-Capitulo 39-
Verlo de lejos es una tortura pero una
tortura soportable, prefiero eso a no verlo ni saber de él aunque… Los días
pasan rápido y siendo el último día del concurso me siento nuevamente vacía.
Sí, me gusta sufrir tal parece pero simplemente no puedo olvidarlo, por más que
quiero e intento… No puedo.
-Los jueces están juntando los puntos
que cada escuela obtuvo, en unos minutos se dará a conocer el primer, segundo y
tercer lugar. Esas tres escuelas tendrán su respectivo premio.
La chica alumna de Hyde menciona los
premios, estoy segura de que Camboya ganara y nosotros seremos el segundo lugar
así que nos tocara un diploma por haber participado, una medalla y un libro de
medicina, nada mal. Los libros son muy caros. Veo desde mi lugar a Hyde
hablando con los demás doctores, entre los jueces esta un doctor de mi escuela,
todo será limpio. Tomo la mano de mi amigo y no dejo de verlo, ahora me cuido más
para que no note mi mirada en él.
La última vez que estuvimos estudiando,
lo que dijo Hana me lastimo más que cuando él me dijo que hacia el amor con
ella. Ella dejo claro que él se entrega por completo a ella, es doloroso cuando
yo viví eso con él, cuando lo experimente con él. Ahora me siento una estúpida
al haberle dicho que sigo siendo suya, Kotaru no me ha tocado más de la cuenta
pero aun así nunca lo dejare, el no sería el indicado para ser el segundo en
tocarme de aquella forma.
Los jueces anotan algo, se hablan y se
levantan de sus lugares, él con su caminar tan único se para a lado de su
alumna y le sonríe, ella se sonroja y le da el micrófono, odio esto, odio saber
que esa chica esta todo el tiempo con él y que lo quiere, me dan unas ganas de
ir y decirle que es mío, pero ni eso puedo hacer, la afortunada es la estúpida
de Hana.
-Tenemos los resultados, antes que nada
gracias a todas las escuelas que participaron y dieron todo de sí, al acabar
aquí en el auditorio en la zona de comedores habrá una comida para todos, por
favor pasen con confianza a degustar. Ahora nombrare a las escuelas en sus
posiciones, empezare por el tercer lugar y todos los participantes pasaran por
sus premios.
Su manera de hablar es tan perfecta que
cautiva a cualquiera, los sé por la cara de todas las chicas que están aquí, él
tiene una experiencia impresionante en un escenario, no luce nervioso, nada, su
manera de tomar el micrófono es confiada. Nombra primero a las escuelas que no
llegaron a la final, les da las gracias y a todos les dan un diploma. Pasan y
pasan y pasan todos, toman fotos, sonríen, se dan la mano y veinte minutos
después empiezan a nombrar al tercer lugar, pasan todos y les dan sus premios.
-Ahora el segundo lugar le corresponde
a….- Uno de los jueces le da un sobre y él lo abre sube la mirada y tomando
aire dice.- ¡Jordania!
Dice entusiasmado y nos ve, yo me
concentro en su mirada pero me desconcentro cuando noto que todos se paran para
ir al escenario, mi amigo tomándome de la mano hace que reaccione y me levanto.
Caminamos todos al escenario y los jueces nos van dando nuestros premios, nos
dan la mano y nos toman foto, yo me tenso cuando me doy cuenta de que el juez
que le toca darme mi diploma… Es él.
Llego a dónde está y él todo sonrisas me
da un sobre, lo tomo nerviosa y nos damos la mano, ese contacto, ese simple
contacto me estremece y de repente una voz nos habla, reacciono y los dos
volteamos a la cámara, sin saber cómo logro sonreír y nos capturan, dándonos la
mano, yo con mi diploma, los dos sonrientes.
-Muchas felicidades señorita.- Me dice
con un tono de voz personal que me eriza la piel.
-Gracias doctor.- Respondo hipnotizada
por tenerlo tan cerca.
Tomo aire profundo y sigo mi camino
dándoles la mano a los demás jueces. Poco después con premios en mano llegamos
a nuestros lugares, suelto un poco de aire contenido y reacciono. Una foto. ¡Me
tomaron una foto! ¡Con él!
-David….- Lo tomo del brazo.- Me tomaron
una foto con él.- Digo mientras los del primer lugar pasan por sus
reconocimientos.
-Me di cuenta, iba tras de ti, dime que
sonreíste.- Me dice divertido.
-¡David!.- Le golpeo.- Y si sonreí.-
Contesto rendida.- ¿Dónde crees que pongan esas fotos?
-Seguramente en la revista de esta
escuela, he visto que hacen sus propias notas y todo eso, podemos preguntar.
-Si por favor, quiero…
-Esa foto contigo.- Sonríe.- La tendrás
corazón, no te preocupes.
Sonrío encantada. Terminamos con la
entrega de premios y todos pasamos a los comedores, hay bufet y los jueces son
los primeros en servirse, serán glotones, pienso con una sonrisa. El único juez
que no veo es a él. Paso mí mirada a mí alrededor y lamentablemente lo
encuentro, con… ¿Qué hace aquí esa zorra? Bueno, su novia. ¿Qué hace Hana aquí?
Ella no debería, es solo para doctores, no para sexólogas. Aprieto la mandíbula
y quito mi mirada de ellos, Hana lo tiene bien agarrado del brazo, si será
estúpida.
-Hay para escoger, ¿Qué quieres comer
corazón?.- Me dice David y lo veo sonriente.
-De todo.- Contesto tratando de estar
animada.
-Perfecto.- Dice él sonriente.
Pasamos por un plato y nos servimos de
lo que más nos llama la atención, tomamos una mesa y mi amigo va por bebidas,
espero mientras viendo mi comida, no tengo hambre, odio que él tenga tanto
efecto en mí, puede ponerme tanto feliz como enojada de un segundo a otro.
-Felicidades por su segundo lugar
señorita, nada mal para su primer concurso.- Escucho esa voz que me eriza la
piel.
-Doctor Takarai.- Digo viéndolo frente a
mí, solo, mi interior se pone feliz.- Gracias, realmente ha sido un buen puesto.
-Lo es.- Me sonríe.- Siga tan estudiosa
y podrá entrar al próximo concurso, para intermedios, me encantara verla ahí.-
Me estremezco.
-¿Otro concurso? No lo sabía.- Me
emociono.
-Bueno, será el próximo año pero uno
como juez lo sabe desde ya.- Me guiña un ojo y siento calor en mis mejillas.-
Estudie mucho, en ese concurso se escogen a los alumnos con mayor promedio.
-Ahí estaré, sin duda.- Contesto feliz.-
Será… ¿Será juez también?.- Me atrevo a preguntar, el hace una mueca.
-Si sigo como docente seguramente sí.
-¿Si sigue..?.- Pregunto nerviosa.
-No tengo planeado estar de profesor
toda la vida, lo mío es estar en hospitales.- Hace media sonrisa.- Su amigo ya
viene, los dejo comer.- Suspiro con pesadez.- Joven David, felicidades.- Le
sonríe.
-Gracias profesor.- Le contesta el
amable.
-Bien, disfruten de la comida.- Nos dice
y dándome una última mirada, se va.
Pasan las horas, que digo horas, días.
Mi vida vuelve a la normalidad. Clases, casa, casa, clases. Ahora que termino
el concurso todo se volvió un poco aburrido.
En sí, este día. No me gusta, antes me
hubiera emocionado pero ahora no. En absoluto. Suspiro. Es mi cumpleaños. 18
años y no me emociona, lo sé, sigo con lo mismo. ¡Mayor de edad! Pero no está
él, ¿Qué importa ahora? Lo lamentable es que es viernes y hoy iré a casa, lo
cual significa, pastel y comida en casa.
Resoplo, no me gusta este día.
-Linda, ten buena cara, estamos yendo a
tu fiesta y tú pareces ir a un velorio.
-Sabes que no quiero esto David.
-Lo sé pero ellos no.- Miramos al salón,
está adornado con globos.- Trata de pasarlo bien, o no te daré tu regalo.
-¿Qué es?.- Pregunto sonriente.
-Prométeme que la pasaras bien y te lo
daré, sé que lo amaras.- Veo un brillo en su mirada y me da curiosidad.
-Hecho.- Digo emocionada.
Llegamos al salón y todos mis compañeros
me festejan, hay pastel, botanas, refrescos y comida. Ponen un poco de música y
cierran la puerta del salón. Todos me dan abrazos y felicitaciones, sonrío, esto
es un gesto súper lindo y no lo despreciare. Las locas de mis amigas me hacen
bolita y brincamos, muchos me dan regalos, los chicos me dan besos,
aprovechados, comemos el pequeño bufet que hay y platicamos, reímos, este salón
es muy unido y me gusta, mucho. Pasamos al pastel y hay 18 velitas, me cantan,
mi amigo me toma fotos, soplo las velitas y no queriendo le doy la famosa
mordida al pastel librándome de varias manos, parto el pastel y damos las
rebanadas, comemos y pasamos al baile, todos moviéndose al ritmo de la música,
¿Había dicho que Kotaru está aquí? Bueno, lo está. Me ha regalado ropa y un
ramo de flores, lindo. Bailamos, Kotaru aprovecha un poco y pone sus manos por
mi cuerpo, justificando que me canse me voy a sentar y veo como todos disfrutan
del momento, suspiro, todo estaría perfecto si no fuera por él. Kotaru baila
con Dana, ella encantada lo acepta. Mi amigo David escapándose de Ale viene a
mi sonriente.
-¿Qué tal tu fiesta?
-Grandiosa, gracias.- Sonrío.
-Todos aceptaron encantados.
-¿A que fue tu idea?
-Bueno, puede ser.- Dice sonriente.- Te
mereces esto linda.- Me abraza, sé que él fue el culpable de esta fiesta.- Y
como he visto que enserio estas disfrutando de esto… Va tu regalo.- Toma una
caja lindamente adornada.
La tomo emocionada y quitando el papel
la abro poco a poco, primero veo papel china en tiritas, meto mi mano y lo
primero que saco es una caja de chocolates, sonrío, sabe cuáles son mis
favoritos. Lo siguiente que saco es un pack libros que había deseado mucho, él
lo sabía. Lo veo emocionada y se encoje de hombros, es una trilogía, emocionada
lo abrazo. Sigo sacando cosas, esta vez es una blusa, de mi estilo y ya la amo,
son muchos regalos y el me ve encantado. Vuelvo a meter la mano y toco algo,
como un cuadro. Lo saco y al verlo mi corazón se detiene, pongo una de mis
manos en la boca y veo a mi amigo.
-Te dije que lo amarías.- Me dice
sonriente.
Veo el cuadro, es la foto que me tomaron
en el concurso, una perfecta foto, los dos sonrientes, el con una sonrisa
hermosa y con esa mirada que tanto amo, yo sonriente y emocionada, tomados de
la mano, se ve mi diploma, está en un cuadro, listo para ponerlo en el mueble
que está a lado de mi cama.
-Es perfecto… Todo.- Lo abrazo fuerte y
el a mí, ese cuadro, estará siempre en mi habitación.
Pasan las horas y la fiesta termina, es
hora de irnos a casa, mis amigas me ayudan con los regalos y dejando limpio el
salón todos nos vamos. Llego al estacionamiento y mi hermano esperándome en el
auto se sorprende al verme llegar con tanta cosa, abre la cajuela y metemos
todo, me despido de mis amigos y subo al auto, con la caja que me regalo David
en brazos.
-¿Por qué tan sonriente hermanita?.-
Suspiro.
-Nada en especial.- Contesto.
-Felices 18.- Me dice dándome una
pequeña cajita, la tomo.- Te amo hermanita.
-Gracias.- Abro la cajita y veo un lindo
brazalete, me lo pongo y lo abrazo.- Me encanta.
Una hora después llegamos a casa y mis
papás esperándome con un abrazo se sorprenden al ver los regalos, los dejo en
mi habitación y enseguida dejo el cuadro en mi buro, sonrío al ver lo perfecto
que luce.
-Cielo, vamos a cenar.- Habla mamá
entrando a mi habitación.- ¿Y esa foto?.- La toma para verla mejor.
-Fue en la clausura del concurso.-
Contesto emocionada.
-Lucen muy bien.- Me abraza y me da la
foto.
-Lo sé.- Digo entre emocionada y
melancólica, dejo la foto en su lugar.- Me cambio y voy a la mesa.
Ella asiente y me deja sola, me acuesto
en la cama y saco los regalos de mi amigo, hoy mismo me pongo a leer, saco el
papel china de la caja y me doy cuenta de que hay copias de la foto, tamaño
mediano y pequeño, la que está en cuadro es grande, amo a ese chico, la copia
pequeña puede ir al instituto.
Durante estos días he notado pequeños
cambios en mí, creo que mis pechos crecieron un poco más, al igual que mis caderas,
me hice un corte de cabello nuevo, me luce bien, me gusta cómo me veo, mamá
dice que soy toda una señorita, que los 18 me vinieron de maravilla. Puede que
tenga razón.
Y no sé si sea porque me desarrolle más
o que pero varios de mis compañeros me han estado invitando a salir, odio eso.
Por ahora no quiero nada de relaciones. Termine con Kotaru hace unos días, tuve
un gran pretexto. El quería meterme a su cama de nuevo, le dije que no y que
por eso terminaríamos, lo termino aceptando días después y me siento libre y
sin remordimiento.
En este momento estamos en clase con la
odiosa de Hana, normalmente no le pongo atención pero paso los exámenes sin
problemas, la psicología es fácil. Me distraigo dibujando en el cuaderno de mi
amigo pero una voz resuena en mis oídos y reanima a mi corazón haciéndolo latir
como si hubiera corrido miles de kilómetros.
-Hola.
Suena casual y lo veo, en la entrada con
una sonrisa, aprieto la mano de mi amigo, y Hana va hacia él, se dan un saludo
rápido y el entra y se para frente a nosotros, me ve, no fijamente pero su
mirada está en mí y logro ver un destello de fascinación en sus ojos. Me
estremezco.
Nos felicita por estar en segundo grado y
rato después se va, dejándome abrumada por su
repentina visita, mi cuerpo se siente nervioso, yo siento ganas de ir tras él y
besarlo, hace dos semanas o un poco más que no lo veo, ante mis ojos luce aún
más perfecto, sus ojos tenían un brillo que me si hubiéramos estado solos, sin
duda me dirían que me deseaban. Hana continua con la clase y rato después mi
celular vibra, un mensaje… De él. Reconozco su número, no saben cuánto he
esperado recibir un mensaje de él, desde que nos separamos pero nunca había
llegado, hasta ahora.
Abro el mensaje y me quedo curiosa al
leerlo, yo que recuerde no deje nada en su departamento. Suspiro de emoción,
sigue aquí, en la que era su oficina, conteniendo las ganas de ir corriendo en
este momento espero pacientemente a que la clase termine y cuando pasa. Me
despido de mi amigo y casi corriendo voy a las oficinas.
Con el corazón en la boca toco la puerta
y enseguida me abre, nos vemos a los ojos, mi nerviosismo se asoma y se apodera
de mí, entro a la oficina y él cierra la puerta, poniendo seguro, lo sé y eso
hace que me estremezca, se para frente a mí y su mirada tiene ese brillo de
fascinación, ¿Estará notando los cambios que tengo? Mi interior se estremece de
pensarlo. Su mirada no me deja y empiezo a sentirme desnuda ante él logrando
que mi necesidad de él suba. Sé que le gusta lo que ve y a mí me gusta saberlo.
-Yo… Por más que hago memoria, no sé qué
se me pudo haber olvidado.
Doy el primer paso y el sonriente me dice
que fue mentira, que me hizo venir aquí por otra cosa, me pongo nerviosa y
emocionada cuando me dice que soy importante pero me pongo a la defensiva y le
digo que es mucha tortura vernos, yo quiero hacer contacto con él, no solo
fundirme en su mirada. Él enojo pasa cuando veo que mi presencia aquí ha sido
para darme regalo atrasado de cumpleaños, sonrío encantada. Un ramo de rosas,
un hermoso peluche (o soy yo en mi cama o es él) y una cajita perfectamente
forrada.
Ignorando mis impulsos dejo las cosas en
el sillón y me entrego a sus brazos, su calidez, sus brazos, sus manos en mi
cintura, su olor, los tengo nuevamente conmigo. Emocionada por su abrazo me
atrevo a pedirle algo.
-Quiero un beso, no me lo niegues, por
favor.
Digo viéndolo a los ojos y él después ve
mis labios. Cierro los ojos y siento su delicioso contacto en mis labios, pido
profundizar el beso y él acepta encantado, me aprieto más a su cuerpo y lo
escucho jadear por alguna razón, me entrego al beso, a mis sentimientos, esto
es lo que necesito, estar con él para estar completa, sentirme completa. Él
toma mi cintura y me aprieta a su cadera, ahora jadeo yo al sentir lo que antes
me enloquecía, lo que sin duda me enloquece aun ahora, solo él. Seguimos con el
beso y llegamos al escritorio, me recargo en él y me aferro a su cuello, no
quiero estar separada ni un centímetro de su cuerpo, sus labios siguen siendo
cálidos y dulces, sus brazos siguen siendo protectores, su cuerpo sigue siendo
cálido y receptivo ante mí.
-Ámbar.- Dice entre nuestros labios.-
Debemos parar.- Sigue diciendo.
-No quiero Hyde.- Le respondo y muerdo su
labio.- Debiste imaginar que desearía más que un beso.- Me atrevo a decir.
-Esto no es correcto.- Lo sigo besando.-
Estas con alguien, yo estoy con alguien.
-Termine con Kotaru.- Me resigno y me
alejo de sus labios, Hyde me ve entre aliviado, emocionado y mortificado.
-¿Por qué?.- Exige saber con una mirada
interrogativa.
-Solo, paso.- Respondo a la defensiva.
-Dime porque.- Dice serio.
-Solo no funciono.- Muerdo mis uñas,
estoy nerviosa.
-Hay algo más, lo sé, ¿Qué fue?.- Insiste.
-No quise acostarme con él, ¿Contento? Y
lo termine.- Suspiro frustrada y él aprieta la mandíbula.
-¿Te toco?
-¿Cómo llegamos a esta charla? No
importa, ya fue.
-Quiero saber.- Su mirada es ansiosa.
-Yo no te pregunto qué tanto tocas a Hana
¿O sí? No te pregunto qué tienes con esa tal Ayami… No tienes derecho a
preguntarme.- Me cruzo de brazos y el derrotado asiente.
-¿Ayami? Es solo una alumna, dios… No
saldría nunca más con una alumna… Has sido y siempre serás solo tú.
-Ella te quiere.
-Pero yo no, solo es una alumna y nunca
pasara.- Nos vemos a los ojos y mi corazón se alegra.- Luces hermosa con ese
look.- Cambia de tema.- Siempre has sido hermosa.
-Gracias.- Me hace sonreír, suena mi
celular rompiendo con el momento y es un mensaje de mi hermano, ha llegado por
mí.
-Me alegra que sigas usando ese celular.- Lo
veo, es el celular que me regalo.
-No pude alejarlo de mi.- Suspiro.- Fue
regalo tuyo y…
-No digas más.- Me detiene con una voz
que me eriza la piel.- ¿Hora de ir a casa?
-Sí, Hyde… Podemos…
-No hagas esperar a tu familia, ve con ellos.-
Me vuelve a interrumpir.
Derrotada y dolida asiento, tomo mis
regalos, porque ni loca los devuelvo y salgo de la oficina, paso rápido a mi
habitación y tomo mi mochila. Llego al auto y mi hermano como siempre me
espera. Llegamos a casa y aunque mi encuentro con el haya sido malo al final,
estoy feliz, con el beso me hizo saber que me sigue amando.
-Cielo ¿Y esos regalos?.- Sonrío
encantada.
-Regalo de cumpleaños atrasado mamá.
-¿De quién?.- Pregunta Alex, absorbo el
olor de las rosas y sigo sonriendo, un regalo perfecto, rosas, peluche, un
hermoso collar y un beso fugaz.
-Nena, esos regalos….- Papá me distrae de
mis pensamientos y sus ojos me dicen que puede imaginar de quien es.
-Me los dio Hideto papá.- Contesto aun sonriente.-
Iré a mi habitación.
Camino sintiéndome en las nubes pero
antes paso por un jarrón con agua, lo pongo en mi escritorio, el peluche en mi
cama, me pongo mi collar, un hermoso dije de oro con dos corazones
entrelazados. Me aviento a la cama y suspiro, suspiro y suspiro hasta que mi
celular suena de nuevo, lo tomo y evito gritar al ver un mensaje de él.
{{“Por favor dime que aceptas que nos
veamos mañana”}}
Sonrío como tonta y suspiro, no tengo que
pensar, estoy segura que me ama y hare que deje a Hana, él es mío, sigue siendo
mío.
“Con una condición”
Mando el mensaje.
“Lo que sea”
Me contesta enseguida.
“Que me dejes besarte de nuevo”
Nerviosa y decidida lo mando.
“Todo dependerá de ti”
Llega su respuesta y un poco confundida y
emocionada sigo contestando.
“¿En dónde nos vemos?”
“Donde siempre, a la una, quiero estar
toda la tarde contigo, ¿Se podrá?”
Sonrío, sonrío, sonrío y grito por lo
bajo.
“Se puede. Entonces ahí estaré”
“Gracias, descansa entonces, yo tengo
guardia”
Suspiro.
“Hasta mañana”
Respondo sin saber que más ponerle, antes
el final era, ‘te amo’ pero ahora… No sé. Dejo el celular en el mueble que
tengo a lado de la cama y metiéndome bajo las cobijas logro conciliar el sueño.
Lo de mañana es una cita, ¿Verdad?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Un abrazo ♥