miércoles, 29 de abril de 2015

And she Said


Casi una hora después el taxista nos deja frente a mi departamento. Le doy las gracias y mientras saco mi cartera me doy cuenta de que hyde está pagando. ¿Cómo puede ser? Él normalmente no lleva dinero en efectivo en sus bolsillos. Le es incómodo, prefiere las tarjetas.
Le agradezco con una pequeña sonrisa y bajamos del taxi. Caminamos hacia el edificio y entramos enseguida, tomamos el elevador y nos bajamos en el tercer piso. Afortunadamente ayer hice limpieza en mi departamento y lo encontrara limpio y agradable… Abro la puerta y lo hago pasar. El luce un poco extrañado y tímido. Cuando pasa lo hago yo después de él y cierro la puerta. Dejo la pequeña maleta con las cosas que guarde en el camerino y mi agenda en un mueble que está a lado de la puerta. El camina hacia la sala, observando todo. Ahora que me doy cuenta… Va a saber que estoy algo así como obsesionada con él. Tengo todos sus discos, revistas, imágenes en cuadros… Si, está en mi preciado mueble de tesoros. Toma un disco y lo ve… Lo devuelve a su lugar y ve todo de cerca, diablos. De haberlo recordado no lo hubiera traído aquí.
―No sabía que fueras tan fan.― Dice viéndome a los ojos y me estremezco.― Es impresionante
―Bueno... Es un gran artista Takarai-san, es imposible no admirarlo a tal grado, espero que no le moleste
―¿Molestarme? No, para nada... Es agradable ver todo esto
―¿Desea tomar algo? Tengo vino por si gusta
―Por favor.― Asiente.― Tienes un bonito departamento, ¿Vives sola?
Camino a la cocina y tomo dos de mis mejores copas, saco la botella de vino y camino a la sala. Él me observa con detenimiento y eso me hace sentir muy nerviosa.
―Si, sola
―¿Por qué no vives con tu pareja?
―¿Qué?.― Sigue pensando que soy lesbiana, es agobiante
―Lo siento, no es necesario que me contestes
Toma la botella de vino y sirve un poco. Agradezco haber comprado del vino que le gusta. Como su asistente se muchas cosas personales de él. Esta botella la compre pensando en el pero jamás pensé que la estrenaría con el mismo. Es algo gratificante.
―Mi vino favorito
Dice guiñándome un ojo y acercando la botella a su nariz. Absorbe el olor del líquido y después toma un poco. Lo deja en su paladar unos segundos mientras cierra los ojos. Lo traga lentamente y después abre los ojos y admira el líquido en la copa.
―Perfecto
Dice en un tono grave que me eriza la piel. Mierda. Tenerlo a menos de 50 cm de distancia y ver eso que acaba de hacer... Tomo también un poco de mi vino, si sigo pensando cosas así me arriesgare a no controlarme y no quiero romper la relación de trabajo que tengo con él.
―Tiene un gusto excelente
―Eso me han dicho y... Hoy lo confirmo
Su mirada se posa intensa en mí. Él siempre ha sido un seductor, con todos. Conmigo también pero sé que esa es su naturaleza. Ser sensual, encantador... Pero es difícil vivirlo tan de cerca... Una tortura cuando lo vives y no puedes tocarlo.
―Discúlpeme por haberlo traído aquí... Fue lo primero que se me ocurrió
―No te preocupes, nuestro auto no estaba... El chofer seguro nos esperaba en la otra salida
―Tal vez... Le llamare para que venga por usted
Me levanto del sillón y doy un paso para ir por el celular pero de repente siento un cálido agarre en mi mano. Bajo la mirada y la mano de él toma la mía. Con solo ese rose mi cuerpo siente una corriente eléctrica, muy agradable.
―Aun no marques, estoy disfrutando esta tranquilidad
―Si se va más tarde podría ser peligroso Takarai-san, no me perdonaría si le pasara algo y...
―Tranquila, te preocupas de más, en todo caso me quedo a dormir aquí y asunto arreglado
Sus ojos me dicen que está hablando enserio. ¿Dormir? ¿Aquí? Solo dios sabe lo tan difícil que me será tenerlo tan cerca y de noche... Bueno, hemos dormido los dos en hoteles donde se queda para conciertos pero no es lo mismo. Cada quien su habitación. Esta vez seria en mi departamento y obviamente el en mi cama... Mi cama. Tendría su olor...
―Esa opción es mejor, estará bien cuidado aquí
―Lo aseguro.― Me contesta.― Siéntate
Aun tomando mi mano me siento, un poco más cerca de él. No me puede culpar, no del todo. Él es el que tomo mi mano y el que aún no la suelta, puedo jurar que su mano es tan suave como el terciopelo y tan cálida como un baño de agua de sales...
―Pero aun así debo llamar al chofer, debe estar esperándonos.― Digo al recordar, pobre hombre
―Si es verdad
Suelta mi mano y va por el celular, cuando me lo da no puedo evitar rosar su mano. Un estremecimiento agradable me recorre. Entro a contactos y busco el nombre del chofer, cuando lo encuentro marco.
―Si, Yamamoto, le llamo para decirle que el señor Takarai-san ya no está en el recinto, tuvimos que salir rápido por los fans, puede ir a su casa
Escucho unas palabras de vergüenza por no haber estado a nuestro auxilio. Le digo que no se preocupe y terminamos la llamada. Dejo el celular e la mesita de centro y veo a hyde observándome, veo su copa y está a la mitad nuevamente, se sirvió otra vez.
―¿Entonces puedo quedarme?
―Sí, me parece lo mejor, no quiero arriesgarlo
―Te preocupas mucho
―Por usted siempre
Me apeno ante mis palabras, espero que no se incomode, sé que no le gusta mucho ese tipo de cosas tan directas y de cariño. Tomo mi copa y doy mi último trago.
―Takarai-san, usted dormirá en mi habitación
―No quiero incomodarte, el sillón se ve cómodo
―Aunque así fuera, no puede dormir aquí
―He dormido mucho en sillones, lo sabes
―Si pero cuando hay cama debe aprovechar y usarla, tengo habitación de invitados en donde dormiré
―Yo soy el invitado
―Pero no cualquiera, vamos, le mostrare
Me levanto y hago media sonrisa. El da un gran trago a su vino y deja la copa. Paso a su lado y no puedo evitar absorber su olor... Un olor delicioso. El me sigue y siento en la espalda una intensa energía. Trago un poco de saliva... Bien. Llegamos a la puerta de mi habitación y abro, entro primero y con una sonrisa lo invito a pasar.
Esto es más de lo que algún día creí realidad.

Al entrar a su habitación sigo sorprendiéndome. Lo primero que veo es una cama. Grande. Me gusta. Veo muebles, un gran armario, una televisión, computadora y… En las paredes fotos. De ella con sus amigas, amigos. Por alguna razón envidio a esos que la abrazan. Fotos de su familia, mascotas, de algunos paisajes, vacaciones supongo. En otra sección hay puras fotos de mí, L’Arc, VAMPS, los integrantes… Me acerco un poco más. Es prácticamente un collage de fotos mías.
No es que sea un engreído o algo pero me alegro mucho al ver que ocupo tanto de su atención. Le gustan las mujeres pero tal vez solo yo… ¿Solo yo le gusto? Como hombre, tal vez soy la excepción. Bueno, mi ego ha subido un poco.
Ahora que lo pienso… Ella siempre está nerviosa cuando está conmigo… Me ve mucho y se sonroja. Mierda hyde. ¿Por qué no te habías dado cuenta antes? Me reprendo a mí mismo. Soy su excepción. Le gusto a mi asistente y en vez de molestarme me alegro y mucho.
Solo el cielo e infierno saben cuándo he fantaseado con esa mujer. Porque lo he hecho más de lo normal. Algo tiene que no puedo dejar pasar. Aun no sé qué es.
―Linda habitación.― Comento girando para verla, si, esta sonrojada, ahora me será más difícil no tener pensamientos indebidos
―G... Gracias Takarai-san, eeer... Tengo ropa deportiva, afortunadamente tengo una de hombre, estoy segura que le quedara
―¿De hombre?.― Pregunto receloso, ¿Porque ella tiene algo de hombre?
La veo caminar a su armario y observa la ropa, como recordando el lugar donde esta lo que busca. Hace una sonrisa triunfal cuando recuerda y la encuentra sin problemas.
―Es esta, le va bien
―No me has dicho porque tienes esto.― Insisto mientras tomo el pantalón y playera deportiva, si me dice que es... Ella no puede tener novio, o esperen... ¿Y si es bisexual?
―Se la quite a mi hermano, me gusto este conjunto.― Me da una orgullosa sonrisa y sonrío también
―Es verdad, es un buen conjunto
―Allá está el baño.― Lo señala.― Hay toallas por si desea bañarse, si necesita algo solo pídalo
Podría pedirle que... Agito la cabeza, debo detener estos pensamientos. Ella está siendo muy amable y yo... Y yo estoy de maldito deseoso.
―Gracias
―Iré a preparar la cena, debe comer y retomar energías que gasto en el concierto, con permiso
Sale sonriente de la habitación y me quedo solo. En su espacio más personal. Suelto un gran suspiro y camino al baño. Es pequeño y muy limpio. Eso sí, hay una tina lo cual agradezco. Cierro la puerta tras de mí y observo más, toallas, botes de cremas, secadora, shapoo, cosas femeninas... Muy femeninas. Me pregunto cómo le harán para ponerse esos tampones, debe ser incomodo, es como si tuvieran... Bueno, me quito la ropa y abro las llaves del agua, inmediatamente sale tibia y dejo que toque mi piel. Me quedaría un buen rato en la tina pero no quiero perder tiempo. ¿Porque? No lo sé. Solo quiero ver esos sonrojos que le provoco. Tomo el jabón y lo paso por mi cuerpo. El agua sale un poco más caliente y no me ayuda en absoluto ya que mis pensamientos en este momento no son los más santos. Me pongo shampoo y tallo mi cabello. Ahora reconozco el olor, así huele su cabello. Que frescura. Me recuerda a ella... En verdad necesito llamarle a alguien, ¿Hace cuánto no he tenido sexo? Creo que dos semanas... He tenido mucho trabajo estos últimos días.
Salgo de la regadera y tomo una toalla, seco mi cuerpo, en realidad medio seco. Me gusta sentir el agua resbalar por mi piel, me mantiene un poco fresco. Me pongo el pantalón que me dio ella y me llevo en las manos la playera, no quiero mojarla. Salgo del baño y dejo en la cama lo que no me puse, salgo de la habitación y camino descalzo a la cocina, huele realmente bien. Veo a __ cocinar, esta de espaldas. Tararea una canción que si no mal entiendo es una de L'Arc, jyojushi. Me gusta.
―Eso suena bien y huele bien
―Takarai-san
Se sobresalta al verme y sonrío. Nuevamente esta sonrojada. No sé si es porque la descubrí tarareando, cocinando o porque estoy descalzo, sin playera y con el cabello húmedo haciendo que gotas de agua resbalen por mi pecho.
Bien, lo hice a propósito. Quería comprobar si ella puede verme como hombre y no como su jefe o un simple hombre porque es lesbiana. Mi confirmación final.
Le gusto.
Sonrío satisfecho. Y yo varias veces estuve frente a ella sin tanta ropa porque pensé que solo le gustaban las de su sexo. No sé cómo pudo ser tan profesional, no es como si me molestara... No tanto. Tiene fuerza de voluntad y me asombra.
―Ya está la cena, ¿Desea comer ahora?
―Claro, la verdad tengo hambre
Ella sonríe y empieza a servir. Solo una vez he probado su comida y puedo decir que lo hace excelente, mi paladar se maravilló ante esa comida, ahora lo volveré a probar y mi apetito se ha abierto notoriamente.

Tenerlo frente a mí... Con el torso descubierto, cabello mojado haciendo que gotas resbalen por su cuello, su pecho, su estómago... Más abajo... Pies descalzos. ¿Acaso no tiene compasión de mí? Es mucho lo que hace. Mucha tentación, mucho dolor de no poder tocarlo. Afortunadamente la comida me distrae... No la verdad no. No tengo nada de hambre pero me obligo a comer. Él sentado a mi lado me hace sentir su frescura. Come sin problemas y me parece que lo disfruta mucho. Mi interior se alegra, a mi artista le gusta mi comida. Es maravilloso.
Cuarenta minutos después nos encontramos en la sala. Él dijo que aún no quería dormir así que optamos por ver t.v, la verdad no hay nada bueno pero nos quedamos en una película que iba empezando. Para mi incomodidad y pena es de amor... Hay besos, más de los que puedo soportar teniéndolo a lado mío. Ahora no se en dónde meterme. La pareja protagonista esta besándose como loca y aventándose a la cama.
¿Soy yo o está haciendo calor?
Mi corazón late rápido. Debo tranquilizarme. Es solo una película, romántica. En donde estoy viendo como una pareja hace el amor. Y a lado mío está el hombre que amo.
Esos pensamientos no me ayudan en absoluto. Veo a hyde de reojo y esta concentrado en la televisión. Él ha de tener mucha experiencia en ese tema, si lo sabré yo. Varias veces me ha tocado ver como chicas zorras le llaman para estar de nuevo con él. Eso me molesta tanto que he dicho que el señor Takarai no quiere verlas más. Me siento orgullosa y no me arrepiento de nada. Mis celos pueden más y ni modo. Mientras él no se entere... Y si se entera y no se molesta me pondré feliz.
―Hasta que se les hizo.― Comenta el como si nada.― La tercera es la vencida
La pareja de la película habían sido interrumpida dos veces cuando querían hacer el amor. Esta tercera vez no fueron interrumpidos... La chica ya está haciendo sus sonidos más placenteros. Me siento muy nerviosa. Tomo mi copa de vino para escudarme, creo que llevo cuatro con esta. El dos más que yo y se ve como si nada.
―Dios, esa chica exagera mucho.― Digo mis pensamientos en voz alta y el me voltea a ver sorprendido, tierra trágame
―¿Acaso me has leído el pensamiento?.― Sonríe divertido.― Es verdad, exagera los gemidos, no hay algo más molesto que escuchar a una mujer fingir y exagerar gemidos
El calor ahora me quema. ¿Cómo es que después de tener una tranquila cena terminamos hablando de gemidos? Doy un trago más a mi copa y dirijo mi mirada a la de él, quien me observa con intensidad. Aprieto mis muslos involuntariamente y él lo nota, ¿Puedo salir corriendo?
Lo veo sonreír con los ojos, su mirada es brillante e intensa. Estira su brazo para quitarme la copa de las manos y la deja en la mesita de centro. Guía su mano a mis labios y los acaricia. No puedo quitar mi mirada de la suya, estoy siendo atrapada en esa profundidad y temo quedarme estancada en ella.
Se lleva mi voluntad.
Mi razón.
Descontrola mi sistema.
De repente tengo la boca seca. Y separo un poco mis labios. Él se acerca más a mí y queda a centímetros, a pocos centímetros... Más de los que puedo soportar.
―Déjame hacerte el amor
Abro más mis ojos. No dijo sexo lo cual me hace estremecer. Entreabro la boca pero no me salen las palabras, lo veo a los ojos pidiéndole que me bese. Lo deseo, lo he deseado desde hace años. Acaricia mis mejillas y sonríe.
―Esa mirada la tomare como un si
Y enseguida siento sus suaves labios en los míos. Un rose pequeño y fresco por el vino. Un dulce olor. No pudiendo controlarme más paso mis brazos por su cuello y me acerco a él. Profundizo el beso. Lo saboreo. Lo anhelo. Siento su lengua pasar a mi boca y jadeo involuntariamente. Esa suavidad, esa calidez. Acaricia mi boca, acaricia mi lengua y las entrelazamos. Es el mejor beso que he tenido nunca. Me muevo más logrando quedarme en su regazo. Una pierna en cada lado de su cadera y meto mis dedos en su húmedo cabello.
Sus manos bajan de mi espalda a mi cintura y me aprieta a su cuerpo, a su cadera. Aprieto mis piernas a su cuerpo y siento bajo la suave tela del pantalón algo duro. Obviamente no es una piedra ni algo más. Él toma mi trasero y me mueve a su vientre. De esta manera siento más su erección.
Jadeo.
Me descontrolo.
Me pego aún más a su cuerpo y muevo mi cadera, adelante y atrás, un movimiento insinuante y lento. Esto hace que muerda mis labios y que jadee un poco también. Ese sonido... Ese sonido me estremece. Sentir su erección rosar con mi intimidad me hace desear y añorar, querer más... Todo lo que me pueda dar.
―Espera…
Me dice alejándose de mis labios y me deja con una sensación de vacío. Lo veo a los ojos, pidiéndole que no se detenga. Sus ojos me ven deseosos y se mueve un poco haciendo que rose su erección y jadee.
―Vamos a tu habitación
Me toma de la cintura y me levanta de su regazo. Me paro y el seguido de mí, me toma de la mano y caminamos a mi habitación en donde cierra la puerta y me pega a su cuerpo. Prueba mis labios nuevamente y yo me dejo guiar.
―El vino combinado con tus labios es lo mejor
Su mirada es muy intensa y hace que olvide mis palabras, caminamos a la cama y me guía acostándome en ella. Él se pone arriba de mí y deja caer un poco de su peso... Jadeo al sentirlo de esta manera, cuantas veces soñé con algo así... Paso mis brazos nuevamente a su cuello y juego con su cabello, nos besamos, jugamos con nuestras lenguas, nos mordemos, nos saboreamos.
Me alejo de sus labios y beso su cuello. Lo lamo y recorro su cicatriz, algo que siempre quise hacer. Esa textura es maravillosa. Muerdo un poco y el pega su pelvis a la mía haciéndome jadear. Mete una de sus manos bajo mi blusa y toca mi piel. Me erizo enseguida y me roba suspiros cuando toca uno de mis senos.
Delirante.
Intenso.
Me quita la blusa y seguido de eso mi sostén. Observa mis pechos con adoración y me avergüenzo. Nunca habían hecho tal descaro. Lleva sus labios a ellos y los besa, empieza a torturar uno de mis pezones y mi garganta empieza a hablar por si sola. Siento que podría morir en este momento.

Sus senos son como me los he venido imaginando. Esos rosados pezones me hacen desear saborearlos hasta sentir como se endurecen en mi boca. Bueno, es algo que estoy haciendo. La sensación de sentirlos poco a poco duros me gusta. Dejo un pezón y voy por el otro. Los jadeos que hace ella empiezan a enloquecerme. Esos jadeos llenos de deseo y locura...
Me excita.
Su cuerpo se mueve abajo de mí y dejo sus pezones. Aun no tendrá un orgasmo... Subo a sus labios nuevamente y enseguida siento sus manos subirme la playera, le ayudo a quitármela y sentimos nuestra piel tocarse. Una sensación fascinante. Lamo su cuello, paso por sus senos, su estómago, su vientre... Llego a donde empieza su pantalón y lo desabrocho, ella no pone objeción así que lo quito enseguida, junto con sus diminutas bragas. Me gusta su estilo. Beso cada lado de su cadera y se mueve con deseo. Beso su monte de venus y acaricio sus piernas, un suave y delicado rose.
Veo como abre la boca, tiene cerrados los ojos. Su pecho sube y baja con dificultad. Tomo sus piernas y las doblo un poco, las separo y espero a que ella me vea, lo cual pasa enseguida. Su mirada es de sorpresa y pena. Hago media sonrisa y me centro en el lugar que deseo.

Su lengua maestra recorre mi centro, sube y baja... Se pasea con descaro y con profesionalismo. Sus manos toman cada una de mis piernas y las separa. Sentirme tan expuesta ciertamente me excita, las sensaciones que me da hacen que inevitablemente   quiera cerrar las piernas pero no me deja, me aprisiona más y muerde ligeramente mis labios internos.
Gimo.
Me muevo una y otra vez. Su cálida lengua es una maravilla, sabe bien cómo usarla y en donde, no quiero pensar cómo es que obtuvo experiencia porque no es el momento para celos ni enojos. Respiro con dificultad y con sus dedos abre mi piel. Si lengua juega con mi clítoris, lo rosa, lo aprieta... Lo muerde y me hace gemir incontrolablemente. La tortura que está haciendo es maravillosa y... Y...
―¡Oh dios!... H... ¡Hyde!
Grito al momento en el que el toca mi punto débil, sin piedad el me tortura más en esa zona y me siento a desfallecer... Mis piernas se sienten débiles y mi corazón palpita rápido, rápido... Una gran oleada de calor me invade, se apodera de mis defensas y cuando me doy cuenta estoy gimiendo sin control. Sin pudor.
Tengo un orgasmo.
Y hyde es el causante de este.
Siento unos labios tocar los míos y los recibo con un ansiado beso. Pruebo mi sabor y lo disfruto, su boca es sorprendente. Juega con mi lengua y muerde mis labios. Con lo poco que me voy recuperando pongo mis manos en su cadera y bajo el pantalón encontrándome que no trae ropa interior.
Siento su erección pegar mi pelvis y jadeo. Esa dureza me está haciendo añorar sin pudor alguno. Muevo mi pierna y la roso. Siento como hyde se estremece. Quiero hacer algo que he deseado siempre en sueños.
Y lo hare.
Me separo de sus labios y como puedo giro quedando arriba de él. Sus ojos brillan de deseo y sonrío sin pena, beso sus labios y reparto besos por su cuello, su pecho, sus abdominales y llego a los huesos de su cadera, los beso y paso mi lengua de un extremo a otro.
Subo la mirada y me encuentro con la suya. Intensa. Peligrosa. Deseosa. Sonrío interiormente y bajo la mirada a su erección.
Por fin la veo. Por fin la puedo sentir y disfrutar.
La tomo con una de mis manos y roso con la llena de mis dedos. Arriba, abajo. Veo como cierra los ojos y entreabre la boca.
Delirante.
Me gusta saber que soy la causante de sus sensaciones. Observo su erección, dura y con una longitud impresionante. De repente me preocupo un poco, esto entrara en mi... ¡Va a doler! Pero después del dolor viene el placer y eso me alienta.

Sentir mi erección en su cálida boca me es delirante. Erótico. Excitante. Su lengua recorre mi longitud. La saborea sin temor alguno y esa entrega me gusta. Me llena de deseo. Lame, saborea, chupa. Cierro mis ojos y llevo mis manos a su cabeza, acaricio su cabeza e inevitablemente empiezo a mover mi cadera. Ella toma mis movimientos sin problema, se deja guiar, se deja llevar y me entrega todo de sí.
Me muevo un poco más rápido. Su boca me aprieta con sus mejillas y me rosa con los dientes.
Placer.
Mucho placer y satisfacción. Si antes estaba duro ahora no sé cómo debo estar. Estas sensaciones que me da son fascinantes y delirantes. Abro mi boca y saco gemidos sin problema alguno. Sus dientes rosándome hacen que me dé una sensación más delirante. Succiona de una manera gratificante. Siento como mi erección crece hasta el punto de sentir un gran dolor y temer que reviente.
Es como si mi corazón estuviera en mi pene, palpita. Palpita y sé que ella lo siente, yo lo siento muy bien, palpita por la presión de la sangre y dolor.
Detengo mis movimientos y me incorporo un poco, la tomo de la cintura y la alejo de esa zona. Ella me ve desconcertada y desilusionada. Sonrío encantado.
―Más adelante tendrás la oportunidad de probar todo
Le digo en un susurro y veo cómo se estremece. La pongo debajo de mi y hago que abra sus piernas, la observo un poco. Esta imagen que veo es por demás erótica y perfecta.
Nunca antes había deseado tanto a una mujer. Nunca antes me había vuelto loco al estar con alguien.
Con ella está pasando y no tengo claro porque. Solo sé que desde que la vi en la foto de su currículo me llamo la atención. Me hizo sentir que la quería a mi lado por alguna razón, más allá de lo laboral. Siempre lo supe pero no quise aceptarlo.
Hasta hoy.
Me acerco a su cuerpo y la beso. Sé que después de proar sus labios no habrá otros que quiera tener junto a los míos y eso me mortifica. Abro un poco más sus piernas y con el dolor de mi erección no espero más para entrar.
―¡Ta... Takarai-san!
Grita ella por mi intromisión. Entre de una sola estocada. Para que fuera un solo dolor y no largo mientras entraba despacio. Me quedo en su interior quieto, siento como palpitamos, su centro por mi dolorosa intromisión y mi erección por la excitación. Es como si fuera un solo palpitar.
Y esa sensación de ser uno solo empieza a asustarme. No puede ser que tenga sentimientos hacia ella… ¿O sí? Tal vez estar medio año con ella, verla trabajar tan eficientemente y como me gusta me ha conquistado. Tal vez el trato que tengo con ella, la confianza y tranquilidad que me da me ha atrapado.
Pruebo sus labios una vez más y con ese beso empiezo a moverme. Absorbo un gemido de dolor de parte de ella y continúo moviéndome. Lento y preciso. Sus brazos envuelven mi cuello y juega con mi cabello.
Esa acción me gusta, me gusta mucho.
El dolor de mi erección es más y empiezo a moverme más rápido y conciso, los gemidos de ella se hacen notar enseguida. Esos gemidos son como música, una perfecta música para mis oídos y me incitan a balar más, a moverme más. Sin restricción.  Sus piernas envuelven mis caderas y me permite más acceso.
―Eres muy estrecha cariño
No puedo evitar decirle. Esta estrechez me aprieta de una manera deliciosa. Su interior me absorbe de una manera delirante. Esto es como desfallecer, como vivir otros universos, como revivir. Como experimentar lo mejor que te puede dar la vida.
Y lo estoy experimentando solo con ella.

Un vaivén único y perfecto. Siento nuestra conexión, nuestra unión. Su garganta saca gemidos de placer y eso me llena de felicidad, loe está disfrutando, lo está gozando tanto como yo.
Y me gusta.
Me gusta la idea de provocarle placer. De hacerle sentir cosas maravillosas, de entregarme a él como siempre soñé y desee. Ahora estoy unida a él. De una perfecta e íntima manera. Su sudor se mezcla con el mío, nuestra piel se acaricia, nuestros labios se besan sin control. Nuestras lenguas juegan y se hacen íntimas.
Estoy muriendo y reviviendo con cada estocada. Sentir su erección crecer en mí, sentirla palpitar y calentarse es algo que jamás pude llegar a imaginar. Algo que no se compara con nada mortal. Algo  que no es de este mundo.
El calor se propaga por todo mi cuerpo, mis extremidades experimentan hormigueo y me siento a desfallecer. Echo mi cabeza hacia atrás y arqueo mi espalda. Más placer, más sensaciones, más de todo y siento que estoy por morir. Una sensación de estarme quemando me envuelve.
Mi segundo orgasmo.
Suelto un sonoro gemido y el conmigo, su última estocada y terminamos los dos gimiendo sin control y desvanecidos por el cansancio.
Su cuerpo se queda arriba del mío. Regularizando nuestra respiración y nuestros corazones. Acaricio su espalda, paso por su hermoso tatuaje de alas y paseo mis dedos por esa parte.
―¿Sabes? Tenía temor de que me rechazaras al pedirte que hiciéramos el amor
―¿Por qué?.― Pregunto sorprendida
―Por tus preferencias sexuales...
―Hyd... Takarai-san, no soy lesbiana


Y había estado equivocado. No es lesbiana. Esto me deja descontrolado pero feliz. Si no lo es quiere decir que realmente le gusto y lo confirmo y reconfirmo por lo que acabamos de hacer. Ha sido lo mejor que he experimentado.
Realmente lo es.
―El beso que vio fue por una puesta, soy heterosexual sin embargo
―Bueno, pensé que tal vez eras bisexual
―No, tampoco lo soy Takarai-san
―Deja eso de Takarai-san, ¿No crees que con lo que acabamos de hacer hay suficiente confianza? Llámame por mi nombre
―Pero... Por favor, que esto que paso no afecte mi trabajo... No quiero pensar en la posibilidad de...
―No pasara, ahora mismo no puedo imaginarme estar con alguien que no seas tu
―Hyde-san...― Me dice en un susurro y sus ojos brillan hermosamente
―Solo hyde

Escuchar su voz en un susurro me estremece hasta el alma. Solo hyde. Atrapa mis labios en un tierno y delicado beso.
 Un beso lleno de promesas.


*- Fin -*



4 comentarios:

  1. Woww ! Fue impresionante la manera en que lograste darle personalidad y ambiente a los personajes en tan solo 2 capítulos. Hay veces que uno siente que las situaciones se desarrollan demasiado rápido y no dan lugar a que uno se involucre o se empape del marco de circunstancias. Tu siempre has sido una escritora de letras sexys y esta no fue la excepción pero eso de "Déjame hacerte el amor " fue increibleeeee! En serio fue tan dulce y erótico a la vez que bueno. Yo diría que esa frase fue el clímax de la historia, el punto álgido. Muy buen fic. Tenía rato sin pasear x tu pagina y veo que hay fics nuevos. Volveré a leer. Muy buen escrito.
    jNMK

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    1. Aaah hola!! Me da gusto ver de nuevo tus comentarios :")

      Gracias por tus palabras, por la escuela no lo pude hacer un fic completo y quedo en two shot... Tal vez más adelante lo haga una historia más larga.

      Un saludo! <3

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Un abrazo ♥