparato era solamente de adorno, hasta dudaba de si algún día había estado prendida.
Busco canales y se detuvo en uno en donde salían videos musicales, con un poco de pena empezó a quitar la colcha de la cama, las cobijas y sabanas también y tras dar un suspiro, se metió en la cama, la sensación era de suavidad, esas telas sin duda eran de las más finas.
Vio la tv mientras esperaba a su amigo, estornudo varias veces y empezaba a sentir un poco de escalofríos.
―Confirmado, me he enfermado.―Dijo ella en voz alta.
―Mañana no irás a trabajar.
Escucho a su amigo y lo vio entrar con una pequeña mesita de cama, con ramen y vino, que combinación... Puso la mesita entre sus piernas y se sentó a su lado, en un sillón individual.
―Puedo ir a trabajar.
―No, no puedes, reposo harás mañana.
―Pero...
―No se le discute al jefe.
Se vieron a los ojos y con media sonrisa empezaron a comer ramen, ella tomo una pastilla que le había llevado su amigo y mientras veían la t.v acabaron su cena. El artista se llevó las cosas y ella fue al baño a lavarse a boca y la cara, deseaba que esa pastilla que había tomado le hiciera efecto ya que se sentía un poco peor desde que había sentido esos escalofríos.
Se fue a la cama nuevamente y sin prestar atención a lo que hacía en el borde de la cama se quitó el sosténhaciéndolo aun con la playera puesta. Lo dejo en el mueble que estaba a lado de la cama y se acostó. Se sentía agotada, como si hubiese corrido un maratón de 100 km.
Por su parte, el vocalista estaba entrando cuando vio cómo su amiga se alzaba un poco la playera para quitarse el sujetador, vio un poco de su piel, por más que quiso, no pudo quitar la vista.
Lo cierto era que ninguna mujer había dormido en su cama, ninguna había entrado siquiera a su departamento y ver a aquella criatura cómodamente, en su cama, desprendiéndose de algo tan femenino confiadamente; Lo hacía sentir extraño y sorprendentemente cómodo.
Se acercó a su amiga y la observo, ya estaba dormida, toco su frente y se dio cuenta de que su temperatura seguía, la destapo un poco y puso la calefacción, baja para que no enfriara tanto.
Se fue a bañar y al salir se encontró con que su amiga se había movido un poco, ahora estaba totalmente destapada, con la playera un poco desacomodada... Se veía su estómago, tal vez un poco más allá.
La tapo nuevamente y se fue a secar el cabello. Apago la t.v y las luces, solo dejo la pequeña lámpara que había en su mueble, se sentía cansado pero no tenía sueño, o tal vez no quería dormir, quien sabe cuál de esas dos era la razón.
Observo de nuevo a su amiga, toco su frente y la temperatura había subido un poco, decidió que lo mejor era destaparla un poco, dejo la cobija hasta su cintura y al momento de hacerlo ella se movió dejando nuevamente la playera más arriba de lo normal, él se lamentó de haberle dado algo tan grande para ese cuerpo. Una playera de botones, ¿Quién rayos había dicho que las playeras también podían llevar botones? Botones solamente las camisas y sacos.
O eso al menos eso pensaba solo en ese momento.
Tomo la playera y al querer bajarla noto que se había desabrochado un poco. Mostrando piel... Tal vez más de lo permitido. No, tal vez no.
Estaba mostrando más de lo normal.
Sin querer observo, observo y observo ese pedazo de piel, lucia tersa y delicada, al tacto seguramente que era suave y deliciosa... Vio un poco más abajo y pudo notar unos rosados pezones, diablos. ¿Porque lo había dejado en ese aprieto? Suspiro profundo pero continuo observando, unos pechos promedio, que eran perfectos para ese cuerpo. Sus pezones... ¿Era su imaginación o estaban erectos? Claro, debía de ser su imaginación. Seguramente lo era.
Se obligó a taparla de nuevo y apago la luz de la lámpara.
Dio un gran suspiro y se acomodó en su lugar, lo mejor era borrar esas imágenes de su cabeza si no quería atormentarse con ellas cada noche.
Al día siguiente él se fue temprano a trabajar, se fue no sin antes dejarle un rico desayuno y medicina, junto con una nota.
Ella despertaba, con la luz de la mañana en todo su resplandor. Cuando abrió los ojos observo todo, no tardó mucho en recordar en donde estaba, se sentó en la cama y sintió un poco de frio en su piel, bajo la mirada y observo que estaba desabrochada, prácticamente hasta la boca del estómago. Odiaba moverse tanto por las noches.
Vio la charola en donde estaba el desayuno y lo primero que tomo fue el pedazo de papel que estaba ahí.

Me fui temprano al trabajo, como tu jefe te ordeno que no vayas a trabajar, ¡Sin objeción! Quédate descansando, cuando llegue quiero verte ahí así que no se te ocurra siquiera salir a tomar el sol.
HYDE.

Ella sonrió ante la nota y suspiro, ¿Porque era así? Lamentablemente empezaba a darse cuenta de que le seria difícil no tener sentimientos esclavizantes hacia él.
El artista estaba en su oficina, firmando algunas cosas cuando el jefe de staff entro tímidamente.
Takarai-san, disculpe la interrupción pero... ¿Puedo hacerle una pregunta?
―Por supuesto Usui.
¿Sabe dónde esta Fujiwara? He llamado a su celular pero no me contesta, ella nunca falta, no sin avisar.
El vocalista suspiro y asintió con la cabeza, el mismo había apagado el celular de su amiga para que nadie la molestara y pudiera descansar. La verdad era que no quería que se comunicara con su otro amigo, o seguramente el iría corriendo a ella... ¿Porque se sentía así?
―Anoche saliendo de una tienda de ropa nos tomó la lluvia por sorpresa, llovía fuerte y nos mojamos, está ahora descansando.
―Se enferma con facilidad, por favor, permítame ir a su departamento y cuidar de ella.
―No, ella está en mi departamento, la deje descansando y no vendrá a trabajar, no te preocupes.
La sorpresa de Usui era notoria, en ese departamento... Asintió lentamente y haciendo una reverencia salió de la oficina, tomo su celular y marco nuevamente el número de su amiga, con suerte, ya estaba despierta.
El desayuno que le habían dejado era delicioso, era comprado de algún restaurante así que lo disfruto más, él se había tomado la molestia de llamar a alguien tan temprano. Estaba viendo su celular, por alguna razón estaba apagado, ella nunca apagaba su celular lo cual le había parecido extraño, al momento de prenderlo llamadas y mensajes de Yamamoto invadían su bandeja de entrada, sonrió al ver la preocupación de su amigo y cuando estaba por llamarlo, entro la llamada de él. Contesto enseguida.
¿Cómo estas?
―Enferma, tengo gripe.
―Me lo dijo Takarai-san... Y también me dijo que estas en su departamento.
―Si... Fue sin querer... Yamamoto...
―No me digas que...
―Solo dormimos, pero... Usui...
―Ese tono lo conozco, ¿Que te mortifica?
―Me regañaras, me lo dijiste antes de que empezara la amistad con él...
¿Tan pronto? Llevan pocos días de amigos, Natsu, no puedes.
―Lo sé, pero ¿Qué quieres que haga?.
―Que te dejes claras las cosas, o sufrirás y odiare verte sufrir.
―Tengo miedo.
Natsu nunca tiene miedo, no dejes que ocurra¿Esta bien?
―Haré mi mejor esfuerzo.
¿Hoy dormirás en tu departamento?
―Eso quiero, necesito alejarme un poco.
―Entonces pasare la noche contigo, ¿Esta bien?
―Gracias, nos vemos entonces.
―Reposa.
Colgaron y ella suspiro, su amigo bien le había dicho las cosas...

FujiaraTakarai-san es conocido por ser cautivador, casanova... Galán, no será solo amistad, tal vez por su parte si pero de la tuya...
También.
Es tu ídolo, lo amas... Dirás tal vez que solo como fan y aunque sea así, con el trato te enamoraras, eso pasara y entonces sufrirás, sufrirás porque tu amigo, que es tu ídolo se la pasa con mujeres y solo te ve como amiga, no puedes tener esos sentimientos o dolerá, debes de tener claro que solo es amistad, solo eso, Natsu.
Lo tengo claro, yo me conformo siquiera con amistad... Nada más.
Por favor, que sea así, lo que dure su amistad.
Así será.

Lo malo es que nunca pensó que en tan poco tiempo esas palabras se fueran como agua entre sus manos.
No podía pasar, esas palabras que ahora eran agua tenían que solidificarse, de alguna manera.
Al fin y al cabo, apenas empezaba a surgir tal confusión.


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