~Capitulo 9 Susurro~
Cuando los dos estaban viendo el atardecer culminar; El artista vio como lagrimas corrían por las mejillas de su amiga, empezó a sentirse un poco inquieto. ¿Porque lloraba? ¿Porque estaba así? ¿Había hecho algo malo? Tal vez besar su mano le incomodo, pero de eso a llorar. No podía ser posible. ¿O sí? El famoso se llenaba de preguntas hasta que un minuto después escucho en apenas una voz audible una palabra, había sido un nombre. Un nombre que en ella sonaba lleno de amor y entrega.
―Yui...
Ese había sido el nombre que había escuchado. Cuando dijo ella ese nombre se le llenaron más los ojos de lágrimas.
Lloraba por su novio.
Lloraba por él.
Por su recuerdo.
Aun le dolía.
Aun lo amaba.
Aun lo anhelaba.
Y eso le hacía doler su corazón. Tal vez ella tenía un hermoso recuerdo de cuando estaba con su novio, tal vez los dos amaban ver el atardecer. Por eso ella se había puesto nostálgica. Él dio un suspiro pero tomo más fuerte la mano ajena. Era su amigo y no la dejaría en ese momento por más que doliera verla sufrir por alguien más.
―Hacia mucho no veía un atardecer como este.― Hablo su amiga.
―Yo lo había visto solo en la playa... O eso creo.
―Me alegra haberlo visto contigo.
Natsumi volteo a ver a su amigo, él la vio con una media sonrisa. Observo esos ojos brillosos por las lágrimas, esos ojos que estaban inyectados en sangre por llorar, esos labios que se tornaban más rojos, esa nariz roja y sus mejillas húmedas.
No era grato que una mujer llorara, ellas no deberían de llorar jamás. Pero tampoco hacían justicia; Su amiga se veía hermosa en ese momento, ese rostro angelical lucia hermoso entre lágrimas.
Él se maldecía por esos pensamientos. Ella había llorado y el solo veía esa hermosura tan natural y sensible.
Con cuidado el cantante llevo su dedo pulgar y limpio unas lágrimas de las mejillas ajenas. Las quito con mucho cuidado y con delicadeza, con tranquilidad y complicidad. Acomodo un poco su cabello y sonrió. Ella solo dio un enorme suspiro al momento en que cerraba los ojos.
―Lo siento.― Le dijo ella.
―No te disculpes.
―Natsu, hora de irnos, ¿Dónde estás pequeña floja? ¡Me dejaste recogiendo todo solo!
Los dos se sobresaltaron al escuchar la voz de Usui por la radio. Ella enseguida sonrió y tomo ese artefacto.
―Flojo serás tú por querer que yo te ayudara, tremendo abusador de poder; Enseguida voy.
Guardo su radio y dio un suspiro más, se acomodó el cabello y limpio un poco más de lágrimas.
―Es hora de irnos.
―¿Quieres venir conmigo?
―¿He?
―En la camioneta, ¿Quieres venir con nosotros?
―Con L'Arc~en~Ciel... ¿Bromeas? No, moriré de los nervios.
―Vamos, no moriste conmigo, ¿De qué te preocupas?
―Grandiosisimo ego Takarai-san.
―Es mi fiel compañero.
―No puedo, dejare solo a Usui.
―Estoy seguro de que el estará sano y salvo.
―Acaso son celos los que me muestra, ¿Jefe?
―En absoluto señorita.
Riendo caminaron a donde estaban ya las camionetas listas para irse. En el camino el artista intento convencer a su amiga de irse con ellos pero no lo consiguió.
Cada quien se fue como había llegado.
Natsumi entro a la camioneta de su amigo y dio un gran suspiro, cerró sus ojos y pasó sus manos por la cara. Su amigo Usui la vio curioso.
―Natsu...
Ella lo volteo a ver y Yamamoto supo enseguida que era, suspiro y cerró los ojos, negó lentamente y la vio con mortificación.
―Lloraste.
―Usui...
―No puedes más, ¿Verdad?
―Ya no.
―Entonces... Ya...
―Sí. Ya no quiero huir Yamamoto, paso y no hay retorno.
Su amigo asintió levemente y la vio a los ojos, ella se veía un poco perdida y el acaricio sus mejillas.
―Estas totalmente enamorada de Takarai-san.
―Como jamás creí que pasaría.
―¿Y con lo de Yui? ¿Te sientes bien?
―Me siento tranquila, estaba viendo el atardecer cuando me di cuenta de que era imposible dar retorno, le confesé a Yui mientras veía el cielo que como se lo prometí, me volví a enamorar.
―¿Ahora qué sigue?
―Nada, seguir como hasta ahora.
―Será difícil.
―Lo sé.
Tardaron un poco en llegar al estudio, cuando estuvieron ya en el edificio todos empezaron a bajar todo y se metieron rápido a sus oficinas. Tres famosos se habían ido enseguida, el vocalista estaba en su oficina esperando a que su amiga fuera con él pero una hora después de su llegada no había aparecido por ahí. Él un poco inquieto salió a buscarla, quería invitarla a cenar algo.
Al caminar por los pasillos en su busca dio con ella en el área de sonido. Estaba esta vez con tres de sus compañeros, riendo, platicando y según parecía, pasando un buen momento.
Sus celos salieron.
Era molesto.
―Natsu.
Entro el artista a la sala y fue directo a ella. Al verlo los tres hombres que estaban ahí se quedaron callados y quietos, viéndolo con respeto y asombro.
Su amiga sonriente lo recibió, le dio un beso en la mejilla y se colgó del brazo de su amigo.
―¿Ya casi terminas el trabajo?
―Sip, solo guardamos esto y ya... Me estaban diciendo los chicos que hoy hay una pequeña reunión en un bar cerca de aquí.
―¿Irás?
―Claro, terminando aquí.
―Yo...
―Perdón la interrupción; Natsu, nos vemos allá.
―Por supuesto Nagasawa, ya llego.
―Takarai-san; Con su permiso.
Los tres chicos hicieron reverencia y salieron enseguida de la sala. Su amiga sonriente dejo unos cables en una caja y la tapo, acomodo algunas cosas y lo vio sonriente.
―¿Tu que harás?
―Bueno, la verdad es que venía invitarte a cenar.
―¡Oh!, me sabe mal pero... Cenemos otro día, ¿Si?
―¿Debes ir a esa reunión?
―Sí, me divierto mucho, además ya prometí que estaría ahí.
―¿Usui irá?
―Llegara en un rato, fue por su novia.
―No sabía que tenía novia.
―Pues la tiene.
Eso le aliviaba, solo era amiga de ese chico.
Se vieron por un momento, él no tenía algún pretexto para decirle a ella que se quedara con él, tampoco era nadie para negarle su salida. Suspiro con pesadez, no le gustaba la idea de que ella estuviera con otros en una 'reunión', de pensarlo le daba un dolor en el estómago.
―Te dejo en el bar.
―Está bien.
Cerraron la sala y caminaron al elevador, ella iba sonriente. Ante su mirada estaba emocionada.
Como había dicho ella, el bar estaba muy cerca. Cuando el artista aparco vio como muchos hombres entraban, algunos con pareja, otros solos.
No le gustaba.
Ella salió del auto y el junto con ella, vio la fachada del bar, no lucia tan mal.
―Gracias por traerme.
―¿Estarás bien?
―¿Preocupado?.―Él asintió.― No es la primera vez que vengo a una de las reuniones del staff, es todo tranquilo... ¿Tienes trabajo mañana?
―Por la tarde.
―¿Quieres venir? No es como tus fiestas, pero tal vez no la pases tan mal.
―No estoy invitado.
―Que importa, es tu staff, puedes venir... Y estas invitado por mí, ¿Que más quieres?
―Me pueden reconocer.
―Vi una gorra y lentes en tu auto, ¿Que dices?
Él no tuvo que pensárselo mucho. Quería estar con ella. Quería ver cómo era ella con sus amigos. Quería estar a su lado. Y sobre todo... Quería cuidarla de los ojos indiscretos. Abrió su auto y se puso la gorra y lentes. Se cambió la gabardina y se quitó un poco de collares y anillos que lo delataran. Cuando estuvo listo caminaron a la entrada del bar encontrándose con Yamamoto.
―Hola Suzan.― Saludo Natsumi a la novia de su amigo.
―Hola Natsu, ¿Cómo estas?
―Bien, gracias. ¿Y tú?
―Emocionada porque pasare esta noche con mi novio; Una de pocas.
―No me hagas sentir mal Suzan.
―Entremos entonces.
Dijo la amiga de los dos que se encontraban ahí, ella tomo de la mano al cantante y entraron al bar, era un lugar agradable, había música, luces de colores entre la luz amarilla tenue, habían meseros y mucha gente.
Llegaron a una mesa en donde habían muchas caras conocidas. Su staff estaba disfrutando del momento. Llegaron las dos parejas y todos se saludaron. Natsumi tomo un lugar a orillas de la larga mesa, si hubiese ido sola se hubiera sentado en medio, le gustaba estar junto a todos. Pero por su amigo, mas valía un poco lejos.
―Natsu, tardaste un poco en llegar.
―Sí, es que me encontré con un amigo Nagasawa.― Ella sonrió al artista y este hizo una muy ligera media sonrisa, el amigo ajeno a él lo observaba mucho.
―Me parece conocido, ¿Es de algún otro staff?
―Umm... Algo así, ¿Que han pedido?.― Cambio de tema.
―Una cerveza, ¿Pido una para ti?
―Claro... Umm, ¿También puedes pedir una copa de vino?
―¿Vino?
―Sí, para...
―Cerveza está bien.― Dijo hyde en voz baja.
―Dos cervezas serán.
―Ya las pido.
Nagasawa se levantó de su lugar y fue por las bebidas. En la mesa había comida chatarra, cajetillas de cigarro, botellas de cerveza y risas de parte de todos los presentes.
―Venga Yamamoto, hasta que te dignaste a venir con nosotros.
―Vine porque mi novia esta aquí.
―Mandilón.― Se burló uno de sus compañeros.
―Hee, Natsu, te hemos visto muy cerca del jefe, ¿Algo que quieras compartirnos?
Otro del staff hablo, el más entrometido y relajista. Ella sonrió y sintió como su amigo se tensaba a su lado. Nagasawa llego con las bebidas y se las dio. El artista tomo la botella y le dio un trago, ella tomo la suya y tomo un poco también, muchos pares de ojos se centraban en ella,
―Nada, somos amigos.― Contesto.
―¿Amigos? ¿Una mujer puede ser amiga de él?
―Claro que si tonto.
―Todo Japón sabe lo seductor y galán que es Takarai-san, ¿Amistad? Es difícil de creer.
―Pues créanlo, él es buena persona y muy divertido.
―Sí, maldito afortunado.
―¿Porque dices eso?
―Ya quisiera yo que te la pasaras colgada de mí.
―Y de mí.
―Me apunto.
Todos empezaron a reír. Sus compañeros de trabajo eran muy divertidos y relajistas. Tomaron de sus bebidas brindando por un día grandioso de trabajo. El famoso amigo que estaba ahí no había dicho nada. Estaba atento de todo lo que decía, ¿Maldito afortunado? Sí, no lo podía negar. Tener a esa mujer de amiga era lo mejor. Aunque saber que todos se le insinuaban a ella, eso no le gustaba.
―Natsumi, ¿Después de aquí que harás?.― Le pregunto Nagasawa.
―Ir a mi departamento, ¿Por?
―Quería invitarte a un observatorio, hay uno que está abierto toda la noche.
―Vaya, no sabía.
Ante los ojos de hyde, ese tal Nagasawa tenía claras intenciones con ella. En lo que llevaban de la noche no dejaba de verla, de buscar por cualquier cosa su atención. Era un chico tímido a simple vista, pero en realidad no lo era para nada. Usaba lentes pero le sentaban bien, cabello un poco largo, alto y de piel clara.
―¿Que dices?
―Um...
―Ese chico quiere quitarme a mi amiga, empiezo a sentirme remplazado.
Sin darse cuenta hyde le susurro al oído esas palabras a su amiga. Ella se quedó quieta, absorbiendo cada susurro, cada suave palabra, cada suspiro que sentía en su oreja. Al ver a su amigo hizo media sonrisa y el a ella.
―Vengo acompañada.― hyde sonrió notoriamente.
―Bueno, promete que será en otra ocasión.
Ella asintió y tomo un poco de su tercera cerveza. Tomo un cubo de queso que había y le dio a su amigo quien lo recibió gustoso, momentos después el hizo lo mismo, le dio a ella un poco de queso.
―No sabía que tenías novio Fujiwara.
Escucharon una voz masculina del otro lado de la mesa, ella volteo a ver a su compañero y sonrió nuevamente, todos los veían, ella no sabía que decir, ¿Novio? Ojala.
―¿Qué?
―Sí, el chico que está contigo, se la pasa viéndote y susurrándote cosas, lo he visto.
Todas las miradas se posaron en ellos. Usui la veía con curiosidad y después vio al que estaba a su lado. Ese chico no podía ser ese que pensaba, ¿O sí? Suspiro profundamente, cada vez se metía más y más en problemas con su corazón.
―Nagasawa, no tienes oportunidad.― Dijo una chica y el de lentes se apeno.
―Pero que dices Mayu.― Respondió él.
―Todos sabemos que desde hace un año mueres por ella.― Comento un chico.
―Ya ya, déjense de ideas.― Dijo Natsu un poco incomoda.
Hyde rodeo a su amiga por los hombros, un acto que todos vieron. Ella oculto su sorpresa y su sonrojo. El artista no sabía bien qué clase de fuerza lo arrastraba para comportarse así. Lo único que tenía claro era una cosa.
Que todos tuvieran claro que ella le pertenecía.
Y se alegró de no sentir tensa a su amiga, ella estaba recargada en su pecho, cómoda y a gusto. Esa sensación le agrado mucho. Tomo un poco de pasta que ramen que había y se lo dio a su amiga en la boca. Él tomo cerveza y de un momento a otro las miradas que estaban en ellos se habían concentrado en alguien más.
―No sabía que fueras tan popular en el staff.
Nuevamente le hablo al oído.
―Creo que lo soy más desde que somos amigos, es tu culpa.
Le contesto ella aun en la posición tan cómoda en la que su amigo la había dejado.
―Lamento decirte que también soy culpable de espantarte a un pretendiente.
―¿Nagasawa? Solo bromeaban.
Tal parecía que ella no se daba cuenta de lo que pasaba a su alrededor. Él estaba seguro de que no bromeaban. Ese chico sentía algo por ella, y desde hace un año. Más los otros que se le insinuaban descaradamente... Eran cosas obvias y ella no lo veía. Pero le gustaba esa inocencia suya.
―¿Estas cómoda?
―No sabes cuánto.
Él sonrió. Ella desde que había admitido sus sentimientos inconscientemente, no sentía ese nerviosismo que había venido sintiendo. Ahora se sentía libre, segura y tranquila. Ella estaba segura de que lo amaba y por eso mismo se sentía cómoda con cualquier contacto que tuvieran, tal vez era raro ya que lo mas común es sentir más nervios, pero en su caso. No era así.
Pasaba más tiempo y la plática estaba en su punto máximo. Todos reían cómodamente, era ya de madrugada y los meseros habían sido reemplazados por mujeres de poca ropa y muy, muy serviciales. Hora adulta según decían los del staff.
―Pervertidos, apuesto a que vienen mucho a esta hora.― Les dijo Natsu a todos.
―Algunas cuantas veces, si.― Le respondió uno.
―Ya que tu no nos haces caso, ¡Que nos queda!
Ella se rio y ellos también. Brindaron una vez más y de repente seis chicas con orejas y rabo de conejo se acercaron a algunos chicos. Unos las aceptaron gustosos, otros las rechazaron, los que estaban con pareja solo los veían divertidos.
El amigo famoso había ido al baño en ese momento y cuando regreso una conejita se le acerco a medio camino, casi moviendo el rabo para que notara su encanto. Esto pasaba a menos de un metro de la mesa por lo cual Natsumi se dio cuenta.
Celos.
Envidia.
Celos.
Recorría su cuerpo esa chica. La envidiaba porque ella podía verlo de esa manera, manera de la que una como amiga no podía. Celos porque ese chico era de ella.. Al menos en sus pensamientos.
―¿Quieres compañía? Soy una muy buena.
―Apuesto a que sí, pero hoy n....
―Vamos, eres el único hombre apuesto aquí.
―No estoy tan seguro.
―Deberías.
La chica llena de curvas se le acerco más, paso una mano por su pecho y bajo un poco al estómago. Hyde estaba parado viendo esa lasciva mirada y sintiendo esos prominentes pechos que se restregaban en su cuerpo. Era hombre y no podía negar que hacía unos días no tenía una buena sesión de sexo.
Lo necesitaba.
Lo quería.
Tal vez así se le quitaría de la cabeza aquella noche en la que su amiga enfermo.
Y tal vez así, se dejaría de atormentar con esas imágenes y su cuerpo dejaría de reaccionar.
Dejaría de ser mal amigo.
―Estoy por irme, ¿Puedes salir?.― Le dijo él.
―Nos vemos en cinco minutos.
La rubia le contesto con una enorme sonrisa de triunfo y se alejó de él. Hyde camino a la mesa y vio a su amiga, algo en él se estrujo y lo hizo sentir pésimo. ¿Porque era? No quería saber.
―Natsu, debo irme...
―Está bien.
―Gracias por invitarme, la pase bien.
―Me alegro.
―¿Esta bien si te vas sola? O puedo quedarme si me lo pides.
―No te preocupes, ve con la chica... Yo me iré con Nagasawa.
―Como sabes que...
―Intuición. Anda, no la hagas esperar.
―Nos vemos mañana.
Ella hizo media sonrisa y solo asintió, se distrajo cuando el famoso Nagasawa le hablo, él se alejó pero alcanzo a escuchar que él aceptaba gustoso acompañarla a su casa y si sus oídos no lo engañaban, siempre si irían a ese observatorio. Apretó la mandíbula y contra sus fuerzas de regresar y evitar que ella se fuera con alguien más, apresuro el paso y se encontró con la rubia en la entrada.
La tomo de la cintura y la llevo a su auto.
Ella sería de gran ayuda para despejarse.
―Espero que no tengas nada que hacer a primera hora de la mañana.
El artista susurro al oído ajeno obteniendo con esto una mirada llena de deseo.
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