lunes, 16 de mayo de 2016

Anata


~Capitulo 6 Tacto~

El vocalista estaba ya entrando a su departamento, llevaba un poco de fruta y jugo para su amiga, según había escuchado, eso era grandioso para alguien enfermo.
Al entrar a la habitación vio a su amiga lista para irse... Algo en él se decepciono, pensó que tal vez ella podía quedarse otra noche, claro, para que reposara.
―Has llegado, ¿Cómo estuvo el trabajo?
Pregunto ella con voz tranquila pero tal vez un poco inquieta, ¿Porque? Decidió no hacer caso a eso y sonrió, le dio la fruta que estaba picada y tenía un poco de miel y el jugo de naranja.
―Bien, ¿Cómo te sientes?
―Mejor, gracias por cuidar de .
―Veo que te vas...
―Sí, es hora de ir a casa.
¿Porque no te quedas?.― Ella negó con una sonrisa.
―Ya pase una noche aquí, no podría una más.
¿Qué tiene de malo mi departamento?
―Nada, es solo que... Mi gatita, debe estar triste porque no me ha visto en varias horas.
―Aun no te repones, Natsuquédate... O esta vez nos quedamos en tu departamento.
―Gracias por tomarte tan enserio el cuidarme, pero no es necesario... Yamamoto me cuidara.
―Me dijo que había estado tratando de comunicarte.
, hablamos hace rato...
―Entonces, no hay marcha atrás.
―No... Por cierto, esta delicioso esto.
Le dijo a su amigo mientras tomaba un poco de manzana con miel, se llevó el tenedor a la boca y su amigo solo vio como ese pedazo de fruta entraba en su boca y era comido de una manera... Sensual, ¿O era nuevamente su imaginación? De repente recordó la noche pasada y su mirada fue a los pechos de su amiga, cosa que evito enseguida y cerró los ojos.
―Te llevo a tu casa entonces.
―Eso me gusta.
Salieron de la habitación y caminaron hacia el estacionamiento donde estaba el deportivo, subieron y esta vez en estuvieron en silencio, algo le decía al artista que su amiga tenía algo, pero no podía imaginar que.
Natsu... ¿Pasa algo?
¿HuUmm... Nada, ¿Por?
―Estas muy callada y seria...
―Es solo la gripe, pasara mañana.
El asintió, ¿Porque sentía que no era eso? No sabía. Llegaron al departamento de ella y se despidieron.
Solo con un adiós de mano.
Al entrar a su departamento se fue directo a la cocina y tomo el alimento de su gatita, hizo un ruido con las whiskas y el plato y su pequeña apareció de repente, llorando sin parar y acariciándose en las piernas de ella.
―Perdón por dejarte tanto sola.― Acaricio a su bola de pelos y la dejo comiendo felizmente.
Se fue a su habitación y se aventó a la cama, vio los posters que teníalas cosas-robadas-sin-fines-de-lucro y suspiro. No podía dejarse llevar ni ser tan tonta.
Se puso algo cómodo y vio la televisión hasta que llego su amigo.
Un Yamamoto con medicinas, cosas para hacer de comer y flores de regalo había llegado a ella quien sonriente lo abrazo y puso las flores en un florero.
―Son hermosas.
―Si, en cuanto las vi dije "Tienen que ser para Fujiwara", ¿Cómo te sientes?
―Ahora... Un poco mejor, aunque me siguen dando escalofríos.
Deberíamos ir al doctor.
―Sí, deberíamos.― Respondió tomando un poco de sandía que había picado su amigo.
¿Estas segura que no quieres ir?
Sip, estoy bien, no es nada grave.
―Bueno, te hare una comida deliciosa, solo espera.
Aquí me tendrás como estatua.
Bromeo su amiga quien seguía comiendo sandia, su amigo empezó a cocinar y se concentró hasta que la comida había quedado lista.
Los dos en la sala, con la comida en sus platos comían en silencio, Usui sabía que ella tenía algo, su silencio era porque sus pensamientos flotaban como globos en un cumpleaños en su cabeza.
―Comparte tu mortificación.― Hablo él.
―Cada que veas que empiece a resbalar, agárrame Yamamoto, no dejes que caiga.
―Hablas de...
―Sí.
Quedaron en silencio nuevamente. Ella se centraba en su comida, él la observaba preocupado, bien sabía que eso pasaríaconocía a su amiga y sabía que no podría soportar mucho estar en la relación que había pedido el artista.
―Te sujetare fuerte.― Le respondió su amigo.
―No quiero dejar de ser su amiga.
―Aunque te tortures, sabes que eres su amiga y lo serás siempre y cuando...
―Sea solo eso.
―Supongo.
Aaaaah¿En qué momento me metí en esto?
―Pues...
―No me respondas.― Lo interrumpió y después se rio.― Ya me mentalice, amistad y todo estará bien, mejor eso a después verlo de lejos nuevamente... Mi actitud me ayuda, cada que siento peligro bromeo y soy sincera a muerte, eso me ayudara.
―Me gusta tu optimismo.
―A mi también.
―Ese ego...
¿Te gusta? Vaya, ¡A mi también!
Dejaron sus tazones y rieron con fuerza. Era bueno ver así a su amiga, sonriente y alegre, con su ánimo de siempre.
La noche la paso con ella, cuidado esa pequeña temperatura que había tenido.
Al día siguiente los dos se fueron al trabajo, ella mucho mejor y con su ánimo nuevamente intacto. Al llegar al estudio tomaron los dos sus radios y el su pequeña agenda, caminaron por los pasillos y todos deseándole recuperación rápida a ella.
¿Cómo es que saben que estuve/estoy enferma?
―Nunca faltas, ayer preguntaron, les dije.
―Chismoso.
―Comunicativo.
Ella tras darle un golpe a su amigo rio y paro esa risa por la sorpresa de ver a su otro amigo enfrente de ella, con el ceño ligeramente fruncido, o eso parecía.
Takarai-san.―Saludo Yamamoto.
¡Hola hyde!
Lo saludo ella y se aventó a sus brazos, esta vez el sin sorprenderse correspondió enseguida el abrazo, ese pequeño cuerpo... Le gustaba sentirlo entre sus brazos.
―Veo que estas mejor.― Le contesto él.
―Sí, anoche fue poca la temperatura, ¿No es asíYamamoto?
―Muy mínimo.― Respondió el amigo.
¿Entonces está bien que trabajes hoy? Puedes tomarte el día también.
―No es necesario hyde, si me quedo en cama me sentiré peor, estoy bien ya.
―Entonces vamos, quiero mostrarte algo.
Hyde sujeto la muñeca de su amiga y empezó a caminar, ella siendo jalada por él se despidió rápido de su otro amigo, dándole una mirada tranquilizadora.
¿dónde vamos?
―A mi oficina, hice unos bocetos para unas playeras.
―Todos tus goods son grandiosos.
―Lo sé.
¿Hola ego?
―Mi ego te dice hola.
Bromearon y llegaron a la oficina, fueron directo al escritorio y ella vio los bocetos, eran grandiosos como siempre, sin duda. Los fans lo amarían.
―Perfectos.
―Los hice anoche, no podía dormir y de repente me vino la idea.
Él se había acercado a ella, no, más bien casi la estaba abrazando por la espalda, ella con los brazos extendidos veía los bocetos y el había llegado a ella para tomar los bocetos también y había quedado en posición posterior a ella, con los brazos extendidos, tomando los bocetos junto con las manos ajenas 
¿Porque no podías dormir?
Pregunto su amiga, con nerviosismo, controlando sus emociones. Tenerlo tan cerca, hablando en su odio, sintiendo su aroma, su piel...
―Un recuerdo me estuvo atormentando...― Respondió el recargando su cabeza en el hombro de su amiga sin darse cuenta.
¿Recuerdo?
―Si... Un recuerdo, una situación... Cosas sin importancia.
―Si te quitaron el sueño quiere decir que son importantes.
―Espero que no...― Se quedó callado un momento.― Tengo hambre, vayamos a almorzar.
―Bueno.
Salieron de la oficina. Dicho recuerdo que el había mencionado no era más que la noche que había estado ella durmiendo en su cama. Sí. Esas imágenes que había visto se reproducían una y otra vez en su mente, atormentándolotorturándolo.
¿Qué clase de amigo era que tenía pensamientos así con su amiga? Sin duda uno pésimo. Debía de controlar esos momentos de hombre deseoso de una mujer o desahogarlos con alguien más. No podía romper la confianza y amistad que tenía con Natsumi, no quería.
Llegaron al comedor y muchos ojos los vieron con cautela, los amigos tomaron su comida y se sentaron en una mesa apartada.
―Dame de ese.― Le dijo su amiga tomando un poco de comida.― Siempre con Yamamoto comparto comida, él toma un poco de lo que se me antoja para así darme cuando termine la mía.
―Es muy considerado.
―Es un encanto de hombre, sí.
―Si quieres algo más solo puedes tomarlo, ¿No?
―Sí, pero me da flojera pararme por algo más así que lo hacemos así.
―Ya veo... Ah, mañana habrá una pequeña reunión... ¿Quieres venir?
¿Reunión?
―Sí... Algunos amigos.
¿Y diversión llamada zorras?.― El asintió.― Entonces paso, no me gusta eso.
―Ya te dije que no somos exhibicionistas.
―Aun así, no quiero que detengas tu diversión por no dejarme sola.
―No pasara... ¿Vienes? Solo iremos a tomar algunas copas y nos vamos.
Ummm no gracias.
―Algún día dirás que sí.
―Bueno este no es el día.― Respondió ella con una sonrisa.
El día paso rápido, trabajo y más trabajo, risas, bromas. El artista a ratos la veía y se pasaban unos minutos platicando hasta que Usui la llamaba por radio y se iba.
Hyde empezaba a odiar esas interrupciones, le gustaba estar mucho con su amiga, es más... Sentía cada vez más que esos pocos ratos con ella no le eran suficientes, como cuando fumaba.
Un cigarro no le era suficiente y quería más y más pero sabía que era peligroso, que para su salud fumar tanto era malo y cuando vio que el cigarro empezaba a ser dueño de él tuvo que dejarlo. Lo consiguió. Dejo ese delirante vicio pero no podía negar que aún se le antojaba una calada siquiera.
Ahora con su amiga era algo parecido, quería más tiempo con ella, más... Y algo le decía que sería peligroso, solo que esta vez él no estaba seguro de si podría dejar ese vicio... Un vicio viviente... ¿Alguien se podía hacer vicioso de una persona?
Bueno, si no se podía o no había nadie que pasara por eso...
El corría el riesgo de ser el primero.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Un abrazo ♥