lunes, 9 de marzo de 2015

Metropolis


-Capitulo 29-

Una de las cosas que más me molestan es que ella sea tan amiga de esos dos chicos, no se si Ámbar no se da cuenta, no se quiere dar cuenta o que de que ellos la ven no como amiga, más el chico de americano, cada que la ve su semblante cambia y queda atrapado con solo verla, totalmente enamorado, es muy obvio pero ella parece inmune a eso. Antes podía decirle que anduviera con cuidado con ese chico pero ahora no, ahora todo es diferente y verla con él, sentados y tomados de la mano me encoleriza, antes no daba tanta importancia, solo podía pensar “Si se declara lo siento, pero ella me tiene a mi” ahora no puedo pensar así, lo único que me viene a la mente es “Ella es libre” joder, esto me pone mal.
-¿Que harás esta tarde Hideto?.- Hana me desconcentra de mis pensamientos.
-Pues ir al hospital a ver al señor Matsumoto.
-Eres muy estricto contigo mismo, deberías descansar.- Hago media sonrisa.
-Ya estoy acostumbrado Hana, no te preocupes.- Sin querer le guiño un ojo y la veo apenarse.
-Cuida más tu salud, últimamente te ge visto un poco decaído y serio ¿Algo en especial?
-Bueno, las guardias acaban.- Suspiro.- Los problemas personales también.
-Habías dejado un poco las guardias.
-Si pero ahora necesito mantenerme ocupado en algo, pensar en trabajo, en pacientes, en curas, pensar en lo que sea menos en….- Ella, pienso.- Menos en cosas que mortifiquen.- Hana me toma de la mano.
-¿Puedo ayudarte en algo?
-Lamentablemente no.- Veo mi celular.- Solo una persona puede pero esa persona lo ha dejado todo.
-Puedo preguntar… ¿Tiene que ver con tu novia?.- La veo a los ojos, respiro profundo.
-Algo así.- Hago media sonrisa.- Si era cierto lo que decía antes Hana, el amor es una mierda.
-No es así Hideto, lo que pasa es que no ha llegado la indicada, alguien que sepa amarte y cuidarte, alguien que te adore y valore.- A prieto la mandíbula, sus ojos me dicen que ella habla de sí misma, evito su mirada y veo a mi… La veo y ese chico parece que está por decirle algo importante, aprieto mis puños.
-¿Nos vamos? Tengo cosas que hacer.- Digo cálidamente y nos levantamos de la mesa.
-Por supuesto.
Me toma del brazo y caminamos, yo saco el celular que le compre del bolsillo de mi pantalón y sonrío un poco, no puedo seguir con esto, es una maldita tortura, llegamos a la salida de la cafetería pero me decido a algo.
-Espérame un minuto, iré a darle algo a la jefa de grupo.- Hana asiente confundida.
Camino a su mesa, veo que ese chico la tiene tomada de las manos y la ve con adoración, ella está nerviosa y se ve que quiere salir de esa situación, bien, la ayudare.
-Disculpen la interrupción.- Digo firme.
Noto enseguida como su cuerpo se pone rígido y sube la mirada a mí, sus pupilas dilatas me dicen lo nerviosa que esta, su mirada me dice miles de cosas que solo ella y yo entendemos, el chico me saluda y yo actúo normal dejándole el celular en la mesa, ella queriendo decir que no respondo que no vi nada y me despido, tiene que tener ese celular, tiene que tenerlo… Porque solo así puedo estar tranquilo, por lo menos un poco.
Camino hacia Hana en lo que escribo un mensaje, mi corazón se acelera, infiernos, la necesito demasiado, más de lo que creo.
{{ No puedo pasar más tiempo sin hablarte pequeña }}
Doy enviar y llego a Hana, me ve curiosa y hago caso omiso, me quedo parado en la salida sin ninguna razón, mi amiga se queda conmigo, volteo a ver a Ámbar y ella segundos después me encuentra, su mirada cálida me dice lo sorprendida, temerosa, confundida que esta, por un momento nuestras miradas se conectan, se adoran como antes pero lamentablemente ese momento se rompe cuando su amigo la toma nuevamente de las manos, aprieto mis puños y volteo a ver a otro lado.
-Bueno vamos.- Le digo a Hana.
Caminamos a las oficinas y ella se despide, yo voy a mi espacio personal y me encierro, me desabrocho los tres primeros botones de mi camisa y me acuesto en el sillón, de pasar a no necesitar a nadie paso a necesitar a alguien casi para respirar, esto es una completa locura, esa niña tiene algo que siento me es adictivo, algo que no se describir, no saben cuánto daría porque ella regresara a mis brazos, a mi lado como antes y no quedáramos como unos completos extraños.
Cierro los ojos y doy un gran suspiro, trato de mantener la mente en blanco o pensar en ovejas, en lo que sea menos en ella. Me voy tranquilizando poco a poco pero justo en ese momento, tocan la puerta. Con mal ánimo voy a abrir pero ese mal ánimo se vuelve sorpresa y felicidad cuando la veo, ella entra temerosa y yo cierro la puerta, con seguro.
La observo, su nerviosismo está en todo el aire, se queda en medio de la oficina y yo camino para estar frente a ella, nos vemos, nos adoramos pero hay un poco de incomodidad, lo siento y lo odio.
-Bueno yo….- Da el primer paso pero se detiene a mitad del camino.
-Me alegra que estés aquí.- La animo a hablar.
-Sinceramente no sé porque estoy aquí, solo… ¿Por qué me diste esto?.- Muestra el celular.
-Es tuyo.- Contesto tranquilo.
-No, es tuyo, tú lo compraste.
-Si pero te lo regale, los regalos no se devuelven.
-No cuando estas en una situación diferente.- Se muerde el labio.
-Entonces dices que si fueras mi novia si sería tuyo pero como no lo eres es mío.- Ella asiente nerviosa.- No importa, es tuyo o… ¿Ya te dieron tu celular?.- Ella piensa en su respuesta y niega.- Entonces es tuyo.
-Hyd… Doctor, no lo puedo aceptar.- Tomo un suspiro profundo.
-Por favor, es un obsequio, no tiene nada que ver con… Lo que paso.
No quedamos en silencio y solo nuestras miradas entran en juego, sé que ella tiene preguntas, sabe que yo tengo preguntas pero no nos animamos a decir nada, solo nos vemos detenidamente.
-Sé que me odiare después de esto pero, ¿En verdad sales con Hana?.- Me pregunta con un poco de molestia, no puedo evitar hacer una pequeña sonrisa.
-¿Y tú? ¿Qué tienes con ese de americano?.- Pregunto también.
-Es mi amigo.
-Él te quiere Ámbar.
-Hana te quiere.
Nuevamente quedamos en silencio, esto es doloroso y a la vez grato, estamos frente a frente discutiendo si tenemos pareja, jamás pensé en encontrarme así con ella.
-Kotaru se me declaro.- Confiesa y me tenso.
-Pequeña…
-Ya no somos novios Hyde, podemos mantener nuevas relaciones.- Dice fríamente.
-Entonces yo también puedo mantener una relación con Hana.- Contesto a la defensiva.
-Con quien quieras.- Afirma.
-¿Lo aceptaste?.- No puedo evitar preguntar.
-No te incumbe.- Se pone incomoda.
-Si me incumbe, si me importa, por dios Ámbar, ¡¿No vez lo que estoy sufriendo!?
-¡¿No vez que estoy igual?! Odio verte con Hana, con Midori, odio verlas a tu lado, odio lo que dijiste frente a los directores.- Explota y sus ojos se ponen cristalinos.
-Tú me rompiste el corazón cuando terminaste lo nuestro Ámbar, solo te estaba facilitando el trabajo de no sentirte mortificada.
-Aah pues que amable eres, en verdad no te hubieras molestado.
-Y yo odio Ámbar, ¡ODIO verte con otro hombre que no sea yo!, odio ver que te toquen, que te vean, ¡Que te abracen y besen!
-¡Son mis amigos! En cambio tú, una es tu ex y la otra es algo así como novia sin confirmar, caminan juntos y lucen como una pareja, lo siento pero tú tienes más que yo.
-A ellas no las quiero, te quiero a ti, a mi lado, como antes.- Me acerco a ella poco a poco.
-No podemos, no debemos, ya recibimos na notificación de la dirección, por cierto ¿Quién rayos les dijo?
-No fui yo, créeme.- Suspiro.- Investigare.
-Ahora menos que nunca podemos estar juntos, además, tú tienes a Hana todo el tiempo, ¿Es tu novia no? Dedícate a ella y olvida a la pequeña alumna.- Dice sarcástica.
-Yo te quiero a ti, únicamente a ti.- Le digo acercándome.
La tomo de la cintura y ella se estremece, nuestros labios a poco de tocarse se llaman como si fuesen imanes, doy pasos hacia adelante y ella los da hacia atrás hasta que llegamos a mi escritorio.
-Los celos son lo peor de todo, duelen, lastiman, hacen que imaginemos cosas más allá de lo que en realidad es, nos hieren.
Le digo con la misma cercanía y siento su cuerpo temblar, sus ojos brillosos no me dejan y yo no la dejo, me acerco más a su cuerpo, tomo su cadera y la pego a mí, como antes, siento su estremecimiento y el mío, estamos envueltos en nuestra magia, en nuestro amor y deseo.
Tomo su cadera y la subo al escritorio, se sorprende pero no deja de verme y eso me gusta, se está dejando llevar, no pone resistencia y me alegra, veo sus labios, sus ojos, sus labios nuevamente y tras una última mirada a sus ojos cello mis labios con los suyos, un beso pequeño, un simple rose y nuestros corazones entran en combate, resuenan como si fuesen tambores en plena festividad civil, empiezo a profundizar el beso y ella me va dejando, mi lengua intrusa entra en su boca y ella me recibe encantada, la acerco más a mi cuerpo y jadeamos los dos, esos sonidos que sacan nuestras gargantas son música para nuestros oídos, respiramos un poco agitados y disfrutamos de nuestros besos, nuevamente se conectan y gozan de su textura, abro sus piernas levemente y encajo mejor entre su cuerpo, mi pelvis con vida propia empieza a dar empujes contra su pelvis y jadeamos, mi cuerpo me pide más, su cuerpo me pide más, bajo mis manos a su a sus piernas desnudas, doy gracias a este uniforme por ser tan útil en estos casos, acaricio sus muslos y poco a poco voy subiendo hacia su ropa interior, siento el resorte y sonrío entre nuestros besos, ella aprieta sus piernas en mi cintura ante la intromisión de mis dedos, acaricio su monte de venus y bajo lentamente a su centro, ella con una de sus manos me detiene pero prosigo con lo mío, me vuelve a detener y tomo su mano con mi otra mano y la detengo, uno de mis dedos pasea por su zona más sensible y después otro, ella se mueve ante las sensaciones y jadea entre mi boca, esos sonidos… Desde la primera vez que escuche sus jadeos, desde la primera vez que la escuche gemir mi nombre, desde la primera vez que la sentí desnuda y aferrándose a mi cuerpo mientras la penetraba me hizo saber que no desearía algo más en el mundo que esos momentos tan perfectos como lo son nuestras uniones, llenas de amor y pasión. De total entrega.
-Hyde….- Me dice en un suspiro entrecortado.- Para.
Doy unos movimientos más en aquella zona y saco mis dedos, la rodeo por la cintura y me centro en nuestros besos ansiosos. Yo ya tengo una maldita erección que empieza a doler per me resisto a entrar en ella, no quiero que nuestra reconciliación sea aquí y de esta manera, suspiro profundamente y olvido la dureza que tengo ahí abajo. Muerdo sus labios, juego con su lengua, me lleno de energía con sus besos y disfruto de su calidez.
Siento como sus manos bajan de mi pecho hasta la hebilla de mi cinturón y empieza a desabrocharlo, paro un poco mis besos y la veo a los ojos, su brillo me dice lo que quiere, desabrocha el pantalón y baja el cierre, mete su mano y sin dejar de verme toma mi dureza, cierro los ojos ante la deliciosa sensación que me regala y acaricia un poco, mi cabeza se echa para atrás y mi respiración incrementa, tomo su mano y la detengo, doy un fuerte suspiro.
La veo a los ojos y después bajo la mirada, veo como abre ligeramente las piernas y entendiendo lo que quiere ya que es lo mismo que también quiero meto mis manos bajo su falta y bajo su ropa interior, la dejo caer y tomo sus piernas acercándola más a mí aun sentada ella en el escritorio, me pongo entre sus piernas y mi erección lista para entrar se detiene, maldigo en silencio, ella me ve confusa.
-No tengo condón.- Le explico.
-¿Cómo?.- Dice desanimada.
-No los necesitaba más, ya no estabas a mi lado.- Contesto apenado.
-No importa, yo sigo tomando la píldora.- Dice confiada.
-¿No has dejado de tomarla?.- Me sorprendo.- ¿Por qué?
-No sé, ya se me hizo costumbre, supongo.- Se encoje de hombros.
Nos atrapamos en un nuevo beso y entonces entro en ella, una sensación única y nueva, la beso más ansioso, sus paredes me absorben, estar dentro de ella sin condón, sin una tela de por medio es mágico, es diferente como bien se dice, es más… Placentero y hay más sensaciones, se puede sentir todo a más detalle, su estrechez y calidez me vuelven loco, después de esto no seré el mismo, no sin ella, no con nadie más, solo ella. La cargo y camino al sillón, la recuesto y disfruto de su desnudez junto a la mía. Es la imagen más hermosa, verla acalorada, ansiosa, excitada y sonrojada, mi mujer perfecta. Mis envestidas son más rápidas y ahogamos nuestros gemidos en nuestros labios, mi corazón bombardea a mil por segundo, este es el lugar en el que amo estar, conectado a ella, unido a ella, como nadie más en este mundo ha podido estar, suspiro entrecortadamente, mi pequeña mujer se aferra a mí, gime mi nombre y yo me deleito al escucharla.
Minutos después de frenesí y adrenalina terminamos, la lleno de palabras de amor y mi corazón se siente feliz y aliviado, en nuestra entrega sentimos todo nuestro amor, nuestros sentimientos, ella me ama tanto como yo a ella, esto es lo que necesito, lo que deseo para siempre.
-Pequeña….- La beso nuevamente, ahora estamos en el sillón.- Te am….- Detengo mis palabras al escuchar que tocan la puerta.- Nos vemos a los ojos y ella me dice que abra, resoplo de mala gana y voy a la puerta.
-Hideto, ¿Sabes qué? No puedo más… No me gusta verte triste, necesitas olvidarla y yo lo lograre, no me importa que no me quieras aun pero hare que me quieras tanto o más que a ella, sé que tú me quieres, tus acciones conmigo me lo dicen.
Dice Hana frenéticamente y yo me quedo asombrado, estoy por decirle algo pero ella me detiene con sus labios, maldita sea, me está besando. La alejo y la veo molesto, volteo a ver a mi pequeña quien nos ve furiosa y sorprendida, indignada y decidida, diablos no.
-Pe… Señorita, esto no…- Ella se levanta del sillón y hace una leve mueca, mierda, ¿La lastime?
-Señorita Ámbar, que pena que haya visto esto.- Dice Hana.
-Descuide profesora… Yo me retiro.- Dice evitando mi mirada.
-Señorita.- Insisto y sus ojos me ven tristes.
-No se preocupe doctor, sabíamos que ese asunto no podía llegar más lejos… Ahora lo entiende ¿Verdad? Gracias por todo y por favor, sea feliz con la profesora Hana, se lo merecen.- Finge una sonrisa y mi corazón se destroza.
-¿De qué hablan?.- Pregunta Hana curiosa.
-Es que un amigo mío estaba teniendo problemas con mi amigo David por mi culpa, el profesor ayudo a que todo se aclarara.- Contesta ella sin problemas.
-¿Amigo? David, ¿No es tu novio?.- Ella niega con la cabeza.
-Es mi amigo, mi novio es… Kotaru, un chico de segundo.- Sus ojos me dicen que perdí todo finalmente.- Los dejo solos y, hacen linda pareja, con permiso.
Sale de la oficina y yo me quedo congelado, “Mi novio es Kotaru” resuenan esas palabras una y otra vez en mi mente.
-Aa y yo que pensaba que era novia de David, lucen muy lindos juntos.
-Ya oíste que no son pareja.- Digo molesto.
-¿Por qué te enojas? Hideto, si es por lo del beso…
-Sí, es por eso, Hana ¿Cómo pudiste? ¡Fue una total imprudencia!
-Fue un impulso… No pude controlarme, Hideto, te necesito como no tienes idea….- Se aferra a mi cuello e intenta besarme, me alejo.
-No Hana, así no… ¿No te das cuenta de que estoy enamorado? Como puedes estarme diciendo esto.
-Yo también te amo, desde que nos conocimos Hideto, ¿No te das cuenta? Siempre he sabido que tú no creías en el amor hasta que llego ella, ahora te veo sufriendo por amo y sé que puedo hacerte olvidar, sacarla de tu mente, me puedes amar.
-Ella no está solo en mi mente, está en mi corazón, en mi sangre, en todo mi sistema, está gravada en mi cuerpo, no pienses que puedes hacer algo que es imposible Hana.
-Todo con el tiempo se olvida.- Acaricia mi mejilla.
-El olvido es doloroso.
-Y por eso estoy aquí.- Me da un beso en la comisura de los labios.- Tengo clases así que, nos vemos.- Da media vuelta y sale de mi oficina.
Suspiro y maldigo, ¿Por qué justo en ese momento? Estaba bien con ella, ¡Porque! Hana lo estropeo todo, vi en los ojos de Ámbar decepción, tristeza, enojo, sus palabras fueron exactas y muy firmes, ¿En verdad piensa salir con ese chico? Es una mierda, todo esto. Tomo mi celular y marco su número pero esta desconectado, en este momento podría salir corriendo a su habitación y decirle que lo de Hana no tiene importancia, que no es nada serio pero lamentablemente no puedo hacer eso, no después de la llamada que nos dieron mis amigos, resoplo y tomo mis cosas, es hora de ir al hospital.
Con hora y cacho de camino llego a mi segundo hogar, o primero, no sé. Llego a mi consultorio y me pongo mi bata, reviso los pacientes que hay en urgencias y mientras valoro la gravedad de cada uno llega Midori, bien, este día se pone cada vez peor.
-Midori, estoy ocupado.- Digo cortante.
-Solo quiero saber cómo estas.
-Bien gracias.- Se recarga en mi escritorio y sonríe, ¿Qué le pasa?.- Midori…
-Ya no ha venido tu novia.- Comenta y yo me tenso.
-Bueno eso es cosa de ella y yo.- Contesto incómodo.
-Dime la verdad Hyde, ¿Por qué rayos salías con una mocosa? ¡Dios, le has de doblar la edad!.- Me pongo rígido.
-¿Qué dices?.- Pregunto inquieto
-Cuando fui por ti a la escuela la vi, es tu alumna ¿En verdad lo hiciste Hyde? Salir con una alumna, menor, ¿Cómo pudiste?.- Me levanto de la silla y camino por el consultorio
-No es asunto tuyo.- Digo mortificado.
-Lo es, ¿Sabes porque? Porque te amo y no puedo permitir que pongas en peligro tu cedula por una mocosa, por eso… Mande un anónimo a rectoría, tenías que abrir los ojos del error que estabas cometiendo.- La veo a los ojos, podría matarla en este momento.
-¿Estás loca? ¡Nos pudiste haber metido en graves problemas Midori! No importo yo, ¡Ella sí! Su carrera se pondría en peligro, ¿Cómo pudiste tú? Fue una completa estupidez.
-No podía soportar la idea de que una mocosa me quitara tu amor.
-Pues estas muy equivocada, Midori, nunca tuviste mi amor, jamás me enamore de alguien hasta que llego ella, ella ha sido mi primera.
-Sé que me amaste, duramos mucho y compartíamos muchas cosas, te encantaba estar en la cama conmigo, te atraía mucho Hyde.
-Lo has dicho, me atraías, nunca fue amor, solo atracción física.- Paso mis manos por mi cabello frustrado.
-Al menos terminaron, puedo conquistarte de nuevo.
-No, nunca ¿Crees que después de lo que hiciste me fijaría en ti? Estas muy mal si lo piensas así.- Resoplo fuertemente.- Sal de mi consultorio y no vuelvas a entrar si no quieres que deje dicho que cambiaras de plaza.
-¿¡Que?! ¡Estás loco!
-Entonces vete comportando, siempre estuviste en contra de todo lo mío con Ámbar sin tener derecho, está mal Midori, deja de tomarte atribuciones que nunca te han correspondido
-Al final me agradecerás lo que hice y te darás cuenta de que soy la indicada.
-Si empezara una nueva relación… Obviamente no sería contigo, hay mujeres mejores que no recuren a artimañas para lograr algo y de una vez te digo… Si le legas hacer algo a ella, lo que sea, si quiera que la busques o la mires, entonces te darás cuenta de lo que un hombre enamorado es capaz, cuando salgas cierra la puerta.
Digo saliendo de mi consultorio y camino sin dirección, solo eso me faltaba. Mi novia me termino completamente, mi amiga me dice que me enamorara y mi ex es una loca psicópata, ¿Por qué a mí? ¿Tan difícil es el amor? Y yo que creía que lo más difícil en la vida era estudiar medicina, en esta carrera nunca dejas de estudiar, si acaso comes y duermes y vez cosas sinceramente a veces traumantes, dios me volveré loco.
Mi guardia paso lenta y abrumadora, intente hablar con ella pero apago su celular, no tengo contacto con ella y es desesperante, no pudimos pasar de hacer el amor en un minuto y al otro minuto terminar sin siquiera haber hablado, ella solo me dijo con la mirada “Esto es todo” maldita sea, es frustrante.
Llego a la escuela y paso a la cafetería por algo de desayunar, cuando tengo mi comida camino a mi oficina pero algo sumamente doloroso detiene mi camino, mi corazón sale desbocado y duele, aprieto mi mandíbula corriendo el peligro de que me la fracture. Ella está a unos metros de mí, esta con ese idiota de americano… Besándose. Joder, joder, joder. Se besan y ella lo permite, doy un paso adelante sin pensar pero me detengo enseguida, no puedo hacer una estupidez.
Ahora sí, estoy seguro de que esto ha acabado, maldita hora en la que me enamore.



1 comentario:

  1. Este fanfic es de lo más hermoso. No me canso de él pues lo estoy volviendo a leer.

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Un abrazo ♥