sábado, 7 de marzo de 2015

Metropolis


-Capitulo 28-

Pensé que tenía mi autocontrol en su nivel más alto pero veo que no es así, estar frente a él y decirle que no quiero que sigamos con esto me parte el corazón, sus ojos me dicen que no siga con esto pero debo de seguir, debo de alejarme aunque eso signifique que me odie por las cosas que he dicho.
-¿Avancemos más? ¿Qué es avanzar más para ti? ¿¡Casarnos?! Ámbar, llevamos una vida de pareja, completamente.- Sus palabras me estremecen, casarnos… Y si, llevamos una vida de pareja, a escondidas pero la llevamos, hemos hecho el amor.
Él se defiende, yo me defiendo, esto no puede seguir simplemente. Decido echarle la culpa a papá o bueno, el realmente es el culpable de que este haciendo esto. Los ojos del que tengo enfrente me dicen que no se darán por vencido, por más que argumente cosas de mi padre y no puedo dejar que sea así porque mis defensas con él son bajas, si me toca, si me toca sé que no podrá seguir con esta discusión.
-Si quieres Ámbar, me amas y lo sé.
Se acerca peligrosamente a mí y yo camino hacia atrás pero topo con la puerta, el sigue acercándose y su mirada penetrante me atrapa, como siempre, se acerca completamente a mí y sus labios me rosan, siento su respiración tocarme, su corazón latir junto con el mío, nos vemos a los ojos y junta sus labios con los míos, nos besamos, esos besos que son únicos y que me elevan hasta el cielo, este beso es uno de esos que significan en toda su extensión “Sabes que me perteneces” se adueña de mí, de mi cuerpo, de mi sistema, atrapa cada suspiro, cada respiración, cada latido, mis células se atontan con su olor embriagador, no quiero dejarlo, no quiero poro debo hacerlo si no quiero que su futuro se vea comprometido.
-No Hyde.- Le doy la espalda y me seco pequeñas lágrimas.- No podemos seguir con esto.
Su cercanía me estremece y me pone nerviosa, no me deja pensar con claridad y siento que estoy por caer en un abismo, tengo dos opciones, caer o no caer, si caigo es por voluntad propia, si no caigo también pero las consecuencias serían mayores. La decisión está clara, ¿No? Y en este momento será llevada a cabo.
-Además… Dudo… Que lo que siento por ti es… Amor.- Digo con dificultad y siento que estoy por resbalar en aquel abismo, sus ojos de repente dejaron el brillo que tanto amo.
-Bien… Eso cambia las cosas.- Acepta y mi corazón se encoje.- Con eso ultimo he entendido.- Llega a su escritorio, siento que caigo poco a poco.- Si es por eso no puedo hacer nada, si no hay amor no hay nada.- Ahora me odio por esto, quiero decirle que no es verdad pero ya lo hice.
-Entonces ya terminado esto… Tengo más clases.- Digo tragando el nudo que tengo en la garganta, esto es la muerte.
-Vaya señorita.- Dice en su tono frio y distante, ahora sí, he llegado al fondo del abismo.
Tomo mi mochila y llego a la puerta pero no salgo sin antes decirle:
-Gracias por todo, doctor Takarai.
Cierro la puerta y camino rápido hacia mi habitación, ¿En verdad lo hice? ¿Termine con mi novio? ¿Con el único hombre que he amado? Sé que soy chica para decir que es el único hombre que he amado pero yo así lo siento, él ha entrado en mi sistema, se ha quedado marcado en mi piel, en mi cuerpo, en mi mente y corazón y sé que no será fácil olvidarlo, si es que llego a poder.
Llego a mi habitación y afortunadamente no está Maira, me dejo caer en la cama y me tapo, abrazo una almohada, justo con la almohada que tiene su olor, cuando estuvo aquí el fin pasado, haciéndome el amor su olor quedo impregnado, el recuerdo de aquella noche, la última noche que sentí su cuerpo desnudo con el mío, sus caricias, sus besos, sus palabras de amor mientras me penetraba, todo eso ahora es un recuerdo, un pasado, algo que no volverá a suceder, mis lágrimas salen sin parar, hoy no iré a mis demás clases.
-Vamos linda, tienes que comer.- Dice mi amigo David.
-No tengo hambre.- Reprocho.
-Llevas tres días sin comer como deberías, no puedes seguir así.
-Mi estómago no quiere nada.
-Recuerda lo que paso cuando no comiste por estudiar, te desmayaste, no seas terca.- Me da un bocado de emparedado y lo acepto.
-Ya lo sé.- Respondo.
-Arregla las cosas con él, dile que todo fue para que no tuvieran más problemas con tu papá.
Estamos en la cafetería, el queriendo que coma y yo completamente acabada, estos días han sido difíciles, lo veo a diario, como antes pero con la diferencia de que ahora somos unos completos extraños, unos extraños que tienen recuerdos en común, que bronca.
-No puedo, si le digo eso regresaremos y tendremos los mismos problemas.- Suspiro débilmente.
-Pues en vez de terminarlo como lo hiciste debiste decirle que te esperara de aquí a que fueras mayor de edad, ya no correría peligro de cárcel.
Comenta David y yo me quedo muda, ¿Pude haber hecho eso?, ¿El me esperaría? Tal vez no, tiene muchas zorras a su alrededor, seria difícil.
-Y no digas que un año es mucho.- Me dice él leyendo mis pensamientos.
-Pues lo es.
-Si te ama como creo que te ama, el esperaría con tal de que estuvieran juntos, su mirada lo dice todo Ámbar, pudieron haber terminado bien, como amigos si quieres, no como dos extraños que se aman a muerte.- Suspiro frustrada
-Pues lo echo echo esta.
-Sí, jodido.- Me da un bocado más de emparedado.
-Es hora de ir a clases.
-Es verdad.
Salimos de la cafetería y vamos al salón, mi tortura y momento más favorito, por lo menos lo puedo ver, no como antes que sentíamos nuestra burbuja de amor con solo mirarnos, pero algo es algo.
Cuando llegamos al salón ya muchos compañeros están aquí, mi amigo y yo tomamos nuestro asiento y saludo a mis amigas, platicamos unos minutos hasta que el profesor llega y empieza la clase, todo va como desde hace tres días, el da la clase, yo lo observo cuando no se da cuenta, me dan ganas de llorar pero aguanto distrayéndome con algo, mi amigo me toma de la mano para reconfortarme, él nunca me ve y cuando ve a los alumnos no ve a mi dirección, tiene semblante serio y bueno, me odio por haber provocado esto.
-¿Doctor?.- Se escucha una voz desconocida, o bueno, conocida para mí, él voltea, todos volteamos.
-Midori, ¿Qué haces aquí?
Le dice el sorprendido, camina a ella y ella se adelanta a abrazarlo, estúpidos celos que se apoderan de mí, todos empiezan a susurrarse cosas desagradables, ‘¿Sera su novia? ¿Esposa? ¿Y la profesora Hana?’ aprieto la mandíbula junto con la mano de mi amigo, ellos platican algo entre sí, a él lo veo tensarse y ver su celular.
-Tomare tus cosas.
Le dice ella entrando al salón y yendo al escritorio, todos la siguen con la mirada, yo también pero por alguna razón ella voltea a vernos y su mirada se topa directamente con la mía, maldigo mentalmente y un escalofrío recorre mi cuerpo con su mirada, toma las cosas de él y me ve nuevamente, su mirada es de sorpresa y acusación, llega a él y el cuelga una llamada, lo toma del brazo y me ve, sé que esa señal es de ‘Es mío’ ¿Sabrá que ya no somos novios? Evito que mis lágrimas salgan volteando a ver a mi amigo, él me sonríe cálidamente.
-Jóvenes, tengo una emergencia que atender, se quedaran con la profesora Hana.
Nos dice mortificado y ella jalándolo del brazo se lo lleva, él no me vio antes de salir. Una lagrima recorre mi mejilla y la seco rápido, suspiro profundo y me tranquilizo, él es libre y puede salir con quien quiera ¿No es así? No tiene ya nada que ver conmigo.
Es sábado, no fue a clases dos días y fue peor de lo que pensé, no lo vi, solo con eso me conformaba y ahora ni eso tuve. Cada día me reprocho más haber terminado con lo nuestro, cada vez es más doloroso.
Estoy en casa, metida en mi habitación y sin fanas de hacer nada más que de estar en cama desahogándome. Según mamá me veo pálida y cansada, yo me veo… Sí, tiene razón pero no me importa. En la mañana no desayune bien, solo tome un licuado pero eso es más que suficiente.
-Hija, te traje unos hot cakes.- Entra mamá a mi habitación.
-No tengo hambre, gracias.- Respondo cortante.
-Tienes que comer, luces pálida.
-Estoy bien.- Me tapo con mis cobijas.
-No, no lo estas, recuerda que soy tu madre y te conozco.
-No lo olvido mamá.
-¿Entonces?
-Solo quiero dormir.- Le doy la espalda.
-Háblame Ámbar, quiero ayudarte, tu padre está preocupado.
-Lo dudo.
-No tienes porque, él te ama, desde que llegaste no has salido de la habitación y te la pasas en cama, ya es la hora de la comida, ¿Por qué no vas a la mesa?
Suspiro, si no salgo no me dejaran en paz y es hora de decirle a mi padre que termine con él. Me destapo y me levanto de la cama.
-Vamos.
Digo decidida y llegando a la mesa veo a mis hermanos a papá, me siento y mamá empieza a servir la comida, hizo mi comida favorita pero ni así tengo ganas de comer. Todos empiezan a disfrutar menos yo, recuerdo cuando él estuvo aquí comiendo, justo esta comida. En esta mesa, frente a mí, un nudo se hace en mi garganta nuevamente.
-Come nena.- Dice papá con mucha tranquilidad, lo veo molesta sin poder evitarlo.
-No tengo hambre.
-Es tu comida favorita hermana, come.- Veo a Alex de igual manera.
-¿Puedo retirarme? No me siento bien.- Le digo mamá, ella luce mortificada.
-No sé qué te paso pero luces terrible hermanita, come para que te pongas como antes.- Dice entre broma y seriedad el estúpido de mi hermano mayor, bien, explota la bomba.
-¿Qué me paso? Pues lo que tanto querían papá y tu.- Digo molesta.- Termine con él, lo lograron, ya no estamos juntos, quédense aliviados.- Me levanto de la mesa.
-¿Cuándo lo terminaste?.- Pregunta papá.
-Hace prácticamente una semana y ha sido la semana más jodida de mi vida.- No puedo evitar que mis lágrimas salgan.- Ahora ya deja de investigar cómo se llama y déjalo en paz, ya no tiene nada que ver conmigo.
-Fue lo mejor hija.
-No papá, no fue lo mejor, ¿A caso no vez lo hecha polvo que estoy? ¡Estoy así por él! No lo tengo cerca, ¡No quiero hacer nada! Lo amo papá, lo amo y lo termine, te hice caso.- Seco mis lagrimas.
-Papá tiene razón.
-Tu cállate Alex, cállate o juro que te golpeare, no te metas más en mi vida, odio que lo hagas.
-La tristeza que sientes se te pasara nena.- Sigue hablando papá.
-No se me quitara, lo sé porque lo siento, es imposible, lo amo demasiado y quiero que te quede claro padre, lo amo a pesar de que me aleje, estoy mal, ¿Acaso no lo ves? Mi falta de energía no es por cualquier cosa pero tal parece que no te importa, bien, pues a mí tampoco me importa quedarme todo el día en cama y sin comer, con permiso y por favor, respeten mi privacidad y no entren a mi habitación.
Me voy de ahí y corro a mi lugar personal, me encierro y me meto de nuevo a la cama, mis lágrimas nuevamente salen sin parar, abrazo una almohada y cierro los ojos, quiero dormir, me siento cansada.
Estos días mi amigo Kotaru ha estado más cerca de mí, por alguna razón lo he dejado, es buen amigo y al igual que David me hace reír y olvidad por un momento mis problemas. Es un chico loco pero muy gentil, al menos conmigo.
-Vamos nena, te invito a comer.- Me dice sonriente.
-Siempre como con David.- Le respondo.
-Por hoy déjalo descansar.- Bromea y lo golpeo.
-No lo sé, no prometo nada.
Me abraza, es más alto que yo y encajo bien en su pecho, su perfume es muy agradable y me gusta olerlo, Kotaru es algo así como mi hermano mayor, un hermano mayor bueno y no entrometido como el que tengo.
-Debo ir a clases.- Le digo aun abrazados.
-Te buscare más tarde preciosa.- Me da un beso en la mejilla y nos alejamos.
Camino al salón me encuentro con alguien de rectoría, me detiene y yo con sorpresa y nerviosismo saludo, el chico lee un papel que tiene en las manos.
-Busco a la señorita Ámbar, del salón del profesor Takarai.- Me congelo
-S… Soy yo.- Respondo aún más nerviosa.
-Que bien, te llaman los directivos, tienes que ir ahora.
-Gracias, enseguida voy.
Suspiro y camino automáticamente a dirección, me aferro a mi mochila, ¿Por qué me buscaran? Siento que tiemblo levemente, cuando llego a dirección toco la puerta y me dan pase, cuando entro me encuentro con dos directivos parados observándome y a él de frente a ellos y de espaldas a mí, diablos, ¿Qué hace aquí? Busco su mirada ansiosamente, no lo había visto en cuatro días, mi corazón brinca.
-Buenos días señorita. Le hemos llamado porque tenemos un asunto que tratar, para no quitarle tiempo de sus clases y disculpe pero tengo que preguntar esto, ¿Está manteniendo una relación con el doctor Takarai?, sea sincera por favor.
Me pregunta uno de ellos, había escuchado hablar de los directivos, dos hombres impecables y guapos, ahora lo confirmo. Mi cuerpo tiembla al escuchar ‘relación con el profesor’ ¿Es que acaso él dijo algo? Lo veo levente, tomo aire y digo la verdad.
-No es así.- Digo tímidamente, ya no somos novios, no miento.
-Les dije, ella y yo no tenemos nada que ver, yo no mantendría una relación con una alumna.- Habla él y siento como mi corazón se hace pequeño.- Me conocen, no podría estar con una alumna y menos siendo menor que yo, nuestro trato es completamente escolar, además….- No sé porque siento que mi corazón está por morir.- Estoy manteniendo una relación con la profesora Hana.- Su voz suena tan firme que, ¿En verdad sale con ella? Mis lágrimas amenazan con salir pero suspiro, el no puede.- Así que no vuelvan a decir que salgo con una pequeña niña.
Mi corazón se ha apagado, su tono de voz es dura y fría, no me observa, me ignora, luce convencido de lo que dijo, mi corazón no quiere latir, mi cuerpo no reacciona ante sus palabras, entonces, ya no me ama, mi mirada borrosa por las lágrimas ven a los directivos, necesito salir de aquí.
-¿Puedo retirarme?
Ellos me dicen que sí y salgo a paso rápido, no puedo estar más ahí. Sus palabras resuenan en mi mente, no me quiere más. Mi cuerpo tiembla horriblemente y salgo corriendo, en el camino a un lugar tranquilo me encuentro con David, lo abrazo fuertemente y el asustado me corresponde y trata de tranquilizarme, no puedo tranquilizarme. Sabiendo él que quiero estar sola subimos a su moto y toma camino a nuestro lugar preferido, los sembradíos, es un lugar tranquilo y perfecto.
Cuando llegamos él se sienta y se recarga en un árbol, yo me acuesto y pongo mi cabeza en sus piernas, acaricia mi cabello y mis lágrimas comienzan a salir más, está hecho ya, todo está dicho.
Llega nuestra hora de clases y mi amigo me deja en el salón, él se va por sus libros y llego a mi escritorio, tomo mis audífonos y me pongo a escuchar música, grandioso, una canción de Noel ‘Y no fue suficiente’ porque justo ahora una canción triste, escucho un poco ‘como duele que digas adiós…’ suspiro, o la cambio o me pongo a llorar, cambio de música y escucho una no triste, saco un cuaderno y leo mis apuntes aunque no estoy poniendo atención a lo que leo y como por arte de magia mi corazón empieza a palpitar más rápido, de reojo lo veo entrar al salón, no me ve, no me saluda, yo no lo veo directamente, no lo saludo. Sí, dos completos extraños ahora, pasamos unos minutos así, en un incómodo momento hasta que llega Hana, lo saluda y él se levanta para recibirla con un abrazo, un abrazo en donde noto que hay algo más que amistad, antes no la abrazaba así, ella contenta acepta su afecto y sonríe encantada, aprieto mis ojos para que no salgan lágrimas, subo el volumen de mi música y me concentro en mi cuaderno.
Poco a poco van llegando mis compañeros, él y ella siguen platicando, el profesor la ve muy atento, ella sonríe feliz, odio verlos, lo odio a él. Juegan con sus manos y estoy a punto de ir hacia ellos y decirles que respeten a sus alumnos, no, que va, estoy por ir hacia ellos y gritarle a esa zorra que él es mío. La impotencia quiere ganarme pero no la dejare, suspiro y llegan mis amigas, nos ponemos a trabajar y me distraigo, quiero distraerme.
Al final de la clase ellos dos se van sonrientes, yo me quedo con mis amigas y vamos a la cafetería encontrándome con Kotaru, me sonríe y le sonrió, me abraza y lo abrazo.
-Te extrañe.- Me dice besando mi frente.
-¿Comerán con nosotros verdad?.- Pregunta mi amiga Ale.
-Quiero invitar a Ámbar a comer… Ya saben, solos.- Les guiña un ojo y ellas se emocionan.
-Diviértanse entonces.- Nos dice y se alejan llevándose a David, nos despedimos a lo lejos.
-Y bien, ¿Qué me invitaras?.- Pregunto sonriente.
-Pasta, es el nuevo menú, dicen que está muy rica así que vamos.
Me toma de la mano y vamos a la cafetería, como a todo chico de americano, quien no se quite le va mal lo dejan colarse hasta al frente y pide nuestra comida con facilidad, suelta mi mano y me rodea por los hombros, yo acedo y mientras platicamos de su entrenamiento, pocos minutos después nos dan la comida y tomamos una mesa, comemos, yo como para que no me pregunte el porqué de mi poco apetito, este chico tiene mucho de qué hablar, a ratos acaricia mis mejillas y me toma de la mano, acomoda un mechón de cabello tras mi oreja  me sonríe cálidamente, mis amigas dicen que Kotaru quiere conmigo, espero que no sea así, una relación por ahora no quiero, mejor dicho, en mucho, mucho tiempo no quiero.
-¿Ya te he dicho que eres hermosa?
-Casi siempre, gracias.- Le sonrío.
-Puedo preguntar ¿Que hay entre David y tú?.- Tomo un poco de mi refresco y lo veo curiosa.
-¿Qué hay?
-Sí, de relación.
-Somos amigos ¿Por qué?
-Creo que eres la única que no se ha dado cuenta de algo Ámbar.- Hace una pequeña sonrisa y me pongo nerviosa, toma mis manos y me ve fijamente a los ojos
-Yo…
-Disculpen la interrupción.- Dice una voz masculina y mi piel se eriza, mi respiración se detiene y mi sistema tiembla.
-Profesor Takarai.- Saluda Kotaru y yo subo la mirada hacia él, sus ojos me miran directamente, nuevamente puedo conectarme con esa mirada aunque luzca serio.
-Profesor.- Logro decir en un hilo de voz.
-Señorita, ha olvidado su celular en el salón.- Pone el celular que me compro, se lo había devuelto cuando terminamos, observo el aparato confundida y lo veo a los ojos.
-No…
-No se preocupe, no he visto nada.- Hace media sonrisa.- Con permiso.- Se despide y se va al encuentro con Hana.
-¿Nuevo celular he?.- Dice mi amigo viéndolo.
-Si….- Respondo confundida, tomo el celular y enseguida vibra, me sobresalto y abro el mensaje, es de él.

{{ No puedo pasar más tiempo sin hablarte pequeña }}

Leo el mensaje y mi corazón sale desbocado, mi cuerpo tiembla y mi respiración se entrecorta, un mensaje de él, subo la mirada y aun lo veo aun en la salida de la cafetería, sus ojos se conectan con los míos, esa cálida mirada, ese brillo, esa conexión, esa conexión que tanto amo, mi lugar es estar con él, envuelta en esa mirada.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Un abrazo ♥