-Capitulo 28-
Pensé que tenía mi autocontrol en su
nivel más alto pero veo que no es así, estar frente a él y decirle que no
quiero que sigamos con esto me parte el corazón, sus ojos me dicen que no siga
con esto pero debo de seguir, debo de alejarme aunque eso signifique que me
odie por las cosas que he dicho.
-¿Avancemos más? ¿Qué es avanzar más
para ti? ¿¡Casarnos?! Ámbar, llevamos una vida de pareja, completamente.- Sus
palabras me estremecen, casarnos… Y si, llevamos una vida de pareja, a
escondidas pero la llevamos, hemos hecho el amor.
Él se defiende, yo me defiendo, esto no
puede seguir simplemente. Decido echarle la culpa a papá o bueno, el realmente
es el culpable de que este haciendo esto. Los ojos del que tengo enfrente me
dicen que no se darán por vencido, por más que argumente cosas de mi padre y no
puedo dejar que sea así porque mis defensas con él son bajas, si me toca, si me
toca sé que no podrá seguir con esta discusión.
-Si quieres Ámbar, me amas y lo sé.
Se acerca peligrosamente a mí y yo camino
hacia atrás pero topo con la puerta, el sigue acercándose y su mirada
penetrante me atrapa, como siempre, se acerca completamente a mí y sus labios
me rosan, siento su respiración tocarme, su corazón latir junto con el mío, nos
vemos a los ojos y junta sus labios con los míos, nos besamos, esos besos que
son únicos y que me elevan hasta el cielo, este beso es uno de esos que
significan en toda su extensión “Sabes que me perteneces” se adueña de mí, de
mi cuerpo, de mi sistema, atrapa cada suspiro, cada respiración, cada latido,
mis células se atontan con su olor embriagador, no quiero dejarlo, no quiero
poro debo hacerlo si no quiero que su futuro se vea comprometido.
-No Hyde.- Le doy la espalda y me seco
pequeñas lágrimas.- No podemos seguir con esto.
Su cercanía me estremece y me pone
nerviosa, no me deja pensar con claridad y siento que estoy por caer en un
abismo, tengo dos opciones, caer o no caer, si caigo es por voluntad propia, si
no caigo también pero las consecuencias serían mayores. La decisión está clara,
¿No? Y en este momento será llevada a cabo.
-Además… Dudo… Que lo que siento por ti
es… Amor.- Digo con dificultad y siento que estoy por resbalar en aquel abismo,
sus ojos de repente dejaron el brillo que tanto amo.
-Bien… Eso cambia las cosas.- Acepta y
mi corazón se encoje.- Con eso ultimo he entendido.- Llega a su escritorio,
siento que caigo poco a poco.- Si es por eso no puedo hacer nada, si no hay
amor no hay nada.- Ahora me odio por esto, quiero decirle que no es verdad pero
ya lo hice.
-Entonces ya terminado esto… Tengo más
clases.- Digo tragando el nudo que tengo en la garganta, esto es la muerte.
-Vaya señorita.- Dice en su tono frio y
distante, ahora sí, he llegado al fondo del abismo.
Tomo mi mochila y llego a la puerta pero
no salgo sin antes decirle:
-Gracias por todo, doctor Takarai.
Cierro la puerta y camino rápido hacia
mi habitación, ¿En verdad lo hice? ¿Termine con mi novio? ¿Con el único hombre
que he amado? Sé que soy chica para decir que es el único hombre que he amado
pero yo así lo siento, él ha entrado en mi sistema, se ha quedado marcado en mi
piel, en mi cuerpo, en mi mente y corazón y sé que no será fácil olvidarlo, si
es que llego a poder.
Llego a mi habitación y afortunadamente
no está Maira, me dejo caer en la cama y me tapo, abrazo una almohada, justo
con la almohada que tiene su olor, cuando estuvo aquí el fin pasado, haciéndome
el amor su olor quedo impregnado, el recuerdo de aquella noche, la última noche
que sentí su cuerpo desnudo con el mío, sus caricias, sus besos, sus palabras
de amor mientras me penetraba, todo eso ahora es un recuerdo, un pasado, algo
que no volverá a suceder, mis lágrimas salen sin parar, hoy no iré a mis demás
clases.
-Vamos linda, tienes que comer.- Dice mi
amigo David.
-No tengo hambre.- Reprocho.
-Llevas tres días sin comer como
deberías, no puedes seguir así.
-Mi estómago no quiere nada.
-Recuerda lo que paso cuando no comiste
por estudiar, te desmayaste, no seas terca.- Me da un bocado de emparedado y lo
acepto.
-Ya lo sé.- Respondo.
-Arregla las cosas con él, dile que todo
fue para que no tuvieran más problemas con tu papá.
Estamos en la cafetería, el queriendo
que coma y yo completamente acabada, estos días han sido difíciles, lo veo a
diario, como antes pero con la diferencia de que ahora somos unos completos
extraños, unos extraños que tienen recuerdos en común, que bronca.
-No puedo, si le digo eso regresaremos y
tendremos los mismos problemas.- Suspiro débilmente.
-Pues en vez de terminarlo como lo
hiciste debiste decirle que te esperara de aquí a que fueras mayor de edad, ya
no correría peligro de cárcel.
Comenta David y yo me quedo muda, ¿Pude
haber hecho eso?, ¿El me esperaría? Tal vez no, tiene muchas zorras a su
alrededor, seria difícil.
-Y no digas que un año es mucho.- Me
dice él leyendo mis pensamientos.
-Pues lo es.
-Si te ama como creo que te ama, el
esperaría con tal de que estuvieran juntos, su mirada lo dice todo Ámbar,
pudieron haber terminado bien, como amigos si quieres, no como dos extraños que
se aman a muerte.- Suspiro frustrada
-Pues lo echo echo esta.
-Sí, jodido.- Me da un bocado más de
emparedado.
-Es hora de ir a clases.
-Es verdad.
Salimos de la cafetería y vamos al
salón, mi tortura y momento más favorito, por lo menos lo puedo ver, no como
antes que sentíamos nuestra burbuja de amor con solo mirarnos, pero algo es
algo.
Cuando llegamos al salón ya muchos
compañeros están aquí, mi amigo y yo tomamos nuestro asiento y saludo a mis
amigas, platicamos unos minutos hasta que el profesor llega y empieza la clase,
todo va como desde hace tres días, el da la clase, yo lo observo cuando no se
da cuenta, me dan ganas de llorar pero aguanto distrayéndome con algo, mi amigo
me toma de la mano para reconfortarme, él nunca me ve y cuando ve a los alumnos
no ve a mi dirección, tiene semblante serio y bueno, me odio por haber
provocado esto.
-¿Doctor?.- Se escucha una voz
desconocida, o bueno, conocida para mí, él voltea, todos volteamos.
-Midori, ¿Qué haces aquí?
Le dice el sorprendido, camina a ella y
ella se adelanta a abrazarlo, estúpidos celos que se apoderan de mí, todos
empiezan a susurrarse cosas desagradables, ‘¿Sera su novia? ¿Esposa? ¿Y la
profesora Hana?’ aprieto la mandíbula junto con la mano de mi amigo, ellos
platican algo entre sí, a él lo veo tensarse y ver su celular.
-Tomare tus cosas.
Le dice ella entrando al salón y yendo
al escritorio, todos la siguen con la mirada, yo también pero por alguna razón
ella voltea a vernos y su mirada se topa directamente con la mía, maldigo
mentalmente y un escalofrío recorre mi cuerpo con su mirada, toma las cosas de
él y me ve nuevamente, su mirada es de sorpresa y acusación, llega a él y el
cuelga una llamada, lo toma del brazo y me ve, sé que esa señal es de ‘Es mío’
¿Sabrá que ya no somos novios? Evito que mis lágrimas salgan volteando a ver a
mi amigo, él me sonríe cálidamente.
-Jóvenes, tengo una emergencia que
atender, se quedaran con la profesora Hana.
Nos dice mortificado y ella jalándolo
del brazo se lo lleva, él no me vio antes de salir. Una lagrima recorre mi
mejilla y la seco rápido, suspiro profundo y me tranquilizo, él es libre y
puede salir con quien quiera ¿No es así? No tiene ya nada que ver conmigo.
Es sábado, no fue a clases dos días y
fue peor de lo que pensé, no lo vi, solo con eso me conformaba y ahora ni eso
tuve. Cada día me reprocho más haber terminado con lo nuestro, cada vez es más
doloroso.
Estoy en casa, metida en mi habitación y
sin fanas de hacer nada más que de estar en cama desahogándome. Según mamá me
veo pálida y cansada, yo me veo… Sí, tiene razón pero no me importa. En la
mañana no desayune bien, solo tome un licuado pero eso es más que suficiente.
-Hija, te traje unos hot cakes.- Entra
mamá a mi habitación.
-No tengo hambre, gracias.- Respondo
cortante.
-Tienes que comer, luces pálida.
-Estoy bien.- Me tapo con mis cobijas.
-No, no lo estas, recuerda que soy tu
madre y te conozco.
-No lo olvido mamá.
-¿Entonces?
-Solo quiero dormir.- Le doy la espalda.
-Háblame Ámbar, quiero ayudarte, tu
padre está preocupado.
-Lo dudo.
-No tienes porque, él te ama, desde que
llegaste no has salido de la habitación y te la pasas en cama, ya es la hora de
la comida, ¿Por qué no vas a la mesa?
Suspiro, si no salgo no me dejaran en
paz y es hora de decirle a mi padre que termine con él. Me destapo y me levanto
de la cama.
-Vamos.
Digo decidida y llegando a la mesa veo a
mis hermanos a papá, me siento y mamá empieza a servir la comida, hizo mi
comida favorita pero ni así tengo ganas de comer. Todos empiezan a disfrutar
menos yo, recuerdo cuando él estuvo aquí comiendo, justo esta comida. En esta
mesa, frente a mí, un nudo se hace en mi garganta nuevamente.
-Come nena.- Dice papá con mucha
tranquilidad, lo veo molesta sin poder evitarlo.
-No tengo hambre.
-Es tu comida favorita hermana, come.-
Veo a Alex de igual manera.
-¿Puedo retirarme? No me siento bien.-
Le digo mamá, ella luce mortificada.
-No sé qué te paso pero luces terrible
hermanita, come para que te pongas como antes.- Dice entre broma y seriedad el
estúpido de mi hermano mayor, bien, explota la bomba.
-¿Qué me paso? Pues lo que tanto querían
papá y tu.- Digo molesta.- Termine con él, lo lograron, ya no estamos juntos,
quédense aliviados.- Me levanto de la mesa.
-¿Cuándo lo terminaste?.- Pregunta papá.
-Hace prácticamente una semana y ha sido
la semana más jodida de mi vida.- No puedo evitar que mis lágrimas salgan.-
Ahora ya deja de investigar cómo se llama y déjalo en paz, ya no tiene nada que
ver conmigo.
-Fue lo mejor hija.
-No papá, no fue lo mejor, ¿A caso no
vez lo hecha polvo que estoy? ¡Estoy así por él! No lo tengo cerca, ¡No quiero
hacer nada! Lo amo papá, lo amo y lo termine, te hice caso.- Seco mis lagrimas.
-Papá tiene razón.
-Tu cállate Alex, cállate o juro que te
golpeare, no te metas más en mi vida, odio que lo hagas.
-La tristeza que sientes se te pasara
nena.- Sigue hablando papá.
-No se me quitara, lo sé porque lo
siento, es imposible, lo amo demasiado y quiero que te quede claro padre, lo
amo a pesar de que me aleje, estoy mal, ¿Acaso no lo ves? Mi falta de energía
no es por cualquier cosa pero tal parece que no te importa, bien, pues a mí
tampoco me importa quedarme todo el día en cama y sin comer, con permiso y por
favor, respeten mi privacidad y no entren a mi habitación.
Me voy de ahí y corro a mi lugar
personal, me encierro y me meto de nuevo a la cama, mis lágrimas nuevamente
salen sin parar, abrazo una almohada y cierro los ojos, quiero dormir, me
siento cansada.
Estos días mi amigo Kotaru ha estado más
cerca de mí, por alguna razón lo he dejado, es buen amigo y al igual que David
me hace reír y olvidad por un momento mis problemas. Es un chico loco pero muy
gentil, al menos conmigo.
-Vamos nena, te invito a comer.- Me dice
sonriente.
-Siempre como con David.- Le respondo.
-Por hoy déjalo descansar.- Bromea y lo
golpeo.
-No lo sé, no prometo nada.
Me abraza, es más alto que yo y encajo
bien en su pecho, su perfume es muy agradable y me gusta olerlo, Kotaru es algo
así como mi hermano mayor, un hermano mayor bueno y no entrometido como el que
tengo.
-Debo ir a clases.- Le digo aun
abrazados.
-Te buscare más tarde preciosa.- Me da
un beso en la mejilla y nos alejamos.
Camino al salón me encuentro con alguien
de rectoría, me detiene y yo con sorpresa y nerviosismo saludo, el chico lee un
papel que tiene en las manos.
-Busco a la señorita Ámbar, del salón
del profesor Takarai.- Me congelo
-S… Soy yo.- Respondo aún más nerviosa.
-Que bien, te llaman los directivos,
tienes que ir ahora.
-Gracias, enseguida voy.
Suspiro y camino automáticamente a
dirección, me aferro a mi mochila, ¿Por qué me buscaran? Siento que tiemblo
levemente, cuando llego a dirección toco la puerta y me dan pase, cuando entro
me encuentro con dos directivos parados observándome y a él de frente a ellos y
de espaldas a mí, diablos, ¿Qué hace aquí? Busco su mirada ansiosamente, no lo
había visto en cuatro días, mi corazón brinca.
-Buenos días señorita. Le hemos llamado
porque tenemos un asunto que tratar, para no quitarle tiempo de sus clases y
disculpe pero tengo que preguntar esto, ¿Está manteniendo una relación con el
doctor Takarai?, sea sincera por favor.
Me pregunta uno de ellos, había
escuchado hablar de los directivos, dos hombres impecables y guapos, ahora lo
confirmo. Mi cuerpo tiembla al escuchar ‘relación con el profesor’ ¿Es que
acaso él dijo algo? Lo veo levente, tomo aire y digo la verdad.
-No es así.- Digo tímidamente, ya no
somos novios, no miento.
-Les dije, ella y yo no tenemos nada que
ver, yo no mantendría una relación con una alumna.- Habla él y siento como mi
corazón se hace pequeño.- Me conocen, no podría estar con una alumna y menos
siendo menor que yo, nuestro trato es completamente escolar, además….- No sé
porque siento que mi corazón está por morir.- Estoy manteniendo una relación
con la profesora Hana.- Su voz suena tan firme que, ¿En verdad sale con ella?
Mis lágrimas amenazan con salir pero suspiro, el no puede.- Así que no vuelvan
a decir que salgo con una pequeña niña.
Mi corazón se ha apagado, su tono de voz
es dura y fría, no me observa, me ignora, luce convencido de lo que dijo, mi
corazón no quiere latir, mi cuerpo no reacciona ante sus palabras, entonces, ya
no me ama, mi mirada borrosa por las lágrimas ven a los directivos, necesito
salir de aquí.
-¿Puedo retirarme?
Ellos me dicen que sí y salgo a paso
rápido, no puedo estar más ahí. Sus palabras resuenan en mi mente, no me quiere
más. Mi cuerpo tiembla horriblemente y salgo corriendo, en el camino a un lugar
tranquilo me encuentro con David, lo abrazo fuertemente y el asustado me
corresponde y trata de tranquilizarme, no puedo tranquilizarme. Sabiendo él que
quiero estar sola subimos a su moto y toma camino a nuestro lugar preferido,
los sembradíos, es un lugar tranquilo y perfecto.
Cuando llegamos él se sienta y se
recarga en un árbol, yo me acuesto y pongo mi cabeza en sus piernas, acaricia
mi cabello y mis lágrimas comienzan a salir más, está hecho ya, todo está
dicho.
Llega nuestra hora de clases y mi amigo
me deja en el salón, él se va por sus libros y llego a mi escritorio, tomo mis
audífonos y me pongo a escuchar música, grandioso, una canción de Noel ‘Y no
fue suficiente’ porque justo ahora una canción triste, escucho un poco ‘como
duele que digas adiós…’ suspiro, o la cambio o me pongo a llorar, cambio de
música y escucho una no triste, saco un cuaderno y leo mis apuntes aunque no
estoy poniendo atención a lo que leo y como por arte de magia mi corazón
empieza a palpitar más rápido, de reojo lo veo entrar al salón, no me ve, no me
saluda, yo no lo veo directamente, no lo saludo. Sí, dos completos extraños
ahora, pasamos unos minutos así, en un incómodo momento hasta que llega Hana,
lo saluda y él se levanta para recibirla con un abrazo, un abrazo en donde noto
que hay algo más que amistad, antes no la abrazaba así, ella contenta acepta su
afecto y sonríe encantada, aprieto mis ojos para que no salgan lágrimas, subo
el volumen de mi música y me concentro en mi cuaderno.
Poco a poco van llegando mis compañeros,
él y ella siguen platicando, el profesor la ve muy atento, ella sonríe feliz,
odio verlos, lo odio a él. Juegan con sus manos y estoy a punto de ir hacia
ellos y decirles que respeten a sus alumnos, no, que va, estoy por ir hacia
ellos y gritarle a esa zorra que él es mío. La impotencia quiere ganarme pero
no la dejare, suspiro y llegan mis amigas, nos ponemos a trabajar y me
distraigo, quiero distraerme.
Al final de la clase ellos dos se van
sonrientes, yo me quedo con mis amigas y vamos a la cafetería encontrándome con
Kotaru, me sonríe y le sonrió, me abraza y lo abrazo.
-Te extrañe.- Me dice besando mi frente.
-¿Comerán con nosotros verdad?.-
Pregunta mi amiga Ale.
-Quiero invitar a Ámbar a comer… Ya
saben, solos.- Les guiña un ojo y ellas se emocionan.
-Diviértanse entonces.- Nos dice y se
alejan llevándose a David, nos despedimos a lo lejos.
-Y bien, ¿Qué me invitaras?.- Pregunto
sonriente.
-Pasta, es el nuevo menú, dicen que está
muy rica así que vamos.
Me toma de la mano y vamos a la
cafetería, como a todo chico de americano, quien no se quite le va mal lo dejan
colarse hasta al frente y pide nuestra comida con facilidad, suelta mi mano y
me rodea por los hombros, yo acedo y mientras platicamos de su entrenamiento,
pocos minutos después nos dan la comida y tomamos una mesa, comemos, yo como
para que no me pregunte el porqué de mi poco apetito, este chico tiene mucho de
qué hablar, a ratos acaricia mis mejillas y me toma de la mano, acomoda un
mechón de cabello tras mi oreja me
sonríe cálidamente, mis amigas dicen que Kotaru quiere conmigo, espero que no
sea así, una relación por ahora no quiero, mejor dicho, en mucho, mucho tiempo
no quiero.
-¿Ya te he dicho que eres hermosa?
-Casi siempre, gracias.- Le sonrío.
-Puedo preguntar ¿Que hay entre David y
tú?.- Tomo un poco de mi refresco y lo veo curiosa.
-¿Qué hay?
-Sí, de relación.
-Somos amigos ¿Por qué?
-Creo que eres la única que no se ha
dado cuenta de algo Ámbar.- Hace una pequeña sonrisa y me pongo nerviosa, toma
mis manos y me ve fijamente a los ojos
-Yo…
-Disculpen la interrupción.- Dice una
voz masculina y mi piel se eriza, mi respiración se detiene y mi sistema
tiembla.
-Profesor Takarai.- Saluda Kotaru y yo
subo la mirada hacia él, sus ojos me miran directamente, nuevamente puedo
conectarme con esa mirada aunque luzca serio.
-Profesor.- Logro decir en un hilo de
voz.
-Señorita, ha olvidado su celular en el
salón.- Pone el celular que me compro, se lo había devuelto cuando terminamos,
observo el aparato confundida y lo veo a los ojos.
-No…
-No se preocupe, no he visto nada.- Hace
media sonrisa.- Con permiso.- Se despide y se va al encuentro con Hana.
-¿Nuevo celular he?.- Dice mi amigo
viéndolo.
-Si….- Respondo confundida, tomo el
celular y enseguida vibra, me sobresalto y abro el mensaje, es de él.
{{ No puedo pasar más tiempo sin
hablarte pequeña }}
Leo el mensaje y mi corazón sale
desbocado, mi cuerpo tiembla y mi respiración se entrecorta, un mensaje de él,
subo la mirada y aun lo veo aun en la salida de la cafetería, sus ojos se
conectan con los míos, esa cálida mirada, ese brillo, esa conexión, esa
conexión que tanto amo, mi lugar es estar con él, envuelta en esa mirada.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Un abrazo ♥