Autora: Koe-chan.
Sonara sumamente trillado, se que todos alguna vez en su vida han
escuchado a una persona decir lo mismo pero al menos puedo asegurar que en mi
caso no es mas que la pura vedad, o al menos así era. Era… hasta que lo conocí
a el.
Solía decir siempre que el amor era una mera ilusión, un placer pasajero
que duraba algunos meses, algunos años quizás y luego se iba para convertirse
en costumbre y necesidad. Y no lo decía por estarme luciendo con mis amigos, lo
decía porque de verdad era lo que firmemente pensaba. Pero no me mal entiendan,
cuando digo todo esto me refiero al amor romántico, al de pareja… El de familia
y amistad es algo que siempre he dado por descontado que existe. Así que por
muy trillado que suene, de verdad creía en mis palabras cuando repetía sin
cesar a todo aquel que me preguntaba
“No, no creo en el amor a primera
vista”.
Mi vida en aquel entonces era casi un sueño, era famoso, aclamado y
adorado por miles y miles de fanáticos que venían de todos lados solo para ver
a la banda, disfrutar nuestra música. Cabe decir que llevar tantos años
cantando sobre el amor en el escenario no ayudaba demasiado a que me creyeran
cuando hablaba sinceramente sobre lo que pensaba de lo que me parecían
tonterías. Yo escribí una gran cantidad de esas letras después de todo… Pero si
tengo que confesarlo, es realmente sencillo, es darle a la gente lo que quiere,
escribir sobre el amor en este mundo rodeado de sueños e ilusiones no era tan
complicado, elegía alguna historia rondando en mi cabeza, la ponía con palabras
hermosas y cuidadas en el papel, editaba un poco… Buscaba algunas ideas en la
web para hacerla sonar mejor y tenia la letra terminada, claro que siempre
cuidaba que fuera bella, que fuera algo que transmitiera un mensaje aunque no
fuera yo el que creyera en ello.
Como sea, todo era miel sobre hojuelas como dicen vulgarmente, tenia
todo lo que quería y pudiera desear; lo que no sabia o mas bien no me quería
dar cuenta de ello, era de lo sólo que me sentía. Y era totalmente irónico
porque siempre estoy rodeado de gente; pero para muchas de esas personas soy su
trabajo, soy al que deben peinar, maquillar, vestir, llevar o traer… Era muy
poca la gente que me rodeaba que en realidad me veía como una persona también y
no como un “algo” demasiado fuera de su alcance. Pero bueno, yo estaba conforme con lo que era
mi vida, fue la grandiosa idea de uno de mis amigos mas cercanos lo que cambio
todo.
Aquel viaje sonaba grandioso en su momento, nos escaparíamos un rato del
trabajo y del constante acoso de los medios para pasar una agradable semana en
un lujoso hotel en medio de las montañas. Rodeados de nieve podría dedicarme a
una de mis actividades favoritas, el snowboard, llevaba meses queriendo hacerlo
así que no dude cuando la oportunidad se presento y pocos días después de
ponernos de acuerdo íbamos camino a nuestra pequeña y secreta aventura.
Lo que yo no sabía era que alguien desde hacía meses atrás ya me tenia
en la mira y que para colmo de la casualidad estaba de vacaciones en el mismo
maldito sitio al que yo iba tan feliz y despreocupadamente listo para perderme
entre la paz y la tranquilidad del paisaje blanco que se presentaba ante mi con
grandes oportunidades de aventuras, claro que no eran “ese” tipo de aventuras las
que yo imaginaba conforme el auto que nos llevaba giraba en las curvas de las
carreteras que se hacían cada vez mas pronunciadas conforme subíamos y subíamos
a nuestro destino.
En fin… Si tuviera que decir que me arrepiento estaría mintiendo, aun
cuando en este momento… No, dejare mi situación actual para mas tarde.
La verdadera historia tendría que comenzar el día en que llegamos al
hotel…
- sean
ustedes bienvenidos – nos saludo la recepcionista cuando llegamos a
registrarnos – aquí están las llaves de sus habitaciones, por favor disfruten
el tiempo que pasen con nosotros y si necesitan algo no duden en llamar –
sonrió haciendo una reverencia y llamó a alguien para que llevaran nuestros
equipajes.
Después de instalarnos mi amigo salió de inmediato a buscar a alguna
chica linda, como es su costumbre, y yo me quede a pasear por el lugar, quería
conocer un poco primero, elegir algún sitio que sería “mío” mientras
estuviéramos allí para cuando quisiera pasar un rato a solas, comer algo… en
fin, había sido un viaje largo.
Encontré un bonito café que pertenecía al hotel pero estaba afuera, casi
en la orilla de la montaña y que daba una magnífica vista del paisaje, parecía
el lugar perfecto para tomar un refrigerio y pensar en que haría el resto de la
tarde. Entre y elegí la mesa mas cercana a los grandes ventanales que daban a
la empinada bajada de la montaña. Algunas personas ya estaban esquiando y
jugando en la nieve, así que me entretuve mirándolas mientras me llevaban el
menú, tomaban mi orden y la llevaban a mi mesa.
Pedí algo
ligero y mi acostumbrado café, con el frío no podía haber un momento mejor para
beberlo.
Estaba sumergido en mis pensamientos y en mi comida cuando una voz me
distrajo.
- ¿quien iba
a decirlo? Llevo meses planeando como abordarte en alguna parte para platicar y
aquí estas, de haber sabido que sería tan fácil me habría ahorrado muchos
dolores de cabeza – murmuro ni mas ni menos que Gackuto Camui que
tranquilamente se sentó frente a mi como si nada y pidió otro café.
Yo lo conocía, todo mundo lo conocía, pero era la primera vez que
hablábamos, de saludos formales en algunos programas nunca habíamos pasado y
aquí estaba, como si fuéramos grandes amigos tomando mi pequeño espacio
personal y metiéndose en el con la tranquilidad de un niño interrumpiendo una
conversación.
Y fue justo en ese momento donde tuve que tragarme algunas de mis
palabras, porque lejos de molestarme… me gustó, me encantó que se tomara la
libertad de hacer lo que le diera la gana me pareciera bien o no, y aunque odie
aceptarlo una chispa de atracción se instalo en mi cabeza mientras le miraba
observarme cuidadosamente.
- er… Hola –
murmure un poco cortado – es un placer – me sentí un poco idiota saludándole de
forma tan seria cuando ya estaba sentado ahí frente a mi con esa gran sonrisa.
Suspiré – ¿Por qué me estabas buscando? No es que me moleste ni nada pero…
- oh… eso es
muy simple – dijo encogiéndose de hombros – me gustas – me guiño y pude sentir
como mis mejillas se calentaban conforme el color rojo iba subiendo, debí
haberme quedado mirándole como un idiota porque comenzó a reírse al ver mi
expresión – lo siento, fui muy directo ¿Verdad? Bueno, es mejor decirlo sin mas
a darle vueltas ¿no? Además no eres fácil de contactar, tu staff siempre esta
diciendo que estas muy ocupado, así que tengo que aprovechar ahora que estas tu
solo.
Yo seguía sin reaccionar, ese tipo… Me acababa de decir que le gustaba y
por lo que entendí llevaba ya algunos intentos de poder contactarme. Me escudé
con mi café unos segundos al no poder concretar una frase en mi cabeza para
responderle. Era la primera vez que hablábamos y me decía aquello como si nada
¡No podía creerlo!
- esto… es
demasiado extraño – murmuré cuando mi cerebro me regreso el control de mi
lengua – no estoy seguro que debería decirte – dije jugueteando con mis dedos y
la cucharilla del café.
- oh, no te
preocupes por eso, quería decirlo y aprovechando que estas aquí con algunos
días libres y yo también… me gustaría pedir un poco de tu tiempo – sonrió
mirándome fijamente – se que esto es muy raro para ti pero podríamos tener
algunas horas a solas, quiero conocerte mejor.
Mi rostro debía ser todo un poema de confusión y sorpresa, era realmente
directo y lo que mas me confundía era que no me desagradaba la idea, nunca
antes habíamos tenido contacto y aun así pasar tiempo con el no sonaba mal,
incluso podría decir que estaba deseándolo, toda la idea me creaba una
expectativa extraña, sabía que no era plan de amigos pero a pesar de saber lo
que quería le dije que si.
La atracción que ejercía sobre mi sin conocer mas sobre el que su
trabajo me confundía mucho, yo, que siempre había creído que todo aquello eran
tonterías estaba bastante emocionado con la idea de verlo durante esos días,
mas que sus palabras e intenciones era eso lo que me tenía hecho un lío, ¿Por
qué me ponía tan feliz la idea de estar en una situación extraña con alguien
que no conocía y que no buscaba ser mi amigo precisamente?
Mientras me perdía en mis pensamientos el tiempo se fue volando, cuando
me di cuenta nos despedíamos y concretábamos una especie de cita para el día
siguiente.
Inexplicablemente esa noche la pase casi sin poder dormir, me sentía un idiota
al estar tan nervioso y emocionado por el encuentro que tendríamos al día
siguiente, di vueltas y vueltas en la cama hasta lograr conciliar el sueño que
para desgracia mía incluía extraños de gran sonrisa invitándome a pasar el día
con ellos. Desperté de mal humor, me bañe y preparé para pasar el día; y
experimente un drástico cambio de humor conforme la hora se acercaba. Cuando ya
faltaba muy poco tiempo me di cuenta que estaba tan de buen humor como si
estuviera celebrando mi cumpleaños.
Habíamos quedado de vernos en aquella misma cafetería para desayunar
juntos y debo confesar que cuando lo vi entrar mi corazón dio un vuelco en mi
pecho y de repente estaba tan nervioso como un colegial en su primera cita. “ah…
pero no existe el amor… menos el amor a primera vista ¿no Hyde?” me
reprendí mentalmente al darme cuenta de que me había sonrojado y sonreía como
un idiota conforme le veía acercarse. Agradecí que no hubiera allí nadie que
conociera mi filosofía para burlarse de mi actitud. Tuve que admitir para mi
mismo que él me gustaba, que la pequeña charla de ayer había bastado para
reducirme a comportarme como un mocoso idiota esperando por su pareja.
“Ah… que difícil
es tragarse el orgullo… y mas las palabras dichas casi de forma altanera ¿no?”
Pensaba mientras le miraba sentarse en frente mío con esa sonrisa que me había
atrapado el día anterior.
- Buenos días
– sonreí emocionado y él debió de notarlo porque rió encantadoramente antes de
saludarme también – hm… ¿que haremos después de desayunar?
- Bueno, creí
que te gustaría dar un paseo por el lado este, casi no hay gente allí y el
paisaje es muy hermoso – me sonrió y mi corazón latió con fuerza, “casi no hay gente allí”… eso quería
decir que estaríamos prácticamente solos entre los árboles y la nieve.
Perfecto, me pareció demasiado perfecto, en realidad estaba impaciente por
salir de la cafetería pronto así que agradecí que no tardaran en llevarnos la
comida. Me sentía tonto, si, tenía el orgullo herido, también, pero por el
momento no tenia que aceptarlo en frente de nadie así que disfruté de ser un
idiota como el resto que se enamoraban rápidamente mientras veía a mi compañero
del día y le sonreía emocionado con la perspectiva de pasar el día disfrutando
de él.
En cuanto terminamos insistió en cubrir la cuenta, a regañadientes
acepté a condición de que la próxima vez pagara yo y salimos a caminar
directamente hacia donde antes me comentó. Tenía razón, el paisaje era precioso
de ese lado y había tan solo un par de personas que iban pasando. Nos aproximamos
a los arboles entre platicas casuales y silencios nada incomodos en los que
admirábamos el paisaje o a nuestra compañía. Toda la situación era nueva para
mi, para empezar nunca antes había aceptado una invitación así de alguien que
recién conocía pero con él por alguna razón no pude negarme, al contrario,
estaba encantado de haber sido abordado de esa forma.
Cuando me di cuenta, al estar divagando con la mirada fija en ninguna
parte, lo tenía parado frente a mi con los ojos clavados en mi rostro, me
sonrojé de inmediato sacándole una sonrisa.
- ¿Te asuste?
Te veías precioso tan pensativo, tenía que venir a observar mas de cerca – dijo
sin apenarse por nada, me di cuenta que estaba muy consciente del poder que
tenía sobre mi y que no pensaba desaprovecharlo. Después de todo, yo le
gustaba; y aún sabiéndolo ahí estaba con el en medio de la nieve y a solas.
- ¡Claro que
no! Solo me sorprendiste un poco – repliqué de inmediato y miré a otro lado – y
deja de mirarme de esa forma…
- ¿Cuál? Oh
vamos… tu y yo sabemos bien que no te molesta para nada, solo no quieres
admitir que en realidad te gusta que lo haga
¿¡QUE!?
¿Acaso estaba siendo tan obvio?
Lo miré perdido unos segundos antes de rendirme a su sonrisa – tu ganas
– suspire – eres muy directo ¿Sabes? – reclamé frunciendo el ceño – no se como
defenderme.
- Pues no lo
hagas, no es tan difícil – me guiñó y suspiré fingiendo que me giraba a admirar
el lugar
- …
- Es mas
fácil no resistirse cuando uno de verdad quiere algo – escuché su voz en mi
oído y me di cuenta que estaba parado detrás de mi cuando sus manos tomaron mis
hombros – como por ejemplo… como quiero besarte y estoy intentando no hacerlo
para no asustarte, estoy pasando un rato mas difícil del que pasaría si
simplemente lo hiciera… Pero, ahora que lo pienso bien, creo que no te
resistirías demasiado ¿verdad? – rio en mi oído
Me gire de golpe mirándolo con los ojos casi saliendo de mis cuencas,
grave error… Solté un jadeo al ver lo cerca que estaba de mi rostro. Si, el
tenía razón, me estaba asustando, pero no por él si no porque no comprendía a
mi cabeza, porque en lugar de rechazarlo me estaba acercando mas a el, cerrando
los ojos y preparándome mentalmente para dejar que me besara.
¿Tanto era su poder sobre mi? Si… Tan solo llevaba un día de conocerle y
ya me sentía extraño, en realidad temo decir que ansiaba sentir sus labios en
los míos.
Y los sentí unos segundos después.
¡No podía creerlo! Estaba besándome con un completo extraño, por decirlo
de alguna forma, y estaba feliz, feliz de las sensaciones que sus labios me
regalaban, sorprendido de mi mismo por estar tan contento entre esos brazos y
aterrado de darme cuenta de la verdad. ¿Sería posible?
Lo era.
“Mundo, perdóname… Queridas fans y mis queridos compañeros de banda, lo
siento mucho, nunca volveré a escribir de esa forma tan descuidada. Ahora los
entiendo a todos… Si, me había enamorado a primera vista de él y estaba tan
impresionado al darme cuenta de lo fácil que era caer en un amor así que en
lugar de intentar resistirme me dejé ir, rendido a él.”
Ahora mi preocupación era lo que él
debía estar pensando, lo fácil que le había puesto las cosas para atraparme. Me
sorprendió todavía más que aquello me afectara, tenía que decirle que
normalmente no era una persona fácil, que con el no sabia que me pasaba… algo
para que no pensara que yo me dejaba llevar por cualquiera que se me acercara. Solté
un suspiro cuando nos separamos y le miré asustado mientras el me sonreía con
total libertad.
- Oye, no
vayas a pensar que soy tan fácil porque n…
- Se que no
lo eres, se mucho mas de lo que piensas, por eso es que estoy tan seguro de que
también te gusto, así que me disculpo de una vez por todo lo que planeo esta
semana contigo, pero no voy a darte respiro para que pienses mejor las cosas
- ¿q-que
quieres decir? - ¿Acaso estaba loco?
- Se que si
te doy unas horas para reconsiderar esto vas a buscar la forma de escaparte,
sólo te estoy diciendo que no voy a permitirlo – me dijo de forma casual. JA!
Como si en el estado en que me encontraba pudiera escaparme, ¿Acaso no se daba
cuenta de que me tenía en sus manos? De todas formas no le respondí y en cambio
dejé que me abrazara y arrastrara a un claro donde los arboles habían evitado
que la nieve llegara al suelo por lo que era un gran circulo de hojas secas
donde los suaves rayos de luz se colaban entre las ramas dando un bonito
espectáculo natural.
- es hermoso
– le sonreí
- lo se… y
usaré este bonito escenario para pedirte algo, es una semana de locuras y
casualidades… vine aquí buscando una aventura y te encontré – me miró fijamente
desnudándome con sus intensos ojos en los míos – Hyde, esta semana tu y yo
vamos a ser amantes
No era una pregunta.
El sabía que yo no iba a negarme. ¿Por qué lo haría? Sería exagerado
decir que lo amaba en ese momento pero si admitía para mi mismo que el
enamoramiento que me había surgido el día anterior era lo bastante fuerte para
aceptar.
Bien, así sería, una semana de una aventura más… De repente me atrapé a
mi mismo deprimiéndome al darme cuenta de que me parecía muy poco tiempo.
- Cuando
dices amantes, incluyes todo ¿No es así?
- Claro, ¿Por
qué no? Se que no vas a negarte a eso tampoco
- Bien, sólo
quería saber a que atenerme – murmuré mirándolo. Me acerqué a el y tomé su
mano. No voy a mentir, estaba feliz, lo que el me hacía sentir era algo que
nunca antes había conocido y que me emocionaba mucho. Le sonreí avergonzado – estas
aprovechando que estamos aquí ó… ¿Tenías planeado algo así cuando lograras
contactarme?
-
improvisando… iría mucho mas lento si estuviéramos en la ciudad rodeados de
trabajo y medios; no esperaba que aceptaras todo tan fácilmente.
- Ni yo… no
se que me pasa si te soy sincero
- Bueno, no
es algo que necesitemos saber – se encogió de hombros y asentí relajándome ¿Qué
mas daba? Ya estaba perdido en él.
Ese día lo pasamos caminando, platicando, besándonos y riendo, de verdad
me sentía como si lleváramos una relación de años. Y por eso mismo cuando me
propuso ir a su habitación esa noche, acepté.
Los besos, las manos suaves y cálidas sobre mi cuerpo recorriéndome
entero, sus labios sobre mi piel, mis suspiros, jadeos… suplicas; sus roncos
gemidos, la fuerza de sus caderas, su tamaño… En realidad todo en ese momento
fue perfecto. Terminé agotado pidiéndole que parara, incluso había perdido la
cuenta de mis orgasmos y el no parecía tener ninguna intención de detenerse
aún. Para cuando todo terminó yo estaba exhausto y sólo tuve fuerzas para
meterme entre las cobijas y abrazarme a el. Dormimos hasta muy tarde, bueno, yo
lo hice, él estaba ya duchado y vestido para cuando reaccioné. Sorpresivamente
lo primero que hice fue lanzarme sobre el en un abrazo sonriéndole como un
adolescente y besarlo lentamente. Había ido allí en busca de aventura y vaya si
la había encontrado.
El resto de la semana que pasamos ahí no fue muy diferente de ese día,
terminé por no usar nunca mi habitación mas que para entrar por mis cosas y
prácticamente me mude a la suya durante esos días. Tuvimos sexo cada noche y
cada vez fue mas intensa que la anterior. Nunca estuve tan agotado en mi vida,
ni siquiera las giras de conciertos me dejaban así; él era implacable conmigo
en la cama, y…¿Para que negarlo? Me encantaba.
Pero todo tiene un fin y nuestra semana terminó.
Demasiado pronto para mi.
El día en que nos despedimos me sentía ansioso y entristecido. Él
volvería a Tokio tan solo a arreglar un par de cosas y saldría de gira de
inmediato, me habría ido con el como me pidió de no tener mis propios
conciertos que dar durante esos días. Pasarían meses antes de que pudiéramos
volver a vernos.
Y es aquí, donde explicaré la situación actual en que me encuentro. Estoy
estúpidamente perdido y enamorado. Llevo un mes ansioso y depresivo desde que
bajamos de las montañas. Todos quieren saber que me pasa, yo me niego a aceptar
frente a ellos que me enamoré en una semana, no, en unas horas y que estoy así
porque ya no tolero la espera.
Es tonto decirlo, pero lo diré de todas formas, ansío verlo y lanzarme
sobre el, se suponía que solo seriamos amantes mientras estuviéramos en medio
de la nada entre la nieve… Al final fui yo quien le pidió que continuáramos, mi
ansiedad por no tener un lazo con el cuando nos separáramos pudo mas que mi
orgullo. Ken es el único que tiene una ligera idea de lo que sucede, después de
todo fue a el a quien abandone todas las vacaciones para pasarme los días
enteros con Gackt, en su cama, en la nieve… haciendo nada o todo; y claro que
mi amigo se dio cuenta de algunas cosas. Y si, me fastidió todo el camino de
vuelta echándome en cara todas las cosas que solía decir antes del encuentro
que sería mi sentencia y mi llave al mundo de los que yo llamaba “idiotas”. Aún
los llamo así, sólo que ahora yo estoy dentro del grupo que tanto critiqué
antes.
Supongo que ahora mis canciones serán mas honestas en cuanto al
sentimiento con que las escribo ¿no?
Justo ahora trabajo en algunas letras, todas suenan tristes y
desesperadas; y es culpa suya. ¡Maldita sea! Ni siquiera puedo trabajar sin
tenerlo en la cabeza.
Es una tortura.
¡Ah! Pero solo necesito soportar unos días más, nos hemos comunicado un
poco por llamadas y mensajes, hablamos largos ratos entre risas y tonterías,
sin tocar el tema que me muero por tratar y espero que el también. Mi maldita
ansiedad crece cada día que pasa. Es duro admitirlo pero…
Lo necesito.
Y mucho, mucho mas de lo que nunca pensé necesitar a alguien, en
realidad jamás creí que alguien lograría tener tanto efecto en mi, pero heme
aquí, ansioso, deprimido, deseoso… jodido, jodidamente enamorado. La distancia
en lugar de ayudarme a reflexionar y tranquilizarme, a pensar bien lo que
estaba pasando; me dejó peor. Y el diciéndome que si me daba un respiro iba a
escaparme ¡Como si pudiera hacerlo! No, enserio, si pudiera hacerlo ya lo
habría hecho. Ese es el problema, no puedo.
Amor…
Mis días pasan con eso rondando en mi cabeza. Ya todos se dieron cuenta,
no fui precisamente discreto en deshacerme de todos mis compromisos para el día
de su llegada. En este momento estoy con una estúpida cara de enamorado en el
aeropuerto. Tuve que rodearme de seguridad para poder estar ahí parado como
idiota mirando ansiosamente el tablero de llegadas. Hace una hora que el avión
aterrizó y entre papeleo y líos de maletas mi espera se está haciendo eterna.
Pronto lo veo acercarse rodeado de su gente y sin pensarlo demasiado
corro a su encuentro, ahora es mi gente la que nos rodea a ambos para que
podamos subir al auto con tranquilidad. Mi staff se queda en el aeropuerto con
el suyo arreglando el equipaje en los demás autos mientras vamos a solas con un
chofer adelantando camino hacia su casa. El silencio reina entre ambos pero no
importa, nada importa mientras nuestras manos sigan juntas entre ambos, al
menos hasta que llegamos a nuestro destino. El chofer se marcha y en cuanto la
puerta se cierra a su espalda me lanzo sobre el y contra sus labios. El me
recibe encantado y no pierde el tiempo, mientras yo le beso de forma ansiosa
sus brazos toman mis muslos y me levantan, yo enredo las piernas en su cadera.
Se que me lleva directo a su cama y no me importa. Puede hacerme lo que quiera
menos alejarme.
- dios… -
jadeo en busca de aire en cuanto mi espalda choca contra el colchón y su peso
me apresa contra la enorme cama donde se que va a hacerme gritar en pocos
minutos mas. Sus manos rodean mis muñecas y lleva mis brazos sobre mi cabeza
para mirarme sonriente, esa maldita sonrisa que me puso el mundo de cabeza
desde el primer momento. Su mirada me inquieta, tiene un brillo malicioso que
conocí solo en las noches mas largas que pasamos en su habitación de hotel.
- extrañe
demasiado ésta linda figura tuya, debí haberte llevado conmigo aunque tu
manager me asesinara después – me dice sosteniendo mis manos con una de las
suyas y usando la otra para comenzar a abrirme la ropa. Cuando todos los
botones y cierres de mi camisa y chaqueta están abiertos pasea los dedos por mi
estomago sacándome un suspiro. No me engaño, extrañé tanto su toque que me sabe
a gloria. Me suelta.
Pero solo disfruto una pequeña libertad de algunos segundos que es lo
que le toma desnudarme de la cintura para arriba. Yo sigo en silencio mirándolo
y reacciono muy tarde.
- e-espera… -
tartamudeo cuando me doy cuenta que tiene en la mano mi bufanda y mis manos
están nuevamente atrapadas con la suya, no me fue difícil adivinar sus
intenciones, no, lo difícil fue intentar escapar de ellas cuando ya estaba
perdido. A pesar de mis intentos de huida tan sólo dos minutos después me tiene
como quería, el nudo en mis muñecas no me lastima pero es lo bastante fuerte
para no dejarme ir y el hecho de que el otro extremo esté atado a la cabecera
de la cama no es precisamente de ayuda para soltarme. Suelto un sonido de
resignación. No es la primera vez que me ata, de hecho no me sorprendería que
hubiese habido quejas en el hotel por mis gritos aquellas noches.
- te lo dije
aquella noche… te ves hermoso cuando estas completamente a mi merced – me dice
besando mi mejilla. Yo le observo con reproche, sé que no servirá de nada y que
no va a soltarme, pero no puedo quedarme callado.
- esto no es
lo que esperaba para recibirte precisamente
- ¿oh? Pero
es culpa tuya por traer esto en el cuello, me has dado la idea mientras
veníamos en el auto – me guiña y yo me sonrojo furiosamente y desvío la mirada.
Normalmente es dulce conmigo, algo autoritario a veces pero siempre muy dulce.
Hasta que llegamos a la cama y entonces se vuelve esto. Un lobo dominante y deseoso.
Su risa me distrae de mis pensamientos y cuando volteo a verlo se inclina para
besarme. Suspiro y entrecierro los ojos. ¿A quién engaño? Aún sabiendo lo que
me espera, lo deseo, además probablemente si me lo hubiera pedido directamente
habría estirado las manos juntas hacia él y estaría exactamente en la misma
situación en que estoy ahora. Soy suyo.
Completamente suyo.
Me atrapó.
Sus labios dejan los míos para bajar por mi garganta con pequeñas y
suaves succiones que me enloquecen, mi cuerpo lo desea demasiado después de
tanto tiempo sin sentirlo. Me retuerzo un poco cuando sus dientes toman uno de
mis pezones y lo aprietan. Sus manos mientras tanto están en la tarea de
terminar de desnudarme… y a el también.
Observo su cuerpo desnudo cuando se endereza para quitarse el pesado
collar que lleva y paso saliva. El deseo comienza a hervirme en la sangre y no
poder lanzarme sobre el es horrible. Me sonríe y separa mis piernas.
- en otra
ocasión te dejaré tocarme todo lo que quieras, pero hoy eres mío
Quiero responderle con reclamos, patalear hasta que me libere para poder
tocarlo también, pero todo lo que sale de mi boca son jadeos. Él no pierde el
tiempo, sus labios ya han atrapado mi miembro y están torturándome con
succiones suaves y fuertes, lamidas… dientes acariciando mi sensible piel,
subiendo y bajando de intensidad; todo de forma experta para alargar mi
necesidad de llegar al clímax. Aprieto los puños mientras mi espalda se arquea,
mi boca suelta jadeos, gemidos, a veces gritos y mi cabeza se inclina hacia
atrás sin parar. El disfruta hacerme esto, puedo verlo en su mirada. Mi pecho
sube y baja; y mis piernas intentan inútilmente cerrarse, pero el no lo
permite. Claro que no lo permite, el ama verme así.
Finalmente me rindo a lo que sé que desea de mi.
- p-por
favor… ahh b-basta G-Gackt… - le suplico entre gemidos – no p-puedo… - y sólo
entonces, su boca deja de torturarme y se mueve rápidamente hasta que en un
grito me tenso completamente y alcanzo el maldito orgasmo. Mi cuerpo se relaja
por completo sobre la enorme cama y mi respiración agitada delata lo afectado
que estoy. Tiemblo levemente conforme el efecto del orgasmo recorre mi cuerpo y
me estremezco cuando el aprovecha ese momento para llevar dos de sus dedos
dentro de mí – hugmm
El sonido sale de mi garganta y abro ligeramente los ojos, mi cuerpo no
responde a mi cerebro, le obedece a el, comienzo a jadear nuevamente conforme
sus dedos se abren paso mas y mas profundo en mi interior. Pronto son tres
dedos los que se mueven de forma experta, le tomó tan sólo un par de días
conocer mi cuerpo mejor que yo mismo, este tipo podría hacerme llegar en
segundos si se lo propusiera. Maldigo internamente cuando me doy cuenta que mi
interior succiona sus dedos ansiosamente. Lo deseo, me muero porque me posea,
sé que debería ser mucho mas paciente si quiero evitar el dolor pero no puedo.
Lo necesito. Lo he necesitado desde el día que se despidió de mi.
- maldita
sea, deja eso, ¡entra de una puta vez! – no puedo reprimir mi voz
- te dolerá…
- ¡y una
mierda! No puedo mas… por favor… - siento sus dedos salir y en segundos tengo
su rostro sobre el mío con esa sonrisa maligna en los labios y ojos divertidos
mirándome fijamente – maldito…
Sus labios me callan, sus manos toman mi cadera y su cuerpo embiste el
mío con fuerza.
Grito.
Había pasado tiempo y si, me duele, pero también al fin siento que mi
ansiedad se va, de nuevo esta conmigo, siendo uno. Y de todas formas no
esperaba salir bien parado de esa habitación, incluso agradezco el dolor, me
mantiene en la realidad del momento.
- te…
extrañe… hgmmm – murmuro mirándolo con la cara roja y seguramente una mirada
enamorada y nublada de placer. Su sonrisa se vuelve dulce y el dolor desaparece
de inmediato.
“Si. Tómame… Esto es todo lo que deseo.”
Comienza a moverse con fuerza en contra mía con las manos bien clavadas
en mi cadera, yo le aprieto mas con mis piernas y mi boca toma vida propia. Me
pueden oír gritar hasta la calle seguramente.
Pero no me importa. Todo es perfecto así, amo gritar para el mientras me
toma con esa fuerza que sólo su cadera posee. En algún momento se vuelve mas
salvaje y se deshace del abrazo de mis piernas para girarme y moverse con mas
fuerza. Mis rodillas tiemblan apenas sosteniendo mi peso. Sus dientes marcan mi
espalda y yo entierro la cara en las almohadas.
Puedo sentir su miembro creciendo en mi interior, poniéndose mas duro.
Está a punto de terminar y yo también, por tercera vez. Me aferro a la tela que
aprisiona mis manos y grito al terminar. Sus manos impiden que mis rodillas
flaqueen y no me deja moverme hasta que me llena profundamente. Cae sobre mi
respirando con dificultad.
- G-Gackt…
suéltame… - le pido agotado, los brazos me duelen, en realidad me duele todo.
Escucho que se mueve un poco, sale de mi interior despacio y tira del nudo que
hizo. Mis manos están libres y las dejo caer libremente sobre la cama, como
siempre que me acostaba con el, se ha llevado todas las fuerzas de mi cuerpo.
Sé porque se comporta así conmigo, en realidad el poder de detener estas
sesiones salvajes esta en mis manos. Su deseo es sacarme dos palabras que me he
negado a decirle todo éste tiempo. Con el juego del que lo diga pierde ya no
estoy seguro si me niego a decirlo por orgullo o porque quiero un pretexto para
que siga siendo de ésta forma en la cama. Es agotador, doloroso y humillante;
me encanta. Lo sé, tengo que estar loco ¿no?
Quizás lo
estoy.
Quizás y el loco es él. Fue el quien propuso este estúpido juego, de
verdad había hecho su tarea antes de conocerme, sabía que yo nunca admitiría
algo como el amor y menos el enamoramiento, lo supo todo el tiempo, así como
supo que yo estaba tragándome cada palabra dicha por mi boca durante esos días
en la montaña. Así que me retó, si me hacía a decirlo podía olvidarme de ser el
activo por siempre, si yo lograba que él lo dijera primero me dejaría ser quien
mandara algunas noches… Tentador ¿verdad?. He estado por decirlo esta noche en
muchas ocasiones en que ya no podía soportar su tortura mas tiempo.
“Si lo dices pierdes… pero si nadie termina por decirlo… algún día será
un adiós ¿no lo crees?”
Suspiro
- ¿El juego
sigue en pie?
- Por
supuesto
Sonrío cerrando los ojos. Maldito seas, tu ganas.
- Cambia las
reglas, no me importa ser el pasivo todo el tiempo – le digo rendido por
completo a el, lo que necesito es otra cosa, porque ha logrado que lo ame como
un imbécil.
- hmm… ¿que
quieres entonces?
Me giro para abrazarme a su cuerpo y apoyar en su pecho la cabeza, me
aferro a el con fuerza.
- A ti… por siempre – susurro tímidamente, me ha
destruido por completo.
¿Qué mas da?
- Te amo…
maldito imbécil.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Un abrazo ♥