Capítulo 2
A los 25 años la
conocí, ella era modelo, una hermosa y tierna modelo. Su mundo era igual que el
mío, fama, entrevistas, conferencias, viajes y demás.
La vi en una revista,
al principio me pareció una mujer interesante, bella y tierna. Por cosas de la
vida nos encontramos frente a frente y en poco tiempo logramos una amistad, esa
amistad se fue convirtiendo poco a poco en más, fuimos amigos y finalmente nos
convertimos en pareja.
Llevaba 5 años con esa
relación, todo iba bien, o por lo menos eso creía ya que de ser así jamás me
había fijado en otra mujer.
Maya.
Ella y yo nos casamos
después de tres años de relación, al cumplir cinco años de estar juntos mi
esposa me dio la noticia de que estaba embarazada, recuerdo que en ese momento
no supe que decir, fue algo inesperado.
¾¿Qué has dicho?. ¾
No salía de mi asombro.
¾Que seremos padres hyde, tengo dos meses de
embarazo. ¾ Me dijo Maya feliz.
La emoción de mi esposa
era demasiada, sus ojos brillosos, llenos de luz, de vida y con esa chispa de
maternidad. Ella me abrazo y sus lágrimas de felicidad llegaron a mi hombro. En
ese momento sentí miedo. Miedo de no reaccionar como ella, ¿Tan poca
sensibilidad tenia? ¿Realmente el amar y la familia no era para mí? Oculté mi
desconcierto y sonreí, nos felicitamos y hablamos de lo que sería nuestra nueva
vida.
Un bebé, un hijo…
Estaría de por vida con ellos.
Sentimientos de miedo
me invadían constantemente.
Aun no estaba listo,
pero yo sabía que la quería y que con ella podía hacer que todo fuera posible.
Verdaderamente amé a
Maya, la quise mucho, fue en su momento una cálida luz en mi vida.
Nuestra relación era
secreta, nadie de los medios sabía que éramos pareja, así lo preferimos, así lo
quisimos, ella dejo una temporada el trabajo para dedicarse al cien por ciento
a nuestro matrimonio, yo por mi lado no lo pude hacer. Mi trabajo con la banda
no me lo permitía y ella lo entendía bien, eso era algo que admiraba de ella,
nunca me reprocho cosas del trabajo.
¾Perdón por no poder estar estos días contigo.
¾No te mortifiques mi amor, es parte de nuestra vida.
¾Gracias preciosa.
¾Te extrañare mucho hyde.
Ese tipo de
conversación nunca ha estado ausente, Maya es una mujer admirable, una mujer a
la que quiero mucho y la cual me ha dado la dicha de ser padre, padre de un
hermoso bebé, un pequeño de un año.
Su nombre es Ryuta, se
lo puso Maya y no puse objeción, su pequeño rostro es en vivo el mío, en físico
somos como dos gotas de agua, en personalidad es como su madre.
Mi hijo es hermoso.
Ahora que ha estado en
mis brazos el miedo se ha ido, el temor, la desolación. Cuando lo cargo siento
que todo vale la pena, que soy capaz de todo en este mundo. Ante los ojos de
los demás somos una pareja perfecta, amorosa y cálida. Ante los ojos de Maya
así es, pero ante mis ojos no.
Porque amo con locura a otra mujer.
Quiero a mi esposa,
pero no la amo, nunca la ame realmente… Nunca la ame con la intensidad con la
que amo a Kaoru.
En mi vida hay dos
mujeres.
Una es modelo, delgada
y de rostro hermoso, de revista y película, con una imagen pública envidiable,
siempre a la moda, es segura de su misma, ama las cámaras y es encantadora.
Otra es diseñadora,
tímida y se apena fácilmente, si puede evitar las cámaras mucho mejor, es
delgada, piel pálida, ojos profundos y es realmente hermosa, llena de calidez e
inocencia.
Amo a la diseñadora.
Quiero a la modelo. A
la madre de mi hijo, la mujer con la que vivo desde hace cinco años y que
parecemos una feliz familia… Casi creí que así era.
Pero llego Kaoru.
Y todo se derrumbó.
Mi más grande amor fue
a primera vista, fue algo de segundos, de milésimas. Fue como si ella fuera la
luz y yo la polilla.
¾… entonces si le agregamos este detalle al pantalón
luciría mejor. ¾ Empezamos a trabajar juntos casi enseguida, verla
dibujar era increíble, ver como ponía y quitaba cosas era maravilloso. ¾
¿Qué dices?
¾Luce diferente y me gusta, puede ser color gris
oscuro, que no resalte mucho pero que tampoco se esconda.
¾Me parece perfecto. ¾
Sonrió satisfecha.
Nuestros diseños se
creaban solos, nacían en un abrir y cerrar de ojos, nos acoplábamos bien,
éramos la mancuerna perfecta.
En poco tiempo nos
hicimos amigos, nos tuteamos, nos hacíamos bromas y nos reíamos sin parar.
Aquellos momentos eran perfectos.
Cuando la noticia de
nuestro trabajo juntos salió enseguida tuvimos muy buena aceptación, hicimos
ropa para ambos sexos y fuimos los modelos también, por idea mía, me costó
convencerla, pero logre que aceptara, los dos como modelos salíamos mostrando
nuestros diseños, en la televisión, revistas, en espectaculares.
La ropa salió a la
venta y tuvimos por días ropa en inexistencia, los fans habían agotado todo y
finalmente tuvimos que pedir que saliera más ropa, mucha más.
Nuestro éxito fue
arrasador, pero también empezaban a especular sobre nuestra relación, nos
emparejaban, decían que nos veíamos bien juntos y que deberíamos estarlo. Kaoru
solo se ponía nerviosa t to recordaba las sesiones de fotos.
Nunca antes había
disfrutado tanto una sesión de fotos, al lado de Kaoru fue relajante,
divertido, excitante. Ver su timidez me gustaba más que cualquier cosa, verla
apenarse cuando teníamos que acercarnos, verla sonrojarse cuando teníamos que
vernos a los ojos…
Son momentos que jamás olvidare.
¾No me gusta mucho lo que se rumora hyde, la
diseñadora…
¾Maya, solo son rumores. ¾
La tranquilizaba.
¾Lo sé, pero me siento insegura, la has pasado más
con ella que conmigo.
¾Tranquila preciosa, tu sabes la verdad, tengo una
esposa y un bebe que viene en camino. ¾
Esas palabras las sentía vacías.
¾Prométeme que nunca me dejaras. ¾
Suspire con pesadez y con dolor.
¾Lo prometo. ¾
Respondí tratando de convencerme.
Pero lo cierto es que
en ese momento yo estaba metido hasta el cuello, ya estaba mi corazón en otra
parte… Ya estaba con alguien más.
¾Kaoru, en este tiempo que hemos pasado te he tomado
mucho aprecio. ¾ No me atreví a decirle amor.
¾Me pasa lo mimo hyde, eres una gran persona, un buen
amigo. ¾ Amigo, esa palabra no me gustaba del todo.
¾Espero que los rumores que salieron no afecten tu
vida privada. ¾ No sabía si tenía pareja.
¾No te preocupes, no me afecta. ¿Y a ti?
¾Realmente he aprendido a vivir con ello, no tengo
ningún problema.
¾Qué alivio.
¾¿Tienes hambre? Podemos pedir algo y comer juntos.
¾¿No tienes planes?
¾Ninguno. ¾
Tal vez solo comer con mi esposa.
¾Pidamos algo entonces.
Compartir comida con
ella era de mis cosas favoritas, esos momentos eran íntimos, hermosos.
Hablábamos, comíamos, reíamos y hasta compartíamos comida.
¾Prueba esto. ¾
Le decía yo. ¾ Te encantará. ¾
Ella abría la boca y le daba la cuchara en modo de avioncito.
¾¡Es exquisito!. ¾
Sus ojos brillaban y con su propia cuchara tomaba más de mi plato, me gustaba
esa confianza que teníamos.
¾¿Verdad que si?. ¾
Sonreía satisfecho.
¾También amaras este. ¾
Ella me daba el bocado, los dos teníamos buen gusto en la comida.
¾Si engordo será por tu culpa Kaoru. ¾
Bromeaba. ¾ Dame más.
Comidas compartidas,
risas, bromas. Algo que nunca hice y he hecho con Maya, con ella cada quien su
plato, platicábamos de amigos, de cosas de nuestro ambiente, cosas aburridas.
No me gustaba mucho
eso, jamás me había gustado, pero tampoco podía cambiarla, esas platicas le
gustaban.
¾… Y mi amiga Jessi dijo que consiguió la pasarela
del evento más grande de Tokyo. ¾
Comentaba Maya.
¾Tú ya has estado ahí.
¾Sí, es una experiencia única.
Continuábamos comiendo,
en silencio, concentrados en nuestros platillos, le faltaba color a nuestra
vida.
Con Kaoru no faltaba
nada… Nada. Éramos perfectos juntos y ella lo sabía. Yo lo sabía, nuestros
corazones lo sabían.
¾Quedo maravilloso. ¾
Sus ojos brillaban.
¾Hicimos un buen trabajo.
¾Como siempre hyde. ¾
Me sonrió y yo a ella.
Trabajamos meses
juntos, haciendo diseño tras diseño, a veces a la hora de la comida se nos
venían ideas a la mente y nos poníamos a dibujar ahí mismo, pensábamos igual,
teníamos una conexión magnifica, eso llenaba mi alma.
Cada día que pasaba y
estaba con ella sentía como mi corazón se llenaba de vida, como latía por vida
propia, no de manera mecánica… Ella me hacía sentir vivo, sentir que solo
existíamos ella y yo.
En un principio me
había prometido que solo la vería como mi amor platónico, como un amor en
secreto, pensé que podría vivir así, pero me fui dando cuenta de que no podía
ser así…
Ya no podía ocultarlo más.
La amaba.
Y tenía que decírselo,
ella lo tenía que saber, tenía que sacarme todos esos sentimientos que
empezaban a asfixiarme.
¡buenísimo capítulo! me enamoré con el avioncito XD ♥
ResponderBorrarJajaja una ternura :3
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