jueves, 19 de mayo de 2016

Anata


~Capitulo 7 Translúcido~

Había pasado ya un mes y medio. Sí. Un mes y medio de amistad, de locuras, de pequeñas confesiones. De trabajo y de confianza. En esos días solo habían tenido dos conciertos de la banda creada por el artista. Natsumi seguía con su ánimo de siempre, como se había prometido así misma, su actitud no cambiaríaencerraría bajo miles de llaves esas confusiones que empezaba a tener hacia su amigo, la fuerza con la que ella lograba ocultar lo que realmente la pasaba era sorprendente.
Natsudespués de comer vayamos a vestuario.
―A ti no te gusta estar en vestuario Yamamoto.
―Lo ... Pero hoy quiero un poco de relajación. Vestuario es perfecto.
―Ni tanto, están todas las que se encargan también.
―Las mando a hacer algo más.
¿Problemas con tu novia?
―Totalmente.
Tras un suspiro los dos continuaron comiendo, su amigo lucía un poco mortificado pero lo cierto era que su relación nunca había sido tan sólidatenían más bajas que altas. No podía culpar del todo a su amigo... O tal vez . Él se la pasaba trabajando, bien le había dicho un día que su novia lo terminaría... Según veía ella, eso estaba por pasar, se lamentó por su amigo.
―Dejemos lo mío de lado... ¿Cómo vas con Takarai-san?
¿Cómo voy? Bien.
―Sabes a lo que me refiero.
―Tengo totalmente claro todo, así que estoy bien.
―Me gusta saber eso, aunque no creas que he visto esos pequeños celos que se dan.
¿Celos?
Takarai-san se molesta cada que llego a ustedes o te llamo.
―En absoluto, no es así.
Ummm.
―Deja de suponer. ¡Oh! Dame de eso.
Natsumi tomo un poco de carne del plato de su amigo y tras un reproche del mismo sonrieron. Era cierto. El artista y ella a veces se celaban... Un poco, o eso daban a conocer. El jefe de staff no era tonto y se daba cuenta de algunas cosas, claro que su amiga negaba todo, ya no sabía si era bueno que ella se diera cuenta o no.
Como habían dicho, terminando de comer se fueron a vestuario, platicaron a fondo sobre la situación de Usui y su amiga le dio ánimos para que llevara todo con calma, su amigo en verdad quería a su novia, pero no estaba dispuesto a dejar su trabajo, no ese en el que tanto se había esforzado.
Su día empezaba a perder color del díaúltimamente estaban teniendo mucho trabajo, se venía un concierto de L'Arc~en~Ciel y tenían que tener todo al nivel de semejante deidad.
Mientras ella caminaba por algún pasillo se distrajo con una figura conocida que caminaba a la cafetería, sonriente camino rápido y de un salto llego a la espalda de su amigo.
¡Buu!.― Pronuncio divertida.― Te cache, comerás algo sin ¡Eres tan malo!
―Si quieres que muera de un susto, estuviste a nada de lograrlo.― Le dijo su amigo serio pero con diversión en los ojos.― Venia por un poco de vino, ¿Quieres?
¡Claro!
¿Ya terminaste de trabajar?
, estaba por ir a mi locker y tomar mi bolsa.
―No te vayas aun, espérame un rato y nos vamos juntos.
―Eso es como horas extras.
―No te pagare.― Se quejó él.
―No me quedaré.― Se defendió ella.
―Bueno, te pago con una rica cena, ¿Que dices?
―Trato hecho jefe.
Dibujaron una sonrisa en su rostro y caminaron a la oficina de él. Al llegar ella se sentó enseguida en el sillón que se encontraba frente al escritorio, se acostó y suspiro.
Le gustaba mucho estar con él, le gustaba mucho estar a solas con él y en su oficina, solo acompañándolo mientras trabajaba, en un silencio para nada incomodo, en un silencio donde solo se escuchaban las teclas de algún teclado, sus respiraciones y algunos rayones en papel por su firma. Le gustaba estar en ese sillón, acostada y simulando quedarse dormida. Lo mejor era cuando él la despertaba.
Tan pasivo.
Tan amoroso.
Tan delicado.
Esa voz que le regalaba cuando le hablaba en tono bajo para no asustarla. Las caricias que le daba en las mejillas y su cabello. Cuando abría los ojos se encontraba con esas orbes negras y brillosas, con esos labios tan delicados, con esa piel... Ese cabello. Ese olor.
Suspiro al sentir su corazón latir sin parar. Con cada recuerdo de esos sus sentimientos salían de donde estaban encerrados, los dejaba libres por pocos minutos y los volvía a encerrar, hasta nuevo aviso.
El vocalista trabajaba, veía unas hojas, las leía, revisaba su correo y suspiraba. Tantos documentos, tantas letras, tantas firmas, negaciones y afirmaciones. Prefería hacer sus goods, pensar en ideas para los conciertos, diseños... Eso era mejor que lo que hacía en ese momento.
Tomo un sorbo de su vino y observo hacia el sillón.
Inevitablemente dio un gran suspiro. De esos suspiros que te llenan los pulmones hasta su máxima capacidad. Sus ojos estaban fijos en aquella criatura que yacía en aquel mueble en donde tantas veces había el dormido. Lo cierto era que ella lucia mucho mejor que el ahí.
Ella hacia ver todo mejor.
Ella hacia ver mejor su oficina. Su sillón, su estudio... El edificio completo.
Su mundo.
Ella hacia ver todo mucho mejor.
Lo hacía ver mejor a él.
Y no sabía porque.
O tal vez si pero no lo aceptaría, no conscientemente. No podía, no quería.
El tiempo que llevaban de amigos eran tan grandiosos que el sentía que pasaban como agua, las semanas días, los días minutos, los minutos segundos. Sonaba tan malditamente cursi... Hizo media sonrisa ante sus pensamientos. Se recargo en su cómoda silla y cerró los ojos. Al hacerlo, vio como las imágenes de su amiga pasaban una y otra vez.
Ella sonriendo.
Ella comiendo.
Ella riendo.
Ella haciendo pucheros.
Ella durmiendo.
Ella molesta.
Ella sumergida en sus pensamientos.
Ella apenada.
Ella... Todas las imágenes eran ella, todo era ella.
¿Cómo podía ser? De repente su mundo se había convertido en una persona, en un solo nombre, en un solo apellido. En una sola calidez y en un solo olor.
Pero no podía ser. ¿Porque? Porque solo podían ser amigos.
Y lo sabía.
Continúo con su trabajo, una hora más y ya... pero antes de eso dio un último vistazo... Verla dormida en su sillón, en su oficina... Lo relajaba.
Hora y media después él se encontraba al lado de ella, observando esa angelical imagen. Empezó a acariciar su cabello, sus mejillas. Una voz en tono bajo y cálida.
―Hermosa... Es hora de irnos.
Paso su dedo pulgar por esas mejillas sonrosadas, bajo poco a poco a la comisura de sus labios y acaricio el labio inferior. Suspiro. Esos labios, esa boca...
Jamás le había gustado tanto escuchar su nombre, jamás había amado tanto ver unos labios mientras se movían para hablar. Jamás había amado tanto ver observar a alguien.
―Mi ángel...― Dijo él en apenas un susurro.
Vio como ella se movía un poco y sonrió. Acaricio su cabello y hablo de nuevo.
―Dormilona... Si no te despiertas ahora no habrá cena.
La vio abrir los ojos y sonrió aún más, ojos grandes y brillantes. Ojos que eran la ventana a su alma realmente, aunque era buena para ocultar algunas cosas, lo sentía, lo sabía.
―No es necesario amenazar.
―Pero sirvió.
―Sin duda.
Divertidos salieron del edificio. Era ya de noche, en el auto del artista todo era extremadamente rápido. Verlo conducir era fascinante, verlo tan concentrado, tan imponente.
Tan suyo y a la vez tan ajeno a ella.
Llegaron a un restaurante, al entrar los dos, sin excepción vieron, o creyeron ver algunas miradas en su respectivo amigo.
Ellos la veían mucho.
Ellas lo veían mucho.
Tomaron su mesa y vieron la carta, no era la primera vez que entraban ahí así que pidieron el platillo especial del día.
―... Yamamoto me dijo que ayer vino una mujer a buscarme.
Sip, de unos treinta, dijo que te conocía y que quería hablar contigo.― Contesto su amiga.
―No creo conocerla.
―Yo creo que , de tus tantas noches, ella dijo que te había conocido en una fiesta de VAMPS.
Aaah...
―Si...
―Yo les dejo claro que solo son eso, una noche... No pienses que...
―No pienso nada hydeestá bien, te conozco... Como si no me hubieses contado tus aventuras.
―Tu no me has contado mucho de tus conquistas.
―Me entrego más a mi trabajo.
―Pero has tenido.
.
Cuéntame.
Él la vio a los ojos, un poco suplicante por escucharla hablar de alguna pareja que ella haya tenido. Él quería saber un poco de ese lado suyo… Vio a su amiga suspirar pesadamente y cerrar por unos segundos los ojos.
―Me enamore de un chico… Mucho realmente... Él fue el primero en todo, mi primer amor... Mi primer beso... Mi primer experiencia... Yo quería todo mi futuro con él, como toda adolescente.
Los ojos de su amiga parecían nostálgicos y a la vez llenos de felicidad. Algo en el dolía, ¿Que podía ser? Tomo un poco de vino y la vio a los ojos para que siguiera.
―Estuvimos siete años juntos.
¿Que paso?
―Tuvimos un accidente en carretera...― Detuvo sus palabras por un momento.― Él iba de copiloto, uno de nuestros amigos manejaba, dos chicas íbamos atrás... Todo fue rápido. El que conducía murió en el momento... Nosotros tres llegamos al hospital... Mi amiga, novia del conductor sobrevivió pero no soporto la muerte de su novio, ellos llevaban ocho años... Solo me llego la llamada de sus padres diciéndome que había fallecido también. Mi novio... Él...
Su voz se iba apagando, poco a poco. Una luz de dolor y nostalgia la inundaron, suspiro profundo y trago sus lágrimas, no quería llorar. Pero ese recuerdo, el recuerdo de aquel chico que la hizo mejor persona, aquel chico que la hizo tan feliz.
… El quedo muy herido, estuvo casi dos semanas en el hospital, yo tuve solo unas fracturas en la pierna y brazo... Mi novio luchaba, lo hizo realmente bien pero quien quiera que esté en el cielo quiso llevárselo, fuera como fuera.
―Lo siento mucho, no pensé que...
―Antes de morir el me hizo prometer que no perdería mi ánimo de siempre, me hizo prometer que siempre sonreiría, que  disfrutaría de la vida, me hizo prometer que no haría lo que una vez mi amiga hizo... Entre lágrimas se lo prometí pero tenía miedo de no cumplir la segunda cosa que me pidió. En esos momentos realmente quería irme con él, no podía vivir con la idea de que el no estuviera a mi lado... Pero el recuerdo de sus palabras, de mis promesas me hizo ser fuerte; Sigo recordando aquel día, sin ningún detalle menos.  "Prométeme que nunca dejaras de sonreír, que nunca dejaras ese grandioso y hermoso animo que te caracteriza, prométeme por favor que vivirás tu vida, que la vivirás hasta que seas viejita y estés llena de nietos. Prométeme que te enamoraras, mucho más que ahora, que amaras a ese hombre que espera por ti en algún lugar de este mundo, que tendrán muchos hijos y que serán felices, prométeme también que no te derrumbaras por esto, yo deseaba tener una vida contigo pero estaré allá arriba, observando lo feliz que serás, así será desde ahora." Esas palabras me dijo.― Hablo su amiga en tono bajo, su mirada era ausente, con dolor, él se estaba lamentando mucho por haber tocado el tema.― Tengo muy gravadas esas palabras en mi memoria.
―No quise hacer que revivieras esa etapa de tu vida, perdóname.
―Está bien, han pasado seis años desde eso.― Ella tomo de su vino.― Estoy segura de que si no me hubiese hecho prometer todo eso... Hubiera caído un día después que el... De ahí, solo fueron chicos de momento, no me he vuelto a enamorar, experimentar tal dolor... Dime cobarde, pero mientras pueda evitarlo, no entregare mi corazón.
Al momento de decir esas palabras ella sintió un dolor en eestómagosintió que se traicionaba ella misma, sabía que había entregado ya su corazón. Sabia de primera mano que ya lo había hecho, pero prefería no prestar atención a eso, prefería que al verse al espejo viera solo una sombra borrosa y no ver claramente ese amor real, no ver a ese hombre real que ahora se hospedaba en su corazón. 
¿Estas cerrada al amor?.― Ella negó.
―No, menos si prometí que me enamoraría... Solamente... No quiero sufrir nuevamente, no quiero enamorarme, es un dolor que te desgarra el alma, es un dolor que te cala los huesos, que te hace sentir asfixiado, que te hace sentir que te ahogas, que pesas... Que deliras... ¿Alguna vez te has enamorado?
Esa pregunta lo tomo por sorpresa. ¿Alguna vez se había enamorado? La verdad era que no. No lo había hecho... No hasta hace algunas horas, no hasta hace algunos días. No hasta que se había encontrado con aquellos ojos. No hasta ese momento.
Pero prefirió mentir.
Prefirió que sus sentimientos, o tal vez confusión quedaran translucidos. Prefirió que esas sensaciones, que esos sentimientos quedaran solo para él.
Como un hermoso y doloroso secreto.
Después de haberla escuchado, después de saber esa historia y el que ella no entregaría su corazón... Menos tenía pensado dejar a la luz su debilidad... Él no podría llenar un amor tan fuerte como había sido su primer amor.
―El amor no es para .
Fueron sus palabras. Palabras que como agua helada, como hielo habían caído sobre ella. Seis palabras, seis palabras que nunca creyó le dolerían tanto, palabras que nunca creyó dolerían tan vívidamente.
Ella solo asintió con una débil sonrisa.
Debí imaginar esa respuesta.
Su comida estaba en la mesa, los dos empezaron a comer, en silencio, cada uno sumergido en sus pensamientos. Esa charla había salido sin siquiera haber sido planeada, esa platica había tomado un rumbo que ninguno creyó terminaría doliéndoles.
Eso era lo que tenían ahora.
Confesiones ocultas, sentimientos atrapados, palabras dolorosas, pasados dolorosos, presente translucido y un futuro confuso.

2 comentarios:

  1. Un capítulo tan hermoso y tan triste a la vez T~T Espero que todo se quede bien entre ellos >< un gran abrazo Tsukii ♥

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  2. tsukii sensei esta historia me esta poniendo mucho muy emocionada, le pones arto sentimiento a la historia trajica de amor de la prota, es divino *aplaude*
    saluditos :)

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Un abrazo ♥